{"id":47748,"date":"2011-10-16T15:47:37","date_gmt":"2011-10-16T15:47:37","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=47748"},"modified":"2020-07-29T13:25:03","modified_gmt":"2020-07-29T19:25:03","slug":"la-otra-vida-en-la-carcel","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-otra-vida-en-la-carcel\/","title":{"rendered":"La otra vida en la c\u00e1rcel"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Tras los barrotes de las c\u00e1rceles hay un submundo con c\u00f3digos y reglas propias. Ah\u00ed el cigarrillo es la moneda corriente, se alquila y vende de todo<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><\/p>\n<p>Primera llamada. Riiing. Riing. Riiing. \u00abMi amor, te amo. Mamacita te quiero ver pronto. Aqu\u00ed te habla tu papi riiico\u00bb, es la grabaci\u00f3n del buz\u00f3n de voz.<\/p>\n<p>Un nuevo n\u00famero. D\u00e9cima llamada. Me atiende Goyo. \u00ab\u00a1Buenas! \u00bfCon qui\u00e9n desea comunicarse?\u00bb, dice mientras de fondo se escucha un bullicio.<\/p>\n<p>Est\u00e1 en la c\u00e1rcel por robo con violencia. Es la segunda vez y ha purgado ya dos a\u00f1os, le faltan cuatro. \u00abEn mi caso, no se puede apelar y adem\u00e1s mi roca (mam\u00e1) no sabe de esas vueltas en la Polic\u00eda\u00bb, cuenta con toda tranquilidad desde su celda. Estamos hablando por tel\u00e9fono. Est\u00e1n prohibidos ah\u00ed dentro, pero algunos se las ingenian para tenerlo, prestarlo o alquilarlo. Hay quienes se dedican a alquilar sus rectos para pasar la mercanc\u00eda o para guardarla en el cuerpo mientras hay requisas. Muleros y muleras.<\/p>\n<p>La Modelo es otro mundo. Con uno que otro ingrediente de afuera: violencia, vicios y miseria. Esperanza, gotas de arrepentimiento y part\u00edculas de amor. Armas, drogas y dinero. Todo envuelto en cuatro paredes y visto a media luz a trav\u00e9s de peque\u00f1as ventanas con rejas.<\/p>\n<p>Un mundillo donde las relaciones familiares se mantienen con clandestinas llamadas telef\u00f3nicas. Los amores hacen rechinar los catres viejos en un t\u00e9trico cuarto de visita conyugal, donde se intercambia m\u00e1s que sexo. Trabajo, negocios ins\u00f3litos y robos. Venta de servicios, intercambios y alquileres. La vida que se mueve con el cigarro como moneda corriente y el trueque revive en su din\u00e1mica econ\u00f3mica. Las reglas las ponen ellos y lo que se aprende ah\u00ed dentro los marca para toda la vida. Ellos cuentan qu\u00e9 hay detr\u00e1s de las rejas.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 era primerizo. Sali\u00f3 de los juzgados en el bus de las 2:00, con fecha de retorno hasta cuatro a\u00f1os despu\u00e9s. \u00abEnchachado\u00bb como el resto, se sent\u00f3 y estuvo con la mente en blanco todo el camino hacia el Sistema Penitenciario Nacional, La Modelo, en Tipitapa.<\/p>\n<p>Bienvenido a la galer\u00eda 5. Si tiene hamaca p\u00f3ngase c\u00f3modo, si anda un colch\u00f3n ti\u00e9ndase en el piso y si no anda nada acom\u00f3dese como pueda en un rinc\u00f3n.<\/p>\n<p>En el que es su hogar por meses o a\u00f1os tienen que buscar alianzas, si tienen suerte har\u00e1n buenos amigos y lo peor que les puede pasar es ganar enemigos.<\/p>\n<p>\u00abCuando lleg\u00e1s por primera vez te meten en una celda especial con los nuevos, mientras los oficiales investigan si no ten\u00e9s traido (enemigos) ah\u00ed dentro. Te requisan, te cortan el pelo, te cuentan los tatuajes, te miden las cicatrices y te toman los datos\u00bb.<\/p>\n<p>Jos\u00e9, 20 a\u00f1os, moreno, recio y mide aproximadamente 1.60 metros. Posesi\u00f3n de estupefacientes y otras sustancias psicotr\u00f3picas controladas.<\/p>\n<p>Ten\u00eda seis tatuajes. En la pierna izquierda, el nombre de su primer hijo. En la derecha, el nombre de su abuela y de su mam\u00e1. En sus manos, el nombre de su hermana.<\/p>\n<p>Una vez dentro son carne fresca. Tiene que aprender r\u00e1pidamente el teje y maneje dentro del penitenciario. Desde jergas especiales hasta lenguaje de se\u00f1as, pasando por c\u00f3digos establecidos en el sistema de vida interno.<\/p>\n<p>Las galer\u00edas son como l\u00fagubres cuarter\u00edas con numerosos inquilinos en cada pieza. En una celda de unos cuantos metros caben hasta 12 personas. Es m\u00e1s c\u00f3modo dormir colgados que amanecer en el piso helado, sobre una colchoneta raqu\u00edtica.<\/p>\n<p>\u00abEl penitenciario te da tu comida, pero es mejor que tu familia te lleve provisi\u00f3n. Eso te permite hacer intercambios, contactos, amistades. Los cigarros valen m\u00e1s que el billete, ah\u00ed no importa tanto no tener cosas, pero s\u00ed mover contactos. Trabajar por tu cuenta y no meterte con nadie\u00bb, cuenta Jos\u00e9, quien tiene casa por c\u00e1rcel desde marzo de este a\u00f1o.<\/p>\n<p>Ah\u00ed dentro hizo de todo. Estudi\u00f3, cuid\u00f3 celdas ajenas y particip\u00f3 en la liga interna de futbol. Aprendi\u00f3 a hacer pulseras con bolsas pl\u00e1sticas, se tatu\u00f3 con el resorte de un encendedor como aguja y en una ocasi\u00f3n brind\u00f3 con \u00abcerveza artesanal\u00bb elaborada por los reos. Trabaj\u00f3 acarreando agua, como mandadero y lavando ropa. Fue empleado de don Pablo, uno de los presos que entr\u00f3 en paquete del C\u00e1rtel de Sinaloa en el 2009. Ahora desde afuera, siguen siendo amigos.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/yury.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter wp-image-47750\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/yury.jpg\" alt=\"MAGAZINE\/LA PRENSA\/ARCHIVO\/OSCAR NAVARRETE\" width=\"350\" height=\"484\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/yury.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/yury.jpg 217w\" sizes=\"(max-width: 350px) 100vw, 350px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Eran las 6:00 de la ma\u00f1ana y sinti\u00f3 la necesidad de ir al ba\u00f1o. Camin\u00f3 por el pabell\u00f3n en direcci\u00f3n al sanitario. Cuando iba a mitad del camino, comenz\u00f3 a sentir los golpes en la espalda. Ven\u00edan de todas partes. Era como que blandieran su espalda con decenas de mazos ca\u00eddos del cielo.<\/p>\n<p>\u00abYo ten\u00eda problemas para defecar, no pod\u00eda hacerlo en esas condiciones y ni con mis padecimientos de salud. Ah\u00ed eran unos hoyos y ten\u00edas que hacer punter\u00eda, tomarte de las paredes sucias para no caer. Solicit\u00e9 al sistema un trato especial por mi condici\u00f3n, con intervenci\u00f3n de los derechos humanos. Un amigo me regal\u00f3 un inodoro, pero no lo dejaron pasar porque era peligroso. Lo donaron a la c\u00e1rcel de mujeres y me asignaron uno de madera que estaba en otro patio\u00bb, cuenta don Rolando Esquivel Mel\u00e9ndez, de 53 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero algunos en el Sistema Penitenciario de Chinandega no estaban de acuerdo con el trato especial. No importaba que estuviera enfermo. Tampoco que Rolando fuera un reo ejemplar y que se hubiera ganado ciertos derechos. Mucho menos se tomaba en cuenta el permiso de la direcci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los reos de la galer\u00eda juvenil estaban enfurecidos. Agarraron botellas pl\u00e1sticas, las m\u00e1s grandes que encontraron, las llenaron con agua sucia o limpia y cuando lo vieron a mitad del patio comenzaron a \u00abbombardear\u00bb. \u00abMe agarraron a botellazos de agua, quer\u00edan ri\u00f1a conmigo, dec\u00edan que yo era militar porque ten\u00eda privilegios. Gritaban. Los guardias se metieron\u00bb, recuerda Rolando mientras se mece en una silla de su casa.<\/p>\n<p>De ese episodio ya pasaron muchos a\u00f1os, pero \u00e9l nunca olvidar\u00e1 los d\u00edas duros en la c\u00e1rcel. Tampoco todo lo que aprendi\u00f3 ah\u00ed dentro. Las paredes de su casa est\u00e1n llenas de retrateras de madera. Hechas con palillos de dientes, de brochetas o de paletas; cada una con un toque diferente, enmarcando una foto familiar. En los muebles y las mesas hay adornos de conchas, manteles y hasta un bonito barco miniatura. Todo hecho por \u00e9l durante su estad\u00eda en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p>\u00abEntr\u00e9 en el 2003 por una supuesta incautaci\u00f3n de drogas y sal\u00ed en el 2007, cuando mi familia apel\u00f3 ante la Corte Suprema de Justicia. Hubo un mal procedimiento, pagu\u00e9 una pena injusta. Cuando sal\u00ed mis amigos me dijeron que metiera una demanda, pero uno queda agotado del sistema, &#8216;lavado&#8217; por los abogados y con ganas de olvidar lo malo para salir adelante\u00bb, asegura Esquivel.<\/p>\n<p>Durante m\u00e1s de tres a\u00f1os que permaneci\u00f3 preso se integr\u00f3 a todas las actividades que el sistema le permitiera. Trabaj\u00f3 en las artesan\u00edas y aprendi\u00f3 de un mexicano que era todo un experto en barcos de papel. Las manualidades fueron su terapia para sobrellevar la situaci\u00f3n y sirvieron como regalo para su familia y amigos cercanos. Al salir continu\u00f3 fabric\u00e1ndolas y le ense\u00f1\u00f3 a una de sus nietas. Vendi\u00f3 un par y se ayud\u00f3 mientras empezaba un nuevo negocio.<\/p>\n<p>Ahora dirige su taller de refrigeraci\u00f3n y reparaci\u00f3n de cocinas y de vez en cuando elabora alg\u00fan barquito para regalar.<\/p>\n<figure id=\"attachment_47752\" aria-describedby=\"caption-attachment-47752\" style=\"width: 400px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/La-otra-vida-en-la-c\u00e1rcel-3.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-47752\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/La-otra-vida-en-la-c\u00e1rcel-3.jpg\" alt=\"MAGAZINE\/LA PRENSA\/ARCHIVO\/OSCAR NAVARRETE\" width=\"400\" height=\"487\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/La-otra-vida-en-la-c%C3%A1rcel-3.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/La-otra-vida-en-la-c%C3%A1rcel-3.jpg 246w\" sizes=\"(max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47752\" class=\"wp-caption-text\">Desde las cinco de la ma\u00f1ana la gente hace filas interminables para ver un par de horas a los reos. Lola visit\u00f3 a su pareja embarazada de su primer hijo. Antes que el beb\u00e9 cumpliera un mes de nacido ella lo llev\u00f3 para que Jos\u00e9 lo conociera. El bolso rojo fue un regalo de Pablo, un reo de \u00ablos del C\u00e1rtel de Sinaloa\u00bb.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>\u00abAh\u00ed uno tiene que aprender a valerse. Las visitas familiares son quincenales, antes desempernaban a las diez, pero ahora cierran a las dos. Antes las visitas eran hasta las 12:00, ahora hasta las 11:00. Siempre quincenal. Llegan a desempernar a las 6:00. Una vez a la semana sal\u00eds al patio. No te exigen nada. Uno busca c\u00f3mo matar el tiempo, aprender y hasta hay chance de superarte\u00bb, cuenta Jos\u00e9.<\/p>\n<p>Todo cambi\u00f3 en julio de este a\u00f1o, luego del asesinato de pastor Antonio Escobar Duarte, de 43 a\u00f1os, sentenciado a 15 a\u00f1os por crimen organizado y lavado de dinero. Su verdugo fue Douglas S\u00e1nchez Bustos, de 44 a\u00f1os, quien estaba condenado a 25 a\u00f1os de c\u00e1rcel por el delito de asesinato. El arma fue una Makarov. Despu\u00e9s de eso la seguridad en el penitenciario se volvi\u00f3 asfixiante. Pero poco a poco las cosas vuelven a la \u00abnormalidad\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed hay de todo, pero los de cuidado son los drogos, tienden a ser violentos y siempre buscan qu\u00e9 robar\u00bb, comenta el joven. \u00abLa galer\u00eda de los trabajadores. La de los castigados. La de los cochones (homosexuales). Las de los nefastos son la diez, ocho y dos baja. Los que se la ven feo son los violadores. Al que llega con ese cargo, se lo llevan en el saco&#8230; Es como un &#8216;c\u00f3digo de honor&#8217;, un castigo para una de las peores cosas que pod\u00e9s hacer\u00bb.<\/p>\n<p>Entre los trabajos comunes est\u00e1 el de acarreo de agua, el de limpieza o el de lavander\u00eda. Ser \u00abempleado dom\u00e9stico\u00bb de otros reos es una manera digna de ganarse unos cuantos cigarritos, comida y con suerte dinero para darle a la familia. Pero tambi\u00e9n hay otras menos honorables.<\/p>\n<p>Para los presos que no tienen familia o que nadie visita, servir de mula es una opci\u00f3n de subsistencia. \u00abLos majes se meten droga, dinero y celulares por el ano, as\u00ed entran en la c\u00e1rcel. Los celulares adem\u00e1s de protegerlos, tienen que envolverlos al final con una capa de papel carb\u00f3n para que el detector de metal no suene. Si te agarran un celular, vas empernado 15 d\u00edas y manch\u00e1s tu r\u00e9cord interno\u00bb.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 le trabajaba a unos del C\u00e1rtel de Sinaloa. Cargaba agua, hac\u00eda mandados y a uno de ellos le lavaba la ropa. Estaban en la cinco baja y \u00e9l en la planta alta. Le pagaban con comida y con dinero. Ellos le prestaban los celulares. Cuando hab\u00eda llamadas ilimitadas amanec\u00eda hablando con la Lola.<\/p>\n<p>\u00abNo cre\u00e1s que \u00e9l era cualquier cosa ah\u00ed adentro&#8230; ten\u00eda sus amistades gruesas\u00bb, dice con sarcasmo Lola, su pareja. Madre de su primer hijo de un a\u00f1o y de la beb\u00e9 que est\u00e1 en camino. Tiene ocho meses de embarazo. Ella relata las penurias que pas\u00f3 embarazada de su primer hijo cuando \u00e9l fue arrestado y las peripecias que hac\u00edan para ayudarse con un poco de dinero. Ella tambi\u00e9n le hac\u00eda mandados desde afuera.<\/p>\n<p>\u00abPor ejemplo en mi caso, \u00e9l (Pablo) me llamaba dos d\u00edas antes y me preguntaba si le pod\u00eda llevar cosas. Me daba la lista de comida. Otras veces los materiales eran hasta 3 o 4 docenas de bolsas pl\u00e1sticas, de las quintaleras de colores. Yo se las mandaba con Jos\u00e9 y a la siguiente visita me pagaba\u00bb, asegura Lola.<\/p>\n<p>Jos\u00e9 admite que consum\u00eda marihuana. Una tila (cigarro). Pero la tarde que la camioneta de la Polic\u00eda lo agarr\u00f3 andaba \u00ablimpio\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abMe la montaron, me agarraron con otro, pero como el br\u00f3der era menor de edad lo soltaron. En la camioneta una mujer con pasamonta\u00f1as me revis\u00f3 y me meti\u00f3 droga en la billetera. Me pesaron m\u00e1s de 11 gramos de piedra, me pusieron coca\u00edna y marihuana. A ella (Lola) le pidieron dos mil pesos para dejarme salir. Pero al final los reales eran solo para bajarme el peritaje de la droga. Se paga por todo, si no ten\u00e9s dinero o contactos es dif\u00edcil\u00bb, dice Jos\u00e9.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de 11 meses regres\u00f3 a los juzgados en el mismo bus que hab\u00eda salido. Esa tarde de marzo recobr\u00f3 la esperanza. Busca una segunda oportunidad con un r\u00e9cord manchado. Es \u00abamo de casa\u00bb y ayuda a Lola en la ventecita que tiene en la sala de la casa. Agradece la lecci\u00f3n aprendida ah\u00ed adentro.<\/p>\n<figure id=\"attachment_47751\" aria-describedby=\"caption-attachment-47751\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Untitled-1wsfdf.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-47751\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Untitled-1wsfdf.jpg\" alt=\"MAGAZINE\/LA PRENSA\/ARCHIVO\/OSCAR NAVARRETE\" width=\"700\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Untitled-1wsfdf.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/06\/Untitled-1wsfdf.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47751\" class=\"wp-caption-text\">El Sistema Penitenciario Nacional est\u00e1 ubicado en el municipio de Tipitapa. Cuenta con m\u00e1s o menos 2,200 privados de libertad, representando cerca del 40 % de la poblaci\u00f3n penal, de alrededor de siete mil personas.<\/figcaption><\/figure>\n<h3>Valores de \u201cmercado\u201d<\/h3>\n<p>Una tila de marihuana: 10 c\u00f3rdobas o 12 cigarros.<\/p>\n<p>Medio paquete de cigarros: una salsa de tomate o un papel higi\u00e9nico.<\/p>\n<p>Un paquete de cigarros: tres libras de arroz.<\/p>\n<p>Alquiler de grabadoras por un d\u00eda: de 50 a 100 c\u00f3rdobas.<\/p>\n<p>Alquiler de TV y DVD por un d\u00eda: 200 c\u00f3rdobas.<\/p>\n<p>Bolsos: de 150 a 400 c\u00f3rdobas.<\/p>\n<p>Otras cosas que se pueden encontrar en venta o alquiler: celulares. Todo tipo de drogas o licores artesanales y cocinas el\u00e9ctricas.<\/p>\n<p>Servicios: acarreo de agua, limpieza de celda o lavado de ropa que cuesta de 50 a 100 c\u00f3rdobas cada uno a la quincena.<\/p>\n<p>Servir de mula, introduci\u00e9ndose droga, dinero o celulares por el ano: de 100 a 200 c\u00f3rdobas dependiendo del producto, cantidad y tama\u00f1o. Tambi\u00e9n hay mujeres que llegan como visita y se dedican a eso.<\/p>\n<h3>Galer\u00eda ejemplar<\/h3>\n<p>En la galer\u00eda seis es donde se encuentran los privados de libertad que han solicitado incorporarse al derecho laboral.<\/p>\n<p>Ah\u00ed trabajan como docentes, instructores de m\u00fasica, cocineros, conserjes, obreros de construcci\u00f3n de casas prefabricadas, zapateros, elaborando placas para autos y motocicletas, artesanos, entre otros oficios.<\/p>\n<p>Por su buen comportamiento y la colaboraci\u00f3n en los diferentes trabajos del sistema se les permiten horarios especiales para comer, lavar, ver televisi\u00f3n o escuchar la radio. Lo pueden hacer desde que abren las celdas a las 6:00 hasta las 10:00 de la noche, cada uno luego de cumplida la labor del convenio. Otro de los beneficios es incluso la extensi\u00f3n de las visitas conyugales hasta una hora extra.<\/p>\n<p>(Colaboraci\u00f3n de Marlon Salinas, periodista).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tras los barrotes de las c\u00e1rceles hay un submundo con c\u00f3digos y reglas propias. 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