{"id":43441,"date":"2018-09-12T15:54:54","date_gmt":"2018-09-12T21:54:54","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=43441"},"modified":"2020-10-22T12:25:23","modified_gmt":"2020-10-22T18:25:23","slug":"el-exilio-de-anastasio-somoza-debayle","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/el-exilio-de-anastasio-somoza-debayle\/","title":{"rendered":"El exilio de Anastasio Somoza Debayle"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Tras salir de Nicaragua, Anastasio Somoza Debayle inici\u00f3 una odisea que lo llev\u00f3 a Paraguay, donde fue asesinado 13 meses despu\u00e9s por un comando de guerrilleros argentinos. \u00bfQu\u00e9 fue de \u00e9l mientras estuvo en el exilio?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Amalia del Cid<\/strong><\/p>\n<p>El \u00faltimo d\u00eda de su vida Anastasio Somoza Debayle se levant\u00f3 a las 7:00 de la ma\u00f1ana y desayun\u00f3 frutas con un huevo hervido. Ten\u00eda planes importantes para ese mi\u00e9rcoles y rebosaba de entusiasmo por un incipiente proyecto algodonero. Apenas la noche anterior hab\u00eda llegado de visita su asesor financiero, el estadounidense Joseph Beittiner, quien permanecer\u00eda solo doce horas en Asunci\u00f3n, la capital paraguaya, donde hac\u00eda trece meses Somoza viv\u00eda un c\u00f3modo exilio.<\/p>\n<p>Era la fr\u00eda ma\u00f1ana del 17 de septiembre de 1980. Vestido con un traje oscuro, el \u00faltimo dictador de la dinast\u00eda somocista sali\u00f3 de su mansi\u00f3n a las 10:00, acompa\u00f1ado por Beittiner y Julio C\u00e9sar Gallardo, chofer de la familia durante 35 a\u00f1os. Subieron al Mercedes Benz blanco de Somoza y tomaron la Avenida Espa\u00f1a rumbo al centro de la ciudad, donde visitar\u00edan un banco.<\/p>\n<p>A esa misma hora, a 250 metros de distancia, un hombre esperaba en un quiosco. Sus amigos lo llamaban Osvaldo y vend\u00eda revistas desde el 12 de agosto con el \u00fanico prop\u00f3sito de vigilar las idas y venidas del expresidente nicarag\u00fcense. Estaba comprando empanadas cuando vio venir el carro y en el asiento trasero distingui\u00f3 algo que parec\u00eda ser un hombre leyendo el peri\u00f3dico; pero solo estuvo seguro de que se trataba de su blanco cuando el autom\u00f3vil ya se encontraba a unos quince metros y Somoza baj\u00f3 el diario por un instante.<\/p>\n<p>Osvaldo tom\u00f3 su walkie-talkie y avis\u00f3 al resto del comando:<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Blanco, blanco, blanco!<\/p>\n<p>De haberse tardado unos segundos m\u00e1s en reconocerlo, tal vez el destino de Somoza habr\u00eda sido muy distinto, pues pensaba viajar al d\u00eda siguiente al remoto noroeste paraguayo para pasar un mes convirtiendo en algodonal un campo de ocho mil hect\u00e1reas reci\u00e9n adquirido. Pero no fue as\u00ed como sucedieron las cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El 17 fue un n\u00famero especial al final de la vida de Anastasio Somoza Debayle. El 17 de julio de 1979 tuvo que huir de Nicaragua y el 17 de septiembre de 1980 fue asesinado en Asunci\u00f3n por un comando de guerrilleros argentinos.<\/p>\n<p>Pero era 29 de junio cuando se sent\u00f3 a redactar a mano las l\u00edneas con las que renunci\u00f3 al poder que la dinast\u00eda hab\u00eda sostenido a plata, palo y plomo durante 43 a\u00f1os. \u201cConsultados los gobiernos que verdaderamente tienen inter\u00e9s de pacificar al pa\u00eds, he decidido acatar la disposici\u00f3n de los Estados Americanos y por este medio renuncio a la Presidencia a la cual fui electo popularmente. Mi renuncia es irrevocable. He luchado contra el comunismo, y creo que cuando salgan las verdades, me dar\u00e1n la raz\u00f3n en la historia\u201d, escribi\u00f3. El manifiesto, sin embargo, fue entregado oficialmente hasta el 16 de julio.<\/p>\n<p>\u201cEl atraso se debi\u00f3 a la incertidumbre con respecto al pa\u00eds que le dar\u00eda asilo pol\u00edtico, porque seg\u00fan los sondeos, su aliado hist\u00f3rico, Estados Unidos, no era el pa\u00eds m\u00e1s indicado\u201d, asegura la periodista nica-paraguaya M\u00f3nica Zub Centeno, en su libro <em>Somoza en Paraguay<\/em>, que trata sobre los \u00faltimos 13 meses del dictador.<\/p>\n<p>La que se entreg\u00f3 al Congreso fue una versi\u00f3n mal transcrita a m\u00e1quina, con letras may\u00fasculas, en un pliego de papel sellado. Para entonces las cosas estaban tan agitadas que la mayor\u00eda de los diputados ya hab\u00eda escapado a Miami y no hab\u00eda cu\u00f3rum legal para aceptar la renuncia del presidente ni para elegir a su sucesor constitucional, Francisco Urcuyo Malia\u00f1os, apodado el Breve, porque su gobierno dur\u00f3 apenas 40 horas y 43 minutos, cuentan Claribel Alegr\u00eda y Darwin J. Flakoll (m\u00e1s conocido como Bud) en <em>Somoza: expediente cerrado<\/em>.<\/p>\n<p>Con la Guardia Nacional arrinconada por los guerrilleros sandinistas, presionado por la OEA y sin el apoyo del presidente estadounidense Jimmy Carter, a las 10:00 de la noche Tachito entreg\u00f3 su carta a Luis Pallais Debayle para que como vicepresidente del Congreso y jefe del Partido Liberal la presentara al despuntar el 17. Despu\u00e9s se encerr\u00f3 en su b\u00fanker, en lo alto de la Loma de Tiscapa, y ah\u00ed termin\u00f3 de empacar las cosas que se llevar\u00eda con \u00e9l. En las prisas, la cama qued\u00f3 desarreglada y sobre el piso de la habitaci\u00f3n un peque\u00f1o tiradero de ropa.<\/p>\n<p>Poco antes de las 4:00 de la ma\u00f1ana Somoza llam\u00f3 a sus empleados para \u201cuna \u00faltima despedida\u201d. \u201cEste personal inclu\u00eda al cocinero, los camareros y los ordenanzas presidenciales. Fue un momento triste y conmovedor. Los abrac\u00e9 uno a uno y una vez m\u00e1s corrieron las l\u00e1grimas. Yo creo que la mayor\u00eda de ellos pensaba que no nos volver\u00edamos a ver nunca\u201d, relata en <em>Nicaragua traicionada<\/em>, el libro de sus memorias, dictadas al consultor Jack Cox de febrero a mayo de 1980.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s subi\u00f3 al helic\u00f3ptero que lo trasladar\u00eda al aeropuerto. Y \u201cal contemplar por \u00faltima vez las luces de Managua\u201d le \u201ccorrieron las l\u00e1grimas por las mejillas, seg\u00fan \u00e9l de puro dolor por su pa\u00eds. Alrededor de cuarenta minutos m\u00e1s tarde su avi\u00f3n, un Learjet, despegaba en el aeropuerto junto con los aviones en los que iban su familia y altos funcionarios y militares.<\/p>\n<p>A esa hora, la comandante guerrillera Dora Mar\u00eda T\u00e9llez no hab\u00eda pegado ojo. Y tampoco quer\u00eda. Se sab\u00eda entre la comandancia del Frente Sandinista que esa madrugada el presidente saldr\u00eda del pa\u00eds y ella se qued\u00f3 despierta para escuchar el ruido de las turbinas del avi\u00f3n en que se iba. Entonces se sinti\u00f3 feliz \u2014recuerda\u2014 y pens\u00f3 que todo hab\u00eda valido la pena.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Todav\u00eda no hab\u00eda desempacado en su casa de Miami Beach cuando son\u00f3 el tel\u00e9fono. Eran cerca de las 11:00 de la ma\u00f1ana, recordar\u00eda Somoza unos meses m\u00e1s tarde, porque aquella llamada tambi\u00e9n decidi\u00f3 su destino.<\/p>\n<p>Quien llamaba era el subsecretario de Estado, Warren Christopher, y su mensaje \u201cfue breve, pero indiscutiblemente claro y terminante\u201d. Somoza ya no era bienvenido en Estados Unidos, pues los t\u00e9rminos de su acuerdo con el embajador Lawrence Pezzullo hab\u00edan sido retirados tras las declaraciones reci\u00e9n brindadas por Francisco Urcuyo Malia\u00f1os, el nuevo y fugaz presidente de Nicaragua.<\/p>\n<p>Resulta que mientras el avi\u00f3n de Somoza se aproximaba a su destino en Florida, Urcuyo pronunci\u00f3 su primero y \u00faltimo discurso como mandatario, antes de tener que irse para Guatemala. A trav\u00e9s de la radio y la televisi\u00f3n llam\u00f3 al di\u00e1logo y la conciliaci\u00f3n e inst\u00f3 \u201ca las fuerzas irregulares\u201d a que depusieran sus armas \u201cante el altar de la Patria\u201d.<\/p>\n<p>\u201cEl discurso dej\u00f3 asombrados a cuantos lo escucharon, particularmente al embajador de los Estados Unidos, Lawrence Pezzullo, y a Wiliam Bowdler, experto del Departamento de Estado en asuntos centroamericanos, quienes durante las pasadas semanas hab\u00edan negociado cuidadosamente una f\u00f3rmula para el cambio de poder del sucesor de Somoza a la Junta Revolucionaria, que esperaba en San Jos\u00e9, Costa Rica\u201d, afirman Alegr\u00eda y Flakoll en su libro.<\/p>\n<p>Las palabras de Urcuyo daban al trasto con el acuerdo dise\u00f1ado \u201cpara asegurar la sobrevivencia de la Guardia Nacional, que vigilar\u00eda los intereses de los Estados Unidos\u201d en Nicaragua. Y las consecuencias inmediatas de su discurso fueron la total desintegraci\u00f3n de la Guardia y la llamada de Christopher a Somoza. Le dijo que hablaba en nombre de \u201clos m\u00e1s altos niveles de la Casa Blanca\u201d. Es decir, en nombre del propio Jimmy Carter.<\/p>\n<p>Hay quienes creen que Somoza deliberadamente evit\u00f3 aclararle a Urcuyo que solo hab\u00eda sido electo como un presidente de transici\u00f3n y que, por lo tanto, sus declaraciones fueron m\u00e1s bien inocentes. Sin embargo, el presidente derrocado neg\u00f3 todo conocimiento de causa y se declar\u00f3 v\u00edctima de la traici\u00f3n de Carter.<\/p>\n<p>Como hayan sido las cosas, lo cierto es que el rechazo de Estados Unidos lo convirti\u00f3 internacionalmente en un paria, porque pocos quer\u00edan meterse en problemas con el gobierno estadounidense.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de colgar el tel\u00e9fono, Somoza qued\u00f3 a\u00fan m\u00e1s sumido en la incertidumbre. Tem\u00eda que Carter lo enviara de vuelta \u201ca los marxistas de Nicaragua\u201d y sab\u00eda que si eso pasaba no pod\u00eda esperar nada mejor que la c\u00e1rcel o el pelot\u00f3n de fusilamiento. As\u00ed que esa misma tarde, a menos de seis horas de su llegada al pa\u00eds, empez\u00f3 a hacer los preparativos para abandonar Estados Unidos con algunos de sus m\u00e1s cercanos. Pens\u00f3 en las Bahamas y su poca rigurosidad migratoria y envi\u00f3 a un grupo de sus hombres a fin de que hicieran los arreglos previos para su traslado a Georgetown, en la isla de Gran Exuma. Dos d\u00edas despu\u00e9s estaba saliendo de Estados Unidos.<\/p>\n<p>Y el 19 de julio, mientras los guardias y otros somocistas se agrupaban en una multitud hist\u00e9rica en el aeropuerto, esperando un vuelo de rescate que nunca lleg\u00f3, Somoza surcaba el Caribe en un yate de lujo alquilado, rumbo a las paradis\u00edacas Bahamas. Lo acompa\u00f1aban su hijo Anastasio Somoza Portocarrero y su eterna amante, Dinorah Sampson, la mujer que seg\u00fan sus amigos \u201clo volvi\u00f3 loco\u201d desde el primer d\u00eda que la vio.<\/p>\n<p>Entraron a Georgetown el 24 de julio y una vez all\u00ed, Tachito solicit\u00f3 una visa de tres meses para permanecer en el pa\u00eds, pero en las Bahamas tampoco quer\u00edan hacerse cargo de \u00e9l. Las autoridades no le concedieron el permiso y explicaron que les preocupaban los problemas de seguridad que la presencia del expresidente pod\u00eda causar.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, el Gobierno tampoco ten\u00eda ganas de lidiar con la cr\u00edtica de la prensa, que ya hab\u00eda condenado la breve estancia de Mohammad Reza Pahlev\u00ed, derrocado en Ir\u00e1n en febrero de 1979 tras 37 a\u00f1os de reinado. As\u00ed que Somoza solo pudo quedarse durante los 14 d\u00edas que ten\u00eda permitidos por ser ciudadano nicarag\u00fcense y el 3 de agosto se vio obligado a abandonar el para\u00edso, a bordo de un Convair 880 que proced\u00eda de Guatemala.<\/p>\n<p>En los d\u00edas que permanecieron en las Bahamas, Somoza y los suyos se dedicaron, sobre todo, a intentar conseguir noticias de Nicaragua y de Miami, narra \u00c1lvaro Porta Berm\u00fadez, en su libro <em>Somoza cuenta regresiva<\/em>. Pero en los ratos libres tomaban ba\u00f1os de sol en la piscina del hotel y caminaban sobre la arena blanca, junto a las aguas turquesa del Caribe.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Porta Berm\u00fadez, los Somoza llegaron a la conclusi\u00f3n de que aquel lugar no prestaba la condiciones necesarias para establecerse ni a mediano ni a largo plazo; porque aparte de ser caro para residir, era de muy f\u00e1cil acceso si a alguien se le ocurr\u00eda atentar contra la vida del expresidente.<\/p>\n<p>Sin embargo, en aquella \u00e9poca los medios de comunicaci\u00f3n, incluidos <em>El Pa\u00eds<\/em> y <em>The Washington Post<\/em>, informaron que la raz\u00f3n por la que el dictador derrocado sali\u00f3 de Georgetown fue que las autoridades no le alargaron el plazo para permanecer ah\u00ed.<\/p>\n<p>Su siguiente destino fue, entonces, Guatemala, donde rechazaron su pedido de asilo. Y en esas estaba cuando el general Alfredo Stroessner le mand\u00f3 un avi\u00f3n desde Paraguay.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A las 8:15 de la noche del 19 de agosto, en un vuelo de L\u00edneas A\u00e9reas Paraguayas, Somoza aterriz\u00f3 en la pista del Aeropuerto Internacional Presidente Stroessner acompa\u00f1ado por una veintena de personas, entre familiares y personal de servicio y de seguridad, informaron los diarios paraguayos al siguiente d\u00eda.<\/p>\n<p>Descendi\u00f3 del avi\u00f3n con un traje oscuro y un peque\u00f1o malet\u00edn del que no se despeg\u00f3 ni un instante, y enseguida se dirigi\u00f3 al sal\u00f3n donde le entregaron un pasaporte con el sello de turista, relat\u00f3 el diario HOY el lunes 20 de agosto.<\/p>\n<p>El exdictador fue recibido por personal del gobierno y acompa\u00f1ado hasta su residencia, en una de las zonas m\u00e1s caras y exclusivas de la capital, y hacia las 11:00 de la noche recibi\u00f3 la sorpresiva visita del general Stroessner. El presidente paraguayo se present\u00f3 vistiendo ropas de civil, con una peque\u00f1a escolta, y se qued\u00f3 con su visitante por unos 40 minutos.<\/p>\n<p>Esa fue la \u00fanica vez que los medios de comunicaci\u00f3n paraguayos registraron una reuni\u00f3n entre Anastasio Somoza y Alfredo Stroessner, sostiene la periodista M\u00f3nica Zub Centeno. Y de aquella conversaci\u00f3n no se conocieron detalles. \u201cNada. No pas\u00f3 a los medios. El hermetismo stronista era terrible\u201d, lamenta.<\/p>\n<p>La misma noche del 20, los periodistas llamaron a la residencia del \u201cilustre visitante\u201d para averiguar qu\u00e9 hac\u00eda en Paraguay y cu\u00e1nto tiempo pensaba quedarse; pero \u00e9l respondi\u00f3 que por el momento solo pod\u00eda agradecer la hospitalidad del gobierno paraguayo por haberlo recibido en ese suelo y que ya llamar\u00eda a una rueda de prensa.<\/p>\n<p>Un par de d\u00edas despu\u00e9s declar\u00f3 que en Paraguay solo se quedar\u00eda por unos meses y dijo estar seguro de que volver\u00eda a Nicaragua. Adem\u00e1s, seg\u00fan un periodista del diario <em>La Tercera<\/em>, insisti\u00f3 en que se dirigieran a \u00e9l como \u201cgeneral\u201d. \u201cSigo siendo general y voy a volver a Nicaragua para salvarlos del comunismo&#8230; Van a terminar pidi\u00e9ndome de rodillas que vuelva. No soy, no he sido, ni ser\u00e9 un dictador\u201d, afirm\u00f3.<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue como, a los 53 a\u00f1os de edad y en calidad de residente temporal, Anastasio Somoza Debayle recal\u00f3 en el \u00faltimo pa\u00eds donde residir\u00eda, un mes despu\u00e9s de salir de Nicaragua y trece meses antes de que su cuerpo quedara carbonizado en la Avenida Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>La llamaron Operaci\u00f3n Reptil. Siete guerrilleros argentinos dedicados a tiempo completo a la caza de un expresidente en una misi\u00f3n que no tuvo nada que envidiar a las mejores historias de espionaje. Sus seud\u00f3nimos eran Ram\u00f3n, Santiago, Armando, Ana, Julia, Susana y Osvaldo. Para la dictadura de Alfredo Stroessner fueron terroristas; para el Gobierno reci\u00e9n instalado en Nicaragua, justicieros.<\/p>\n<p>Ram\u00f3n, el hombre a cargo del operativo, era nada menos que Enrique Gorriar\u00e1n Merlo, uno de los dirigentes del troskista Ej\u00e9rcito Revolucionario de los Pobres (ERP). En 1972 se hab\u00eda fugado de la c\u00e1rcel de m\u00e1xima seguridad de Rawson (en la Patagonia) para seguir en la lucha clandestina y a finales de 1976, cuando su vida estaba en peligro, sali\u00f3 de Argentina y se exili\u00f3 en Espa\u00f1a. Luego se traslad\u00f3 a Nicaragua, donde se uni\u00f3 a la guerrilla sandinista.<\/p>\n<p>Dora Mar\u00eda T\u00e9llez recuerda que Gorriar\u00e1n pele\u00f3 en el Frente Sur. \u201cLlev\u00f3 un grupo de argentinos de los peronistas y de los montoneros. Ah\u00ed combatieron, unos m\u00e1s que otros y se establecieron en Nicaragua\u201d, asegura la ahora excomandante guerrillera. \u201cTen\u00edan sus familias aqu\u00ed y fueron reclutados por Inteligencia para hacer ese operativo\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan T\u00e9llez, aunque los guerrilleros argentinos negaron tener alguna vinculaci\u00f3n con el Gobierno de Nicaragua, todo el operativo fue \u201cabsolutamente preparado, organizado por la Inteligencia del Ministerio del Interior\u201d. \u201cVamos a decirlo con todas sus letras. (El operativo) fue ejecutado por el Gobierno, ah\u00ed no hay vuelta de hoja\u201d.<\/p>\n<p>Los argentinos fueron elegidos porque pod\u00edan cruzar la frontera y pasar \u201cm\u00e1s o menos inadvertidos\u201d. Adem\u00e1s, ten\u00edan experiencia en la lucha clandestina y ya hab\u00edan sido encarcelados y torturados en Argentina. \u201cDespu\u00e9s de que combatieron en Nicaragua, les plantearon esa misi\u00f3n y tuvieron a bien aceptarla\u201d, afirma la excomandante.<\/p>\n<p>De acuerdo con Gorriar\u00e1n, quienes estuvieron junto con \u00e9l colaborando en el Frente Sur, fueron Hugo Irurz\u00fan (Santiago) y Roberto S\u00e1nchez Nadal (Armando). Santiago fue, quiz\u00e1s, el m\u00e1s \u00fatil de los tres, y el \u00fanico que meses despu\u00e9s morir\u00eda en el operativo contra Somoza.<\/p>\n<p>\u201c(Santiago) hab\u00eda tenido experiencia como instructor de combate en Argentina, fue destinado a un comando de entrenamiento y pas\u00f3 las primeras semanas en el Frente Sur ense\u00f1\u00e1ndole a la gran cantidad de reclutas novatos c\u00f3mo manejar un arma, punter\u00eda y t\u00e1ctica de combate\u201d, relat\u00f3 Ram\u00f3n a Claribel Alegr\u00eda y Bud Flakoll, a comienzos de los a\u00f1os ochenta, cuando por instancias de Julio Cort\u00e1zar entrevistaron a todos los sobrevivientes de la Operaci\u00f3n Reptil.<\/p>\n<p>Seg\u00fan esos testimonios, las tres muchachas del comando, Ana, Julia y Susana, volaron de Espa\u00f1a a Nicaragua cuando ya la Revoluci\u00f3n sandinista hab\u00eda triunfado y en el aeropuerto se recib\u00eda a los viajeros con una manta que rezaba: \u201cBienvenidos a Nicaragua Libre\u201d.<\/p>\n<p>\u201cTodo se sent\u00eda tan irreal. Era como estar viviendo un libro. Macondo era Managua. Ven\u00edamos de Europa y no entend\u00edamos nada. Nos encontramos en medio de todos esos ni\u00f1os tan bajitos como yo, todos armados y desali\u00f1ados. Los m\u00e1s grandes, barbudos, parec\u00edan reci\u00e9n llegados de la monta\u00f1a. Los tel\u00e9fonos no funcionaban. No hab\u00eda comunicaciones, no hab\u00eda autos, no sab\u00edamos c\u00f3mo \u00edbamos a hacer\u201d, record\u00f3 Susana en sus entrevistas con la escritora nica-salvadore\u00f1a y su esposo Bud.<\/p>\n<p>Sin embargo, con todo y falta de medios para comunicarse, ocurri\u00f3 el milagro de que ese mismo d\u00eda encontraran a Armando en el Hotel Intercontinental. El grupo estaba completo otra vez.<\/p>\n<p>Deslig\u00e1ndose del Gobierno y del Frente Sandinista, m\u00e1s tarde los guerrilleros aseguraron que la idea de matar a Somoza surgi\u00f3 en el seno del comando cuando el exdictador, reci\u00e9n llegado a Paraguay, daba arrogantes declaraciones sobre su inminente regreso a Nicaragua y se alzaba como la principal figura aglutinante de los exguardias que iniciaron la Contrarrevoluci\u00f3n.<\/p>\n<p>Aunque luego, en sus memorias, Gorriar\u00e1n aceptar\u00eda que \u201ctoda la direcci\u00f3n del Frente Sandinista\u201d estaba al tanto y hab\u00eda aprobado la conspiraci\u00f3n contra \u201cel jefe de la Contrarrevoluci\u00f3n nicarag\u00fcense\u201d; Alegr\u00eda y Flakoll describen as\u00ed el momento en que el destino de Somoza fue decidido:<\/p>\n<p>\u2014Da rabia pensar que ese criminal est\u00e1 gozando de sus millones en Paraguay mientras trata de destruir esta revoluci\u00f3n \u2014refunfu\u00f1\u00f3 Armando.<br \/>\n\u2014Desde luego, encontr\u00f3 el lugar para eso \u2014asinti\u00f3 el pelirrojo Santiago\u2014. Le\u00ed en alguna parte que Samuel Genie tiene por lo menos doce hombres de su seguridad vel\u00e1ndolo d\u00eda y noche, aparte de la polic\u00eda y las fuerzas de seguridad de Stroessner. Seguro que eligi\u00f3 una fortaleza parecida al b\u00fanker de Tiscapa para vivir.<br \/>\n\u2014Sin embargo, debe estar preocupado \u2014sugiri\u00f3 Ram\u00f3n\u2014. Seg\u00fan los peri\u00f3dicos casi no se le ve. No aparece en los clubes nocturnos ni cosas por el estilo.<br \/>\n\u2014En Asunci\u00f3n no hay vida nocturna, es la muerte en bicicleta \u2014resopl\u00f3 Armando.<br \/>\n\u2014Un lugar tranquilo, lo que necesita su coraz\u00f3n. Probablemente va a morir de cirrosis a los 85 a\u00f1os \u2014dijo Ram\u00f3n, encogi\u00e9ndose de hombros.<br \/>\nArmando salt\u00f3:<br \/>\n\u2014\u00a1Ah, no! Ser\u00eda una verg\u00fcenza hist\u00f3rica permitir que ese asesino se muera tranquilamente en su cama de tanto beber guaro.<br \/>\n\u2014Tiene raz\u00f3n Armando \u2014concedi\u00f3 Santiago.<br \/>\nY Ram\u00f3n, quien hab\u00eda estado esperando este momento, se ech\u00f3 para atr\u00e1s en su silla y pregunt\u00f3:<br \/>\n\u2014Bueno, \u00bfentonces por qu\u00e9 no hacemos algo al respecto?<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En realidad, las salidas nocturnas de Somoza no eran escasas ni nada por el estilo. Viv\u00eda como \u201cun jeque \u00e1rabe\u201d en Asunci\u00f3n, frecuentando clubes \u201cdonde se rodeaba de las modelos m\u00e1s renombradas de aquellos a\u00f1os\u201d y hasta protagonizando \u201cincidentes con otros millonarios paraguayos en las disputas por mujeres\u201d, asegura el diario <em>ABC Color<\/em> en su reportaje \u201cVida y muerte de Somoza en Paraguay\u201d, publicado el 18 de septiembre de 2005.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, aunque al inicio s\u00ed estuvo protegido por un fuerte dispositivo que le daba seguridad absoluta y constante, luego la intensidad de la custodia disminuy\u00f3. Pronto Somoza empez\u00f3 a actuar como si todav\u00eda segu\u00eda al mando de Nicaragua y ten\u00eda plena confianza en que su seguridad ser\u00eda \u201cabsolutamente resguardada por Stroessner\u201d, de modo que se sent\u00eda intocable, se\u00f1ala M\u00f3nica Zub Centeno en <em>Somoza en Paraguay<\/em>.<\/p>\n<p>Su comportamiento acab\u00f3 facilitando las cosas al comando argentino. En un informe del comisario paraguayo Francisco Rub\u00e9n Gonz\u00e1lez, jefe de la escolta policial de Somoza, este asegur\u00f3 que el expresidente \u201ccasi nunca avisaba con tiempo a los encargados de su seguridad a qu\u00e9 hora saldr\u00eda, cu\u00e1ndo ni d\u00f3nde\u201d.<\/p>\n<p>\u201cLos escoltas sal\u00edan sigui\u00e9ndolo como pod\u00edan. En reiteradas oportunidades se le advirti\u00f3 de la necesidad de cambiar de itinerario, as\u00ed como la de variar los restaurantes que frecuentaba y usar su autom\u00f3vil blindado. Pero nunca lo hizo. Agradec\u00eda y sonre\u00eda y nada m\u00e1s\u201d, declar\u00f3 Gonz\u00e1lez.<\/p>\n<p>Quienes lo conocieron durante su exilio \u2014dice Zub Centeno\u2014 afirman que Somoza segu\u00eda pensando que \u201cera un jefe al que todos obedec\u00edan y ten\u00edan miedo y que por lo tanto se sent\u00eda &#8216;totalmente seguro&#8217;\u201d.<\/p>\n<p>Habitaba con su amante Dinorah Sampson en una mansi\u00f3n palaciega que daba estrat\u00e9gicamente a dos calles y cuyo alquiler costaba 2,500 d\u00f3lares mensuales. La casa quedaba en la Avenida Espa\u00f1a, una de las dos v\u00edas de acceso al centro de la ciudad, en una zona donde no hab\u00eda negocios, sino solo residencias y mucha vigilancia porque ah\u00ed viv\u00eda el propio Stroessner y la mayor\u00eda de sus funcionarios.<\/p>\n<p>Sol\u00eda pasearse con su amante Dinorah Sampson por los alrededores de Asunci\u00f3n y con ella dio fiestas en uno de los lugares m\u00e1s emblem\u00e1ticos de aquellos a\u00f1os: el lago Ypacara\u00ed, en San Bernardino. De hecho, se coment\u00f3 que en la v\u00edspera del atentado la pareja ofreci\u00f3 una velada con m\u00fasica, asado y tragos para dar la bienvenida al desafortunado Joe Baittiner, quien a la ma\u00f1ana siguiente habr\u00eda de morir junto a Somoza y su conductor, C\u00e9sar Gallardo.<\/p>\n<p>M\u00e1s tarde Dinorah declar\u00f3 ante dos periodistas argentinos que la noche anterior a su muerte Somoza le pidi\u00f3 que le cocinara los dos dorados que unos amigos paraguayos le hab\u00edan llevado. \u201cMi amor, quiero que cocin\u00e9s estos pescados a las brasas\u201d, le solicit\u00f3. \u201cSe los cocin\u00e9, cenamos y estuvo muy contento haciendo chistes, hablando de negocios, de pol\u00edtica en Nicaragua y de generalidades. A las 11:00 nos fuimos a acostar. Al d\u00eda siguiente se levant\u00f3 a las 7:00 de la ma\u00f1ana, desayunamos juntos y me dijo: &#8216;Mi reina, tengo que ir hasta un banco, volver\u00e9 para almorzar&#8217;. Pero ya no volver\u00eda a verlo con vida. A las diez y quince me llamaron para anunciarme su muerte\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Dinorah, su amante durante 18 a\u00f1os, en octubre del 79 las autoridades paraguayas hab\u00edan advertido a Somoza sobre la posibilidad de un complot para asesinarlo; pero \u00e9l no quiso cambiar su despreocupado estilo de vida.<\/p>\n<p>\u201c\u00c9l cre\u00eda que si un grupo de terroristas quer\u00eda matarlo, no hab\u00eda nada que \u00e9l pudiera hacer para impedirlo\u201d, record\u00f3 durante una entrevista, poco despu\u00e9s del atentado. \u201c\u00c9l quer\u00eda vivir libremente como un ser humano normal\u201d.<\/p>\n<p>***<\/p>\n<p>Al inicio las salidas irregulares fueron un problema para el comando argentino, que durante varios meses lo vigil\u00f3 desde los lugares m\u00e1s insospechados. Ora desde un supermercado coreano, ora desde un autolavado. Lo segu\u00edan sigilosamente por las calles de Asunci\u00f3n, haciendo pesquisas aqu\u00ed y all\u00e1, y entraban a comer, por ejemplo, al restaurante econ\u00f3mico situado frente al restaurante de lujo donde Somoza almorzaba algunas veces. Sin embargo, nada de eso serv\u00eda para establecer los horarios del exdictador.<\/p>\n<p>Sal\u00eda casi todas las noches, lo que le ocasionaba serias peleas con Dinorah, pero los argentinos ten\u00edan claro que el operativo deb\u00eda ejecutarse de d\u00eda, para que no existiera la posibilidad de equivocarse de blanco.<\/p>\n<p>Cuando Osvaldo consigui\u00f3 que le dejaran trabajar en el quiosco revistero, a solo dos cuadras de la mansi\u00f3n de Somoza, resolvieron el problema de la vigilancia. Y para finales de agosto lograron alquilar una casa sobre la propia Avenida Espa\u00f1a, con lo que se garantizaron la base operativa final.<\/p>\n<p>La historia con la que convencieron a la propietaria de la casa es bastante loca, pero fue suficiente para conseguir el contrato. Cuando Julia se present\u00f3 con un carnet falso de la Asociaci\u00f3n de Artistas Argentinos y le dijo que Julio Iglesias filmar\u00eda una pel\u00edcula en Paraguay y necesitaba un sitio discreto para hospedarse, la se\u00f1ora estuvo encantada con la idea.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Uy! \u2013exclam\u00f3\u2013. \u00a1No lo puedo creer! Mi casa va a ser famosa.<\/p>\n<p>Y conteniendo la risa, Julia se dijo a s\u00ed misma: \u201cClaro que va a ser famosa su casa, pero no por lo que usted cree\u201d.<br \/>\nPagaron tres meses adelantados de alquiler, a un costo de 4,500 d\u00f3lares, y con eso resolvieron \u201cel \u00faltimo obst\u00e1culo\u201d, dicen Alegr\u00eda y Flakoll. Ten\u00edan vigilancia fija, armas, un carro para escapar y una base operativa. Estaban listos para tenderle la trampa a Anastasio Somoza Debayle, quien por esos d\u00edas andaba perdido, quiz\u00e1s visitando sus tierras en alguna zona del pa\u00eds.<\/p>\n<p>El lunes 15 y el martes 16 de septiembre se mantuvieron en vilo. Somoza hab\u00eda reaparecido, lo hab\u00edan visto pasar, con su perenne porte de jefe, en el asiento delantero de su Mercedes Benz blanco, y sab\u00edan que todo era cuesti\u00f3n de tiempo.<\/p>\n<p>Santiago permaneci\u00f3 los dos d\u00edas en la parte delantera de la casa, con la bazuca y la ametralladora listas. Armando calentaba cada hora el motor de la camioneta con la que interceptar\u00eda al convoy de Somoza y no se separaba del FAL, la pistola y la subametralladora. Ram\u00f3n, mientras tanto, se manten\u00eda pegado al walkie-talkie esperando la llamada de Osvaldo.<\/p>\n<p>Apenas com\u00edan y no quer\u00edan ni ir al ba\u00f1o, por miedo a que la se\u00f1al de alerta los tomara desprevenidos. Llegaron agotad\u00edsimos al final del martes, pero con el presentimiento de que a la ma\u00f1ana siguiente \u201cpasar\u00eda\u201d. Susana y Santiago estaban convencidos de que el mi\u00e9rcoles era el d\u00eda.<\/p>\n<p>No el lunes, porque ese d\u00eda Somoza seguramente estaba con la resaca del fin de semana. Tampoco el martes. Ser\u00eda el mi\u00e9rcoles, porque \u201cest\u00e1 como en medio de la semana\u201d, intuy\u00f3 Susana.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A las 10:05 de la ma\u00f1ana del mi\u00e9rcoles 17 de septiembre de 1980, Osvaldo vio venir el Mercedes Benz blanco y reconoci\u00f3 la placa. Segundos despu\u00e9s distingui\u00f3 a Somoza y sali\u00f3 corriendo para dar la alerta.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Blanco, blanco, blanco! \u2014avis\u00f3 por el walkie-talkie. Y en la base operativa el atentado se puso en marcha. Los guerrilleros lo hab\u00edan estudiado muchas veces y estaban capacitados para movilizarse en 13 segundos despu\u00e9s de escuchar la se\u00f1al.<\/p>\n<p>El convoy del exdictador se detuvo un rato en los sem\u00e1foros, situados a unos 60 metros de la base, algo que los medios de comunicaci\u00f3n paraguayos interpretar\u00edan como un tiempo \u201cfatal\u201d para Somoza y \u201cprovidencial\u201d para \u201clos terroristas\u201d del comando argentino.<\/p>\n<p>Armando dej\u00f3 pasar dos o tres veh\u00edculos de los guardaespaldas y le ech\u00f3 la camioneta a la Volkswagen Combi que ven\u00eda adelante de la limusina de Somoza. C\u00e9sar Gallardo fren\u00f3 y Ram\u00f3n, Enrique Gorriar\u00e1n Merlo, empez\u00f3 a disparar con una M-16.<\/p>\n<p>Puede que el conductor haya sido el primero en fallecer, con el primer tiro de Ram\u00f3n. Cuando Gallardo muri\u00f3 el carro sigui\u00f3 avanzando a la deriva y Ram\u00f3n dispar\u00f3 tres o cuatro veces al asiento trasero, donde viajaban Somoza y Baittiner. Los tiros perforaban limpiamente los cristales del Mercedes, porque no estaba blindado.<\/p>\n<p>\u201cObserv\u00e9 que los disparos penetraron sin dificultad. Dispar\u00e9 tiro a tiro , y cada disparo hac\u00eda que el cuerpo de Anastasio Somoza se moviera&#8230; Al agotar el cargador del M-16 ya estaba Santiago a mi lado en condiciones de disparar el lanzagranadas&#8230; La granada dio en el centro del veh\u00edculo y estuvo claro que la misi\u00f3n estaba cumplida. Santiago me pregunt\u00f3: \u2018\u00bfLe pegu\u00e9?\u2019, a lo que respond\u00ed: \u2018Lo destrozaste\u2019\u00bb, declar\u00f3 Gorriar\u00e1n Merlo al diario <em>El Pa\u00eds<\/em>, de Espa\u00f1a, en agosto de 1983.<\/p>\n<p>La explosi\u00f3n fue impresionante y dej\u00f3 la calle cubierta de chatarra, sangre y restos de las v\u00edctimas. En pantal\u00f3n y botines, Dinorah Sampson lleg\u00f3 corriendo para reconocer el cad\u00e1ver y gritaba: \u201c\u00a1General! \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el general? \u00a1Por favor! \u00a1Quiero verlo, yo lo quiero ver!\u201d. Pero el ministro del Interior, Sabino Montanaro, la detuvo.<\/p>\n<p>\u201cFue despedazado\u201d, le explic\u00f3. \u201cNo le puedo permitir que lo vea\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Mientras Stroessner iniciaba la caza del comando argentino y cerraba las fronteras de Paraguay como un hacendado manda a cerrar su finca, en Nicaragua se realizaban caravanas para celebrar la muerte de Anastasio Somoza Debayle.<\/p>\n<p>Esta vez no se sinti\u00f3 la alegr\u00eda del 17 de julio, lo que ahora prevalec\u00eda era un \u201csentimiento de que hab\u00eda habido cierta justicia, de que pag\u00f3 por sus cr\u00edmenes y no pudo vivir hasta la ancianidad para disfrutar de su dinero\u201d, recuerda la excomandante Dora Mar\u00eda T\u00e9llez.<\/p>\n<p>Con las decenas de miles de muertos que dej\u00f3 la insurrecci\u00f3n armada, era \u201cbien ofensivo\u201d que el expresidente estuviera llevando una gran vida en Paraguay, sostiene T\u00e9llez. Y se\u00f1ala que debido a que no hubo un debido proceso para juzgarlo por sus cr\u00edmenes, Somoza acab\u00f3 pagando por ellos de la peor manera y arrastrando consigo a su chofer y su asesor financiero.<\/p>\n<p>Entre las pertenencias del antiguo tirano, recuperadas por la Polic\u00eda en la escena del crimen, hab\u00eda un cheque por 150 mil d\u00f3lares a favor de Minas Maturin, una cadena de oro, tres medallitas de oro de 18 quilates y dos medallas m\u00e1s, tambi\u00e9n de oro; un anillo de oro y un reloj de oro marca Rolex. A Somoza le gustaba mucho el oro; pero el ata\u00fad en que lo sepultaron era de plata.<\/p>\n<h3>El pa\u00eds de Stroessner<\/h3>\n<p>Alfredo Stroessner lleg\u00f3 al poder a trav\u00e9s de un golpe de Estado militar, en 1954. Durante su dictadura de 35 a\u00f1os se suprimieron las garant\u00edas constitucionales y se prohibieron los partidos pol\u00edticos, todo esto logrado a trav\u00e9s de la represi\u00f3n que se instaur\u00f3 en el pa\u00eds, asegura la periodista M\u00f3nica Zub Centeno.<\/p>\n<p>Con el apoyo del Partido Colorado y del Ej\u00e9rcito paraguayo, Stroessner logr\u00f3 un control absoluto. Y como hac\u00edan los Somoza en Nicaragua, tambi\u00e9n aplicaba la Triple P: plata para los amigos, palo para los indiferentes, plomo para los enemigos.<\/p>\n<p>Su dictadura, de acuerdo con la Comisi\u00f3n de la Verdad y Justicia, dej\u00f3 al menos 336 desaparecidos, 59 personas ejecutadas extrajudicialmente (asesinadas), casi 19 mil torturados y 3,470 paraguayos exiliados.<\/p>\n<p>Como suelen hacer los dictadores, Stroessner realiz\u00f3 cambios en la Constituci\u00f3n Nacional para plantear la reelecci\u00f3n indefinida. Gracias a esto asumi\u00f3 \u201cconstitucionalmente\u201d la Presidencia ocho veces consecutivas, dice Zub Centeno.<\/p>\n<p>La \u00faltima reelecci\u00f3n fue la de 1988, un a\u00f1o antes del golpe de Estado que lo sac\u00f3 del poder el 3 de febrero de 1989, durante un periodo en que \u201cgran parte de los pa\u00edses latinoamericanos ya hab\u00eda salido de las dictaduras y donde un r\u00e9gimen as\u00ed era insostenible\u201d.<\/p>\n<p>Por un tiempo, igual que Somoza, Alfredo Stroessner fue una persona clave para \u201cacabar con el comunismo\u201d y la oposici\u00f3n a los Estados Unidos en Latinoam\u00e9rica. Sin embargo, no era especialmente amigo de Somoza, aunque su estilo de gobierno le permit\u00eda dar asilo a un hombre calificado como dictador internacionalmente.<\/p>\n<p>Este era el contexto que viv\u00eda Paraguay cuando Somoza lleg\u00f3, en calidad de residente temporal. En 1979 el pa\u00eds ten\u00eda menos de tres millones de habitantes (m\u00e1s de la mitad en la zona rural) y en la capital, Asunci\u00f3n, solo viv\u00edan un poco m\u00e1s de 500 mil personas.<\/p>\n<h3>El comando<\/h3>\n<p>Los siete argentinos que llevaron a cabo la ejecuci\u00f3n final de la operaci\u00f3n para matar a Anastasio Somoza Debayle, ten\u00edan los seud\u00f3nimos de Ram\u00f3n, Santiago, Osvaldo, Armando, Ana, Julia y Susana. El jefe era Ram\u00f3n, el guerrillero Enrique Gorriar\u00e1n Merlo, fallecido en 2006 a causa de un paro card\u00edaco.<\/p>\n<p>Santiago era el seud\u00f3nimo de Hugo Irurz\u00fan. Fue la \u00fanica baja del comando tras el atentado contra Somoza. Lo agarraron cuando volvi\u00f3 a la casa operativa en busca de cuatro mil d\u00f3lares y sellos para un pasaporte, y el 18 de septiembre los medios daban la noticia de su muerte. Su cad\u00e1ver habr\u00eda presentado se\u00f1ales de tortura, lo que contradice la versi\u00f3n de que muri\u00f3 abatido a balazos en el lugar. Pero sus restos fueron desaparecidos.<\/p>\n<p>Armando (Roberto S\u00e1nchez Nadal) muri\u00f3 en 1989, durante un desafortunado asalto al cuartel de La Tablada, tambi\u00e9n comandado por Gorriar\u00e1n. Y se cree que ah\u00ed mismo falleci\u00f3 Susana.\u00a0Ana, Julia y Osvaldo siguieron viviendo bajo el anonimato.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras salir de Nicaragua, Anastasio Somoza Debayle inici\u00f3 una odisea que lo llev\u00f3 a Paraguay, donde fue asesinado 13 meses despu\u00e9s por un comando de guerrilleros argentinos. \u00bfQu\u00e9 fue de \u00e9l mientras estuvo en el exilio? 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