{"id":48935,"date":"2011-06-12T16:23:51","date_gmt":"2011-06-12T22:23:51","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=48935"},"modified":"2019-12-05T13:16:07","modified_gmt":"2019-12-05T19:16:07","slug":"la-historia-de-mi-padre-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-historia-de-mi-padre-2\/","title":{"rendered":"La historia de mi padre"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">\u00bfC\u00f3mo recuerda a su padre? \u00bfC\u00f3mo lo describir\u00eda? \u00bfC\u00f3mo era su relaci\u00f3n con \u00e9l? Ocho personajes nicarag\u00fcenses hablan sobre sus padres y c\u00f3mo estos marcaron su vida. Historias y an\u00e9cdotas que definieron a estos protagonistas de la historia nacional<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Dora Luz Romero y Tammy Zoad Mendoza<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos Cortes\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>Alguna vez, por simple curiosidad, se ha preguntado \u00bfqui\u00e9n es el pap\u00e1 de Sergio Ram\u00edrez? O de \u00bfArnoldo Alem\u00e1n? O \u00bfFabio Gadea? Cuesta imaginarlos en su rol de hijos, pero al igual que todos, un d\u00eda les toc\u00f3 recibir rega\u00f1os, pedir permiso para salir o simplemente bajar la cabeza y obedecer.<\/p>\n<p>Aunque la figura materna suele ser la predominante en las familias nicarag\u00fcenses, hay para quienes la figura paterna ha marcado el curso de su vida. Un escritor. Un folclorista. Dos expresidentes. Un sacerdote jesuita retirado. Y tres pol\u00edticos. Todos ellos decidieron desempolvar sus recuerdos y abrir la puerta de la intimidad de su familia para contar qui\u00e9n fue ese que los cri\u00f3 y que ellos consideran tan importante en su vida.<\/p>\n<p>En sus relatos algunos hablan de personajes que los impulsaron a seguir sus sue\u00f1os, unos los describen como un gu\u00eda y para otros ha sido un amigo.<\/p>\n<p>Amorosos. Disciplinados. Bromistas. Exigentes. Hablantines. Parcos. Los hay de todos los tipos, pero al final si hay algo en lo que coinciden los entrevistados es que ese hombre que les ayud\u00f3 a caminar y les mostr\u00f3 a enfrentarse al mundo, defini\u00f3 en gran medida lo que son hoy.<\/p>\n<h3>Enrique Bola\u00f1os Geyer, expresidente de Nicaragua.<\/h3>\n<p>A los 14 a\u00f1os qued\u00f3 hu\u00e9rfano de madre y desde entonces reconoce, Enrique Bola\u00f1os, su pap\u00e1 fue el \u00abguiador de mi vida. Mi formador\u00bb. Originario de Masaya, Nicol\u00e1s Bola\u00f1os Cortez fue quien le ense\u00f1\u00f3 al expresidente de Nicaragua c\u00f3mo enfrentarse al mundo. Era un hombre trabajador, dice. Ten\u00eda una farmacia, pero adem\u00e1s era agricultor. Padre de cuatro hijos varones, no hab\u00eda un solo desayuno, almuerzo o cena que no se sentara en el comedor junto a sus peque\u00f1os para conversar. \u00abPlatic\u00e1bamos mucho. De todo. \u00c9l siempre aprovechaba para darnos consejos\u00bb, recuerda Bola\u00f1os.<\/p>\n<p>Y en medio de aquellas pl\u00e1ticas ven\u00edan las an\u00e9cdotas que a\u00fan resuenan en su mente. Aquella que les contaba de cuando encendi\u00f3 la primera buj\u00eda o cuando vio el primer televisor, el primer carro o cuando abri\u00f3 la primera paja y vio el chorro de agua salir. Era un hombre de conversar.<\/p>\n<p>Pero hubo una ense\u00f1anza \u2014dice Bola\u00f1os\u2014 que lo marc\u00f3 para siempre. Siendo joven viaj\u00f3 a Estados Unidos donde compr\u00f3 un carro y se lo trajo a Nicaragua. Para entonces, un hombre le ofreci\u00f3 una \u00ablibre\u00bb para ingresar el carro al pa\u00eds. Aquel d\u00eda, Bola\u00f1os lleg\u00f3 a su casa y le cont\u00f3 a su pap\u00e1 lo ocurrido. Este, serio, le pregunt\u00f3 cu\u00e1l hab\u00eda sido su respuesta. \u00abLe dije que la pensar\u00eda\u00bb, contest\u00f3 Bola\u00f1os. Su pap\u00e1 indignado y apretando los dientes con fuerza, como sol\u00eda hacerlo cuando estaba molesto, le dijo: \u00abJan poco val\u00e9s vos? Ir a pagar una libre y no pagar el impuesto entero\u00bb. Esas palabras, asegura, a\u00fan hacen eco en su memoria. \u00abLa honestidad es un valor que me lo ense\u00f1\u00f3 \u00e9l, as\u00ed como el ser cristiano. Todas las ma\u00f1anas a las 5:00 \u00edbamos a misa con \u00e9l\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Enrique Bola\u00f1os recuerda a su padre vestido de saco y corbata. Lo recuerda n\u00edtidamente planchado. \u00ab\u00c9l usaba saco todos los d\u00edas y cuando estaba en casa, descansando o en familia, no recib\u00eda a ning\u00fan visitante, as\u00ed fuera un mozo, sin ponerse antes el saco\u00bb, cuenta.<br \/>\n<em>*Nicol\u00e1s Bola\u00f1os Cortez muri\u00f3 en 1963, a los 73 a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_48936\" aria-describedby=\"caption-attachment-48936\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/La-historia-de-mi-padre2.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-48936\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/La-historia-de-mi-padre2.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"487\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/La-historia-de-mi-padre2.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/La-historia-de-mi-padre2.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48936\" class=\"wp-caption-text\"><em>Arnoldo Alem\u00e1n es el cuarto de los cinco hijos de Arnoldo Alem\u00e1n Sandoval y Mar\u00eda Antonieta Lacayo. En el cuadro, con sus hermanos \u00c1lvaro, Agust\u00edn, To\u00f1o y su hermana Amelia.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<h3>Arnoldo Alem\u00e1n, expresidente de Nicaragua<\/h3>\n<p>Arnoldo Alem\u00e1n Sandoval y Mar\u00eda Antonieta Lacayo desayunaban y cenaban junto a sus cinco hijos como una costumbre que fue tejiendo la unidad familiar.<\/p>\n<p>Arnoldo Alem\u00e1n recuerda con cari\u00f1o los viajes hacia El Crucero en los que su padre conversaba con ellos y que cuando se dejaba llevar por la inspiraci\u00f3n les declamaba poemas de Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p>\n<p>Crecieron en el barrio San Antonio, frente al cine Victoria de la vieja Managua, pero todas sus vacaciones las pasaban en las haciendas cafetales de sus padres.<\/p>\n<p>\u00abMi padre me transmiti\u00f3 el amor a la tierra y a Nicaragua. Era un hombre nacionalista, que todo se gana producto del trabajo. El amor a la familia y la importancia de la unidad\u00bb, asegura Alem\u00e1n Lacayo.<\/p>\n<p>Seg\u00fan \u00e9l, su padre de profesi\u00f3n abogado, amante de la producci\u00f3n de caf\u00e9 y apasionado por la pol\u00edtica, le transmiti\u00f3 a \u00e9l y a sus hermanos que solo la educaci\u00f3n superaba la brecha entre ricos y pobres.<\/p>\n<p>\u00abYo lo acompa\u00f1aba siempre al campo, lo m\u00e1s alegre eran los cortes de caf\u00e9. Ah\u00ed es donde uno conoce a la gente y te das cuenta de las realidades del pa\u00eds. Nada de cuentos de caminos\u00bb, dice el expresidente.<\/p>\n<p>\u00abMi pap\u00e1 nunca nos faje\u00f3, era mi mam\u00e1 la de las coyundas, siempre le gust\u00f3 dialogar\u00bb, comparte.<\/p>\n<p>Como abuelo, tuvo oportunidad de convivir m\u00e1s con Mar\u00eda Dolores, pero era un hombre cari\u00f1oso con todos sus nietos. \u00c9l muri\u00f3 en 1980 en Miami, donde hab\u00eda viajado para ponerse un marcapasos.<\/p>\n<p>Si le preguntan a Arnoldo Alem\u00e1n qu\u00e9 hay de su padre en \u00e9l, la respuesta se dispara autom\u00e1ticamente: \u00abLa tenacidad, la dureza de car\u00e1cter, el no doblegarse, el saber que todo lo que uno tiene en la vida cuesta, no abdicar, ser perseverante y tener buena memoria\u00bb.<br \/>\n<em>*Arnoldo Alem\u00e1n Sandoval falleci\u00f3 en 1980, a la edad de 70 a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_48940\" aria-describedby=\"caption-attachment-48940\" style=\"width: 450px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Enrique-Qui\u00f1ones.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-48940\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Enrique-Qui\u00f1ones.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"424\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Enrique-Qui%C3%B1ones.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Enrique-Qui%C3%B1ones.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Enrique-Qui%C3%B1ones.jpg 24w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48940\" class=\"wp-caption-text\"><em>Enrique Qui\u00f1\u00f3nez cuenta que su padre, Francisco Qui\u00f1\u00f3nez, era fiel en sus visitas cuando este se encontraba en la Academia Militar.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<h3>Enrique Qui\u00f1\u00f3nez Tuckler, pol\u00edtico nicarag\u00fcense<\/h3>\n<p>Un sonido hace que Enrique Qui\u00f1\u00f3nez regrese a su ni\u00f1ez. Un sonido que a\u00fan recuerda con claridad y que con un poco de esfuerzo logra escuchar en su memoria: el chiflido de su pap\u00e1. Su padre, Francisco Jos\u00e9 Qui\u00f1\u00f3nez Ju\u00e1rez, era doctor en Qu\u00edmica y Farmacia, pero m\u00e1s que ejercer su profesi\u00f3n era un hombre de finca.<\/p>\n<p>Qui\u00f1\u00f3nez era un adolescente cuando jugaba con sus amigos cerca de su casa en Ciudad Jard\u00edn. Al mediod\u00eda, a veces al final de la tarde, hab\u00eda un chiflido que se escuchaba al menos a las dos cuadras. \u00c9l dejaba de hacer lo que estaba haciendo y corr\u00eda hasta su casa, donde su pap\u00e1 lo esperaba.<\/p>\n<p>Un hombre recto. Serio. Estricto, pero muy amoroso. As\u00ed describe este pol\u00edtico nicarag\u00fcense a su pap\u00e1. \u00abLo que \u00e9l dec\u00eda se hac\u00eda, pero siempre ha sido muy cari\u00f1oso. Es a la fecha y nos saludamos de beso\u00bb, asegura. Pero tambi\u00e9n los castigaba, los fajeaba cuando hac\u00edan algo incorrecto.<\/p>\n<p>Originario de Le\u00f3n, don Francisco disfrutaba de ir con sus hijos a la playa, a pescar y recoger conchas. Los recuerdos brotan con facilidad de la memoria de Qui\u00f1\u00f3nez. \u00abMe acuerdo de su entusiasmo cuando<br \/>\nmi hermano Carlos y yo ingresamos a la Academia Militar. Mi padre sent\u00eda en carne propia el vernos a mi hermano y a m\u00ed ah\u00ed, en una instituci\u00f3n que \u00e9l quiso ingresar en su momento, pero que no pudo\u00bb. Durante ese tiempo no hab\u00eda una sola visita que se perdiera.<\/p>\n<p>Nunca dej\u00f3 que lo trataran de \u00abusted\u00bb, tampoco permit\u00eda que le dijeran pap\u00e1 en diminutivo. Sus hijos, sin excepci\u00f3n, le llamaban cari\u00f1osamente \u00abPancho\u00bb. Este hombre, dice Qui\u00f1\u00f3nez, ha jugado un papel fundamental en lo que \u00e9l es. No solo en formaci\u00f3n, sino adem\u00e1s en comportamiento. Y si hay algo que aprendi\u00f3 de \u00e9l y que nunca va a olvidar es \u00abel amor y el respeto con el que siempre trat\u00f3 y sigue tratando a mi madre\u00bb.<br \/>\n<em>*Francisco Qui\u00f1onez Ju\u00e1rez vive en Miami junto a su esposa.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_48941\" aria-describedby=\"caption-attachment-48941\" style=\"width: 450px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Juan-Bautista-Arr\u00eden.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"wp-image-48941\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Juan-Bautista-Arr\u00eden.jpg\" alt=\"\" width=\"450\" height=\"459\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Juan-Bautista-Arr%C3%ADen.jpg 969w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Juan-Bautista-Arr%C3%ADen.jpg 294w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Juan-Bautista-Arr%C3%ADen.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Juan-Bautista-Arr%C3%ADen.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Juan-Bautista-Arr%C3%ADen.jpg 48w\" sizes=\"(max-width: 450px) 100vw, 450px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48941\" class=\"wp-caption-text\"><em>Francisco Arr\u00eden y su hijo Juan Bautista Arr\u00eden . \u00abJuanito\u00bb, como le llamaba su padre, agradece haber compartido la dureza de la vida con sus padres pues considera que eso le dio car\u00e1cter.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<h3>Juan Bautista Arri\u00e9n, sacerdote jesuita retirado.<\/h3>\n<p>\u201cRecuerdo que me tomaba de la mano y me llevaba con \u00e9l a ver los partidos del Athletic Bilbao. \u00c9l viv\u00eda esa pasi\u00f3n y me la transmiti\u00f3 de la manera m\u00e1s natural. Como \u00e9l saltaba de la emoci\u00f3n cuando su equipo anotaba o como se estremec\u00eda de dolor ante una derrota, de esa misma manera me siento yo ahora. De \u00e9l hered\u00e9 la pasi\u00f3n por el deporte, por algo fui buen deportista\u00bb, dice emocionado Juan Bautista Arr\u00eden, exjugador y experto en futbol.<\/p>\n<p>Su padre, Francisco Arr\u00eden, era un campesino vasco de Rigoitia, Espa\u00f1a, que con su oficio de panadero sac\u00f3 adelante a sus cuatro hijos. Tenaz, sencillo, trabajador, parco en palabras, fue hombre m\u00e1s de hechos.<\/p>\n<p>\u00abSufrimos la Guerra Civil espa\u00f1ola y yo ve\u00eda c\u00f3mo mis padres hac\u00edan hasta lo imposible para protegernos, alimentarnos y para que fu\u00e9ramos personas de bien\u00bb, cuenta el exsacerdote jesuita y actual representante de la Unesco en Nicaragua.<\/p>\n<p>\u00abA los seis a\u00f1os me toc\u00f3 compartir con ellos la dureza de la vida, pero les agradezco enormemente el ejemplo de valent\u00eda y entrega que ten\u00edan con la familia. Todo eso dej\u00f3 en m\u00ed una huella de austeridad, disciplina y amor por el trabajo\u00bb.<\/p>\n<p>Como hijo mayor, tuvo la oportunidad de compartir m\u00e1s tiempo con su pap\u00e1. Se sent\u00eda como su compa\u00f1ero y confidente. Sal\u00edan a realizar largas caminatas por los montes vascos a explorar o visitar a familiares. Lo vio crecer en el deporte y vivi\u00f3 la gloria de saber que su hijo perteneci\u00f3 al Athletic Bilbao. Comparti\u00f3 el orgullo de su crecimiento acad\u00e9mico y profesional.<\/p>\n<p>Durante un viaje de trabajo en El Salvador en 1973 le avisaron que su padre estaba muy mal y le cedieron la autorizaci\u00f3n de viajar a Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u00abCuando llegu\u00e9 \u00e9l me tom\u00f3 de la mano y la estrech\u00f3 con las fuerzas que a\u00fan le quedaban. Fue un momento muy tenso emocionalmente. En menos de una hora falleci\u00f3, pero yo sent\u00ed que \u00e9l me esperaba y que supo que yo estuve ah\u00ed\u00bb, dice estremecido por el recuerdo Juan Bautista Arr\u00eden.<\/p>\n<p>En apariencia el parecido con su padre es bastante \u00edntimo, pero \u00e9l considera que m\u00e1s que similitudes f\u00edsicas tiene una buena herencia casi gen\u00e9tica de la personalidad de sus padres.<\/p>\n<p>\u00abEsa tenacidad, el amor al trabajo, la coherencia, la entrega incondicional fue lo que me form\u00f3. Mi madre como educadora y mi padre como un honrado y luchador panadero\u00bb.<br \/>\n<em>*Don Francisco Arr\u00eden falleci\u00f3 en 1973, a los 76 a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_48943\" aria-describedby=\"caption-attachment-48943\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/La-historia-de-mi-padre4.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-48943\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/La-historia-de-mi-padre4.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"520\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/La-historia-de-mi-padre4.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/La-historia-de-mi-padre4.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48943\" class=\"wp-caption-text\"><em>Fabio Gadea recuerda a su pap\u00e1, don Ram\u00f3n Gadea Machado, tocando la guitarra. De izquierda a derecha: los hermanos Heriberto y Fabio, y su padre.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<h3>Fabio Gadea, pol\u00edtico nicarag\u00fcense.<\/h3>\n<p>De ni\u00f1o, mientras Fabio Gadea correteaba por su casa, pod\u00eda escuchar los acordes de la guitarra de su padre sonar. Don Ram\u00f3n Gadea Machado era amante de la m\u00fasica. Tocaba guitarra y disfrutaba del canto. Siempre que ten\u00eda tiempo, lo hac\u00eda. De hecho en su casa, en Ocotal, se viv\u00eda al ritmo de Carlos Gardel y de Agust\u00edn Lara.<\/p>\n<p>Naci\u00f3 en 1901 y seg\u00fan Gadea era una especie de \u00abingeniero emp\u00edrico\u00bb, uno de esos hombres ingeniosos que reparan todo lo que se les ponga enfrente. Hac\u00eda de relojero, de joyero, pero su fuerte era fabricar despulpadoras de caf\u00e9.<\/p>\n<p>Era serio, pero nunca le peg\u00f3 a sus hijos. \u00abCon la mirada era m\u00e1s que suficiente para saber lo que nos quer\u00eda decir\u00bb, cuenta Gadea, quien no titubea al decir que fue su padre con sus acciones del d\u00eda a d\u00eda quien le mostr\u00f3 el significado del respeto y la honradez.<\/p>\n<p>Cree haber sido el preferido de los hijos. En los \u00faltimos a\u00f1os, comenta, su pap\u00e1 llegaba a su oficina en Radio Corporaci\u00f3n y sentado junto a \u00e9l le observaba escribir los cuentos de Pancho Madrigal. \u00abCada hoja que iba escribiendo se la pasaba y \u00e9l gozaba\u00bb, dice tras soltar una larga carcajada.<\/p>\n<p>Su vida, dice Gadea, no habr\u00eda sido igual sin su padre. Aunque hubo cosas, se\u00f1ala, que no hac\u00eda del todo bien. \u00abNo administraba bien el dinero. No s\u00e9 en qu\u00e9 lo gastaba, pero viv\u00eda coyol quebrado, coyol comido\u00bb. Pero en medio de la pobreza hubo algo que aprendi\u00f3, que a pesar de las necesidades la prioridad eran sus hijos. \u00abA nosotros nunca nos hizo falta nada\u00bb, afirma.<br \/>\n<em>*Don Ram\u00f3n Gadea falleci\u00f3 en 1969, a los 68 a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_48947\" aria-describedby=\"caption-attachment-48947\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Ronald-Abud.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-48947\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Ronald-Abud.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"415\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Ronald-Abud.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Ronald-Abud.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48947\" class=\"wp-caption-text\"><em>Ronald Abud Vivas Vivas junto a su padre Miguel Abud Castro y dos de sus 9 hermanos. \u00abLa \u00fanica vez que lo vi llorar fue cuando una de mis hermanas sali\u00f3 embarazada. Estaba solo en la sala, nunca le pregunt\u00e9 nada\u00bb, cuenta.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<h3>Ronald Abud Vivas, folclorista<\/h3>\n<p>El peque\u00f1o Ronald se horrorizaba cada vez que ve\u00eda pasar por la calle esos seres enmascarados que bailaban los sones tradicionales. Un d\u00eda su padre, don Miguel Abud Castro, invit\u00f3 a un danzante a su casa y le pidi\u00f3 quitarse la m\u00e1scara frente a su hijo.<\/p>\n<p>\u00abAh\u00ed se me quit\u00f3 el miedo que ten\u00eda a los bailantes tradicionales y me entr\u00f3 un inter\u00e9s por la danza folcl\u00f3rica\u00bb, recuerda Ronald Abud Vivas, director del Ballet Folcl\u00f3rico Nicarag\u00fcense.<\/p>\n<p>\u00c9l es el segundo de los 10 hijos del matrimonio Abud-Vivas. Describe a su padre como un hombre entregado al trabajo, pero que siempre estuvo ah\u00ed para atender las necesidades de todos sus hermanos. Don Miguel Abud fue fundador y director de la escuela de comercio Economac, luego de su retiro se dedica a proyectos personales. \u00ab\u00c9l siempre fue muy conversador, alegre y nos consent\u00eda, eso s\u00ed a la hora de imponer disciplina no hab\u00eda quien no temblara\u00bb, cuenta Abud Vivas.<\/p>\n<p>La confianza y cercan\u00eda con su padre le dio el valor de acercarse a \u00e9l cuando en la adolescencia decidi\u00f3 retirarse del Seminario donde se hab\u00eda internado en un momento en el que sinti\u00f3 que quer\u00eda ser sacerdote.<\/p>\n<p>\u00abRecuerdo que llegu\u00e9 a la casa y \u00e9l estaba leyendo un peri\u00f3dico. Yo le dije que ya no quer\u00eda seguir en el Seminario y despu\u00e9s de un momento de silencio me dijo que le pidiera a mi madre que me matricularan en el Pedag\u00f3gico\u00bb, comparte el folclorista.<\/p>\n<p>Para Abud, ese momento signific\u00f3 que su padre nunca se opuso a las decisiones personales de sus hijos, siempre y cuando considerara que ser\u00eda lo mejor para ellos. Ronald Abud hizo un par de intentos en la universidad, pero su norte siempre fue el arte.<\/p>\n<p>\u00abCuando vieron que mi talento me orientaba a las artes, \u00e9l fue el primero que me apoy\u00f3 y adem\u00e1s de su aprobaci\u00f3n, su respaldo econ\u00f3mico fue fundamental para desarrollarme en el mundo art\u00edstico\u00bb, dice.<\/p>\n<p>Su padre ha asistido decenas de veces a sus presentaciones. Recientemente compartieron un emotivo momento durante un homenaje que se le rindi\u00f3 a don Miguel Abud Castro, de 87 a\u00f1os, en Matagalpa. \u00abLlev\u00e9 a dos parejas del ballet para que le hicieran una presentaci\u00f3n y \u00e9l se mostr\u00f3 orgulloso. Ambos lo est\u00e1bamos, para m\u00ed es un privilegio tenerlo como padre y una alegr\u00eda que \u00e9l est\u00e9 satisfecho con lo que he logrado\u00bb.<br \/>\n<em>*Don Miguel Abud Castro vive en Matagalpa.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_48948\" aria-describedby=\"caption-attachment-48948\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Sergopo-Ramirez.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-48948\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Sergopo-Ramirez.jpg\" alt=\"\" width=\"700\" height=\"532\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Sergopo-Ramirez.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/Sergopo-Ramirez.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48948\" class=\"wp-caption-text\"><em>Esta imagen inmortaliz\u00f3 el sue\u00f1o de Pedro Ram\u00edrez, ver a su hijo Sergio graduado de abogado. Tomada el d\u00eda de la graduaci\u00f3n el escritor junto a su pap\u00e1 y mam\u00e1, Luisa Mercado.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<h3>Sergio Ram\u00edrez, escritor<\/h3>\n<p>Contento. Sonriendo. Reunido con sus hermanos en la esquina opuesta de la iglesia de Masatepe. As\u00ed recuerda el escritor Sergio Ram\u00edrez a su padre, Pedro Ram\u00edrez Guti\u00e9rrez.<\/p>\n<p>Pedro Ram\u00edrez, originario de Masatepe, era el \u00fanico de sus hermanos que no era m\u00fasico. Se dedicaba al comercio, y ah\u00ed en esa esquina donde se reun\u00eda con sus familiares ten\u00eda una tienda. Naci\u00f3 en una familia humilde y con esfuerzo pudo terminar cuarto grado de primaria. Su sue\u00f1o era ver a su hijo Sergio graduado de abogado. \u00abQue yo fuera profesional \u00e9l lo valoraba como una gran conquista. \u00c9l se realizaba de esa manera\u00bb, asegura Ram\u00edrez. \u00abSu empe\u00f1o personal lo puso en m\u00ed. Para \u00e9l, el ser abogado era decir este muchacho nunca va a ser comerciante, ni m\u00fasico. Me lav\u00f3 el cerebro que deb\u00eda ser abogado, as\u00ed que cuando llegu\u00e9 a la universidad no dud\u00e9 que mi destino era ser abogado\u00bb, cuenta.<\/p>\n<p>Y era tanto su anhelo que una vez graduado le ofreci\u00f3 dividir su tienda en dos para que este pusiera su oficina.<\/p>\n<p>El escritor, sentado de pierna cruzada en su oficina rodeada de libros, recuerda a su pap\u00e1 como un hombre de esp\u00edritu alegre, sencillo y noble. En su casa, don Pedro, dice Ram\u00edrez, era ese hombre que equilibraba la seriedad y la disciplina que impon\u00eda su madre, Luisa Mercado.<\/p>\n<p>Un d\u00eda de tantos en 1963 Ram\u00edrez lleg\u00f3 a Masatepe y le mostr\u00f3 a su pap\u00e1 su primer libro de cuentos. \u00abCon un poco de temor que me dijera, te mand\u00e9 a ser abogado y ahora aparec\u00e9s escritor\u00bb, reconoce. Pero no ocurri\u00f3 as\u00ed. Don Pedro tom\u00f3 el libro y le dijo: \u00abAhora ten\u00e9s que escribir una novela\u00bb. Aunque son g\u00e9neros distintos, afirma Ram\u00edrez, esa fue una lecci\u00f3n. Los escritos continuaron y pronto se convirti\u00f3 en un reconocido escritor. Sus escritos est\u00e1n impregnados de su padre. Ese sentido del humor que usa en su literatura, confiesa, se lo debe a su pap\u00e1, Pedro Ram\u00edrez Guti\u00e9rrez.<br \/>\n<em>*Pedro Ram\u00edrez, falleci\u00f3 en 1981, a la edad de 75 a\u00f1os.<\/em><\/p>\n<figure id=\"attachment_48950\" aria-describedby=\"caption-attachment-48950\" style=\"width: 976px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/MOntealgre-Eduardo.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-48950\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/MOntealgre-Eduardo.jpg\" alt=\"\" width=\"976\" height=\"533\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/MOntealgre-Eduardo.jpg 976w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/MOntealgre-Eduardo.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/MOntealgre-Eduardo.jpg 768w\" sizes=\"(max-width: 976px) 100vw, 976px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-48950\" class=\"wp-caption-text\"><em>Eduardo Montealegre Callejas fue quien orient\u00f3 a su hijo del mismo nombre al mundo de las finanzas.<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<h3>Eduardo Montealegre, pol\u00edtico nicarag\u00fcense<\/h3>\n<p>Cuando Eduardo Montealegre camina sobre la acera y va acompa\u00f1ado por una mujer, ya sea su esposa o una de sus hijas, \u00e9l suele ir del lado de la calle. Eso es algo que le ense\u00f1\u00f3 su padre, y aunque los c\u00f3digos de comportamiento han cambiado con los a\u00f1os, esa norma \u00e9l nunca la olvida. Y es que para Montealegre su padre no solo fue la persona que m\u00e1s influy\u00f3 en su formaci\u00f3n acad\u00e9mica y laboral, sino tambi\u00e9n en detalles sobre el c\u00f3mo sentarse a la mesa, o c\u00f3mo tratar a una dama.<\/p>\n<p>Eduardo Montealegre Callejas era originario de Chinandega y su primera profesi\u00f3n fue la abogac\u00eda. La estudi\u00f3 en Le\u00f3n, pero a\u00f1os m\u00e1s tarde consigui\u00f3 una beca que lo llev\u00f3 a estudiar ingl\u00e9s a Estados Unidos y luego ingres\u00f3 a la Universidad de Harvard. Consigui\u00f3 trabajo en el Banco Central del pa\u00eds del norte y posterior a eso en el Fondo Monetario Internacional. A\u00f1os m\u00e1s tarde regres\u00f3 a Nicaragua donde fund\u00f3 junto a otros profesionales el Banco Nicarag\u00fcense.<\/p>\n<p>Con tres hijos y casado con Mar\u00eda Amanda Rivas, 19 a\u00f1os menor que \u00e9l, fue \u00e9l quien orient\u00f3 a su hijo Eduardo Montealegre al mundo de las finanzas.<\/p>\n<p>Le ense\u00f1\u00f3 a trabajar desde ni\u00f1o. De unos 8 a\u00f1os, recuerda Montealegre, tuvo su primer trabajo en el Banco Nicarag\u00fcense. En el s\u00f3tano le tocaba abrir la correspondencia. Por eso, asegura entre risas, su pap\u00e1 le pagaba cinco c\u00f3rdobas a la semana. Luego distribu\u00eda la correspondencia, pero su pap\u00e1 nunca le permiti\u00f3 algo: usar el ascensor. \u00ab\u00c9l siempre me dec\u00eda que ese era para los grandotes del banco\u00bb.<\/p>\n<p>Era un hombre estricto y sumamente disciplinado. \u00abNo gritaba ni rega\u00f1aba, tampoco fajeaba, pero cuando dec\u00eda algo hab\u00eda que hacerle caso. No era grande de tama\u00f1o, pero se sent\u00eda su presencia en cualquier lado\u00bb, relata Montealegre. Y si hay algo que tiene de \u00e9l, es la disciplina y el ser trabajador.<br \/>\n<em>*Don Eduardo Montealegre Callejas falleci\u00f3 en 1986, a los 72 a\u00f1os.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo recuerdas a su padre? \u00bfC\u00f3mo lo describir\u00eda? \u00bfC\u00f3mo era su relaci\u00f3n con \u00e9l? Ocho personajes nicarag\u00fcenses hablan sobre sus padres y c\u00f3mo estos marcaron su vida. 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