{"id":41063,"date":"2009-08-09T17:42:28","date_gmt":"2009-08-09T23:42:28","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=41063"},"modified":"2018-10-06T17:45:14","modified_gmt":"2018-10-06T17:45:14","slug":"por-honor-la-bandera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/por-honor-la-bandera\/","title":{"rendered":"Por honor a la bandera"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Nadie ha destronado a Gustavo Herrera como el peleador m\u00e1s importante del amateurismo nicarag\u00fcense de la historia. A la gloria sobre el ring, le siguen sus victorias como entrenador<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Amalia Morales<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Orlando Valenzuela y Archivo<\/strong><\/p>\n<p>Vio la sangre y sinti\u00f3 rabia. Era un ni\u00f1o y en ese momento quiso ser m\u00e1s grande, quiso tener m\u00e1s a\u00f1os para abalanzarse sobre el hombre joven que estaba dejando como una pitahaya licuada la cara de su pap\u00e1 aquella tarde en el gimnasio maltrecho que estaba en un barrio de la vieja Managua. No era la primera vez que lo ve\u00eda como un gallo de pelea dentro en el ring de boxeo. Cuando se pon\u00eda guantes, Adolfo Herrera ten\u00eda la costumbre de acarrear siempre a sus peleas a Gustavo, el mayor de sus hijos. Por subir al cuadril\u00e1tero, al obrero de la construcci\u00f3n le ofrec\u00edan unos cuantos pesos que no pod\u00eda dejar ir. Antes de que el peque\u00f1o Gustavo se convirtiera en un hombre, en la casa habr\u00edan 10 bocas que alimentar \u2014la esposa y los nueve hijos\u2014, as\u00ed que cualquier centavo extra le ca\u00eda muy bien a ese padre que nunca ser\u00eda un campe\u00f3n, pero que se preparaba como si fuera a serlo.<\/p>\n<p>Para mantenerse en forma, Gustavo Herrera improvis\u00f3 un gimnasio en el fondo de la casa. All\u00ed entrenaba junto con un hermano, Ren\u00e9 \u00abEl Zurdo\u00bb Herrera quien ser\u00eda campe\u00f3n nacional, y con amigos del barrio. All\u00ed tambi\u00e9n se perd\u00eda el peque\u00f1o Gustavo, un ni\u00f1o esmirriado y de mirada triste que un d\u00eda ser\u00eda el boxeador amateur m\u00e1s importante de un pa\u00eds en guerra, y el que derrotar\u00eda a 45 p\u00fagiles cubanos, los m\u00e1s medalleros en ese deporte en los a\u00f1os ochenta.<\/p>\n<p>A la abuela materna no le gustaba que el peque\u00f1o Gustavo coqueteara con ese deporte rudo. \u00abTe van a quebrar la nariz muchacho\u00bb, le dec\u00eda, y con un \u00abvos sos nariz\u00f3n\u00bb profetiz\u00f3, sin querer, que \u00e9se ser\u00eda el \u00f3rgano m\u00e1s vapuleado en ese cuerpo flaco que se mec\u00eda con el viento. El nieto nunca hizo caso. Por el contrario, se convirti\u00f3 casi en la sombra del pap\u00e1. En las madrugadas sal\u00eda a trotar con \u00e9l, y luego se refund\u00eda a golpear indiscriminadamente sacos en el fondo de la casa. El peque\u00f1o Gustavo no alcanz\u00f3 a imaginar entonces que esas carreras precoces inhabilitar\u00edan sus meniscos y lo har\u00edan desistir un d\u00eda del boxeo profesional.<\/p>\n<p>Desde esa \u00e9poca, Gustavo se acostumbr\u00f3 a llamar campe\u00f3n a su pap\u00e1. Tal vez por eso le doli\u00f3 tanto verlo en el suelo con la cara roja y magullada aquella tarde. \u00abYo quer\u00eda tener edad para pelear con \u00e9l\u00bb, dice Gustavo Herrera, quien ahora tiene 43 a\u00f1os, y nunca usa la palabra venganza. Jam\u00e1s pudo toparse con el que venci\u00f3 a su pap\u00e1 en el ring. Sin embargo, desde entonces tuvo ganas de pegar duro.<\/p>\n<p>\u00abMe cati\u00e9 como siete u ocho veces\u00bb , dice Herrera, un hombre de 43 a\u00f1os. A estas alturas el \u00fanico vestigio f\u00edsico de sus a\u00f1os de boxeador es su nariz. Una nariz chata y ladeada, con una hondura en la mitad que le da un aspecto de moppet, y que le desvi\u00f3 el tabique.<\/p>\n<p>\u00abEn la escuela me rifaba con los m\u00e1s grandes\u00bb, dice nost\u00e1lgico. Y casi siempre ganaba. Excepto una vez que un compa\u00f1ero, bastante m\u00e1s grande que \u00e9l, y al que le dec\u00edan \u00abPayo\u00bb lo revent\u00f3 a golpes. Gustavo, en realidad, no quer\u00eda pelear, pero le encrespaban los que se burlaban de los m\u00e1s indefensos. No soportaba que le dijeran \u00abindio\u00bb a alg\u00fan compa\u00f1ero suyo que ven\u00eda del campo. Aunque su esposa, Mar\u00eda Dolores Calder\u00f3n, lo define como un hombre suave, \u00e9l recuerda que tampoco le gustaba la gente que hablara mucho. \u00c9l es una persona de pocas palabras, de pocas an\u00e9cdotas. Por eso, las habladur\u00edas lo enfadaron desde siempre.<\/p>\n<figure id=\"attachment_41084\" aria-describedby=\"caption-attachment-41084\" style=\"width: 450px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Gustavo-Herrera2.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-41084\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Gustavo-Herrera2.jpg\" alt=\"Fotos de Orlando Valenzuela y Archivo\" width=\"450\" height=\"571\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140033\/Gustavo-Herrera2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140033\/Gustavo-Herrera2.jpg 236w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140033\/Gustavo-Herrera2.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-41084\" class=\"wp-caption-text\">Herrera fue amigo del tricampe\u00f3n Alexis Arg\u00fcello, quien recientemente se suicid\u00f3.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u00abNo fregu\u00e9s Polvorita&#8217; siento como un chingaste en los dientes\u00bb, le dice Gustavo Herrera a su entrenador Guillermo Mart\u00ednez, en el descanso de un round durante la pelea con el mexicano Edgard Garc\u00eda. En su esquina del ring, el sabor salado de la sangre se le mezcla con la saliva. Garc\u00eda le ha enganchado un pu\u00f1o en la quijada sobre la careta que usan los boxeadores amateur, y le astill\u00f3 un pedazo de diente. \u00abEso es que te parti\u00f3 una muela\u00bb, le responde \u00abPolvorita\u00bb con acierto, pero lo manda a seguir el combate que terminar\u00eda cubri\u00e9ndolo de gloria.<\/p>\n<p>Esa noche, en 1984, sus pu\u00f1os le cobraron la muela a Garc\u00eda, un peleador temible que hab\u00eda barrido con todos sus oponentes en un torneo que se celebr\u00f3 en Carabobo, Venezuela. Gustavo logr\u00f3 otra haza\u00f1a: obtuvo el campeonato de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Su victoria le dio alegr\u00eda a un pa\u00eds en guerra, y en el que estaba vedado el boxeo profesional.<\/p>\n<p>Antes, Gustavo hab\u00eda demostrado su poder\u00edo con los boxeadores m\u00e1s respetados del amateurismo de la d\u00e9cada de los ochenta. Hab\u00eda dominado a Ram\u00f3n Led\u00f3n, el cubano que ahora es poeta, pero que entonces infund\u00eda respeto con s\u00f3lo mentar su nombre. Tambi\u00e9n a Pedro S\u00e1nchez, el campe\u00f3n mundial juvenil de Rep\u00fablica Dominicana que cay\u00f3 con sus golpes, lo mismo que al venezolano Omar Catari.<\/p>\n<p>Muchos vecinos del barrio donde creci\u00f3, La Esperanza, en el distrito III de Managua, saborearon sus triunfos desde distintos frentes de guerra, donde lograban conseguir una televisi\u00f3n en blanco y negro. \u00c9l se enteraba luego de las pericias que atravesaban sus amigos en las monta\u00f1as y dice que esas historias s\u00f3lo hac\u00edan que creciera su compromiso con \u00abla revoluci\u00f3n\u00bb, de la que siempre ha sido afecto.<\/p>\n<p>No olvida que durante un tiempo entrenaron con oficiales de las Tropas Especiales del Ej\u00e9rcito, y una madrugada un compa\u00f1ero se despidi\u00f3 de \u00e9l y le pidi\u00f3 que diera lo mejor en sus peleas. Y es lo que siempre intent\u00f3 con los rivales de cualquier pelambre. \u00abTen\u00eda ese compromiso\u00bb, dice Gustavo quien por unos minutos regresa al pasado sentado en el sof\u00e1 de su casa.<\/p>\n<p>Sus pu\u00f1os repasaron gentes de varias nacionalidades. Cubanos, rusos \u2014que eran sovi\u00e9ticos en aquella \u00e9poca\u2014, alemanes, angolanos. En su memoria no hay una pelea especial, para \u00e9l, las 157 que hizo fueron importantes. En su r\u00e9cord s\u00f3lo constan 10 derrotas.<\/p>\n<p>Incluso apale\u00f3 a los cubanos. De 50 contrincantes isle\u00f1os, mand\u00f3 a la lona a por lo menos 45 de ellos, recuerda. Por eso lo llamaron el \u00abverdugo\u00bb de los antillanos.<\/p>\n<p>Mientras en Estados Unidos, Nicaragua ten\u00eda a un Alexis Arg\u00fcello, el Tricampe\u00f3n del Mundo, disfrutando las mieles de sus peleas profesionales, en el pa\u00eds, estaba Gustavo Herrera, quien recib\u00eda medallas, diplomas y camisas del SMP (Servicio Militar Patri\u00f3tico) por sus victorias.<\/p>\n<p>\u00abNosotros pele\u00e1bamos por andar esa camiseta\u00bb, dice Herrera. Se refiere al azul y blanco de la Bandera.<\/p>\n<p>A pesar de su convicci\u00f3n, no faltaron las tentaciones. Una noche, despu\u00e9s de una pelea en un torneo en Venezuela, se le acerc\u00f3 un hombre y le dijo que se quedara, que afuera hab\u00eda un carro esper\u00e1ndolo y que si se quedaba ese veh\u00edculo iba a ser suyo. \u00abN000 le dije que no\u00bb, dice tajante. Otras ofertas le hicieron en M\u00e9xico y en Nicaragua. Gustavo se lo coment\u00f3 a sus pap\u00e1s, y su mam\u00e1 llorando le pidi\u00f3 que no aceptara, que no se alejara de ellos.<\/p>\n<p>Con sus ojos aindiados, Gustavo sonr\u00ede al recordar esos tiempos y como para convencerse repite, \u00ablo m\u00e1s importante era representar a la camiseta\u00bb.<\/p>\n<p>Otro que intent\u00f3 convencerlo de largarse del pa\u00eds y quemar cuadril\u00e1teros en el extranjero fue el pap\u00e1 de Alexis y el propio \u00abFlaco Explosivo\u00bb, a quien admiraba y hab\u00eda conocido a comienzos de los a\u00f1os 80.<\/p>\n<p>En esa \u00e9poca en que el pa\u00eds viv\u00eda un bloqueo econ\u00f3mico, la mayor recompensa material, para los atletas como Gustavo, eran los vi\u00e1ticos que el Gobierno les daba. A \u00e9l siempre le alcanz\u00f3 para traerle regalitos a cada uno de sus ocho hermanos y a sus pap\u00e1s. Y m\u00e1s tarde, le ajust\u00f3 tambi\u00e9n para darle regalos a su esposa, con la que jal\u00f3 un par de a\u00f1os.<\/p>\n<p>Gustavo, quien lleg\u00f3 a ser capit\u00e1n de la Selecci\u00f3n Nacional de Boxeo, era considerado un atleta de alto rendimiento. El Gobierno lo mandaba a entrenar a Cuba, adonde iban los m\u00e1s talentosos deportistas de la \u00e9poca. La Habana fue la primera ciudad extranjera que conoci\u00f3. Y fue con destino a esa capital que se embarc\u00f3 en un avi\u00f3n por primera vez. En la isla pasaba de 15 d\u00edas hasta tres meses. Uno de sus amigos de ese momento fue el p\u00fagil Adolfo M\u00e9ndez, quien enfrent\u00f3 a Pemell Whitaker, el medallero de oro de Estados Unidos en las Olimpiadas de 1984.<\/p>\n<p>En esa ocasi\u00f3n Gustavo fue el abanderado de la selecci\u00f3n nacional. En las Olimpiadas enfrent\u00f3 al boxeador africano Zulu Star y fue derrotado.<\/p>\n<p>El p\u00fagil de La Esperanza mantuvo su reinado hasta 1990, cuando cambi\u00f3 el Gobierno y el boxeo amateur fue relegado nuevamente por el boxeo profesional. Gustavo, quien conquist\u00f3 por lo menos cinco torneos internacionales, hizo una pelea profesional, y a pesar que la gan\u00f3, se retir\u00f3.<\/p>\n<p>\u00abEs mejor retirarse a tiempo\u00bb, dice. Este hombre que parece haberse multiplicado por tres, respecto al Gustavo flaco y moreno de las fotos de hace 20 a\u00f1os, confiesa que las rodillas empezaron a darle problemas. Los m\u00e9dicos que lo trataron le dijeron que sus meniscos no estaban bien, que probablemente se debilitaron con los trotes que empez\u00f3 desde muy ni\u00f1o en el asfalto.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-41063 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/por-honor-la-bandera\/attachment\/gustavo-herrera3\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140032\/Gustavo-Herrera3.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"Foto: archivo personal\" aria-describedby=\"gallery-1-41086\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140032\/Gustavo-Herrera3.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140032\/Gustavo-Herrera3.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140032\/Gustavo-Herrera3.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140032\/Gustavo-Herrera3.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140032\/Gustavo-Herrera3.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140032\/Gustavo-Herrera3.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-41086'>\n\t\t\t\tGustavo Herrera a la derecha de Guillermo \u00abPolvorita Mart\u00ednez, y con parte de la Selecci\u00f3n Nacional de Boxeo en los a\u00f1os 80. Foto: archivo personal \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/por-honor-la-bandera\/attachment\/gustavo-herrera3a\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140031\/Gustavo-Herrera3a.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-41087\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140031\/Gustavo-Herrera3a.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140031\/Gustavo-Herrera3a.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140031\/Gustavo-Herrera3a.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140031\/Gustavo-Herrera3a.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140031\/Gustavo-Herrera3a.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140031\/Gustavo-Herrera3a.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-41087'>\n\t\t\t\tEn el centro, Herrera junto con glorias del deporte nacional en el Sal\u00f3n de la Fama. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/por-honor-la-bandera\/attachment\/gustavo-herrerac\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140030\/Gustavo-Herrerac.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-41088\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140030\/Gustavo-Herrerac.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140030\/Gustavo-Herrerac.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140030\/Gustavo-Herrerac.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140030\/Gustavo-Herrerac.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140030\/Gustavo-Herrerac.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140030\/Gustavo-Herrerac.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-41088'>\n\t\t\t\tHerrera fue un p\u00fagil de la categor\u00eda mosca, de 112 libras. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/por-honor-la-bandera\/attachment\/gustavo-herrera3d\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140029\/Gustavo-Herrera3d.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-41089\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140029\/Gustavo-Herrera3d.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140029\/Gustavo-Herrera3d.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140029\/Gustavo-Herrera3d.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140029\/Gustavo-Herrera3d.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140029\/Gustavo-Herrera3d.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140029\/Gustavo-Herrera3d.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-41089'>\n\t\t\t\tEn un de sus tantas victorias a comienzos de los a\u00f1os 80. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Gustavo nunca sali\u00f3 de La Esperanza. Cuando se cas\u00f3 se qued\u00f3 a vivir all\u00ed, cerca de sus pap\u00e1s. En un terreno esquinero construy\u00f3 su vivienda e instal\u00f3 una venta, bar, con tres mesas de billar. All\u00ed, junto al negocio que ahora est\u00e1 en receso, est\u00e1 su casa de dos pisos en la que vive con Mar\u00eda Dolores y sus hijos Carlos y Natiaska.<\/p>\n<p>Por muchos a\u00f1os, s\u00f3lo supo del boxeo a trav\u00e9s de la televisi\u00f3n y de la radio. Perdi\u00f3 contacto, pero un buen d\u00eda, el pap\u00e1 de Rom\u00e1n Gonz\u00e1lez, el \u00abChocolatito\u00bb, lo anim\u00f3 a que entrenara a los chavalos del barrio. Y as\u00ed empez\u00f3 a tejer un nuevo cap\u00edtulo en su vida.<\/p>\n<p>Todav\u00eda es com\u00fan ver a Gustavo en la esquina, sobre la calle de tierra, como un \u00e1rbitro en medio de ni\u00f1os de 11 \u00f3 12 a\u00f1os que guantean entre ellos. \u00abDale, dale all\u00ed\u00bb, se le oye decir mientras clava su mirada en los pu\u00f1os y en los movimientos de los peque\u00f1os p\u00fagiles. No grita. No se enerva. Les habla casi al o\u00eddo, como un murmullo. Desde cierta distancia es imposible leer sus labios. \u00abA m\u00ed nunca me gust\u00f3 que me gritaran cuando era boxeador, me parece que es una falta de respeto. Y Tolvorita&#8217; nunca lo hizo\u00bb, dice este hombre que nunca amas\u00f3 ni dilapid\u00f3 fortuna como la mayor\u00eda de los boxeadores profesionales.<\/p>\n<p>No obstante, cualquiera intuye que le est\u00e1 diciendo a sus pupilos por d\u00f3nde deben conectar el jab, c\u00f3mo meter el gancho.<\/p>\n<p>Uno de los p\u00fagiles adolescentes que cay\u00f3 en sus manos fue el propio \u00abChocolatito\u00bb, con el que hace poco viaj\u00f3 a Jap\u00f3n, adonde defendi\u00f3 su corona. Otro peleador que est\u00e1 bajo sus riendas es Jos\u00e9 Alfaro, el \u00abQuiebraj\u00edcara\u00bb, con quien se encuentra en el gimnasio que est\u00e1 en el R\u00f3ger Deshon, al lado del mercadito de San Judas.<\/p>\n<p>All\u00ed, Gustavo es un entrenador todas las tardes. Casi siempre se le ve en uno de los costados del cuadril\u00e1tero mostr\u00e1ndole la posici\u00f3n de combate a los ni\u00f1os, o bien supervisando a los mayores que cumplan con su rutina. Gustavo dice que \u00e9l puede hacer sudar a un peleador hasta cuatro libras en una tarde.<\/p>\n<p>Cada vez que se aproxima una defensa de campeonato. Gustavo suda, se pone nervioso, se tensa como si fuera \u00e9l quien va a pelear. \u00abEso s\u00f3lo yo lo s\u00e9\u00bb, dice Mar\u00eda Dolores, su esposa y la m\u00e1nager de la casa. Ella tambi\u00e9n es la \u00fanica que sabe que a Gustavo, a pesar de su sencillez, a veces le molesta que en la calle cuando va caminando o se sube a un bus, haya gente que le grite: \u00ab\u00a1C\u00f3mo has quedado Gustavo!\u00bb. La gente ignora que su gloria nunca estuvo mediada por el dinero, que nunca dilapid\u00f3 lo que no tuvo, que su alma de boxeador sigue siendo la de un boxeador aficionado. El m\u00e1s glorioso de los aficionados.<\/p>\n<figure id=\"attachment_41090\" aria-describedby=\"caption-attachment-41090\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Gustavo-Herrera-foto-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-41090 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/Gustavo-Herrera-foto-1.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"465\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140028\/Gustavo-Herrera-foto-1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140028\/Gustavo-Herrera-foto-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/03\/07140028\/Gustavo-Herrera-foto-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-41090\" class=\"wp-caption-text\">Con la familia, el sost\u00e9n moral: Mar\u00eda Dolores, la esposa, y su hijos Natiaska y Carlos.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie ha destronado a Gustavo Herrera como el peleador m\u00e1s importante del amateurismo nicarag\u00fcense de la historia. A la gloria sobre el ring, le siguen sus victorias como entrenador<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":41093,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-41063","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41063","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41063"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41063\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45173,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41063\/revisions\/45173"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/41093"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41063"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41063"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41063"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}