{"id":48769,"date":"2011-05-15T11:31:22","date_gmt":"2011-05-15T17:31:22","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=48769"},"modified":"2020-07-26T12:14:24","modified_gmt":"2020-07-26T18:14:24","slug":"las-guacas-de-la-moralona-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/las-guacas-de-la-moralona-2\/","title":{"rendered":"Las guacas de la Moralona"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">En la Granada del siglo XIX vivi\u00f3 una de las mujeres m\u00e1s adineradas y conocidas del lugar: Encarnaci\u00f3n Hurtado. Una rivense a la que el amor llev\u00f3 a vivir en la Gran Sultana, donde se convirti\u00f3 en un \u00edcono de poder y temor. Su mezquindad y agrio car\u00e1cter hicieron que, a\u00fan despu\u00e9s de su muerte, los granadinos recuerden su historia y la hayan convertido en una leyenda<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Tammy Zoad Mendoza M.<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos La Prensa \/ Miguel Lor\u00edo<\/strong><\/p>\n<p>Hay quienes creen haber visto a su esp\u00edritu pasear por las que fueron sus propiedades, arrastrando los pasos pesados por los grilletes y haciendo sonar las cadenas en toda la casa.<\/p>\n<p>Dicen que busca su vieja fortuna enterrada en los patios de sus mansiones. Joyas, oro y dinero en guacales de barro. Dicen que pide que entreguen sus tesoros a la caridad o a lo que queda de su lejana familia.<\/p>\n<p>La Moralona es un personaje que se ha convertido en el espanto que pasa de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n, del que casi nadie recuerda su nombre, pero todos en Granada conocen al menos una parte de la historia convertida en leyenda urbana.<\/p>\n<p>El cuento de Ceferino, el temerario vigilante que logr\u00f3 entrar pero no salir del mausoleo de la Moralona, es uno de los tantos en la lista de este espanto. Luego que Ceferino intentara cumplir un reto, lo encontraron desmayado la ma\u00f1ana siguiente. Al despertar jur\u00f3 que jam\u00e1s hablar\u00eda de lo ocurrido esa noche. Ceferino muri\u00f3 a\u00f1os despu\u00e9s y nunca cont\u00f3 nada de ese misterioso episodio. Es don Dionisio Montiel, de 82 a\u00f1os, quien cuenta la historia con cierta gracia. Se r\u00ede, \u00e9l no le tiene miedo a nada.<\/p>\n<p>Encarnaci\u00f3n Hurtado no solo existi\u00f3, sino que perteneci\u00f3 a la familia m\u00e1s rica y adinerada de su \u00e9poca. Una mujer realmente dura, si se considera el \u00fanico \u00abobsequio\u00bb que dio a la ciudad: las cadenas, cerrojos y grilletes para La P\u00f3lvora, fortaleza que en ese entonces era utilizada como prisi\u00f3n.<\/p>\n<p>Casada con Santiago Morales, un importante comerciante de esta ciudad a finales del siglo XIX, se llen\u00f3 de poder y riquezas. Muri\u00f3 sola y fue enterrada rodeada de los lujos con los que vivi\u00f3, en el coraz\u00f3n del cementerio de Granada.<\/p>\n<figure id=\"attachment_48770\" aria-describedby=\"caption-attachment-48770\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Las-Guacas-de-La-Moralona3.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-48770\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Las-Guacas-de-La-Moralona3.jpg\" alt=\"Fotos La Prensa\/ Miguel Lor\u00edo\" width=\"700\" height=\"485\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Las-Guacas-de-La-Moralona3.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Las-Guacas-de-La-Moralona3.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48770\" class=\"wp-caption-text\">Esta es la propiedad principal del matrimonio Morales-Hurtado. La casa de la Moralona fue vendida por la familia Vargas a canadienses que est\u00e1n haciendo modificaciones en su interior.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Sus picos g\u00f3ticos se alzan sobre los dem\u00e1s mausoleos y desde lejos impone su pomposa arquitectura. Una capilla de m\u00e1rmol con estilo g\u00f3tico \u00fanico, resguardada por una peque\u00f1a verja negra y sellada con un port\u00f3n claro y una malla fina por la que apenas se deja entrever el interior. Dos ventanas circulares de cristal irrompible dejan colarse un poco de luz. Dentro, un par de asientos en los costados est\u00e1n solos frente a la imagen de una virgen al centro que es custodiada por dos ramos de flores marchitas.<\/p>\n<p>\u00abEs una de las cosas m\u00e1s bellas aqu\u00ed y de las m\u00e1s caras tambi\u00e9n. M\u00e1rmol carrara\u00bb, dice Nicho.<\/p>\n<p>S\u00ed. Un m\u00e1rmol importado desde los Alpes italianos. El material predilecto de Miguel \u00c1ngel para sus famosas esculturas, el mismo que est\u00e1 en el p\u00falpito g\u00f3tico de la Catedral de Siena o con el que se edific\u00f3 el Pante\u00f3n de Agripa.<\/p>\n<p>Un exc\u00e9ntrico lujo ahora y un necesario lujo antes. A finales de 1800, cuando fue construido para guardar los restos de los hermanos m\u00e1s adinerados de la Granada de la \u00e9poca: Santiago y Tr\u00e1nsito Morales. Eran dos hermanos, socios y empresarios capitalistas que fueron parte de la econom\u00eda pujante que sacudi\u00f3 Nicaragua durante los 30 a\u00f1os de gobierno conservador. Considerada una de las \u00e9pocas de bonanza y privilegios. Un pa\u00eds que produc\u00eda, exportaba y serv\u00eda de canal comercial.<\/p>\n<p>\u00ab\u00c9l (Santiago) era un rico negociante, ten\u00eda fincas ganaderas y de siembra. Comerciaba granadillo, raicillas, a\u00f1il y cuero. Hac\u00eda viajes constantes a R\u00edo San Juan, donde compraba y vend\u00eda mercader\u00eda; tambi\u00e9n adquir\u00eda propiedades para alquilarlas o revenderlas\u00bb, cuenta Fernando L\u00f3pez Guti\u00e9rrez, director de Cultura, Biblioteca y Archivos de la Alcald\u00eda de Granada.<\/p>\n<p>Fue en uno de sus viajes en los que probablemente conocer\u00eda a Encarnaci\u00f3n Hurtado. La mujer que a\u00f1os m\u00e1s tarde ser\u00eda su esposa. Un hombre alto, fornido y apuesto. Una mujer peque\u00f1a, de menuda figura y agraciada. No tuvieron hijos.<\/p>\n<p>\u00abDicen que era una mujer arrecha\u00bb, \u00abella aunque chiquita ten\u00eda un car\u00e1cter implacable, mandaba al gran hombr\u00f3n\u00bb, \u00abno era de apellido Morales, pero la gente se lo encaj\u00f3 porque era ella la verdadera due\u00f1a de todo\u00bb, son algunas de las especulaciones que se han hecho a trav\u00e9s del tiempo con respecto al mote que ha popularizado la historia de esta mujer.<\/p>\n<p>Cualquiera de ellas podr\u00eda ser v\u00e1lida basada en los empolvados recuerdos de los \u00fanicos descendientes lejanos de los Morales. Una mujer astuta, ambiciosa y desconfiada.<\/p>\n<p>Do\u00f1a Encarnaci\u00f3n Hurtado fue una de las mujeres m\u00e1s ricas de Granada entre 1860 y 1900. Seg\u00fan granadinos, despu\u00e9s de su muerte la Moralona aparece en sus propiedades para reclamar sus guacas, los tesoros enterrados en los patios de sus casas.<\/p>\n<p>El dinero que por atesorar no goz\u00f3 ni comparti\u00f3 en vida y que despu\u00e9s de muerta la mantiene atada a los grilletes y cadenas, que, seg\u00fan algunos viejos granadinos, es lo \u00fanico que se conoce como un \u00abregalo\u00bb que ella hiciera a La P\u00f3lvora, antigua c\u00e1rcel de la ciudad.<\/p>\n<p>La rala descendencia de los Morales son solo los hijos que procre\u00f3 su hermano Tr\u00e1nsito con Mar\u00eda Josefa Espinoza. A pesar de que muchas de las casas en la zona c\u00e9ntrica de Granada son mencionadas por algunos como antiguas propiedades de la familia Morales-Hurtado o Morales-Espinoza, solamente de dos se tienen registros catastrales que autentiquen que fueron de su pertenencia. La casa que est\u00e1 en el costado sur de la iglesia San Francisco y el llamado Palacio de Acoyapa. Este \u00faltimo es de las construcciones m\u00e1s lujosas y populares de la \u00e9poca, un verdadero centro de reuni\u00f3n social.<\/p>\n<p>Santiago muri\u00f3 primero y Encarnaci\u00f3n se encarg\u00f3 de hacer las honras f\u00fanebres y de sepultarlo casi con las mismas glorias con las que vivi\u00f3. En la capilla de m\u00e1rmol carrara que se alza casi al centro del cementerio. Ella vivi\u00f3 un par de a\u00f1os m\u00e1s, llena de dinero y sola. Como era costumbre asist\u00eda a la iglesia, pero nunca don\u00f3 nada, nunca apoy\u00f3 alguna causa, nunca regal\u00f3 su fortuna. Cuentan que toda fue quedando enterrada en guacales de barro al fondo de los patios de su casa. La propiedad que est\u00e1 a un costado de la iglesia San Francisco.<\/p>\n<p>\u00abDespu\u00e9s del centro y la iglesia la Merced, San Francisco fue el tercer polo de asentamiento importante durante la \u00e9poca colonial, incluso hasta ahora son las propiedades que mantienen un mejor precio de inmuebles\u00bb, asegura Fernando L\u00f3pez.<\/p>\n<p>\u00abAqu\u00ed muy pocos se preocupan por investigar la historia de sus antecesores, eso s\u00ed, la tumba estuvo en pleito hace muchos a\u00f1os y ahora parientes pol\u00edticos y lejanos de los Hurtado son los que se encargan del lugar. De sus tesoros nadie sabe nada, se cree que como las propiedades pasaron de mano en mano, fueron vendidas o subastadas, la gente que las habit\u00f3 saque\u00f3 todo. Un se\u00f1or de apellido Offman hered\u00f3 la casa a unos sobrinos adoptivos y estos la vendieron a unos canadienses. Hasta ah\u00ed lleg\u00f3 la historia\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_48771\" aria-describedby=\"caption-attachment-48771\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Las-Guacas-de-La-Moralona4.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-48771\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Las-Guacas-de-La-Moralona4.jpg\" alt=\"Fotos La Prensa\/ Miguel Lor\u00edo\" width=\"700\" height=\"636\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Las-Guacas-de-La-Moralona4.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Las-Guacas-de-La-Moralona4.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48771\" class=\"wp-caption-text\">El Palacio de Acoyapa es actualmente propiedad de la fundaci\u00f3n cat\u00f3lica Corpus Christi. Seg\u00fan datos del Cat\u00e1logo de Bienes Patrimoniales de Granada, fue construido en el \u00faltimo tercio del siglo XIX y reconstruido posterior a la Guerra Nacional, en 1856. Est\u00e1 siendo parcialmente utilizado por el avanzado deterioro de la estructura.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 el \u00fanico lado amable que tuviera lo conoci\u00f3 solamente Santiago Morales. Su esposo, un hombre que es recordado adem\u00e1s de por su inmenso caudal, por una particular generosidad.<\/p>\n<p>Una muestra de ello est\u00e1 en la sala de la casa de don Bosco Chamorro Carazo.<\/p>\n<p>Un busto de m\u00e1rmol blanco sobre una base de m\u00e1rmol azulado de m\u00e1s de un metro. El rostro de un hombre de rasgos finos y agradables se perfila en la piedra y en la base reza la leyenda: \u00abPara tanto gran hombre, toda alabanza es peque\u00f1a\u00bb \/ \u00abPara Santiago Morales de \u00c1ngel Calligari\u00bb.<\/p>\n<p>La historia solo don Bosco la puede contar. \u00c9l, a sus 75 a\u00f1os, es de los \u00faltimos y m\u00e1s j\u00f3venes bisnietos de Tr\u00e1nsito Morales.<\/p>\n<p>Santiago Morales le prestaba plata a los grandes, pero hubo uno que se ahog\u00f3 en sus deudas. \u00c1ngel Calligari estaba desesperado porque no ten\u00eda c\u00f3mo saldar la deuda con Morales y un d\u00eda lleg\u00f3 a Granada con varias escrituras de sus propiedades para d\u00e1rselas en concepto de pago.<\/p>\n<p>\u00abSantiago le dijo que no. Le propuso financiarle un nuevo negocio para recuperar capital y que Calligari saldara sus deudas sin deshacerse de sus bienes\u00bb, cuenta don Bosco.<\/p>\n<p>Y as\u00ed fue. El dinero le fue entregado a \u00c1ngel Calligari, pero este no tuvo tiempo de pagar.<\/p>\n<p>Santiago muri\u00f3 tiempo despu\u00e9s del trato y en agradecimiento Calligari entreg\u00f3 el busto a la viuda.<\/p>\n<p>Encarnaci\u00f3n Hurtado qued\u00f3 al mando de todos los negocios, con toda la riqueza, pero sin saber qu\u00e9 hacer. A\u00fan as\u00ed continu\u00f3 atesorando la fortuna.<\/p>\n<p>La porci\u00f3n conyugal establece que la cuarta parte de los bienes del difunto son cedidos al c\u00f3nyuge vivo y todo lo dem\u00e1s es distribuido entre los parientes inmediatos o cercanos.<\/p>\n<p>\u00abElla se qued\u00f3 con todo, luego entre sus sobrinas y parientes se repartieron todo y ahora poco o nada queda de la fortuna de Santiago Morales, solo las referencias de su poder\u00bb, cuenta Chamorro.<\/p>\n<p>\u00abAunque en el mausoleo estaban los dos y era entonces de ambas familias al ser construido por las dos viudas, Jos\u00e9 Mar\u00eda Hurtado cincel\u00f3 el apellido Morales de una de las paredes. Mi abuela se enfureci\u00f3 y mand\u00f3 a sacar todos sus muertos de ese mausoleo\u00bb.<\/p>\n<p>Santiago y Tr\u00e1nsito Morales descansan en la cripta que reza \u00abFamilia Morales-Carazo y Carazo-Morales\u00bb, vecinos del mausoleo de la Moralona en el cementerio de Granada.<\/p>\n<figure id=\"attachment_48773\" aria-describedby=\"caption-attachment-48773\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Las-Guacas-de-La-Moralona5.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-48773\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Las-Guacas-de-La-Moralona5.jpg\" alt=\"Fotos La Prensa\/ Miguel Lor\u00edo\" width=\"700\" height=\"458\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Las-Guacas-de-La-Moralona5.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Las-Guacas-de-La-Moralona5.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48773\" class=\"wp-caption-text\">\u00abPara tanto gran hombre, toda alabanza es peque\u00f1a\u00bb, reza la inscripci\u00f3n en el busto de m\u00e1rmol que fue entregado por \u00c1ngel Calligari a Encarnaci\u00f3n Hurtado, luego de la muerte de Santiago Morales. Es ahora un recuerdo preciado para don Bosco Chamorro.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Son pocos y casi desconocidos los que hayan estado muy cerca de la famosa fortuna de este matrimonio. Sof\u00eda Vargas es uno de ellos. Habit\u00f3 por muchos a\u00f1os en la que fue la casa principal de Encarnaci\u00f3n y Santiago, y donde se supone que nace la historia de su espanto.<\/p>\n<p>\u00abYo s\u00e9 lo que saben todos los granadinos. Que era una de las mujeres m\u00e1s ricas del lugar y que despu\u00e9s de que muri\u00f3 su alma penaba. No era Morales, ella se hizo del nombre por \u00e9l, de hecho se adue\u00f1\u00f3 de todo\u00bb, cuenta Sof\u00eda Vargas.<\/p>\n<p>Luis Offman lleg\u00f3 a Granada con mucho dinero y solo. Al tiempo se encari\u00f1\u00f3 del joven Alejandro Vargas, al que consider\u00f3 su hijo. Offman adquiri\u00f3 una inmensa casa lujosa, en el centro de una ciudad colonial a un precio de regalo. La oferta solo podr\u00eda tener una explicaci\u00f3n sobrenatural, nadie quer\u00eda comprarla porque todos dec\u00edan que habitaba el fantasma de la Moralona. Offman no cre\u00eda en cuentos y hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os que hizo esa compra.<\/p>\n<p>Alejandro se cas\u00f3 con Sof\u00eda y tuvieron seis hijos. Pero \u00e9l muri\u00f3 antes que su padre adoptivo y la herencia que este le ten\u00eda destinada pas\u00f3 a manos de sus hijos.<\/p>\n<p>En principio, una parte de la casa fue alquilada al Liceo Agr\u00edcola, un centro que contaba con un internado para estudiantes, en la otra mitad rentaban normalmente familias que no duraban m\u00e1s de un par de meses en el lugar.<\/p>\n<p>\u00abMientras viv\u00ed en esa casa nunca sent\u00ed, ni vi, ni escuch\u00e9 nada raro\u00bb, recuerda Vargas. \u00abPero eso s\u00ed, los muchachos del Liceo pegaban unos gritos de susto y me preguntaba qu\u00e9 pasaba o hab\u00eda pasado en mi casa porque a ellos los asustaban. Solo una vez me pareci\u00f3 escuchar el rechinar de unas cadenas, pero segu\u00ed el sonido y no encontr\u00e9 nada raro\u00bb.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s de vivir en la casa de Encarnaci\u00f3n, Sof\u00eda dice haber conocido a una sobrina pol\u00edtica lejana de la difunta. Una mujer que se quejaba porque juraba que una m\u00e9dium le hab\u00eda robado la herencia de su pariente.<\/p>\n<p>\u00abLo \u00fanico que recuerdo es que la mujer era de apellido Guerrero\u00bb, sostiene Sof\u00eda Vargas, mientras hace un esfuerzo por traer de vuelta su gu\u00eda mental de nombres.<\/p>\n<p>\u00abDo\u00f1a Mar\u00eda me dec\u00eda que la mujer era clarividente y que se hab\u00eda logrado comunicar con la Moralona y que esta le hab\u00eda ofrecido revelar la ubicaci\u00f3n de las guacas si al sacar el dinero pintaba la iglesia y repart\u00eda el dinero con su familia. Pero la mujer se les fue arriba, dicen que s\u00ed hall\u00f3 el entierro, pero que se lo qued\u00f3 todo. El problema es que vivi\u00f3 atormentada, iba de casa en casa porque seg\u00fan dec\u00eda, la Moralona no la dejaba en paz. Ya por \u00faltimo se fue a los Estados Unidos, all\u00e1 muri\u00f3 sola y dicen que loca\u00bb.<\/p>\n<p>Hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os que ni Sof\u00eda Vargas ni sus hijos habitan la casa. M\u00e1s de media manzana de terreno, unas 8 piezas de dormitorios, cuatro corredores, dos patios, una sala inmensa y un lujoso comedor. Ella no pod\u00eda hacerle modificaciones para alquiler y tampoco pudo reparar en su totalidad los agujeros que hab\u00edan dejado en las paredes y patios los curiosos o ambiciosos inquilinos anteriores en busca de la fortuna de la Moralona. 70 mil d\u00f3lares fue el precio de venta.<\/p>\n<p>\u00ab\u00bfPero usted sabe por qu\u00e9 es que ella supuestamente vive penando?\u00bb, pregunta en tono de querer decir la repuesta. \u00abElla era de las m\u00e1s ricas, pero nunca dio nada. Cuando se le ocurri\u00f3 donar algo, entreg\u00f3 unos grilletes y cadenas a La P\u00f3lvora. La gente que la ha escuchado dice que saben que es ella porque se oye como arrastran el hierro de los \u00fanicos regalos que dio\u00bb.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>La ambici\u00f3n no solo visit\u00f3 la casa, estuvo tambi\u00e9n en el mausoleo. Adem\u00e1s de los malandrines que rondaban por las noches las tumbas m\u00e1s caras para buscar como saquear su interior, seg\u00fan don Nicho Montiel, algunos familiares llegaban a destapar el mausoleo con la disfrazada intenci\u00f3n de saber si era ah\u00ed el verdadero lugar de la fortuna.<\/p>\n<p>La \u00faltima vez fue hace 20 a\u00f1os, cuando le pidieron exhumar 12 cad\u00e1veres para guardarlos en nuevos dep\u00f3sitos y hacer espacio. Era uno de los Hurtado menores en ese entonces quien lo contrat\u00f3 para el trabajo, mientras \u00e9l se sent\u00f3 en una silla para esperar afuera. Cuando don Nicho logr\u00f3 desmontar las cuatro piezas principales de m\u00e1rmol en el piso y descendi\u00f3 en la b\u00f3veda, el otro se asom\u00f3 para revisar el lugar antes de que abriera las cajas.<\/p>\n<p>\u00ab\u00c9l recorri\u00f3 el lugar, se fij\u00f3 hasta en el \u00faltimo rinc\u00f3n, me pregunt\u00f3 si yo nunca hab\u00eda visto ninguna caja o alg\u00fan guacal cuando hac\u00eda las excavaciones. Jam\u00e1s vi nada. Yo segu\u00ed con mi trabajo y en eso cuando destap\u00e9 una tumba se sali\u00f3 un tufo a pudrici\u00f3n terrible, con todo y m\u00e1scara casi me vomito. Esa gente ten\u00eda m\u00e1s de 50 a\u00f1os de estar ah\u00ed, eran solo huesos\u00bb, recuerda Montiel.<\/p>\n<p>\u00abLa verdad es que no creo que ninguno de ellos se acuerde que aqu\u00ed est\u00e1 enterrada la Moralona, do\u00f1a Encarnaci\u00f3n Hurtado\u00bb.<\/p>\n<figure id=\"attachment_48772\" aria-describedby=\"caption-attachment-48772\" style=\"width: 300px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Foto1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-48772\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Foto1.jpg\" alt=\"Fotos La Prensa\/ Miguel Lor\u00edo\" width=\"300\" height=\"491\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Foto1.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Foto1.jpg 183w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Foto1.jpg 625w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48772\" class=\"wp-caption-text\">El mausoleo de la Moralona, seg\u00fan Nicho Montiel, es uno de los m\u00e1s visitados. Los que no saben la historia la aprenden ah\u00ed mismo, frente a la imponente capilla de m\u00e1rmol que muestra el poder y la fortuna del matrimonio m\u00e1s adinerado de su tiempo.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la granada del siglo XIX vivi\u00f3 una de las mujeres m\u00e1s adineradas y conocidas del lugar: Encarnaci\u00f3n Hurtado. Una rivense a la que el amor llev\u00f3 a vivir a La Gran Sultana donde se convirti\u00f3 en un icono de poder y temor. Su mezquindad y agrio car\u00e1cter hicieron que, a\u00fan despu\u00e9s de su muerte, los granadinos recuerden su historia y la hayan convertido en una leyenda<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[237],"class_list":["post-48769","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-reportajes","tag-granada"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48769","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48769"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48769\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":51471,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48769\/revisions\/51471"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48769"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48769"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48769"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}