{"id":46994,"date":"2007-10-21T19:37:59","date_gmt":"2007-10-21T19:37:59","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=46994"},"modified":"2020-07-28T21:44:08","modified_gmt":"2020-07-29T03:44:08","slug":"hippies-la-epoca-loca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/hippies-la-epoca-loca\/","title":{"rendered":"Hippies la \u00e9poca loca"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Fumaron Marihuana, vivieron el amor libre y su consigna era \u00abpeace and love\u00bb. Hubo quienes los tacharon de \u00abraros\u00bb y endemoniados\u00bb. Ellos aseguran que fue una \u00e9poca simplemente fascinante que recuerdan con nostalgia. Esta es la historia de los hippies nicarag\u00fcenses<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Dora Luz Romero Mej\u00eda<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Orlando Valenzuela, Julio Molina y Jorge Ortega<\/strong><\/p>\n<p>Llevaban el cabello largo, usaban sandalias y en ocasiones andaban descalzos, vest\u00edan con pantalones campanas, collares, fumaban marihuana, viv\u00edan el amor libre y su forma de vida era en \u00abpaz y amor\u00bb. As\u00ed eran los hippies. Aparecieron en San Francisco en los a\u00f1os 60.<\/p>\n<p>Luchaban en contra de la Guerra de Vietnam y adoptaron un estilo de vida comunitario basado en la paz y en el amor. Luego se expandieron en todos los Estados Unidos y resto de pa\u00edses. Fueron parte de la llamada contracultura de los a\u00f1os 60.<\/p>\n<p><strong>Lea tambi\u00e9n: <a href=\"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/los-locos-anos-60\/\">Los locos a\u00f1os 60<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Una forma diferente de ver el mundo. Andar por las calles mostrando amor a sus semejantes, un total rechazo a la violencia, consumismo y discriminaci\u00f3n. Esa forma de ver la vida lleg\u00f3 a Nicaragua y hubo quienes se sintieron identificados y se convirtieron en parte del movimiento. Mientras los norteamericanos luchaban contra la guerra, en Nicaragua algunos j\u00f3venes se consideraron parte de esa batalla, hubo otros que adoptaron el estilo hippie como moda y unos que hicieron sus propios matices a la lucha para convertirla en una forma de expresarse contra la dictadura somocista. Han pasado m\u00e1s de cuatro d\u00e9cadas y hoy estos hippies nicarag\u00fcenses recuerdan aquella \u00e9poca con sabor a nostalgia. Imaginarlos hace 40 a\u00f1os es dificil y m\u00e1s a\u00fan siendo hippies. Hoy lucen serios, intelectuales y ase\u00f1orados. No queda ni la sombra de lo que fueron. S\u00f3lo de una de ellas quien asegura seguir\u00e1 siendo hippie el resto de su vida.<\/p>\n<p>Ya son padres, algunos abuelos, est\u00e1n canosos y en su mayor\u00eda tienen m\u00e1s de 60 a\u00f1os.<\/p>\n<p>El tiempo pas\u00f3, del hippismo s\u00f3lo queda la historia escrita y a ellos sus recuerdos de aquella \u00e9poca que confiesan fue una de las m\u00e1s felices de sus vidas. Esta es la historia del hippismo en Nicaragua visto desde la experiencia de cuatro nicarag\u00fcenses que de alguna manera estuvieron involucrados en este movimiento.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46997\" aria-describedby=\"caption-attachment-46997\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-22.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-46997 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-22.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"485\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-22.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-22.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46997\" class=\"wp-caption-text\">Ashby (primera a mano derecha) junto a sus amigos. Seg\u00fan ella, despu\u00e9s de haberse fumado \u00abunos cuantos churros\u00bb.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Imag\u00ednese esta escena. Un profesor peludo y descalzo impartiendo clases. Un profesor que antes de iniciar hace una oraci\u00f3n, levanta sus manos con la se\u00f1al de paz y amor y para cerrar su \u00abrito\u00bb les dice a sus estudiantes: \u00abTodo est\u00e1 en la mente\u00bb.<\/p>\n<p>Roberto S\u00e1nchez era profesor auxiliar de sociolog\u00eda en primer a\u00f1o de Derecho en la UCA. Ten\u00eda 25 a\u00f1os y en una de sus demostraciones de rebeld\u00eda se apareci\u00f3 en la universidad vestido de camiseta, azul\u00f3n, collares y sin zapatos. Recuerda que sus alumnos lo miraron con extra\u00f1eza y que el rector de la universidad lo mand\u00f3 a llamar de inmediato. \u00abNo es mi corbata la que va a impartir clases, soy yo. \u00bfAcaso estoy haciendo mi trabajo mal?\u00bb, recuerda que le dijo al rector. Mientras cuenta la an\u00e9cdota no hace m\u00e1s que re\u00edr. Confiesa que al inicio de las clases esa ceremonia \u00abtipo gur\u00fa\u00bb la hac\u00eda \u00abpor fregar\u00bb.<\/p>\n<p>Hoy, no queda ni el rastro de ese Roberto S\u00e1nchez. Ahora es un hombre de cabello blanco que se encuentra en una oficina atiborrada de libros en la Alcald\u00eda de Managua. Es jovial, sonriente, pero sentado frente a \u00e9l nadie creer\u00eda que fum\u00f3 marihuana o que vivi\u00f3 por un par de a\u00f1os en una caba\u00f1a en las orillas de la Laguna de Masaya sin agua ni luz. Viste pulcro, una guayabera celeste, bien planchado y zapatos lustrados. Y pensar que un d\u00eda us\u00f3 sandalias hechas de llantas de cami\u00f3n.<\/p>\n<p><strong>PUEDE LEER: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/hippie-novicio-y-militar\/\">Hippie, novicio y militar<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Es director de Patrimonio Hist\u00f3rico Municipal. Tiene 67 a\u00f1os, 42 m\u00e1s que en aquel tiempo. Cuenta que cuando se encuentra a sus antiguos alumnos estos levantan sus manos con la se\u00f1al de paz y amor y le dicen burlescos: \u00abProfesor, \u00bfc\u00f3mo es? Todo est\u00e1 en la mente\u00bb. Y \u00e9l s\u00f3lo sonr\u00ede.<\/p>\n<p>Sentado detr\u00e1s de un escritorio y con fotograf\u00edas de Fidel Castro, Yasser Arafat y el presidente Daniel Ortega que cuelgan de la pared, S\u00e1nchez recuerda aquella \u00e9poca donde asegura fue \u00abfeliz y libre\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En Estados Unidos eran j\u00f3venes que luchaban en contra de la guerra, el consumismo, la discriminaci\u00f3n y las reglas establecidas. En Nicaragua \u00abluch\u00e1bamos en contra del somocismo, de la burgues\u00eda, la hipocres\u00eda y algunos \u00e9ramos rebeldes hasta con nuestros propios padres\u00bb, asegura Claudia Ashby, de 60 a\u00f1os, quien dice continuar siendo una hippie.<\/p>\n<p>A finales de la d\u00e9cada de 1960 en la Avenida Roosevelt se empezaba a ver j\u00f3venes con barba y cabellos largos, de sandalias, cargados de collares y hablando de filosof\u00eda. \u00abEra una tragedia. Era una cosa horrible para los padres de familia. Hab\u00eda un rechazo\u00bb, asegura Roberto S\u00e1nchez. Mientras que el pintor R\u00f3ger P\u00e9rez de la Rocha recuerda que los miraban como los \u00abraros\u00bb. No hab\u00eda duda. El movimiento hippie hab\u00eda llegado al pa\u00eds, obviamente con ciertos matices.<\/p>\n<p>De la Rocha dio sus primeros pasos en el hippismo cuando ten\u00eda unos 18 a\u00f1os. Para esa \u00e9poca estaba en Solentiname bajo la gu\u00eda del padre Ernesto Cardenal, a quien lo recuerda como \u00abun gran admirador de este movimiento\u00bb. Este pintor considera que el hippismo en el pa\u00eds fue una moda. \u00abAqu\u00ed se dio el movimiento como una cosa elitista. Nosotros no est\u00e1bamos peleando en Vietnam. Era una actitud solidaria de la juventud nicarag\u00fcense con la norteamericana, en el mejor de los casos, por no decir que era una copia\u00bb, afirma. En aquel tiempo era joven y no pensaba nada similar a lo que hoy expresa. No estuvo exento de fumar marihuana y de las tantas variedades que hab\u00eda \u00abb\u00fafala, punto rojo, colombiana&#8230;\u00bb y aunque parezca contradictorio hoy es miembro de una organizaci\u00f3n que lucha por la rehabilitaci\u00f3n de los adictos.<\/p>\n<p>Es parco, tiene el rostro duro y lo menos que parece es haber sido hippie. Rara vez sonr\u00ede.<\/p>\n<p>Un contempor\u00e1neo suyo es Carlos Alem\u00e1n campo, director de publicaciones del Centro de Documentaci\u00f3n de la Corte Suprema de Justicia. \u00c9l tambi\u00e9n us\u00f3 la vestimenta que caracterizaba a un hippie y sus preguntas frecuentes eran las que Jean Paul Sartre planteaba en su libro <em>El ser y la nada:<\/em><\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n soy? \u00bfQu\u00e9 hago aqu\u00ed? \u00bfSoy? \u00bfExisto? Si soy \u00bfpara qu\u00e9 soy?&#8230; \u00a1Eso s\u00ed! \u00abNunca tuve decepci\u00f3n de la vida\u00bb, dice. En ese tiempo Ocampo ten\u00eda 24 a\u00f1os y era subdirector de la Escuela de Artes Pl\u00e1sticas. \u00abEra amigo de Pablo Antonio Cuadra, Pedro Joaqu\u00edn Chamorro, discut\u00eda en su c\u00edrculo\u00bb, se jacta este hombre de 66 a\u00f1os quien es miembro de la Academia Nicarag\u00fcense de la Lengua.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46998\" aria-describedby=\"caption-attachment-46998\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-22-2.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-46998 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-22-2.jpg\" alt=\"\" width=\"720\" height=\"335\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-22-2.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-22-2.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46998\" class=\"wp-caption-text\">Ashby en uno de sus viajes al \u00abride\u00bb a Guatemala. Las cotonas hechas en Masaya estuvieron muy de moda en las mujeres.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Para finales de los a\u00f1os 60 e inicios de los 70 en Nicaragua se viv\u00eda una efervescencia revolucionaria. Reci\u00e9n hab\u00eda ocurrido la muerte de Ernesto \u00abChe\u00bb Guevara, la revoluci\u00f3n cubana y el impacto que tuvo en el pa\u00eds y en el mundo entero fue evidente. El pa\u00eds viv\u00eda bajo la dictadura somocista y el movimiento hippie, seg\u00fan De la Rocha, lleg\u00f3 como \u00abun s\u00edmbolo de rebeld\u00eda, de asomarse a esa cultura de paz y amor\u00bb. Para ese entonces, De la Rocha pertenec\u00eda al Frente Estudiantil Revolucionario. Hoy que mira en retrospectiva piensa que el movimiento hippie en el pa\u00eds fue parte de una \u00abactitud de disipaci\u00f3n\u00bb. Seg\u00fan dice, lo ve\u00edan con simpat\u00eda porque eran j\u00f3venes, pero \u00abla guerra de Vietnam no era nuestra guerra. Aunque no puedo negar el m\u00e9rito de estos j\u00f3venes. A m\u00ed me gustaba el movimiento, era un admirador del valor de los norteamericanos\u00bb.<\/p>\n<p>Los llamados \u00abrebeldes\u00bb de aquel tiempo eran aquellos inconformistas que pretend\u00edan \u00abdescobijar, desenmascarar a una sociedad hip\u00f3crita, una sociedad de apariencias\u00bb, asegura Roberto S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>Hubo y hay diversidad de opiniones respecto a los hippies, en su mayor\u00eda negativas. Hay quienes los tildaron de vagos, sucios y marihuaneros. Claudia Ashby recuerda que les dec\u00edan \u00abcochinos\u00bb, pero asegura que no es cierto. \u00abNosotros nos ba\u00f1\u00e1bamos\u00bb. En alguna ocasi\u00f3n el gobernador de California, quien a\u00f1os despu\u00e9s ser\u00eda Presidente, Ronald Reagan, defini\u00f3 al hippie como un tipo \u00abcon el pelo como Tarz\u00e1n que camina como Jane y que huele como Chita\u00bb. Y precisamente por las connotaciones negativas que conlleva confesar haber sido hippie es que personajes del quehacer p\u00fablico, que muchos los recuerdan como hippies militantes, prefirieron no brindar entrevistas para este reportaje.<\/p>\n<p>Estos cuatro personajes que reconocen haber andado con el cabello largo, haber fumado marihuana, haber dicho lo que pensaban y haber filosofado quieren ser recordados no como marihuaneros ni vagos, sino como parte de un movimiento que sirvi\u00f3 para formar lo que hoy es Nicaragua. Para ellos no todo fue sexo, drogas y locura, sino que dicen haber sido una generaci\u00f3n que se port\u00f3 firme ante el rechazo. \u00abS\u00ed. \u00c9ramos irresponsables. Viv\u00edamos de cualquier cosa, pero \u00e9ramos bien fraternos. Si alguien ten\u00eda un churro lo compart\u00eda con los dem\u00e1s. No me siento orgulloso de ello, pero fuimos un movimiento aut\u00e9ntico, genuino, que no anduvo solapado\u00bb, asegura S\u00e1nchez.<\/p>\n<p>Por su parte Alem\u00e1n Ocampo, quien afirma haberse movido en un ambiente de \u00abintelectuales\u00bb, dice que \u00aberan j\u00f3venes que quer\u00edan formar un nuevo orden est\u00e9tico\u00bb y que aunque anduvieran descalzos y gre\u00f1udos, cuando hablaban eran escuchados y respetados por sus \u00abopiniones inteligentes y puntos de vista\u00bb.<\/p>\n<p>Para Ashby no se debe ver \u00fanicamente lo negativo. \u00ab\u00c9ramos muchachos inconformes, rebeldes. Est\u00e1bamos hartos de las represiones, de la dictadura, pero en esa \u00e9poca floreci\u00f3 el mundo art\u00edstico. Surgieron poetas, pintores y excelentes m\u00fasicos\u00bb, destaca.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 dej\u00f3 a Nicaragua el movimiento?<\/p>\n<p>\u2014Es admirable como esa actitud condujo a un compromiso por la liberaci\u00f3n de este pa\u00eds. Salieron muchachos que fueron quemones, vagos y despu\u00e9s llegaron a ser dirigentes de la revoluci\u00f3n de este pa\u00eds.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfConsidera que este movimiento antecedi\u00f3 la revoluci\u00f3n?<\/p>\n<p>\u2014El hippismo yo dir\u00eda que fue conducente a la revoluci\u00f3n. Primero fue una actitud de rechazo, pero<br \/>\nhay que ver que llegamos a ser despu\u00e9s. Hubo muchachos que dieron la vida por Nicaragua. S\u00ed. Fumamos marihuana, and\u00e1bamos descalzos, pero toda esa actitud fue conducente a que la gente adquiriera mayores compromisos. Hay quienes guardan una leyenda negra que fuimos los marihuaneros. No. Hay que ver las cosas con m\u00e1s seriedad.<\/p>\n<figure id=\"attachment_46999\" aria-describedby=\"caption-attachment-46999\" style=\"width: 450px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-23.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-46999\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-23.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"564\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-23.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-23.jpg 239w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-46999\" class=\"wp-caption-text\">Ashby asegura que ser\u00e1 hippie eterna.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Claudia Ashby se considera una \u00abhippie eterna\u00bb. A\u00fan lleva el cabello largo como cuando ten\u00eda 18 a\u00f1os y la comparaban con Yoko Ono. Los a\u00f1os ya pasaron por ella. Luce arrugada y su cabellera tiene canas. Aunque la sonrisa que expresa cuando recuerda su juventud no se la quita nadie.<\/p>\n<p>Ahora trabaja en la industria farmac\u00e9utica, se cas\u00f3, tuvo una hija pero se muri\u00f3. Vive sola. \u00abCon todos mis amigos\u00bb, rectifica. Su manera de hablar evoca aquella \u00e9poca. Ella sigue leyendo a Nietzsche, Mahal Magandi, contin\u00faa con \u00abla onda vegetariana\u00bb, y la consigna de su vida es paz y amor. Sus recuerdos est\u00e1n frescos. Siente que fue ayer cuando decidi\u00f3 viajar por Centroam\u00e9rica al ride, que era la moda de ese tiempo.<\/p>\n<p><strong>PUEDE LEER: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/memorias-de-la-tortuga-morada\/\">Memorias de La Tortuga Morada<\/a><\/strong><\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo es que se ve involucrada en el movimiento?<\/p>\n<p>\u2014Me involucro por la escuela (Bellas Artes). En ese tiempo hubo varias corrientes filos\u00f3ficas que a m\u00ed me llevaron a la b\u00fasqueda.<\/p>\n<p>\u2014En ese tiempo se escuchaba mucho de la marihuana.<\/p>\n<p>\u2014En esa \u00e9poca and\u00e1bamos en la b\u00fasqueda y encontramos algunos estimulantes. Era muy com\u00fan la marihuana aunque era un tab\u00fa.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfLa prob\u00f3?<\/p>\n<p>\u2014Me encantaba la marihuana. \u00a1Rica! Yo me sent\u00eda contenta y alegre. Bueno, siempre ando as\u00ed feliz y contenta. Ese es un mal end\u00e9mico en m\u00ed.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY ahora?<\/p>\n<p>\u2014No. Tuve una enfermedad pulmonar por fumar cigarro, entonces el doctor me prohibi\u00f3 todo. Aunque de vez en cuando si me invitan a un churro pues es sabroso \u2014dice tras soltar una carcajada.<\/p>\n<p>\u2014En aquel tiempo, \u00bfqu\u00e9 le dec\u00edan sus padres?<\/p>\n<p>\u2014La marihuana era sin\u00f3nimo de demonio. Yo hice sufrir mucho a mi mam\u00e1, pero ella ya me disculp\u00f3.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY los \u00e1cidos?<\/p>\n<p>\u2014Tambi\u00e9n. Me tom\u00e9 mis aciditos, com\u00ed hongos alucin\u00f3genos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfY c\u00f3mo vivi\u00f3 el amor libre?<\/p>\n<p>\u2014(R\u00ede) \u00a1Riqu\u00edsimo! No hab\u00eda nada de condones y eso. Hac\u00edamos de todo. Nos \u00edbamos a la casa de un amigo, pas\u00e1bamos la noche, o\u00edamos m\u00fasica, bail\u00e1bamos, and\u00e1bamos desnudos&#8230; En bolillo como se dice. Goz\u00e1bamos y quien quer\u00eda hacer el amor lo hac\u00eda. Claro que no estaba el temor de ahora a todas estas enfermedades como el sida.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfDir\u00eda que vivi\u00f3 promiscuidad?<\/p>\n<p>\u2014Nooo. No. Yo ten\u00eda mi amorcito. Mi hippie man. Era de Jinotepe. Yo s\u00f3lo hac\u00eda sexo con \u00e9l.<br \/>\nEra exclusiva de \u00e9l. Era su amor.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfC\u00f3mo recuerda esa \u00e9poca?<\/p>\n<p>\u2014Yo te digo que me siento feliz. Si volviera a nacer y volviera a vivir esa \u00e9poca volver\u00eda a ser hippie.<br \/>\nYo siento en mi coraz\u00f3n que sigo siendo hippie porque sigo siendo rebelde, sigo sin estar de acuerdo con cosas incorrectas en el mundo. Soy una eterna hippie. Morir\u00e9 como hippie y reencarnar\u00e9 como hippie.<\/p>\n<figure id=\"attachment_47000\" aria-describedby=\"caption-attachment-47000\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-24.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-47000 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-24.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"492\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-24.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-24.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47000\" class=\"wp-caption-text\">R\u00f3ger P\u00e9rez de la Rocha en Solentiname en los a\u00f1os 70. Una fotograf\u00eda tomada por Sandra Eleta.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Escuchar la m\u00fasica de Led Zepellin, Los Beatles, Santana o Jimi Hendrix era sin\u00f3nimo de hippismo. A estos m\u00fasicos les toc\u00f3 hacer el soundtrack de la \u00e9poca. \u00abLa canci\u00f3n Let it be (Los Beatles) era como el himno\u00bb, recuerda Ocampo con aires de nostalgia.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil imaginar a Carlos Alem\u00e1n Ocampo con el cabello largo, de sandalias y con pantalones medio rotos. Este hombre ya est\u00e1 calvo, camina lento y encorvado. En las fotograf\u00edas intenta esconder la papada, pero cuando en esa oficina fr\u00eda llena de documentos en la Corte Suprema de Justicia llegan a su mente \u00abaquellos recuerdos\u00bb su cara se enciende de j\u00fabilo y las an\u00e9cdotas empiezan a florecer.<\/p>\n<p>Cuenta que anduvo al ride por Centroam\u00e9rica, Europa e incluso lleg\u00f3 hasta \u00c1frica. A veces solo, sino con un amigo o amiga. El viaje que m\u00e1s recuerda es uno que hizo a Portugal con una amiga. \u00abFue una viaje maravilloso, nos qued\u00e1bamos en peque\u00f1as posadas de mala muerte porque eran las m\u00e1s baratas y fue una expedici\u00f3n er\u00f3tica maravillosa\u00bb, relata con un gesto p\u00edcaro. Y esa no fue la \u00fanica vez, a menudo junto a sus compa\u00f1eros se reun\u00eda en la terraza de su apartamento, lugar que fue escenario de m\u00faltiples \u00absesiones er\u00f3ticas\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abEl amor surg\u00eda de una forma espont\u00e1nea, es decir estamos aqu\u00ed, gozando, alegre, el sexo es bonito, es rico. Nos sent\u00edamos atra\u00eddos entonces hag\u00e1moslo, sin compromisos, sin obligaciones, sin presiones\u00bb, recuerda. Asimismo en esa \u00e9poca hubo mayor libertad por parte de los homosexuales y lesbianas, ya que \u00absi el amor era libre hab\u00eda derecho a elegir\u00bb. Sin embargo aclara que s\u00ed pudo haber promiscuidad, aunque para \u00e9l ese no es el t\u00e9rmino para definir lo que se vivi\u00f3. Y as\u00ed cada uno de ellos: Ashby, S\u00e1nchez, De la Rocha y Ocampo retroceden el casete de sus vidas 40 a\u00f1os atr\u00e1s y reviven aquella \u00e9poca que sin titubeo alguno dicen fue maravillosa.<\/p>\n<p>En una oficina en el Centro Cultural Managua, con sus pinturas colgando de las paredes, R\u00f3ger P\u00e9rez de la Rocha sonr\u00ede al recordar sus arranques de rebeld\u00eda. Y con una sonrisa, quiz\u00e1s la \u00fanica durante la entrevista, no puede olvidar cuando la gente lo miraba a como dice la canci\u00f3n, como El extra\u00f1o de pelo largo&#8230;<\/p>\n<figure id=\"attachment_47001\" aria-describedby=\"caption-attachment-47001\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-25.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-47001 size-full\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-25.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"547\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-25.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/04\/Magazine-96-25.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47001\" class=\"wp-caption-text\">Roberto S\u00e1nchez en los a\u00f1os 70, \u00e9poca que vivi\u00f3 a orillas de la Laguna de Masaya. Y donde vivi\u00f3 \u00ablibre y feliz\u00bb<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fumaron Marihuana, vivieron el amor libre y su consigna era \u00abpeace and love\u00bb. Hubo quienes los tacharon de \u00abraros\u00bb y endemoniados\u00bb. Ellos aseguran que fue una \u00e9poca simplemente fascinante que recuerdan con nostalgia. Esta es la historia de los hippies nicarag\u00fcenses<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":46996,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-46994","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46994","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=46994"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46994\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51532,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/46994\/revisions\/51532"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/46996"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=46994"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=46994"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=46994"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}