{"id":48649,"date":"2011-01-23T16:12:18","date_gmt":"2011-01-23T22:12:18","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=48649"},"modified":"2020-07-23T13:01:46","modified_gmt":"2020-07-23T19:01:46","slug":"crimen-en-la-maranosa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/crimen-en-la-maranosa\/","title":{"rendered":"Crimen en La Mara\u00f1osa"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Hace 16 a\u00f1os diez rearmados, una maestra rural y dos militares fueron emboscados y asesinados en lo que se ha conocido como \u00abla masacre de La Mara\u00f1osa\u00bb. El crimen escandaliz\u00f3 en su momento porque se ejecut\u00f3 a personas desarmadas, que se acogieron al proceso de paz, y sobre todo, porque el principal sospechoso siempre fue el Ej\u00e9rcito de Nicaragua<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Tania Sirias<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Archivo personal de Oscar Navarrete<\/strong><\/p>\n<p>Desolado. As\u00ed se observaba el 6 de enero de 1995 la carretera que conduce hacia Pantasma-Jinotega. El campesino Margarito \u00dabeda Sevilla caminaba hacia su casa, ubicada a 300 metros del empalme de La Mara\u00f1osa. Eran como las diez de la ma\u00f1ana, cuando su recorrido fue alterado al ver que un cami\u00f3n del Ej\u00e9rcito se detuvo en el lugar conocido como La Balastrera. En un momento se bajaron varios militares y se internaron en el cerro del mismo nombre.<\/p>\n<p>Luego de dejar a los efectivos del Ej\u00e9rcito en el punto, el cami\u00f3n prosigui\u00f3 su marcha con direcci\u00f3n al municipio de Wiwil\u00ed. Don Margarito present\u00eda que hab\u00eda algo raro en el ambiente. Diez horas m\u00e1s tarde, como a eso de las nueve de la noche, escuch\u00f3 un estruendo que hizo retumbar la tierra. Su intuici\u00f3n no lo hab\u00eda enga\u00f1ado.<\/p>\n<p>Ese mismo estruendo interrumpi\u00f3 el sue\u00f1o del se\u00f1or Harvi Montenegro, quien habitaba a 100 metros del empalme de La Mara\u00f1osa.<\/p>\n<p>\u00abEscuch\u00e9 el ruido de unos camiones, seguido de una detonaci\u00f3n como de granada, luego escuch\u00e9 un tiroteo y los gritos desesperados de personas. Fue hasta la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente que me present\u00e9 al lugar y pude observar trece cad\u00e1veres, incluyendo el de una mujer, todos ellos tirados en la v\u00eda\u00bb, narra en el informe del Centro Nicarag\u00fcense de Derechos Humanos (Cenidh).<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 ocurri\u00f3 ese d\u00eda? \u00bfQui\u00e9n mat\u00f3 a esas 13 personas? \u00bfHubo castigo para los perpetradores? Magazine reconstruye la historia de la masacre que ocurri\u00f3 en La Mara\u00f1osa, a trav\u00e9s de testigos claves.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Lunes por la tarde. El tr\u00e1fico congestionado en la calle principal de la colonia Centroam\u00e9rica hace colmar hasta la paciencia de un santo. El exdiputado Carlos Gallo espera con un cigarro en mano, para dar los detalles que ha guardado durante 16 a\u00f1os.<\/p>\n<p>En 1995, Carlos Gallo era diputado por la bancada del Frente Sandinista y presidente de la Comisi\u00f3n de Derechos Humanos.<\/p>\n<p>Recuerda que la primera noticia que tuvo de La Mara\u00f1osa es que se hab\u00eda dado un enfrentamiento entre el Ej\u00e9rcito y una banda de delincuentes. Sin embargo, d\u00edas m\u00e1s tarde se entera que entre los asesinados estaba una maestra rural y un grupo de rearmados que eran trasladados a la base de Apan\u00e1s para su desmovilizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00abSe present\u00f3 a mi oficina en el parlamento un grupo de diputados, que eran los representantes de la regi\u00f3n de Matagalpa y Jinotega. Me dijeron que se deb\u00eda esclarecer este caso. Pero esta petici\u00f3n toma m\u00e1s fuerza cuando me pide una entrevista el agregado militar de la Embajada de Francia\u00bb, narra Gallo.<\/p>\n<p>La insistencia del agregado militar franc\u00e9s se deb\u00eda a que algunos de los presuntos autores intelectuales de esa masacre hab\u00edan estudiado en la escuela militar francesa.<\/p>\n<p>\u00abTambi\u00e9n hubo preocupaci\u00f3n por las embajadas de Espa\u00f1a y la de Estados Unidos y eso repercuti\u00f3 en el mismo Departamento de Estado. Ante esta situaci\u00f3n, la Comisi\u00f3n de Derechos Humanos de la Asamblea Nacional decide investigar y saber qu\u00e9 pas\u00f3 en La Mara\u00f1osa\u00bb.<\/p>\n<p>Gallo, junto con otros diputados, se trasladaron 48 horas despu\u00e9s de lo ocurrido y fueron acompa\u00f1ados por peritos nacionales e internacionales.<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s le llamaba la atenci\u00f3n del caso La Mara\u00f1osa es que la versi\u00f3n que daba el Ej\u00e9rcito y la Polic\u00eda se contradec\u00eda, mientras la investigaci\u00f3n avanzaba.<\/p>\n<p>\u00abEl jefe policial de ese entonces era Fernando Caldera y la versi\u00f3n que dio como representante de la instituci\u00f3n dec\u00eda que se hab\u00eda dado un combate, producto de una emboscada que hizo un grupo de rearmados\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abLa tesis central de la Polic\u00eda y el Ej\u00e9rcito era que los rearmados que ven\u00edan en el cami\u00f3n abrieron fuego contra los camiones del Ej\u00e9rcito. Sin embargo, las evidencias eran totalmente contradictorias y los testimonios de las personas no concordaban con el Ej\u00e9rcito\u00bb, expresa Gallo.<\/p>\n<p>Es ah\u00ed cuando la Asamblea decide investigar y esclarecer los hechos ocurridos en La Mara\u00f1osa.<\/p>\n<figure id=\"attachment_48652\" aria-describedby=\"caption-attachment-48652\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Crimenes-en-la-Mara\u00f1osa.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-48652\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Crimenes-en-la-Mara\u00f1osa.jpg\" alt=\"Fotos de Archivo personal de Oscar Navarrete\" width=\"700\" height=\"480\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Crimenes-en-la-Mara%C3%B1osa.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/Crimenes-en-la-Mara%C3%B1osa.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48652\" class=\"wp-caption-text\">Desarme. Un proceso de transici\u00f3n pol\u00edtica comenz\u00f3 en 1990, tras obtener el poder do\u00f1a Violeta Barrios de Chamorro. Los contras ten\u00edan que dejar las armas y el Ej\u00e9rcito Popular Sandinista, reducirse.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>6 de enero de 1995. A eso de las 6:30 p.m. dos camiones rusos Zil del Ej\u00e9rcito llegaron al sector de La Zacatera, ubicada a 10 kil\u00f3metros al sureste de Wiwil\u00ed, en el departamento de Jinotega. Ah\u00ed los esperaba una banda de rearmados para trasladarlos a la base de Apan\u00e1s, donde recibir\u00edan 250 mil c\u00f3rdobas por dejar las armas.<\/p>\n<p>Entre los alzados estaban: C\u00e9sar Meza Rivera, alias Hugo; Mario Rivera Meza; Jos\u00e9 Rivera Meza; Jes\u00fas Meza, padre de los rearmados; David Montenegro Gonz\u00e1lez; Marlon Duarte Olivas; An\u00edbal Duarte Olivas; Edwin Rugama Mart\u00ednez; Bernardino Chavarr\u00eda Matey; Tilo Quintero Castro y la profesora Egdomilia Peralta Beflor\u00edn.<\/p>\n<p>Estos eran custodiados por los soldados Henry Vallecillo y Fausto Amador, quienes tambi\u00e9n fallecieron en la emboscada en el empalme de La Mara\u00f1osa.<\/p>\n<p>Seg\u00fan familiares de los fallecidos, desde el 16 de diciembre de 1994, la banda de Hugo hab\u00eda acordado dejar las armas y el punto para ser llevados a la base de Apan\u00e1s ser\u00eda la comunidad La Zacatera.<\/p>\n<p>\u00abEllos los esperaban desde la ma\u00f1ana, pero el cami\u00f3n lleg\u00f3 como a eso de las seis de la tarde. Los militares esperaron que cayera la noche para matarlos\u00bb, relata Enriqueta Monz\u00f3n Rivera, madre de Hugo. Adem\u00e1s cuenta que antes de subir al cami\u00f3n, la banda de los alzados entreg\u00f3 sus armas a los custodios.<\/p>\n<p>Tres horas m\u00e1s tarde, como a eso de las nueve y media de la noche, cuando el cami\u00f3n circulaba por el empalme de La Mara\u00f1osa, se escuch\u00f3 una detonaci\u00f3n y luego disparos en un combate que dur\u00f3 como unos 25 minutos, recuerda el se\u00f1or Harvi Montenegro, quien viv\u00eda a 100 metros de donde ocurri\u00f3 la masacre.<\/p>\n<p>Otro vecino del lugar, el cual no quiso ser identificado por temor, declaraba que horas antes de la masacre, como a eso de las diez de la ma\u00f1ana pas\u00f3 por la carretera un cami\u00f3n militar y dos jeeps WAS.<\/p>\n<p>\u00abInicialmente pasaron rumbo a Pantasma y media hora despu\u00e9s regresaban rumbo a Wiwil\u00ed. Al parecer andaban inspeccionando la carretera\u00bb, narra en el informe de la Comisi\u00f3n Permanente de Derechos Humanos (CPDH).<\/p>\n<p>Agrega que \u00abcomo a eso de las 9:30 p.m. escuch\u00e9 primeramente una explosi\u00f3n fuerte y luego disparos de fusiler\u00eda. Eso se prolong\u00f3 por un espacio de 20 a 25 minutos. Luego se escuchaban los gritos y lamentos de una mujer, posteriormente se oyeron tres disparos y la mujer no volvi\u00f3 a gritar\u00bb. Los vecinos del lugar se presentaron a la escena hasta la ma\u00f1ana siguiente, encontrando los 13 cuerpos acribillados y tirados en la carretera, fue cuando decidieron dar aviso a las instancias correspondientes.<\/p>\n<p>Seg\u00fan el comunicado 01\/95 emitido por el Ej\u00e9rcito el 7 de enero de 1995, a trav\u00e9s de la Direcci\u00f3n de Relaciones P\u00fablicas informaba, \u00abdesde el d\u00eda 16 de diciembre de 1994 las Fuerzas Especiales de la Agrupaci\u00f3n T\u00e1ctica de Combate &#8216;Benjam\u00edn Zeled\u00f3n&#8217;, sostuvieron contacto con los enlaces de la banda de delincuentes armados jefeados por los individuos C\u00e9sar Meza Rivera &#8216;Hugo&#8217; y Mario Meza Rivera &#8216;Bayardo&#8217;, quienes quer\u00edan conversar con el Ej\u00e9rcito Popular Sandinista (EPS) para su desarme\u00bb.<\/p>\n<p>Con relaci\u00f3n al enfrentamiento del 6 de enero de 1995, \u00abcuando la caravana que era escoltada por 20 comandos se desplazaba a 2 kil\u00f3metros al sureste del empalme de La Mara\u00f1osa \u2014narran los militares\u2014 se escuch\u00f3 una r\u00e1faga en el cami\u00f3n que transportaba a los delincuentes, produci\u00e9ndose de forma instant\u00e1nea la muerte del conductor del cami\u00f3n, el soldado del EPS Harry Vallecillo y del soldado escolta Fausto Amador Zelaya. Al mismo tiempo los delincuentes desde el cami\u00f3n atacaron con granadas el cami\u00f3n escolta, produci\u00e9ndose un combate que dur\u00f3 30 minutos\u00bb.<\/p>\n<p>Sin embargo, las evidencias obtenidas a trav\u00e9s de las distintas investigaciones hechas por los organismos de derechos humanos se contradec\u00edan con la versi\u00f3n del Ej\u00e9rcito, y todo apuntaba a que los militares prepararon esta emboscada contra el grupo desarmado.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Para el miembro de la Resistencia, Luis Fley, lo que ocurri\u00f3 en La Mara\u00f1osa fue un plan de aniquilamiento, pues el Ej\u00e9rcito y el Gobierno se confabularon para exterminar esas bandas que exig\u00edan los cumplimientos del desarme de 1990.<\/p>\n<p>Fley, quien se encontraba trabajando para la Alcald\u00eda de Managua, recuerda que a partir de 1992-93 comenzaron a surgir grupos que se rearmaban para exigir a do\u00f1a Violeta el cumplimiento de los acuerdos del desarme.<\/p>\n<p>En ese tiempo se rearmaron varios grupos, entre ellos el 3-80 en Quilal\u00ed, el Indomable, el Charrito, el Mus\u00fan, y tambi\u00e9n estaba operando un peque\u00f1o grupo en la zona de Wiwil\u00ed, que era la banda de Hugo.<\/p>\n<p>Con este grupo de alzados, el Ej\u00e9rcito Popular Sandinista estaba sosteniendo pl\u00e1ticas para que dejaran las armas y en unas de las reuniones con las Brigadas de Desarme fallece el coronel Jos\u00e9 Antonio Estrada Garc\u00eda.<\/p>\n<p>El coronel V\u00edctor Boitano recuerda que \u00e9l se encontraba estudiando en Francia cuando se da el crimen de La Mara\u00f1osa.<\/p>\n<p>\u00abEstando all\u00e1 (Francia) me preguntan si tengo conocimiento de lo ocurrido. Llam\u00e9 a Managua para saber qu\u00e9 era lo que hab\u00eda ocurrido y me dijeron que eso hab\u00eda sido en respuesta a la muerte del coronel Estrada, quien hab\u00eda muerto hac\u00eda menos de un mes, el 16 de diciembre de 1994, en la zona conocida como La Zacatera\u00bb.<\/p>\n<p>Lo raro, dice Boitano, es que esa era una operaci\u00f3n clandestina, sin la presencia de medios de comunicaci\u00f3n. El Ej\u00e9rcito les hab\u00eda ofrecido dinero a cambio de su desmovilizaci\u00f3n y en esas pl\u00e1ticas los contras matan al jefe negociador del Ej\u00e9rcito, el coronel Estrada Garc\u00eda, quien era el jefe del Estado Mayor de las Tropas Especiales del Ej\u00e9rcito, y hermano del jefe de la Naval, Juan Santiago Estrada Garc\u00eda\u00bb, narra el coronel Boitano.<\/p>\n<p>A\u00f1ade que estando en La Zacatera se da una discusi\u00f3n entre ambos bandos, pues los rearmados dec\u00edan que no era el dinero acordado para la desmovilizaci\u00f3n. Se produce un enfrentamiento y muere instant\u00e1neamente el coronel Estrada.<\/p>\n<p>Pasan los d\u00edas y el pr\u00f3ximo encuentro se da el 6 de enero de 1995. Suben a los rearmados al cami\u00f3n para llevarlos a la base de Apan\u00e1s, pero fueron asesinados en el camino.<\/p>\n<p>Para Luis Fley, todo fue bien planificado. Fue una operaci\u00f3n de aniquilamiento en venganza por la muerte del coronel Estrada.<\/p>\n<p>\u00abEn el lugar donde se planific\u00f3 el hecho hab\u00eda una peque\u00f1a colina. Esa fue una emboscada que en t\u00e9rminos militares se le llama de aniquilamiento, que es para que nadie salga vivo. Se busca la topograf\u00eda del terreno para obtener ventaja. Todo estaba planificado con ventaja y alevos\u00eda, era para que nadie saliera vivo de aquel infierno\u00bb, dice Fley.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s lamenta que al Gobierno no le import\u00f3 lo que ocurri\u00f3 en La Mara\u00f1osa y siempre prevaleci\u00f3 la versi\u00f3n del Ej\u00e9rcito. \u00abEl grupo de Hugo era se\u00f1alado por realizar robos y secuestros, ya que no ten\u00edan quien les proveyera de avituallamiento y dinero para comprar la comida, ellos se hab\u00edan dedicado a cometer abusos contra la poblaci\u00f3n. Eso no lo vamos a negar\u00bb, reconoce el miembro de la Resistencia.<\/p>\n<p>Sin embargo, afirma que el mensaje que brind\u00f3 el Ej\u00e9rcito fue claro: \u00abAcabar con los grupos que se estaban rearmando en determinadas partes del territorio y que estaban demandando el cumplimiento de los acuerdos\u00bb.<\/p>\n<p>Tanto Fley como Boitano coinciden en que antes de quitarles las armas a los grupos alzados, primero los debieron desarmar mentalmente.<\/p>\n<p>\u00abLamentablemente se convirtieron en bandas delincuenciales, ya que ese era su modus vivendi en el campo. No hubo un programa de reinserci\u00f3n para los grupos armados, pues hab\u00edan sobrevivido por m\u00e1s de diez a\u00f1os con el fusil en la mano, ya sea este de la Resistencia o del Ej\u00e9rcito. Lo que hicieron fue quitarles el arma y ellos sintieron que estaban sin su elemento. El tomar las armas de nuevo fue caer en un c\u00edrculo vicioso\u00bb, expresa Fley.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El caso de La Mara\u00f1osa toma mucha relevancia en los sectores civiles y militares por la forma en que fueron ejecutados, recuerda la doctora Vilma N\u00fa\u00f1ez de Escorcia, presidenta del Centro Nicarag\u00fcense de Derechos Humanos (Cenidh).<\/p>\n<p>\u00abEste fue un caso emblem\u00e1tico, pues todos los organismos de derechos humanos, adem\u00e1s de la Asamblea Nacional y el Comit\u00e9 Internacional de Apoyo y Verificaci\u00f3n CIAV-OEA deciden investigar, \u00bfqu\u00e9 pas\u00f3 en La Mara\u00f1osa?\u00bb.<\/p>\n<p>La presidenta del Cenidh cuenta que este organismo se present\u00f3 hasta el 16 de enero a la escena del<br \/>\ncrimen, diez d\u00edas despu\u00e9s de lo ocurrido, a pesar del tiempo transcurrido lograron recoger una gran cantidad de evidencias y pruebas.<\/p>\n<p>En la escena se encontraron casquillos de diferentes calibres, adem\u00e1s observaron que el cable que demarcaba uno de los terrenos hab\u00eda sido cortado y el monte ten\u00eda la se\u00f1a de que hab\u00edan entrado varias personas. Tambi\u00e9n se recogieron varias latas de raciones fr\u00edas, que eran las que utilizaba para comer la tropa del Ej\u00e9rcito cuando patrullaba la monta\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00abHay se\u00f1ales de que los estaban esperando. Incluso les dio tiempo de comer. No hay duda que los militares estaban esperando el cami\u00f3n para abrir fuego. Quien ten\u00eda m\u00e1s evidencias materiales era la CIAV-OEA y nos las entreg\u00f3 a los otros organismos de derechos humanos para que nosotros lleg\u00e1ramos a la conclusi\u00f3n\u00bb, comenta N\u00fa\u00f1ez.<\/p>\n<p>El dictamen forense fue esencial para esclarecer el crimen, ya que el Ej\u00e9rcito se empe\u00f1aba en decir que lo que hubo en La Mara\u00f1osa fue un enfrentamiento. Que los disparos que hab\u00eda hecho el Ej\u00e9rcito hab\u00edan sido despu\u00e9s que a uno de los rearmados se le dispara el arma por accidente y matara a uno de los custodios por detr\u00e1s.<\/p>\n<p>\u00abLa verdad no fue as\u00ed, pues el militar que conduc\u00eda el cami\u00f3n ten\u00eda las mand\u00edbulas desbaratadas, lo que conclu\u00eda que los disparos fueron de frente, todo indicaba que el cami\u00f3n hab\u00eda sido baleado de frente. Lo que hubo ah\u00ed fue una emboscada, no un enfrentamiento\u00bb.<\/p>\n<p>\u00abAdem\u00e1s la forma en la que estaban los cad\u00e1veres se ve claramente que fue una lucha desigual, lo que nos hizo deducir que ni siquiera se defendieron. Los cuerpos estaban completamente masacrados. Lo que vimos fue una acci\u00f3n no propia de un Ej\u00e9rcito, lo que vimos fue una ejecuci\u00f3n sumaria\u00bb, se\u00f1ala la presidenta del Cenidh.<\/p>\n<p>Al presentar el dictamen forense del doctor Jos\u00e9 Andr\u00e9s Altamirano, fue tanta la alarma que los organismos de derechos humanos y la Asamblea Nacional solicitaron que se esclarecieran los hechos ocurridos en La Mara\u00f1osa.<\/p>\n<p>El exdiputado Carlos Gallo tambi\u00e9n recibi\u00f3 una copia del dictamen y agrega que el conductor y su acompa\u00f1ante estaban reci\u00e9n integrados al EPS y antes hab\u00edan sido miembros de la Resistencia. \u00abLa bal\u00edstica dec\u00eda que los impactos de bala los hab\u00edan recibido de frente\u00bb.<\/p>\n<p>Marcos Carmona, presidente de la Comisi\u00f3n Permanente de Derechos Humanos, afirma que en el informe realizado por dicha instituci\u00f3n rola que en el lugar encontraron abundantes casquillos de fusiles AK-47 y PMK, adem\u00e1s de municiones que no fueron disparadas, casquillos de granadas M-79, en los bordes de las colinas se encontraron se\u00f1ales como nidos de ametralladoras, bolsas y latas con residuos de comida y hasta el sello de una botella de ron.<\/p>\n<p>\u00abTambi\u00e9n obtuvimos informaci\u00f3n que la carpa que cubr\u00eda al cami\u00f3n donde se transportaban los<br \/>\nrearmados fue quemada, lo cual de ser cierto, es la destrucci\u00f3n de una evidencia b\u00e1sica para determinar si las balas que impactaron al cami\u00f3n ven\u00edan de las colinas o de otros \u00e1ngulos\u00bb, afirma Carmona. Con tantas evidencias, los organismos de derechos humanos esperaban que se castigara a los culpables de esa masacre.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>El 22 de mayo de 1995, los militares Norlan Alberto Baca, Marco Antonio Espinoza P\u00e9rez, Bayardo Jos\u00e9 Carballo Guti\u00e9rrez, Carlos de la Cruz Cerna Matus, Pedro Marlon Mej\u00eda Barrera, Juan Carlos Castell\u00f3n Mairena, junto a otros militares estaban esperando el fallo por la muerte de 13 personas a manos de efectivos del Ej\u00e9rcito.<\/p>\n<p>El fiscal departamental Leonte Pallais introdujo la denuncia por la masacre de La Mara\u00f1osa y las organizaciones de derechos humanos se encargar\u00edan de presentar las evidencias del caso. La doctora Vilma N\u00fa\u00f1ez de Escorcia lamenta que a pesar de los esfuerzos hechos la Polic\u00eda y el Ej\u00e9rcito siempre obstaculizaron las investigaciones.<\/p>\n<p>\u00abCuando concluimos la investigaci\u00f3n enviamos el informe a la Procuradur\u00eda de Justicia, a los juzgados y a la Polic\u00eda. Lo que golpe\u00f3 es que la gente ya estaba desarmada, ya hab\u00edan aceptado el proceso de desarme, eso violaba las convenciones de Ginebra, entonces el Ej\u00e9rcito se ve en la sin remedio de iniciar una investigaci\u00f3n. El fiscal de Jinotega, Leonte Pallais, pone la denuncia y pide que se investigue, pero en ning\u00fan momento introdujo una acusaci\u00f3n\u00bb.<\/p>\n<p>El primero que encabeza la lista era el capit\u00e1n Norlan Alberto Baca y durante el juicio declar\u00f3 que \u00e9l se encontraba de servicio cerca de la zona. Como a eso de las nueve de la noche le ordenaron que se dirigiera al sector de La Mara\u00f1osa, pues se hab\u00eda dado un combate y ten\u00eda que relevar al grupo.<\/p>\n<p>D\u00edas antes al juicio, el exdiputado Carlos Gallo habr\u00eda sostenido una pl\u00e1tica con el jefe del Ej\u00e9rcito en ese entonces, el general Joaqu\u00edn Cuadra y el general C\u00e9sar Delgadillo, donde les presentaron el informe de la Comisi\u00f3n de Derechos Humanos de la Asamblea Nacional.<\/p>\n<p>\u00abA la conclusi\u00f3n que llegamos es que hubo un uso desmedido de la fuerza, que no hubo nunca un enfrentamiento. Por supuesto que ellos no aceptaban nuestras conclusiones. Dejaron claro que la respetaban, pero no la aceptaban\u00bb, cuenta Gallo.<\/p>\n<p>A las 4:50 de la tarde del 22 de mayo, cinco meses despu\u00e9s de la masacre de La Mara\u00f1osa, el juzgado de Jinotega fallaba a favor de los militares acusados de acabar con la vida de diez rearmados, la maestra Egdomilia Peralta Bellor\u00edn y dos militares. A pesar de tener las pruebas todos los involucrados fueron absueltos de los cargos. Este juicio dej\u00f3 en la impunidad este caso, como muchos otros, lamentan los organismos de derechos humanos.<\/p>\n<figure id=\"attachment_48651\" aria-describedby=\"caption-attachment-48651\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/ARCHIVO-LP838.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-48651\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/ARCHIVO-LP838.jpg\" alt=\"Fotos de Archivo personal de Oscar Navarrete\" width=\"720\" height=\"537\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/ARCHIVO-LP838.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/09\/ARCHIVO-LP838.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48651\" class=\"wp-caption-text\">La guerra no termin\u00f3 el febrero de 1990. La paz tard\u00f3 en llegar. En la gr\u00e1fica, soldados del Ej\u00e9rcito patrullan en las monta\u00f1as del norte nicarag\u00fcense durante los a\u00f1os 80.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace 16 a\u00f1os diez rearmados, una maestra rural y dos militares fueron emboscados y asesinados en lo que se ha conocido como \u201dla masacre de La Mara\u00f1osa\u201d. El crimen escandaliz\u00f3 en su momento porque se ejecut\u00f3 a personas desarmadas, que se acogieron al proceso de paz, y sobre todo, porque el principal sospechoso siempre fue el Ej\u00e9rcito de Nicaragua<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":48650,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[],"class_list":["post-48649","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48649","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48649"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48649\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51452,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48649\/revisions\/51452"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48650"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48649"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48649"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48649"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}