{"id":48979,"date":"2004-06-11T16:11:30","date_gmt":"2004-06-11T22:11:30","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=48979"},"modified":"2023-12-11T13:19:55","modified_gmt":"2023-12-11T19:19:55","slug":"la-guerra-de-rutina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/cronica\/la-guerra-de-rutina\/","title":{"rendered":"La guerra por el seis por ciento universitario"},"content":{"rendered":"\n<p>El pasado martes 18 de mayo, a eso de la una de la tarde, la Avenida Universitaria parec\u00eda un mercadito. Los vendedores ambulantes se paseaban entre las cerca de 200 personas que hab\u00edan cortado el tr\u00e1fico y tomado la calzada. \u00ab\u00a1Agua, agua, agua!\u00bb, gritaba un hombre que cargaba en la cabeza una enorme y chorreante bolsa. \u00abChicha de ma\u00edz, nacatamal, atolillo, perrerrequeeee\u00bb, entonaba otra mujer. La oferta era cl\u00e1sica e innovadora al mismo tiempo. Junto a los productos de toda la vida hab\u00eda algunos especialmente tra\u00eddos para lo ocasi\u00f3n, como los pa\u00f1uelos que suelen colocarse en la cara los j\u00f3venes que reclaman una mayor financiaci\u00f3n para las universidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Las movilizaciones estudiantiles est\u00e1n atrayendo a los comerciantes informales. Tambi\u00e9n hay otros que, m\u00e1s previsores, comienzan a sondear el mercado meses antes del estallido de violencia. El a\u00f1o pasado, en los pasillos de la Universidad Centroamericana (UCA) aparecieron unos carteles que dec\u00edan: \u00abSe hacen pasamonta\u00f1as. Interesados llamar al&#8230;\u00bb. Para los vendedores no parece haber diferencias entre una fiesta patronal y unos disturbios con barricadas, morteros, bombas lacrim\u00f3genas y heridos de por medio.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde que, en 1990, el derrotado pero en funciones Gobierno sandinista introdujo en la Constituci\u00f3n una norma que otorga el seis por ciento del Presupuesto General de la Rep\u00fablica a las universidades, los enfrentamientos entre estudiantes y polic\u00edas se han ido repitiendo con la puntualidad de cualquier celebraci\u00f3n folcl\u00f3rica. Siempre la misma rutina: las universidades piden el cumplimiento del precepto; el Gobierno ofrece una cantidad menor, alegando que no cuenta con suficientes recursos; los estudiantes salen a la calle, construyen barricadas y se enfrentan a la Polic\u00eda; hay decenas de heridos y quiz\u00e1 alg\u00fan oficial o alumno muerto; universidades y Gobierno llegan a un acuerdo. Al a\u00f1o siguiente, en una especie de l\u00f3gica perversa, m\u00e1s de lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHay gente que se est\u00e1 embruteciendo\u00bb, dec\u00eda la canci\u00f3n del grupo muy apropiadamente llamado Molotov, que surg\u00eda a todo volumen de una camioneta naranja apostada en la Avenida Universitaria, detr\u00e1s de las barricadas de adoquines. No pudo haber nada m\u00e1s cierto. El sonido de los morteros \u2014grave, seco y capaz de destensar alg\u00fan esf\u00ednter\u2014, fue ganando en intensidad y los j\u00f3venes que los disparaban, tras constatar que ya formaban un buen n\u00famero, comenzaron a exclamar \u00ab\u00a1Vamos, vamos, vamos!\u00bb, y a dirigirse hacia el otro lado de la Plaza del Sol, donde aguardaban los antimotines. Un tipo de bigote se paseaba en motocicleta por la parte trasera y gritaba a trav\u00e9s de su tel\u00e9fono celular a alguien en primera l\u00ednea:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Vu\u00e9lele verga, compadre! \u00a1Ya se rompi\u00f3 la mierda!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHay gente que se est\u00e1 embruteciendo\u00bb, repet\u00eda el cantante de Molotov.<\/p>\n\n\n\n<p>Un muchacho delgado capitaneaba uno de los grupos estudiantiles. El joven \u2014ser\u00e1 llamado Jairo, porque no desea que aparezca su verdadero nombre\u2014 tiene 25 a\u00f1os, es estudiante de la Universidad Nacional de Ingenier\u00eda (UNI) y es sobrino de Jer\u00f3nimo Urbina, un alumno que muri\u00f3 en 1995 durante las violentas batallas de aquel a\u00f1o frente a la Asamblea Nacional. Tres horas antes del enfrentamiento del 18 de mayo, Jairo se sent\u00f3 junto a cuatro compa\u00f1eros en uno de los muchos bancos del jard\u00edn de su por entonces tranquila universidad, esperando la batalla vespertina. Esta se presagiaba cruenta, pues diez minutos atr\u00e1s se hab\u00eda difundido el fallecimiento de un polic\u00eda a consecuencia de los disturbios del d\u00eda anterior en la localidad de Jinotepe. \u00abEs una guerra. A m\u00ed me afect\u00f3 mucho lo que le pas\u00f3 a Jer\u00f3nimo\u00bb, afirm\u00f3 muy serio.<\/p>\n\n\n\n<p>Jairo se encuentra ahora en el lugar de su t\u00edo. Es uno de los que, con la cara cubierta por un pasamonta\u00f1as y empu\u00f1ando un lanzamorteros cuya munici\u00f3n dice adquirir de particulares a 70 c\u00f3rdobas la docena, \u00abvuela verga\u00bb a los polic\u00edas. A pesar del precedente y del da\u00f1o que este caus\u00f3 en su entorno familiar \u2014\u00bbmi mam\u00e1 no sabe que estoy aqu\u00ed\u00bb\u2014, el joven asegur\u00f3 no sentir miedo por lo que pudiera ocurrir. Tal como \u00e9l lo ve, depende del destino. \u00abQuien est\u00e1 en la raya est\u00e1 en la raya\u00bb, suele decir.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/ARCHIVO-LP926dsds.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"489\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/ARCHIVO-LP926dsds.jpg\" alt=\"Magazine\/La Prensa\/Osvaldo Rivas\" class=\"wp-image-48982\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/ARCHIVO-LP926dsds.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/ARCHIVO-LP926dsds.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Los otros estudiantes miraron a Jairo con respeto. \u00c9l es el mayor del grupo y el que, por el car\u00e1cter simb\u00f3lico que ha adquirido la muerte de su t\u00edo, goza de superiores credenciales combativas. Todos, sin embargo, llevaban en sus mochilas una peque\u00f1a bolsa con bicarbonato para mitigar los efectos de las bombas lacrim\u00f3genas de la Polic\u00eda, todos bromearon sobre la refriega del d\u00eda anterior, todos opinaron que el actual Gobierno quiere \u00abvender el pa\u00eds a las empresas extranjeras y que las universidades p\u00fablicas se conviertan en privadas\u00bb, y todos valoraron de id\u00e9ntica forma a los representantes universitarios: \u00abVas a ver muy pocos dirigentes cuando todo comience. Son unos hip\u00f3critas\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El representante<\/h2>\n\n\n\n<p>Una nube de periodistas rode\u00f3 al l\u00edder estudiantil J\u00e1sser Mart\u00ednez en la Avenida Universitaria la tarde del mismo martes 18 de mayo. Los enfrentamientos hab\u00edan terminado por ese d\u00eda y lo \u00fanico que quedaba en la calle desierta eran dos barricadas y piedras y cristales por todas partes. Mart\u00ednez, de 23 a\u00f1os, es el presidente de la Uni\u00f3n Nacional de Estudiantes de Nicaragua (UNEN), la punta de lanza de esta reivindicaci\u00f3n universitaria.<\/p>\n\n\n\n<p>En La Prensa suele aparecer caricaturizado al lado de un mortero, con sus rasgos de origen palestino exagerados. Tambi\u00e9n se dice que cobra un sueldo con cargo al controvertido seis por ciento del Presupuesto. \u00c9l, por el contrario, asegura vivir gracias al bufete de abogados de su madre y a las dos tiendas que posee su esposa.<\/p>\n\n\n\n<p>Mart\u00ednez llevaba una camiseta blanca estampada con el rostro de Augusto C. Sandino, luc\u00eda tenso y su discurso estaba plagado de frases aprendidas: \u00abLamentamos lo ocurrido\u00bb, \u00abno se trata de polic\u00edas versus estudiantes\u00bb o \u00abnuestros m\u00e9todos de lucha son leg\u00edtimos\u00bb. Dos horas m\u00e1s tarde, en la agradable casa de colonial los Robles que sirve de sede al Consejo Nacional de Universidades (CNU), ya sin c\u00e1maras, micr\u00f3fonos ni grabadoras, el representante explicar\u00eda que por \u00abm\u00e9todos de lucha leg\u00edtimos\u00bb se refer\u00eda a \u00ablegitimados\u00bb, es decir, aprobados tanto por las organizaciones estudiantiles como por los mismos hechos: \u00abEs un mecanismo de presi\u00f3n al Gobierno, que ha dado resultados\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el argumento que esgrimen los universitarios para justificar sus ciclos de violencia. En primer lugar, dicen, con las batallas campales se consigue un impacto medi\u00e1tico que no se lograr\u00eda mediante simples manifestaciones pac\u00edficas; en segundo, consideran que solo cuando \u00abcorre la sangre\u00bb el Ejecutivo accede a pagar una cifra cercana al seis por ciento.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay ciertas referencias temporales que respaldan parcialmente esta tesis: tras los disturbios de diciembre de 1995 en los que muri\u00f3 Jer\u00f3nimo Urbina y un total de 13 polic\u00edas y 30 estudiantes resultaron heridos, el Gobierno y el CNU llegaron a un acuerdo; a finales de abril de 1999, despu\u00e9s de unas protestas en las que falleci\u00f3 otro estudiante y un ni\u00f1o de 12 a\u00f1os qued\u00f3 tuerto, con la mano derecha cercenada y el rostro y el abdomen quemados por la explosi\u00f3n de una bomba de contacto en la UCA, se volvi\u00f3 a negociar un arreglo, que en esa ocasi\u00f3n dur\u00f3 tres a\u00f1os, uno de los pocos per\u00edodos de calma en la historia reciente de este conflicto.<\/p>\n\n\n\n<p>La palabra \u00abnegociar\u00bb es, en cualquier caso, un eufemismo en el \u00e1mbito del seis por ciento. Se trata, m\u00e1s que de negociaciones, de muestras de fuerza, como un mon\u00f3tono deporte en el que ambas partes en conflicto, el poder ejecutivo y las universidades, estiran de los extremos de una fr\u00e1gil cuerda de la que penden vidas de estudiantes y polic\u00edas, bienes p\u00fablicos, graves perjuicios para las zonas adyacentes a los disturbios y todo tipo de intereses pol\u00edticos y econ\u00f3micos ligados al Presupuesto.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un encuentro cualquiera<\/h2>\n\n\n\n<p>Si el conflicto del seis por ciento es un deporte, en Managua se juega desde hace a\u00f1os en dos campos bien delimitados: la Avenida Universitaria, al lado de la UNI y la UCA; y la Carretera Norte, frente a la Universidad Agraria (UNA). En la primera zona, los estudiantes construyen barricadas poco antes de llegar a la Plaza del Sol y detr\u00e1s colocan una camioneta con altavoces para la m\u00fasica y las arengas de sus representantes. Frente a ellos, en el otro costado de la rotonda, esperan los antimotines de la Polic\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los alumnos consideran que ya forman un n\u00famero de personas suficiente \u2014esto es, un equipo con posibilidades de plantar cara al rival\u2014, marchan en direcci\u00f3n a los oficiales, comienzan a desafiarles y les disparan con sus armas. Puede que los antimotines caigan o no en la provocaci\u00f3n. Si lo hacen, comienza el partido: morteros, c\u00f3cteles molotov y piedras contra gases lacrim\u00f3genos y balas de goma, aunque en alguna ocasi\u00f3n se ha acusado a las fuerzas de seguridad de utilizar tambi\u00e9n fusiles AK-47.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><a href=\"https:\/\/magazine.laprensanic.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/unnamed-file.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"521\" src=\"https:\/\/magazine.laprensanic.com\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/unnamed-file.jpg\" alt=\"Magazine\/La Prensa\/Tomas Stargadter\" class=\"wp-image-48984\" style=\"width:840px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/unnamed-file.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/unnamed-file.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/unnamed-file.jpg 360w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">El estudiante Roberto Gonz\u00e1lez, falleci\u00f3 en 1999 frente al Banco Central despu\u00e9s que una bala perfor\u00f3 su coraz\u00f3n. ARCHIVO<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>La duraci\u00f3n del encuentro es muy variable. Puede acabar a los 20 minutos o prolongarse varias horas, en cuyo caso se descansar\u00e1 en alg\u00fan momento para que los estudiantes se enjuaguen sus ojos da\u00f1ados por los gases, en las cubetas que cargan otros alumnos \u2014normalmente alumnas; en la lucha del seis por ciento, como en muchos otros campos, las ocupaciones se dividen en funci\u00f3n del sexo\u2014 dentro del recinto educativo, donde la autonom\u00eda universitaria proh\u00edbe entrar a la Polic\u00eda, pero no que dispare desde fuera. Tambi\u00e9n habr\u00e1 una pausa algo m\u00e1s corta para que el equipo suplente de estudiantes releve al titular. Y otra, simplemente, para que ambos bandos almuercen.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Universidad Agraria la din\u00e1mica es muy similar, con dos \u00fanicas variantes: por un lado, el flanco norte de esa zona de la carretera est\u00e1 poblado por los habitantes del humilde barrio El Rodeo \u2014entre los que hay un n\u00famero \u00ednfimo de inscritos en la educaci\u00f3n superior, pero a los que, parad\u00f3jicamente, la financiaci\u00f3n de las universidades afecta casi m\u00e1s que a ninguna otra persona\u2014, quienes en ocasiones dan cobijo a los alumnos que buscan esconderse de la Polic\u00eda; por otro, la Zona Franca se encuentra en el costado sur, y, en una escena que tiene poderosos tintes surrealistas, miles de empleados de las compa\u00f1\u00edas textiles salen del trabajo entre las cinco y las seis de la tarde con cara de p\u00e1nico y los o\u00eddos tapados mientras a pocos metros sucede el combate.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa misma carretera presentaba, al final de la ma\u00f1ana del 18 de mayo, el curioso y dual aspecto del paisaje de antes y despu\u00e9s de la batalla. Pasados los conos policiales que acotaban el recinto donde se desarrollar\u00eda la refriega, hab\u00eda llantas quemadas, balas de goma vac\u00edas, adoquines, recipientes de bombas lacrim\u00f3genas \u2014Made in Spain, se le\u00eda en ellas\u2014 y dem\u00e1s rastros del encuentro del d\u00eda anterior. Sentados en rueda a ambos lados de la v\u00eda, los estudiantes, con los pasamonta\u00f1as a modo de sombrero y los lanzamorteros siempre al alcance de la mano, hablaban muy poco entre ellos y ten\u00edan cara de sue\u00f1o, pues hab\u00edan dormido esa noche en la propia universidad. No obstante, todos afirmaban, estar listos para lo que viniera.<\/p>\n\n\n\n<p>Manuel Novoa, joven voluminoso y presidente de la Facultad de Agronom\u00eda, dej\u00f3 su chaqueta militar y el arma de rigor sobre el c\u00e9sped del recinto universitario y se sent\u00f3 en el suelo, dispuesto a dar cuenta de una raci\u00f3n de la comida con que la UNEN obsequia a los estudiantes en d\u00edas de lucha por el seis por ciento. Durante veinte minutos, entre bocado y bocado, lanz\u00f3 las acusaciones habituales en contra del Gobierno, solo interrumpidas por un grupo de alumnos que reclamaba su cuota de alimento. \u00abAll\u00e1 en el comedor\u00bb, les se\u00f1al\u00f3 Novoa. \u00ab\u00a1Despu\u00e9s se vienen!\u00bb Los universitarios acataron la orden con expresi\u00f3n sumisa y se marcharon en fila india.<\/p>\n\n\n\n<p>Un vigilante de la Universidad Agraria, Jos\u00e9 Miguel Montoya, hac\u00eda mientras tanto su trabajo, que consiste en distinguir los estudiantes de aquellos que no lo son, aunque se enfrenten a la Polic\u00eda. Montoya se\u00f1alar\u00eda despu\u00e9s a un grupo de j\u00f3venes apoyados en la mediana de la carretera. \u00abEl de camisa verde y el de short azul no son alumnos\u00bb, dir\u00eda muy seguro. No parec\u00eda haber ninguna diferencia entre ellos y el resto, pero el vigilante hizo valer sus seis a\u00f1os en este oficio: \u00abS\u00e9 reconocer a los colados\u00bb. La participaci\u00f3n de no estudiantes en las batallas del seis por ciento sirve tanto al Gobierno como a los universitarios. Estos, cuando se produce alguna muerte como la del polic\u00eda ese mismo d\u00eda, siempre pueden decir que no han sido ellos. El Ejecutivo, por su parte, echa mano de los mismos autoinvitados para acusar al movimiento universitario de ser un grupo de delincuentes.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/FL102Nac.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"476\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/FL102Nac.jpg\" alt=\"Magazine\/La Prensa\/Osvaldo Rivas\" class=\"wp-image-48983\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/FL102Nac.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/FL102Nac.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>De vuelta a los conos policiales, seis agentes antimotines con pr\u00f3tesis negras por todo el cuerpo, que les daban un aspecto de jugadores de hockey sobre hielo miraban aburridos al suelo. Uno de ellos dijo con mucho recelo que, para \u00e9l, el seis por ciento significaba \u00abuna cuesti\u00f3n pol\u00edtica en la que nosotros ponemos la sangre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La experiencia tur\u00edstica<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00abHay gente que se est\u00e1 embruteciendo\u00bb, dec\u00eda la canci\u00f3n del grupo Molotov en la Avenida Universitaria. As\u00ed que comenz\u00f3 el bum bum de las municiones universitarias y el humo espeso y blanco de las bombas lacrim\u00f3genas policiales. El encuentro, de todas maneras, fue corto y deslucido. Apenas 20 minutos en los que los antimotines no quisieron entrar al trapo y los estudiantes, un tanto decepcionados, volvieron a replegarse.<\/p>\n\n\n\n<p>En la esquina de las galer\u00edas comerciales de Metrocentro, cuyo parqueo hace funciones de palco de<br>honor durante estas batallas, una turista rubia cargaba una bolsa de viaje en la espalda, una peque\u00f1a c\u00e1mara digital en una mano y un ejemplar de Lonely Planet en la otra. Dado el cariz tradicional que est\u00e1n tomando las refriegas del seis por ciento, puede que en la pr\u00f3xima edici\u00f3n de esa gu\u00eda \u2014considerada la Biblia del mochilero\u2014 aparezca bajo el ep\u00edgrafe de \u00abEventos Especiales\u00bb, junto al D\u00eda de la Independencia y a La Pur\u00edsima, una menci\u00f3n a este conflicto. \u00abNo se pierda una escena que empieza a ser extra\u00f1a incluso en Am\u00e9rica Latina\u00bb, vendr\u00e1 a decir. \u00abVea c\u00f3mo estudiantes y polic\u00edas luchan entre s\u00ed. Los combates se suelen producir durante la discusi\u00f3n del Presupuesto, antes de su aprobaci\u00f3n y en otras fechas dif\u00edciles de precisar. Planifique su visita a Nicaragua y mant\u00e9ngase informado\u00bb.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/OR26Marcha04.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"572\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/OR26Marcha04.jpg\" alt=\"Magazine\/La Prensa\/Osvaldo Rivas\" class=\"wp-image-48981\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/OR26Marcha04.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/OR26Marcha04.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Una vez terminada la batalla, despu\u00e9s que los altavoces del veh\u00edculo naranja hubieran exhortado al retorno a los recintos universitarios, un grupo de muchachos detonaba morteros con cara de satisfacci\u00f3n dentro del campus de la UCA. Cerca de 15 jovencitas sonre\u00edan embelesadas despu\u00e9s de cada disparo. Cerca de ellos, otros alumnos iban de un lado a otro con reglas y escuadras, acud\u00edan a la biblioteca, se matriculaban en las ventanillas de sus facultades o beb\u00edan tranquilamente un refresco en la cafeter\u00eda. Como si nada estuviera pasando. El ser humano se acostumbra a casi cualquier cosa si esta se repite tanto que acaba convirti\u00e9ndose en rutina. <\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Cincuenta a\u00f1os de conflictos<\/h2>\n\n\n\n<p>El seis por ciento fue al principio una cantidad indeterminada y, despu\u00e9s, un dos. El decreto de 1958 que instauraba la autonom\u00eda universitaria no recogi\u00f3 ninguna cifra para la financiaci\u00f3n de la educaci\u00f3n superior, limit\u00e1ndose a decir que ser\u00eda \u00abseg\u00fan lo disponga el Presupuesto\u00bb, por lo que quedaba al arbitrio del Gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>Las universidades iniciaron movilizaciones durante la siguiente d\u00e9cada con el objetivo de lograr una cantidad para la educaci\u00f3n superior que no deb\u00eda ser menor del dos por ciento del Presupuesto. La campa\u00f1a result\u00f3, en parte, un \u00e9xito, pues se aprob\u00f3 tal proporci\u00f3n, pero esta se computaba con base en los ingresos fiscales percibidos por los impuestos, dejando de lado otro tipo de entradas de dinero a las arcas del Estado. En 1972, la comunidad docente volvi\u00f3 a presionar al Gobierno, pidiendo, esta vez s\u00ed, el seis por ciento. \u00abLas manos del pueblo gritando est\u00e1n: seis por ciento para la UNAN\u00bb \u2014siglas de Universidad Nacional Aut\u00f3noma de Nicaragua, la \u00fanica p\u00fablica por ese entonces\u2014, dec\u00eda el lema del movimiento, ideado por el publicista Carlos Cuadra Cardenal y el cantautor Carlos Mej\u00eda Godoy, quien daba sus primeros pasos art\u00edsticos. No obstante, la campa\u00f1a se suspendi\u00f3 ante los devastadores efectos del terremoto de ese mismo a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>El dinero para las universidades no volvi\u00f3 al centro de la agenda pol\u00edtica hasta 1990, cuando el saliente Ejecutivo sandinista aprob\u00f3 la norma de la discordia. Entonces empezaron los enfrentamientos tal como se conocen hoy.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El conflicto del seis por ciento es como un mon\u00f3tono deporte en el que el Gobierno y las universidades estiran los extremos de una fr\u00e1gil cuerda de la que penden vidas humanas, bienes p\u00fablicos e infinidad de intereses pol\u00edticos y econ\u00f3micos<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":48980,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[491],"tags":[81,4757,4758],"class_list":["post-48979","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-cronica","tag-nicaragua","tag-seis-por-ciento","tag-universidades"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48979","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=48979"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48979\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57518,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/48979\/revisions\/57518"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/48980"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=48979"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=48979"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=48979"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}