{"id":49484,"date":"2004-10-10T16:21:41","date_gmt":"2004-10-10T22:21:41","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=49484"},"modified":"2023-12-13T19:02:09","modified_gmt":"2023-12-14T01:02:09","slug":"las-voces-de-el-guadalupano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/las-voces-de-el-guadalupano\/","title":{"rendered":"Las voces de Pedro Pablo Mart\u00ednez, El Guadalupano"},"content":{"rendered":"\n<p>Un alarido salv\u00f3 de la muerte precoz al cantor de los p\u00e1jaros. El canto de meditaci\u00f3n no se hubiera escuchado nunca, si el grito de Mercedes no hubiera asustado a la chancha hambrienta que se enrumbaba hacia el cerco de pi\u00f1uelas del solar de los Suaso, en el barrio Guadalupe de Le\u00f3n, con intenciones de hartarse a Pedro Pablo Mart\u00ednez T\u00e9llez, el cumiche de los 12 hijos que pari\u00f3 la tortillera, Ang\u00e9lica T\u00e9llez.<\/p>\n\n\n\n<p>El animal que andaba por el patio de los Suaso vio al menor de los hijos de Ang\u00e9lica, que estaba en el suelo y con un pedazo de tortilla al lado. Se comi\u00f3 la tortilla y no satisfecho prens\u00f3 al ni\u00f1o tierroso y dispuesto a devorarlo lo arrastr\u00f3 hasta las pi\u00f1uelas. \u00abOye Emilio, ven\u00ed ve que ah\u00ed se lleva el chancho a Pablo\u00bb, chill\u00f3 Mercedes a los hermanos mayores de Pedro Pablo. Del susto el animal lo solt\u00f3 y, aunque todo chimado, lo dej\u00f3 vivo.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tragic\u00f3mico episodio de su infancia, que con los a\u00f1os contar\u00eda en la canci\u00f3n \u00abEl cumiche\u00bb, lo supo Pedro Pablo por el propio Mercedes, quien se lo cont\u00f3 cuando era un hombre y en Le\u00f3n ya lo conoc\u00edan como El Guadalupano. Fue la \u00fanica vez que estuvo al borde de la muerte, antes de escribir la canci\u00f3n que lo pondr\u00eda en la historia del canto popular nicarag\u00fcense.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Le tambi\u00e9n: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/el-cantor-de-nicaragua\/\">El cantor de Nicaragua<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A sus 58 a\u00f1os, El Guadalupano no vive m\u00e1s en el barrio de Guadalupe. Sigue viviendo en Le\u00f3n, donde ha cambiado de casa por lo menos tres veces.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora vive en el reparto Primero de Mayo, un caser\u00edo que se levanta a un costado de la Carretera Panamericana, en la salida de Le\u00f3n. All\u00ed, el Guadalupano hace su vida con Rosa Mar\u00eda Fuentes y el cumiche de sus siete hijos, Franklin Wilfredo.<\/p>\n\n\n\n<p>Quien lo ve, no se imagina que ese hombre rollizo y de baja estatura es El Guadalupano. Entre este hombre de tupida cabeza blanca, que nos recibe con una amplia sonrisa de la que sobresalen dos brillantes dientes postizos que sustituyen los que le bot\u00f3 la Guardia hace 25 a\u00f1os, y el ni\u00f1o, al que casi se comi\u00f3 el cerdo, hay una gran distancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Pedro Pablo aprendi\u00f3 a caminar no se despeg\u00f3 m\u00e1s de su madre, que comenz\u00f3 a llev\u00e1rselo a los algodonales donde trabajaba. \u00abAh\u00ed viene el Cerotito Negro\u00bb, dec\u00eda contenta Ang\u00e9lica cuando lo ve\u00eda emerger entre las matas de algod\u00f3n, que m\u00e1s tarde fueron escenario de sus primeras fiebres de cantante.<\/p>\n\n\n\n<p>Erraba con su mam\u00e1 y hermanos de una zafra a otra. Su infancia transcurri\u00f3 infeliz, a punta de arroz y frijoles y largas jornadas en los algodonales. En una de esas haciendas, no recuerda en cu\u00e1l \u2014porque fueron tantas en las que anduvo\u2014, comenz\u00f3 a cantar las rancheras de moda de esa \u00e9poca. Imit\u00e1ndolos, alguna vez se crey\u00f3 Miguel Aceves Mej\u00eda, Jorge Negrete y Pedro Infante. Oficialmente debut\u00f3 a los 11 a\u00f1os con un conjunto de Santa Rosa del Pe\u00f1\u00f3n. Entonces ni Ang\u00e9lica ni \u00e9l imaginaban que a ese timbre de voz alto y rajado le llegar\u00eda su propio cuarto de hora.<\/p>\n\n\n\n<p>En temporada baja, cuando acababa la zafra, Pedro Pablo volvi\u00f3 a su rancho en Guadalupe y trabajaba en lo que fuera. As\u00ed pas\u00f3 por m\u00faltiples oficios: picapedrero, lustrador, coplero, aprendiz de alba\u00f1il, ayudante de carpinter\u00eda, jardinero y hasta esmaltador en una tener\u00eda. \u00abPero lo que m\u00e1s me gustaba era cantar\u00bb, dice la voz que modula de la misma forma que los personajes de Pancho Madrigal.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Pablo6.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"1054\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Pablo6.jpg\" alt=\"Pedro Pablo Mart\u00ednez T\u00e9llez &quot;El Guadalupano&quot; con su tercera compa\u00f1era de vida. Rosa Mar\u00eda Fuentes\" class=\"wp-image-49486\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Pablo6.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Pablo6.jpg 205w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Pablo6.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">El Guadalupano con su tercera compa\u00f1era de vida, Rosa Mar\u00eda Fuentes.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Con guitarra prestada<\/h2>\n\n\n\n<p>Al aire libre el calor de Le\u00f3n agobia, pero en la casa del Guadalupano asfixia. Los tres abanicos que hay en la sala no ventilan lo suficiente. Las gruesas paredes, las ventanas peque\u00f1as y totalmente enverjadas oscurecen y calientan el espacio, que en las tardes le sirve de inspiraci\u00f3n con su guitarra. Para hacerse o\u00edr en medio del ruido de las aspas, el cantante sube la voz y suda a mares.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1974 cantar se hab\u00eda vuelto una obsesi\u00f3n para el Guadalupano. Pero tambi\u00e9n ten\u00eda el anhelo de componer. Quer\u00eda cantar sus propias letras, las que iban naciendo de sus trabajos, en ese entonces laboraba en una tener\u00eda, en la que escal\u00f3 hasta el puesto de esmaltador, por el que le pagaban nueve c\u00f3rdobas. Un buen d\u00eda se le ocurri\u00f3 pedir aumento salarial y por eso lo corrieron. Del despido nacieron sus primeras cuatro canciones. Una rom\u00e1ntica y tres de contenido social: \u00abVoy a gritar la verdad\u00bb, \u00abHay que unirnos\u00bb y \u00abEse d\u00eda se aproxima\u00bb. Los cu\u00f1ados que eran guitarreros no le pararon bola a sus temas. \u00abMe dijeron que eso no ten\u00eda ni pies ni mano (&#8230;) yo me sent\u00ed tan triste que me puse a llorar\u00bb, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>A las semanas aprendi\u00f3 a tocar con una guitarra prestada, y desde entonces su imaginaci\u00f3n no par\u00f3. Hab\u00eda d\u00edas en los que compon\u00eda hasta cinco canciones. \u00abMi mama me dec\u00eda que en loco iba a parar, porque a veces me entraba la locura y tal vez estaba acostado y a medianoche me levantaba a escribir para que la idea no se me fuera\u00bb, a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus temas pronto recorrieron el reducido espectro radial leon\u00e9s. En radio Dar\u00edo, Carlos Rodr\u00edguez, uno de sus descubridores lo bautiz\u00f3 como el Guadalupano, por ser de Guadalupe. \u00abJuana la dunda\u00bb, que habla de una mujer atontada del barrio que sal\u00eda pre\u00f1ada sin tener hombre, y \u00abAdela matraca\u00bb, que se refiere a la m\u00e1s chismosa y habladora, fueron de las canciones que m\u00e1s gustaron. En ese a\u00f1o, ocurri\u00f3 el decisivo encuentro con Carlos Mej\u00eda Godoy, quien lo convenci\u00f3 de viajar a la capital, donde su canto explor\u00f3 nuevos estudios de radio y hasta de televisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lea tambi\u00e9n: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/la-leyenda-de-la-adela-matraca\/\">La leyenda de la Adela Matraca<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El \u00abCanto de los p\u00e1jaros\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<p>El Guadalupano tiene la extra\u00f1a habilidad de hacer mofas casi todas sus desgracias. Pero en las bolsas negras que se forman debajo de sus ojos, en los que abundan unas pelotitas de sudor y carne, se nota que al menos sol, s\u00ed le ha ca\u00eddo.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00abCanto de los p\u00e1jaros\u00bb naci\u00f3 de s\u00fabito. Un buen d\u00eda, en el programa Alcarav\u00e1n, Carlos Mej\u00eda lo invit\u00f3 y a quemarropa lo comprometi\u00f3 a escribir el canto de meditaci\u00f3n de la Misa campesina, el proyecto que por esos d\u00edas ocupaba la cabeza de Mej\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abAj\u00e1, Pablito, \u00bfc\u00f3mo te sent\u00eds para hacerlo?\u00bb, le pregunt\u00f3 Carlos. Y el Guadalupano contest\u00f3 que bien y acept\u00f3 el reto. Wilmor L\u00f3pez, periodista cultural que ha seguido la trayectoria del Guadalupano, dice que el \u00abCanto de los p\u00e1jaros\u00bb es \u00abla m\u00e1s bonita canci\u00f3n donde se le canta al Creador con letra y m\u00fasica original\u00bb. Pedro Pablo dice que lo influy\u00f3 el entorno donde viv\u00eda, lleno de \u00e1rboles y p\u00e1jaros al amanecer, \u00abporque yo me levantaba a las cuatro de la ma\u00f1ana\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa canci\u00f3n lo llev\u00f3 a Espa\u00f1a, el a\u00f1o que triunf\u00f3 la Revoluci\u00f3n sandinista. Productores de la CBS, que en 1977 hab\u00edan conocido a Carlos Mej\u00eda, a prop\u00f3sito del primer lugar en la OTI, con \u00abQuincho barrilete\u00bb, se prendieron de la <em>Misa campesina nicarag\u00fcense<\/em> y propusieron grabarla con la sinf\u00f3nica de Londres y grandes voces de la m\u00fasica espa\u00f1ola. No estaba previsto que el \u00abCanto de los p\u00e1jaros\u00bb lo grabara su int\u00e9rprete original, pero cuando los productores oyeron la voz rajada y sin t\u00e9cnicas de dicci\u00f3n del Guadalupano se encantaron y lo mandaron a traer.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lea tambi\u00e9n: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/los-anos-de-la-oti\/\">Los a\u00f1os de la OTI<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Por esos d\u00edas Pablo no cantaba. La guitarra que ten\u00eda un guardia se la quebr\u00f3 en la cabeza. \u00abNi mierda cant\u00e1s y me la meti\u00f3 hasta aqu\u00ed\u00bb, se\u00f1ala que se la dej\u00f3 de corbata. De paso le ape\u00f3 los dos dientes delanteros. \u00abYo estaba todo ruco en los algodonales cuando me avisaron que me estaban llamando de Radio Corporaci\u00f3n, para que me presentara porque hab\u00eda un viaje a Espa\u00f1a\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>O su memoria es prodigiosa o su imaginaci\u00f3n muy f\u00e9rtil, pero este hombre de 58 a\u00f1os, que para la revoluci\u00f3n solo ten\u00eda cuarto grado aprobado, abunda en detalles de ese viaje a Espa\u00f1a, que no supo aprovechar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMe fui ruco y con dos mudadas (&#8230;) estaba todo casposo y negro (&#8230;) andaba todo hecho paste, no me cre\u00edan que era yo (&#8230;) hasta que me puso a cantar el productor y reconoci\u00f3 mis alaridos\u00bb, explica y respira hondo con la urgencia de quien acaba de terminar una canci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que pas\u00f3 despu\u00e9s es lugar com\u00fan. Grab\u00f3 a la par de Sergio y Est\u00edbaliz, excantores de Mocedades, con Ana Bel\u00e9n, Los Laredo, Elsa Baeza y Miguel Bos\u00e9, que apenas empezaba carrera. \u00abEra el chico sexy de esos a\u00f1os y dos veces me invit\u00f3 a su casa\u00bb. El canto de meditaci\u00f3n fue la sexta canci\u00f3n del disco que se present\u00f3 en el Teatro Monumental de Madrid, y que los puso a firmar aut\u00f3grafos en el Corte Ingl\u00e9s y en Galer\u00edas Preciado, y a recorrer media Espa\u00f1a, gira que Pedro Pablo hizo sin sus dientes. \u00abMe los puse hasta la vuelta\u00bb, dice.<\/p>\n\n\n\n<p>La misa gust\u00f3 tanto a los espa\u00f1oles que se vendieron 50,000 copias.<\/p>\n\n\n\n<p>El Guadalupano regres\u00f3 al pa\u00eds dos meses y medio despu\u00e9s \u2014en la v\u00edspera de la revoluci\u00f3n\u2014 con un contrato por tres a\u00f1os con la CBS, un disco de oro y 17,500 d\u00f3lares en la bolsa. De esas tres cosas la \u00fanica que le queda es el disco dorado, el mayor tesoro que exhibe en el centro de la sala. El contrato con la CBS lo desperdici\u00f3, pues nunca grab\u00f3 nada m\u00e1s y el dinero se lo bebi\u00f3 en las cantinas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la pared que est\u00e1 detr\u00e1s de la mecedora abuelita, desde la que el Guadalupano evoca sus andanzas, est\u00e1 el afiche rectangular y amarillento en el que aparece con todos los cantantes. \u00c9l y Miguel Bos\u00e9, que lleva un peinado hippie y se amarra un pa\u00f1uelo al cuello, parecen los int\u00e9rpretes m\u00e1s j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/ARCHIVO-LP072.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"585\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/ARCHIVO-LP072.jpg\" alt=\"Pedro Pablo Mart\u00ednez T\u00e9llez &quot;El Guadalupano&quot; con su tercera compa\u00f1era de vida. Rosa Mar\u00eda Fuentes\" class=\"wp-image-49488\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/ARCHIVO-LP072.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/ARCHIVO-LP072.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">El disco de oro de la <em>Misa campesina<\/em>, editado por CBS en 1979, que incluye el \u00abCanto de los p\u00e1jaros\u00bb, vendi\u00f3 50,000 copias.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Preso por guaro<\/h2>\n\n\n\n<p>El guaro caus\u00f3 estragos en la vida del Guadalupano. Los primeros a\u00f1os de la revoluci\u00f3n los pas\u00f3 de farra en farra. En esos bacanales perdi\u00f3 siete guitarras. Para que cumpliera sus compromisos con los CPC (Centros Populares de Cultura) de Le\u00f3n, hab\u00eda que echarlo preso. \u00abVa a haber una actividad aqu\u00ed y la va a cubrir el Guadalupano, vayan a agarrarlo antes que la rompa y si la tiene rota para que la pare\u00bb, dice que orientaba Gladys B\u00e1ez, \u00abentonces de las dos formas me echaban preso\u00bb. Todo centavo que ca\u00eda en sus manos iba a parar a las botellas. Todav\u00eda viva, su mam\u00e1 Ang\u00e9lica le hered\u00f3 seis varas del terreno donde viv\u00eda. No la pens\u00f3 dos veces y lo vendi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00f3 el vicio hasta que Ang\u00e9lica, con quien siempre hab\u00eda vivido a\u00fan teniendo familia propia, lo corri\u00f3 la Navidad de 1985. A la semana siguiente, el pen\u00faltimo d\u00eda del a\u00f1o, se integr\u00f3 a los Alcoh\u00f3licos An\u00f3nimos. Desde entonces no bebe. \u00abBeb\u00ed 20 a\u00f1os, ya casi tengo 19 a\u00f1os de no beber\u00bb. Al principio mucha gente no se lo crey\u00f3.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Pablo4.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"423\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Pablo4.jpg\" alt=\"Fundadores de Los Peregrinos, agrupaci\u00f3n con la que se presenta de vez en cuando &quot;El Guadalupano&quot;. \" class=\"wp-image-49487\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Pablo4.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/Pablo4.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fundadores de Los Peregrinos, agrupaci\u00f3n con la que se presenta de vez en cuando el Guadalupano.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Con los a\u00f1os recuperar\u00eda tanta confianza entre los leoneses que lo elegir\u00edan diputado nacional sandinista, a finales de los noventa. De ese cargo sali\u00f3 con tres casas, dos camionetas y un taxi, y un par de proyectos de ley a favor del arte nacional, que jam\u00e1s prosperaron en la Asamblea.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque sus canciones m\u00e1s conocidas las hizo en los setenta, el Guadalupano ha compuesto unas 700 de todos los ritmos: bachatas, sones, mazurcas, cumbias, baladas. Muchas son rom\u00e1nticas, pero otra buena parte son panfletarias, de \u00abprotesta\u00bb, les llama \u00e9l. Cada a\u00f1o escribe una canci\u00f3n a la revoluci\u00f3n. Y tambi\u00e9n cada a\u00f1o compone un nuevo tema para Ang\u00e9lica, que muri\u00f3 hace 17 a\u00f1os. As\u00ed que material no le faltar\u00eda para grabar un disco. Pero ese proyecto, que probablemente se lo financie el Frente Sandinista, por ahora no le quita el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Cansado de transpirar y de hablar por tres horas y media, este hombre de 58 a\u00f1os se levanta, coge la m\u00e1s nueva de sus dos guitarras y hace lo que m\u00e1s le sigue gustando en la vida: cantar. Entona varios temas que no son tan nuevos, pero s\u00ed desconocidos. Interpreta su favorita: \u00abPlegaria a Dios\u00bb, una versi\u00f3n lenta y quejumbrosa del \u00abCanto de los p\u00e1jaros\u00bb, aquel ma\u00f1anero que lo despertaba, el que desde ese encierro no podr\u00eda volver a escuchar.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Creci\u00f3 en los algodonales de occidente, donde se gan\u00f3 el apodo de \u00abCerotito Negro\u00bb por su oscura piel. Ha sido desde pica piedra hasta diputado. Hizo el canto m\u00e1s hermoso de la misa campesina. Es un compositor nato y fecundo, pero en 30 a\u00f1os no ha grabado un solo disco. En una \u00e9poca fue tan borracho que hab\u00eda que apresarlo para que cantara sobrio. Pedro Pablo Mart\u00ednez T\u00e9llez es \u00abEl Guadalupano\u00bb<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":49485,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[4792,4791],"class_list":["post-49484","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-perfil","tag-el-guadalupano","tag-pedro-pablo-martinez"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49484","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49484"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49484\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57590,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49484\/revisions\/57590"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49485"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49484"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49484"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49484"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}