{"id":46597,"date":"2019-03-11T20:51:17","date_gmt":"2019-03-11T20:51:17","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=46597"},"modified":"2021-06-12T14:17:28","modified_gmt":"2021-06-12T20:17:28","slug":"la-ejecucion-de-cornelio-hueck-el-senor-de-masaya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-ejecucion-de-cornelio-hueck-el-senor-de-masaya\/","title":{"rendered":"La ejecuci\u00f3n de Cornelio H\u00fceck, el se\u00f1or de Masaya"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Cornelio H\u00fceck era uno de los brazos fuertes de Anastasio Somoza Debayle y reinaba como amo<br \/>\ny se\u00f1or en la ciudad de Masaya. Muri\u00f3 fusilado por\u00a0\u00a0una guerrillera e inspir\u00f3 una novela. Esta es la historia de su vida y su muerte<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Amalia del Cid\u00a0<\/strong><\/p>\n<p>Martes 9 de agosto de 1994. En el cementerio de Tola, Rivas, unas treinta personas se congregan por la ma\u00f1ana en torno a una fosa com\u00fan. A nueve cuartas de profundidad, bajo otros dos cad\u00e1veres, al fin encuentran el cuerpo que est\u00e1n buscando; pero ahora es solo una osamenta envuelta en una pijama rosada podrida por la humedad de la tierra. Cornelio H\u00fceck Salomon ha estado ah\u00ed durante quince a\u00f1os y en el p\u00f3mulo derecho todav\u00eda se observa el agujero del balazo disparado por la guerrillera que lo ejecut\u00f3, luego de ser condenado a muerte en un surrealista juicio popular.<\/p>\n<p>En otro tiempo Cornelio hab\u00eda sido uno de los peces gordos del r\u00e9gimen de los Somoza, presidente del Congreso Nacional de 1972 a 1978 y \u201cpadrino\u201d de cuanta persona lleg\u00f3 a pedirle ayuda a su casa. El Se\u00f1or de Masaya, lo llamaban. Y bastaba un papelito con su firma para cambiar el destino de la gente que lo buscaba. Pero al final de su vida a \u00e9l nadie pudo ayudarle. Ni siquiera despert\u00f3 la compasi\u00f3n del jurado improvisado por los guerrilleros sandinistas cuando lleg\u00f3 su turno de defenderse.<\/p>\n<p>El d\u00eda de su captura Cornelio casi logr\u00f3 escapar del comando guerrillero que rode\u00f3 su hacienda, llamada San Mart\u00edn y ubicada en Tola, donde se hab\u00eda atrincherado mientras afuera agonizaba el r\u00e9gimen de los Somoza. Estuvo a punto de subir a la lancha que lleg\u00f3 a rescatarlo, tan cerca de librarse del calvario que fueron sus \u00faltimas horas. Ya empezaba a meterse al agua cuando sus perseguidores lo alcanzaron. Llevaba una pistola calibre 45. No la us\u00f3. No ten\u00eda caso.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46611\" aria-describedby=\"caption-attachment-46611\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-81.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-46611 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-81.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"558\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-81.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-81.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-81.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46611\" class=\"wp-caption-text\">Cornelio H\u00fceck Salomon trabajando mientras se fuma un cigarrillo. La foto pertenece al Fondo Novedades, del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroam\u00e9rica (Ihnca-UCA).<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>A la familia de Cornelio H\u00fceck Salomon no le gusta hablar de lo que pas\u00f3. \u201cNo es el momento\u201d, dicen amablemente algunos de sus parientes cuando se les pregunta por \u00e9l. E incluso entre ellos mismos el tema suele tratarse con mucha delicadeza, afirma Rossalba H\u00fceck, sobrina nieta del Se\u00f1or de Masaya.<\/p>\n<p>Para ellos, dice, Cornelio es el hombre agradable de costumbres hogare\u00f1as que ayud\u00f3 a much\u00edsima gente en Masaya. El t\u00edo que amaba los caballos y las guayaberas blancas y que, para bien o para mal, puso en alto el apellido H\u00fceck.<\/p>\n<p>El historiador Bayardo Cuadra lo conoci\u00f3 y lo recuerda como un hombre muy inteligente y de gustos muy refinados que como pol\u00edtico se involucr\u00f3 demasiado con los Somoza al grado de que los sandinistas lo consideraran \u201cun individuo al que hab\u00eda que matar\u201d, a pesar de que \u00e9l nunca mat\u00f3 a nadie.<\/p>\n<p>Cornelio fue un hombre de mucho poder pol\u00edtico y pecaba de servil cuando se trataba de agradar a Anastasio Somoza Debayle, pero no era un mat\u00f3n, considera Cuadra. En una ocasi\u00f3n, cuenta, \u00e9l fue con un amigo a Masaya para ver un partido de baloncesto del equipo femenino F\u00e9nix y estando en el gimnasio su amigo se emborrach\u00f3. Empez\u00f3 a gritar que Cornelio H\u00fceck era un tal por cual y un ladr\u00f3n y pronto la noticia lleg\u00f3 a o\u00eddos del propio Cornelio, quien se present\u00f3 personalmente para preguntarle al muchacho cu\u00e1l era el motivo de tanto jaleo. \u201cO\u00ed que usted tiene alg\u00fan resentimiento conmigo, que sus expresiones son muy acusativas, que soy un ladr\u00f3n y un tal por cual\u201d, le dijo.<\/p>\n<p>Pudo haber ordenado que lo sacaran a golpes del gimnasio; en cambio, lleg\u00f3 muy caballerosamente a preguntarle qu\u00e9 ten\u00eda contra \u00e9l, observa el historiador.<\/p>\n<p>H\u00fceck Salomon viv\u00eda para la familia y para la pol\u00edtica, dicen quienes lo conocieron. Estudi\u00f3 Farmac\u00e9utica en la Universidad de Oriente y Mediod\u00eda, Granada, pero nunca ejerci\u00f3 su profesi\u00f3n. Fue director general de Ingresos, presidente del Congreso Nacional de Nicaragua y secretario del Partido Liberal Nacionalista (PLN), liderado por Anastasio Somoza Debayle.<\/p>\n<p>En los a\u00f1os sesenta y setenta sol\u00eda aparecer a menudo en el diario La Prensa, criticado por servilismo y corrupci\u00f3n; se\u00f1alado de imponer una \u201cdictadura\u201d personal en Masaya; defendiendo los intereses del presidente Somoza o sosteniendo acaloradas discusiones p\u00fablicas con Pedro Joaqu\u00edn Chamorro Cardenal, director del rotativo.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46613\" aria-describedby=\"caption-attachment-46613\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Pedro.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-46613\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Pedro.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"651\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Pedro.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/Pedro.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46613\" class=\"wp-caption-text\">Pedro Joaqu\u00edn Chamorro Cardenal.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Seg\u00fan el libro <em>El Periodista<\/em>, una colecci\u00f3n de los editoriales de Chamorro Cardenal, \u201cuna de las aplicaciones m\u00e1s burdas y sonadas de la Ley del Bozal (censura a los medios de comunicaci\u00f3n) fue promovida por Cornelio H\u00fceck\u201d, quien impuls\u00f3, con la venia de los Somoza, una reforma al C\u00f3digo Penal, incluyendo en las sanciones por injurias y calumnias a los due\u00f1os de medios de comunicaci\u00f3n. Es decir, de La Prensa. \u201cLa intenci\u00f3n de Cornelio H\u00fceck era aplicar el torniquete a Pedro Joaqu\u00edn Chamorro, a trav\u00e9s de la asfixia financiera\u201d, se expone en el libro.<\/p>\n<p>Con Pedro Joaqu\u00edn est\u00e1 tambi\u00e9n relacionada su mayor mancha a nivel pol\u00edtico. Cornelio fue vinculado por Silvio Pe\u00f1a (uno de los autores intelectuales del crimen) con el complot para asesinar al director de La Prensa.<\/p>\n<p>\u201cPe\u00f1a anduvo pidiendo dinero entre los enemigos de Chamorro. Promet\u00eda que el esc\u00e1ndalo pasar\u00eda r\u00e1pido y que los implicados estar\u00edan protegidos por un funcionario leal al r\u00e9gimen: el poderoso Cornelio H\u00fceck, el cerebro pol\u00edtico y legal que hab\u00eda permitido la reelecci\u00f3n de Somoza para un segundo per\u00edodo\u201d, destaca el periodista Octavio Enr\u00edquez en su reportaje El complot para asesinar a Pedro Joaqu\u00edn Chamorro, publicado por La Prensa en enero de 2016.<\/p>\n<p>Y seg\u00fan las memorias de la expresidenta Violeta Barrios, viuda de Chamorro Cardenal, en sus primeras declaraciones Pe\u00f1a asegur\u00f3 que tras el complot estaban Cornelio H\u00fceck, quien hab\u00eda acusado al periodista por injurias y calumnias; Pedro Ramos, de Plasmaf\u00e9resis, y Fausto Zelaya, expresidente del Banco de la Vivienda. Todos ten\u00edan motivos para odiar a Pedro Joaqu\u00edn, quien los hab\u00eda denunciado por corrupci\u00f3n en las p\u00e1ginas de La Prensa.<\/p>\n<p>Eso gritaba la gente del jurado el 23 de junio de 1979, cuando Cornelio intentaba, en vano, conmoverla para no ser condenado a muerte. Le dec\u00edan que \u00e9l hab\u00eda mandado a matar al doctor Pedro Joaqu\u00edn Chamorro y el prisionero contestaba que era \u201cincapaz de hacer una cosa semejante\u201d, narra el periodista Ernesto Aburto en Las \u00faltimas horas de don Cornelio, una detallada cr\u00f3nica sobre la captura y el calvario del Se\u00f1or de Masaya, publicada por El Nuevo Diario el 23 de junio de 1980.<\/p>\n<p>Se trata de la cr\u00f3nica en la que el escritor masatepino Sergio Ram\u00edrez Mercado se inspir\u00f3 para crear su personaje Alirio Martinica, de la novela <em>Sombras nada m\u00e1s<\/em>. Alirio es Cornelio H\u00fceck.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46607\" aria-describedby=\"caption-attachment-46607\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-31.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-46607 size-large\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-31-870x1024.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"753\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-31.jpg 870w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-31.jpg 255w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-31.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-31.jpg 900w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46607\" class=\"wp-caption-text\">Cornelio es recibido por su esposa L\u00eda Plata de H\u00fceck, al volver de una visita a Espa\u00f1a. FOTO\/ CORTES\u00cdA DEL IHNCA<\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El juicio p\u00fablico inici\u00f3 cerca de las 3:30 de la tarde en el patio de la casa cural que el padre Gaspar Garc\u00eda Laviana hab\u00eda construido frente a la plaza de Tola, narra Ernesto Aburto en su texto. El lugar estaba repleto de personas que el jefe guerrillero \u00c1lvaro Diroy M\u00e9ndez, Ezequiel, mand\u00f3 a traer en un cami\u00f3n a la cercana comunidad La Palma, para que presenciaran el proceso en el que ser\u00edan juzgados varios somocistas, \u201corejas\u201d y guardias capturados.<\/p>\n<p>Cornelio, apresado el 21 de junio, estaba desvelado y apenas hab\u00eda probado bocado. Durante su corto cautiverio le ofrecieron comida, pero la rechaz\u00f3. Solo ped\u00eda agua. Y la ma\u00f1ana del 23, el \u00faltimo d\u00eda de su vida, se quej\u00f3 de que no hab\u00eda podido dormir porque un hombre lo estuvo amenazando con pegarle un tiro si cerraba los ojos.<\/p>\n<p>Deb\u00eda defenderse a s\u00ed mismo en el juicio organizado por los guerrilleros y ten\u00eda que ser una buena defensa si quer\u00eda que el jurado no lo condenara con su silencio. Deb\u00eda hacerlos aplaudir y convencerlos de alzar la mano en se\u00f1al de que le perdonaban la vida. Antes de que llegara su turno, el jurado absolvi\u00f3 al diputado somocista Alejandro Mart\u00ednez, por su grandilocuencia, y al exalcalde de Rivas, Carlos Arg\u00fcello Guerra, porque ten\u00eda muchos amigos en el pueblo. Sin embargo, para Cornelio no hubo clemencia. \u201cSe esperaba que su defensa fuera brillante, pero llegada la hora se llen\u00f3 de miedo; hablaba atropelladamente, y temblaba\u201d, afirma Aburto. \u201cCentr\u00f3 sus alegatos en su ancianidad, y dijo ser abuelo de muchos nietos. Empez\u00f3 contando la historia de sus bienes materiales, y trat\u00f3 de sustentar la legitimidad de los mismos\u201d.<\/p>\n<p>Temblaba, rogaba y promet\u00eda. Dijo que si le permit\u00edan vivir entregar\u00eda la hacienda San Mart\u00edn a la comunidad de Tola. Una nada despreciable propiedad costera de aproximadamente 17 mil manzanas que de todas formas nunca volvi\u00f3 a la familia H\u00fceck, de acuerdo con Rossalba, sobrina nieta de Cornelio.<\/p>\n<p>El prisionero tambi\u00e9n hizo ver al jurado que ya era un anciano de 70 a\u00f1os, un \u201cviejo decr\u00e9pito\u201d, y que esperaba \u201cque todos los presentes llegaran a esa edad\u201d. Seg\u00fan Aburto, Cornelio pidi\u00f3 consideraci\u00f3n a sus a\u00f1os y asegur\u00f3 que si el pueblo de Tola lo condenaba \u201cse iba a arrepentir porque su sangre caer\u00eda sobre las conciencias de todos\u201d. Estaba tan nervioso que al finalizar su discurso se aplaudi\u00f3 a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Fue condenado junto con otros cuatro prisioneros y esa misma noche lo fusilaron en el camposanto. La responsable de la ejecuci\u00f3n fue una joven guerrillera llamada Lidia Henr\u00edquez, relata M\u00f3nica Baltodano en <em>Memorias de la Lucha Sandinista<\/em>. La conoc\u00edan como la Negra Tania, Tania del Sur o simplemente Tania.<\/p>\n<p>Llov\u00eda cuando Cornelio muri\u00f3, recordaron m\u00e1s tarde algunos testigos, y la noche ya se hab\u00eda dejado caer sobre el cementerio de Tola. Algunas versiones afirman que al saber que su vida estaba perdida, el expresidente del Congreso Nacional se resign\u00f3 y muri\u00f3 serenamente. Otras dicen que suplic\u00f3 y ofreci\u00f3 \u201ctodo lo que ten\u00eda en Nicaragua y el extranjero si lo dejaban vivir\u201d.<\/p>\n<p>Ernesto Aburto asegura que el condenado nunca perdi\u00f3 la esperanza de seguir viviendo y que en los \u00faltimos segundos de su existencia alz\u00f3 los brazos por instinto, como tratando de detener las balas.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46608\" aria-describedby=\"caption-attachment-46608\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-51.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-46608 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-51.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"742\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-51.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-51.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-51.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46608\" class=\"wp-caption-text\">Como presidente del Congreso Nacional, Cornelio H\u00fceck Salomon estaba constantemente en contacto con medios de comunicaci\u00f3n. Foto\/ Cortes\u00eda del Ihnca<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Cornelio Henry H\u00fceck Salomon ten\u00eda ascendencia jud\u00eda por ambos lados de su familia y proven\u00eda de una larga l\u00ednea de Cornelios. Su abuelo, Cornelio Hendrik H\u00fceck, era originario de la ciudad alemana de Westfalia y en el siglo XIX migr\u00f3 a la isla caribe\u00f1a de Curazao, donde en 1876 naci\u00f3 Cornelio H\u00fceck Gr\u00fcnning, futuro padre de Cornelio H\u00fceck Salomon, de acuerdo con una rese\u00f1a geneal\u00f3gica publicada por Jimmy H\u00fceck en el portal Ancestry.<\/p>\n<p>Cornelio H\u00fceck Gr\u00fcnning \u201cera extraordinario\u201d, afirma Bayardo Cuadra. Seg\u00fan Jimmy H\u00fceck, su abuelo ten\u00eda estudios en filosof\u00eda, ciencias sociales y econ\u00f3micas, medicina, cirug\u00eda, historia y geograf\u00eda y administraci\u00f3n p\u00fablica y colonial. Se estableci\u00f3 en Masaya y se cas\u00f3 con Emilia Salomon, con quien tuvo tres hijos: Carlos, Cornelio y Guillermina. (Luego se separ\u00f3 de Emilia y convivi\u00f3 la mayor parte de su vida con Mercedes Torres, con quien procre\u00f3 ocho hijos m\u00e1s).<\/p>\n<p>El tercer Cornelio de esta historia naci\u00f3 en Masaya, posiblemente en 1910, y en agosto de 1930 contrajo matrimonio con Rosal\u00eda \u201cL\u00eda\u201d Plata. Tuvieron cuatro hijos: Allan, Henry, Carlos Iv\u00e1n y L\u00eda Ver\u00f3nica. La familia viv\u00eda en una hermosa casona de amplios corredores y numerosos balcones desde los que Anastasio Somoza Debayle saludaba a la procesi\u00f3n de San Jer\u00f3nimo cada 30 de septiembre.<\/p>\n<p>\u201c\u2018Tacho\u2019 se hospedaba en la casa de Cornelio y Cornelio hac\u00eda que la procesi\u00f3n pasara al frente de su casa y le hiciera reverencia\u201d, se\u00f1ala el historiador. Para algunos esa era una muestra m\u00e1s del \u201cservilismo\u201d de H\u00fceck Salomon, quien no escatimaba esfuerzos para complacer y elogiar al tirano a niveles que llegaron a agobiar al propio Somoza, seg\u00fan una fuente que solicit\u00f3 no ser citada.<\/p>\n<p>Un paso en falso lo hizo caer en desgracia. Uno solo, pero grave a los ojos del l\u00edder de la dictadura. En julio de 1977, Somoza Debayle sufri\u00f3 un infarto y en su ausencia Cornelio dijo que, de fallecer el presidente de la Rep\u00fablica, \u00e9l era su sucesor natural. Pero Tacho vivi\u00f3 y cuando se lo contaron no le hizo ninguna gracia el comentario de Cornelio. \u201cPr\u00e1cticamente lo mandaron al ostracismo, lo despojaron de todos los cargos que ten\u00eda y qued\u00f3 mal\u201d, apunta Cuadra.<\/p>\n<p>Por eso cuando, en plena insurrecci\u00f3n, los guerrilleros lo capturaron, Cornelio trat\u00f3 de defenderse argumentando que \u00e9l tampoco estaba en buenos t\u00e9rminos con Somoza. \u201cVe, hombr\u00e9. Ustedes me van a matar, \u00bfverdad? No sean as\u00ed conmigo. \u00bfNo ven que yo tambi\u00e9n soy enemigo de Somoza? \u00bfAcaso no se dan cuenta ustedes de que me hab\u00eda peleado con \u00e9l, que Somoza me odiaba?\u201d, le habr\u00eda dicho a Dimas L\u00f3pez Guido, el campesino de Las Salinas que lo atrap\u00f3.<\/p>\n<p>En Masaya a muchos no les sent\u00f3 bien la noticia de la tr\u00e1gica muerte del \u201cpadrino\u201d. En la Ciudad de las Flores don Cornelio fue un gran benefactor y perd\u00eda la cuenta de sus \u201cahijados\u201d. Por la ma\u00f1ana se abr\u00eda el enorme port\u00f3n de la casona y la gente que hab\u00eda llegado a pedirle favores se sentaba a esperar en las banquitas del garaje hasta que \u201cel hombre\u201d bajaba de su habitaci\u00f3n para irse a trabajar, recuerda Julia Celina N\u00fa\u00f1ez, habitante de Masaya.<\/p>\n<p>\u201cNo hab\u00eda guardias en la entrada\u201d, dice. Nadie imped\u00eda que la gente ingresara a la casa de Cornelio H\u00fceck Salomon. Ella misma, siendo una ni\u00f1a, lleg\u00f3 hasta el segundo piso de la casa, introducida por su t\u00eda Aurora Herrera \u2014que trabajaba como dom\u00e9stica para la familia\u2014 y resuelta a solicitar una beca para seguir estudiando. \u201cMi mam\u00e1 nos hab\u00eda abandonado y mi pap\u00e1 era alcoh\u00f3lico. Yo sab\u00eda que lo m\u00e1s probable es que me iba a quedar con sexto grado\u201d, explica.<\/p>\n<p>A los 13 a\u00f1os ella ya hab\u00eda o\u00eddo que don Cornelio resolv\u00eda problemas y tom\u00f3 la decisi\u00f3n de ir a buscarlo por su cuenta, sin consultarle nada a sus abuelitos.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Hola, padrino! \u00a1Buenos d\u00edas! \u2014le dijo cuando lo vio salir de su habitaci\u00f3n. Era un hombre alto y calvo, con anteojos de marco negro y una fina bata de ba\u00f1o color gris que ten\u00eda las iniciales \u201cCH\u201d bordadas en dorado cerca del coraz\u00f3n.<br \/>\n\u2014\u00bfQu\u00e9 and\u00e1s haciendo? \u2014pregunt\u00f3 Cornelio, acarici\u00e1ndole la cabeza. \u2014\u00bfPor qu\u00e9 no viniste con tu pap\u00e1 o tu mam\u00e1?<br \/>\n\u2014Porque andan trabajando.<br \/>\n\u2014Ah&#8230; \u00bfY qu\u00e9 quer\u00edas?<\/p>\n<p>Julia Celina agach\u00f3 la mirada y respondi\u00f3:<\/p>\n<p>\u2014Necesito que por favor me ayude con una beca para ir a estudiar a la Escuela Normal de San Marcos.<br \/>\n\u2014\u00bfY de eso te aflig\u00eds? \u00bfPor qu\u00e9 vas a agachar la cabeza si ven\u00eds donde tu padrino? Ya sab\u00e9s s\u00ed, que ah\u00ed ten\u00e9s que estudiar bastante y acordate que vas a estar encerrada.<br \/>\n\u2014S\u00ed padrino, es internado, yo s\u00e9.<\/p>\n<p>Cornelio escribi\u00f3 algo en una hoja de papel y se la entreg\u00f3 a la ni\u00f1a.<\/p>\n<p>\u2014Este va a ser tu regalo para tu futuro \u2014le dijo\u2014. Llevale esto a don Guillermo Escobar, es el inspector departamental de Educaci\u00f3n en Masaya.<br \/>\n\u2014\u00bfSolo con esto me van a resolver?<br \/>\n\u2014S\u00ed mi ni\u00f1a, ya con eso su beca est\u00e1 lista.<br \/>\nAhora Julia Celina tiene 61 a\u00f1os, pero recuerda aquel d\u00eda con una claridad fotogr\u00e1fica. Siempre va a estar agradecida con don Cornelio por haberle abierto las puertas de la Normal. La gente que lo buscaba en Masaya sab\u00eda que \u00e9l hac\u00eda favores, pero muchos desconoc\u00edan el tipo de cargo que ostentaba en el r\u00e9gimen de los Somoza, sostiene. Lo quer\u00edan como benefactor y lamentaron su ejecuci\u00f3n, pero en aquel momento no era posible llorarlo.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Lo andaban buscando desde hac\u00eda varias semanas y ya el 26 de mayo de 1979 hab\u00eda fallado un ataque a la Hacienda San Mart\u00edn, realizado por la Unidad de Combate \u201cFrancisco L\u00f3pez\u201d, expone la exguerrillera M\u00f3nica Baltodano en <em>Memorias de la Lucha Sandinista<\/em>.<\/p>\n<p>De acuerdo con la cr\u00f3nica Las \u00faltimas horas de don Cornelio, el siguiente ataque empez\u00f3 el 20 de junio y fue ejecutado por combatientes al mando de \u00c1lvaro Diroy M\u00e9ndez, Ezequiel.<\/p>\n<p>Julio J\u00e1camo Ledesma, posteriormente corresponsal de El Nuevo Diario en Rivas, estuvo presente en los acontecimientos de San Mart\u00edn. Y en 1980 asegur\u00f3 que los atacantes que esa tarde rodearon la casa-hacienda eran casi trescientos, \u201cpero la gran mayor\u00eda completamente desarmada\u201d.<\/p>\n<p>Escaseaban los Fales, los Garand, las escopetas&#8230; \u201cAbundaban los rifles de cacer\u00eda y apenas un solo bast\u00f3n chino (RPG-2)\u201d.<\/p>\n<p>Ezequiel mand\u00f3 completar el cerco alrededor de la casa y comenz\u00f3 a exigir la rendici\u00f3n de Cornelio H\u00fceck Salomon. Seg\u00fan J\u00e1camo Ledesma, el jefe guerrillero le prometi\u00f3 que si se rend\u00eda sin combatir, se respetar\u00eda su vida y la de sus acompa\u00f1antes, pero luego de un pesado silencio Cornelio grit\u00f3 que ya se hab\u00eda comunicado con la Guardia Nacional y que pronto llegar\u00eda aviaci\u00f3n de refuerzo.<\/p>\n<p>\u201cEfectivamente hubo un ataque a\u00e9reo que no caus\u00f3 ninguna baja, en cambio, los disparos desde dentro de la casona produjeron varios heridos. Cornelio casi se escapa. Fue el campesino y guerrillero Dimas L\u00f3pez Guido, quien divis\u00f3 a lo lejos a un grupo que iba huyendo hacia la playa. Hab\u00edan logrado coordinar que una lancha los fuera a recoger\u201d, subraya M\u00f3nica Baltodano.<\/p>\n<p>Al amanecer del 21 de junio era evidente que la hacienda se estaba quedando sin municiones. Sin embargo, todav\u00eda sal\u00edan disparos de la casa cuando Dimas percibi\u00f3 a lo lejos las siluetas de \u201ctres personas que avanzaban r\u00e1pidamente a la orilla del mar\u201d. Eran Cornelio, su sobrino Jimmy H\u00fceck y una empleada dom\u00e9stica. \u201cAll\u00e1 van, y est\u00e1n bien lejos. Dame ocho hombres que yo los alcanzo\u201d, solicit\u00f3 el guerrillero a su jefe, Ezequiel, y de inmediato empez\u00f3 a perseguirlos por una carretera sin pavimento que corr\u00eda paralela a la costa.<\/p>\n<p>\u201cEn Playa Conejo tuvieron que enfrentarse a cinco guardias que estaban heridos, y que quedaron cubri\u00e9ndole la retirada a Cornelio\u201d, narra Baltodano. Dimas dej\u00f3 atr\u00e1s a varios de su grupo para que le hicieran frente a los guardias y sigui\u00f3 corriendo junto a dos compa\u00f1eros sin perder de vista al anciano que escapaba por la playa.<\/p>\n<p>Siempre avanzando por la calle paralela, lograron sacarle ventaja al grupo de Cornelio y salieron a la playa adelante de ellos, narr\u00f3 Dimas en 1980, cuando ten\u00eda 46 a\u00f1os. Entonces se oy\u00f3 el motor de la lancha de rescate; faltaban como treinta metros para que la embarcaci\u00f3n llegara a la orilla cuando fue alcanzada por los disparos de los guerrilleros y el motorista se alej\u00f3 del lugar. El Se\u00f1or de Masaya estaba atrapado. Su sobrino Jimmy estuvo disparando hasta que le pegaron un tiro en un test\u00edculo. Cornelio no. Se rindi\u00f3 mansamente, tendido sobre la arena de Playa Larga.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46609\" aria-describedby=\"caption-attachment-46609\" style=\"width: 900px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-61.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-46609 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-61.jpg\" alt=\"\" width=\"900\" height=\"743\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-61.jpg 900w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-61.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/03\/291-MAG-CORNELIO-61.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 900px) 100vw, 900px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46609\" class=\"wp-caption-text\">El presidente del Congreso Nacional, Cornelio H\u00fceck, lee un decreto en presencia de Anastasio Somoza Debayle. FOTO\/ CORTES\u00cdA DEL IHNCA<\/figcaption><\/figure>\n<h3>La casa de Cornelio<\/h3>\n<p>La casa de Cornelio H\u00fceck Salomon y Rosal\u00eda \u201cL\u00eda\u201d Plata era la m\u00e1s linda de Masaya. Anastasio Somoza Debayle se hospedaba ah\u00ed a finales de cada septiembre, para ver pasar la procesi\u00f3n de San Jer\u00f3nimo. Cuando los cargadores pasaban con la pea\u00f1a le hac\u00edan una reverencia y el presidente saludaba desde un balc\u00f3n de la casona.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n a esa casa llegaban decenas de personas a pedir favores al Se\u00f1or de Masaya. Todas las ma\u00f1anas lo esperaban sentadas en las bancas del garaje hasta que \u00e9l bajaba de su habitaci\u00f3n para ir a trabajar. Antes de salir de casa, Cornelio hablaba con la gente y resolv\u00eda problemas.<\/p>\n<p>Tras el triunfo de la Revoluci\u00f3n sandinista, la propiedad fue confiscada y a\u00f1os m\u00e1s tarde convertida en sede de la Alcald\u00eda de Masaya. Carlos Iv\u00e1n H\u00fceck N\u00fa\u00f1ez, nieto de Cornelio, fue alcalde de esta ciudad en el periodo 2001-2004 y de esa manera se convirti\u00f3 en el \u00fanico miembro de la familia que volvi\u00f3 a utilizar la casa de su abuelo, pues era su oficina.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Carlos Iv\u00e1n, tras la ejecuci\u00f3n el cuerpo de su abuelo no fue hallado sino hasta el a\u00f1o 1994, cuando se hizo la exhumaci\u00f3n en el cementerio de Tola. Cornelio ten\u00eda \u201clas manos atadas con cuerdas de nylon y su medicina para el coraz\u00f3n perfectamente colocada en el bolsillo delantero de su pijama finamente bordada. Hasta entonces su familia pudo enterrarlo\u201d, cont\u00f3 en una entrevista concedida al diario The Miami Herald el 21 de abril de 2001.<\/p>\n<h3>\u00bfPor qu\u00e9 se qued\u00f3 en el pa\u00eds?<\/h3>\n<p>Cuando Cornelio H\u00fceck Salomon decidi\u00f3 atrincherarse en su hacienda San Mart\u00edn, Nicaragua ya era un hervidero y los sandinistas avanzaban contra el r\u00e9gimen de Anastasio Somoza Debayle. \u00bfPor qu\u00e9 Cornelio se qued\u00f3 en un lugar donde cualquiera pod\u00eda encontrarlo? Es la pregunta que surgi\u00f3 tras la ejecuci\u00f3n del expresidente del Congreso Nacional.<\/p>\n<p>Algunos dijeron que se trat\u00f3 de codicia, pues en la propiedad hab\u00eda demasiado que perder. Por lo menos cinco familias H\u00fceck hab\u00edan llegado a guardar a la hacienda sus m\u00e1s valiosos bienes, asegura el periodista Ernesto Aburto en la cr\u00f3nica Las \u00faltimas horas de don Cornelio. Otros opinaron que a lo mejor crey\u00f3 que Somoza podr\u00eda detener el avance de los guerrilleros. Pero fue otra la explicaci\u00f3n que \u00e9l dio momentos antes de ser fusilado: \u201cNo me fui porque me siento limpio. Nunca pens\u00e9 ser autor de delitos que merecieran la muerte\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cornelio H\u00fceck reinaba como amo y se\u00f1or en la ciudad de Masaya. Muri\u00f3 fusilado por una guerrillera e inspir\u00f3 una novela. 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