{"id":41436,"date":"2018-04-06T17:02:38","date_gmt":"2018-04-06T23:02:38","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=41436"},"modified":"2018-04-06T17:02:38","modified_gmt":"2018-04-06T23:02:38","slug":"41436","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/columnas\/41436\/","title":{"rendered":"El Quijote: un paseo ameno en una ma\u00f1ana soleada"},"content":{"rendered":"<p>Un libro es como una casa de muchas habitaciones, cada una con un decorado diferente, y uno puede asomarse, primero desde fuera, a trav\u00e9s de las m\u00faltiples ventanas, y as\u00ed seducido, entra a vivir en esas estancias cordiales y acogedoras, porque siempre hallar\u00e1 abiertas sus puertas. Y como estamos en abril, el mes de Cervantes, quiero recordar al libro de los libros, el que m\u00e1s ventanas, puertas, pasadizos y corredores tiene, El Quijote.<\/p>\n<p>Si alguien pregunta por qu\u00e9 debe leerlo y le respondemos que es imprescindible porque contiene una filosof\u00eda de la vida o porque nos revela un mundo de ense\u00f1anzas morales, habremos perdido de seguro un lector de ese libro imprescindible, sin el cual viviremos una vida disminuida.<\/p>\n<p>Por el contrario, debemos tener el valor de responder que se trata de un libro divertido, lleno de risa y disparates, acerca de un loco que anda por los caminos en busca de enfrentarse con los fantasmas de su imaginaci\u00f3n y ha convencido a un vecino suyo, simple, ambicioso y cr\u00e9dulo, que lo acompa\u00f1e en sus aventuras de las que le promete va a sacar ventajas, entre otras nada menos que la gobernaci\u00f3n de un pa\u00eds de mentira llamado Barataria.<\/p>\n<p>En el camino el loco se dispone al combate contra molinos que cree un ej\u00e9rcito de gigantes desaforados y espantables, y al atacar valeroso a uno de ellos ensarta su lanza en las aspas movidas por el fuerte viento que sopla, que para su imaginaci\u00f3n descalabrada son los brazos del poderos\u00edsimo gigante, con lo que se hace \u201cla lanza pedazos, llev\u00e1ndose tras s\u00ed al caballo y al caballero, que fue rodando muy maltrecho por el campo\u201d.<\/p>\n<p>Se topa con un carro donde llevan en unas jaulas dos leones africanos, hembra y macho, enviados de regalo al rey por el general de Or\u00e1n, y se empe\u00f1a en abrir la puerta de la jaula diciendo: \u201c\u00bfLeoncitos a m\u00ed? \u00bfA m\u00ed leoncitos, y a tales horas? Pues \u00a1por Dios que han de ver esos se\u00f1ores que ac\u00e1 los env\u00edan si soy yo hombre que se espanta de leones!\u201d.<\/p>\n<p>No menos risible, descabeza a los t\u00edteres de un retablo donde se representa la huida de un caballero que rescata a su dama de entre los moros que salen en su persecuci\u00f3n, y de pronto, decidido a acudir en auxilio de los amantes, \u201ccon acelerada y nunca vista furia, comenz\u00f3 a llover cuchilladas sobre la titerera morisma, derribando a unos, descabezando a otros, estropeando a este, destrozando a aqu\u00e9l\u2026\u201d.<\/p>\n<p>Lo importante es que ese candidato a lector ande por el libro con pies ligeros y se convenza de que no se le caer\u00e1 entre las manos, la cabeza pesada de sue\u00f1o. Hay que proponerle la lectura como un paseo ameno en una ma\u00f1ana soleada, no como una penitencia.<\/p>\n<p>Solamente despu\u00e9s, cuando haya terminado de leer, despu\u00e9s que aquel triste hidalgo, de regreso a la cordura, muera en su cama, ya tendr\u00e1 tiempo de lamentarse junto con Sancho: \u201cNo se muera vuestra merced, se\u00f1or m\u00edo, sino tome mi consejo y viva muchos a\u00f1os, porque la mayor locura que puede hacer un hombre en esta vida es dejarse morir, sin m\u00e1s ni m\u00e1s, sin que nadie le mate, ni otras manos le acaben que las de la melancol\u00eda&#8230;\u201d. Porque para entonces su deseo encandilado ser\u00e1 que el libro debi\u00f3 seguir, que debi\u00f3 haber m\u00e1s aventuras de aquellas donde el caballero andante que don Quijote cree ser, se queda haciendo la penitencia de fingirse loco, \u00e9l, que ya est\u00e1 loco, puesto cabeza arriba, con las nalgas al aire, mientras env\u00eda a Sancho con una carta para su dama, que es analfabeta, y siendo tan hermosa se ve reducida a criar cerdos por obra de malvados encantadores.<\/p>\n<p>Y la nostalgia por lo le\u00eddo llevar\u00e1 entonces a ese lector, as\u00ed ganado, a emprender dos o tres relecturas, y luego muchas otras, porque aquel libro se le habr\u00e1 vuelto infinito, en el sentido de que siempre estar\u00e1 recomenzando, y esas nuevas lecturas llegar\u00e1 a hacerlas ya no en el orden en que est\u00e1n puestos los cap\u00edtulos, sino entrando por cualquiera de ellos, que son sus m\u00faltiples puertas y no tienen cerrojo.<\/p>\n<p>Masatepe, abril 2018.<br \/>\nwww.sergioramirez.com<br \/>\nwww.facebook.com\/escritorsergioramirez<br \/>\n<a class=\"twitter-timeline\" data-width=\"640\" data-height=\"960\" data-dnt=\"true\" href=\"https:\/\/twitter.com\/sergioramirezm?ref_src=twsrc%5Etfw\">Tweets by sergioramirezm<\/a><script async src=\"https:\/\/platform.twitter.com\/widgets.js\" charset=\"utf-8\"><\/script><br \/>\nhttps:\/\/instagram.com\/sergioramirezmercado<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Como estamos en abril, el mes de Cervantes, quiero recordar al libro de los libros, el que m\u00e1s ventanas, puertas, pasadizos y corredores tiene, El Quijote.<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":41446,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[2288],"class_list":["post-41436","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-columnas","tag-sergio-ramirez-mercado"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41436","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=41436"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41436\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":41494,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/41436\/revisions\/41494"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/41446"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=41436"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=41436"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=41436"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}