{"id":42533,"date":"2018-06-21T14:21:52","date_gmt":"2018-06-21T20:21:52","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=42533"},"modified":"2020-09-19T18:52:43","modified_gmt":"2020-09-20T00:52:43","slug":"el-excentrico-profesor-hopmann","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/el-excentrico-profesor-hopmann\/","title":{"rendered":"El exc\u00e9ntrico profesor Cornelio Hopmann"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Cornelio Hopmann tiene un cr\u00e1ter en la luna con el apellido de su familia; un cabello alborotado que no puede con el buen look de hoy, y una abultada hoja de vida profesional que lo hacen ver como un extraterrestre en un pa\u00eds donde m\u00e1s del 30 por ciento es analfabeta. Su mayor proeza es ser uno de los precursores del Internet en Nicaragua<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Octavio Enr\u00edquez<\/strong><\/p>\n<p>El Quijote del Internet en Nicaragua es Cornelio Hopmann, un alem\u00e1n con una trayectoria profesional tan grande que nadie lo criticar\u00eda si un d\u00eda se decide a poner su nombre en letras doradas en la puerta de su oficina, en la que una secretaria lim\u00e1ndose las u\u00f1as recibir\u00eda al visitante para decir que su jefe \u2014intachablemente vestido\u2014 no tiene tiempo para atender a nadie. Pero la pinta del profesor Hopmann y su centro de trabajo son otra cosa. En la Asociaci\u00f3n de Internet, en Villa Fontana, solo se toca la puerta y una muchacha muestra la esquina donde est\u00e1 Cornelio Hopmann como siempre: cabello alborotado (tanto o m\u00e1s que Einstein en aquella foto sacando la lengua) y con un bigote enemigo de las navajas; desarreglos que pueden explicarse con una reminiscencia que hace en esta entrevista y que parece se convirti\u00f3 en una filosof\u00eda de vida de su familia: \u00abEn mi casa cuando ni\u00f1os pod\u00eda faltar comida o ropa, pero no un libro\u00bb.<\/p>\n<p>Gracias a esa apariencia Hopmann nunca pas\u00f3 inadvertido en Ave Mar\u00eda College, en San Marcos, Carazo. Sus estudiantes dec\u00edan que vest\u00eda demasiado sencillo y verlo as\u00ed se convirti\u00f3 en cosa de todos los d\u00edas durante el periodo 1999-2002, cuando imparti\u00f3 clases en tercero y cuarto a\u00f1o de la carrera de Sistemas Informativos de Computaci\u00f3n. Un estudiante de esa \u00e9poca, que prefiere el anonimato para contar esta historia, lo recuerda como serio, firme, y hasta fr\u00edo en las relaciones personales con su grupo de clase, al que invitaba a mandarle correos electr\u00f3nicos que respond\u00eda en unos minutos y en los cuales aclaraba dudas acad\u00e9micas, a diferencia de otros profesores que lo hac\u00edan al final de la clase en una platicadita. Los chistes, recuerda este estudiante, no eran el fuerte del exc\u00e9ntrico profesor Hopmann.<\/p>\n<p><strong>Lea: <a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/las-vidas-de-la-caimana\/\">Las vidas de la Caimana\u00a0<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Un d\u00eda, en el aula de clases, se solt\u00f3 el siguiente: \u00abEstaba un egipcio con una piedra, cuando se le acerc\u00f3 otro egipcio para preguntarle qu\u00e9 estaba haciendo con la roca. Una pir\u00e1mide, le contest\u00f3 aqu\u00e9l\u00bb. Hopmann celebr\u00f3 con una carcajada su chiste ante un auditorio que permaneci\u00f3 completamente serio.<\/p>\n<p>Sin embargo, sus alumnos reconocen que si bien no es gracioso, es muy inteligente, una fama que lleva consigo en otras <em>alma mater<\/em> donde imparte clases. En la Universidad Centroamericana su p\u00e1gina web exhibe un foro virtual en el \u00e1rea de sistemas, administrado por Jorge Cerda. Un estudiante celebra la oportunidad de aprenderle algo al profesor alem\u00e1n, identificado seg\u00fan sus alumnos de San Marcos con el m\u00e9todo de ense\u00f1anza de S\u00f3crates, el fil\u00f3sofo ateniense que hizo escuela planteando que el principio del conocimiento era que la gente aceptara con humildad que no sab\u00eda nada.<\/p>\n<blockquote>\n<p style=\"text-align: center;\">De la matem\u00e1tica pura salt\u00f3 a la programaci\u00f3n de computadoras, unos aparatos que hab\u00eda conocido en el taller de su padre en 1955, cuando este formaba parte de un equipo de cient\u00edficos que empez\u00f3 a construir ordenadores.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<\/blockquote>\n<figure id=\"attachment_42545\" aria-describedby=\"caption-attachment-42545\" style=\"width: 516px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Familia-de-Hopmann.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-42545\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Familia-de-Hopmann.jpg\" alt=\"\" width=\"516\" height=\"351\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/07135016\/Familia-de-Hopmann.jpg 516w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/07135016\/Familia-de-Hopmann.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 516px) 100vw, 516px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-42545\" class=\"wp-caption-text\"><em>Cornelio siendo un ni\u00f1o, sus padres y los abuelos paternos durante 1953 en Viena.\u00a0\u00a0<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>El profesor Cornelio Hopmann naci\u00f3 el 13 de marzo de 1950 en G\u00f6ttingen, junto al canal del r\u00edo Leine, en el estado de Sajonia, la misma ciudad donde curs\u00f3 parte de sus estudios universitarios el fil\u00f3sofo alem\u00e1n J\u00fcrgen Habermas.<\/p>\n<p>Cornelio Hopmann se form\u00f3 en el seno de una familia que le gusta llamar de burgues\u00eda ilustrada. Sus padres Sabine Beermann y Wilhelm Hopmann se conocieron en G\u00f6ttingen durante 1949, cuando ella estudiaba medicina y \u00e9l, f\u00edsica; cuando ambos ni siquiera sospechaban que las historias de sus familias quedar\u00edan unidas aunque fuesen diametralmente distintas.<\/p>\n<p>Los Hopmann eran alemanes estudiados, de mucho respeto intelectual, que tuvieron a la cabeza al abuelo de Cornelio, Josef, un astr\u00f3nomo conocido tanto en Viena que en 1928 la sociedad de astr\u00f3nomos llam\u00f3 Hopmann a un asteroide y en 1977, dos a\u00f1os despu\u00e9s de su muerte, a un cr\u00e1ter de 86 kil\u00f3metros en el lado oscuro de la Luna, una herencia en las estrellas que le saca una sonrisa al parco profesor de cabellos alborotados.<\/p>\n<p>El patrimonio de los Beermann, por lo que cuenta Hopmann, fue un poco m\u00e1s terrenal: el coraje. Provenientes de una familia de campesinos de Estonia, dieron un salto a la universidad, por la que ahora han pasado varias generaciones, incluyendo a sus abuelos maternos: el obispo luterano Johannes Beermann y Charlotte Scheel.<\/p>\n<p><strong>Adem\u00e1s: <a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/las-vidas-de-la-caimana\/\">Alejandro D\u00e1vila Bola\u00f1os, el \u00abdoctor de los pobres\u00bb<\/a><\/strong><\/p>\n<p>El cuento de los Beermann tiene tambi\u00e9n elementos hist\u00f3ricos adicionales. En Estonia, hace 121 a\u00f1os, el bisabuelo del profesor Hopmann invent\u00f3 nada menos que la bandera nacional, todo un privilegio hist\u00f3rico que reci\u00e9n descubri\u00f3 en un viaje hace poco m\u00e1s de un mes y cuyos hallazgos los tiene documentados en diapositivas llenas de im\u00e1genes, donde est\u00e1 plasmada la historia de sus antecesores.<\/p>\n<p>El pasado de estas dos familias pes\u00f3 mucho en la formaci\u00f3n de los hijos de Sabine y Wilhelm, quienes vieron en su educaci\u00f3n una oportunidad para Cornelio. La mam\u00e1 de Hopmann siempre odi\u00f3 cocinar, pero opt\u00f3 por quedarse en casa para criar al hijo en el entendido de cultivarlo intelectualmente. La limpieza de la casa no era su oficio. Lo que siempre dijo es que sus hijos pod\u00edan comprar los libros que apetecieran y la verdad era que los Hopmann ten\u00edan cr\u00e9ditos en las librer\u00edas de la ciudad, porque la familia pagaba cumplidamente los caprichos intelectuales de sus hijos, en una casa en la que \u00abpod\u00eda faltar ropa, pero libros nunca\u00bb.<\/p>\n<p>En ese ambiente intelectual, Cornelio se inclin\u00f3 por estudiar matem\u00e1ticas, pero no cualquiera, sino matem\u00e1tica pura, una ciencia que si bien puede provocarles dolor de cabeza a otros, a \u00e9l le gusta tanto que todav\u00eda suele solazarse haciendo algunos ejercicios en sus tiempos libres.<\/p>\n<p>De la matem\u00e1tica pura salt\u00f3 a la programaci\u00f3n de computadoras, unos aparatos que hab\u00eda conocido en el taller de su padre en 1955, cuando su progenitor formaba parte de un equipo de cient\u00edficos que, pasada la Segunda Guerra Mundial, empez\u00f3 a construir ordenadores.<\/p>\n<p>Cornelio era entonces un ni\u00f1o rubio, que usaba pantalones chingos con calcetines blancos a rayas; que hab\u00eda salido del preescolar para dirigirse adonde su padre con tan mala suerte que se hiri\u00f3 con una caja grande, que hoy en su versi\u00f3n moderna ya no es m\u00e1s una m\u00e1quina desconocida, porque pasa ocho horas detr\u00e1s de ella. La computadora es la herramienta principal de su vida laboral, iniciada el 15 de marzo de 1972 en Alemania.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure id=\"attachment_42547\" aria-describedby=\"caption-attachment-42547\" style=\"width: 523px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Familia-Hopmann..jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-42547\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Familia-Hopmann..jpg\" alt=\"\" width=\"523\" height=\"358\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/07135013\/Familia-Hopmann..jpg 523w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/07135013\/Familia-Hopmann..jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 523px) 100vw, 523px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-42547\" class=\"wp-caption-text\"><em>Cornelio chineado por los abuelos maternos, su madre y una t\u00eda, en G\u00f6ttingen durante 1952.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Gracias a las computadoras Cornelio Hopmann viaj\u00f3 a Nicaragua. Vino en 1983, invitado por Enrique Schmidt, el ministro de Comunicaciones de la \u00e9poca, y se asent\u00f3 en este pa\u00eds, donde los alemanes ya no eran unos extra\u00f1os. En 1852, un grupo de solteros se asent\u00f3 en el norte nicarag\u00fcense con el prop\u00f3sito de cultivar 200 manzanas de tierra cedidas por el Gobierno, que hab\u00eda puesto como \u00fanica condici\u00f3n un capital inicial para cultivarlas de 2,500 d\u00f3lares por persona y as\u00ed empez\u00f3 la historia de los alemanes en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Andados esos caminos, Hopmann se vino a Nicaragua. Para comienzos de los ochenta \u00e9l se desempe\u00f1aba en la jefatura de la divisi\u00f3n de planificaci\u00f3n del Centro Nacional de Investigaci\u00f3n en Computaci\u00f3n en Alemania, donde ten\u00eda su plaza \u00abcongelada\u00bb, porque en el cambio de gobierno se vencieron los contratos y el nuevo partido en el poder coloc\u00f3 a un nuevo jefe en el puesto.<\/p>\n<p>Hopmann recibi\u00f3 entonces una llamada a su oficina. Le dijeron el nombre del nuevo jefe de planificaci\u00f3n y le comunicaron que por su conocimiento deb\u00eda mantenerse en la empresa, devengando su mismo salario, con una asistente, pero sin participar en las decisiones de la empresa, porque para eso hab\u00edan nombrado a su sustituto.<\/p>\n<p>La oferta de Nicaragua le pareci\u00f3 digna. Uni\u00f3 su inter\u00e9s de hacer algo nuevo con la propuesta del ministro Schmidt, que quer\u00eda un proyecto exploratorio en el \u00e1rea de telecomunicaciones o computaci\u00f3n en una \u00e9poca en que la situaci\u00f3n econ\u00f3mica de Nicaragua no hab\u00eda sufrido tanto como ocurri\u00f3 despu\u00e9s con el bloqueo econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Hopmann tambi\u00e9n super\u00f3 algunos prejuicios. El 10 de enero de 1978 se llev\u00f3 la peor impresi\u00f3n que un extranjero pod\u00eda tener de Nicaragua. Entonces no hablaba ni una pizca de espa\u00f1ol y se encontraba en Guatemala en una gira de trabajo. En el hotel mir\u00f3 las im\u00e1genes crudas del asesinato del doctor Pedro Joaqu\u00edn Chamorro y eso lo oblig\u00f3 a regresarse a Alemania, motivado por la inseguridad que le planteaba el crimen del entonces director de <em>La Prensa<\/em>.<\/p>\n<p>Superada esa imagen, el 3 de julio de 1985 empez\u00f3 a trabajar en la Universidad Nacional de Ingenier\u00eda (UNI), donde descubri\u00f3 el atraso en las comunicaciones del pa\u00eds. Ese a\u00f1o, un correo de Nicaragua a Alemania duraba en llegar entre seis y ocho semanas. Para Cornelio aquello era como mandar algo a la Luna, una dificultad que super\u00f3 un poco en 1988 cuando se cre\u00f3 el primer nodo de Nicaragua por el Cries, un organismo no gubernamental cuya sede estaba cerca del Estadio Dennis Mart\u00ednez de Managua. Con ese adelanto los correos electr\u00f3nicos pod\u00edan llegar a sus destinatarios en un d\u00eda. \u00a1Toda una revoluci\u00f3n!<\/p>\n<p>Esos progresos tecnol\u00f3gicos fueron sumando ladrillos en el proyecto del Internet en Nicaragua. En 1989, el pa\u00eds obtuvo su dominio nacional \u2014la palabra \u00abni\u00bb al final de todas las direcciones electr\u00f3nicas nicarag\u00fcenses\u2014; en 1994 la conexi\u00f3n con el mundo ya era el pan diario de los nicarag\u00fcenses.<\/p>\n<p><strong>Lea tambi\u00e9n: <a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/doctora-conchita-palacios\/\">Doctora \u00abConchita\u00bb Palacios<\/a><\/strong><\/p>\n<p>La historia sin embargo no siempre fue feliz para Cornelio. El a\u00f1o de la conexi\u00f3n definitiva abandon\u00f3 su puesto en la UNI, despu\u00e9s de una carta p\u00fablica dirigida a la comunidad universitaria, a sus hijos y al pa\u00eds, escrita en t\u00e9rminos muy duros contra la directiva de la universidad que, seg\u00fan \u00e9l, hab\u00edan incumplido con la \u00e9tica elemental de cualquier persona dedicada a la ense\u00f1anza. Para \u00e9l, quienes dominan la universidad son una mafia que recal\u00f3 en el estudiantado, a quienes ha visto garrotearse por inconformidades con la elecci\u00f3n de la dirigencia universitaria: \u00ab\u00bfQu\u00e9 es eso? \u00bfAhora las elecciones estudiantiles se hacen al garrote? Mi problema es que las universidades no se pueden componer desde afuera, eso lo tienen que hacer dentro de la UNI\u00bb.<\/p>\n<p>Con Hopmann se fueron 12 profesionales, incluyendo un muchacho que ahora se desempe\u00f1a como director de un instituto de investigaci\u00f3n de la Universidad de Estocolmo. \u00bfPor qu\u00e9 se fueron? Cornelio suelta todo el h\u00edgado que puede desde lejos: \u00abEs por lo mismo, \u00bfen manos de qui\u00e9n est\u00e1 la universidad? Yo con la mafia no hago trato\u00bb. Esos sentimientos le fueron rebatidos durante 1994, cuando aparecieron panfletos que lo acusaban de nazi, mientras en otras universidades le cerraban las puertas porque contratarlo no era conveniente.<\/p>\n<p>El ayuno de la docencia universitaria termin\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s. Imparti\u00f3 clases en el Ave Mar\u00eda College y hoy se dedica a una asociaci\u00f3n de Internet que recientemente se reuni\u00f3 con 240 estudiantes para hablar sobre la situaci\u00f3n tecnol\u00f3gica del pa\u00eds, porque las computadoras contin\u00faan siendo un eje importante en su vida, aunque cuando lo diga asegure que solo son un medio para llegar al conocimiento. As\u00ed que quienes lo vean como un ciberadicto est\u00e1n equivocados.<\/p>\n<p><strong>Podr\u00eda interesarle:<a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/la-metamorfosis-de-gustavo-porras\/\"> Doctor Mortero, la metamorfosis de Gustavo Porras\u00a0<\/a><\/strong><\/p>\n<h3>Los Hopmann en Nicaragua<\/h3>\n<p>Cornelio Hopmann conoci\u00f3 a su esposa en un restaurante de Managua, adonde iba a cenar despu\u00e9s de sus jornadas de trabajo en la UNI. Rosa Argentina L\u00f3pez, una nicarag\u00fcense nacida en Jinotepe, se convirti\u00f3 de ese modo en la familia que ahora ha crecido con sus hijos: Nolan Enoc, Cornelio Juan, Sabine y Carlos.<\/p>\n<p>Todos ellos \u2014dir\u00e1n que no pod\u00eda ser de otra manera\u2014 han convertido el uso de los ordenadores en una regla no escrita para el aprendizaje. Los chicos desde muy peque\u00f1os se acercaban a estos aparatos sin que nadie les explicara c\u00f3mo funcionaban. Ese contacto les ha hecho la vida m\u00e1s feliz. Hace meses, mientras una parte de la familia de Cornelio estaba fuera del pa\u00eds, decidieron comunicarse entre s\u00ed a trav\u00e9s de una videoconferencia en computadora que, seg\u00fan el profesor, nunca les ha quitado cercan\u00eda.<\/p>\n<p>Hopmann se ha declarado siempre como seducido por la tecnolog\u00eda, pero no acepta que le digan que se ha convertido en alguien que reh\u00faye las conversaciones rostro a rostro. Asegura que lo hace siempre, aunque la mayor\u00eda del tiempo est\u00e1 conectado a la computadora, conversando con muchos amigos en el extranjero. A quien lo critica le responde mirando fijamente, se aguza el bigote y luego pregunta: \u00ab\u00bfNo es contacto directo acaso que la gente vaya a un cibercaf\u00e9 para hacer un videochat con sus parientes de Estados Unidos? \u00bfSe pierde contacto con la realidad al leer un libro? \u00bfMe pueden explicar eso?\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_42549\" aria-describedby=\"caption-attachment-42549\" style=\"width: 350px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Cornelio-Hopmann-027-1.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-42549\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/Cornelio-Hopmann-027-1-541x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"662\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/07135012\/Cornelio-Hopmann-027-1.jpg 541w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/07135012\/Cornelio-Hopmann-027-1.jpg 159w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/07135012\/Cornelio-Hopmann-027-1.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/06\/07135012\/Cornelio-Hopmann-027-1.jpg 1484w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-42549\" class=\"wp-caption-text\">El exc\u00e9ntrico profesor Hopmann.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cornelio Hopmann tiene un cr\u00e1ter en la luna con el apellido de su familia; un cabello alborotado que no puede con el buen look de hoy, y una abultada hoja de vida profesional que lo hacen ver como un extraterrestre en un pa\u00eds donde m\u00e1s del 30 por ciento es analfabeta. 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