{"id":46978,"date":"2007-10-07T01:11:42","date_gmt":"2007-10-07T01:11:42","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=46978"},"modified":"2020-12-19T15:18:35","modified_gmt":"2020-12-19T21:18:35","slug":"historia-de-un-secuestrador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/historia-de-un-secuestrador\/","title":{"rendered":"Historia de un secuestrador"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Donald Mendoza entr\u00f3 a la historia entre asaltos a bancos, asesinatos y secuestros. Le apodaron Cara de Pi\u00f1a y, seg\u00fan una de sus v\u00edctimas, era un \u201cser despreciable\u201d. Ahora solo quiere que no lo recuerden como mala persona<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Octavio Enr\u00edquez<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Orlando Valenzuela<\/strong><\/p>\n<p>Cuando Donald Mendoza entr\u00f3 r\u00e1pido y furioso a la historia, cuando su cara llena de barros se public\u00f3 en los diarios y su apodo Cara de Pi\u00f1a se hizo m\u00e1s conocido que su nombre, Nicaragua era un hervidero con cr\u00edmenes pol\u00edticos, rearmados y un sabor a guerra que a\u00fan quedaba en el paladar.<\/p>\n<p>Una gran parte de los 22,413 desmovilizados de la Resistencia y de los 71 mil del Ej\u00e9rcito Popular Sandinista ped\u00eda que les cumplieran las promesas gubernamentales.<\/p>\n<p>El sector privado pujaba porque el Gobierno sacara a Humberto Ortega de las filas del Ej\u00e9rcito, se mencionaba una posible amnist\u00eda a favor de <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/de-enemigos-a-hermanos\/\">V\u00edctor Manuel Gallegos<\/a>, alias Pedrito el Hondure\u00f1o, y otra a favor de Frank Ibarra.<\/p>\n<p>Ellos eran los villanos. El primero se hab\u00eda tomado Estel\u00ed, robado bancos en una acci\u00f3n militar que cost\u00f3 la vida de 49 exsoldados sandinistas y al otro lo acusaban de asesinar al expresidente de los confiscados, Arges Sequeira. Nadie se imaginaba entonces que faltaran dos hombres que entrar\u00edan en el paquete de perdonados. Pero as\u00ed era.<\/p>\n<p>El vaso empez\u00f3 a llenarse y Jos\u00e9 \u00c1ngel Talavera, un contra desconocido al que apodaban el Chacal, secuestr\u00f3 en agosto de 1993 a 40 hombres, entre ellos funcionarios y diputados sandinistas.<\/p>\n<p>El suceso ocurri\u00f3 en el lejano sitio de Caulat\u00fa, a tres kil\u00f3metros de Quilal\u00ed, al norte del pa\u00eds. Demandaba mejores condiciones para el antiguo ej\u00e9rcito financiado por Estados Unidos y actualmente desmovilizado.<\/p>\n<p>Horas despu\u00e9s del secuestro, Mendoza hizo lo suyo. Se fue a Radio Corporaci\u00f3n y advirti\u00f3 al mediod\u00eda, con esa voz cadenciosa que se le oye ahora 14 a\u00f1os despu\u00e9s, que se pod\u00eda dar \u00abuna escalada, el sandinismo no se va a quedar as\u00ed\u00bb. Y actu\u00f3 con precisi\u00f3n de reloj suizo seis horas despu\u00e9s del anuncio radial, dos horas despu\u00e9s de reunirse a solas con Daniel Ortega que, seg\u00fan \u00e9l, nunca supo nada.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46980\" aria-describedby=\"caption-attachment-46980\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-10.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-46980 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-10.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"406\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-10.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-10.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46980\" class=\"wp-caption-text\">14 a\u00f1os despu\u00e9s regresando al lugar del secuestro<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s llama la atenci\u00f3n en su casa es un libro sobre los amores de Napole\u00f3n. Y lo que se ve detr\u00e1s de \u00e9l, no son retratos familiares, sino una mano haciendo la guatusa tallada en madera y una m\u00e1scara oscura sobre un promontorio de papeles.<\/p>\n<p>Donald Mendoza, de 52 a\u00f1os, se arrellana en un sill\u00f3n. Ya para entonces ha llevado a cabo su rutina que incluye salir a trotar con su perro, saludar a su familia, llamar a sus hijos&#8230; cuatro en total, tres en el extranjero.<\/p>\n<p>En la entrevista dice ser muchas cosas, pero sobre todo abogado, antiguo miembro de una asociaci\u00f3n de exmilitares y un hombre de izquierda no radical.<\/p>\n<p>Habla con especial cari\u00f1o de Daniel Ortega, a quien describe como un hombre humilde; de Alejandro Magno, Ulises, pero el personaje a quien en verdad le gustar\u00eda parecerse es otro; salido m\u00e1s bien de una pel\u00edcula reciente de Mel Gibson o de un libro milenario si se quiere ver desde mucho antes. \u00a1Muuuucho antes!<\/p>\n<p>\u00ab\u00a1Cristo! \u00a1A \u00e9l s\u00ed me quisiera parecer!\u00bb, dice convencido. Un aire mesi\u00e1nico se esparce en la sala y otro de desconfianza. Hay en este espacio de mediano tama\u00f1o \u2014mesa y muebles, estantes con expedientes judiciales (en uno se lee Tola, dice que no trabaja para Lenin Cerna)\u2014 un sentimiento de persona acorralada, de gato que se defiende boca arriba.<\/p>\n<p>\u00abNo hablo m\u00e1s que con periodistas amigos\u00bb, confiesa en su casa rosada en Managua, cerca del Paseo Tiscapa, y examina todo tras sus lentes de abogado como si analizara un cliente; camisa a cuadros celeste, pantal\u00f3n azul, y las botas vaqueras bien lustradas.<\/p>\n<p>Desde hace 14 a\u00f1os no ha hablado p\u00fablicamente del tema y se hace acompa\u00f1ar de un amigo exmilitar (el capit\u00e1n retirado Carlos Lara) que atiende la entrevista como si fuese la \u00faltima que cedi\u00f3 en vida John Lennon.<\/p>\n<p>\u00abYa no soy aquel chavalito. Si estuvi\u00e9ramos en la misma coyuntura, tratar\u00eda de evitarlo por lo que viv\u00ed. Pero si no se puede ni modo. No hay guerra fr\u00eda. Daniel Ortega gobierna solo. Yo tengo un estigma y voy a cargar con eso\u00bb, se lamenta.<\/p>\n<p>Un estigma que una vez provoc\u00f3 que un tipo loco pasara frente a su casa disparando, grit\u00e1ndole lo peor que le han dicho en su vida: \u00a1Cara de Pi\u00f1aaaaaaaaaa!, al comp\u00e1s de una balada de balazos que por fortuna no lastim\u00f3 a nadie.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46981\" aria-describedby=\"caption-attachment-46981\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-11.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-46981 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-11.jpg\" alt=\"Foto\/Archivo\/LA PRENSA\/Magazine\" width=\"700\" height=\"508\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-11.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-11.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-11.jpg 360w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46981\" class=\"wp-caption-text\">En su momento cumbre con Daniel Ortega, \u00absu negociador oficial\u00bb.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La fama le lleg\u00f3 porque dirigi\u00f3 un contragolpe militar al secuestro del Chacal. A las seis de la tarde del 21 de agosto de 1993, entr\u00f3 armado al mando de siete hombres que se tomaron la casa de la Uni\u00f3n Nacional Opositora (UNO) y secuestr\u00f3 a toda la directiva del partido gobernante, diputados y miembros del gabinete.<\/p>\n<p>\u00abMe pareci\u00f3 el colmo del extremismo. En menos de 24 horas los radicales de cada lado hab\u00edan puesto al Gobierno en medio de dos secuestros, donde los principales secuestrados eran diputados de la izquierda y la derecha. Parec\u00eda que se hab\u00edan hecho realidad las advertencias que en muchas ocasiones hab\u00edamos hecho p\u00fablicas condenando el alentar posiciones al margen de la ley, algo que el doctor (Virgilio) Godoy (vicepresidente) y muchos de la UNO hac\u00edan con los recontras, y Daniel con los recompas\u00bb, dijo en sus memorias el secretario de la Presidencia de entonces, Antonio Lacayo.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/godoy-el-vice-que-no-fue\/\"><strong>PUEDE LEER: Godoy el vice que no fue<\/strong><\/a><\/p>\n<p>Sesionaba precisamente en la casa de la UNO todo el directorio pol\u00edtico, entre ellos el mismo Godoy. El secuestro fue calificado, seg\u00fan La Prensa, como uno de los m\u00e1s prominentes ocurridos hasta entonces en Am\u00e9rica Latina y Mendoza, un muchacho que creci\u00f3 en el barrio Riguero, que durante la guerra hizo trabajo de inteligencia y no figur\u00f3 en nada, salt\u00f3 a la portada de los diarios.<\/p>\n<p>En La Prensa se ley\u00f3 aquella ma\u00f1ana una descripci\u00f3n: \u00abEl &#8216;Comandante 31&#8217; se cubr\u00eda la cara con un pa\u00f1uelo blanco. Su cara daba la apariencia de haber padecido en su juventud un fuerte ataque de acn\u00e9, que le daban una apariencia de mayor ferocidad. Versiones que circulan (identifican) al jefe del mencionado comando como un mayor del EPS retirado y al que apodan &#8216;Cara de Pi\u00f1a&#8217;. Lo identifican como Donald Mendoza&#8230; 36 a\u00f1os, pelo chirizo, 1 metro 70 de estatura\u00bb.<\/p>\n<p>A su hermana Sandra Mendoza le bast\u00f3 unos minutos viendo la televisi\u00f3n para reconocerlo. El tel\u00e9fono empez\u00f3 a repicar.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfYa viste Sandra? \u00a1Tu hermano est\u00e1 en la televisi\u00f3n! \u2014le dijeron. Eran vecinos del barrio, testigos de su infancia.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46990\" aria-describedby=\"caption-attachment-46990\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-12.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-46990 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-12.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-12.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-12.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46990\" class=\"wp-caption-text\">Con su hermana Sandra en el barrio que lo vio crecer: el Riguero<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Los ni\u00f1os que jugaban con \u00e9l le dec\u00edan \u00abLimonada\u00bb por su car\u00e1cter. Pero, seg\u00fan su hermana mayor, era un tipo calmado, que se juntaba con unos cuantos amigos para jugar <em>hand ball<\/em>.<\/p>\n<p>Lo crio su mam\u00e1 Mar\u00eda Garc\u00eda, quien se separ\u00f3 de Jos\u00e9 Mendoza despu\u00e9s de procrear cuatro hijos. Luego tendr\u00eda cuatro m\u00e1s en un segundo matrimonio, pero antes de eso naci\u00f3 este hombre, un 31 de julio a las 12:30 de la tarde en 1955.<\/p>\n<p>Su familia era pobre (se compr\u00f3 unos zapatos en calzados Adoc hasta los nueve a\u00f1os, vend\u00eda peri\u00f3dicos, carne asada) y, aunque parezca una soma del destino, era pariente del general Anastasio Somoza Garc\u00eda por el lado de los Garc\u00eda.<\/p>\n<p>En la casa de San Marcos, de donde era originario el tirano, la abuela de Mendoza ten\u00eda en la pared de la sala la imagen de Somoza cabalgando en un caballo que le hab\u00eda regalado supuestamente el general Per\u00f3n, de Argentina.<\/p>\n<p>En Managua, donde viv\u00eda Mendoza, estudi\u00f3 en el Colegio Don Bosco, donde un sacerdote lo empez\u00f3 a concienciar. Le\u00eda tambi\u00e9n las noticias de los desaparecidos en los diarios y las represalias que tomaban contra los estudiantes.<\/p>\n<p>Finalmente, despert\u00f3 de un pu\u00f1etazo en la cara que le dio un coronel de la Guardia Nacional. Eso ocurri\u00f3 en 1972, cuando lo detuvieron en la huelga de la gasolina y la leche (la gente reclamaba por el alza en ambos productos) y desde entonces se meti\u00f3 a botar a los Somoza.<\/p>\n<p>Se hizo guerrillero urbano (su seud\u00f3nimo era Ulises), reclutador, trabaj\u00f3 despu\u00e9s en la direcci\u00f3n de Inteligencia del Ej\u00e9rcito y como agregado militar en Washington. Se retir\u00f3 en 1992 con el rango de mayor y, cuando sobrevino la paz, dice que le doli\u00f3 que hubiese injusticias con los militares retirados. Entonces cre\u00eda firmemente que la Contra hab\u00eda salido mejor parada en las negociaciones con el Gobierno, pero de pronto un comando de la Contra reclamaba exactamente lo contrario. El Chacal acababa de secuestrar a 40 personas en Quilal\u00ed. Era agosto de 1993.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Humberto Castilla no aguant\u00f3 las ganas de orinar y se regres\u00f3 al edificio con frontal griego, de cuatro columnas, 11 cuartos, paredes blanco hueso, ubicado en Bolonia, Managua, que era propiedad de un coronel somocista.<\/p>\n<p>En esa casa, donde se hallaba la oficina de la UNO, nadie escuchaba la radio. Ning\u00fan peri\u00f3dico de la \u00e9poca cita que alguien haya escuchado la amenaza de Mendoza.<\/p>\n<p>A puerta cerrada se discut\u00edan los cambios constitucionales que necesitaba el pa\u00eds, seg\u00fan el exdiputado Luis S\u00e1nchez Sancho. Entre ellos estaban la destituci\u00f3n del general Ortega y la del secretario de la Presidencia, Antonio Lacayo.<\/p>\n<p>Castilla entr\u00f3 r\u00e1pidamente al ba\u00f1o y es casi seguro que escuch\u00f3 los gritos, las balas en el techo, y a los siete hombres que invadieron la casa de la que hoy solo quedan los huesos. El Comando Soberan\u00eda y Dignidad irrumpi\u00f3 en plena reuni\u00f3n.<\/p>\n<p>\u2014Hasta aqu\u00ed llegamos, \u00a1se acab\u00f3 esta mierda! \u2014orden\u00f3 Mendoza, jefe de la operaci\u00f3n, un total desconocido como el resto de militares entre quienes sobresal\u00eda William Hurtado, el mismo que a\u00f1os m\u00e1s tarde, en 2004, asesin\u00f3 al periodista Carlos Guadamuz.<\/p>\n<p>Lograron pillar a Castilla intentando esconderse en el ba\u00f1o y lo agruparon junto a C\u00e9sar, Godoy y S\u00e1nchez Sancho, seg\u00fan el \u00faltimo.<\/p>\n<p>S\u00e1nchez Sancho recuerda esos d\u00edas que dur\u00f3 el secuestro como momentos de mucha tensi\u00f3n. R\u00f3ger Mendieta Alfaro, uno de los secuestrados, cont\u00f3 en el peri\u00f3dico que algunos personajes trataban de rebajar ese ambiente contando chistes como Wilfredo Navarro que, en un descuido, logr\u00f3 escabullirse de un guardia y pasarse a otro cuarto.<\/p>\n<p>\u00abMe vine aqu\u00ed \u2014dijo seg\u00fan Mendieta\u2014 porque all\u00e1 van a comenzar a matar primero\u00bb.<\/p>\n<p>Una bater\u00eda de periodistas nacionales estaba pendiente minuto a minuto de lo que pasaba all\u00ed adentro, en los diarios las fotos dec\u00edan todo: mientras Jos\u00e9 \u00c1ngel Talavera era mostrado en una fotograf\u00eda viendo c\u00f3mo le med\u00edan la presi\u00f3n a la diputada sandinista Doris Tijerino, secuestrada en Caulat\u00fa, en Bolonia, la imagen que a la gente le qued\u00f3 grabada era la de Mendoza encapuchado como bandolero.<\/p>\n<p>Todos los alrededores de Bolonia estaban militarizados y se hablaba de la presencia de francotiradores a la caza de los secuestradores. Los personajes retenidos com\u00edan gracias a los organismos de derechos humanos que les llevaban alimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Las comunicaciones telef\u00f3nicas, llamando a la Presidencia y a sectores afines del sandinismo, eran bastante frecuentes.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-46978 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/historia-de-un-secuestrador\/attachment\/magazine95-tripa-13\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-46982\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-46982'>\n\t\t\t\t Algunas v\u00edctimas del secuestro. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/historia-de-un-secuestrador\/attachment\/magazine95-tripa-13-2\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13-2.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-46983\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13-2.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13-2.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13-2.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13-2.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-46983'>\n\t\t\t\tDonald Mendoza empu\u00f1ando su arma.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/historia-de-un-secuestrador\/attachment\/magazine95-tripa-13-3\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13-3.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-46984\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13-3.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13-3.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13-3.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-13-3.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-46984'>\n\t\t\t\tHumberto Castilla, Luis S\u00e1nchez y Alfredo C\u00e9sar, en calzoncillos, usados como escudos humanos.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/historia-de-un-secuestrador\/attachment\/magazine95-tripa-14-1\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-1.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-46985\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-1.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-1.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-1.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-1.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-46985'>\n\t\t\t\tDonald Mendoza con su abuela do\u00f1a Esmeralda Garc\u00eda, pariente de Somoza Garc\u00eda. 1981. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/historia-de-un-secuestrador\/attachment\/magazine95-tripa-14-2\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-2.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-46986\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-2.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-2.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-2.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-2.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-46986'>\n\t\t\t\tOctubre de 1979. En Estados Unidos, acompa\u00f1ando a Joaqu\u00edn Cuadra, Javier Carri\u00f3n, Roberto Calder\u00f3n, \u00c1lvaro Ferrey, Javier Pichardo, entre otros miembros del EPS. Mendoza era agregado militar en EE. UU.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/historia-de-un-secuestrador\/attachment\/magazine95-tripa-14-3\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-3.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-46987\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-3.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-3.jpg 600w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-3.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-3.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-3.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-46987'>\n\t\t\t\tDonald Mendoza, leyendo el peri\u00f3dico en San Jer\u00f3nimo Darail\u00ed, al este de Condega, despu\u00e9s de la toma de la UNO. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/historia-de-un-secuestrador\/attachment\/magazine95-tripa-14-4\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-4.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-46988\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-4.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-4.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-4.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-14-4.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-46988'>\n\t\t\t\t1983. En campa\u00f1a militar. \n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Ten\u00eda 14 a\u00f1os de no regresar aqu\u00ed\u00bb, dice Mendoza con paso apurado ante la puerta del edificio hecho ruinas, siempre con sus botas vaqueras, con su hablar todo medido.<\/p>\n<p>La antigua sala de reuniones es hoy un cuarto con ventanales forrados con tablas de madera donde cuida un vigilante. Toallas colgadas de un mecate, un mosquitero blanco sobre un catre, el piso curtido y afuera Mendoza recorriendo los cuartos vac\u00edos, con aires de desolaci\u00f3n.<\/p>\n<p>All\u00e1 se ven las ventanas donde exhibi\u00f3 casi desnudos a tres personajes a los que ocup\u00f3 como escudos humanos cuando la Polic\u00eda hizo un cambio de guardia que \u00e9l valor\u00f3 como un posible ataque.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPara qu\u00e9 quer\u00e9s que me haga detr\u00e1s de esa ventana? (r\u00ede). Vas a decir que yo deber\u00eda estar preso\u00bb, musita Mendoza y se ubica.<\/p>\n<p>Si hay algo que se ve que le incomoda es que lo sigan recordando como un villano y se defiende atacando a Luis S\u00e1nchez. \u00abNo me quita el sue\u00f1o lo que hice. Posiblemente a veces uno es m\u00e1s mordaz con la pluma que con un fusil\u00bb, dice y niega que sea igual a Pedrito el Hondure\u00f1o o a Tirso Moreno como una vez se ley\u00f3 en una editorial de La Prensa.<\/p>\n<p>Quiere tomar distancia, pero Luis S\u00e1nchez regresa la pelota calific\u00e1ndolo de \u00abdespreciable\u00bb, porque el terrorismo para \u00e9l es un acto \u00abcondenable, cobarde\u00bb.<\/p>\n<p>Para el capit\u00e1n retirado Carlos Lara, amigo de Mendoza, \u00e9l estuvo obligado a hacer cosas por la situaci\u00f3n de ese momento. \u00abLos gobiernos de turno no administran con justicia nuestra casa, nuestro pa\u00eds\u00bb, dice refiri\u00e9ndose a las reivindicaciones que nunca llegaron a los desmovilizados.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u00abLa primera vez que lo vi era un hombre fuera de control. Yo pens\u00e9 que estaba drogado o su temperamento era el de un energ\u00fameno. No lo conoc\u00eda. Hasta despu\u00e9s supe que hab\u00eda sido del Ej\u00e9rcito y que incluso estuvo de diplom\u00e1tico. Es un hombre brutal, el t\u00edpico guardia militar abusivo, con su sentido de superioridad sobre los dem\u00e1s\u00bb, dice Luis S\u00e1nchez Sancho.<\/p>\n<p>A Virgilio Godoy le pareci\u00f3 en cambio nervioso, inseguro, una pieza m\u00e1s del show al que estaban siendo sometidos. Seg\u00fan \u00e9l, Mendoza quer\u00eda impresionar para mantenerlos bajo control. Las cr\u00f3nicas period\u00edsticas dicen que Godoy respondi\u00f3 con un desaf\u00edo: \u00abM\u00e1teme, yo he vivido lo suficiente\u00bb.<\/p>\n<p>Los secuestradores hab\u00edan regado por toda la casa tacos de TNT para hacerla volar en caso extremo, cuando consideraran que todo era insalvable.<\/p>\n<p>Mendoza orden\u00f3 que se desvistieran Humberto Castilla, Alfredo C\u00e9sar y Luis S\u00e1nchez, quienes salieron p\u00fablicamente humillados en los medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n<p>No fue una experiencia desconocida para S\u00e1nchez, porque tambi\u00e9n fue desnudado cuando estuvo preso en las celdas de La Aviaci\u00f3n, en \u00e9poca de Somoza.<\/p>\n<p>El entonces capit\u00e1n Alesio Guti\u00e9rrez, jefe de la prisi\u00f3n, orden\u00f3 que se desnudara completamente, igual que a otros reos, despu\u00e9s que un d\u00eda apareci\u00f3 apu\u00f1alado un preso por razones desconocidas.<\/p>\n<p>Guti\u00e9rrez pas\u00f3 viendo uno a uno a los desnudos. S\u00e1nchez estaba cabizbajo, apenado. El carcelero lo golpe\u00f3.<\/p>\n<p>\u00abM\u00edreme de frente\u00bb, le conmin\u00f3 en aquellos a\u00f1os de encierro somocista, cuando estaban en las manos de la Oficina de Seguridad Nacional.<\/p>\n<p>\u00abEn varias ocasiones me desaparecieron durante un tiempo, me ten\u00edan en unas mazmorras, encadenado en el s\u00f3tano. Yo sent\u00eda (con el caso de Mendoza) que est\u00e1bamos en una situaci\u00f3n diferente. Tem\u00eda que nos iban a matar a algunos de nosotros. Una cosa es estar preso bajo una autoridad establecida, aunque sea una dictadura, y otra cosa es estar en posici\u00f3n de fuerza de secuestradores y terroristas\u00bb, dice S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>El secuestro se resolvi\u00f3 cinco d\u00edas despu\u00e9s cuando, tanto en Quilal\u00ed como en Managua, fueron soltando uno a uno a los secuestrados hasta que en La Prensa se ley\u00f3 un t\u00edtulo enorme que gritaba: \u00abFin a la pesadilla\u00bb.<\/p>\n<p>Mendoza anunci\u00f3 que se marchaba a las monta\u00f1as a acompa\u00f1ar a Pedrito el Hondure\u00f1o en sus peticiones de mejores condiciones a los exmilitares sandinistas. Y qued\u00f3 libre luego de un fugaz encarcelamiento, tras una negociaci\u00f3n realizada por Daniel Ortega, a quien nombr\u00f3 su negociador desde el inicio del secuestro. Su vida p\u00fablica despu\u00e9s podr\u00eda resumirse as\u00ed: se le perdi\u00f3 al mundo y todo el mundo lo perdi\u00f3 de vista.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-11-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-46989\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-11-2-300x246.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"246\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-11-2.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/magazine95-tripa-11-2.jpg 720w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<h3>Hombre de negocios<\/h3>\n<p>Al igual que Pedrito el Hondure\u00f1o, Donald Mendoza se convirti\u00f3 en un hombre de negocios. Pero antes, en un tiempo y por separado, fue cat\u00f3lico y evang\u00e9lico cuando conquist\u00f3 primero a una cat\u00f3lica y luego a una evang\u00e9lica. \u00abYo iba todos los domingos a la iglesia, si te gusta la muchacha vos vas\u00bb, confiesa.<\/p>\n<h3>Desde el otro lado<\/h3>\n<p>Seg\u00fan Jos\u00e9 \u00c1ngel Talavera, alias el Chacal, con ellos no pas\u00f3 lo mismo que con la gente de Mendoza. \u00abA nosotros no nos odian, nosotros no tratamos mal a la gente, me he encontrado con algunos de los diputados y tenemos buenas relaciones\u00bb, asegura por tel\u00e9fono. Talavera explica que en esos a\u00f1os sobraba la desconfianza, las cicatrices estaban abiertas. El secuestro de la UNO obedeci\u00f3, seg\u00fan este contra, a una orden de los mandos del sector sur del FSLN.<\/p>\n<h3>Dino Andino, la v\u00edctima indirecta<\/h3>\n<p>Cuando ocurri\u00f3 el secuestro en la sede de la Uni\u00f3n Nacional Opositora, Dino Andino lleg\u00f3 como un periodista m\u00e1s de la televisora estatal de Canal 6 y lo que ocurri\u00f3 en esos d\u00edas marc\u00f3 su incipiente carrera en el periodismo, porque fue despedido abruptamente sin que nadie le informara las causas.<\/p>\n<p>Pero de fondo, seg\u00fan supo despu\u00e9s, estaba su antiguo parentesco con el jefe que dirigi\u00f3 esta operaci\u00f3n militar, Donald Mendoza, su excu\u00f1ado, y el hecho que Andino fuese el \u00fanico periodista de televisi\u00f3n que logr\u00f3 ingresar al edificio y hacer im\u00e1genes en exclusiva del secuestro.<\/p>\n<p>\u00abYo fui una v\u00edctima indirecta del secuestro\u00bb, asegura y dice que nunca supo nada.<\/p>\n<p>En esos a\u00f1os, ten\u00eda una mala relaci\u00f3n con Mendoza. Andino lo recuerda entonces como jovial, tranquilo, bastante inteligente, pero de car\u00e1cter variable.<\/p>\n<p>\u00abLa experiencia que vivi\u00f3 mi hermana al lado de \u00e9l fue violenta, esa fue la raz\u00f3n de que se separaron. Pero hoy se conoce que es una persona pac\u00edfica, alejada de aspectos militares, incluso hoy mantiene una amistad, digo yo, con mi hermana bastante buena por la raz\u00f3n que procrearon una hija. Donald Mendoza es un hombre m\u00e1s responsable ahora y ha demostrado que ama mucho a su hija\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Donald Mendoza entr\u00f3 a la historia entre asaltos a bancos, asesinatos y secuestros. Le apodaron \u201cCara de Pi\u00f1a\u201d y seg\u00fan una de sus v\u00edctimas era un \u201cser despreciable\u201d. Ahora s\u00f3lo quiere que no lo recuerden como mala persona<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":46979,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[7],"class_list":["post-46978","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-perfil","tag-fsln"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46978","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46978"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46978\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":53060,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46978\/revisions\/53060"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46979"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46978"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46978"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46978"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}