{"id":46331,"date":"2019-02-08T21:26:15","date_gmt":"2019-02-08T21:26:15","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=46331"},"modified":"2021-02-08T14:15:36","modified_gmt":"2021-02-08T20:15:36","slug":"miriam-arguello","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/miriam-arguello\/","title":{"rendered":"Do\u00f1a Miriam Arg\u00fcello y la guerra m\u00e1s cruel de Nicaragua"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">La diputada Miriam Arg\u00fcello desciende de dos personajes que en su \u00e9poca fueron rivales a muerte y se enfrentaron en una de las guerras m\u00e1s crueles de nuestra historia. Sobre ellos se funda Nicaragua<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Luis E. Duarte<\/strong><\/p>\n<p>Frente al pelot\u00f3n de fusilamiento Manuel Antonio de la Cerda Aguilar solo ten\u00eda un deseo. Quer\u00eda un habano. A sus 48 a\u00f1os ya hab\u00eda vivido lo suficiente y pese a que no conservaba nada de gloria, amarrado como un villano frente a sus enemigos, sus ojos claros manten\u00edan el aire aristocr\u00e1tico con que llev\u00f3 su vida.<\/p>\n<p>Era una tarde c\u00e1lida de noviembre en la plaza de la Villa de Nicaragua. De la Cerda llam\u00f3 a sus tres hijos para despedirse, pero no a su mujer, quien ya le hab\u00eda advertido que terminar\u00eda as\u00ed. Sonaron entonces las campanas de la plaza mayor. Era el anuncio de una condena a muerte y la llamada a los vecinos para dar testimonio del fusilamiento. El padre de los conservadores iba a morir, el timbuco, el primer jefe de Estado del embri\u00f3n de una naci\u00f3n que rebelde se disputaba entre vecinos su anhelo de existir, mientras sus hijos se arrancaban la piel unos contra otros, esperaba su mala hora en el pared\u00f3n.<\/p>\n<p>Juan Arg\u00fcello, el calandraca que representa el origen del liberalismo, ya hab\u00eda ganado el poder y capturado a su enemigo. Acept\u00f3 la mediaci\u00f3n de la esposa del condenado, do\u00f1a Apolonia del Castillo, pero, pese a su palabra, retras\u00f3 la diligencia que tra\u00eda la orden de detener el fusilamiento.<\/p>\n<p>La carreta nunca llegar\u00eda a su destino, porque tambi\u00e9n ser\u00eda detenida por la paname\u00f1a Damiana Palacios, quien hab\u00eda jurado vengar la muerte de su amante, el m\u00e9dico venezolano Rafael Ruiz Guti\u00e9rrez, a quien De la Cerda, el arist\u00f3crata granadino hab\u00eda ordenado fusilar porque ten\u00eda supuestos planes de anexar la Provincia de Nicaragua a la Gran Colombia.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfSe le ofrece un \u00faltimo deseo? \u2014le pregunta el padre Pedro Avenda\u00f1o para cumplir la cortes\u00eda que se le daba a los condenados.<\/p>\n<p>\u2014Quiero que me traigan un puro, una piedra de chispa, un eslab\u00f3n de mecha y cinco pesos \u2014susurr\u00f3 De la Cerda.<\/p>\n<p>Un hijo sali\u00f3 corriendo para traerle el \u00faltimo deseo. Los habanos eran un h\u00e1bito que se hab\u00eda ganado De la Cerda trabajando en Cuba cuando hu\u00eda de la corona espa\u00f1ola a\u00f1os antes de la independencia. El hijo, Manuel Antonio de la Cerda y del Castillo, le trajo el doble de todo.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Te dije uno! \u2014le grit\u00f3 el padre\u2014. Hay que educarte bien mozalbete para que aprend\u00e1s finalmente a obedecer.<\/p>\n<p>\u2014Acu\u00e9rdese de los colombianos \u2014le sugiri\u00f3 luego el sacerdote, esperando un arrepentimiento final por los hombres que hab\u00eda mandado a fusilar y por quienes lo estaban ahora condenando, entre otros cr\u00edmenes de rebeld\u00eda y guerra.<\/p>\n<p>\u2014No es el momento para que usted me haga ese recuerdo, le aseguro que si mil veces me encontrara en caso semejante, mil veces mandar\u00eda a fusilarlos.<\/p>\n<p>Y despu\u00e9s de fumar, la tropa dispar\u00f3. Dicen los libros de historia que fue a finales de noviembre de 1828, en lo que hoy llamamos Rivas. De la Cerda era el primer mandatario de esta naci\u00f3n. Muri\u00f3 con los ojos abiertos, dando \u00e9l mismo la orden a los doce soldados que dispararon.<\/p>\n<p>Diez balas penetraron su cuerpo y sus cenizas fueron dispersas porque nunca quiso una tumba, explica Miriam Arg\u00fcello, pol\u00edtica conservadora y actualmente diputada de la bancada sandinista, quien es tataranieta de De la Cerda, y, por esas curiosidades del destino, tambi\u00e9n tataranieta de Arg\u00fcello. Los dos archienemigos. Tronco de las dos paralelas hist\u00f3ricas: conservadores y liberales.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46332\" aria-describedby=\"caption-attachment-46332\" style=\"width: 350px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/tripa-magazine129-16.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-46332\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/tripa-magazine129-16-236x300.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"446\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/tripa-magazine129-16.jpg 236w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/tripa-magazine129-16.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46332\" class=\"wp-caption-text\">Retrato de Juan Arg\u00fcello.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Nadie sabe cu\u00e1ndo naci\u00f3 ni cu\u00e1ndo muri\u00f3 Juan Arg\u00fcello. Era delgado, dicen, aunque uno de los pocos retratos suyos lo pinta gordo. Ten\u00eda los ojos negros y un paso sigiloso, como esos que tienen los gatos cuando andan cazando, describi\u00f3 el historiador Jer\u00f3nimo P\u00e9rez a comienzos del siglo XX.<\/p>\n<p>En la Granada colonial tal vez jug\u00f3 con Manuel Antonio de la Cerda y comparti\u00f3 la misma misa, porque ambos eran cat\u00f3licos hasta no poder, ten\u00edan la decencia como norma y la vida entre el clero no les era ajena.<\/p>\n<p>De la Cerda llegar\u00eda a ser paje y estudiar\u00eda con su tutor, el obispo Juan F\u00e9lix de Villegas en Le\u00f3n y Guatemala. Arg\u00fcello, mientras tanto, fue alguacil de la Inquisici\u00f3n o dependiente de este tribunal y visti\u00f3 h\u00e1bito hasta que Tomasa Chamorro lo hizo su marido.<\/p>\n<p>A pesar de su matrimonio y la peque\u00f1ez de esta ciudad, cuando las tropas napole\u00f3nicas entraron a Espa\u00f1a y las colonias temblaban, los Arg\u00fcello se rebelaron en 1811 para separarse del imperio y eso significaba, entonces, rebelarse contra el poder de los Chamorro y Sacasa.<\/p>\n<p>Juan Arg\u00fcello hab\u00eda sido electo alcalde de Granada y junto a su familia, los De la Cerda y Marenco mantuvieron la rebeli\u00f3n pese a la oferta de amnist\u00eda que la mayor\u00eda de independentistas acogieron, menos las tres familias que solo lograron una derrota humillante ante los s\u00fabditos de la corona y terminan condenados a muerte.<\/p>\n<p>Juan Arg\u00fcello y Manuel Antonio de la Cerda fueron enviados a pie y encadenados a Guatemala para recibir la muerte, pero les perdonaron la vida y los llevaron a C\u00e1diz para cumplir una cadena perpetua en el Castillo de San Sebasti\u00e1n. Los acompa\u00f1\u00f3 Tel\u00e9sforo Arg\u00fcello, quien muri\u00f3 en esa prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>El polit\u00f3logo Emilio \u00c1lvarez Montalv\u00e1n explica que fueron liberados con una amnist\u00eda de Fernando VII. Arg\u00fcello se fue a Bahamas y pudo volver tranquilamente a Nicaragua. Las historias de Jer\u00f3nimo P\u00e9rez y Aldo D\u00edaz Lacayo explican que De la Cerda se fue a Suecia como lustrador y fabricante de zapatos durante dos o tres a\u00f1os, porque aprovech\u00f3 el indulto para criticar al entonces gobernador de Guatemala, lo cual le trajo nuevos problemas pol\u00edticos que lo obligaron a huir de inmediato.<\/p>\n<p>De la Cerda abandon\u00f3 Suecia y logr\u00f3 escabullirse del viejo continente en un barco que viajaba a Cuba, donde trabaj\u00f3 en una plantaci\u00f3n propiedad de un terrateniente de apellido Aguilar, que result\u00f3 ser pariente de su madre.<\/p>\n<p>Cuando decretaron la independencia de Centroam\u00e9rica en 1821, De la Cerda volvi\u00f3 a Nicaragua y poco despu\u00e9s a la guerra, la primera entre las mismas familias que encarnizadamente pagaban a indios y peones para mantener sus haciendas, las rutas comerciales y el poder de los cabildos.<\/p>\n<p>\u00abComenzar con guerra civil sell\u00f3 al pa\u00eds, dej\u00f3 la soluci\u00f3n a base de violencia. Iniciar la vida p\u00fablica as\u00ed es lo que nos cuesta Nicoya y Guanacaste, incitada por Costa Rica\u00bb, explica el polit\u00f3logo conservador.<\/p>\n<p>La guerra fue cruenta, dice \u00c1lvarez Montalv\u00e1n, los bandos reclutaban por la fuerza a los soldados y la situaci\u00f3n fue tan desagradable que en Guanacaste y Nicoya se pusieron inquietos y empezaron a considerar la idea de separarse, no aguantaban los resguardos que llegaban para ponerlos presos si no iban al combate.<\/p>\n<p>\u00bfY c\u00f3mo estos dos amigos, con la misma formaci\u00f3n, vecinos y parientes pol\u00edticos, que comparten el mismo objetivo independentista y la misma calamidad, se convierten en enemigos a muerte?<\/p>\n<p>El historiador Aldo D\u00edaz Lacayo aseguraba que \u00abel largo per\u00edodo carcelario que les toc\u00f3 vivir entre criminales de toda laya hasta 1817 y las condiciones infrahumanas de la c\u00e1rcel frustraron su vocaci\u00f3n republicana, sufriendo ambos una profunda y contradictoria mutaci\u00f3n de personalidad: por una parte experimentaron una regresi\u00f3n a su educaci\u00f3n religiosa colonial oscurantista y supersticiosa y por la otra, desarrollaron un car\u00e1cter desalmado y cruel\u00bb.<\/p>\n<p>La biograf\u00eda de ambos escrita por Jer\u00f3nimo P\u00e9rez explica que las diferencias empezaron desde el mismo barco hacia C\u00e1diz y se hicieron graves por una letra, que en aquella \u00e9poca ser\u00eda como una remesa, enviada por la familia Arg\u00fcello al ya fallecido Tel\u00e9sforo.<\/p>\n<p>La familia De la Cerda compr\u00f3 la letra a favor de Manuel Antonio, por lo cual ya no le dio nada a su amigo, aunque lo manten\u00eda con trabajos artesanales que aprendi\u00f3 mientras era prisionero del rey, pues la monarqu\u00eda los mantuvo juntos todo el tiempo.<\/p>\n<p>De regreso en Granada, ambos caudillos participaron en la primera elecci\u00f3n del jefe de Estado de la Provincia de Nicaragua, cuando se redact\u00f3 la Constituci\u00f3n de la Rep\u00fablica Federal de Centroam\u00e9rica de 1824, luego de terminar la aventura con el M\u00e9xico de Iturbide.<\/p>\n<p>Arg\u00fcello era el favorito porque ten\u00eda el apoyo del popular Cleto Ord\u00f3\u00f1ez, pero finalmente el militar crey\u00f3 que De la Cerda era mucho m\u00e1s capacitado y dej\u00f3 a su antiguo compa\u00f1ero de lucha como vicejefe.<\/p>\n<p>Sin embargo, lo primero que hizo De la Cerda fue un decreto \u00abprohibiendo todo lo que se podr\u00eda prohibir, en los t\u00e9rminos m\u00e1s brutales: desde la libertad religiosa y de reuni\u00f3n hasta los piropos callejeros de los hombres esquineros, pasando por el requerimiento de pasaporte para transitar al interior del Estado y la condena a muerte para quienes violaran las disposiciones del Decreto con relaci\u00f3n a la cooperaci\u00f3n con los rebeldes republicanos\u00bb, describe el historiador D\u00edaz Lacayo.<\/p>\n<p>Esto le vali\u00f3 mucha oposici\u00f3n y De la Cerda se retir\u00f3 a su hacienda cerca de Nandaime, llamada San Buenaventura, entonces Arg\u00fcello se convirti\u00f3 en el jefe de Estado de facto.<\/p>\n<p>Nicaragua era una provincia dentro de la Federaci\u00f3n de Estados Centroamericanos que apenas ten\u00eda unos 300 mil habitantes, repartidos en partes iguales por los departamentos de oriente y occidente, es decir, Granada y Le\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00c1lvarez Montalv\u00e1n explica que los dos rivales ten\u00edan mucho arraigo porque era una \u00e9poca en que hab\u00eda pocos personajes ilustrados y capacitados para formar un nuevo Estado.<\/p>\n<p>Cuando Arg\u00fcello cumple su per\u00edodo en 1827, De la Cerda motivado por simpatizantes de las ciudades de Managua, Jinotepe, Rivas, Juigalpa y Metapa se proclama nuevo jefe de Estado, pero Le\u00f3n y Granada lo rechazan.<\/p>\n<p>Algunos historiadores consideran esta guerra como la m\u00e1s cruel de todo el siglo XIX. De la Cerda ten\u00eda a un oficial llamado \u00abEl Desorejador\u00bb, cuyo nombre era Francisco Espinoza. Este personaje arrancaba las orejas de sus enemigos para contar la cantidad de bajas que hab\u00eda infligido. A su rival mientras tanto le apodaron Juan Combate, porque solo quer\u00eda pelear.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la muerte de De la Cerda, las tropas de Arg\u00fcello capturaron a sus m\u00e1s cercanos colaboradores, quienes ser\u00edan deportados a San Juan del Norte, pero aparecieron ahogados a orillas del lago, a donde los hab\u00edan tirado con sus grilletes esperando que nunca salieran a la superficie.<\/p>\n<p>Los personajes eran a\u00fan queridos entre ciertos sectores de la poblaci\u00f3n e inculparon a Arg\u00fcello, quien tuvo que huir a Guatemala, donde a\u00f1os despu\u00e9s muri\u00f3 solo en un asilo ind\u00edgena.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46334\" aria-describedby=\"caption-attachment-46334\" style=\"width: 350px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/tripa-magazine129-14.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-46334\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/tripa-magazine129-14-233x300.jpg\" alt=\"\" width=\"350\" height=\"451\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/tripa-magazine129-14.jpg 233w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/tripa-magazine129-14.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46334\" class=\"wp-caption-text\">Retrato de Manuel Antonio de la Cerda.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Manuel Antonio de la Cerda y Juan Arg\u00fcello son tatarabuelos de la diputada Miriam Arg\u00fcello. La historia familiar se repite gracias a la tradici\u00f3n oral, ya que el incendio de Granada de 1856 devor\u00f3 todos los archivos.<\/p>\n<p>Lo m\u00e1s curioso en estas historias de guerra es que dos nietos de los dos viejos enemigos terminaron siendo marido y mujer. P\u00edo Antonio Arg\u00fcello y Susana de la Cerda, tambi\u00e9n abuelos de la diputada conservadora, se casaron para terminar de cerrar un cap\u00edtulo oscuro en la historia de ambas familias.<\/p>\n<p>Su padre Humberto Arg\u00fcello Cerda le contaba estas historias familiares y a la vez nacionales en lugar de cuentos, dice la diputada.<\/p>\n<p>\u00abMi pap\u00e1 era muy pol\u00edtico, muri\u00f3 a los 43 a\u00f1os y fue diputado conservador por dos per\u00edodos. Cuando nac\u00ed en 1927 ya era diputado, no era muy expl\u00edcito, pero las pocas veces que ten\u00eda oportunidad de estar cerca de \u00e9l, cuando ten\u00eda cinco o seis a\u00f1os se enferm\u00f3 y fue para m\u00ed una fiesta porque pude subirme a la cama todo el d\u00eda y me ense\u00f1\u00f3 a leer el reloj\u00bb, recuerda.<\/p>\n<p>\u2014Pap\u00e1, contame un cuento \u2014le dec\u00eda Miriam Arg\u00fcello\u2014, y me contaba de la \u00e9poca de mis bisabuelos, de la guerra Cerda-Arg\u00fcello, todo eso lo escuch\u00e9 de boca de \u00e9l en las oportunidades que ten\u00eda de estar junto a \u00e9l.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 mensaje hay en la historia de estos dos personajes?<\/p>\n<p>\u2014Despu\u00e9s de dos siglos los nicarag\u00fcenses no aprendemos y seguimos los mismos errores.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1les errores?<\/p>\n<p>\u2014Todos. Las ambiciones de poder, los revanchismos pol\u00edticos, las negaciones de libertades p\u00fablicas, negaciones de derechos de los nicarag\u00fcenses&#8230;<\/p>\n<p>Del patrimonio de ambos caudillos no ha quedado nada. Solo la historia y su iron\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La diputada Miriam Arg\u00fcello desciende de dos personajes que en su \u00e9poca fueron rivales a muerte y se enfrentaron en una de las guerras m\u00e1s crueles de nuestra historia. 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