{"id":45559,"date":"2018-10-15T22:38:53","date_gmt":"2018-10-15T22:38:53","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=45559"},"modified":"2020-10-22T17:13:43","modified_gmt":"2020-10-22T23:13:43","slug":"a-22-anos-del-terrible-huracan-mitch-las-heridas-siguen-abiertas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/a-22-anos-del-terrible-huracan-mitch-las-heridas-siguen-abiertas\/","title":{"rendered":"A 22 a\u00f1os del terrible hurac\u00e1n Mitch, las heridas siguen abiertas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">En octubre de 1998 un hurac\u00e1n destruy\u00f3\u00a0buena parte de Nicaragua. El devastador\u00a0Mitch caus\u00f3 miles de muertes y abri\u00f3 heridas tan profundas que veinte a\u00f1os despu\u00e9s todav\u00eda no cierran. Estos fueron los principales\u00a0protagonistas de aquella cat\u00e1strofe<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Amalia del Cid<\/strong><\/p>\n<p>La tempestad comenz\u00f3 el lunes a las 11:00 de la ma\u00f1ana. Adriana Mu\u00f1oz estaba trabajando en su parcela cuando vio que el cielo se cubr\u00eda de grandes nubarrones. \u201cViene el agua\u201d, dijo, y se apur\u00f3 a volver a casa. Pero la lluvia no par\u00f3. Llovi\u00f3 martes, mi\u00e9rcoles, jueves y al amanecer del viernes a\u00fan lloviznaba.<\/p>\n<p>Adriana lo recuerda todo con una claridad dolorosa. Recuerda, por ejemplo, a su hijo de 12 a\u00f1os de pie bajo el dintel de la puerta de la casa, con los brazos extendidos y las manos apoyadas en el marco. \u201c\u00a1Mamita, no me dej\u00e9s aqu\u00ed! \u00a1Quiero ir con vos!\u201d, suplic\u00f3 el ni\u00f1o, que la segu\u00eda a todos lados, cuando vio que su madre se alistaba para ir a pastorear el ganado.<\/p>\n<p>Pero ese viernes 30 de octubre Adriana se fue sola y veinte a\u00f1os m\u00e1s tarde sigue viendo a su hijo bajo el dintel de esa puerta que el lodo se llev\u00f3. Fue la \u00faltima vez que lo mir\u00f3. Esa misma ma\u00f1ana un gigantesco aluvi\u00f3n baj\u00f3 del volc\u00e1n Casita y borr\u00f3 del mapa a las comunidades Rolando Rodr\u00edguez y El Porvenir, en Posoltega, Chinandega.<\/p>\n<p>La familia de Adriana Mu\u00f1oz viv\u00eda en la Rolando Rodr\u00edguez. Veintid\u00f3s de sus parientes murieron y sus cuerpos jam\u00e1s fueron encontrados. El lodo se los trag\u00f3 para siempre.<\/p>\n<p>Dos d\u00e9cadas despu\u00e9s, la se\u00f1ora de 62 a\u00f1os est\u00e1 sentada en la sala de su nueva casa, construida \u201cm\u00e1s abajo\u201d de donde fue la Rolando. Aspira lentamente el humo de su cigarrillo y no le tiembla la voz cuando cuenta c\u00f3mo la arrastr\u00f3 la corriente.<\/p>\n<p>Estaba por meter el ganado a un campo de man\u00ed cuando vio que una vecina le hac\u00eda se\u00f1as para que corriera. Entonces Adriana volvi\u00f3 la mirada hacia el cerro y vio la ola oscura que ven\u00eda sobre ella y sus tres mozos (de los que solo uno sobrevivi\u00f3). Era una ola \u201cnegra, negra\u201d. \u201cSolo me dio tiempo de persignarme y vol\u00e9 los brazos. De ah\u00ed no supe nada. La corriente me arrastr\u00f3 cuatro kil\u00f3metros. Me sacaron como a las 6:00 o 7:00 de la noche cuando me hallaron enterrada en medio de dos palos, llorando y clamando la Sangre de Cristo\u201d, recuerda serena.<\/p>\n<p>Solo llora cuando habla de su hijo. H\u00e9ctor. El cumiche. El ni\u00f1o flaquito agarrado al marco de la puerta. \u201cPor fuera soy lo que soy, una sombra\u201d, dice Adriana, \u201cpero por dentro es una pudrici\u00f3n. Esto no tiene sanidad\u201d.<\/p>\n<p>Esta tarde llueve en Chinandega y el cielo se ha encapotado sobre la mole del Casita. A lo lejos, en la cumbre del volc\u00e1n todav\u00eda se aprecia la grieta que el deslave abri\u00f3 en la tierra en 1998. A veinte a\u00f1os de aquel desastre provocado por el terrible hurac\u00e1n Mitch, esa es otra de las heridas que a\u00fan no cierran.<\/p>\n<p>Los sobrevivientes de la tragedia que se quedaron en la zona viven enfrentados al volc\u00e1n y a menudo hasta lo maldicen mientras trabajan en sus viejas parcelas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_45567\" aria-describedby=\"caption-attachment-45567\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-3.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-45567 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-3.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-3.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-3.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-3.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-45567\" class=\"wp-caption-text\"><em>Al centro, Adriana Mu\u00f1oz, sobreviviente del deslave del Casita, con su hija y nietos. Su hija Adriana escap\u00f3 del lodo trepando a una loma. Su hijo mayor no se encontraba en la comunidad ese d\u00eda. Foto\/ Oscar Navarrete<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A finales de octubre de 1998 en los medios de comunicaci\u00f3n de Nicaragua no se hablaba m\u00e1s que del hurac\u00e1n Mitch. El pa\u00eds estaba pr\u00e1cticamente destruido, sobre todo en occidente y en el norte, donde los r\u00edos se desbordaron y las ciudades quedaron incomunicadas. La mitad de Wiwil\u00ed, Jinotega, estaba bajo agua, y en Matagalpa y Estel\u00ed peque\u00f1os deslizamientos hab\u00edan cobrado las vidas de al menos 14 personas.<\/p>\n<p>Para el 30 de octubre se estimaba que las inundaciones y los aludes hab\u00edan dejado unos 170 muertos en el pa\u00eds. Se tem\u00eda por la seguridad de diez mil familias amenazadas por el cerro Pe\u00f1as Blancas, en Matagalpa, y preocupaba la posibilidad de que un deslave del volc\u00e1n Concepci\u00f3n sepultara la comunidad Sint\u00edope, en Ometepe. Pero del Casita no se hablaba. De hecho, las autoridades continuaron negando la magnitud de la tragedia de Posoltega, incluso cuando ya hab\u00eda ocurrido y tardaron dos d\u00edas en enviar ayuda a los sobrevivientes.<\/p>\n<p>D\u00edas antes de la desgracia, la alcaldesa de Posoltega estuvo avisando a las autoridades que el municipio estaba totalmente incomunicado. Y la noche del 29, record\u00f3 en una entrevista brindada a <em>Domingo<\/em>, de La Prensa, en 2007, se present\u00eda que algo terrible estaba por pasar, que \u201cPosoltega iba a desaparecer por las grandes inundaciones que se daban en los alrededores del casco urbano\u201d.<\/p>\n<p>Sin embargo, en las tierras altas, yendo hacia el cerro, la gente no ten\u00eda miedo. Como todos en el pa\u00eds, los habitantes de El Porvenir y la Rolando Rodr\u00edguez estaban cansados del diluvio inacabable, pero mal que bien segu\u00edan con sus vidas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_45573\" aria-describedby=\"caption-attachment-45573\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-9.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-45573 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-9.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-9.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-9.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-9.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-45573\" class=\"wp-caption-text\"><em>El periodista posoltegano Benjam\u00edn Ch\u00e1vez se acerc\u00f3 a la zona de desastre el 31 de octubre de 1998 y comunic\u00f3 lo que hab\u00eda sucedido a trav\u00e9s de la Radio Ya. En la foto aparece sobre una de las cientos de rocas arrastradas por el aluvi\u00f3n del Casita. Hay una que es tan grande como una casa, asegura. Foto\/ Oscar Navarrete<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>Hasta antes del hurac\u00e1n Mitch, en ambas comunidades hab\u00eda lo que los sobrevivientes recuerdan como \u201cuna vida linda\u201d, sustentada por una tierra f\u00e9rtil. \u201cParec\u00edan pobres, pero no lo eran\u201d, asegura el periodista posoltegano Benjam\u00edn Ch\u00e1vez. Ten\u00edan chanchos, ganado, frutas, verduras, arroz y frijoles. Cultivaban sus propios alimentos, orde\u00f1aban sus propias vacas y si necesitaban dinero bajaban al mercado municipal para vender un quintal de grano o entregar chiltomas, tomates, pipianes, naranjas, limones y ayotes.<\/p>\n<p>Cuando recib\u00edan visitas, recuerda Benjam\u00edn, sacaban su mejor mantel, usaban su mejor vajilla y mataban la mejor gallina para preparar la mejor sopa de alb\u00f3ndigas. Ten\u00edan iglesias, cantinas, escuela y molino. Y bajo la fachada humilde de las casitas de madera hab\u00eda una apacible prosperidad, que solo se apreciaba en las parcelas reci\u00e9n aradas o en los campos en plena cosecha.<\/p>\n<p>\u201cEra mucho mejor que la vida que tenemos ahora\u201d, conf\u00eda amargamente Julio C\u00e9sar Mendoza, sobreviviente del alud. Aquel 30 de octubre \u00e9l estaba cumpliendo 22 a\u00f1os y su madre preparaba el almuerzo en la cocina. Su pap\u00e1, don Julio Mendoza, le pidi\u00f3 que fuera a guardar el ganado en el corral y su mam\u00e1, do\u00f1a Mar\u00eda Auxiliadora D\u00edaz, le dijo que no se distrajera en el camino.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Si te vas a vaguear no te hago nada! \u2014le advirti\u00f3 ella, refiri\u00e9ndose a la cena que le preparaba en cada cumplea\u00f1os.<br \/>\n\u2014\u00a1Me lo tiene que hacer! \u00a1Ya vengo! \u2014replic\u00f3 \u00e9l.<\/p>\n<p>Y do\u00f1a Mar\u00eda Auxiliadora respondi\u00f3 con ternura:<br \/>\n\u2014\u00a1Chavalo jodido vago!<\/p>\n<p>Cuando Julio C\u00e9sar sali\u00f3 rumbo al corral, su mam\u00e1 segu\u00eda en la cocina y su padre estaba comiendo tortilla con cuajada en el porche. En casa tambi\u00e9n quedaron cuatro de sus hermanos, dos hombres y dos mujeres. Una de ellas estaba embarazada y dar\u00eda a luz esa misma semana.<\/p>\n<p>Brisaba. El muchacho meti\u00f3 al ganado en el corral, cerr\u00f3 la puerta y decidi\u00f3 ir a la venta de Adriana Mu\u00f1oz para comprar alguna chiver\u00eda. Eran cerca de las 11:00 de la ma\u00f1ana. Iba caminando cuando oy\u00f3 un estruendo como de helic\u00f3pteros o aviones y not\u00f3 que mucha gente gritaba y corr\u00eda. No ten\u00eda idea de qu\u00e9 pasaba, pero \u00e9l sigui\u00f3 al gent\u00edo hacia lo que hoy llaman \u201cla loma del Socorro\u201d.<\/p>\n<p>Al voltear a ver hacia atr\u00e1s, mir\u00f3 unas grandes \u201cbolas de lodo con palos y piedras\u201d que se precipitaban sobre las casitas del pueblo.<\/p>\n<p>\u201cSe alzaban como que era un mar. Se levantaban unas bolas de lodo, ca\u00edan encima de las casas y despu\u00e9s no se miraba nada. Cuando quise buscar a mi familia no pod\u00eda ni meterse uno. Nos quedamos a dormir en los potreros. Esto qued\u00f3 hecho una llanura y se vino secando como a los tres d\u00edas. No pod\u00eda entrar nadie\u201d, relata.<\/p>\n<p>Nunca volvi\u00f3 a ver a sus padres ni a sus hermanas. Ni vivos ni muertos. Solo sobrevivi\u00f3 uno de sus hermanos, pero muri\u00f3 tres meses m\u00e1s tarde v\u00edctima de una negligencia m\u00e9dica. Seg\u00fan Julio C\u00e9sar, en el hospital no le hicieron ex\u00e1menes en la cabeza, el joven sigui\u00f3 con su vida, tratando de superar la tragedia, y un d\u00eda cuando iba a hacer un mandado se cay\u00f3 de la bicicleta. \u201cTen\u00eda maduro el cerebro\u201d, afirma Julio C\u00e9sar.<\/p>\n<figure id=\"attachment_45569\" aria-describedby=\"caption-attachment-45569\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-5.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-45569 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-5.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-5.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-5.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-5.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-45569\" class=\"wp-caption-text\"><em>Julio C\u00e9sar Mendoza estaba cumpliendo 22 a\u00f1os el 30 de octubre de 1998. En el alud perdi\u00f3 a su madre, su padre y cuatro hermanos, adem\u00e1s de t\u00edos, primos y amigos. La mirada se le endurece cuando habla del volc\u00e1n. Foto\/ Oscar Navarrete<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>Las siguientes quince noches despu\u00e9s del desastre no pudo dormir y durante mucho tiempo estuvo enojado \u201ccon el de arriba\u201d. \u201c\u00bfPor qu\u00e9, Se\u00f1or? Si usted es tan poderoso, \u00bfpor qu\u00e9 permiti\u00f3 que pasara esto? \u00bfPor qu\u00e9 no me llev\u00f3 a m\u00ed? Ll\u00e9veme a m\u00ed tambi\u00e9n\u201d, clamaba, pero ninguna divinidad parec\u00eda escucharlo.<\/p>\n<p>Con el tiempo aprendi\u00f3 a resignarse y al no obtener respuestas, dej\u00f3 de hacer preguntas. A veces se dice a s\u00ed mismo: \u201cPor algo me dej\u00f3 vivo el Se\u00f1or\u201d. Pero en general no sabe si alg\u00fan milagro lo salv\u00f3, si fue pura suerte o si a lo mejor \u00e9l ya present\u00eda que algo iba a suceder y por eso esa ma\u00f1ana no volvi\u00f3 a casa inmediatamente despu\u00e9s de cerrar la puerta del corral.<\/p>\n<p>Veinte a\u00f1os despu\u00e9s lo \u00fanico que sabe es que sus muertos \u201cya fueron a descansar\u201d y que los que sufren son los que quedaron atr\u00e1s, vivos, \u201ccamellando\u201d, arando la poca tierra que les qued\u00f3, mirando con odio al volc\u00e1n que a veces se oculta tras las nubes, como avergonzado por lo que hizo ese 30 de octubre.<\/p>\n<p>El Parque Memorial V\u00edctimas del Hurac\u00e1n Mitch se encuentra en Posoltega, exactamente donde fue la comunidad Rolando Rodr\u00edguez. Fue creado poco despu\u00e9s del desastre en memoria de los fallecidos en toda Nicaragua a causa del fen\u00f3meno meteorol\u00f3gico y cuenta con 2,800 \u00e1rboles, uno por cada v\u00edctima mortal del Mitch.<\/p>\n<p>A decir verdad, nunca hubo una cifra oficial de las muertes provocadas por el hurac\u00e1n. Tampoco se dijo cu\u00e1ntas personas murieron en el volc\u00e1n Casita, pero en promedio se estima que esa ma\u00f1ana se perdieron 2,500 vidas.<\/p>\n<p>Tras una semana de aguaceros y una acumulaci\u00f3n extraordinaria de 1,700 mil\u00edmetros de lluvia, el suelo del volc\u00e1n Casita se satur\u00f3 y en la cima acab\u00f3 desprendi\u00e9ndose una masa rocosa que se desliz\u00f3 cuesta abajo en forma de avalancha. El deslave afect\u00f3 a unas diez comunidades, seg\u00fan reportes, pero solo dos fueron arrasadas por completo.<\/p>\n<p>Las carreteras estaban cortadas, los puentes ca\u00eddos, los r\u00edos desbordados y apenas empezaban a verse los tel\u00e9fonos m\u00f3viles; de modo que al inicio solo corri\u00f3 el rumor de que algo horrible hab\u00eda ocurrido en las faldas del cerro. Fue hasta el lunes 2 de noviembre que se conocieron las primeras im\u00e1genes de la cat\u00e1strofe, captadas por Germ\u00e1n Miranda, en ese entonces reportero gr\u00e1fico del Diario La Prensa. A partir de ese momento todos los otros da\u00f1os causados por el Mitch pasaron a segundo plano.<\/p>\n<p>Miranda lleg\u00f3 el domingo a la zona del desastre a bordo de un helic\u00f3ptero de la Fuerza A\u00e9rea. Y nadie en la aeronave esperaba lo que vieron cuando la gente se agolp\u00f3 para pedirles que bajaran, relat\u00f3 hace veinte a\u00f1os el fotorreportero. Era un cementerio al descampado.<\/p>\n<p>El fot\u00f3grafo vio ni\u00f1os muertos incrustados en el lodo. Piecitos y manos que sal\u00edan del lodazal que ya empezaba a secarse. Una mujer embarazada con el vientre abierto y el feto sobre el lodo. Lodo. Lodo. Lodo, piedras y palos por todas partes. Cuerpos amarillentos, verdes, morados que la corriente hab\u00eda estrellado contra ramas de \u00e1rboles y bancos de lodo. Heridos que a\u00fan esperaban ayuda, atrapados en el lodo. Zopilotes, cerdos, perros carro\u00f1eros. Y un hedor insoportable.<\/p>\n<p>\u201cJam\u00e1s en mi vida hab\u00eda encontrado tantos cad\u00e1veres juntos, tirados, sin que nadie les haga caso&#8230; ni siquiera en la guerra\u201d, coment\u00f3 Miranda, destrozado, cuando logr\u00f3 regresar a las instalaciones de La Prensa para revelar los rollos de fotograf\u00edas. El mundo ten\u00eda que ver esas im\u00e1genes.<\/p>\n<figure id=\"attachment_45562\" aria-describedby=\"caption-attachment-45562\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-mag-casita-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-45562 size-large\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-mag-casita-2-647x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"1013\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-mag-casita-2.jpg 647w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-mag-casita-2.jpg 189w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-mag-casita-2.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-mag-casita-2.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-45562\" class=\"wp-caption-text\"><em>Con esta portada, el 2 de noviembre de 1998, el Diario La Prensa dio a conocer las primeras im\u00e1genes de la terrible tragedia ocurrida en Posoltega. <\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>De todo el ganado de la familia Mendoza D\u00edaz, solo se salv\u00f3 un buey y los sobrevivientes lo mataron para com\u00e9rselo mientras esperaban que el lodo se endureciera y que el gobierno de Arnoldo Alem\u00e1n mandara ayuda.<\/p>\n<p>Reci\u00e9n pasado el alud era imposible ir a buscar a los desaparecidos, recuerda Julio C\u00e9sar. \u00c9l mismo vio morir a un t\u00edo suyo que acababa de volver de Estados Unidos, asegura. Se estaba hundiendo en el lodazal fresco y a gritos ped\u00eda que por favor le tiraran un mecate, que estaba dispuesto a pagar muchos d\u00f3lares a quien lo salvara. Un muchacho se meti\u00f3 al lodo para intentar sacarlo y se hundieron los dos.<\/p>\n<p>Luego vino \u201cotro mont\u00f3n de agua\u201d y no los volvieron a ver. La gente que no vivi\u00f3 el desastre se imagina que fue una sola \u201cbola de lodo\u201d, dice Julio C\u00e9sar. Pero la realidad es que el agua \u201cpas\u00f3 toda la noche corriendo\u201d. Segu\u00edan bajando del cerro, aunque m\u00e1s lentas, corrientes de agua con lodo que arrastraban enormes pe\u00f1as.<\/p>\n<p>Esas rocas, algunas enormes como casas, quedaron regadas a lo largo de varios kil\u00f3metros, como mudos testigos de lo que sucedi\u00f3 en este lugar.<\/p>\n<p>Muchos sobrevivientes se asentaron en las ocho comunidades construidas para la gente que fue sacada del cerro, sobre todo en Santa Mar\u00eda y El Tanque. Sin embargo, la mayor\u00eda se ha ido para Costa Rica, huyendo de ese volc\u00e1n que les trae tantos malos recuerdos, y un pu\u00f1ado de familias ha vuelto a poblar los terrenos donde una vez estuvieron El Porvenir y la Rolando Rodr\u00edguez.<\/p>\n<p>Ya nada es lo mismo. Incluso la topograf\u00eda cambi\u00f3 con el deslave, cuando las corrientes borraron viejos caminos y abrieron ca\u00f1adas en los patios donde antes jugaban los ni\u00f1os y cacareaban las gallinas.<\/p>\n<p>Las pe\u00f1as se hallan en los campos arados, en el monte, en los ca\u00f1ales y en el Parque Memorial. Tambi\u00e9n las cruces est\u00e1n por todos lados. Los sobrevivientes las colocaron unos ocho meses despu\u00e9s del deslave. Cruces de metal y de madera, blancas, verdes, azules. Todas con la misma fecha de defunci\u00f3n: 30-10-1998.<\/p>\n<p>No se\u00f1alan tumbas. Est\u00e1n ah\u00ed para recordar que una vez hubo vida en esa zona. Que esas m\u00e1s de dos mil personas existieron. Que en el lugar donde hay una cruz, antes hubo una casa y una familia viviendo dentro de ella. Tambi\u00e9n sirven para que los sobrevivientes \u2014uno de ellos perdi\u00f3 a sesenta miembros de su familia\u2014 no olviden d\u00f3nde sol\u00edan estar sus viviendas y para que tengan un lugar al que llevar flores cada 30 de octubre.<\/p>\n<p>Adriana Mu\u00f1oz tiene siete cruces y una gran roca en el terreno donde hace veinte a\u00f1os estuvo su casa. Las cruces representan a su hijo, su madre, su esposo, su hermana y tres sobrinitos. Cerro arriba se encuentra su parcela, desde donde se aprecia en toda su plenitud la mole deforme del Casita.<\/p>\n<p>Julio C\u00e9sar vive en Santa Mar\u00eda y sube al cerro para trabajar su tierra. Cuando mira el volc\u00e1n no siente miedo, sino rabia. Y en medio de la faena del campo, comenta con sus compa\u00f1eros cosas como: \u201cAh\u00ed est\u00e1 el hijo de la tal por cual que nos desgraci\u00f3 la vida&#8230; \u00bfSe imaginan c\u00f3mo ser\u00eda si sigui\u00e9ramos viviendo aqu\u00ed?\u201d<\/p>\n<p>Pero Adriana solo siente tristeza. Lleva dos d\u00e9cadas yendo a tierras altas con la esperanza de volver a ver a su hijo. En su memoria, H\u00e9ctor sigue siendo aquel ni\u00f1o flaco, de carita fina y orejas grandes que extiende los brazos pidi\u00e9ndole que lo lleve al pastoreo. El cielo est\u00e1 oscuro y la se\u00f1ora llorando. Encoge los dedos de las manos, como si escarbara en la tierra y exclama: \u201c\u00a1Todav\u00eda me parece que voy a ver a mi hijo salir de ese lodo!\u201d<\/p>\n<figure id=\"attachment_45568\" aria-describedby=\"caption-attachment-45568\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-45568 size-large\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-4-685x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"957\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-4.jpg 685w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-4.jpg 201w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-4.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-4.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-45568\" class=\"wp-caption-text\"><em>El peque\u00f1o H\u00e9ctor (a la derecha, con corbata) fue arrastrado por el aluvi\u00f3n y su madre nunca volvi\u00f3 a verlo. Esta fue una de las \u00faltimas fotograf\u00edas que le tomaron. Aparece en su primera comuni\u00f3n. <\/em><\/figcaption><\/figure>\n<h3>El malvado hurac\u00e1n Mitch<\/h3>\n<p>El Mitch fue un hurac\u00e1n malcriado, furioso y totalmente impredecible, inestable, caprichoso y devastador. Su forma era perfecta, con las paredes y el n\u00facleo bien formados al tiempo que desplegaba vientos de velocidad alt\u00edsimas, apunta Agust\u00edn Moreira, agrometeor\u00f3logo del Centro Humboldt. \u201cFue un evento no cl\u00e1sico, totalmente irregular\u201d.<\/p>\n<p>En 1998 se le consider\u00f3 un hurac\u00e1n de categor\u00eda cinco, pero actualmente a los que son como el Mitch se les considera huracanes \u201cm\u00e1ximos o extremos\u201d, superiores a los de categor\u00eda cinco.<\/p>\n<p>El Mitch se convirti\u00f3 en un hurac\u00e1n nivel cinco el 26 de octubre de 1998 y se fue debilitando conforme se acercaba a Honduras. Toc\u00f3 tierra en territorio hondure\u00f1o el 29 de octubre como un hurac\u00e1n categor\u00eda dos y se fue debilitando otra vez hasta llegar a Guatemala, el 31 de octubre, como depresi\u00f3n tropical. Para luego volver a tomar fuerza en M\u00e9xico y Estados Unidos, como tormenta tropical y cicl\u00f3n extratropical.<\/p>\n<p>Con vientos sostenidos de hasta 290 kil\u00f3metros por hora y precipitaciones extraordinarias, el Mitch es uno de los ciclones tropicales m\u00e1s poderosos y mortales que se han visto en la historia moderna. Afect\u00f3 toda Am\u00e9rica Central, M\u00e9xico y Florida, pero caus\u00f3 los mayores da\u00f1os en Nicaragua y Honduras.<\/p>\n<p>Se estima que entre 11 mil y 18 mil personas murieron a causa de este hurac\u00e1n. Fue tan devastador que su nombre fue sacado de las listas de nombres para huracanes, igual que el Juana, el Fif\u00ed y el Katrina, por ejemplo. Es una medida que se toma sobre todo para evitar que la poblaci\u00f3n mezcle psicol\u00f3gicamente un evento anterior con un evento actual, explica Moreira. Es decir, para evitar revivir el trauma.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/El-Casita2.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-45587 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/El-Casita2.png\" alt=\"\" width=\"1646\" height=\"1555\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/El-Casita2.png 1646w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/El-Casita2.png 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/El-Casita2.png 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/El-Casita2.png 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/El-Casita2.png 24w\" sizes=\"(max-width: 1646px) 100vw, 1646px\" \/><\/a><\/p>\n<h3>Fel\u00edcita, la mensajera<\/h3>\n<figure id=\"attachment_45582\" aria-describedby=\"caption-attachment-45582\" style=\"width: 228px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/286-MAG-FELI.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-45582 size-medium\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/286-MAG-FELI-228x300.jpg\" alt=\"\" width=\"228\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/286-MAG-FELI.jpg 228w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/286-MAG-FELI.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/286-MAG-FELI.jpg 779w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/286-MAG-FELI.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 228px) 100vw, 228px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-45582\" class=\"wp-caption-text\"><em>Fel\u00edcita Zeled\u00f3n (q.e.p.d.)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>Para 1998 Fel\u00edcita Zeled\u00f3n ten\u00eda 52 a\u00f1os. La alcaldesa de Posoltega tambi\u00e9n era maestra de primaria y secundaria y licenciada en Espa\u00f1ol. El periodista Freddy Potoy la describi\u00f3 como una mujer \u201ccon un temple de acero, con mucha valent\u00eda\u201d. \u201cSu mirada calculadora refleja el drama que vive ese pueblo de occidente el pa\u00eds\u201d, relat\u00f3 Potoy.<\/p>\n<p>\u201cLa Profe\u201d, la llamaban los posolteganos que se acercaban en busca de comida, medicina o para llorarle en el hombro por la muerte de familias enteras. Se mostr\u00f3 serena en medio del caos, como \u201cinmunizada emocionalmente\u201d ante la magnitud de la tragedia, los cad\u00e1veres incinerados y el clamor de la gente.<\/p>\n<p>Su vicealcaldesa do\u00f1a Mayra Guevara perdi\u00f3 a su marido, cuatro hijos y tres nietos en el deslave, pues viv\u00edan en la comunidad Rolando Rodr\u00edguez. La familia de Fel\u00edcita (siete hijos, esposo, mam\u00e1 y hermanos) vivi\u00f3 y trabaj\u00f3 de lleno en la atenci\u00f3n del desastre.<\/p>\n<p>Fue la primera en dar la voz de alarma sobre lo que ocurr\u00eda en Posoltega, pero el gobierno de Arnoldo Alem\u00e1n no le crey\u00f3.<\/p>\n<p>Falleci\u00f3 el viernes 28 de noviembre de 2014 a las 4:00 de la ma\u00f1ana, a la edad de 67 a\u00f1os, debido a una enfermedad que la aquejaba. Para entonces era diputada por el Frente Sandinista.<\/p>\n<p>Es recordada por sus actos heroicos durante la atenci\u00f3n al desastre del Casita. Adem\u00e1s, tras sus denuncias por la ineficiencia del Gobierno central ante aquella emergencia, fue creado el Sistema Nacional para la Prevenci\u00f3n, Mitigaci\u00f3n y Atenci\u00f3n de Desastre (Sinapred).<\/p>\n<h3>El otro desastre: Arnoldo Alem\u00e1n<\/h3>\n<figure id=\"attachment_45581\" aria-describedby=\"caption-attachment-45581\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/286-MAG-ARNOLDO.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-45581 size-medium\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/286-MAG-ARNOLDO-300x201.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"201\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/286-MAG-ARNOLDO.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/286-MAG-ARNOLDO.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/286-MAG-ARNOLDO.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-45581\" class=\"wp-caption-text\"><em>El expresidente Arnoldo Alem\u00e1n.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>En octubre de 1998, Arnoldo Alem\u00e1n ten\u00eda casi dos a\u00f1os de ser presidente de Nicaragua; le toc\u00f3 enfrentar el embate del hurac\u00e1n Mitch y lo hizo de la peor manera posible. Primero con una tranquilidad pasmosa, si se toma en cuenta que la regi\u00f3n entera era azotada por uno de los peores huracanes del siglo.<\/p>\n<p>El 30 de octubre de 1998, mientras en el pa\u00eds se multiplicaban los muertos por aludes e inundaciones, el gobierno de Alem\u00e1n se limit\u00f3 a decretar una \u201csituaci\u00f3n de desastre natural\u201d en las zonas afectadas por las inundaciones, pues consideraba que a\u00fan ten\u00eda las cosas bajo control.<\/p>\n<p>Encima, el gobierno hizo o\u00eddos sordos a los llamados de la alcaldesa de Posoltega, Fel\u00edcita Zeled\u00f3n, quien desde varios d\u00edas antes del desastre hab\u00eda estado avisando que toda esa zona de Chinandega se encontraba inundada y completamente aislada. La ignoraron incluso cuando llam\u00f3 directamente a la Presidencia para informar que el aluvi\u00f3n ya hab\u00eda ocurrido y necesitaban ayuda urgente.<\/p>\n<p>Como si eso hubiera sido poco, en el gobierno de Arnoldo Alem\u00e1n una parte de los fondos donados a las v\u00edctimas del hurac\u00e1n Mitch fue desviada y utilizada para construir mansiones.<\/p>\n<p>Esas donaciones \u201cnunca fueron hacia los damnificados, sino que fueron para construir mansiones en Pochomil Viejo para el se\u00f1or Alem\u00e1n y el se\u00f1or (Byron) Jerez, hasta tener todo un complejo tur\u00edstico para ellos\u201d, se\u00f1ala el exprocurador Alberto Novoa.<\/p>\n<h3>La terrible tarea de los sepultureros<\/h3>\n<figure id=\"attachment_45578\" aria-describedby=\"caption-attachment-45578\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-14.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-45578 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-14.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"600\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-14.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-14.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2018\/10\/284-MAG-MITCH-14.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-45578\" class=\"wp-caption-text\"><em>A los 24 a\u00f1os, Alexander Ch\u00e1vez fue jefe de sepultureros en las faldas del volc\u00e1n Casita. Foto\/ Oscar Navarrete<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<p>La tarea de enterrar cientos de cad\u00e1veres en estado de descomposici\u00f3n fue \u201cdura y a la vez gratificante\u201d, recuerda Alexander Ch\u00e1vez, jefe de los sepultureros que peinaron la zona del desastre en los tres meses posteriores al deslave del volc\u00e1n Casita. Unos veinte muchachos y hombres chinandeganos se organizaron espont\u00e1neamente para localizar los cuerpos que quedaron regados por las fincas, los plant\u00edos, los ca\u00f1ales.<\/p>\n<p>Llevaban mascarillas, gabacha, guantes de l\u00e1tex, botas de hule, palas y picos, provistos por el padre Marco Dessi. Empezaron desde abajo, en la zona del Tololar Uno, cerca de la carretera que va hacia Chinandega, y fueron subiendo hacia el cerro. A medida que avanzaban hallaban m\u00e1s cuerpos, al principio en la superficie y despu\u00e9s escondidos entre los plant\u00edos en pleno crecimiento.<\/p>\n<p>En los primeros d\u00edas tuvieron mucho cuidado porque el lodo estaba aguado y no pod\u00eda distinguirse d\u00f3nde hab\u00eda habido una letrina o un pozo. Si se hund\u00edan no habr\u00eda manera alguna de sacarlos. As\u00ed fueron encontrando cuerpos de amigos y conocidos. Ni\u00f1os, hombres, muchachos, ancianos y muchas mujeres. Cabezas, piernas, torsos, cuerpos por lo general totalmente desnudos, debido a la fuerza de las corrientes.<\/p>\n<p>Alexander encontr\u00f3 a Maritza, esposa de un amigo. Vio el cuerpo de una se\u00f1ora y crey\u00f3 que se trataba de la madre de Adriana Mu\u00f1oz, pero debido a la descomposici\u00f3n del cad\u00e1ver eso no se pudo confirmar. Mir\u00f3 tambi\u00e9n a la hija de la vicealcaldesa, una muchacha de 18 a\u00f1os, con una larga cabellera oscura.<\/p>\n<p>\u201cSolo en los primeros d\u00edas se les pod\u00eda reconocer\u201d, cuenta veinte a\u00f1os despu\u00e9s, mientras hace una pausa en sus labores de agricultor. \u201cA m\u00ed no me dej\u00f3 traumas, pero a otros s\u00ed. Ver cientos de muertos no es as\u00ed nom\u00e1s. Ver uno es dif\u00edcil, ahora imag\u00ednese cientos\u201d.<\/p>\n<p>Con los d\u00edas el suelo se fue endureciendo y cada vez era m\u00e1s dif\u00edcil cavar para sepultar a los muertos. La mayor\u00eda de esas tumbas improvisadas solo miden medio metro, afirma Alexander, hoy de 44 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Enterraron tambi\u00e9n los cad\u00e1veres que fueron incinerados por las brigadas del Ministerio de Salud. \u201cEstaban medio quemados. Solo quemados por fuera y se los estaban comiendo los perros y los zopilotes\u201d, recuerda el antiguo jefe de sepultureros. La experiencia fue tan dura que al mes Alexander ya pod\u00eda diferenciar entre el hedor que desprende el cad\u00e1ver de un humano y el de un animal. Se guiaba por el olfato y por las aves de rapi\u00f1a para localizar los restos de los posolteganos.<\/p>\n<p>Al final ya solo recog\u00edan huesos y esos son los que est\u00e1n sepultados en la fosa com\u00fan del Parque Memorial V\u00edctimas del Hurac\u00e1n Mitch. 150 personas quedaron ah\u00ed, junto a un monumento construido con rocas arrastradas por el alud.<\/p>\n<p>Algunos de los hombres que ayudaron a sepultar los cad\u00e1veres se fueron a vivir lejos de Chinandega y de los recuerdos del Casita.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En octubre de 1998 un hurac\u00e1n destruy\u00f3\u00a0buena parte de Nicaragua. El devastador\u00a0Mitch caus\u00f3 miles de muertes y abri\u00f3 heridas tan profundas que veinte a\u00f1os despu\u00e9s todav\u00eda no cierran.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":45566,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[2194,81],"class_list":["post-45559","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-arnoldo-aleman","tag-nicaragua"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45559","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=45559"}],"version-history":[{"count":12,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45559\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52571,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/45559\/revisions\/52571"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/45566"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=45559"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=45559"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=45559"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}