{"id":49275,"date":"2004-11-21T10:36:59","date_gmt":"2004-11-21T16:36:59","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=49275"},"modified":"2023-12-13T22:42:27","modified_gmt":"2023-12-14T04:42:27","slug":"ronald-abud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/ronald-abud\/","title":{"rendered":"El vanidoso Ronald Abud Vivas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-text-align-left\">\u00abNi\u00f1a: ser\u00e1 que me voy a morir, es que en todos lados me han entrevistado\u00bb, dice, m\u00e1s bromista que preocupado, Ronald Abud Vivas, quien \u00faltimamente ha salido mucho en la televisi\u00f3n y los peri\u00f3dicos.<\/p>\n\n\n\n<p>Por tercera vez mira el video de la entrevista que le hicieron en el Canal 2. Como quien se planta ante un espejo se contempla en las im\u00e1genes de la grabaci\u00f3n. Se ve con un atuendo parecido al que lleva ahora: pantal\u00f3n corto, camisa estilo polo y sus deportivos negros Reebok, con calcetines blancos a media pantorrilla. Se reconoce tambi\u00e9n el escenario de la entrevista. El fresco corredor de su casa, rodeado de flores inodoras y \u00e1rboles, debajo de los cuales corretea Emmanuel, un ni\u00f1o que tiene edad para ser nieto de Abud, y su perro Benyi.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lea adem\u00e1s: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/la-chispa-nica-del-humor\/\">La chispa nica del humor<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Contrario a lo que generalmente ocurre, la pantalla no desproporciona la figura de Abud. Se ve igual. El rostro ovalado, tal vez gotas de su sangre libanesa, no se ve m\u00e1s ancho de lo que realmente es. Cuando sonr\u00ede las mismas bolsas resaltadas de los ojos. Un poco m\u00e1s barrig\u00f3n, s\u00ed alcanza a insinuarlo la c\u00e1mara, pero a \u00e9l no le importa. Est\u00e1 feliz con su retrato televisivo. \u00abA todo mundo le encant\u00f3. Mis amigos me han felicitado, dicen que lo manej\u00e9 muy bien\u00bb, cuenta con entusiasmo al rever, sin despegar el ojo, sus respuestas en la tele.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-9.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"1075\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-9.jpg\" alt=\"Ronald Abud\" class=\"wp-image-49276\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-9.jpg 750w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-9.jpg 209w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-9.jpg 714w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">A Ronald Abu le encanta posar, esta vez en el patio de su casa, uno de los sitios donde mejor se siente. MAGAZINE\/ORLANDO VALENZUELA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Dentro de la pantalla se porta como si hubiera seguido al pie de la letra los textos de un mon\u00f3logo que se propone representar nuevamente esta ma\u00f1ana. Vuelve a contar lo mismo. Sabe que hay menos premura que en la tele, entonces conf\u00eda algunos detalles m\u00e1s de su vida art\u00edstica, que consumen dos horas de bater\u00edas. Pero, en cambio, hace m\u00e1s advertencias sobre el tratamiento de su vida privada. \u00abMe gusta que la gente me conozca por mi arte\u00bb, insiste.<\/p>\n\n\n\n<p>Suelta una vez m\u00e1s la perorata de sus or\u00edgenes. Que su abuelo era liban\u00e9s y se vino de Panam\u00e1 a este pa\u00eds y se instal\u00f3 en Carazo, donde hizo vida con su abuela. Que procre\u00f3 a su pap\u00e1 y hace chiste, con que este hered\u00f3 un 50 por ciento de sangre \u00e1rabe, y \u00e9l nada m\u00e1s un 25 por ciento, as\u00ed que \u00abtengo un chel\u00edn de \u00e1rabe\u00bb. Lo dice en la vida real y en la pantalla. Ahora su guion imaginario lo remonta a los inicios de su vocaci\u00f3n art\u00edstica. La vena del baile le palpit\u00f3 a los cinco a\u00f1os cuando ve\u00eda las danzas folcl\u00f3ricas en las calles de Diriamba, su pueblo natal.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces repite la an\u00e9cdota que tambi\u00e9n dijo a la TV: que de ni\u00f1o le ten\u00eda miedo a los bailantes enmascarados y para quit\u00e1rselo, su pap\u00e1 lo acerc\u00f3 a uno de ellos y le pidi\u00f3 que se descubriera el rostro para que viera que era un hombre de carne y hueso. As\u00ed dej\u00f3 de huirles. Ahora revela un detalle que olvid\u00f3 frente a la c\u00e1mara. Dice que m\u00e1s o menos a esa edad se gan\u00f3 su primer real bailando.<\/p>\n\n\n\n<p>En la calle se o\u00eda \u00abpor qu\u00e9 Muchilanga le dio a Bernab\u00e9\u00bb \u2014la famosa canci\u00f3n de Celia Cruz\u2014 y por instinto comenz\u00f3 a menearse. Una se\u00f1ora lo vio y dijo: \u00abQu\u00e9 lindo el muchachito como baila. Volv\u00e9 a bailar y te doy un real\u00bb. La barata que sonaba el tema pas\u00f3 de nuevo y el ni\u00f1o volvi\u00f3 a sacudirse. Luego gast\u00f3 el centavo que se gan\u00f3 en una cajeta de batata.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro detalle generoso es que de adolescente fue monaguillo y sal\u00eda con el cura de su iglesia a misiones en comunidades aleda\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Le tambi\u00e9n: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/artesanos-de-la-patria\/\">Artesanos de la patria<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Nada m\u00e1s memorable parece recordar de esos a\u00f1os, excepto que a los 17 se tropez\u00f3 con lo que hoy constituye su medio de vida: el folclor. Pens\u00f3 que ser\u00eda un pasatiempo transitorio entre la secundaria y la universidad, pero acab\u00f3 convirti\u00e9ndose en pasi\u00f3n. Al a\u00f1o, hab\u00eda constituido un grupo folcl\u00f3rico con amigos y parientes que ser\u00eda la semilla de su Ballet Folcl\u00f3rico Nicarag\u00fcense, el que cre\u00f3 hace 35 a\u00f1os. \u00abAndo guapo, si quer\u00e9s m\u00e1s iconos, porque ah\u00ed se ve como cuarter\u00eda de octava\u00bb, dice rechazando el ropero que est\u00e1 a su espalda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pide gusto con las fotos, prefiere que lo retraten entre las plantas de su jard\u00edn, como se vio en la tele, o entre las figuras de v\u00edrgenes que abundan en su casa. Por donde quiera salta una a la vista. Parece la casa de un beato. (Al menos es la de un solter\u00f3n, Abud nunca se cas\u00f3 y a estas alturas de sus 53 a\u00f1os no piensa hacerlo). En todos sus ambientes \u2014sala, comedor, corredor y seguramente cuarto\u2014 hay peque\u00f1os altares de la Pur\u00edsima que celebra con cantos y p\u00f3lvora los siete de diciembre frente a su casa, y que est\u00e1 presente en cada espect\u00e1culo de su ballet.<\/p>\n\n\n\n<p>La representaci\u00f3n de la Griter\u00eda es el n\u00famero de cierre de su repertorio. Aunque el baile disminuye notoriamente en esta pieza, el teatro suena como una chicharra por las matracas que se reparten. \u00abEs lo mejor de su obra\u00bb, dice Hayd\u00e9e Palacios, directora de otro grupo folcl\u00f3rico, refiri\u00e9ndose a la recreaci\u00f3n de Abud de la fiesta mariana.<\/p>\n\n\n\n<p>En la sala, adem\u00e1s de otra reproducci\u00f3n de la Inmaculada de yeso, llama la atenci\u00f3n la pared tapizada de placas y reconocimientos. La \u00faltima distinci\u00f3n que anot\u00f3 en esa pizarra de m\u00e9ritos fue la que le dio el Teatro Nacional Rub\u00e9n Dar\u00edo por ser director del grupo nacional m\u00e1s visto en ese templo de cultura. \u00abSe equivocaron s\u00ed, dijeron que lo han visto 75,000 personas, pero en realidad es mucho m\u00e1s. Calculo que pueden ser unas 200,000 porque nos venimos m\u00e1s fuertes al bailar que los de otros grupos y las muchachas son m\u00e1s gr\u00e1ciles, m\u00e1s delicadas, no s\u00e9 si porque son pueblerinas son m\u00e1s sencillas\u00bb, dice.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-2.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"441\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-2.jpg\" alt=\"Ronald Abud\" class=\"wp-image-49278\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-2.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-2.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Una de sus primeras fotos de su etapa de bailar\u00edn. El \u00faltimo a la derecha. MAGAZINE\/ORLANDO VALENZUELA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edas m\u00e1s tarde, Abud est\u00e1 frente a la tropa de \u00abfuertes\u00bb y \u00abpueblerinas\u00bb, sobre la tarima medio empapada de un hotel capitalino. Abud, con la camisa blanca casi afuera de su pantal\u00f3n negro, no se pierde ni uno de los pasos. \u00abAy, es que no tuvimos tiempo de ensayar\u00bb, se presentando desde los primeros a\u00f1os del teatro\u00bb, explica con deje presuntoso.<\/p>\n\n\n\n<p>Abud cree que de la misma forma que en la literatura se habla de corrientes \u2014modernismo, vanguardismo\u2014, en la danza folcl\u00f3rica de este pa\u00eds deber\u00eda hablarse de \u00abronaldismo\u00bb porque considera que \u00e9l, junto a Alejandro Cuadra, Blanca Guardado y Hayd\u00e9e Palacios han hecho escuela y tienen un estilo propio. Derrama una cascada de piropos sobre su ballet. Se queja mientras se pasa la mano por la frente que le suda de nervios. Est\u00e1 inquieto. Se acerca y le habla al sonidista, se distancia unos metros del tablado, seguramente para revisar coreograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los bailarines se congelan al \u00faltimo segundo de la canci\u00f3n y luego corren hacia un rinc\u00f3n del escenario. Abud sube, coge el micr\u00f3fono y dice de mal humor que los muchachos son sacrificados y que est\u00e1n ah\u00ed sin gozar de un sueldo. \u00c9l mismo tampoco tiene un sueldo, pero \u00absobrevive\u00bb gracias al ballet con dos empleadas (una cocinera y una conserje), un jardinero y un celador.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-1.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"549\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-1.jpg\" alt=\"Ronald Abud\" class=\"wp-image-49277\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-1.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Ronald-Abud-1.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Acomoda las candelas de una de las tantas v\u00edrgenes que pueblan su casa. MAGAZINE\/ORLANDO VALENZUELA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El p\u00fablico de encorbatados, funcionarios del Banco Central, parece no comprender la queja. Ninguno se mosquea con sus palabras. Al maestro improvisado de ceremonia, que es el mismo Abud, no le queda m\u00e1s remedio que anunciar la siguiente pieza: Los dos bolillos.<\/p>\n\n\n\n<p>Con un nuevo vestuario, pero con las mismas risas fingidas reaparecen los danzarines, que se han presentado cinco veces en la misma semana. Al final del show les advierte a los bailarines: \u00abEl viernes tenemos ensayo a las seis en punto, \u00a1pero en punto! Nada de esa hora jincha de llegar a la hora que quieran. Los quiero a todos con ropa de ensayo. A todos con su licra\u00bb, remarca con un tono de voz imponente que provoca algunas risitas.<\/p>\n\n\n\n<p>Promete que tendr\u00e1 un ensayo de verdad, pero acaba por ofrecer un simulacro para la sesi\u00f3n de fotos. Las manos de Abud dan vueltas graciosas al sonido de su voz, sus movimientos evocan al bailador que un d\u00eda fue. Dej\u00f3 de bailar en 1978 y se dedic\u00f3 a dirigir. \u00abNo lo anunci\u00e9 porque no ten\u00eda complejo de diva\u00bb, se burla con desparpajo este hombre que ha sido nombrado hijo dilecto en Diriamba, donde tiene su escuela folcl\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abParec\u00e9s limpiapiscina\u00bb, le grita durante el falso ensayo a uno de los bailarines que se r\u00ede con el resto. Junta los pies, sube el pecho y abre los brazos, en posici\u00f3n de balletista. Las muchachas que tiene al frente, organizadas en hileras de cuatro, lo imitan. Les dice que se mantengan as\u00ed mientras \u00e9l pasa revisando la postura. Hace lo mismo con los hombres. \u00ab\u00bfCon esto est\u00e1 bien?\u00bb, le pregunta ya sin \u00e1nimos de seguir posando al fot\u00f3grafo que inspirado le sigue disparando. \u00abEn el archivo de La Prensa debe haber un mont\u00f3n de fotos m\u00edas\u00bb, sugiere al final del ensayo.<\/p>\n\n\n\n<p>A estas alturas Abud ya ech\u00f3 tierra al mal augurio, ahora rodeado de los muchachos de su ballet est\u00e1 m\u00e1s pendiente de su pr\u00f3xima aparici\u00f3n en los medios. \u00abEs cierto, soy vanidoso, pero creo que es una virtud del artista\u00bb.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las danzas folcl\u00f3ricas de Diriamba han sido su fuente de inspiraci\u00f3n. Bail\u00f3 toda su juventud y luego se dedic\u00f3 a dirigir su propio ballet. Hoy es uno de los directores m\u00e1s respetados del pa\u00eds. Es Ronald Abud, un vanidoso empedernido al que le fascina verse en televisi\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":49281,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[4797],"class_list":["post-49275","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-perfil","tag-ronald-abud-vivas"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49275","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49275"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49275\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57610,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49275\/revisions\/57610"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49281"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49275"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49275"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49275"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}