{"id":48812,"date":"2019-10-14T14:49:50","date_gmt":"2019-10-14T20:49:50","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=48812"},"modified":"2024-01-04T19:55:56","modified_gmt":"2024-01-05T01:55:56","slug":"la-historia-de-bernabe-somoza-el-tio-abuelo-del-primer-dictador","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-historia-de-bernabe-somoza-el-tio-abuelo-del-primer-dictador\/","title":{"rendered":"La historia de Bernab\u00e9 Somoza, el t\u00edo abuelo del primer dictador"},"content":{"rendered":"\n<p>De Bernab\u00e9 Somoza se dice que fue un bandolero despiadado: asesino, ladr\u00f3n, autor de ejecuciones sumarias y violador de mujeres y ni\u00f1as, al punto que algunos libros de historia lo han llamado Siete Pa\u00f1uelos, un apodo que se le daba a lo peor de la sociedad a inicios del siglo pasado, e incluso as\u00ed se le llam\u00f3, a modo de sorna, al primero de la dinast\u00eda, Anastasio Somoza Garc\u00eda, su sobrino nieto.<\/p>\n\n\n\n<p>Bernab\u00e9, en realidad, fue un bandolero feroz buena parte de su vida, en un per\u00edodo hist\u00f3rico en que lo que predominaba era la anarqu\u00eda: guerras intestinas entre dos grupos que se disputaban el poder despu\u00e9s de la independencia del reino espa\u00f1ol. Se les llam\u00f3 Fiebres y Serviles; Federalistas y Centralistas; Timbucos y Calandracas; Abejas y Culumucos; legitimistas y democr\u00e1ticos, que derivaron finalmente en los partidos conservador y liberal.<\/p>\n\n\n\n<p>Para el tiempo de Bernab\u00e9 (1815-1849) les llamaban timbucos y calandracas. Timbucos eran los conservadores y el apodo era porque representaban a la clase adinerada de la sociedad, y por lo tanto, eran timbudos (timba o panza), gordos y panzones. Calandracas eran los liberales, llamados as\u00ed por el bando rival de forma burlona al compararlo con la calandra, el gorgojo que destruye los granos.<\/p>\n\n\n\n<p>Bernab\u00e9, pues, a pesar de que su familia ten\u00eda negocios y algunas tierras por las que pudo ser considerado un aut\u00e9ntico timbuco, se identificaba con los calandracas. Lo era por sus ideas liberales, y algunos escritores, como Ernesto Cardenal, se\u00f1alan que Bernab\u00e9 era un aut\u00e9ntico luchador pol\u00edtico de clases, defensor de los derechos del hombre proclamados por la Revoluci\u00f3n francesa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCiertamente \u00e9l fue lo que ahora se habr\u00eda llamado izquierdista. En realidad lo llamaron comunista\u201d, escribe Cardenal en su libro <em>Vida perdida<\/em>, al hacer referencia de su parentesco con Bernab\u00e9, su t\u00edo tatarabuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Coronel Urtecho tambi\u00e9n escribi\u00f3 que a Bernab\u00e9 en alguna ocasi\u00f3n lo acusaron de \u201cdefender el comunismo de la propiedad\u201d, por lo que \u00e9l cre\u00eda que esa vez ser\u00eda la primera que se us\u00f3 la palabra \u201ccomunista\u201d en Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo que Bernab\u00e9 Somoza no solo fue un bandolero. Es cierto que lo fue durante una parte de su azarosa vida, pero el delito no era su raz\u00f3n principal. Son pocos pero cada vez m\u00e1s frecuentes los libros de historia que recogen sus motivaciones pol\u00edticas que lo llevaron a sus acciones controversiales y marcaron buena parte de su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco Bernab\u00e9 Somoza fue Siete Pa\u00f1uelos, quien en realidad era un vulgar bandolero del que hablaremos m\u00e1s adelante. La raz\u00f3n de tanta confusi\u00f3n es que perdi\u00f3 la vida y sus guerras, ambas podr\u00edan ser lo mismo, y la mayor\u00eda de quienes escribieron la historia del siglo XIX lo hicieron desde el prisma conservador que predominaba entonces, contrario a la ideolog\u00eda liberal que defend\u00eda Somoza.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra de las razones fue que su sobrino tataranieto, Anastasio Somoza Garc\u00eda, al inicio desconocedor de la historia familiar, y para aplacar las burlas por su t\u00edo abuelo, quiso borrar cualquier referencia sobre \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>En estas l\u00edneas hay trazos de lo que fue Bernab\u00e9, conocido como Somoz\u00f3n o Barbas de Oro, y tambi\u00e9n se conocer\u00e1 qui\u00e9n fue Siete Pa\u00f1uelos, el hombre cuyo apodo perdura hasta la actualidad.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/298-MAG-SomozaFami-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"5999\" height=\"10659\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/298-MAG-SomozaFami-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48840\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Anastasio Somoza Garc\u00eda, sobrino tataranieto de Bernab\u00e9 Somoza.<br>Foto: Cortes\u00eda INHCA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>En una casona de Jinotepe se crio Bernab\u00e9 Somoza, hijo de Fernando Somoza Robelo, un orfebre y m\u00e9dico emp\u00edrico de origen espa\u00f1ol y ascendencia gallega. Los registros indican que era un hacendado de agradable presencia que conoci\u00f3 a Juana Mart\u00ednez, una mestiza nicarag\u00fcense. La pareja tuvo cuatro hijos: Bernab\u00e9 (el mayor), Francisco, Anastasio (abuelo del dictador Somoza Garc\u00eda), Francisco y Manuela, abuela del general Jos\u00e9 Mar\u00eda Moncada y tatarabuela del poeta Ernesto Cardenal. Por eso es que Moncada era t\u00edo de Somoza Garc\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Fernando Somoza, por el carisma de m\u00e9dico, tambi\u00e9n gozaba de popularidad en el pueblo y con las mujeres. Con Juana Iribarren, de Granada, tuvo al poeta Juan Iribarren. Juana era hija de crianza de Mercedes Avil\u00e9s, esposa de Fruto Chamorro. De ah\u00ed es que Bernab\u00e9 era cercano de Chamorro, con quien m\u00e1s adelante tendr\u00eda una conversaci\u00f3n crucial en su vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay pocas referencias a la ni\u00f1ez de Bernab\u00e9, pero se cuenta que era compa\u00f1ero de correr\u00edas de su hermano Francisco, con quien compart\u00eda libros, la esgrima y los caballos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEra aficionado a los libros de Constantino Volney, Juan Jacobo Rousseau y Walter Scott. Era apasionado por las doctrinas de los Enciclopedistas y los derechos del hombre proclamados por la Revoluci\u00f3n Francesa, rindiendo culto a la escuela del libre pensamiento\u201d, escribe el historiador Francisco Ortega Arancibia, testigo presencial de aquella \u00e9poca, en su libro <em>Cuarenta A\u00f1os (1838-1878) de Historia de Nicaragua<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel entonces Jinotepe, que se llamaba Xinotepet, era un pueblo que ten\u00eda ca\u00f1adas y caminos tan peligrosos donde se pod\u00edan encontrar tigres. Los libros cuentan que Bernab\u00e9 aprendi\u00f3 a cazar tigres, con lo cual desarroll\u00f3 fuerza y astucia felina.<\/p>\n\n\n\n<p>Jinotepe era un pueblo con pocas familias pero muchos rencores. Hab\u00eda una familia Matus, cuyo patriarca, Leandro, era m\u00e9dico, al igual que el pap\u00e1 de Bernab\u00e9, por lo que tuvo conflictos personales. Eran tiempos en que los pocos profesionales de entonces ve\u00edan con rivalidad a sus colegas, seg\u00fan el historiador Hildebrando Castell\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCada cual ve\u00eda en el due\u00f1o de la tienda de enfrente a un verdadero adversario a quien hab\u00eda que combatir por todas las armas\u201d, apunta Castell\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El conflicto entre los Matus y los Somoza se agrav\u00f3 por un litigio de tierras y problemas de negocios. Todo este clima era lo que abrigaba aquella \u00e9poca, en la que don Leandro Matus lleg\u00f3 a ser el alcalde del pueblo por el lado conservador.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, en su nueva posici\u00f3n de alcalde, Leandro Matus patrullaba las calles por la noche, acompa\u00f1ado de un grupo de hombres. Por uno de esos azares se top\u00f3 con Francisco Somoza, hermano de Bernab\u00e9, y lo detuvo. Quiso quitarle una navaja gruesa que llevaba pero este se opuso. Francisco alegaba que su arma estaba entre los l\u00edmites de la legalidad: cinco cuartas de largo.<\/p>\n\n\n\n<p>En su libro, Francisco Ortega Arancibia indica que Matus golpe\u00f3 a Francisco, por lo que los gritos de la trifulca y de los vecinos despertaron a Bernab\u00e9, quien sali\u00f3 raudo de su sue\u00f1o para llegar al lugar. Leandro Matus, ya hab\u00edamos dicho que ten\u00eda un conflicto personal con los Somoza, ret\u00f3 a Bernab\u00e9, quien en ese momento era un portento f\u00edsico y h\u00e1bil con las espadas. La lucha termin\u00f3 a favor de Bernab\u00e9, quien hiri\u00f3 de gravedad a Matus.<\/p>\n\n\n\n<p>La posibilidad de caer preso era casi un hecho, a raz\u00f3n de que Matus, conservador, iba a hacer justicia con todos los poderes del partido contra los hermanos Somoza tras las heridas que sufri\u00f3 en la pelea. Por ello es que Bernab\u00e9 y su hermano, Francisco, decidieron huir a El Salvador, donde lo esperar\u00eda un pa\u00eds envuelto en las guerras por la Uni\u00f3n Centroamericana que dirigi\u00f3 el general Francisco Moraz\u00e1n.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Fruto-chamorro.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"333\" height=\"445\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Fruto-chamorro.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48841\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Fruto-chamorro.jpg 333w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Fruto-chamorro.jpg 224w\" sizes=\"(max-width: 333px) 100vw, 333px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fruto Chamorro captur\u00f3 a Bernab\u00e9 Somoza.<br>Foto: \u00d3leo de Cipriano Or\u00fae.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Por sus cualidades f\u00edsicas, altos, gruesos y h\u00e1biles, los hermanos Somoza, Francisco y Bernab\u00e9 ingresaron al Ej\u00e9rcito de El Salvador por medio de los Coquimbos, una parte que hab\u00eda quedado de los morazanistas que lucharon por la Uni\u00f3n Centroamericana.<\/p>\n\n\n\n<p>En El Salvador gobernaba Francisco Malesp\u00edn, un d\u00e9spota que en ese momento quer\u00eda derrocar al dictador de Guatemala, Rafael Carrera. Para all\u00e1 fue enviado el Ej\u00e9rcito, en el que iban los hermanos Somoza. Sin embargo, Malesp\u00edn cambi\u00f3 de parecer en su empresa y, en lugar de enfrentarse, hizo un pacto con Carrera para expulsar a los Coquimbos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su valent\u00eda y habilidad en el manejo de la acerada lanza, causando terror en el enemigo, Bernab\u00e9 acumul\u00f3 m\u00e9ritos en los combates para ser llamado, como el Comandante General Trinidad Caba\u00f1as: \u201cBarbas de Oro\u201d, dice V\u00e9lez Astacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Traicionados en la guerra, los hermanos Somoza no pod\u00edan regresar a El Salvador y deciden volver a Nicaragua, pero esta vez a Le\u00f3n, que era un basti\u00f3n liberal y la capital del nuevo Estado de Nicaragua, reci\u00e9n independizado.<\/p>\n\n\n\n<p>La ahora conocida como Ciudad Universitaria era gobernada por el jefe del Ej\u00e9rcito, Casto Fonseca, un sanguinario que se autonombr\u00f3 el gran mariscal de Nicaragua porque no encontr\u00f3 otro cargo militar que significara m\u00e1s para \u00e9l. Lo hizo por el vencedor de la batalla de Ayacucho en Per\u00fa, general Antonio Jos\u00e9 de Sucre.<\/p>\n\n\n\n<p>Fonseca desat\u00f3 su furia contra la Granada conservadora. Fue desp\u00f3tico, azot\u00f3 a personalidades importantes de la \u00e9poca; rob\u00f3, tortur\u00f3, desterr\u00f3 y fusil\u00f3, hasta que los conservadores se cansaron, se aliaron con Guatemala, Honduras y El Salvador, para derrocarlo. Fue fusilado en plaza p\u00fablica.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes, Casto Fonseca hab\u00eda enviado un ej\u00e9rcito a combatir a Honduras. Ah\u00ed iban los Coquimbos y, por supuesto, los hermanos Somoza. Francisco, sin embargo, sucumbi\u00f3 ante las balas de un ej\u00e9rcito llamado los Pericos. \u201cV\u00edctima del valor y ardimiento con que pelean siempre los Somoza. La muerte de su hermano Francisco caus\u00f3 una profunda impresi\u00f3n en el \u00e1nimo de Bernab\u00e9. Era su hermano menor y su compa\u00f1ero de correr\u00edas desde que eran muchachos\u201d, escribe Francisco Ortega Arancibia.<\/p>\n\n\n\n<p>Bernab\u00e9 se enter\u00f3 que los Pericos estaban apoyados por los conservadores de Nicaragua y, desde ese momento, los hizo blanco de su venganza.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDesde entonces se nota el cambio en el car\u00e1cter de Bernab\u00e9. Los campos de la historia est\u00e1n, desde entonces, divididos para \u00e9l\u201d, escribe Ortega Arancibia.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Asososca.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"571\" height=\"319\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Asososca.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48842\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Asososca.jpg 571w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Asososca.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 571px) 100vw, 571px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Volcanes de Asososca y Momotombo. A la izquierda, la iglesia El Calvario.<br>Foto: Dibujo de Ephraim Squier<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>La irrupci\u00f3n del verdadero Siete Pa\u00f1uelos llegar\u00eda despu\u00e9s de que Bernab\u00e9 Somoza fuera apresado, junto con Jos\u00e9 Mar\u00eda \u201cel Chel\u00f3n\u201d Valle, tras fracasar en la toma de Le\u00f3n en 1845. Ambos fueron confinados a unas celdas en San Juan del Norte, donde Bernab\u00e9 fue llevado a un calabozo con un par de grilletes.<\/p>\n\n\n\n<p>Las hostilidades en el pa\u00eds continuaban y para aplacarlas, el director de estado \u2014as\u00ed se llamaba al presidente de Nicaragua\u2014 Jos\u00e9 Le\u00f3n Sandoval emiti\u00f3 un decreto indultando a los morazanistas que iniciaron la revoluci\u00f3n, entre los que inclu\u00eda a Bernab\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuente que vivi\u00f3 en la \u00e9poca, Ortega Arancibia, indica que Bernab\u00e9 junto con Valle se fugaron de la c\u00e1rcel de San Juan del Norte. Seg\u00fan el relato, Valle era un insigne guitarrista que cautivaba a las mujeres y hombres, y Somoza era un hombre \u201cblanco, apuesto, herc\u00faleo y amanerado\u201d, ten\u00eda el don de cantar admirablemente. Era un \u201cganador de voluntades\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, otros historiadores, como Hugo V\u00e9lez Astacio, indican que la liberaci\u00f3n fue por el decreto de Le\u00f3n Sandoval, aprobado el 20 de septiembre de 1845. No hay certeza sobre esto, pero en realidad lo que encontr\u00f3 Bernab\u00e9 al salir fue un movimiento campesino, comandado por Francisco Cacho y Trinidad Gallardo, mejor conocido como Siete Pa\u00f1uelos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Trinidad-Mu\u00f1oz.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"286\" height=\"309\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Trinidad-Mu\u00f1oz.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48843\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Trinidad-Mu%C3%B1oz.jpg 286w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Trinidad-Mu%C3%B1oz.jpg 278w\" sizes=\"(max-width: 286px) 100vw, 286px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Jos\u00e9 Trinidad Mu\u00f1oz fue quien mand\u00f3 a fusilar a Bernab\u00e9 Somoza.<br>Foto: Libro Identidad y Cultura Pol\u00edtica 1821-1858 de Frances Kinloch<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>La banda de Gallardo y Cacho era conocida como los Pichingos, quienes \u201cprepararon sigilosamente un movimiento revolucionario para desarrollarlo en el departamento del Septentri\u00f3n, donde el asunto de las confiscaciones ten\u00eda en la miseria a muchas familias y bien preparado el terreno para una revuelta\u201d, seg\u00fan Ortega Arancibia.<\/p>\n\n\n\n<p>En un art\u00edculo de <em>Novedades<\/em> del 24 de octubre de 1958, Alfonso Valle da luces sobre el famoso Siete Pa\u00f1uelos, \u201cquien se ce\u00f1\u00eda la cabeza con un pa\u00f1uelo, con otro el cuello, en un brazo otro, y llevaba dos o tres m\u00e1s de repuesto en los bolsillos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuenta Valle que un d\u00eda del a\u00f1o 1844 una patrulla de soldados conservadores asalt\u00f3 la casa de Gallardo. Fue atado a un horc\u00f3n del rancho \u201cy all\u00ed mismo en su presencia, aquellos facinerosos, violaron a su esposa y a sus dos hijas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Valle, esta fue la motivaci\u00f3n de que Gallardo se convirtiera en Siete Pa\u00f1uelos, y bajara de Las Segovias, con otros campesinos ultrajados, hacia Managua, Le\u00f3n y Chinandega, cometiendo tropel\u00edas con los soldados que ca\u00edan en su poder. Ellos se integraron al grupo que Bernab\u00e9 conform\u00f3 al salir de la c\u00e1rcel para derrocar al gobierno y juntos se tomaron ciudades.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed es donde Bernab\u00e9 Somoza y Trinidad Gallardo, Siete Pa\u00f1uelos, se juntan y participan en acciones que ponen una nebulosa en la historia. Uno de los peores cr\u00edmenes que se le achacan a Bernab\u00e9 Somoza fue el asesinato sumario de hacendados conservadores del occidente del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque Ortega Arancibia indica que el asesinato de los conservadores fue ejecutado por Francisco Cacho y Trinidad Gallardo, son muchos los historiadores que refieren que la masacre fue realizada por el propio Bernab\u00e9, debido a que se sent\u00eda fracasado por toda las tomas fallidas que hab\u00eda intentado en el \u00faltimo a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLuchaba contra los conservadores, entonces due\u00f1os del poder y de la riqueza como terratenientes latifundistas\u201d, que para \u00e9l \u201ceran representantes genuinos, y como tales un enemigo a combatir\u201d, escribe V\u00e9lez Astacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Por esos meses, Bernab\u00e9 estuvo a punto de tomarse Managua, pero fue superado en n\u00famero por el ej\u00e9rcito contrario. Con \u00e9l, con el rango de capit\u00e1n, participa Jos\u00e9 Dolores Estrada Vado, que posteriormente se cubrir\u00eda de gloria al mando de las fuerzas nacionales (pertenecientes a los legitimistas o conservadores) contra los filibusteros de William Walker.<\/p>\n\n\n\n<p>La revuelta, nuevamente, fue disuelta a sangre y fuego por el gobierno conservador, a la cabeza de su ej\u00e9rcito, Jos\u00e9 Trinidad Mu\u00f1oz y Fruto Chamorro, ministro del presidente Le\u00f3n Sandoval. En estas arremetidas se cree que muri\u00f3 el verdadero Siete Pa\u00f1uelos, de quien desde ese momento no se tienen registros.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cBastaron unos meses de vandalismo para que este individuo quedase en la conciencia popular como la sola encarnaci\u00f3n de los siete pecados capitales. Y no puede asegurarse que el bandido muriese en aquella ocasi\u00f3n. Es claro que oficialmente se le dio por muerto, pero su mito mal\u00e9fico seguir\u00eda viviendo en el medio social nicarag\u00fcense\u201d, dice el historiador Eduardo Zepeda Enr\u00edquez.<\/p>\n\n\n\n<p>De ah\u00ed que todos los bandidos de la \u00e9poca, cuyos nombres han sido casi olvidados, se resumieran en Siete Pa\u00f1uelos, a quien se le achacaban los cr\u00edmenes ajenos, como si los suyos propios no eran ya suficientes. As\u00ed fue como al dictador Anastasio Somoza Garc\u00eda se le empez\u00f3 a nombrar tambi\u00e9n Siete Pa\u00f1uelos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Francisco-moraz\u00e1n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"286\" height=\"310\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Francisco-moraz\u00e1n.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48844\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Francisco-moraz%C3%A1n.jpg 286w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Francisco-moraz%C3%A1n.jpg 277w\" sizes=\"(max-width: 286px) 100vw, 286px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">El general Francisco Moraz\u00e1n, impulsor de la Uni\u00f3n Centroamericana.<br>Foto: Libro Identidad y Cultura Pol\u00edtica 1821-1858 de Frances Kinloch<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Bernab\u00e9 Somoza acat\u00f3 una amnist\u00eda y regres\u00f3 a la vida civil en 1846. Con Leandra Luna, de San Rafael del Sur, tuvieron cuatro hijos: Francisco, Guadalupe, Fernando y F\u00e9lix, quien fue militar y muri\u00f3 en Managua en 1929. Tuvieron un peque\u00f1o negocio de destace de ganado, sin embargo el acoso de los conservadores continu\u00f3 y Bernab\u00e9 huy\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel lugar clandestino le llegaban cartas de los principales cabecillas liberales con planes para conspirar contra el gobierno conservador. Le llegaron incluso correspondencias del propio Trinidad Mu\u00f1oz, jefe del Ej\u00e9rcito, inst\u00e1ndolo a que se rebelara.<\/p>\n\n\n\n<p>Mu\u00f1oz sol\u00eda azuzar a los rebeldes para que despu\u00e9s sus servicios fueran vistos como valiosos por el director supremo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsa actitud dual continu\u00f3 al ser electo el director del Estado Norberto Ram\u00edrez en abril de 1849\u201d, escribe Orlando Cuadra Downing.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo una revuelta en el pa\u00eds al inicio del nuevo mandato del gobierno conservador en 1849. Le pidieron a Bernab\u00e9 que la comandara y \u00e9l acept\u00f3. El ministro estadounidense Ephraim Squier se lo encontr\u00f3 en el r\u00edo San Juan. \u201cDe pie junto al m\u00e1stil un hombre interrogaba al atemorizado capit\u00e1n. Ten\u00eda una pluma en el sombrero, una capa roja espa\u00f1ola que le colgaba de un hombro, dos pistolas en la cintura y una espada desenvainada. Me dijo que era Bernab\u00e9 Somoza\u201d, escribi\u00f3 Squier.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Ciudades.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"377\" height=\"277\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Ciudades.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48845\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Ciudades.jpg 377w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Ciudades.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 377px) 100vw, 377px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">As\u00ed eran las ciudades en Nicaragua en 1850. Foto: Dibujo The Capital Of Spanish America de William Eleroy Curtis<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Para combatir a Somoza se hizo un gran ej\u00e9rcito, comandado por Fruto Chamorro. Por la desigualdad de fuerzas, Bernab\u00e9 fue derrotado. Tuvo que huir. Se escondi\u00f3 en una casa de San Jorge, un puerto del r\u00edo San Juan. Exactamente en la casa de un se\u00f1or de apellido Cant\u00f3n, cuya hija llamada Cantona ten\u00eda un romance con Bernab\u00e9. Se dice que la mujer peleaba junto con \u00e9l con un sable y lo amaba con locura.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche Fruto Chamorro se hab\u00eda hospedado en la misma casa que estaba Bernab\u00e9. Con sus compa\u00f1eros de armas, Chamorro enamoraba a la Cantona. De pronto, Somoza apareci\u00f3 con su lanza y dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQui\u00e9n se burla de mi dama? \u2014Y se dio cuenta que era Fruto Chamorro. Comprendi\u00f3 que estaba perdido, y agreg\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Ante usted, me rindo, indio \u2014as\u00ed le dec\u00eda Bernab\u00e9 a Chamorro porque le ten\u00eda confianza.<\/p>\n\n\n\n<p>Bernab\u00e9 intent\u00f3 defenderse mostr\u00e1ndole las cartas que le enviaba Trinidad Mu\u00f1oz, el jefe del Ej\u00e9rcito. Crey\u00f3 que el contenido de las misivas lo iban a salvar. \u201cM\u00e1s bien te van a perder\u201d, le respondi\u00f3 Chamorro. Y as\u00ed fue: Mu\u00f1oz, al sentirse descubierto, lo mand\u00f3 a fusilar en la plaza de Rivas. Ten\u00eda 34 a\u00f1os de edad, su cuerpo fue colgado y qued\u00f3 expuesto durante tres d\u00edas, hasta que el hedor oblig\u00f3 a los vecinos a sepultarlo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Marimberos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"183\" height=\"237\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Marimberos.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48846\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Marimberos en 1860.<br>Dibujo The Capital Of Spanish America de William Eleroy Curtis<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Otro Somoza<\/h3>\n\n\n\n<p>En Le\u00f3n, Fernando Somoza, padre de Bernab\u00e9, tambi\u00e9n tuvo otro hijo de nombre Hip\u00f3lito. Resulta que Fernando era un asiduo viajero de Le\u00f3n y se hospedaba en la Posada Saballos, en las Pedreras, donde ocurri\u00f3 lo que era natural en aquel momento: entr\u00f3 en relaciones amorosas con Mar\u00eda Saballos, hija de la due\u00f1a del lugar.<\/p>\n\n\n\n<p>Fernando fue expulsado por la se\u00f1ora, quien le reclam\u00f3 fuertemente.<\/p>\n\n\n\n<p>El hijo de esta pareja se llam\u00f3 Hip\u00f3lito Somoza Saballos, quien combati\u00f3 en las filas del ej\u00e9rcito del general Jos\u00e9 Dolores Estrada en la batalla de San Jacinto, lo que lo cubri\u00f3 de gloria.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, Somoza Saballos contrajo matrimonio con Micaela Duarte, con quien procre\u00f3 a varios hijos, entre ellos, Hip\u00f3lito Somoza Duarte.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Corinto.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"394\" height=\"264\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Corinto.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48847\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Corinto.jpg 394w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Corinto.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 394px) 100vw, 394px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">El puerto de Corinto, en el Pac\u00edfico de Nicaragua, en 1850.<br>Dibujo: The Capital Of Spanish America de William Eleroy Curtis<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u201cFeroz sanguinario\u201d<\/h3>\n\n\n\n<p>El historiador Jos\u00e9 Dolores G\u00e1mez lo llam\u00f3 \u201cferoz sanguinario\u201d. El pol\u00edtico guatemalteco Lorenzo Mont\u00fafar Rivera dice que \u201csu nombre causaba espanto, no solo en Nicaragua, sino en todos los estados de Centroam\u00e9rica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos Cuadra Pasos cont\u00f3 una an\u00e9cdota en la que en una ocasi\u00f3n Somoza y sus hombres se encontraron una viejita en el camino, y \u00e9l orden\u00f3 a sus soldados que la ahorcaran. La colgaron de un \u00e1rbol y, en un momento antes de que muriera, cort\u00f3 la cuerda con su espada y dijo a los soldados: \u201cQuer\u00eda ver si me obedec\u00edan\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En las proclamas y gobiernos de entonces se habla de los nunca o\u00eddos ultrajes y barbaries sin paralelo de Bernab\u00e9 Somoza, quien no hab\u00eda perdonado ni edad ni sexo, ni a los heridos; hab\u00eda profanado muertos, robados vasos sagrados, incendiado barrios en la ciudad de Rivas, como un nuevo Ner\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El historiador Arancibia dice: \u201cSomoza, fino y agradable en su estado normal, se tornaba feroz en estado de embriaguez\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/298-MAG-SomozaFami-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"617\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/298-MAG-SomozaFami-2-1024x617.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-48848\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/298-MAG-SomozaFami-2.jpg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/298-MAG-SomozaFami-2.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/298-MAG-SomozaFami-2.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/298-MAG-SomozaFami-2.jpg 500w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">La familia Somoza durante la inauguraci\u00f3n del monumento de Anastasio Somoza Garc\u00eda montado en un caballo, en 1954. Salvadora Debayle, al centro de la foto, con el mecate. A la par, su hijo mayor, Luis Somoza. A la izquierda de la foto, Anastasio Somoza Debayle. El segundo de derecha a izquierda, el general Somoza Garc\u00eda. Foto: Cortes\u00eda INHCA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El primer Somoza en la pol\u00edtica criolla pudo ser comunista. Es tachado de asesino y bandolero, pero tambi\u00e9n otros historiadores lo califican como un luchador de clases. Este es Bernab\u00e9 Somoza, el t\u00edo abuelo del primer dictador<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":48869,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[5095,848],"class_list":["post-48812","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-bernabe-somoza","tag-somoza"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48812","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48812"}],"version-history":[{"count":8,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48812\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58857,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48812\/revisions\/58857"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48869"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48812"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48812"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48812"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}