{"id":48424,"date":"2019-09-09T17:15:56","date_gmt":"2019-09-09T23:15:56","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=48424"},"modified":"2019-09-09T17:15:56","modified_gmt":"2019-09-09T23:15:56","slug":"antes-de-rayar-el-alba","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/columnas\/antes-de-rayar-el-alba\/","title":{"rendered":"Antes de rayar el alba"},"content":{"rendered":"<p>La batalla de San Jacinto, ganada el 14 de septiembre de 1856 por los patriotas nicarag\u00fcenses, tiene todos los elementos de una haza\u00f1a \u00e9pica, en la que los hechos, que han pasado luego al territorio del mito, dependen de verdades sencillas. No hay nada de ret\u00f3rica, ni de mentira, ni de exageraciones en los relatos que quedaron de aquella haza\u00f1a. El tropel de caballos que ayud\u00f3 a decidir la batalla, por ejemplo, parece la escena de una pel\u00edcula, pero de verdad ocurri\u00f3, para que se volviera parte de la epopeya.<\/p>\n<p>Y el lenguaje de lo que se escribi\u00f3 sobre esa batalla es llano, sin pretensiones, lleno de esa belleza desnuda que tiene la verdad en las palabras, empezando por el parte de guerra del general Jos\u00e9 Dolores Estrada, en el que renuncia a hablar de s\u00ed mismo, y que empieza: \u201cAntes de rayar el alba, se me present\u00f3 el enemigo, no ya como el 5 memorable, sino en n\u00famero de m\u00e1s de doscientos hombres y con las prevenciones para darme esforzado y decisivo ataque\u2026\u201d. Una prosa sin m\u00e1cula.<\/p>\n<p>Un personaje de novela, Estrada: un mulato de familia muy pobre de Nandaime, que empieza en las guerras civiles como soldado raso, lo encumbran sus haza\u00f1as de guerra hasta el generalato, y luego en 1863 es despojado de su grado, rebajado a la condici\u00f3n de raso, y forzado al exilio en Costa Rica por oponerse a la reelecci\u00f3n de Tom\u00e1s Mart\u00ednez, bajo cuya jefatura hab\u00eda peleado. \u201cYo estoy aqu\u00ed haciendo un limpiecito para ver si puedo sembrar unas matas de tabaco\u201d, dice en una carta a un amigo desde La Cruz, Guanacaste. Muri\u00f3 tan pobre como hab\u00eda nacido.<\/p>\n<p>Los soldados eran campesinos, artesanos de oficios varios, originarios de Granada, de Masaya, de Ochomogo, de Diriomo, de Managua; y con ellos los 60 flecheros ind\u00edgenas de Yucul, en Matagalpa. Al cabo Jer\u00f3nimo Rocha, muerto en combate, le dec\u00edan \u201cCabeza de palo\u201d. A otro se le menciona solo por su nombre de pila, Juan, y era alba\u00f1il. Desiderio era sastre, tampoco figura su apellido. Hay uno que se llama Juan Espada.<\/p>\n<p>\u201cSe hizo igualmente muy recomendable el muy valiente sargento primero Andr\u00e9s Castro, quien por faltarle fuego a su carabina, bot\u00f3 a pedradas a un americano, que de atrevido se salt\u00f3 la trinchera para recibir su muerte\u201d, dice el general Estrada al final de su parte de guerra.<\/p>\n<p>De Andr\u00e9s Castro, se sabe bien poco. Se dice que era pe\u00f3n agr\u00edcola y que ten\u00eda 24 a\u00f1os en 1856. Sus padres eran de Tipitapa, Regino Castro y Javiera Estrada. Se cas\u00f3 con Gertrudis P\u00e9rez en ese mismo 1856, tuvo dos hijos, y era renco, no se sabe si por alguna herida de guerra. Hab\u00eda entrado en las montoneras como soldado en el bando legitimista, y sab\u00eda \u201ctocar la guitarra y entonaba canciones de aires alegres\u201d.<\/p>\n<p>Lo mataron en una reyerta de cantina en Tipitapa en 1876 por asuntos pasionales; se dice tambi\u00e9n que muri\u00f3 atacado por la espalda cuando iba solo por un camino de las sierras de Managua. Y la gloria es as\u00ed. Batallas heroicas, luego el olvido, y tras el olvido una cuchillada.<\/p>\n<p>Era trigue\u00f1o, bajo y delgado, seg\u00fan alg\u00fan testimonio. El general Carlos Alegr\u00eda, rememorando la batalla en 1886, treinta a\u00f1os despu\u00e9s, lo describe como \u201cosado y fuerte\u201d, capaz de haber arrojado a la cabeza de un filibustero \u201cuna piedra m\u00e1s grande y pesada que una bola de billar\u201d, cuando en la trinchera \u201cse peleaba cuerpo a cuerpo porque faltaba parque\u201d, y los defensores arrojaban piedras.<\/p>\n<p>A aquel sargento del que no qued\u00f3 ninguna imagen, lo recordamos con el torso desnudo, la piedra en la mano, porque as\u00ed lo esculpi\u00f3 Edith Gron. Lanz\u00f3 la piedra \u201ccon todas sus ganas, llen\u00f3 de un coraje extraordinario, al yankee en el lado de la frente por la izquierda, de tal modo que el filibustero qued\u00f3 un instante a horcajadas, inclinado hacia atr\u00e1s, tambale\u00e1ndose sobre la cerca de madera, cayendo inmediatamente despu\u00e9s moribundo dentro de la trinchera\u201d, dice el general Alegr\u00eda. Otro prosista sin m\u00e1cula.<\/p>\n<p>Masatepe, septiembre 2019<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La batalla de San Jacinto, ganada el 14 de septiembre de 1856 por los patriotas nicarag\u00fcenses, tiene todos los elementos de una haza\u00f1a \u00e9pica, en la que los hechos, que han pasado luego al territorio del mito, dependen de verdades sencillas. No hay nada de ret\u00f3rica, ni de mentira, ni de exageraciones en los relatos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":12,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[5],"tags":[497],"class_list":["post-48424","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-columnas","tag-historia"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48424","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/12"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48424"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48424\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":48555,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48424\/revisions\/48555"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48424"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48424"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48424"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}