{"id":42754,"date":"2018-07-09T15:40:29","date_gmt":"2018-07-09T21:40:29","guid":{"rendered":"https:\/\/www.magazine.com.ni\/?p=42754"},"modified":"2021-04-10T15:49:09","modified_gmt":"2021-04-10T21:49:09","slug":"un-general-llamado-pancho-cabuya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/un-general-llamado-pancho-cabuya\/","title":{"rendered":"Un general llamado Pancho Cabuya"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Vivi\u00f3 23 a\u00f1os apenas. Se hizo general de la noche a la ma\u00f1ana y, al igual que Sandino, no quiso entregar las armas en el Pacto del Espino Negro, pero las entregar\u00eda despu\u00e9s con una mejor negociaci\u00f3n monetaria<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Eduardo Cruz<\/strong><\/p>\n<p>Apenas ten\u00eda 23 a\u00f1os cuando lo mataron por venganza los marines norteamericanos. A esa edad Francisco Sequeira Moreno, mejor conocido como Pancho Cabuya, ya era general del ej\u00e9rcito liberal que en la guerra constitucionalista de 1926 y 1927 luchaba contra los conservadores para poner en la Presidencia a Juan Bautista Sacasa.<\/p>\n<p>Pancho Cabuya no tuvo escuela militar. Era un campesino nacido en Somotillo, departamento de Chinandega, pero criado entre el ganado en las haciendas ubicadas en el Cosig\u00fcina.<\/p>\n<p>De la noche a la ma\u00f1ana se convirti\u00f3 en general, gracias a su ingenio y temeridad. Y al igual que lo hizo Sandino, el general Cabuya y sus hombres no entregaron las armas cuando el jefe militar de los liberales, Jos\u00e9 Mar\u00eda Moncada, firm\u00f3 el pacto de paz con el representante de Estados Unidos, Henry L. Stimson, aquel 4 de mayo de 1927, bajo un \u00e1rbol de espino negro en Tipitapa.<\/p>\n<figure id=\"attachment_42769\" aria-describedby=\"caption-attachment-42769\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/282-Mag-Cabuya-9.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-42769\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/282-Mag-Cabuya-9.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"534\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134720\/282-Mag-Cabuya-9.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134720\/282-Mag-Cabuya-9.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134720\/282-Mag-Cabuya-9.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134720\/282-Mag-Cabuya-9.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-42769\" class=\"wp-caption-text\"><em>Foto de cuando Pancho Cabuya se desarm\u00f3, cortes\u00eda del peri\u00f3dico La Estrella de Nicaragua. Marcado con el n\u00famero 1 se ve a un oficial de la Infanter\u00eda de Marina. Con el 2 al general Francisco Sequeira, Pancho Cabuya, y con el 3 a su compa\u00f1era Conchita Alday Navarro. FOTO\/ CORTES\u00cdA\/ NICOL\u00c1S L\u00d3PEZ MALTEZ<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>Cabuya fue durante la guerra constitucionalista un general m\u00e1s importante que Sandino, aunque a ambos, tantos los pol\u00edticos nacionales como los marines, los consideraron de segunda clase y no les dieron mucha importancia. Se equivocaron. Sandino y su ej\u00e9rcito derrotar\u00edan posteriormente a los marines en las monta\u00f1as segovianas, pero ser\u00edan los hombres de Cabuya quienes causar\u00edan las primeras dos bajas a las tropas invasoras en su segunda etapa de intervenci\u00f3n. Los marines hab\u00edan llegado a Nicaragua en 1912, a petici\u00f3n de Adolfo D\u00edaz, y se hab\u00edan retirado en agosto de 1925. Por solicitud del mismo D\u00edaz, hab\u00edan regresado en enero de 1927 y Cabuya les ense\u00f1\u00f3 que no ser\u00eda tan f\u00e1cil su estad\u00eda en Nicaragua.<\/p>\n<p>Aunque ning\u00fan historiador se\u00f1ala que Sandino y Cabuya se conocieron, algunos de ellos consideran que Sandino aprendi\u00f3 de la lecci\u00f3n de Cabuya, a quien los marines asesinaron a traici\u00f3n despu\u00e9s de que las tropas cabuyistas mataron a dos marines en La Paz Centro. Lo aniquilaron junto a su compa\u00f1era de vida, Conchita Alday Navarro, en El Viejo, Chinandega, apenas un d\u00eda despu\u00e9s de haberse desarmado junto a sus hombres, y 23 d\u00edas despu\u00e9s de que Moncada firm\u00f3 el pacto de paz con el representante norteamericano.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A los 12 a\u00f1os de edad Cabuya era un muchacho \u201charapiento, rechoncho, panz\u00f3n y despeinado\u201d que se traslad\u00f3 desde su natal Somotillo hacia las haciendas ubicadas en la zona de Cosig\u00fcina. All\u00ed comenz\u00f3 a trabajar en lo \u00fanico que sab\u00eda hacer, arreando ganado, explica en sus <em>Memorias revolucionarias<\/em> el coronel viejano Rigoberto Canales Baldelomar.<\/p>\n<p>El apodo de Cabuya se lo gan\u00f3 cuando era un adolescente y le gustaba jugar trompo con sus amigos, pero casi nunca ten\u00eda cuerda con la cual poner a bailar el suyo. \u201cPrestame tu cabuya\u201d, le dec\u00eda a sus compa\u00f1eros cada vez que le tocaba el turno a \u00e9l. As\u00ed lo explica la novela <em>Las dos furias<\/em>, del escritor chinandegano Alejandro Astacio, la cual, seg\u00fan un hijo del autor, Hugo V\u00e9lez Astacio, es bastante fiel a la realidad.<\/p>\n<p>En una hacienda ubicada en la zona del Cosig\u00fcina se encontraba trabajando Cabuya cuando, en agosto de 1926, en el puerto de Potos\u00ed, en El Viejo, atrac\u00f3 un barco conocido como El Tropical. Esta embarcaci\u00f3n, seg\u00fan indica Rafael de Nogales M\u00e9ndez en su libro <em>El Saqueo de Nicaragua<\/em>, tra\u00eda al pa\u00eds tres mil rifles, 300 mil cinturones de municiones y 50 ametralladoras de la mejor calidad. Era una ayuda en armamento que el presidente mexicano Plutarco El\u00edas Calles le enviaba a los liberales que luchaban contra los conservadores.<\/p>\n<figure id=\"attachment_42771\" aria-describedby=\"caption-attachment-42771\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/282-Mag-Cabuya-11.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-42771 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/282-Mag-Cabuya-11.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"1528\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134718\/282-Mag-Cabuya-11.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134718\/282-Mag-Cabuya-11.jpg 177w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134718\/282-Mag-Cabuya-11.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134718\/282-Mag-Cabuya-11.jpg 603w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134718\/282-Mag-Cabuya-11.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-42771\" class=\"wp-caption-text\">El general Pancho Cabuya. FOTO\/ CORTES\u00cdA<\/figcaption><\/figure>\n<p>Los conservadores hab\u00edan capturado un mensaje en el que se informaba que esas armas llegar\u00edan a las costas del Pac\u00edfico y hab\u00edan preparado una emboscada para impedir que las mismas llegaran a manos de los conservadores.<\/p>\n<p>Por alguna raz\u00f3n que no est\u00e1 clara, tal vez porque estaba cerca del puerto de Potos\u00ed, Cabuya se vio envuelto en el hecho y durante los primeros tres d\u00edas de septiembre de 1926 sirvi\u00f3 bajo el mando del general liberal Samuel Sediles, quien era el responsable de recibir las armas. Como los liberales fueron derrotados en esa batalla, Sediles decidi\u00f3 enterrar las armas recibidas y Cabuya lo acompa\u00f1\u00f3 en esa tarea a la loma El Retiro.<\/p>\n<p>Un mes despu\u00e9s, en octubre de 1926, siempre trabajando entre el ganado en Cosig\u00fcina, fue reclutado por los conservadores.<\/p>\n<p>El historiador Otto Schmidt Castillo cuenta que donde trabajaba Cabuya se apareci\u00f3 una caballer\u00eda conservadora bajo el mando del general Antonio Vel\u00e1squez, conocido como Chilillo, y junto a otros se llev\u00f3 prisionero a Cabuya a Chinandega, para \u201cdarles de alta como voluntarios en el ej\u00e9rcito conservador\u201d.<\/p>\n<p>Cierta vez, en una borrachera, Cabuya se puso a criticar los desmanes y abusos de autoridad de algunos jefes conservadores y fue amonestado por sus superiores. Pero sigui\u00f3 con la rebeld\u00eda y el coronel Arturo Lejarza orden\u00f3 que lo azotaran. Humillado, Cabuya desert\u00f3 del ej\u00e9rcito conservador, se dirigi\u00f3 a Cosig\u00fcina, donde se sent\u00eda seguro, y junto a unos amigos fue a desenterrar las armas que hab\u00eda enterrado junto a Sediles en la loma El Retiro. Tuvo la mala suerte de no acordarse bien del lugar exacto donde estaba el grueso del buz\u00f3n del armamento, pero logr\u00f3 recoger algunas armas Concon.<\/p>\n<p>En Le\u00f3n, el general liberal Francisco Paraj\u00f3n y sus hombres, muy pocos y mal armados, eran perseguidos por el general Alfredo Noguera G\u00f3mez al mando de 800 hombres bien apertrechados. Paraj\u00f3n se dirigi\u00f3 a las haciendas ubicadas cerca del San Crist\u00f3bal. Hasta la hacienda Bella Vista, Cabuya, junto con 100 hombres, fue a buscar a Paraj\u00f3n para unirse a su ej\u00e9rcito, el Liberal Constitucionalista.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El escritor y periodista Gonzalo Rivas Novoa (Ge Erre Ene) lleg\u00f3 a El Viejo en los primeros d\u00edas de abril de 1927 y la primera vez que vio a Cabuya este cabalgaba por las calles de la ciudad acompa\u00f1ado de otros \u201c40 hombres que se ve\u00edan fieros, montados en las 40 mejores bestias que se pod\u00edan ver en esos tiempos y por esos lados\u201d. Adelante de ellos ven\u00eda Cabuya, y adelante de \u00e9l su mujer, la Conchita Alday Navarro, a quien describen como una mujer joven, hermosa, bonita, pero que tambi\u00e9n habr\u00eda sido una fiera guerrillera.<\/p>\n<p>En sus primeras andanzas de hombre armado, Cabuya se habr\u00eda llevado por la fuerza a la Conchita Alday, pero con el tiempo \u2014escriben los historiadores\u2014 la Conchita lo lleg\u00f3 a querer hasta la muerte, porque los marines los mataron a los dos la misma noche.<\/p>\n<p>Desde Corinto, Rivas Novoa hab\u00eda llegado a El Viejo con una expedici\u00f3n que le llevaba armas a Cabuya, porque la \u00fanica ametralladora que ten\u00eda el general solo contaba con 50 tiros.<\/p>\n<p>Rivas Novoa decidi\u00f3 quedarse en el ej\u00e9rcito de Cabuya, pero muy pronto se dar\u00eda cuenta de algo terrible en la personalidad de su jefe militar. Seg\u00fan cuenta en su libro <em>Pancho Cabuya y otras aventuras centroamericanas<\/em>, a Cabuya le gustaba fusilar a los de su mismo grupo. El mismo Rivas Novoa estuvo a punto de ser asesinado por Cabuya.<\/p>\n<p>En una ocasi\u00f3n, Cabuya discuti\u00f3 con un hombre llamado Pedro Joaqu\u00edn Fitoria, mandador de la finca La Esperanza, adonde los hombres de Cabuya llegaban a robar az\u00facar y Fitoria lleg\u00f3 a reclamarle a Cabuya.<\/p>\n<p>\u2014Aj\u00e1 hombre Pedro Joaqu\u00edn, \u00bfqu\u00e9 te and\u00e1s haciendo?<\/p>\n<p>\u2014Pues hombr\u00e9 Pancho, vengo a hablarte muy seriamente, quiero saber si son soldados o son bandidos los que vos ten\u00e9s aqu\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014Ve Pedro Joaqu\u00edn, a m\u00ed decime lo que querr\u00e1s, pero no me dig\u00e1s nada de mi gente, eso no se lo permito ni al m\u00e1s hombre.<\/p>\n<p>\u2014Si aqu\u00ed no es cuesti\u00f3n de hombredades. Tan hombre pod\u00e9s ser vos como puedo ser yo, pero lo que te digo es que estos hijos de puta solo a robar llegan.<\/p>\n<p>Rivas Novoa narra que mientras Fitoria hablaba, con toda la calma Cabuya sacaba su pistola 38, le apunt\u00f3 a la frente y dispar\u00f3, pero el propio Rivas Novoa le meti\u00f3 el brazo y el balazo se incrust\u00f3 en el techo.<\/p>\n<p>Rivas Novoa, para disimular, comenz\u00f3 a tratar a Fitoria. \u201cDesgraciado, \u00bfpor qu\u00e9 te aparec\u00e9s picado a ofender a un ej\u00e9rcito que est\u00e1 peleando por el triunfo del partido?\u201d, le dijo.<\/p>\n<p>Fitoria se fue del campamento de Cabuya, pero ese mismo d\u00eda por la noche Cabuya y Rivas Novoa se encararon.<br \/>\n\u2014Ideay Pancho, segu\u00eds ech\u00e1ndole al cacho (tomando licor). Acordate que sos el alma del ej\u00e9rcito&#8230;<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed hom, es que estoy con cabanga.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCabanga?<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed, me qued\u00f3 la gana de volarme a Pedro Joaqu\u00edn. (Hace una pausa y saca su pistola). \u00bfNo cre\u00e9s que tron\u00e1ndote a vos quedar\u00eda contento?<\/p>\n<p>Rivas Novoa estaba a punto de ser ejecutado por Cabuya, pero, de repente, cerca de donde ambos estaban escucharon unos ronquidos. Era Fitoria, dormido, bien borracho. Cabuya le dispar\u00f3 a Fitoria y as\u00ed se salv\u00f3 Rivas Novoa, seg\u00fan el relato del propio periodista.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Cabuya-linea.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-42863 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/Cabuya-linea.jpg\" alt=\"\" width=\"2340\" height=\"1392\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134626\/Cabuya-linea.jpg 2340w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134626\/Cabuya-linea.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134626\/Cabuya-linea.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134626\/Cabuya-linea.jpg 1024w\" sizes=\"(max-width: 2340px) 100vw, 2340px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El coronel Rigoberto Canales Baldelomar luch\u00f3 baj\u00f3 las \u00f3rdenes de Cabuya y lo describe como alguien que permit\u00eda barbaridades de su tropa, como el hecho de que violaban a las mujeres y despu\u00e9s las pon\u00edan a cocinar. Tambi\u00e9n les robaban a los campesinos para comer. Canales Baldelomar dice que se decepcion\u00f3 de Cabuya y desert\u00f3.<\/p>\n<p>En El Viejo \u2014explica el historiador Hugo Astacio Cabrera\u2014, Cabuya se hab\u00eda convertido en un caudillo implacable. Se\u00f1or de vidas y haciendas, con su secuela de cr\u00edmenes.<\/p>\n<p>El historiador Miguel Jarqu\u00edn Vallejos explica que Cabuya era un \u201csoldado ampliamente controvertido, adorado y odiado, y de personalidad dif\u00edcil y contradictoria\u201d.<\/p>\n<p>Su car\u00e1cter sali\u00f3 a relucir en uno de los primeros combates en que particip\u00f3 bajo las \u00f3rdenes del general Paraj\u00f3n. El historiador Otto Schmidt Castillo narra que el 2 de noviembre de 1926 el general Francisco Paraj\u00f3n le tendi\u00f3 una emboscada al general conservador Alfredo Noguera G\u00f3mez en una hacienda llamada las Grietas, comarca de Olomega. En el primer cuerpo del ej\u00e9rcito, Paraj\u00f3n nombr\u00f3 a Cabuya como el segundo al mando.<\/p>\n<p>Paraj\u00f3n dio la orden terminante de que nadie deb\u00eda disparar un solo tiro, ya que la se\u00f1al de fuego la iba a dar \u00e9l con su fusil Remington una vez que las tropas de Noguera G\u00f3mez hubiesen entrado lo suficiente en los corrales de piedra, para rodearlos totalmente y lograr la captura del jefe militar conservador, que desde Le\u00f3n les ven\u00eda dando feroz persecuci\u00f3n a los liberales, especialmente para eliminar a Paraj\u00f3n.<\/p>\n<p>Desde las 5:00 de la ma\u00f1ana estaban los liberales en las Grietas. A Paraj\u00f3n le informaron que el ej\u00e9rcito de Noguera G\u00f3mez entrar\u00eda en los corrales de piedra entre las 7:00 y las 8:00 de la ma\u00f1ana. El c\u00e1lculo \u2014seg\u00fan explica Schmidt Castillo\u2014 fue exacto. A las 7:30 de la ma\u00f1ana se divis\u00f3 entrando en los corrales de piedra a una peque\u00f1a caballer\u00eda seguida por algunas carretas donde iban las dos primeras ametralladoras en medio de un fuerte grupo de tropa regular.<\/p>\n<p>A pesar de la orden de Paraj\u00f3n, Cabuya cometi\u00f3 un acto de desobediencia militar y maniobr\u00f3 una pialera (lazo o soga que se ocupa para inmovilizar al ganado de las patas) que siempre andaba consigo y lanz\u00e1ndola con precisi\u00f3n logr\u00f3 lazar la primera ametralladora y, luego de atraerla para s\u00ed, comenz\u00f3 a dispararla contra la caballer\u00eda conservadora. El primer jefe del pelot\u00f3n, el coronel Guillermo Esquivel, tuvo que acompa\u00f1arlo en el fuego para proteger a su tropa y lograron capturar la segunda ametralladora y barrer con los conservadores.<\/p>\n<p>A las 11:00 de la ma\u00f1ana de ese 2 de noviembre de 1926 hab\u00eda terminado la batalla de las Grietas. El resultado fue desastroso para el ej\u00e9rcito conservador. Cuatrocientos muertos y m\u00e1s de 120 heridos. Los de Paraj\u00f3n fueron ochenta muertos y treinta heridos.<\/p>\n<p>En el siguiente combate, Cabuya nuevamente mostr\u00f3 su personalidad fuerte. Se trat\u00f3 de la batalla de Chinandega, ocurrida el 6 de febrero de 1927. A las 6:00 de la ma\u00f1ana de ese d\u00eda, Paraj\u00f3n atac\u00f3 Chinandega. Cabuya fue ubicado entre quienes atacar\u00edan El Calvario. A las 8:00 de la ma\u00f1ana los coroneles Paulino Norori, Pastor Montenegro y Cabuya entraron a la iglesia y respetaron la vida de los hermanos Miguel y Julio Cuadra Sotomayor, quienes defend\u00edan esa plaza. Pero la vida que no pudieron proteger fue la del coronel Arturo Lejarza, el mismo que hab\u00eda ordenado meses atr\u00e1s que le dieran latigazos a Cabuya, cuando este \u00faltimo estaba integrado en el ej\u00e9rcito conservador. El mismo Cabuya lo mat\u00f3 \u201cen la tercera palmera de la puerta del Perd\u00f3n\u201d. As\u00ed era Cabuya.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<figure id=\"attachment_42761\" aria-describedby=\"caption-attachment-42761\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/282-Mag-Cabuya-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-42761 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/282-Mag-Cabuya-1.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"606\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134731\/282-Mag-Cabuya-1.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134731\/282-Mag-Cabuya-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134731\/282-Mag-Cabuya-1.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134731\/282-Mag-Cabuya-1.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-42761\" class=\"wp-caption-text\"><em>El 4 de mayo de 1927, bajo un \u00e1rbol de espino negro en Tipitapa, Jos\u00e9 Mar\u00eda Moncada (a la derecha, de espaldas) firm\u00f3 la paz con el representante de Estados Unidos, Henry L. Stimson. El general Pancho Cabuya no se desarm\u00f3 inmediatamente. FOTO\/ CORTES\u00cdA\/ IHNCA<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>El presidente norteamericano Calvin Coolidge envi\u00f3 a Nicaragua a un representante, Henry L. Stimson, para obligar a los liberales a reconocer la Presidencia de Adolfo D\u00edaz y acabar con la guerra entre liberales y conservadores. D\u00edaz hab\u00eda sucedido en la Presidencia a Emiliano Chamorro, quien en octubre de 1925 le hab\u00eda dado un golpe de Estado al presidente Carlos Sol\u00f3rzano y su vice Juan Bautista Sacasa.<\/p>\n<p>Los liberales estaban cerca de tomar Managua, explican varios historiadores. Ya estaban en Boaco. Avanzaban a Teustepe. Sin embargo, ocurri\u00f3 algo que lo cambi\u00f3 todo.<\/p>\n<p>El 4 de mayo de 1927, reunidos bajo la sombra de un \u00e1rbol de espino negro, el jefe de las fuerzas liberales, general Jos\u00e9 Mar\u00eda Moncada, se sent\u00f3 a negociar con Stimson. Sobre una <em>Biblia<\/em> y un crucifijo que Moncada llevaba en su pecho, escribi\u00f3 el historiador Crisanto Sotomayor, hizo juramentar al delegado norteamericano que en Nicaragua habr\u00eda elecciones libres supervigiladas por los Estados Unidos. Solo fue la palabra empe\u00f1ada. No hubo ning\u00fan escrito.<\/p>\n<p>Ese mismo 4 de mayo Moncada lleg\u00f3 a Teustepe y mand\u00f3 que el ej\u00e9rcito regresara a Boaco para entregar las armas a los soldados norteamericanos.<\/p>\n<p>La historia que se ha contado dice que todos los generales de Moncada aceptaron rendirse. Todos menos uno: Sandino. En realidad, tambi\u00e9n Pancho Cabuya rechaz\u00f3 en ese momento entregar las armas.<\/p>\n<p>El historiador Miguel Jarqu\u00edn Vallejos indica que aunque las tropas de Cabuya se dec\u00edan del partido liberal, en realidad su l\u00edder hab\u00eda estado en desacuerdo con Moncada en muchas ocasiones. \u201cCabuya vio la llegada de la paz contra la venia de Moncada. Y si desobedec\u00eda al llamado de este, no solamente corr\u00eda el riesgo de ser considerado desafecto al partido liberal, sino tambi\u00e9n declarado fuera de la ley\u201d, escribi\u00f3 Jarqu\u00edn Vallejos.<\/p>\n<p>En realidad, a Cabuya no le conven\u00eda que terminara la guerra, estiman algunos historiadores. La guerra lo hac\u00eda ser alguien importante. El mismo Jarqu\u00edn Vallejos explica que despu\u00e9s del \u201cpacto del espino negro\u201d, en El Viejo, Cabuya dictaba decretos, publicaba bandos y ejerc\u00eda decisiva influencia militar.<\/p>\n<p>Durante 10 d\u00edas los marines hicieron diversos intentos para que Cabuya se desarmara. Finalmente, en la ma\u00f1ana del 14 de mayo de 1927, al cuartel general de Cabuya lleg\u00f3 el capit\u00e1n Frank A. Hart, y r\u00e1pidamente se puso de acuerdo en que el jefe rebelde llegar\u00eda ese mismo d\u00eda a Chinandega para iniciar pl\u00e1ticas para el desarme. A las 12:30 de la tarde lleg\u00f3 Cabuya al puesto n\u00famero uno de los marines, fuera de Chinandega, con una escolta de 600 hombres, 400 de ellos armados con rifles. Los marines les observaban con inter\u00e9s, cuenta Jarqu\u00edn Vallejos.<\/p>\n<p>Cabuya, con 40 de sus hombres y cinco mujeres, entraron al campamento de los marines y hablaron con Hart como por una hora. Cabuya dijo que no se rend\u00eda a menos que se lo ordenara Moncada. Ese d\u00eda era s\u00e1bado y acordaron que el lunes un representante de Cabuya viajar\u00eda a Managua para conversar con Moncada.<\/p>\n<p>Stimson estaba contento de saber que Cabuya se iba a desarmar y se dispuso a abandonar Nicaragua. Se iba con las tareas realizadas. La guerra hab\u00eda terminado, se hab\u00eda aceptado a Adolfo D\u00edaz como presidente y Moncada era el l\u00edder de los liberales, ahora convertido en su amigo. Y se estaba formando una guardia con soldados nicarag\u00fcenses, una constabularia.<\/p>\n<p>El 16 de mayo de 1927, Stimson lleg\u00f3 a la estaci\u00f3n del tren en Managua y lo llegaron a despedir diferentes personalidades, entre estas Adolfo D\u00edaz y Jos\u00e9 Mar\u00eda Moncada. Sin embargo, una noticia sacudi\u00f3 a los nicarag\u00fcenses en Le\u00f3n, la cual se reg\u00f3 como p\u00f3lvora hasta llegar a Managua. Dos marines fueron asesinados en la madrugada de ese d\u00eda, los primeros en caer muertos durante la segunda parte de la ocupaci\u00f3n norteamericana en Nicaragua. Aunque algunos consideran que Cabuya no estaba relacionado, tambi\u00e9n son muchos quienes afirman que fueron los hombres de Cabuya quienes mataron a los dos marines. Al menos para los marines, la culpa fue de Cabuya.<\/p>\n<p>Un destacamento de los marines permanec\u00eda resguardando la l\u00ednea del ferrocarril cerca de La Paz Centro, especialmente en ese momento en que por ah\u00ed iba a pasar Stimson. Poco antes de la 1:00 de la madrugada de ese 16 de mayo de 1927, los marines escucharon disparos que proven\u00edan de La Paz Centro y una parte de ellos fue a averiguar qu\u00e9 pasaba, introduci\u00e9ndose entre el pueblo que estaba a oscuras.<\/p>\n<p>En realidad, los disparos fueron en una celada de los armados para atraer a los marines. Se inici\u00f3 una refriega en la que resultaron muertos el comandante del destacamento, capit\u00e1n Richard B. Buchanan y el soldado Marvin A. Jackson. Tanto a los dos fallecidos como a los heridos los llevaron a la unidad m\u00e9dica que estaba en Le\u00f3n. Los marines, como se hab\u00edan constituido como polic\u00eda militar en el pa\u00eds, tuvieron que suspender la venta de licor para evitar la celebraci\u00f3n del pueblo por la muerte de los dos marines.<\/p>\n<p>Los marines no ordenaron ninguna acci\u00f3n en contra del grupo de Cabuya, pero la venganza de los extranjeros ser\u00eda cuesti\u00f3n de horas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_42774\" aria-describedby=\"caption-attachment-42774\" style=\"width: 899px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/282-Mag-Cabuya40.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-42774 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/282-Mag-Cabuya40.jpg\" alt=\"\" width=\"899\" height=\"661\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134712\/282-Mag-Cabuya40.jpg 899w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134712\/282-Mag-Cabuya40.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134712\/282-Mag-Cabuya40.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134712\/282-Mag-Cabuya40.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 899px) 100vw, 899px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-42774\" class=\"wp-caption-text\"><em>La tumba del marine Richard B. Buchanan, muerto por los hombres del general Cabuya. FOTO\/ CORTES\u00cdA\/ HUGO V\u00c9LEZ<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Moncada y los marines lograron que Cabuya y sus hombres se desarmaran el 25 de mayo de 1927, en Chinandega. Si a los liberales que se desarmaron cuando Moncada firm\u00f3 el \u201cpacto del espino negro\u201d les daban 10 d\u00f3lares por su rifle, a los hombres de Cabuya les dieron 20 d\u00f3lares por cada arma.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente de su desarme, el 26 de mayo, Cabuya estaba en El Viejo, en la casa del general Santiago Callejas, seg\u00fan relat\u00f3 Julio Turcio, mandador de la hacienda La Reforma y cuyo testimonio fue publicado en el diario El Centroamericano.<\/p>\n<p>Cabuya, quien estaba muy borracho, dijo que quer\u00eda dar a hacer unos zapatos y el general Callejas le pidi\u00f3 a unos j\u00f3venes que lo llevaran donde un zapatero de nombre Roberto Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>En la zapater\u00eda, Rodr\u00edguez le estaba midiendo los pies a Cabuya cuando se apareci\u00f3 en el lugar un grupo de marines preguntando por Cabuya. \u201cYo soy\u201d, dijo. \u201cM\u00f3ntense en el carro, ah\u00ed que le lleven las botas despu\u00e9s\u201d, le dijeron.<\/p>\n<p>Se lo llevaron a una casa donde vend\u00edan cal y que estaba frente a la estaci\u00f3n. Pero al ratito lo soltaron y lo dejaron ir junto con sus amigos Julio Turcio y Enrique M\u00e9ndez, quienes lo llegaron a buscar adonde se lo hab\u00edan llevado los marines.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Turcio, llegaron a un lugar que le llamaban la Cruz Alta y all\u00ed se encontraron con la Conchita Alday, quien se sac\u00f3 una pistola calibre 32, chiquita, y se la dio a Cabuya. Luego llegaron a El Viejo y Cabuya compr\u00f3 un litro de guaro donde una mujer que le dec\u00edan la Renca.<\/p>\n<p>De all\u00ed se fueron para otro lugar, donde una mujer que le dec\u00edan Sara Chicha, donde Cabuya pidi\u00f3 otro litro de guaro y el primer trago se lo ech\u00f3 un hombre que estaba ah\u00ed de goma, Pedro Joaqu\u00edn Bonilla, y casi lo vomit\u00f3.<\/p>\n<p>M\u00e1s borracho a\u00fan, Cabuya y sus amigos salieron de donde la Sara Chicha y caminaron por las calles oscuras hasta llegar a la casa de un hombre llamado Santiago Urroz, donde metieron las bestias y se sentaron. Hasta all\u00ed se apareci\u00f3 Juan Jarqu\u00edn Palma, un exnovio de la Conchita Alday. Cabuya entr\u00f3 en celos y lo carg\u00f3 a golpes. Le rompi\u00f3 la nariz, la boca y los o\u00eddos. Lo dej\u00f3 ensangrentado. Uno de los hombres de Cabuya le dijo: \u201cD\u00e9jemelo a mi general\u201d, y lo carg\u00f3 a golpes tambi\u00e9n. Pero los amigos de Cabuya lo detuvieron.<\/p>\n<p>Jarqu\u00edn Palma se fue a su casa, pero su mam\u00e1 lo llev\u00f3 donde estaban los marines y denunci\u00f3 a Cabuya. Cuando los marines llegaron a donde estaban Cabuya y sus amigos, \u00e9l ya estaba acostado, bien borracho. Sus amigos vieron a los marines que rodearon la casa. Aparentemente Conchita Alday escuch\u00f3 el ruido, abri\u00f3 la puerta y se asom\u00f3 para ver qui\u00e9nes eran, pero uno de los marines, supuestamente el capit\u00e1n William P. Richards, le peg\u00f3 una estocada en el est\u00f3mago y la bot\u00f3. Algunos dicen que la Conchita estaba embarazada.<\/p>\n<p>Luego se escuch\u00f3 una descarga y al rato salieron los marines. Uno de ellos le dijo a los amigos de Cabuya: \u201cMuchachos, nosotros matar Cabuya, hombre muy malo, golpear gente\u201d.<\/p>\n<p>Los amigos de Cabuya tomaron un candil, se metieron a la casa y vieron los cad\u00e1veres de la Conchita Alday y de Cabuya.<\/p>\n<figure id=\"attachment_42765\" aria-describedby=\"caption-attachment-42765\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/282-Mag-Cabuya-5.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-42765 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/282-Mag-Cabuya-5.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"637\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134727\/282-Mag-Cabuya-5.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134727\/282-Mag-Cabuya-5.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134727\/282-Mag-Cabuya-5.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134727\/282-Mag-Cabuya-5.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-42765\" class=\"wp-caption-text\"><em>Casa donde fue asesinado por los marines el general Pancho Cabuya, junto a su compa\u00f1era Conchita Alday. FOTO\/ REPRODUCCI\u00d3N<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>Al d\u00eda siguiente, el entierro de ambos fue muy concurrido. Pero no los enterraron juntos. As\u00ed termin\u00f3 Pancho Cabuya y de paso su compa\u00f1era Conchita Alday. Cuando lo mataron, Cabuya ten\u00eda 23 a\u00f1os de edad y estaba a pocos d\u00edas de cumplir los 24. De acuerdo con el historiador Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez, los marines pensaron que con la muerte de Cabuya se acababan las amenazas para la paz. No sab\u00edan que les faltaba Sandino.<\/p>\n<figure id=\"attachment_42767\" aria-describedby=\"caption-attachment-42767\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/282-Mag-Cabuya-7.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-42767 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/282-Mag-Cabuya-7.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"653\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134723\/282-Mag-Cabuya-7.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134723\/282-Mag-Cabuya-7.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134723\/282-Mag-Cabuya-7.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/07\/07134723\/282-Mag-Cabuya-7.jpg 600w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-42767\" class=\"wp-caption-text\"><em>La cama donde fue asesinado el general Pancho Cabuya. FOTO\/ REPRODUCCI\u00d3N<\/em><\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Vivi\u00f3 23 a\u00f1os apenas. Se hizo general de la noche a la ma\u00f1ana y al igual que Sandino no quiso entregar las armas en el Pacto del Espino Negro, pero las entregar\u00eda despu\u00e9s con una mejor negociaci\u00f3n monetaria.<\/p>\n","protected":false},"author":5124,"featured_media":42760,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[1959,81],"class_list":["post-42754","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-estados-unidos","tag-nicaragua"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42754","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5124"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=42754"}],"version-history":[{"count":18,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42754\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53912,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/42754\/revisions\/53912"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/42760"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=42754"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=42754"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=42754"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}