{"id":46310,"date":"2008-01-27T17:04:53","date_gmt":"2008-01-27T17:04:53","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=46310"},"modified":"2019-02-07T17:08:46","modified_gmt":"2019-02-07T17:08:46","slug":"los-ultimos-dias-de-caupolican","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/los-ultimos-dias-de-caupolican\/","title":{"rendered":"Los \u00faltimos d\u00edas de Caupolic\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">La fiebre era alta. La \u00faltima etapa de la vida de Rub\u00e9n Dar\u00edo no fue f\u00e1cil. Ten\u00eda frecuentes cambios de humor, dolores intensos, hasta que falleci\u00f3. Luego le extrajeron el cerebro para estudiarlo y el m\u00e9dico se lo disput\u00f3 con la viuda. La vida de este genio parece una novela<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Octavio Enr\u00edquez<\/strong><\/p>\n<p>Le\u00f3n Santiago de los Caballeros. Vayamos a 1916. Empezaba a amanecer y ella dio la orden. Los oficiales, bajo el mando de aquella mujer por disposici\u00f3n de la Presidencia de la Rep\u00fablica, recibieron quiz\u00e1s la resoluci\u00f3n menos esperada.<\/p>\n<p>Al hombre que la viuda, Rosario Murillo, mandaba apresar era el doctor Luis H. Debayle, caballero leon\u00e9s, m\u00e9dico afamado en Centroam\u00e9rica, pero lo m\u00e1s importante: doctor de Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p>\n<p>La madrugada del 8 de febrero de 1916, Debayle hab\u00eda llegado a la casa donde se hospedaba Dar\u00edo. Era una casa enorme, de varios corredores, tejas y aleros, colonial como la que m\u00e1s.<\/p>\n<p>Y esa madrugada el sabio, como llamaban con profundo respeto al cirujano, hab\u00eda extra\u00eddo en una operaci\u00f3n de varias horas el cerebro de su difunto paciente. Hab\u00eda llegado con \u00e9l su colega Escol\u00e1stico Lara, el otro m\u00e9dico de cabecera que hab\u00eda tratado al panida en sus \u00faltimos d\u00edas, y cuatro ayudantes que r\u00e1pidamente se vistieron de gabachas blancas para hacer m\u00e9rito al aseo y a la ceremonia, m\u00e1s que una operaci\u00f3n cualquiera, en la que estaban a punto de participar.<\/p>\n<p><strong>Lea adem\u00e1s:<\/strong> <a href=\"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/el-cerebro-del-poeta\/\">El cerebro del poeta Rub\u00e9n Dar\u00edo<\/a><\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed est\u00e1 el dep\u00f3sito sagrado\u201d, dijo Debayle cuando lo tuvo entre sus manos, minutos antes que lo entregara al cu\u00f1ado de Dar\u00edo, Andr\u00e9s Murillo; horas antes que el m\u00e9dico huyera con el cerebro en un frasco y antes que Rosario, la viuda, despierta por el esc\u00e1ndalo, lo hiciera capturar.<\/p>\n<p>Por solicitud de Debayle llegaron incluso a la direcci\u00f3n de la Polic\u00eda, donde el jefe se vio obligado, por las circunstancias, a telefonear directamente al Presidente de la naci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abRegr\u00e9selo a la viuda\u00bb, orden\u00f3 aquel sin pensarlo.<\/p>\n<p>En esos d\u00edas a Dar\u00edo no s\u00f3lo le extraer\u00edan el cerebro, sino que le sacar\u00edan las visceras para ser enterradas en el cementerio de Guadalupe, a la salida de la ciudad, junto a la tumba de la mujer que lo cri\u00f3 como su hijo: la t\u00eda Bernarda Sarmiento.<\/p>\n<p>El objetivo era evitar que el cad\u00e1ver se corrompiera durante el homenaje que el pa\u00eds le empez\u00f3 a tributar y que dur\u00f3 seis d\u00edas, hasta que lo enterraron bajo la columna de San Pablo de la Catedral, el santo y se\u00f1a religioso de la ciudad.<\/p>\n<p>92 a\u00f1os despu\u00e9s, un tr\u00e1fico de escasos veh\u00edculos y uno que otro animal pasa en lo que podr\u00eda ser una ma\u00f1ana cualquiera en el barrio San Juan de Le\u00f3n. La casa donde extrajeron el cerebro es muy distinta a la de aquellos a\u00f1os, pero conserva esa fachada colonial, am\u00e9n de una placa que recuerda que en ese lugar muri\u00f3 el poeta. \u00bfSorpresa? \u00abHace unos d\u00edas \u2014explica la due\u00f1a\u2014 se hab\u00edan robado la placa y la recuperamos, por eso ven como que la acabamos de pegar\u00bb.<\/p>\n<p>No produce tanta sorpresa, tomando en cuenta que hace a\u00f1os alguien se hab\u00eda robado la fe de bautismo de Dar\u00edo y arrepentido la hab\u00eda hecho aparecer, pero la due\u00f1a se queja de la falta de atenci\u00f3n, que toda la informaci\u00f3n s\u00f3lo ha quedado en el museo archivo, que es la casa donde el genio, siendo un ni\u00f1o, era sentado en las piernas de su t\u00eda abuela, escuchando a pol\u00edticos liberales, y donde aprendi\u00f3 a leer cuando apenas ten\u00eda tres a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u00abA m\u00ed mis amigos lo que me dicen es que tal vez estando aqu\u00ed (el lugar donde muri\u00f3) se les pasa la sapiencia\u201d, bromea Xiomara Jim\u00e9nez, dentista de la ciudad y due\u00f1a del inmueble. Se ha atrasado para llegar a su trabajo localizado a unos metros de esta casa color rosa vieja, que ella y su esposo han venido reformando.<\/p>\n<p>Un d\u00eda antes de la visita, un oficinista, abogado del Ministerio del Trabajo, recibi\u00f3 una llamada. No es cualquiera este hombre de 65 a\u00f1os. Rub\u00e9n Dar\u00edo Salgado es nieto del poeta y acept\u00f3 recorrer los lugares que marcaron los \u00faltimos d\u00edas de su abuelo, 92 a\u00f1os despu\u00e9s del fallecimiento.<\/p>\n<p>\u201cPueta, los pueblos me gustan m\u00e1s que Managua, en Le\u00f3n uno puede andar seguro por las calles sin temor a que te roben, yo viv\u00ed all\u00e1 como ocho a\u00f1os\u201d, cuenta este hombre parecido al abuelo, frente&#8217; grande, entradas amplias, pero chele, y ojos azules que fijar\u00e1 en la placa sarrosa en la que se avisa que all\u00ed muri\u00f3 su abuelo.<\/p>\n<p>Xiomara Jim\u00e9nez lo recibir\u00e1. Le mostrar\u00e1 la sala, desde donde se ve una pared cubierta de musgo y un jard\u00edn, bajo la protecci\u00f3n de la Sagrada Familia en un cuadro repujado en el centro, y repetir\u00e1 que all\u00ed muri\u00f3 Rub\u00e9n Dar\u00edo y habr\u00e1 que agregar que fue all\u00ed donde la madrugada del d\u00eda siguiente un grupo de m\u00e9dicos le empez\u00f3 a abrir la cabeza. Pero antes de eso volvamos a 1916. El poeta est\u00e1 convaleciente.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">Rub\u00e9n, de 49 a\u00f1os, est\u00e1 en una cama, duerme gracias a calmantes y de repente grita. Francisca Zapata, hermana de Dar\u00edo, acude donde el enfermo que lleva ya seis meses abatido desde que sali\u00f3 de Guatemala.<\/p>\n<p style=\"text-align: left;\">\u2014Qu\u00e9 horror mi cuerpo destrozado \u2014se queja.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 te pasa, qu\u00e9 sientes, Rub\u00e9n? \u2014pregunta ella<\/p>\n<p>\u2014Que he visto como descuartizaban mi cuerpo y que se disputaban mis visceras. S\u00ed, s\u00ed, as\u00ed como lo oyen, se disputaban mis visceras.<\/p>\n<p>Las se\u00f1oras tratan de calmarlo, dici\u00e9ndole que es una pesadilla. As\u00ed lo cuenta el profesor Edelberto Torres, autor de la biograf\u00eda m\u00e1s completa que se ha escrito de Dar\u00edo.<\/p>\n<p>Pero lo m\u00e1s seguro es que lo hayan tomado como un delirio m\u00e1s. Convaleciente le pasaba de todo. Ten\u00eda fiebre y miraba muertos.<\/p>\n<p>Muertos malos. \u00abProcura que no vuelva a entrar en mi cuarto el viejo que acaba de salir. Un viejo airado y calvo, de ojos brillantes que ha estado sentado a la orilla de mi cama. Me agravia, me hace da\u00f1o su gesto\u00bb.<\/p>\n<p>Y muertos buenos: \u00abAcabo de ver una hermosa persona, apuesta y noble. \u00a1Qu\u00e9 semblante! \u00a1Qu\u00e9 dulzura de alma! Vino a visitarme. Entr\u00f3 con precauci\u00f3n para que no despertara. Es t\u00eda Bernarda, la que he reconocido como madre gentil y buena. \u00a1Qu\u00e9 suavidad inefable viene de ella! Bien, <em>tres bien, ma che\u00f1e <\/em>(muy bien mi cherie)\u00bb.<\/p>\n<p>Estos d\u00edas de convalecencia han sido duros. El poeta ha sido un hombre de car\u00e1cter variable, seg\u00fan el libro escrito por su amigo, Francisco Huezo, que lo fue a visitar desde diciembre de 1915 y cont\u00f3 la historia de los \u00faltimos d\u00edas de Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p>\n<p>Ah\u00ed se lee un Dar\u00edo col\u00e9rico por ejemplo. Molesto porque el Gobierno no le ha pagado los sueldos atrasados, que llama a Huezo y a los amigos en com\u00fan de ambos nacatamaleros, cuando el periodista lo felicita por recibir 200 d\u00f3lares que le env\u00eda el Gobierno. El poeta estalla.<\/p>\n<p>\u00abPara ti \u2014le dijo al periodista\u2014, para Manuel Maldonado, para Santiago Arg\u00fcello, para Luis Debayle, para todos los que viven en la Papoasia, esa suma puede ser suficiente, pero has de saber que yo no soy nacatamalero como ustedes. Yo soy Rub\u00e9n Dar\u00edo y la cosa cambia de aspecto. Esa cantidad es insuficiente y no la acepto\u00bb.<\/p>\n<p>Es tambi\u00e9n el Dar\u00edo que todos quieren, el que viste muy bien y usa anteojos con marco de oro, al que el Gobierno lo mand\u00f3 a dejar a Le\u00f3n cuando buscaba ayuda m\u00e9dica para enfrentar la cirrosis; al que su esposa le hornea unos pasteles que al final compara con los manjares de Par\u00eds, pese a que el periodista le dir\u00e1 que estos no est\u00e1n tan mal, que est\u00e1n sabrosos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46312\" aria-describedby=\"caption-attachment-46312\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-4.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-46312 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-4.jpg\" alt=\"MAGAZINE\/LA PRENSA\/CORTES\u00cdA\/ MUSEO ARCHIVO RUB\u00c9N DAR\u00cdO\" width=\"700\" height=\"705\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46312\" class=\"wp-caption-text\">1916. Los honores al Pr\u00edncipe de las Letras Castellanas duraron seis d\u00edas. El cad\u00e1ver de Rub\u00e9n Dar\u00edo fue despedido por multitudes en una ceremonia en la que la guardia de honor le dio un toque de respeto al hombre que con su pluma le dio fama a Nicaragua.<br \/>MAGAZINE\/LA PRENSA\/CORTES\u00cdA\/ MUSEO ARCHIVO RUB\u00c9N DAR\u00cdO<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Rub\u00e9n Benito Dar\u00edo Salgado, de 65 a\u00f1os, vivi\u00f3 durante muchos a\u00f1os en la panader\u00eda de Los Salgado, en Le\u00f3n. Ha regresado a la ciudad donde se cri\u00f3, en la que la Iglesia le rindi\u00f3 honores de pr\u00edncipe a su abuelo.<\/p>\n<p>\u00abMi sendero elijo\/I mis ansias rijo\/por el crucifijo\u00bb, se recordar\u00e1n los versos del poeta, minutos despu\u00e9s que el sacerdote F\u00e9lix Pereira lo confiesa. Despu\u00e9s llegar\u00e1 el Arzobispo Sime\u00f3n Pereira y Castell\u00f3n en persona a inicios de febrero de 1916, y lo har\u00e1 seguido de un s\u00e9quito de sacerdotes, de los seminaristas del colegio San Ram\u00f3n, que se arrodillar\u00e1n delante del hombre l\u00e1nguido despu\u00e9s de recorrer a pie el trayecto desde la iglesia La Recolecci\u00f3n hasta la casa del enfermo.<\/p>\n<p>Aquello fue una procesi\u00f3n. \u00abTodo un cuadro solemne, majestuoso, como cuando Lope de Vega o Calder\u00f3n de la Barca\u00bb, escribir\u00eda Huezo.<\/p>\n<p>92 a\u00f1os despu\u00e9s en una ma\u00f1ana radiante el nieto de Rub\u00e9n Dar\u00edo entra a la Catedral, donde su abuelo fue enterrado el 13 de febrero despu\u00e9s de un funeral al que m\u00e1s de 15 mil personas llegaron. Se arrodilla, reza y sigue derecho de la tumba de su famoso pariente. Al fondo hay otro familiar, una mujer de apellido Salgado, pero de ella no quiere hablar.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de rezar, de ver la tumba con el Le\u00f3n de piedra que llora la muerte del vate, sale y desde all\u00ed mira la plaza donde revolotean palomas a esta hora que las campanas del edificio religioso se han dejado o\u00edr. Lo que ocurre cada 15 minutos.<\/p>\n<p>A un lado la Alcald\u00eda, en el otro extremo el Palacio Episcopal, y Rub\u00e9n Dar\u00edo Salgado viendo desde aqu\u00ed, se\u00f1alando la estatua de M\u00e1ximo Jerez \u2014de espaldas a la iglesia, hace la observaci\u00f3n\u2014 y recuerda que all\u00ed hab\u00eda un muro que rodeaba al parque, y se acuerda de los tiempos cuando era estudiante, esos en que los muchachos y las muchachas caminaban separados en el parque, avist\u00e1ndose y pas\u00e1ndose luego papelitos.<\/p>\n<p>\u00abEl pueta \u2014dice\u2014 nunca olvid\u00f3 lo nicarag\u00fcense. Mi abuela siempre lo ha dicho y lo mantuvo durante toda la vida. Que los amigos de Rub\u00e9n, de Nicaragua, cuando visitaban Europa y lo visitaban a \u00e9l le llevaban frijoles rojos, y bueno pienso yo que Rub\u00e9n ense\u00f1\u00f3 c\u00f3mo hacer los frijoles a Francisca S\u00e1nchez del Pozo (la abuela)\u00bb, cuenta montado en sus recuerdos.<\/p>\n<p>Cuando muri\u00f3 Rub\u00e9n Dar\u00edo, este hombre no hab\u00eda nacido. Su padre, Rub\u00e9n Dar\u00edo S\u00e1nchez conocido como G\u00fcicho era un ni\u00f1o.<\/p>\n<p>\u00abA veces uno piensa que estos hombres que son famosos \u2014dice \u00e9l\u2014 que est\u00e1n muy arriba est\u00e1n desvinculados de lo suyo, de su educaci\u00f3n, de lo que fue su entorno, pero no es as\u00ed. Otra cosa que siempre caracteriz\u00f3 a mi abuelo es que andaba bien acicalado\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La \u00faltima operaci\u00f3n de Dar\u00edo es noticia en el diario nicarag\u00fcense El Comercio. Juan B. Prado escribe: \u00abLa enfermedad del poeta lleg\u00f3 a su grado m\u00e1ximo a contar de hace cinco o seis d\u00edas, en que le hicieron la fatal punci\u00f3n del h\u00edgado\u00bb.<\/p>\n<p>Con \u00e9sta, a Dar\u00edo le hab\u00edan hecho dos operaciones en la casa del barrio San Juan, en una sala improvisada, forrada con tela blanca para evitar que el polvo de la calle le provoque una infecci\u00f3n. No hay respuesta. Los dolores contin\u00faan.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de recibir los auxilios de la Iglesia \u2013nana Huezo\u2013, Dar\u00edo hace su testamento y nombra su heredero a Rub\u00e9n Dar\u00edo S\u00e1nchez, el padre del actual oficinista del Ministerio del Trabajo.<\/p>\n<p>En las calles ya se comienza a rumorar que el poeta est\u00e1 mal. La gente se llama entre s\u00ed, preguntando por la salud de un hombre que le ha dado fama a Nicaragua y al que pr\u00e1cticamente la ciudad ha adorado. \u00abSus victorias eran victorias de la Patria. Sus penas tambi\u00e9n ella las compart\u00eda\u00bb, escribi\u00f3 Huezo.<\/p>\n<p>El siete de febrero un movimiento de personas en la casa anunci\u00f3 todo. La agon\u00eda empez\u00f3 a las nueve de la noche. A esa ahora se escapaba del enfermo un silbante continuo y seco. A la orilla del catre, del que 92 a\u00f1os despu\u00e9s su nieto se niega a ver porque le causa dolor, est\u00e1 la viuda. Llora la \u00abGarza Morena\u00bb. Reza. Agarra una esponjita blanca y le humedece los labios al artista.<\/p>\n<p>Las campanas de la ciudad dan el toque de los agonizantes. El cielo est\u00e1 di\u00e1fano, se ven las estrellas y sopla una brisa. Una estrella est\u00e1 por aparecer. La ciudad est\u00e1 triste.<\/p>\n<p>Junto a Dar\u00edo est\u00e1n Santiago Arg\u00fcello y otros amigos, adem\u00e1s de Andr\u00e9s Murillo, su cu\u00f1ado. El enfermo se estremece. Est\u00e1 envuelto en unas s\u00e1banas blancas. Inconsciente. En la cama se ve un Cristo de Plata. Sobre el pecho tiene otro que le regal\u00f3 Amado Nervo.<\/p>\n<p>El joven Alejandro Torrealba para su reloj a las diez y 15 minutos de la noche. Para entonces las campanas de Catedral y La Merced dan toques tristes. Lloran los amigos. Llora la esposa. Minutos despu\u00e9s en la fortaleza de Acosasco se disparaban 21 ca\u00f1onazos anunciando lo peor. El cuerpo est\u00e1 en el catre que se conserva en estos d\u00edas en un museo en honor al poeta en la ciudad, pero volvamos al presente. El nieto de Rub\u00e9n Dar\u00edo ingresa al museo y all\u00ed est\u00e1 el catre donde yaci\u00f3 su abuelo.<\/p>\n<p>\u00abNo quiero fotos all\u00ed pueta. Por favor no. Es un lugar muy triste para m\u00ed\u00bb, pide. La cara de Dar\u00edo Salgado es de desesperaci\u00f3n. En todos lados est\u00e1 la imagen del panida. All\u00e1, la foto con la cabeza reposada en una almohada antes de morir y el nieto, el oficinista del Ministerio del Trabajo que decidi\u00f3 no ser poeta porque el rasero del pariente era demasiado grande, sale r\u00e1pido.<\/p>\n<p>Camina por la calle hacia el sur por donde hace 92 a\u00f1os pas\u00f3 una multitud para girar a la siguiente cuadra a la izquierda y buscar la Catedral.<\/p>\n<p>Rub\u00e9n Benito Dar\u00edo Salgado pasar\u00e1 cerca de la casa del fallecido Agust\u00edn Pr\u00edo, a la par del antiguo Teatro Gonz\u00e1lez, recordar\u00e1 cuando pagaba 25 centavos para entrar al cine y all\u00ed estar\u00e1 nuevamente en la Catedral el le\u00f3n triste, con una mueca de dolor como para demostrar que, cuando pasan cosas as\u00ed, hasta las piedras lloran.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la autopsia, Huezo cuenta que Dar\u00edo fue vestido de levita y guantes negros y estuvo en la capilla ardiente en la casa mortuoria. \u00abEl veneno de la formalina lo hizo cambiar de color. De blanco mate tom\u00f3 un tinte p\u00e1lido de cera. Ve\u00edasele apergaminada y rugosa la piel del rostro\u00bb.<\/p>\n<p>Algunos testimonios, documentados en el Museo Rub\u00e9n Dar\u00edo dicen que el cerebro fue enterrado en el mismo sitio donde descansa uno de los poetas m\u00e1s laureados del mundo y se ve en las fotos c\u00f3mo el ata\u00fad sin cerrar fue conducido entre una muchedumbre que lloraba su muerte. El siete de febrero de 1916 la aurora le dijo basta a este Caupolic\u00e1n.<\/p>\n<p>Como \u00e9l mismo escribi\u00f3: \u00abEs algo formidable que vio la vieja raza;\/robusto tronco de \u00e1rbol al hombro de un campe\u00f3n\/salvaje y aguerrido, cuya fornida maza\/blandiera el brazo de H\u00e9rcules, o el brazo de Sans\u00f3n&#8230;\u00bb.<\/p>\n<h3>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1n las v\u00edsceras?<\/h3>\n<p>El cementerio de Guadalupe en Le\u00f3n es enorme. Varios j\u00f3venes esperan en la entrada y r\u00e1pidamente, como suele pasar en otras partes del pa\u00eds, ofrecen sus servicios al reci\u00e9n legado. Ellos ofrecen pintar las tumbas, limpiar el monte que crece y aumenta la sensaci\u00f3n de olvido. Pero esta vez nadie puede dar respuesta.<\/p>\n<p>\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la tumba de Bernarda Sarmiento (fallecida el 2 de noviembre de 1911)?, pregunta Miguel Mart\u00ednez Buitrago, del Museo Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p>\n<p>Y Mart\u00edn Rodr\u00edguez, de 24 a\u00f1os, uno de los que limpian las tumbas, lo llevar\u00e1 a una parte del cementerio donde est\u00e1n las cribas m\u00e1s viejas. Hallan una. En una parte del cementerio que llaman La Huesera.<\/p>\n<p>Est\u00e1 muy vieja para que se compruebe que es Bernarda. Se lee m\u00e1s bien C\u00e1ndida Sarmiento. Un espacio indescifrable en el centro. Nada m\u00e1s. \u00bfSer\u00e1 una pariente? \u00bfSer\u00e1 ella y, si esi as\u00ed, estar\u00e1n al lado de esta tumba las v\u00edsceras del genio? La administraci\u00f3n del Cementerio no tiene una respuesta. En su registro empezaron a anotar a los muertos desde 1930.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46314\" aria-describedby=\"caption-attachment-46314\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-3.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-46314\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-3.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"414\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46314\" class=\"wp-caption-text\">Rub\u00e9n Dar\u00edo Salgado mira la tumba de su abuelo en la Catedral de Le\u00f3n. Tiene 65 a\u00f1os, tiene dos hijas y no es poeta. Trabaja de oficinista en el Ministerio del Trabajo.<\/figcaption><\/figure>\n<h3>En la familia<\/h3>\n<p>En la casa de la familia de Rub\u00e9n Dar\u00edo Salgado, cerca de los sem\u00e1foros del Colonial en Managua, se habla del abuelo. Son conversaciones familiares como las que sostuvo con su abuela en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abHay varias leyendas sobre mi abuelo, una es que escrib\u00eda ebrio. Eso no es cierto. Es puro trabajo pueta. Puro trabajo. Nosotros a veces habl\u00e1bamos de los libros y correg\u00edamos algunas cosas que se dec\u00edan y no eran verdad\u00bb, sostiene.<\/p>\n<p>Hasta hace algunos a\u00f1os, a \u00e9l le quedaban de su abuelo un bast\u00f3n, un crucifijo de oro y brillantes, un broche que la municipalidad de Le\u00f3n le entreg\u00f3 al panida en 1907 y un reloj Omega de oro detenido a las ocho y 35 minutos.<\/p>\n<p>Dar\u00edo Salgado es afable. Pregunt\u00f3n y domina el nombre de laureados autores como Truman Capote y Oriana Fallaci. As\u00ed se lo dej\u00f3 entrever al periodista Fabi\u00e1n Medina, que le hizo una entrevista en 1993. A Dar\u00edo Salgado le encanta escuchar radio. A veces pasa noches en vela deleit\u00e1ndose con programas. En la ma\u00f1ana escucha a Edgard Tijerino y a veces se toma el tiempo de llamarlo. Este nieto del famoso poeta tiene dos hermanos, procre\u00f3 dos hijas y ha sido hombre de una sola mujer, a diferencia de su famoso pariente.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Medina, hab\u00eda hasta 1993 otro Rub\u00e9n Dar\u00edo nieto que viv\u00eda entonces en Diriamba. Era descendiente de la primera esposa del poeta: Estela Contreras.<\/p>\n<p>El vate procre\u00f3 con ella un hijo llamado Rub\u00e9n Dar\u00edo Contreras y este a la vez se cas\u00f3 con una se\u00f1ora de apellido Basualdo y de all\u00ed viene este otro nieto de Dar\u00edo. Este descendiente es conocido por karateca.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46313\" aria-describedby=\"caption-attachment-46313\" style=\"width: 350px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-5.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-46313\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Rub\u00e9n-Dar\u00edo-5.jpg\" alt=\"MAGAZINE\/LA PRENSA\/CORTES\u00cdA\/ FAMILIA DE DAR\u00cdO\" width=\"350\" height=\"359\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46313\" class=\"wp-caption-text\">Rub\u00e9n Dar\u00edo S\u00e1nchez, conocido como G\u00fcicho, es el padre del actual oficinista del Ministerio del Trabajo. MAGAZINE\/LA PRENSA\/CORTES\u00cdA\/ FAMILIA DE DAR\u00cdO<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La fiebre era alta. La \u00faltima etapa de la vida de Rub\u00e9n Dar\u00edo no fue f\u00e1cil. Ten\u00eda frecuentes cambios de humor, dolores intensos, hasta que falleci\u00f3. Luego le extrajeron el cerebro para estudiarlo y el m\u00e9dico se lo disput\u00f3 con la viuda. La vida de este genio parece una novela<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":46311,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-46310","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46310","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46310"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46310\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":46319,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46310\/revisions\/46319"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46311"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}