{"id":47827,"date":"2019-07-15T18:33:47","date_gmt":"2019-07-15T18:33:47","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=47827"},"modified":"2022-10-19T09:58:43","modified_gmt":"2022-10-19T15:58:43","slug":"ernesto-cardenal-el-poeta-cosmico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/ernesto-cardenal-el-poeta-cosmico\/","title":{"rendered":"Ernesto Cardenal, el poeta c\u00f3smico"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Ernesto Cardenal es uno de los poetas vivos m\u00e1s importante de Hispanoam\u00e9rica. Candidato al Nobel de Literatura en varias ocasiones, tambi\u00e9n es sacerdote, fue monje y revolucionario. Este es un acercamiento al escritor de 94 a\u00f1os de edad<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Redacci\u00f3n Magazine<br>\n<\/strong><\/p>\n<p>De las sombras sale aun el m\u00e1s tenue rayo de luz. Apenas ba\u00f1a su cara fija sobre un libro abierto. En un sill\u00f3n caf\u00e9 de colch\u00f3n grueso est\u00e1 sentado Ernesto Cardenal. Reclinado sobre el espaldar, las manos a los costados, hace una pausa en su lectura y guarda el lapicero de apuntes.<\/p>\n<p>\u2014Buenos d\u00edas \u2014dice, cuando entramos a su estudio. Parece que hoy el poeta de 94 a\u00f1os de edad se encuentra de buen humor. Lleva una cotona blanca y un silbato colgando de su cuello para llamar a la sirvienta, Anita, que trabaja desde hace varias d\u00e9cadas con \u00e9l, y a un enfermero que lo asiste desde hace meses, cuando estuvo hospitalizado por una infecci\u00f3n renal.<\/p>\n<p>Cardenal tiene el estilo de siempre: boina negra estilo Che Guevara, sandalias con unos calcetines ralos y un pantal\u00f3n corto a la altura de las rodillas. Se le ve delgado pero no enfermo. El cabello blanco se escapa por los costados de su cabeza y unos cuantos vellos tambi\u00e9n blancos cubren su barbilla; otros menos su boca.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Hablame duro que estoy sordo! \u2014dice, y aclara que solo contestar\u00e1 las preguntas que previamente le envi\u00e9 y que \u00e9l reflexion\u00f3 para darme las respuestas. No es algo nuevo. Entre los periodistas y poetas que lo buscan, Cardenal se ha ganado la fama de ser \u201chura\u00f1o\u201d y poco paciente durante las entrevistas. Esta ma\u00f1ana, sin embargo, responder\u00e1 algunas preguntas fuera del cuestionario e incluso sonreir\u00e1 para la c\u00e1mara fotogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Ser\u00e1 una ma\u00f1ana frente a frente a Cardenal. Pero como \u00e9l mismo sabe, el tiempo no es como el tic-tac del reloj que ahora en la pared se\u00f1ala las 11:15 de la ma\u00f1ana, sino que es el espacio donde han transcurrido sus acciones: las tardes de ni\u00f1o en las calles de Granada en brazos de Dominga, su ni\u00f1era; las tertulias de su t\u00eda Trinidad en Le\u00f3n, los poemas de Rub\u00e9n Dar\u00edo que lo inspiraron; los recuerdos del poeta Alfonso Cort\u00e9s atado a una viga del techo de su casa, las locuras de su t\u00edo Felipe Arellano, los viajes a Poneloya, la playa donde conoci\u00f3 a su primer amor, Mireya, cuando ten\u00eda nueve a\u00f1os y ella uno menos; la agon\u00eda de su hermano Popo, el internado en Granada, las aventuras de muchachas con Carlos Mart\u00ednez Rivas \u2014el gran talento po\u00e9tico despu\u00e9s de Rub\u00e9n Dar\u00edo, seg\u00fan el propio Cardenal; Carmen, su gran amor, el descubrimiento de Dios, las noches en Solentiname, hasta llegar a finales de junio de 2019, donde ah\u00ed sentado el poeta evoca tantos recuerdos con cada pregunta o con una sola sin que el minutero del reloj siga su curso natural.<\/p>\n<p>El anciano cubierto bajo esa tenue luz amarilla ha sido nominado al menos en tres ocasiones al Premio Nobel de Literatura: 2005, 2007 y 2010, y ha sido ganador del Premio Reina Sof\u00eda de Poes\u00eda Iberoamericana, entre otros oropeles. Su obra, que inicia como ahora con unos breves apuntes en una libreta o en hojas sueltas, ha transitado el amor, la cultura popular, la pol\u00edtica, lo divino, hasta llegar al cosmos y el universo. Para sus amigos, Cardenal \u201cha trascendido de este planeta y ahora escribe desde afuera de la Tierra\u201d, pero \u00e9l simplemente aclara que le gusta escribir \u201csobre la vida y la realidad, y ambas cambian con los a\u00f1os, as\u00ed como la poes\u00eda\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_47930\" aria-describedby=\"caption-attachment-47930\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/ONA_Poeta-Cardenal75-e1563212951894.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-47930 size-large\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/ONA_Poeta-Cardenal75-1024x664.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"415\"><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47930\" class=\"wp-caption-text\">El poeta Cardenal en su estudio en Managua. Foto: \u00d3scar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>En un principio, antes que el poeta escribiera y mucho antes de que formara una comunidad contemplativa en el archipi\u00e9lago de Solentiname, Ernesto Cardenal era un ni\u00f1o como cualquier otro de la burgues\u00eda de Granada. Viv\u00eda en la Casa de los Leones, un edificio con el \u00fanico portal de piedras que hab\u00eda en Nicaragua con dos leones labrados a cada lado de donde obten\u00eda su nombre.<\/p>\n<p>La casa de Granada, sin embargo, era mucho m\u00e1s antigua. Pertenec\u00eda a la familia de su abuelo, Salvador Cardenal, un comerciante rico que ten\u00eda tiendas en Granada, Le\u00f3n y Managua. Su familia desciende de su tatarabuelo, Lorenzo Cardenal, que era originario de Tolosa, en el Pa\u00eds Vasco. Lorenzo era piloto de altamar y lleg\u00f3 a Nicaragua en un barco de vela, pasando por el estrecho de Magallanes y naufragando en Le\u00f3n.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de varias guerras entre Granada y Le\u00f3n, las ciudades m\u00e1s importantes de entonces en Nicaragua, donde la familia Cardenal fue saqueada, solo algunas mujeres se quedaron a vivir en Le\u00f3n y el resto de familiares se trasladaron a Granada. En este lugar es el primer recuerdo de Ernesto, justo en la calle Atravesada, calle de comercio, donde iba en brazos de Dominga, su ni\u00f1era. Aquel d\u00eda una mujer se le acerc\u00f3 a ella y le pregunt\u00f3 si era ni\u00f1o o ni\u00f1a. El poeta deb\u00eda tener unos tres a\u00f1os de edad y andar\u00eda vestido con una batita, de modo que no pod\u00eda identificarse si era var\u00f3n o mujer.<\/p>\n<p>Hay una foto en la que aparece con su hermano Popo, un a\u00f1o mayor que \u00e9l, ambos con una especie de vestido negro con unos corpi\u00f1os en el cuello y en las mangas. Los dos llevan zapatos y calcetines blancos hasta el empeine. Ernesto est\u00e1 sentado con las manos juntas, mientras que su hermano le echaba una mano al hombro. No menciono la foto porque de inmediato habla sobre que unos tres a\u00f1os despu\u00e9s, a los seis a\u00f1os de edad, empezar\u00eda a escribir.<\/p>\n<figure id=\"attachment_47931\" aria-describedby=\"caption-attachment-47931\" style=\"width: 586px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Carndenal-y-popo.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-47931\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Carndenal-y-popo.jpg\" alt=\"\" width=\"586\" height=\"607\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Carndenal-y-popo.jpg 586w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Carndenal-y-popo.jpg 290w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Carndenal-y-popo.jpg 24w\" sizes=\"(max-width: 586px) 100vw, 586px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47931\" class=\"wp-caption-text\">Ernesto Cardenal (sentado) con su hermano Popo. Foto: Archivo fotogr\u00e1fico de Ernesto Cardenal en el libro <em>Vida Perdida<\/em>.<\/figcaption><\/figure>\n<p>Por una orden de su abuelo, Salvador, la familia de Ernesto se traslad\u00f3 a administrar la tienda en la calurosa ciudad de Le\u00f3n. Ah\u00ed pasar\u00eda siete a\u00f1os de su vida, hasta que cumpli\u00f3 12 a\u00f1os de edad. Lo m\u00e1s importante, no obstante, ser\u00eda su acercamiento a la poes\u00eda de Rub\u00e9n Dar\u00edo y vivir su primer enamoramiento.<\/p>\n<p>\u2014Mi padre, Rodolfo, se pon\u00eda a leer en voz alta los poemas de Rub\u00e9n Dar\u00edo \u2014dice Ernesto, y por esa raz\u00f3n es que su primer poema est\u00e1 inspirado en la tumba de Dar\u00edo.<\/p>\n<p>Ernesto escuchaba embelesado a su pap\u00e1 que declamaba una retah\u00edla de palabras musicales que no entend\u00eda. A los seis a\u00f1os de edad era casi imposible que pudiera entender, por ejemplo, esta l\u00ednea de Dar\u00edo en el <em>Responso a Verlaine<\/em>: \u201cQue p\u00faberes can\u00e9foras te ofrenden el acanto\u201d, de la cual el propio Federico Garc\u00eda Lorca dijo que solo entendi\u00f3 la palabra \u201cque\u201d cuando lo ley\u00f3 por primera vez.<\/p>\n<p>El peque\u00f1o Ernesto cre\u00eda que se produc\u00eda belleza juntando las palabras que terminaban con el mismo sonido. La riqueza de las rimas. Y esto era lo que hac\u00eda debajo de un \u00e1rbol de laurel, donde escrib\u00eda una poes\u00eda \u201cpura, sin ideas, \u00fanicamente de rimas\u201d.<\/p>\n<p>Muchos a\u00f1os despu\u00e9s descubri\u00f3 que tuvo muchas semejanzas con Dar\u00edo. Para empezar su t\u00eda Trinidad, hermana de su abuela, era parecida a mam\u00e1 Bernarda, abuela de Rub\u00e9n. Ambos vivieron casi a la misma edad en Le\u00f3n en casas coloniales muy parecidas que estaban cerca de la iglesia San Francisco, donde ambos, en distintos tiempos, llegaban a confesarse y comulgar. A los dos les contaban los mismos cuentos de fantasmas que los espantaban y que Rub\u00e9n dijo: \u201cme contaban cuentos de \u00e1nimas en pena y aparecidos\u201d. Uno como el otro vacacionaban con sus familias en Poneloya, una playa de Le\u00f3n, y en las noches se apartaban para ver las estrellas.<\/p>\n<p>Fue por esos d\u00edas que conoci\u00f3 a Mireya, una ni\u00f1a de siete a\u00f1os de edad, un a\u00f1o menor que \u00e9l, de la cual recuerda ten\u00eda \u201cojos y pelo dorado\u201d. Nunca le declar\u00f3 su amor porque \u201cpensaba que era una cosa que no se dec\u00eda\u201d, o porque nunca pens\u00f3 que lo que sent\u00eda se llamaba amor. Simplemente se le regresan im\u00e1genes de ambos jugando naipes y ba\u00f1\u00e1ndose en el mar. Para que esto no fuera borrado por el mar del olvido, Ernesto lo escribi\u00f3 en una comparaci\u00f3n que hizo de este enamoramiento con el para\u00edso en el poema <em>C\u00e1ntico C\u00f3smico<\/em>:<\/p>\n<p><em>Mireya mi amor de infancia en las playas de Poneloya.<\/em><br>\n<em>Fue mi Beatriz. De ojos dantescos<\/em><br>\n<em>que no s\u00f3lo es lo dantesco un bombardeo, un terremoto.<\/em><br>\n<em>Dantesco es tambi\u00e9n el Para\u00edso.<\/em><br>\n<em>Y mi Mireya, dantesca.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_47932\" aria-describedby=\"caption-attachment-47932\" style=\"width: 890px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Casa-de-los-leones.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-47932\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Casa-de-los-leones.jpg\" alt=\"\" width=\"890\" height=\"609\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Casa-de-los-leones.jpg 890w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Casa-de-los-leones.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Casa-de-los-leones.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 890px) 100vw, 890px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47932\" class=\"wp-caption-text\">La casa de los Leones de Granada, donde Cardenal vivi\u00f3 su infancia. Foto: Archivo fotogr\u00e1fico de Ernesto Cardenal en el libro <em>Vida Perdida<\/em>.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La casa de Cardenal est\u00e1 ubicada en los Robles, un residencial de clase media de Managua. Se trata de una construcci\u00f3n esquinera en la que ya han pasado sus mejores br\u00edos. Dentro resaltan unos cuadros pintados por nativos de Solentiname, el archipi\u00e9lago en el lago Cocibolca, y algunos retratos de guerrilleros m\u00e1rtires de ese mismo lugar.<\/p>\n<p>Es una casona amplia y chata, como las que se acostumbran a construir en este pa\u00eds por el temor a los terremotos. La cocina a un costado de la sala, donde ya empieza a hervir un pescado que almorzar\u00e1 Ernesto; un patio contiguo del que se levantan \u00e1rboles y plantas, por donde unos patos van graznando y unos chichiltotes ya revientan.<\/p>\n<p>Las buj\u00edas est\u00e1n apagadas y todo se ilumina con la luz natural de mediod\u00eda. Hay muchos cuartos en esta casa y ning\u00fan televisor o equipo de sonido en la sala, tampoco en las habitaciones que logro entrar. \u201cA Ernesto no le gusta mirar pel\u00edculas y es sordo para la m\u00fasica\u201d, dice Luz Marina Acosta, una poeta y pintora que ha sido su asistente durante 40 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Es curioso que no escuche m\u00fasica, no le guste el cine y el teatro, aunque s\u00ed lee este tipo de obras por escrito. El resto de la casa est\u00e1 llena de libros, en los pasillos o corredores, en el estudio de Cardenal, y en algunos cuartos solitarios. M\u00e1s extra\u00f1o todav\u00eda es que casi todas las publicaciones que consulta, con alguna excepci\u00f3n, son en ingl\u00e9s. Luz Marina Acosta, una se\u00f1ora esbelta y en\u00e9rgica, le entrega las \u00faltimas ediciones de las revistas <em>The New Yorker<\/em> y <em>The New York Review Of Boo<\/em>k que le llegan peri\u00f3dicamente junto a otras revistas cient\u00edficas.<\/p>\n<p>Hoy Cardenal le anot\u00f3 en un papel a Luz Marina dos libros que necesita leer porque en ellos \u201cencontrar\u00e9 el final perfecto de mi poema\u201d. Ella me muestra algunos borradores que Ernesto le entrega casi todas las tardes para que ella los transcriba en un documento digital. Siempre es su primera lectora, y cada vez le resulta m\u00e1s dif\u00edcil hacerle una cr\u00edtica sobre sus poemas. \u201cA m\u00ed todos sus poemas me encantan\u201d, dice Acosta.<\/p>\n<p>Cardenal, sin embargo, vuelve a ellos siempre. Los pule con meticulosidad hasta que quedan \u201cpublicables\u201d. Este proceso, desde hace unos a\u00f1os, lo ha registrado Acosta, quien ahora tiene anotado la transformaci\u00f3n de c\u00f3mo inician y finalizan sus \u00faltimos poemas.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfSobre qu\u00e9 est\u00e1 escribiendo ahora? \u2014le pregunto a Cardenal en su cuarto.<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Sobre lo mismo que en los \u00faltimos a\u00f1os he estado haciendo: el cosmos, la muerte, la resurrecci\u00f3n. El universo en el que estamos.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfQu\u00e9 hay despu\u00e9s de la muerte?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Creo en la resurrecci\u00f3n. Es mi tema principal. La muerte es otra etapa de la vida y para resucitar hay que morir.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfEntonces hay algo m\u00e1s despu\u00e9s de esta vida?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Esto no iba a ser entrevista\u2026 Yo iba a responder unas preguntas que tengo aqu\u00ed, que son m\u00e1s f\u00e1ciles de responder, no cosas que no he preparado \u2014responde molesto, y entonces empieza a contestar las dem\u00e1s preguntas.<\/p>\n<p>Luz Marina Acosta luego me explica que Cardenal tiene la debilidad de pensar r\u00e1pido una respuesta. M\u00e1s bien es reflexivo con las preguntas, dice. Adem\u00e1s de no ser locuaz, es callado, y su conexi\u00f3n es del pensamiento a la escritura y no hacia la oralidad.<\/p>\n<p>\u201cMuchos periodistas vienen a la casa sin avisar y se meten al cuarto a saludarlo. Le empiezan a hacer preguntas para una entrevista y es por eso que Ernesto se molesta\u201d, dice Acosta.<\/p>\n<figure id=\"attachment_47933\" aria-describedby=\"caption-attachment-47933\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-4-e1563213783361.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-47933 size-large\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-4-1024x683.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"427\"><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47933\" class=\"wp-caption-text\">Todas las ma\u00f1anas escribe poemas. Est\u00e1 trabajando en el libro <em>Resurrecci\u00f3n<\/em>. Foto: \u00d3scar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<p>El poeta nicarag\u00fcense Julio Valle Castillo le puso el nombre de Ernesto a su primer hijo por la admiraci\u00f3n que le tiene a Cardenal. \u00c9l dice que otra cualidad del poeta es la sinceridad al momento de hacer cr\u00edticas. \u201cMuchos escritores y poetas llegan con sus escritos y Ernesto les dice \u201cque no sirven\u201d. Las personas se resienten y por eso dicen que es malcriado o hura\u00f1o\u201d, dice Valle Castillo. De ah\u00ed que en muy pocas entrevistas de Cardenal uno encuentre respuestas profundas. No obstante, su sinceridad les ha dado buenos titulares a los peri\u00f3dicos.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfCu\u00e1l es el mejor libro que ha escrito? \u2014le sigo preguntando a Cardenal.<\/strong><\/p>\n<p>\u2014Sin duda es <em>C\u00e1ntico C\u00f3smico<\/em>, un poema de 500 p\u00e1ginas que se me llev\u00f3 como unos 30 a\u00f1os hacerlo. Desde bastante joven empec\u00e9 a reunir muchos datos cient\u00edficos que serv\u00edan para hacer un poema cient\u00edfico. Cuando llevaba 90 p\u00e1ginas supe que ser\u00eda m\u00e1s grande y que podr\u00eda ser muy aburrido si solamente se hablaba de la armon\u00eda del universo, el amor y del mundo, sino que tambi\u00e9n deb\u00eda poner cosas reales de mi vida, de la econom\u00eda, chistes, an\u00e9cdotas\u2026<\/p>\n<p><em>C\u00e1ntico C\u00f3smico<\/em>, seg\u00fan Cardenal, es una inspiraci\u00f3n de Ezra Pound, del cual aprendi\u00f3 que la poes\u00eda deb\u00eda tratar sobre cualquier tema, al igual que la prosa, y no solamente de aspectos estrictamente po\u00e9ticos, sino m\u00e1s bien cotidianos. Y yo recuerdo aquella frase que le atribuyen a Ernest Hemingway en la que asegura que ning\u00fan tema es horrible si la historia es veraz, la prosa es limpia y honesta, y si demuestra valor y elegancia bajo presi\u00f3n. Pero este libro de Cardenal escrito en verso libre es una especie de cr\u00f3nica del principio del universo en el que se combinan los datos cient\u00edficos, el misticismo y an\u00e9cdotas. \u201cLo tuve que publicar sin haberlo terminado\u201d, dice Cardenal.<\/p>\n<p>La obra se public\u00f3 en 1993 y Cardenal dice que todos los libros que ha publicado desde entonces son una continuaci\u00f3n de este. Antes de imprimirlo pidi\u00f3 que una universidad cient\u00edfica de Alemania verificara que no hubiera ninguna errata en los datos. \u201cY no encontraron ning\u00fan error\u201d, dice Acosta. Yo abro el libro de 581 p\u00e1ginas y leo: \u201cDe las sombras sale aun el m\u00e1s tenue rayo de luz\u201d, y creo que podr\u00eda servir para comenzar.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<figure id=\"attachment_47939\" aria-describedby=\"caption-attachment-47939\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-47939\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-2-1024x684.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"428\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-2.jpg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-2.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-2.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47939\" class=\"wp-caption-text\">La m\u00e1quina de escribir de Cardenal. Foto: \u00d3scar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<p>Son las doce del mediod\u00eda y el almuerzo ya est\u00e1 por servirse. Ernesto Cardenal aparece en el \u00e1mbito de la sala caminando con un andarivel. Atr\u00e1s va un enfermero custodi\u00e1ndolo. Ambos se sientan alrededor de la mesa. Pide la vinagreta que luego le echa a la ensalada acompa\u00f1ada con un filete de pescado.<\/p>\n<p>Uno de los grandes placeres de Cardenal ha sido comer. \u201cCardenal es comel\u00f3n\u201d, dice la poetisa y escritora Gioconda Belli, que se encuentra con \u00e9l frecuentemente en recitales y festivales en Alemania. \u201cLe encantan las salchichas. Le gusta la buena comida y comer a la hora que toca. No le gusta aguantar hambre\u201d, agrega Belli.<\/p>\n<p>Luis Rocha, otro amigo poeta de Cardenal, cuenta que durante la \u00faltima vez que estuvo enfermo hab\u00eda perdido por primera vez el apetito. \u201cAunque pod\u00eda comer, le preocupaba que no le daba hambre y me pidi\u00f3 que hablara con su doctor para que lo dejara comer iguana con pinol\u201d, dice Rocha, ri\u00e9ndose.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os ha estado hospitalizado unas tres veces. En la \u00faltima ocasi\u00f3n, a inicios de 2019, se ten\u00eda todo preparado para su funeral. El Vaticano le levant\u00f3 el castigo que desde 1983 le imped\u00eda administrar los sacramentos. \u00c9l y otros tres sacerdotes, incluyendo a su hermano Fernando, fueron suspendidos por el papa Juan Pablo II por apoyar a la Revoluci\u00f3n Popular Sandinista, de corte comunista. Es famosa una fotograf\u00eda del m\u00e1ximo l\u00edder de la Iglesia cat\u00f3lica rega\u00f1ando a Cardenal en su primera visita en Nicaragua.<\/p>\n<p>Ernesto Cardenal form\u00f3 una comunidad contemplativa en Solentiname, de la cual salieron muchos cuadros guerrilleros y el famoso ataque al cuartel San Carlos en 1977, que tuvo m\u00e1s pena que gloria pero que sirvi\u00f3 para avivar la llama de insurrecci\u00f3n del Frente Sandinista que derroc\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s a Anastasio Somoza Debayle.<\/p>\n<p>Una vez triunf\u00f3 la revoluci\u00f3n, Ernesto Cardenal pas\u00f3 a ser ministro de Cultura. Ah\u00ed se encontr\u00f3 con Luz Marina Acosta, que antes estaba exiliada por ser militante del Frente Sandinista, y m\u00e1s tarde con Gioconda Belli y Luis Rocha, ambos poetas como parte del mismo movimiento.<\/p>\n<p>\u2014Nosotros no queremos hablar con usted, porque usted es el marido de ella \u2014recuerda Gioconda Belli que le dijo Ernesto al actual presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, en los a\u00f1os ochenta, cuando quiso intervenir durante una reuni\u00f3n de militantes del Frente Sandinista que ped\u00edan la expulsi\u00f3n de su esposa Rosario Murillo, actual vicepresidenta, por intrigar contra Cardenal.<\/p>\n<p>La pugna con Rosario Murillo le socav\u00f3 poderes a Ernesto Cardenal, hasta que renunci\u00f3 al ministerio. Sin embargo, m\u00e1s de 30 a\u00f1os despu\u00e9s la persecuci\u00f3n contra el poeta se reaviv\u00f3 con una resoluci\u00f3n en el que el Estado de Nicaragua le impuso una multa de 800 mil d\u00f3lares y le congel\u00f3 sus cuentas, por lo que Ernesto ha denunciado que \u201cexiste una persecuci\u00f3n de parte de la pareja presidencial\u201d contra \u00e9l.<\/p>\n<p>Una de las condiciones para esta entrevista fue que no le preguntara sobre este tema, pues seg\u00fan \u00e9l le podr\u00eda traer represalias. Le insist\u00ed en sus poemas nuevos, que seg\u00fan sus amigos hablan sobre la actual crisis pol\u00edtica de Nicaragua, pero Cardenal solamente dijo que trataban sobre la \u201cresurrecci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_47935\" aria-describedby=\"caption-attachment-47935\" style=\"width: 791px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Rosario-y-Cardenal.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-47935\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Rosario-y-Cardenal.jpg\" alt=\"\" width=\"791\" height=\"498\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Rosario-y-Cardenal.jpg 791w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Rosario-y-Cardenal.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Rosario-y-Cardenal.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 791px) 100vw, 791px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47935\" class=\"wp-caption-text\">Con Rosario Murillo en la redacci\u00f3n de LA PRENSA. Foto: Archivo LA PRENSA<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Hubo un dilema que persigui\u00f3 a Ernesto Cardenal durante sus primeros 31 a\u00f1os de vida, exactamente hasta el 2 de junio de 1956. Y era que se debat\u00eda entre entregarse al amor terrenal de una mujer con quien casarse o entregarse completamente a Dios. No se puede decir que hizo poco por conquistar a las muchachas m\u00e1s bellas de su \u00e9poca, pero ese fracaso perpetuo estuvo determinado para que pudiera encontrar \u201cel amor verdadero\u201d.<\/p>\n<p>Su primer enamoramiento ocurri\u00f3 cuando ten\u00eda nueve a\u00f1os de edad, con Mireya, all\u00e1 en las playas de Poneloya. Sin embargo, desde los 18 a\u00f1os, cuando empez\u00f3 aquella obsesi\u00f3n por casarse, desfilaron por su vida una serie de muchachas que pudieron haberle dado un giro radical a su destino.<\/p>\n<p>La que ocupa el mejor lugar en sus recuerdos es Carmen Chamorro Benard, conocida como Nena en Granada, donde Ernesto la conoci\u00f3. \u00c9l ya se hab\u00eda bachillerado y ella era una estudiante de 14 a\u00f1os de edad del Colegio Franc\u00e9s. Hay que decir, en sus libros de memorias est\u00e1 escrito, que tendr\u00eda esta predilecci\u00f3n por las ni\u00f1as de esta edad incluso hasta los 31 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cYo argumentaba en mi defensa que seg\u00fan se dice Julieta de Romeo ten\u00eda catorce a\u00f1os, y Helena de Grecia tambi\u00e9n ten\u00eda catorce a\u00f1os cuando la rapt\u00f3 Menelao. Ciertamente yo hab\u00eda tenido siempre predilecci\u00f3n por las muchachas muy j\u00f3venes\u201d, cuenta en su libro autobiogr\u00e1fico <em>Vida Perdida<\/em>.<\/p>\n<p>En estas p\u00e1ginas nombra unas 14 muchachas o ni\u00f1as de las cuales Ernesto estuvo en alg\u00fan momento prendado. Con mayor o menor intensidad, como es natural, pero con quienes consider\u00f3 siempre la opci\u00f3n del matrimonio. Algunas le correspondieron y la mayor\u00eda no lo hizo. Sin embargo, estas \u00faltimas fueron quienes inspiraron sus poemas, porque como \u00e9l mismo dice: \u201ces mundialmente conocido que inspira m\u00e1s el amor desdichado que el amor feliz\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_47936\" aria-describedby=\"caption-attachment-47936\" style=\"width: 682px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Cardenal-joven.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-47936\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Cardenal-joven.jpg\" alt=\"\" width=\"682\" height=\"599\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Cardenal-joven.jpg 682w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Cardenal-joven.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 682px) 100vw, 682px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47936\" class=\"wp-caption-text\">Cardenal a los 30 a\u00f1os de edad, despu\u00e9s de regresar a Nicaragua tras su viaje a Europa. Foto: Archivo fotogr\u00e1fico de Ernesto Cardenal en el libro <em>Vida Perdida<\/em>.<\/figcaption><\/figure>\n<p>En esta parte de su vida Ernesto considera que ya estaba labrado su destino. \u201cSiempre aparec\u00eda un amor correspondido o uno que yo tal vez equivocadamente me imaginaba que lo ser\u00eda, y me ve\u00eda cerca del matrimonio, sent\u00eda una zozobra, yo dir\u00eda m\u00e1s bien p\u00e1nico: el hecho de que si me casaba se cancelaba para siempre la posibilidad de una entrega a Dios\u201d.<\/p>\n<p>Fue muy enamoradizo y seg\u00fan \u00e9l mismo exigente con la belleza femenina, a pesar de que reconoc\u00eda no ser agraciado y para muestra cita su apodo de Pizote, por su larga nariz que resaltaba desde la secundaria. Lo que m\u00e1s horror le daba era que su futura esposa engordara y se convirtiera en una \u201cvieja fea\u201d. \u201cEn algunos casos me produjo una profunda preocupaci\u00f3n el ver a la posible suegra que era gorda y por a\u00f1adidura muy parecida a la hija, como un retrato de lo que terminar\u00eda siendo la futura esposa\u201d.<\/p>\n<p>Carmen, la muchacha de piel sonrosada y ojos dorados, nunca fue m\u00e1s que su amiga. Ernesto a\u00fan despu\u00e9s de que se march\u00f3 a estudiar Literatura en M\u00e9xico le escribi\u00f3 poemas y cartas; y al a\u00f1o de haberse ido regres\u00f3 a Granada para tratar de conquistarla. Hab\u00eda algo curioso en Carmen y era que \u00e9l la encontraba muy parecida a su madre, Esmeralda Mart\u00ednez. Ambas ten\u00edan una cabellera espesa en esa \u00e9poca y \u201cun peinado vagamente parecido y unos ojos dorados y pesta\u00f1as que se desnudan con una penetrante luz\u201d.<\/p>\n<p>El amor de Carmen, seg\u00fan Ernesto, era el de los grandes enamorados de la historia. Que cuando ocurre, \u201cla atenci\u00f3n queda detenida y fija en una sola persona u objeto\u201d, cuando lo normal es que uno tiene la mente puesta en distintas cosas. \u201cEl resto del universo queda oscurecido y uno est\u00e1 pensando en una sola cosa y se dice que es un mani\u00e1tico, porque el enamorado es eso precisamente, un loco\u201d.<\/p>\n<p>En el libro revela que perdi\u00f3 su virginidad a los 21 a\u00f1os de edad, pero no da mayores detalles a pesar de que cuenta aventuras en burdeles y con prostitutas. Lo que s\u00ed asegura es que el enamoramiento es una especie de encantamiento. Que por eso los primeros versos de la humanidad ten\u00edan que ver con el misticismo y la magia, ya que aunque no son iguales tiene la misma ra\u00edz: usan el mismo lenguaje. \u201cEl amor era una man\u00eda divina y todo enamorado ve divina a su amada, se siente con ella como en el cielo\u201d, dijo Plat\u00f3n.<\/p>\n<p>El poeta lo experimentar\u00eda el 2 de junio de 1956, mientras desfilaba la caravana de Anastasio Somoza enfrente de su librer\u00eda en Managua. Resulta que el primero de la dinast\u00eda somocista, meses antes de ser asesinado, sirvi\u00f3 como padrino de bodas de la \u00faltima novia de Ernesto. En aquel momento se sinti\u00f3 \u201cabatido hasta el fondo del abatimiento\u201d, pero inesperadamente se produjo \u201cuna paz muy sabrosa, un deleite muy grande, un placer inmenso\u201d que no tiene otra palabra m\u00e1s que definir sino \u201cc\u00f3smico\u201d.<\/p>\n<p>As\u00ed Ernesto describe su \u201cencuentro con Dios\u201d y desde ese d\u00eda se entreg\u00f3 completamente. Es por esa raz\u00f3n que decidi\u00f3 irse al monasterio de la orden trapense.<\/p>\n<figure id=\"attachment_47937\" aria-describedby=\"caption-attachment-47937\" style=\"width: 600px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Cardenal-cuernavaca.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-47937 size-full\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/Cardenal-cuernavaca-e1563214467829.jpg\" alt=\"\" width=\"600\" height=\"386\"><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47937\" class=\"wp-caption-text\">Ernesto Cardenal a los 33 a\u00f1os de edad en el monasterio de Cuernavaca. Foto: Archivo fotogr\u00e1fico de Ernesto Cardenal en el libro <em>Vida Perdida<\/em>.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 le gusta estar solo?<\/strong><\/p>\n<p>\u2014No s\u00e9, es parte de mi car\u00e1cter la soledad, y por eso tuve la vocaci\u00f3n para moje trapense. Que es una orden donde no se habla nunca, yo era feliz no hablando, m\u00e1s que por se\u00f1as nos comunic\u00e1bamos.<\/p>\n<p>En la orden trapense de Kentucky, Estados Unidos, Cardenal estuvo dos a\u00f1os y tres meses casi totalmente aislado del mundo y enfocado en la meditaci\u00f3n con Dios. Renunci\u00f3 a escribir y hacer esculturas para entregarse completamente a la divinidad. Tambi\u00e9n hubo un desapego total de las comodidades: dorm\u00eda sin calefacci\u00f3n, en un cuarto peque\u00f1o, con una cama de cemento y aquejado de gastritis.<\/p>\n<p><strong>\u2014\u00bfSe sent\u00eda libre?<\/strong><\/p>\n<p>Yo escog\u00ed eso, era libre para escogerlo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de salir de la Trapa en Estados Unidos, Ernesto se fue a otro monasterio en M\u00e9xico y un seminario en Colombia, para despu\u00e9s fundar la comunidad contemplativa en Solentiname, una isla sin luz el\u00e9ctrica ni agua potable. Tal vez ese aislamiento voluntario determin\u00f3 su car\u00e1cter reacio hacia la danza, la m\u00fasica, el cine y el teatro.<\/p>\n<p>Esta ma\u00f1ana Ernesto tambi\u00e9n ha recibido la visita de Bosco Centeno y Esperanza Guevara, un matrimonio de Solentiname del cual ha sido una especie de padre. Esta pareja era parte del grupo que form\u00f3 en la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, de la cual es uno de sus m\u00e1ximos exponentes.<\/p>\n<p>Esperanza Guevara, de 63 a\u00f1os, una morena de rasgos ind\u00edgenas, ten\u00eda nueve a\u00f1os cuando Ernesto Cardenal lleg\u00f3 a Solentiname. En ese tiempo era una isla campesina muy pobre y desconocida, de manera que hab\u00eda un concurso en la radio m\u00e1s popular del pa\u00eds para la persona que adivinara cu\u00e1l era su ubicaci\u00f3n. \u201cLas misas se hac\u00edan como una tertulia en la que se le\u00eda el evangelio y se interpretaba\u201d, dice Guevara.<\/p>\n<p>Esas interpretaciones de los campesinos de Solentiname fueron plasmadas en el libro \u201cEl evangelio de Solentiname\u201d, que le fue sugerido a Ernesto por el escritor argentino Julio Cort\u00e1zar. \u201cLas discusiones eran llevar el evangelio a la realidad de Nicaragua. Por ejemplo, para nosotros el imperio eran los gringos y caif\u00e1s era Somoza\u201d, dice el exguerrillero y retirado del Ej\u00e9rcito, Bosco Centeno.\u00a0 \u201cEse convencimiento nos llev\u00f3 a tomar las armas para combatir la dictadura somocista y luego defender la revoluci\u00f3n\u201d, agrega.<\/p>\n<p>Cincuenta a\u00f1os despu\u00e9s de la llegada de Cardenal, Solentiname pas\u00f3 a tener nueve escuelas de primaria y secundaria, un centro de salud, m\u00e9dicos, enfermeras. \u201cEl gobierno ahora se ha encargado de algunas cosas, pero eso lo empez\u00f3 Ernesto solo con el apoyo de nosotros\u201d, dice Centeno.<\/p>\n<p>Para los nativos de Solentiname, Ernesto es \u201cun santo de carne y hueso que le gusta comer, leer, re\u00edr, tomarse unos tragos de ron, pero que tambi\u00e9n se equivoca o parece que se equivoca\u201d.<\/p>\n<figure id=\"attachment_47934\" aria-describedby=\"caption-attachment-47934\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-5-e1563213874890.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-47934\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-5-1024x684.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"428\"><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47934\" class=\"wp-caption-text\">Bosco Centeno y Esperanza Guevara, el matrimonio de Solentiname. Foto: \u00d3scar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La \u00faltima vez que lo miro, Cardenal est\u00e1 frente a su m\u00e1quina de escribir, con el sol ba\u00f1ando su perfil y sus ojos clavados en la ventana. En el mismo cuarto hay una mesa amplia donde toma apuntes, un librero peque\u00f1o sobre el que est\u00e1n algunos medicamentos para nebulizarlo. Al fondo una camilla de hospital y encima de ella dos libros, de los 10 que ahora est\u00e1 leyendo de forma simult\u00e1nea.<\/p>\n<p>Luz Marina Acosta dice que a diferencia de grandes poetas nicarag\u00fcenses, como Rub\u00e9n Dar\u00edo o Carlos Mart\u00ednez Rivas, en los que la poes\u00eda estaba casi intr\u00ednseca, Ernesto se ha labrado su camino porque cada poema le cuesta. \u201cPor eso todav\u00eda lee y todav\u00eda escribe\u201d, dice Acosta.<\/p>\n<p><strong>\u2014Dicen que la ciencia aleja al hombre de Dios. \u00bfNo le sucede? \u2014pregunto a Cardenal.<\/strong><\/p>\n<p>\u2014A m\u00ed me acerca. La ciencia es un camino m\u00e1s directo a Dios, m\u00e1s que la religi\u00f3n. La religi\u00f3n divide a los hombres muchas veces y la ciencia no.<\/p>\n<p>Para su amigo Luis Rocha, Ernesto pas\u00f3 de buscar la verdad en la tierra para irse al universo y tratar de encontrar \u201cel sentido a nuestras vidas\u201d. De esta manera, por ejemplo, puede responder el misterio del tiempo y de c\u00f3mo el reloj en la pared sigue se\u00f1alando las 11:15 de la ma\u00f1ana y con ello demostrar que no hay nada sumergido en el mar del olvido.<\/p>\n<figure id=\"attachment_47938\" aria-describedby=\"caption-attachment-47938\" style=\"width: 640px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-large wp-image-47938\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-1-1024x684.jpg\" alt=\"\" width=\"640\" height=\"428\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-1.jpg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/07\/295-MAG-ECardenal-1.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-47938\" class=\"wp-caption-text\">Cardenal actualmente est\u00e1 leyendo m\u00e1s de 10 libros de manera simult\u00e1nea. Foto: \u00d3scar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<hr>\n<h3>11 datos sobre el \u201cpueta\u201d<\/h3>\n<p>Entre los cientos de poemas que tiene el padre Cardenal, solo ha escrito un cuento, \u201cEl Sueco\u201d, se titula.<br>\nDesde muy joven se inici\u00f3 como escultor. El tema principal de sus piezas es la flora y la fauna del archipi\u00e9lago de Solentiname y se han vendido tanto en Nicaragua como en el exterior.<\/p>\n<p>La silueta de Sandino en metal, ubicada en la c\u00faspide de la Loma de Tiscapa, Managua, fue dise\u00f1ada por el padre Cardenal.<\/p>\n<p>A pesar de contar con tantos libros, premios y reconocimientos, \u201cEpigramas\u201d es de los m\u00e1s famosos y compartido en las redes sociales. Este es un fragmento: \u201cAl perderte yo a ti, t\u00fa y yo hemos perdido: yo, porque t\u00fa eras lo que yo m\u00e1s amaba \/ y t\u00fa, porque yo era el que te amaba m\u00e1s\u201d.<\/p>\n<p>Fue amigo personal del poeta Carlos Mart\u00ednez Rivas, Jos\u00e9 Coronel Urtecho y Pablo Antonio Cuadra.<\/p>\n<p>Era primo de Pedro Joaqu\u00edn Chamorro Cardenal, el periodista asesinado por la dictadura somocista.<\/p>\n<p>Estudi\u00f3 Filosof\u00eda y Letras en M\u00e9xico y sac\u00f3 un m\u00e1ster en Nueva York, adonde tambi\u00e9n asist\u00eda el poeta norteamericano Allen Ginsberg.<\/p>\n<p>Octavio Paz lo conoci\u00f3 en M\u00e9xico y le dijo que le gustaban sus poemas. En Nicaragua fue visitado por otros escritores, como Julio Cort\u00e1zar, quien le sugiri\u00f3 hacer el libro \u201cEvangelio de Solentiname\u201d.<\/p>\n<p>Escribi\u00f3 sobre temas de la cultura popular, como \u201cOraci\u00f3n por Marilyn Monroe\u201d.<\/p>\n<p>Fue inspirado por Thomas Merton para entrar en la orden trapense de Gethseman\u00ed en Kentucky, Estados Unidos. Merton fue quien lo indujo a la teolog\u00eda de la liberaci\u00f3n, de la cual ambos son referentes.<\/p>\n<p>Es descendiente de un filibustero al que el general Tom\u00e1s Mart\u00ednez iba a fusilar. Resulta que antes que le dispararan pidi\u00f3 ser bautizado y que el padrino fuera el general Mart\u00ednez. A este la cay\u00f3 en gracia la estratagema dilatoria del extranjero que no hablaba espa\u00f1ol, y le perdon\u00f3 la vida. Y en su nuevo nombre cristiano de bautizado incorpor\u00f3 el apellido Mart\u00ednez, por su padrino.<\/p>\n<hr>\n<h3>Familiar de Somoza<\/h3>\n<p>Ernesto Cardenal fue sobrino tataranieto de Bernab\u00e9 Somoza, quien era t\u00edo abuelo de Anastasio Somoza Garc\u00eda, el primero de la dinast\u00eda. Este \u00faltimo no reconoci\u00f3 que era su t\u00edo porque Bernab\u00e9, a quien llamaba err\u00f3neamente Sietepa\u00f1uelos, era conocido por ser un bandolero.<\/p>\n<p>Resulta que el bisabuelo materno de Ernesto, don Juan Jacobo Mart\u00ednez, se cas\u00f3 con Esmeralda Moya Somoza, cuya madre era hermana de Bernab\u00e9 Somoza y de un Anastasio Somoza que fue abuelo del dictador. Do\u00f1a Esmeralda Somoza de Moya tambi\u00e9n fue abuela de Jos\u00e9 Mar\u00eda Moncada, y es por eso que es t\u00edo de Somoza Garc\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ernesto Cardenal es uno de los poetas vivos m\u00e1s importante de Hispanoam\u00e9rica. Candidato al Nobel de Literatura en varias ocasiones, tambi\u00e9n es sacerdote, fue monje y revolucionario. Este es un acercamiento al escritor de 94 a\u00f1os de edad<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":47828,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15,26],"tags":[],"class_list":["post-47827","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-perfil","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47827","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=47827"}],"version-history":[{"count":15,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47827\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":55890,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/47827\/revisions\/55890"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/47828"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=47827"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=47827"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=47827"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}