{"id":42213,"date":"2009-09-06T12:17:44","date_gmt":"2009-09-06T18:17:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=42213"},"modified":"2018-10-06T17:43:51","modified_gmt":"2018-10-06T17:43:51","slug":"del-libro-a-la-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/del-libro-a-la-vida\/","title":{"rendered":"Del libro a la vida"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Dos jovencitas, una de Managua y otra de La Habana, Cuba, unidas por el pasado y por una novela que le dio vida a sus historias<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Amalia Morales<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos: Germ\u00e1n Miranda, Bismarck Picado<\/strong><\/p>\n<p>Es t\u00edmida. Probablemente lo es tanto como lo era su padre, el campesino de Sierraw\u00e1s, Chontales, que se enamor\u00f3 de una maestra cubana en los a\u00f1os 80. El colorete que le pusieron en el estudio de televisi\u00f3n, para que no se viera tan p\u00e1lida, acent\u00faa su miedo esc\u00e9nico. El colorete le suma a\u00f1os a los 22 que tiene. Le da un aire agresivo a su silueta fr\u00e1gil, como tambi\u00e9n se lo da la camisa roja de tirantes y piedras de pl\u00e1stico que lleva puesta arriba del jeans y las sandalias negras. Sus palabras son bajitas, faltas de aire, sin embargo se oyen n\u00edtidas por uno de los dos micr\u00f3fonos que han puesto en la mesa del auditorio del Centro Nicarag\u00fcense de Escritores. Hace punto y seguido con los labios. Los aprieta, pero es inevitable que se le salgan parte de los dos dientes de enfrente. En su voz se reconoce ese giro inconfundible del acento cubano por el que los \u00abcontras\u00bb confundieron a su pap\u00e1 con un agente de aquella isla a finales de los 80. Es la primera vez que Gleicys Moreno sale de Cuba y viene a Nicaragua a conocer a la otra mitad de su familia y a los amigos que hizo su mam\u00e1 cuando vino a alfabetizar. Sus palabras son agradecidas. \u00abGracias Guillermo, te agradezco eternamente\u00bb, dice Moreno y fija su mirada en Guillermo Cort\u00e9s, el hombre que est\u00e1 a su izquierda y que en su \u00faltima novela reconstruy\u00f3 la historia de los or\u00edgenes de esta muchacha triste, que es mitad cubana y mitad nicarag\u00fcense.<\/p>\n<p>Cort\u00e9s la ve con sorpresa. Con asombro. Dice que nunca antes la escuch\u00f3 hablar con esa fluidez. Tampoco sab\u00eda que fuera tan desenvuelta Alejandra Ehlers, la otra muchacha con la que est\u00e1 compartiendo mesa. Las veces que Cort\u00e9s las interrog\u00f3 por separado, apenas respond\u00edan. Eran monosil\u00e1bicas. \u00c9l no insist\u00eda o lo hac\u00eda sutilmente, despu\u00e9s de todo sab\u00eda que estaba removiendo en ellas una herida sin sanar. Una herida que se abri\u00f3 durante la guerra, antes que ellas nacieran o que tuvieran uso de raz\u00f3n.<\/p>\n<p>Ehlers es expresiva. Le han dicho que se parece mucho, f\u00edsicamente, a su pap\u00e1 Helmut Ehlers, el piloto del Ej\u00e9rcito que muri\u00f3 en la operaci\u00f3n militar que hubo en Chontales, en octubre de 1987, casi tres meses antes que ella naciera. \u00abMe dice mi mama que hasta el caminado es igualito\u00bb, dice Ehlers sonriendo. Ella habla con los ojos y quisiera hacerlo tambi\u00e9n con las manos, pero el micr\u00f3fono que sostiene firme con la mano derecha la frena un poco. Por 10 meses es menor que Moreno. Usa el pelo largo, liso y pintado en amarillo que no oculta las ra\u00edces casta\u00f1o oscuro. No es la primera vez que se encuentra con la cubana. Hace casi un mes, Cort\u00e9s propici\u00f3 un encuentro entre ellas. Las dos se vieron las caras en la angosta sala de la casa del periodista. Las dej\u00f3 a solas por un par de horas, y ellas se soltaron a hablar como dos loras que han estado colgadas siempre en la misma rama. Antes del cara a cara ya se hab\u00edan intercambiado unos cuantos correos electr\u00f3nicos.<\/p>\n<p>Ahora, desde su extremo en la mesa, Ehlers escucha, y en algunos momentos interviene. Al fin y al cabo ella est\u00e1 aqu\u00ed por la misma raz\u00f3n que Moreno: es otro de los personajes de carne y hueso de la novela Hu\u00e9rfanas de la guerra que escribi\u00f3 Cort\u00e9s.<\/p>\n<figure id=\"attachment_42215\" aria-describedby=\"caption-attachment-42215\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Gleicys-Moreno-Alejandra-Helers-y-Guilermo-C.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-42215 size-full\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/Gleicys-Moreno-Alejandra-Helers-y-Guilermo-C.jpg\" alt=\"Fotos: Germ\u00e1n Miranda, Bismarck Picado\" width=\"700\" height=\"456\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135242\/Gleicys-Moreno-Alejandra-Helers-y-Guilermo-C.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135242\/Gleicys-Moreno-Alejandra-Helers-y-Guilermo-C.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135242\/Gleicys-Moreno-Alejandra-Helers-y-Guilermo-C.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-42215\" class=\"wp-caption-text\">Gleicys Moreno y Alejandra Ehlers, a la par del periodista Guillermo Cort\u00e9s, autor de la novela en la que se encuentra un pedazo de la vida de ambas.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La historia de amor entre el campesino y la maestra cubana se teji\u00f3 en Sierraw\u00e1s, una comunidad verde y escondida en las monta\u00f1as de Villa Sandino, en Chontales.<\/p>\n<p>\u00abNo ser\u00eda un amor a primera vista, sino un amor a primera vista imposible, un amor a todas luces irrealizable&#8230; un amor loco y disparatado; o una verdadera locura de amor, porque \u00bfc\u00f3mo congeniar\u00edan dos personas diametralmente diferentes: un campesino ignorante que cuando ella lleg\u00f3 a Sierraw\u00e1s no sab\u00eda ni las vocales, y una maestra de primaria; un muchacho silencioso, tan austero al hablar, que en todo un a\u00f1o no pronunciaba m\u00e1s palabras que las que dec\u00eda la profesora cubana en un solo d\u00eda; un joven del campo recutido en lo m\u00e1s profundo y aislado de la geograf\u00eda de Nicaragua, y una muchacha que viv\u00eda en La Habana, una de las capitales m\u00e1s antiguas y pobladas de Am\u00e9rica Latina?\u00bb, reflexiona Cort\u00e9s en uno de los cap\u00edtulos de la novela.<\/p>\n<p>Contra todo pron\u00f3stico, el amor floreci\u00f3 entre el campesino Wilfredo Moreno y la maestra Silvia Rodr\u00edguez, seis a\u00f1os mayor que \u00e9l. En la novela ellos son Alfredo Espectorante y Cintia Armenteros. Se enamoran, viven un t\u00f3rrido romance en el caser\u00edo remoto de Sierraw\u00e1s, que acaba en un matrimonio medio clandestino. Los pap\u00e1s de Moreno no estaban de acuerdo con el amor\u00edo, recuerda Leonor Sevilla, amiga y comadre de la maestra Rodr\u00edguez. Sevilla dice que antes de irse a Cuba, Wilfredo era realmente un hombre de pocas palabras, casi mudo. Era t\u00edmido como su hija Gleicys que en la novela se llama Vania.<\/p>\n<p>A mediados del 81, la maestra que hab\u00eda venido a alfabetizar tuvo que volver a la isla y lo hizo con marido a bordo. As\u00ed fue como Wilfredo, o Alfredo Espectorante, se instal\u00f3 en La Habana. Vivi\u00f3 all\u00e1 seis a\u00f1os, tiempo en el que se desempe\u00f1\u00f3 en varios oficios. Cort\u00e9s dice en la novela que \u00abAlf&#8217; \u2014como le dec\u00eda la cubana\u2014, se volvi\u00f3 comerciante ilegal, revend\u00eda electrodom\u00e9sticos y cambiaba d\u00f3lares en el mercado negro habanero. Dej\u00f3 de ser el campesino receloso y se transform\u00f3 en un negociante vigoroso, astuto, que usaba guayaberas y hablaba como si hubiera nacido al pie de la helader\u00eda Copelia.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de seis a\u00f1os en La Habana, \u00abAlf\u00bb quiere volver a Nicaragua para ver su familia. As\u00ed que a comienzos de octubre del 87 sale de La Habana rumbo a Managua. En suelo nicarag\u00fcense, nadie que no lo hubiera conocido antes dudaba que fuera cubano. Su aspecto, su barba, su hablado. Por eso, los contras que lo toparon cuando iba camino a Sierraw\u00e1s vestido con una camiseta, que ten\u00eda la famoso foto del Ch\u00e9 Guevara que le hizo Korda, pensaron que era un agente y no un campesino de la zona que iba a ver a su familia como \u00e9l dec\u00eda. El secuestro fue el 13 de octubre, un d\u00eda despu\u00e9s de su cumplea\u00f1os.<\/p>\n<p>En esas fechas, el 14 de octubre, tambi\u00e9n cay\u00f3 en la misma zona el copiloto de un helic\u00f3ptero del ej\u00e9rcito, el pap\u00e1 de Alejandra Ehlers que en la novela se llama Hilda, y quien no hab\u00eda nacido para entonces. Ehlers dice que su pap\u00e1 hab\u00eda estudiado aviaci\u00f3n en la ex URSS (Uni\u00f3n de Rep\u00fablica Socialista Sovi\u00e9tica) y que la versi\u00f3n que ella y su abuela reconstruyeron muchos a\u00f1os despu\u00e9s, todav\u00eda queda la duda de qu\u00e9 pas\u00f3 con su pap\u00e1 realmente. S\u00f3lo saben que a \u00e9l no le tocaba viajar ese d\u00eda, pero se subi\u00f3 al helic\u00f3ptero para acumular horas de vuelo.<\/p>\n<p>Tiempo despu\u00e9s fue reconocido el cad\u00e1ver de Wilfredo Moreno. Ayudaron las botas caf\u00e9 que llevaba puestas el d\u00eda que los armados se lo llevaron. Pero la noticia de la muerte de \u00abAlf&#8217; demorar\u00eda 17, casi 18 a\u00f1os, en saberse en el hogar de la maestra y la peque\u00f1a Vania en La Habana, que ya era una muchacha estudiante de Periodismo, y de car\u00e1cter retra\u00eddo, que siempre hab\u00eda querido saber qu\u00e9 hab\u00eda pasado con su pap\u00e1.<\/p>\n<p>En la vida real, el portador de la noticia fue Cort\u00e9s, el periodista que desempolv\u00f3 un diario que hab\u00eda escrito en sus tiempos de reservista. Cort\u00e9s era un reportero del diario Barricada, que se caracterizaba por escribir largo. En la redacci\u00f3n del diario nunca hubiera so\u00f1ado con esta historia, si no se hubiera ofrecido para sustituir a un compa\u00f1ero que fue llamado a la reserva, pero que no quer\u00eda ir. \u00abSi quer\u00e9s voy yo\u00bb, le dijo. \u00abSeguro pens\u00f3 que era un est\u00fapido\u00bb, reflexiona Cort\u00e9s m\u00e1s de 20 a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n<p>En los cuatro meses de reservista el periodista llev\u00f3 un diario que conserv\u00f3 Carolina, su esposa, pero que entonces era su novia. En alguna esquina del diario anot\u00f3 detalles de la historia de amor entre el campesino de Sierraw\u00e1s y la profesora cubana. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s, el periodista, con la complicidad de su esposa, desanduvo sus pasos por Chontales, por El Guabo y lleg\u00f3 hasta el caser\u00edo donde se teji\u00f3 el romance. En el trayecto, durante la investigaci\u00f3n, se encontr\u00f3 con la historia del piloto, el pap\u00e1 de Ehlers y se empap\u00f3 a profundidad de los detalles de la Operaci\u00f3n David que desarroll\u00f3 la Contrarrevoluci\u00f3n en el departamento de Chontales.<\/p>\n<p>Muchas horas estuvo Cort\u00e9s sentado al lado de Alejandra Ehlers tratando de sacarle palabras. Ella respond\u00eda un simple \u00abno\u00bb o un \u00abs\u00ed\u00bb mientras pensaba por qu\u00e9 ese se\u00f1or quer\u00eda entrometerse en sus pensamientos.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-42213 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/del-libro-a-la-vida\/attachment\/gleicys-moreno-y-alejandra-helers-3\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135241\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-42216\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135241\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135241\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135241\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135241\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135241\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135241\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135241\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-42216'>\n\t\t\t\tDos momentos del pap\u00e1 de Alejandra Ehlers, Helmut Ehlers, el piloto del ej\u00e9rcito que desapareci\u00f3 durante el operativo militar en Chontales, en octubre de 1987\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/del-libro-a-la-vida\/attachment\/gleicys-moreno-y-alejandra-helers-3nl\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135240\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3%C3%B1l.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-42217\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135240\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3%C3%B1l.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135240\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3%C3%B1l.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135240\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3%C3%B1l.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135240\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3%C3%B1l.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135240\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3%C3%B1l.jpg 96w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135240\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3%C3%B1l.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/05\/07135240\/Gleicys-Moreno-y-Alejandra-Helers-3%C3%B1l.jpg 100w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-42217'>\n\t\t\t\tAlejandra S\u00e1nchez y Helmut Ehlers, los pap\u00e1s de Alejandra, una hu\u00e9rfana de la guerra. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Hoy las hijas de esos dos hombres que cayeron durante el mismo operativo y en la misma guerra, que dej\u00f3 un saldo aproximado de 50,000 muertos, pueden hablar del tema. Esta noche que est\u00e1n sentadas al lado de Cort\u00e9s, cada una vive su catarsis con gestos, con unas cuantas palabras. Al principio, el p\u00fablico es parco. Las 20 personas que est\u00e1n ah\u00ed sentadas en las sillas pl\u00e1sticas las escuchan con atenci\u00f3n. Siguen los balbuceos de Gleicys Moreno quien queda al borde de las l\u00e1grimas, y la locuacidad de Alejandra Ehlers. Sin embargo, en alg\u00fan momento se produce un desahogo lento y colectivo. Alguien del p\u00fablico dice que ella conoce a otras hu\u00e9rfanas. Otra m\u00e1s dice que durante muchos a\u00f1os no pudo hablar con su hijo, que perdi\u00f3 a su pap\u00e1 en la etapa de la insurrecci\u00f3n, sobre el tema. \u00abEl vac\u00edo siempre est\u00e1\u00bb, dice Ehlers, quien ya termin\u00f3 la carrera de Periodismo y que ahora est\u00e1 maravillada con el dise\u00f1o gr\u00e1fico. Moreno mira a Ehlers y asiente. Para ella, este viaje ha sido un descubrimiento de muchas cosas. \u00abFue maravilloso. Dicen que la sangre llama y aunque yo no los conoc\u00eda se portaron muy bien conmigo\u00bb. Moreno no acaba de digerir la experiencia de conocer a su familia paterna que vive en el camino a El Guabo y en Sierraw\u00e1s. Dice que adem\u00e1s de su pap\u00e1, ellos perdieron a su abuelo y a otro t\u00edo en el conflicto armado de hace dos d\u00e9cadas. \u00abTe parec\u00e9s mucho a tu papa\u00bb, le dijo una t\u00eda.<\/p>\n<p>En la novela, Cort\u00e9s dice que las hu\u00e9rfanas se conocen \u2014lo que ya ocurri\u00f3\u2014, se vuelven grandes amigas y se van a estudiar juntas a La Habana. Por ahora, Ehlers est\u00e1 muy entusiasmada con el trabajo que tiene, donde hace v\u00eddeos y documentales. Mientras que Moreno a esta hora seguramente estar\u00e1 en alg\u00fan balc\u00f3n de La Habana cont\u00e1ndole a su mam\u00e1, la maestra Silvia Rodr\u00edguez \u2014quien nunca m\u00e1s volvi\u00f3 a Nicaragua\u2014 lo que ella vivi\u00f3 en la tierra de su pap\u00e1, en Sierraw\u00e1s.<\/p>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini_box\" style=\"background: initial !important; border: initial !important; border-radius: initial !important; border-spacing: initial !important; border-collapse: initial !important; direction: ltr !important; flex-direction: initial !important; font-weight: initial !important; height: initial !important; letter-spacing: initial !important; min-width: initial !important; max-width: initial !important; min-height: initial !important; max-height: initial !important; margin: auto !important; outline: initial !important; padding: initial !important; position: absolute; table-layout: initial !important; text-align: initial !important; text-shadow: initial !important; width: initial !important; word-break: initial !important; word-spacing: initial !important; overflow-wrap: initial !important; box-sizing: initial !important; display: initial !important; color: inherit !important; font-size: 13px !important; font-family: X-LocaleSpecific, sans-serif, Tahoma, Helvetica !important; line-height: 13px !important; vertical-align: top !important; white-space: inherit !important; left: 490px; top: 4278px; opacity: 0;\">\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_logo\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Traducir texto seleccionado\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_sound\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Escuchar\"><\/div>\n<div id=\"s3gt_translate_tooltip_mini_copy\" class=\"s3gt_translate_tooltip_mini\" title=\"Copiar texto al Portapapeles\"><\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dos jovencitas, una de Managua y otra de La Habana, Cuba, unidas por el pasado y por una novela que le dio vida a sus historias<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":42214,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-42213","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42213","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42213"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42213\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":45169,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42213\/revisions\/45169"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42214"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42213"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42213"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42213"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}