{"id":49475,"date":"2005-05-08T15:51:32","date_gmt":"2005-05-08T20:51:32","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=49475"},"modified":"2023-12-17T15:54:22","modified_gmt":"2023-12-17T21:54:22","slug":"vida-en-tinta-roja","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/vida-en-tinta-roja\/","title":{"rendered":"Anuar Hassan, una vida en tinta roja"},"content":{"rendered":"\n<p>La ma\u00f1ana del 7 de agosto de 1949 varios ni\u00f1os que jugaban en la costa del lago de Managua frente al barrio La Tejera hicieron un macabro hallazgo: cerdos y perros del vecindario se disputaban los huesos, cubiertos con alguna carne a\u00fan, de un ni\u00f1o, a juzgar por el tama\u00f1o de los mismos. Anuar Hassan ten\u00eda 7 a\u00f1os cuando La Prensa public\u00f3 el tr\u00e1gico crimen de una ni\u00f1a, de un a\u00f1o menos que \u00e9l, y del barrio Santo Domingo, donde tambi\u00e9n viv\u00eda Hassan. La menor hab\u00eda desaparecido una ma\u00f1ana muy temprano en el trayecto de su casa a la pulper\u00eda. D\u00edas despu\u00e9s fue encontrada hecha jirones en las costas del lago. El atroz asesinato de Milagros Cuarezma estremeci\u00f3 a la sociedad capitalina.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta el embajador estadounidense radicado en el pa\u00eds ofreci\u00f3 los servicios del FBI (Oficina Federal de Investigaci\u00f3n) para ayudar a esclarecer el caso. Hassan estaba muy peque\u00f1o para recordar el episodio que se sigui\u00f3 como una novela por entrega en la Managua sin televisi\u00f3n de entonces. Sin embargo, cinco d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, ya en el ocaso de su carrera como periodista de cr\u00f3nica roja, buscar\u00eda al cronista, Agust\u00edn Fuentes, su antiguo colega, para saber su versi\u00f3n sobre el homicidio.<\/p>\n\n\n\n<p>No ser\u00eda la primera vez que Hassan ve\u00eda a Fuentes. Se conocieron a\u00f1os atr\u00e1s en las instalaciones del diario La Prensa, que quedaba en la calle El Triunfo, en el centro de la vieja Managua. En 1961, Hassan era el pupilo que hab\u00eda reclutado Horacio Ruiz, en los talleres de escritores que auspiciaba la Embajada norteamericana, y que era lo m\u00e1s cercano a una escuela de periodismo. Mientras que Fuentes era el s\u00f3lido periodista de sucesos que ven\u00eda de cubrir famosos cr\u00edmenes como el de la Milagritos Cuarezma.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lea tambi\u00e9n: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/perfil\/la-guardiana-de-ortega\/\">La guardiana de Ortega<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEntr\u00e9 al periodismo por casualidad\u00bb, dice Hassan, quien est\u00e1 sentado en una mecedora en el porche de su casa, en chinelas, y con un ejemplar de La Prensa al lado. Detr\u00e1s suyo, est\u00e1 la puerta de entrada a la casa, en la que se adivinan los pasos dom\u00e9sticos de su actual compa\u00f1era y de su hija, quienes durante hora y media no le hablan para nada.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Anuar-Hassan-4.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"1083\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Anuar-Hassan-4.jpg\" alt=\"Anuar Hassan\" class=\"wp-image-49478\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Anuar-Hassan-4.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Anuar-Hassan-4.jpg 199w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Anuar-Hassan-4.jpg 681w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Anuar Hassan fue periodista de nota roja toda su vida. MAGAZINE\/MAYERLING GARC\u00cdA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Horacio Ruiz le pregunt\u00f3 si quer\u00eda entrar a La Prensa, oferta en la que no titube\u00f3, mas no si quer\u00eda cubrir sucesos, a lo que de todos modos tampoco se neg\u00f3. De lector voraz, que a los 20 a\u00f1os hab\u00eda le\u00eddo cuanto cl\u00e1sico cay\u00f3 en sus manos, quer\u00eda pasar a escritor compulsivo. Ya hab\u00eda comenzado a hacerlo sobre el mostrador de la tienda de telas que le hab\u00eda heredado su pap\u00e1 de origen palestino, y que se halla en la avenida Centenario, en el Mercado Central.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran tan amigos de los polic\u00edas, que de vez en cuando sal\u00edan a emborracharse juntos. Aunque hab\u00eda \u00aboficiales que por el hecho de trabajar en un diario opositor se volv\u00edan enemigos tuyos\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando entr\u00f3 a La Prensa, lejos estaba de imaginar que, ayudado por todo lo le\u00eddo y nutrido por la cotidianidad tr\u00e1gica de Managua, su imaginaci\u00f3n fluir\u00eda con rabia por las teclas de alguna de las m\u00e1quinas Olympia o Remington de las que m\u00e1ximo, hab\u00eda 10 en el diario.<\/p>\n\n\n\n<p>Le encargaron las fuentes habituales de un periodista de sucesos: hospitales, juzgados y Polic\u00eda. Le asignaron al fot\u00f3grafo Francisco Rivas, el famoso Rivitas, con quien sal\u00eda a reportear a pie o en moto. Todo quedaba cerca. La estaci\u00f3n central de Polic\u00eda, a la que ten\u00eda acceso irrestricto, le quedaba a 15 o 20 minutos. \u00abTen\u00edas libre acceso a la Polic\u00eda, vos pod\u00edas registrar los informes como un oficial, si no hallabas nada ah\u00ed, agarrabas el libro de denuncias\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Eran tan amigos de los polic\u00edas, que de vez en cuando sal\u00edan a emborracharse juntos. Aunque hab\u00eda \u00aboficiales que por el hecho de trabajar en un diario opositor se volv\u00edan enemigos tuyos\u00bb, dice sin lentes y con los codos apoyados en los brazos de las mecedoras. Su pelo plateado echado hacia atr\u00e1s contrasta con su piel morena, y sus ojos se achican al pie de unas bolsas pronunciadas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lea tambi\u00e9n: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/el-origen-de-la-pareja-ortega-murillo\/\">El origen de la pareja Ortega Murillo<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los periodistas de sucesos pod\u00edan adelantarse a la Polic\u00eda en algunos casos y hacer las veces de sabuesos, aunque reconoce que no era esa su funci\u00f3n. \u00abEra bonito, era divertido\u00bb, dice. Se met\u00edan a la escena del crimen con libertad. En el oficio de husmear, acepta, que sin quererlo hasta pod\u00edan terminar alterando detalles del asesinato.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los sitios m\u00e1s violentos era el Mercado Oriental. Al pie de un canasto se resolv\u00edan muchas rencillas entre agricultores. Pero, el suceso que m\u00e1s lo apasionaba era el que ten\u00eda un velo de misterio, muchos de los cuales no llegaban a esclarecerse nunca. En parte, porque la Polic\u00eda era muy rudimentaria.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los cr\u00edmenes famosos que cubri\u00f3, y que ahora son parte de dos vol\u00famenes, recuerda el caso de la Payina, un homosexual que amaneci\u00f3 muerto. \u00abMe acuerdo que cuando entrevist\u00e9 a la vecina me dijo que ella solo escuchaba los quejidos\u00bb. Otra historia, a la que tambi\u00e9n se peg\u00f3 como perro a su hueso, fue el caso de un franc\u00e9s que muri\u00f3 en el hotel Lido Palace.<\/p>\n\n\n\n<p>Un poco sonriente, Hassan reconoce que la bohemia era algo inherente para el reportero de esos a\u00f1os. Deb\u00edan reportear de ocho a once de la ma\u00f1ana, porque el diario era vespertino. Muchas veces antes de reportear, \u00e9l y Rivitas iban a echarse sus tragos. Luego, segu\u00edan en el Malec\u00f3n, donde hab\u00eda un \u00abbacanal del infierno\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Le tambi\u00e9n: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/sangre-y-violencia-en-la-pantalla\/\">Sangre y violencia en la pantalla<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces el alba los sorprend\u00eda en plena farra. Al d\u00eda siguiente se repet\u00eda la rutina: primero en el caf\u00e9 La India, donde se juntaban con poetas, y la noche se les iba en cualquier cantina de mala muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>En una ocasi\u00f3n, dice que se fue a beber al Malec\u00f3n con alguien que ahora es un alto dirigente sandinista. Algo hicieron que fueron a parar al Hormiguero, como le dec\u00edan a la central de Polic\u00eda. Puestos ah\u00ed, \u00abnos quisieron obligar a lavar el inodoro con la mano. Yo todav\u00eda con el valor de los tragos me opuse, y algo los impresion\u00e9\u00bb, dice mientras que su amigo a la par le temblaba al cabo de celda. \u00abEl colmo fue que salimos y seguimos bebiendo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Al verlo con su gesto reposado y su manera pausada de hablar, pareciera que habla de otra persona, de un personaje que vio o ley\u00f3 en alguna novela, pero sus bolsas debajo de los ojos parecen las \u00fanicas cicatrices de sus a\u00f1os de juerga. <\/p>\n\n\n\n<p>Entre los cr\u00edmenes famosos que cubri\u00f3, recuerda el caso de Payina, un homosexual que amaneci\u00f3 muerto. \u201cCuando entrevist\u00e9 a la vecina me dijo que ella solo escuch\u00f3 los quejidos\u201d, relata.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de esa vida bohemia y las cr\u00f3nicas polic\u00edacas, Hassan se cas\u00f3 tres veces. Una de sus tres esposas fue Rosario Murillo, la actual consorte del secretario general del Frente Sandinista de Liberaci\u00f3n Nacional (FSLN), Daniel Ortega. La conoci\u00f3 en 1968 en el diario. Ella hab\u00eda entrado a trabajar como secretaria del director del diario, Pedro Joaqu\u00edn Chamorro. Se enamoraron y se casaron. Vivieron juntos tres a\u00f1os. Procrearon un hijo, que falleci\u00f3 en el terremoto.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Anuar-Hassan1.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"444\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Anuar-Hassan1.jpg\" alt=\"Anuar Hassan\" class=\"wp-image-49477\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Anuar-Hassan1.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Anuar-Hassan1.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">En sus buenos tiempos Hassan lleg\u00f3 a tener 2,000 libros, que perdi\u00f3 en uno de sus divorcios. MAGAZINE\/MAYERLING GARC\u00cdA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>La Murillo que Hassan conoci\u00f3 era bien distinta de la que parece ser hoy. Nunca hab\u00eda le\u00eddo la teor\u00eda marxista, no sab\u00eda nada de comunismo. \u00abYo la inici\u00e9, pero no me contagi\u00e9. Ella se volvi\u00f3 loca\u00bb, dice.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lea tambi\u00e9n: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/el-final-de-los-padres-de-rosario-murillo\/\">El final de los padres de Rosario Murillo<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A comienzos de los setenta Hassan sali\u00f3 de La Prensa, a la que tres d\u00e9cadas despu\u00e9s volvi\u00f3 a entrar, pero ya no era la misma. Como tampoco volvi\u00f3 a ser \u00e9l despu\u00e9s de esos a\u00f1os que traz\u00f3 con tinta roja su paso por La Prensa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Anuar Hassan escribi\u00f3 las cr\u00f3nicas rojas m\u00e1s trepidas de la Managua de hace 40 a\u00f1os. Eran aquellos tiempos de peripecias, donde la parranda, el crimen y el periodismo bien pod\u00edan ser uno solo<\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":49476,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[4808,383,1164],"class_list":["post-49475","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-perfil","tag-anuar-hassan","tag-periodista","tag-rosario-murillo"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49475","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49475"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49475\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57646,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49475\/revisions\/57646"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49476"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49475"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49475"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49475"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}