{"id":48054,"date":"2022-04-15T11:02:42","date_gmt":"2022-04-15T17:02:42","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=48054"},"modified":"2023-12-26T23:20:51","modified_gmt":"2023-12-27T05:20:51","slug":"la-tragedia-de-los-montenegro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-tragedia-de-los-montenegro\/","title":{"rendered":"La tragedia de los Montenegro"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><br><\/strong>Aquella tarde helada Vivian Montenegro llev\u00f3 a su hija a la monta\u00f1a para que el abuelo la conociera. Despu\u00e9s de asegurarse de que nadie la segu\u00eda, camin\u00f3 un trecho con la beb\u00e9 en brazos y esper\u00f3 un rato a que \u00e9l apareciera. Para entonces Edgard Montenegro llevaba cinco meses mal viviendo debajo de \u00e1rboles y dentro de cuevas, a fin de que no lo hallaran los hombres que lo andaban buscando. Faltaban seis meses para que finalmente lo mataran.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Se parece a m\u00ed \u2014dijo.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran las 4:00 de la tarde y el encuentro no dur\u00f3 m\u00e1s que media hora, pues Edgard tambi\u00e9n tem\u00eda por las vidas de su hija y su nieta. Adem\u00e1s, pronto el cielo se llen\u00f3 de nubes grises y la fuerte lluvia de Jinotega se col\u00f3 entre el follaje de la monta\u00f1a. Antes de marcharse llorando, Vivian mir\u00f3 a su padre bajo las ramas de un \u00e1rbol, cubri\u00e9ndose con un pedazo de pl\u00e1stico negro, lo \u00fanico de lo que dispon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas tardes despu\u00e9s, el jueves 27 de junio de 2019, Edgard Montenegro fue asesinado en Honduras junto con su hijo Yalmar, justo cuando ambos pensaban que al fin estaban seguros. Hab\u00edan huido de Nicaragua en enero, atravesando la corriente del r\u00edo Coco, luego del asesinato de otro miembro de la familia: Oliver Montenegro, hermano de Edgard y t\u00edo de Yalmar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/magazine.laprensanic.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-MONTENEGRO-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"522\" height=\"1080\" src=\"https:\/\/magazine.laprensanic.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-MONTENEGRO-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48142\" style=\"width:840px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-MONTENEGRO-1.jpg 522w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-MONTENEGRO-1.jpg 145w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-MONTENEGRO-1.jpg 495w\" sizes=\"(max-width: 522px) 100vw, 522px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Edgard Montenegro Centeno con su hija Vivian Montenegro Olivas. CORTES\u00cdA<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Pero el drama de los Montenegro a\u00fan no acaba. Las mujeres se sienten vigiladas y amenazadas, las han despedido de sus empleos o han tenido que renunciar, y casi todos los hombres de la familia est\u00e1n escondidos para no correr la misma suerte que Oliver, Edgard y Yalmar. Huyen de la Polic\u00eda y de los paramilitares del orteguismo, explican. Ni siquiera han podido estar presentes en los funerales de sus muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sucede que en abril de 2018, cuando en cada rinc\u00f3n del pa\u00eds estallaron protestas ciudadanas contra el r\u00e9gimen de los Ortega Murillo, gran parte de esta familia campesina, de tradici\u00f3n antisandinista, comenz\u00f3 a participar en marchas y barricadas. Edgard, antiguo miembro de la Resistencia Nicarag\u00fcense, fue uno de los que m\u00e1s se involucr\u00f3. Estuvo en manifestaciones que, micr\u00f3fono en mano, dirig\u00eda y ayud\u00f3 a organizar los tranques de El Cu\u00e1 y Wiwil\u00ed, municipios jinoteganos.<\/p>\n\n\n\n<p>En junio de ese mismo a\u00f1o empezaron las \u201coperaciones limpieza\u201d y el tranque de El Cu\u00e1 fue atacado, pero continu\u00f3 activo, igual que el de Wiwil\u00ed. Los Montenegro hicieron \u201cunas dos movilizaciones m\u00e1s\u201d; sin embargo, en julio la persecuci\u00f3n los oblig\u00f3 a escapar, relata Enoc Montenegro, hermano de Edgard y Oliver, desde el lugar donde se esconde para proteger su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hombres Montenegro ya se encontraban en la clandestinidad, echados al monte, cuando en septiembre recibieron la noticia de que Edgard era acusado por la Polic\u00eda de haber asesinado a H\u00e9ctor Moreno Centeno, de 30 a\u00f1os, a quien en Jinotega conoc\u00edan como Pasmado y como paramilitar orteguista. Un crimen que ellos atribuyen a la propia Polic\u00eda y a los paramilitares.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde entonces no han tenido paz. Sus casas est\u00e1n abandonadas y las cosechas se han perdido en los cafetales porque a los peones les da miedo trabajar para alguien de apellido Montenegro. El ganado est\u00e1 desapareciendo en los potreros y se les han robado la madera y los cultivos. Ya poco queda de la vida que ten\u00edan antes de ese abril.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Los cafetales del cerro Kilamb\u00e9 estaban llenos de granos rojos. Era enero, tiempo de cosechas, y Oliver Montenegro, de 44 a\u00f1os, decidi\u00f3 que no perder\u00eda la suya despu\u00e9s de haber trabajado tantos meses. De d\u00eda iba a su finca y de noche se escond\u00eda en cualquier parte porque sab\u00eda que ning\u00fan Montenegro estaba a salvo en esas tierras sin ley. Sus hermanos se lo advirtieron muchas veces y Oliver les respond\u00eda: \u201cNo me va a pasar nada. Dios me protege\u201d. Pero a veces dorm\u00eda en la seguridad que le ofrec\u00eda el monte, donde nadie lo encontr\u00f3. Tuvieron que matarlo por la tarde y en la finca de la que no quiso salir.<\/p>\n\n\n\n<p>Le dispararon por la espalda cuando se dirig\u00eda, montando una mula y jalando dos m\u00e1s, a retirar la cosecha de caf\u00e9 cortada por sus peones en la jornada del d\u00eda. Esa misma tarde su cuerpo fue trasladado a la casa de la finca, pero ninguno de sus hermanos pudo ir a ver con sus propios ojos la desgracia que finalmente hab\u00eda alcanzado a la familia Montenegro. Fue su madre, \u00c1ngela Centeno, de 78 a\u00f1os, quien recogi\u00f3 el cad\u00e1ver destrozado.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><a href=\"https:\/\/magazine.laprensanic.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-MONTENEGRO-1.jpeg\"><img decoding=\"async\" width=\"576\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/magazine.laprensanic.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-MONTENEGRO-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48141\" style=\"width:840px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-MONTENEGRO-1.jpeg 576w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-MONTENEGRO-1.jpeg 169w\" sizes=\"(max-width: 576px) 100vw, 576px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Oliver en actividades del campo. CORTES\u00cdA<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Oliver ten\u00eda el cuerpo acribillado y dos balazos de fusil que entraron por el cr\u00e1neo y le desbarataron el rostro. Debajo del ombligo empezaba una herida que le atravesaba el vientre y sobre el pasto, alrededor de la cabeza deshecha, estaban regados los sesos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Es imposible olvidar el olor de la masa encef\u00e1lica. Se te graba en la mente, sobre todo si es de tu hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien as\u00ed habla es una de las hermanas Montenegro Centeno, que ha preferido omitir su nombre. A ella la despidieron de su trabajo porque su familia particip\u00f3 en las protestas contra el Gobierno. Pero perder un empleo no es tan importante cuando casi todos tus hermanos y sobrinos, e incluso tus padres, est\u00e1n amenazados de muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMi consuelo es que Oliver no tuvo tiempo de sufrir\u201d, dice. \u201cIgual que a Edgard, lo agarraron por la espalda. No los enfrentaron\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Conoce detalles de lo ocurrido esa tarde porque hay un sobreviviente: un joven pariente que acompa\u00f1aba a Oliver en las labores del campo y que ese mi\u00e9rcoles 23 de enero se salv\u00f3 por un olvido. Al momento de la balacera no estaba junto a su primo porque, cuando iban camino a los cafetales, advirti\u00f3 que no llevaba un l\u00e1piz para anotar cu\u00e1nto grano hab\u00eda colectado cada cortador y regres\u00f3 a buscar uno.<\/p>\n\n\n\n<p>Acababa de cerrar la puerta de la casita donde permanec\u00eda durante la cosecha cuando, a unos cincuenta metros de distancia, comenzaron los tiros. \u201c\u00c9l ven\u00eda montado y la bestia agarr\u00f3 en direcci\u00f3n opuesta, incontrolable, asustada. As\u00ed fue como \u00e9l se salv\u00f3\u201d, asegura la hermana de los Montenegro Centeno.<\/p>\n\n\n\n<p>Gracias a ese testigo saben que los hombres que llegaron a matar a Oliver eran \u201cm\u00e1s de veinte\u201d. Y est\u00e1n seguros de que entre ellos hab\u00eda oficiales, porque cuando do\u00f1a \u00c1ngela lleg\u00f3 a buscar el cuerpo de su hijo \u201ca doscientos metros estaba la Polic\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo es posible que estando la Polic\u00eda tan cerca ocurra un asesinato\u201d y que la autora sea una banda que no es parte de la misma Polic\u00eda, sostiene Enoc Montenegro. Por otro lado, dice, \u201cel testigo certifica que vio a miembros de la Polic\u00eda disparar. De eso no cabe duda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para la familia, la sa\u00f1a con que mataron a Oliver fue un mensaje dirigido a todos los Montenegro. \u201cDesfigurar el cuerpo fue clave. Le desbarataron el cr\u00e1neo ya estando en el suelo, porque la masa encef\u00e1lica estaba dispersa alrededor de su cabeza. Mi conclusi\u00f3n es que no quer\u00edan que quedara completo. Quer\u00edan que quedara aun m\u00e1s el dolor en nuestra mente\u201d, considera la hermana de la v\u00edctima.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero existe otro motivo por el que creen que Oliver fue asesinado y su cuerpo destrozado: los hombres que lo mataron quer\u00edan hacer salir del monte a Edgard, el mayor de los siete varones Montenegro Centeno, l\u00edder de la familia y candidato a alcalde en Wiwil\u00ed en las elecciones de 2004.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/magazine.laprensanic.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-10.jpeg\"><img decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"960\" src=\"https:\/\/magazine.laprensanic.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-10.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48139\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-10.jpeg 1280w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-10.jpeg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-10.jpeg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-10.jpeg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-10.jpeg 600w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Edgard Montenegro Centeno en su finca  del Kilamb\u00e9, con su hija Vivian y uno de sus nietos. Ese d\u00eda med\u00edan la profundidad del agua para luego instalar una turbina que generara energ\u00eda.   FOTO\/ CORTES\u00cdA<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Edgard, de 54 a\u00f1os, era muy popular en la zona, donde se le conoc\u00eda como \u201ccomandante Cabez\u00f3n\u201d, su nombre de guerra en los a\u00f1os en que pele\u00f3 en las filas de la Resistencia Nicarag\u00fcense. Y, seg\u00fan su familia, para los sandinistas de Jinotega \u00e9l nunca dej\u00f3 de ser un \u201cexcontra\u201d al que hab\u00eda que tener en la mira.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuatro meses despu\u00e9s de la muerte de Oliver, en mayo, apareci\u00f3 ese video donde Edgard llama desde territorio hondure\u00f1o a la organizaci\u00f3n armada contra el r\u00e9gimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo. Se le ve vestido de camuflado, de gorra negra y brazos cruzados, al frente de un pu\u00f1ado de hombres tambi\u00e9n con ropas militares.<\/p>\n\n\n\n<p>Hab\u00edan logrado \u201cacorralarlo\u201d, afirman sus parientes. Por eso Cabez\u00f3n grab\u00f3 un video que a todas luces lo expon\u00eda m\u00e1s. Estaba lejos de su familia y de su finca, y \u201c\u00bfqu\u00e9 es un campesino sin trabajar su tierra?\u201d, dice su hermana. Adem\u00e1s le hab\u00edan matado a un hermano y amenazado a sus padres e hijos, y cada vez ve\u00eda m\u00e1s lejana la posibilidad de que el pa\u00eds saliera de la crisis por la v\u00eda pac\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTodos nuestros hermanos alzados en armas a ra\u00edz de la lucha que se increment\u00f3 el 18 de abril del a\u00f1o pasado, hemos logrado la unidad de todas nuestras fuerzas a nivel nacional. Tenemos coordinaciones con el Frente Sur, con nuestra gente que est\u00e1 al lado sur, al lado de Costa Rica. Tambi\u00e9n tenemos gente en el centro de nuestro pa\u00eds y prueba de ello es que hoy aqu\u00ed hemos logrado concertar y consensuar las ideas y nuestros principios de lucha en esta nueva etapa de lucha que Nicaragua necesita\u201d, asegur\u00f3 el \u201ccomandante Cabez\u00f3n\u201d en su video, con el rostro descubierto y la voz serena.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s llam\u00f3 abiertamente a la lucha armada: \u201cQueremos decirles a todos los nicarag\u00fcenses radicados en nuestro pa\u00eds y en el exilio que aqu\u00ed est\u00e1n los brazos abiertos de este nuevo movimiento, un nuevo movimiento que va a la par de los autoconvocados, de los azul y blanco y de la Unidad Nacional Azul y Blanco que est\u00e1 llevando las negociaciones en nuestro pa\u00eds\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el video se hizo viral en las redes sociales, su familia se preocup\u00f3 a\u00fan m\u00e1s y su madre, do\u00f1a \u00c1ngela, lo rega\u00f1\u00f3 por exponerse de esa manera. Edgard respondi\u00f3 dos cosas: \u201cA m\u00ed me podr\u00e1n acusar de tomar malas decisiones, pero nunca de ser un indeciso\u201d y \u201ca lo mejor me van a matar, pero algunos vamos a tener que morir para que otros vivan felices\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Vivian Montenegro sospecha que detr\u00e1s de ese llamado a la guerra hubo una raz\u00f3n m\u00e1s: su padre quer\u00eda que se pensara que estaba armado. Antes de huir a Honduras, afirma la joven de 27 a\u00f1os, Edgard desenterr\u00f3 los fusiles que hab\u00eda escondido casi tres d\u00e9cadas antes, tras la desmovilizaci\u00f3n de la Contra. \u201cEsas son las armas que aparecen en el video\u201d, dice. \u201cNo s\u00e9 si todav\u00eda serv\u00edan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Antes del 18 de abril de 2018 la vida de los Montenegro transcurr\u00eda como la de cualquier campesino que se dedica a la tierra. Despert\u00e1ndose con los primeros gallos y acost\u00e1ndose poco despu\u00e9s que las gallinas. Entre todos trabajaban la finca de 1,200 manzanas que Bibiano Montenegro, de 83 a\u00f1os, y \u00c1ngela Centeno adquirieron hace muchos soles. <\/p>\n\n\n\n<p>La cuna de los Montenegro Centeno es el cerro Kilamb\u00e9, una densa reserva natural que se extiende en el territorio de los municipios jinoteganos de El Cu\u00e1, Wiwil\u00ed y San Jos\u00e9 de Bocay. Ah\u00ed crecieron los doce hijos, cinco mujeres y siete varones, de \u00c1ngela y Bibiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os se criaban ayudando en las labores del campo y cuando alcanzaban la edad de asistir a la escuela sus padres los enviaban a la ciudad de Jinotega. Edgard cursaba segundo a\u00f1o de secundaria cuando en una redada lo sacaron del colegio y se lo llevaron para engrosar los pelotones del Servicio Militar Patri\u00f3tico impuesto por el \u201cgobierno de reconstrucci\u00f3n nacional\u201d. Ten\u00eda 17 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero en casa le hab\u00edan inculcado un sentimiento antisandinista y anticomunista, de modo que el muchacho no estaba dispuesto a luchar por el nuevo r\u00e9gimen. Se tir\u00f3 del cami\u00f3n en que lo trasladaban y camin\u00f3 un d\u00eda entero hasta llegar a la finca que su padre ten\u00eda en La Mara\u00f1osa, Wiwil\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><a href=\"https:\/\/magazine.laprensanic.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-4.jpeg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1280\" height=\"960\" src=\"https:\/\/magazine.laprensanic.com\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-4.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48136\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-4.jpeg 1280w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-4.jpeg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-4.jpeg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-4.jpeg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/08\/296-MAG-REPORTAJEMONTENEGRO-4.jpeg 600w\" sizes=\"(max-width: 1280px) 100vw, 1280px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>En 2018 los Montenegro organizaron las primeras marchas ciudadanas en El Cu\u00e1, Jinotega.  FOTO\/ CORTES\u00cdA<\/em><\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Corr\u00eda 1984 y, en un pa\u00eds en plena guerra civil, los j\u00f3venes ten\u00edan que elegir entre el servicio militar y la Resistencia Nicarag\u00fcense. Adem\u00e1s de tener formaci\u00f3n antirrojinegra, Edgard era buscado por desertor, por eso ingres\u00f3 a la Contra, cuenta su familia. Otros dos hermanos, que le segu\u00edan en edad, hicieron lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Resistencia el mayor de los Montenegro Centeno se desempe\u00f1aba como radiooperador, param\u00e9dico y jefe de grupo. Era \u201cun excelente radiooperador\u201d, asegura Luis Fley, uno de los principales l\u00edderes de la Contrarrevoluci\u00f3n en los a\u00f1os ochenta, la d\u00e9cada en que fue conocido como \u201ccomandante Johnson\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEra un muchacho joven. Sab\u00eda utilizar perfectamente la XB500 y la Datatex, que eran aparatos electr\u00f3nicos. Un excelente combatiente. Disciplinado, decidido, \u00a1con una resistencia de campesino! \u00a1Ni sudaba!\u201d, recuerda Fley. \u201cEl Cabez\u00f3n andaba en el comando regional Salvador P\u00e9rez, que operaba entre El Cu\u00e1 y Pantasma, en Jinotega\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos tres hermanos entraron pr\u00e1cticamente al mismo tiempo\u201d, dice el exl\u00edder de la Resistencia. \u201cViv\u00edan en una finca muy bonita y ven\u00edan de una familia bien trabajadora, dedicada a producir caf\u00e9 y ganado. Vino el conflicto y se sumaron al lado de la Contra, pero despu\u00e9s de la desmovilizaci\u00f3n llegaron a restablecer sus cosechas, a volver a sembrar caf\u00e9, a limpiar los potreros, a levantar nuevamente la finca que hab\u00eda quedado abandonada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La guerra termin\u00f3, pero los Montenegro siguieron convencidos de que ni el comunismo ni el Frente Sandinista significaban algo bueno. De muchachos hab\u00edan presenciado las \u201cejecuciones selectivas de gente que no comulgaba con el Frente\u201d y hab\u00edan visto c\u00f3mo las fincas de la zona eran confiscadas. Incluso don Bibiano tuvo que abandonar su propiedad de La Mara\u00f1osa debido al \u201casedio de la Seguridad del Estado\u201d, afirma Enoc, de 42 a\u00f1os, que en los ochenta era muy ni\u00f1o para tomar parte en la lucha armada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCrecimos en todos los albores de la guerra, con todo lo que significaba ese conflicto armado\u201d, relata. \u201cLos que no fuimos a la guerra vimos al Ej\u00e9rcito sandinista y al de la Resistencia Nicarag\u00fcense pasando por la finca. Se comieron muchos de nuestros animales. Hab\u00eda tiroteos y combates permanentemente. La casa estaba baleada. Vimos caer gente de ambos bandos en esa finca y recordamos como si fuera hoy las veces que citaban a mi pap\u00e1 al puesto de mando m\u00e1s cercano del Ej\u00e9rcito Sandinista para rendir informe por las veces que la Contra pasaba por la finca. Crecimos en ese ambiente y con dificultad para conseguir az\u00facar, jab\u00f3n, para salir a estudiar a Jinotega\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>No, los Montenegro Centeno no ten\u00edan muchas razones para simpatizar con el partido rojinegro. Por lo tanto, salvo algunas excepciones en la familia, nunca dejaron de hacerle oposici\u00f3n al Frente Sandinista.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2004, a los 38 a\u00f1os, Edgard particip\u00f3 en las elecciones municipales como candidato a la Alcald\u00eda de Wiwil\u00ed por el Partido de la Resistencia Nicarag\u00fcense (PRN). Y Luis Fley lo recuerda apoyando la campa\u00f1a presidencial de Enrique Bola\u00f1os en 2001 y la de Eduardo Montealegre en 2006.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego Fley perdi\u00f3 contacto con los hermanos Montenegro, pero \u201csab\u00eda que estaban ah\u00ed dedicados a la finca, que se hab\u00edan casado y ten\u00edan hijos\u201d. Volvi\u00f3 a tener noticias de ellos cuando en la monta\u00f1a los empezaron a perseguir y a exterminar. \u201cEs triste y doloroso porque uno los conoci\u00f3 en la guerra. En la guerra estuvieron en peligro pero no les pas\u00f3 nada. Y ahora vienen a morir en un tiempo en que se supone que ya no deben morir m\u00e1s nicarag\u00fcenses, mucho menos por cuestiones pol\u00edticas\u201d, expresa el comandante Johnson. \u201cEs algo perturbador. Algo que uno no puede aceptar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, dice, \u201cuno reconoce que estamos enfrentados al mismo enemigo que combatimos en los a\u00f1os ochenta con las armas. Sin escr\u00fapulos, sin conciencia, sin sentimientos, capaz de matar a quien sea con tal de preservar el poder\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A los Montenegro los han eliminado porque ellos \u201cse hab\u00edan convertido en l\u00edderes de esa zona, la gente los respaldaba, los apoyaba y los segu\u00eda\u201d, considera el excontra. \u201cEran l\u00edderes natos y resulta que los eliminaron porque el r\u00e9gimen le tiene miedo a todos los liderazgos que hay en los municipios, en las comarcas. En los ochenta el r\u00e9gimen de Ortega no control\u00f3 el campo y tampoco lo controla ahora. Entonces lo que hacen es descabezar a todas las personas que ellos identifican como unos potenciales enemigos en el futuro. Los eliminan selectivamente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando era ni\u00f1o a Yalmar le daba miedo el aullido de los monos congo que habitan las monta\u00f1as del Kilamb\u00e9. Por eso su familia lo apod\u00f3 para siempre as\u00ed, Congo. Era hijo del primer matrimonio de C\u00e1ndida Olivas, la enfermera que Edgard Montenegro conoci\u00f3 cuando, al final de la guerra, acompa\u00f1\u00f3 a una brigada m\u00e9dica en una jornada de vacunaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Edgard lo cri\u00f3 desde los dos a\u00f1os de edad y aquel peque\u00f1o se convirti\u00f3 en el favorito de sus hijos, cuenta Vivian Montenegro. Yalmar, por su parte, daba la vida por su padre y lo segu\u00eda a todos lados. Eran inseparables, por eso a ellos los mataron juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de las protestas de abril, Cabez\u00f3n segu\u00eda viviendo en su finca, a dos horas y media en veh\u00edculo desde Jinotega; mientras que sus hijos mayores, Yalmar y Vivian, se hab\u00edan mudado al municipio de El Cu\u00e1. Ella trabajaba como psic\u00f3loga y el Congo manejaba un cami\u00f3n que cubr\u00eda la ruta entre El Cu\u00e1 y una comunidad conocida como el Valle Los Condega, situada en una orilla de la reserva Kilamb\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus casas estaban separadas por apenas una cuadra, as\u00ed que lo normal era encontrar a Yalmar de visita donde su hermana. A las 2:00 de la tarde sal\u00eda del pueblo, a las 6:00 llegaba a los Condega y al d\u00eda siguiente estaba de regreso a las 10:30 de la ma\u00f1ana. \u201cSe bajaba frente a la casa, se pon\u00eda a jugar con los ni\u00f1os y me contaba c\u00f3mo le hab\u00eda ido\u201d, recuerda Vivian.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran muy cercanos, porque en El Cu\u00e1, donde ambos estaban criando a sus propios hijos, solo se ten\u00edan el uno al otro. El resto de la familia viv\u00eda en Wiwil\u00ed, donde los Montenegro Centeno son m\u00e1s conocidos. Sobre todo Edgard, que adem\u00e1s de ser excontra, pol\u00edtico, agricultor y un l\u00edder nato, era cat\u00f3lico practicante, de los que no faltan a misa los domingos. \u201cHace cinco a\u00f1os fue delegado de la palabra\u201d, se\u00f1ala su hija. \u201cTambi\u00e9n sal\u00eda a evangelizar, era retirista\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p>Cada quince d\u00edas Vivian visitaba la finca de sus padres y Edgard sal\u00eda a encontrarla en el camino. Despu\u00e9s pasaban \u201choras y horas platicando\u201d y su pap\u00e1 le mostraba, orgulloso, el desarrollo de sus arbustos de caf\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero todo cambi\u00f3 en abril. A ese fin de mundo que es el Kilamb\u00e9 tambi\u00e9n lleg\u00f3 la noticia de que en las ciudades la Polic\u00eda estaba matando a los estudiantes que protestaban contra las reformas gubernamentales al Seguro Social. Los Montenegro decidieron pronunciarse \u201cante esa masacre que estaba ocurriendo\u201d, se empezaron a organizar e hicieron movilizaciones en El Cu\u00e1, se\u00f1ala Enoc.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la primera marcha, realizada a inicios de mayo, la familia empez\u00f3 a recibir \u201camenazas desde perfiles falsos en Facebook y en WhatsApp\u201d, afirma Vivian. Pero su padre regres\u00f3 tranquilo a la finca, pensando que no hab\u00eda hecho nada que la ley no le permitiera y que, por lo tanto, nada malo le iba a pasar.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego Yalmar, de 30 a\u00f1os, comenz\u00f3 a asistir a reuniones de autoconvocados y pronto se uni\u00f3 al tranque de El Cu\u00e1. Fue entonces, dice Vivian, que su padre sali\u00f3 del Kilamb\u00e9 para ir a acompa\u00f1arlo. \u201cLleg\u00f3 porque ten\u00eda miedo de que \u00e9l estuviera solo, quer\u00eda protegerlo\u201d. Por otro lado, Edgard sab\u00eda que en las protestas necesitaban su gran capacidad para liderar m\u00edtines y organizar personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando comenzaron los tranques \u201cya no hubo vuelta atr\u00e1s\u201d, relata la hija del \u201ccomandante Cabez\u00f3n\u201d. \u201cMi pap\u00e1 se qued\u00f3 en El Cu\u00e1 y luego lo empezaron a llamar de Wiwil\u00ed. Que les ayudara, que se sent\u00edan solos. Mi mam\u00e1 llorando le ped\u00eda que ya no asistiera, que se saliera de El Cu\u00e1 y ya no siguiera. Pero \u00e9l se fue\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Edgard Montenegro ya no volver\u00eda a sus tierras en el Kilamb\u00e9. Cuando increment\u00f3 la persecuci\u00f3n contra los l\u00edderes de las protestas, huy\u00f3 con el grupo que hab\u00eda quedado en los tranques y les aconsej\u00f3 que cada uno tomara un rumbo distinto. \u00c9l se escondi\u00f3 en las monta\u00f1as, muy cerca de la ciudad de Jinotega, porque sab\u00eda que lo andaban buscando lejos y que nadie sospechar\u00eda que en realidad se hallaba a unos pasos, \u201cen las narices\u201d de la Polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Estuvo siete meses solo, en el monte. Se cubr\u00eda con pl\u00e1stico negro y cuando pod\u00eda colgaba una hamaca para descansar a la sombra de los \u00e1rboles. No ten\u00eda techo, ni ba\u00f1o, ni cocina. Se alimentaba gracias a lo que su familia le enviaba con un mensajero de su entera confianza, que dejaba la comida en un punto para que Edgard llegara por ella. Una se\u00f1ora que viv\u00eda en la zona y le ten\u00eda cari\u00f1o le regalaba agua y caf\u00e9. Eso era todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto sus otros hermanos tambi\u00e9n tomaron precauciones. Abandonaron sus casas y, excepto Oliver, tambi\u00e9n sus fincas. Al inicio los hijos de los Montenegro Centeno todav\u00eda no estaban escondidos, porque algunos ni siquiera hab\u00edan participado en los tranques. Sin embargo, sostiene Vivian, los empezaron a perseguir por \u201cel simple hecho de ser hijos de ellos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De pronto ser un Montenegro se hab\u00eda convertido en un delito castigado con pena de muerte. Como si todos los hombres descendientes de don Bibiano y do\u00f1a \u00c1ngela tuvieran una marca en la espalda. \u201cSer Montenegro es un peligro\u201d, dice la hija de Edgard. Y su t\u00edo Enoc sentencia: \u201cA nosotros no nos buscan para meternos presos, nos buscan para dispararnos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>En enero de 2019, d\u00edas antes del asesinato de Oliver, hombres armados llegaron a la finca del Cabez\u00f3n. \u201cEran como las 3:00 de la tarde cuando apareci\u00f3 un grupo como de cuarenta paramilitares y polic\u00edas. Hab\u00eda personas que yo reconoc\u00ed y que no eran polic\u00edas. Hombres vestidos de negro, de azul, encapuchados\u201d, asegura Vivian Montenegro. \u201cLa casa queda en una lomita y cuando subieron iban apunt\u00e1ndonos. Ah\u00ed estaban mis dos hijos, los hijos de mi hermano y los ni\u00f1os de los cortadores de caf\u00e9. Preguntaron: \u2018\u00bfD\u00f3nde est\u00e1 el Cabez\u00f3n, d\u00f3nde est\u00e1 el delincuente?\u2019. Y mi mam\u00e1 respondi\u00f3: \u2018Que yo sepa \u00e9l no es ning\u00fan delincuente\u2019&#8230; Vos sab\u00e9s que \u00e9l no es ning\u00fan delincuente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa tarde Yalmar se encontraba en la finca y tambi\u00e9n su hermano menor, un muchacho de 21 a\u00f1os. Igual que Oliver, de d\u00eda se quedaban en casa y por la noche se iban a esconder a la monta\u00f1a. Viv\u00edan atentos a cualquier indicio de paramilitares en la zona, pero la llegada de los hombres armados los tom\u00f3 desprevenidos.<\/p>\n\n\n\n<p>El menor de los hermanos escap\u00f3 corriendo y \u201ccuatro paramilitares lo siguieron\u201d, afirma Vivian. \u201cPero como es un chavalo delgado no lo alcanzaron. Dijimos que se trataba de un cortador\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Yalmar, en cambio, se escondi\u00f3 debajo de una cama, en uno de los dos \u00fanicos cuartos de la casa. Las habitaciones ten\u00edan las puertas cerradas, pero do\u00f1a C\u00e1ndida mand\u00f3 a abrir las entradas principales, para que los intrusos vieran que \u201cno se estaba escondiendo a nadie\u201d. Revisaron el beneficio, los potreros, los cafetales, tiraron la pulpa de caf\u00e9&#8230; \u201cY mi hermano estaba adentro de la casa\u201d, rememora Vivian. \u201cNosotras est\u00e1bamos con los nervios de punta. Gracias a Dios no entraron\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hombres no hallaron al Cabez\u00f3n ni a sus hijos, pero acamparon frente a la casa para esperar a que volvieran. En la oscuridad de la madrugada Yalmar sali\u00f3 al campo y se alej\u00f3 corriendo hacia la monta\u00f1a en busca de su padre. Fue la \u00faltima vez que su madre y su hermana lo vieron en tierra nicarag\u00fcense.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos semanas despu\u00e9s Oliver fue asesinado en su finca y Edgard y Yalmar comprendieron que deb\u00edan marcharse. Una tarde a principios de febrero vadearon la corriente del Coco y pisaron territorio hondure\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>El d\u00eda anterior se les hab\u00edan unido cerca de 18 personas. Hombres que tambi\u00e9n estaban solos, escondidos en la monta\u00f1a; se\u00f1ores y muchachos que eran perseguidos en El Cu\u00e1 y Wiwil\u00ed. Hicieron un grupo y abandonaron el pa\u00eds. <\/p>\n\n\n\n<p>En Honduras les dieron refugio en fincas del municipio de Trojes, en el departamento de El Para\u00edso, situado en la zona fronteriza con Nicaragua. Un territorio que el Cabez\u00f3n conoci\u00f3 muy bien en los a\u00f1os ochenta, pues ah\u00ed estaban las bases de la Contra.<\/p>\n\n\n\n<p>Los exiliados se hospedaron en tres casas y finalmente encontraron algo de paz. Solicitaron permiso para trabajar la tierra. Ten\u00edan milpas. Sembraban frijoles. Cortaban caf\u00e9. \u201cPero hasta all\u00e1 lo persiguieron\u201d, lamenta la hermana del comandante Cabez\u00f3n. \u201cDentro de la gente que llegaba a pedirle refugio se infiltraron paramilitares\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivian los visit\u00f3 en Semana Santa. Su padre dijo que se sent\u00eda mejor en Honduras que en el monte, que al fin pod\u00eda conciliar el sue\u00f1o y volver a sembrar la tierra. Pero Yalmar \u201cestaba desesperado\u201d. Quer\u00eda irse para Costa Rica y no pod\u00eda, porque hacerlo implicaba atravesar el territorio de Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos meses m\u00e1s tarde, en junio, C\u00e1ndida Olivas viaj\u00f3 a Honduras para ver a su hijo y a su esposo. Estaban cumpliendo 29 a\u00f1os de matrimonio. Llevaba tres d\u00edas en Trojes cuando una tarde la Polic\u00eda hondure\u00f1a lleg\u00f3 a buscarla con una mala noticia: Yalmar y Edgard hab\u00edan sido emboscados y ambos yac\u00edan muertos en un camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Media hora antes de su muerte, Edgard Montenegro estuvo hablando por tel\u00e9fono con su hija Vivian. Todos los d\u00edas \u00e9l y Yalmar sub\u00edan a una loma para obtener se\u00f1al y esa tarde, como a las 6:30, volv\u00edan en moto a la finca cuando los emboscaron y balearon.<\/p>\n\n\n\n<p>En su llamada preguntaron c\u00f3mo estaba la familia y c\u00f3mo se encontraban los ni\u00f1os. Los tres de Vivian y los cuatro de Yalmar. Fue una conversaci\u00f3n normal, recuerda la joven ahora. \u201cNada fuera de lo com\u00fan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Cuidate, Negrita \u2014se despidi\u00f3 Edgard\u2014. Se cuidan mucho.<\/p>\n\n\n\n<p>Y eso fue lo \u00faltimo que su hija le oy\u00f3 decir. Esa misma noche se enter\u00f3 de lo que hab\u00eda ocurrido y, tras muchas gestiones en Honduras, dos noches despu\u00e9s pudo volver al Kilamb\u00e9 con los cuerpos de su padre y su hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>La camioneta entr\u00f3 a medianoche por la frontera de El Guasaule, en Chinandega, para \u201cdespistar a los paramilitares\u201d, y lleg\u00f3 a Wiwil\u00ed casi a las 6:00 de la ma\u00f1ana. La entrada a la finca estaba llena de campesinos que, ubicados a ambos lados del camino y alzando banderas azul y blanco, aguardaban la llegada de los muertos para recibirlos con la deferencia reservada para los h\u00e9roes.<\/p>\n\n\n\n<p>No permitieron que el veh\u00edculo siguiera avanzando. Cargaron en hombros los ata\u00fades, por espacio de dos kil\u00f3metros, hasta llegar a la casa que fue de Edgard Montenegro. Avanzaron entre la bruma jinotegana, derramando l\u00e1grimas y gritando consignas. Y m\u00e1s tarde, en los funerales, don Bibiano pidi\u00f3 que alguien pusiera \u201cH\u00e9roes de Abril\u201d, la canci\u00f3n que su hijo escuchaba cuando vagaba por el monte, en aquellos d\u00edas en que Vivian le lleg\u00f3 a presentar a su beb\u00e9.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una familia jinotegana de tradici\u00f3n antisandinista est\u00e1 siendo exterminada. Tres de sus miembros ya fueron asesinados y el resto vive en zozobra y en clandestinidad. 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