{"id":49833,"date":"2020-01-13T10:05:02","date_gmt":"2020-01-13T16:05:02","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=49833"},"modified":"2024-01-04T18:50:54","modified_gmt":"2024-01-05T00:50:54","slug":"la-historia-de-amor-de-enrique-bolanos-y-lila-t","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-historia-de-amor-de-enrique-bolanos-y-lila-t\/","title":{"rendered":"La historia de amor de Enrique Bola\u00f1os y Lila T."},"content":{"rendered":"\n<p>En la memoria de Enrique Bola\u00f1os Geyer ha quedado grabada la escena de una ni\u00f1a vestida de blanco, fajita negra, calcetines blancos de algod\u00f3n y zapatitos negros. Angelical. Camina rumbo a una procesi\u00f3n de Semana Santa mientras maldice a los cuatro vientos por la muerte de un familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>La peque\u00f1a Lila Teresita del Ni\u00f1o Jes\u00fas Abaunza no le recrimina a Dios por la muerte de su t\u00edo Benjam\u00edn Abaunza, sino m\u00e1s bien a su propio t\u00edo, que se le ocurri\u00f3 morirse la madrugada del 6 de abril de 1941, amanecer Domingo de Ramos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEste viejo que se tuvo que morir cuando comienza Semana Santa. Los estrenos de ropa, los vestidos, los paseos, las procesiones\u201d, rezongaba la peque\u00f1a que acababa de cumplir los 12 a\u00f1os y que sab\u00eda que tras la muerte del t\u00edo Benjam\u00edn se ven\u00edan varias semanas de riguroso luto.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el atrio de la iglesia de Nuestra Se\u00f1ora de la Asunci\u00f3n, en Masaya, Enrique, quien estaba a un mes de cumplir los 13, observaba a Lila que se miraba \u201cpreciosamente trompudita\u201d y caminaba a esperar la Procesi\u00f3n de la Burrita. Ah\u00ed comenz\u00f3 la historia de Enrique Bola\u00f1os y Lila T.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los Bola\u00f1os Geyer tienen origen en un ingeniero alem\u00e1n que vino a Nicaragua a sacar oro y se qued\u00f3 para hacer familia.<\/p>\n\n\n\n<p>A mediados de la d\u00e9cada de 1860 en Nicaragua se vivi\u00f3 el inicio de una aut\u00e9ntica fiebre del oro. Basta decir que para 1871 ya estaban registradas m\u00e1s de 300 minas solo en Juigalpa y La Libertad, en el departamento de Chontales. En esos a\u00f1os una de las minas m\u00e1s grandes era El Jabal\u00ed, ubicada a unos tres kil\u00f3metros y medio del municipio de La Libertad. La creciente fortuna de la familia Pellas est\u00e1 ligada \u00edntimamente a esta mina.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta 1866 El Jabal\u00ed perteneci\u00f3 al granadino Luca Quiroz, quien ese mismo a\u00f1o vendi\u00f3 la propiedad al investigador Berthold Seeman por la suma de 150 mil d\u00f3lares. Desde 1864 la mayor parte de las minas de Nicaragua estaba en manos de extranjeros y para 1880 la mina El Jabal\u00ed ya era propiedad de los Pellas, una familia de origen italiano.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda los Pellas decidieron aumentar la explotaci\u00f3n de estas tierras al m\u00e1ximo y con ese prop\u00f3sito contrataron a un grupo de ingenieros de la Academia de Minas de la ciudad alemana de Goslar.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola\u00f1os05.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"792\" height=\"608\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola\u00f1os05.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-49898\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os05.png 792w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os05.png 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os05.png 768w\" sizes=\"(max-width: 792px) 100vw, 792px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Lila T., en un retrato en 1946. Fue a estudiar toda la secundaria a Estados Unidos, donde perfeccion\u00f3 el dominio del ingl\u00e9s. MAGAZINE \/ REPRODUCCI\u00d3N \u00d3SCAR NAVARRETE \/ ARCHIVO ENRIQUE BOLA\u00d1OS<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El escritor alem\u00e1n G\u00f6etz Von Houwald narr\u00f3 sobre la llegada de estos ingenieros en minas: \u201cEn realidad parece que vinieron en aquel tiempo 40 o 50 ingenieros alemanes a Chontales, de los cuales algunos parecen haberse quedado\u201d. Entre los que se quedaron estaba Heinrich Geyer, abuelo materno de Enrique Bola\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Heinrich, que en espa\u00f1ol significa Enrique, naci\u00f3 en 1854. Trabajaba en Goslar, una ciudad que pertenece al estado federado de Baja Sajonia y se encuentra en el coraz\u00f3n del pa\u00eds germano. Esta ciudad es famosa por las minas de Rammelsberg, consideradas uno de los mayores dep\u00f3sitos mineros del mundo. Estuvieron activas durante por lo menos mil a\u00f1os, fueron cerradas en 1988 y hoy son patrimonio de la humanidad. De ah\u00ed sali\u00f3 Geyer cerca del a\u00f1o 1880 rumbo a la mina El Jabal\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>El alem\u00e1n se asent\u00f3 en Masaya, donde conoci\u00f3 a Josefa Abaunza, parienta lejana de do\u00f1a Lila T. Estando ah\u00ed lo contrataron para que instalara el primer sistema de bombeo de agua desde la laguna hasta la ciudad. Enrique Bola\u00f1os recuerda parte de esta historia, ya que alcanz\u00f3 a ver los \u00faltimos vestigios de ese antiguo sistema de acarreo de agua.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLogr\u00e9 ver el lugar al que le llamaban El Bajadero. Hab\u00eda m\u00e1s de 100 gradas que bajaban hasta el agua cristalina de la laguna. Cientos de caballos y mulas bajaban con dos c\u00e1ntaros y luego llegaban a una gran pila que estaba frente al parque central\u201d, rememora.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando aquel alem\u00e1n lleg\u00f3 con un motorcito y unos tubos, algunos masayas se burlaron inocentemente. \u201cEse chunchito as\u00ed chiquito va a sustituir a cientos de caballos\u201d, dijeron incr\u00e9dulos, mientras otros hac\u00edan apuestas de si subir\u00eda el agua o todo ser\u00eda un fracaso. El resultado fue que los caballos de acarreo de agua desaparecieron de Masaya.<\/p>\n\n\n\n<p>Heinrich Geyer y Josefa Abaunza se casaron y tuvieron seis hijas y dos hijos. La pen\u00faltima en nacer fue Amanda del Rosario Geyer Abaunza, madre de Enrique Bola\u00f1os. Muchos a\u00f1os m\u00e1s tarde este, al igual que su padre, se casar\u00eda con una Abaunza. Do\u00f1a Lila T.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Enrique Bola\u00f1os Geyer, que en cuatro meses cumplir\u00e1 92 a\u00f1os, nos recibe en su casa en Carretera a Masaya. El famoso Raiz\u00f3n. Han venido desde Estados Unidos varios familiares para pasar con \u00e9l esta Navidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSon 13 nietos y 13 bisnietos los que tengo\u201d, nos dice orgulloso, haciendo \u00e9nfasis en el n\u00famero 13, con el que tiene una relaci\u00f3n especial. Naci\u00f3 un d\u00eda 13, ten\u00eda 13 a\u00f1os cuando comenz\u00f3 su noviazgo con do\u00f1a Lila y ahora tiene 13 nietos y 13 bisnietos.<\/p>\n\n\n\n<p>Varios ni\u00f1os corretean por la casa. Los adultos hablan m\u00e1s en ingl\u00e9s que en espa\u00f1ol. La mayor parte de su familia vive fuera de Nicaragua, desde un profesor de m\u00fasica que da clases en Estados Unidos hasta una nieta que trabaja en Tesla Motors.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola\u00f1os01.png\"><img decoding=\"async\" width=\"899\" height=\"598\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola\u00f1os01.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-49894\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os01.png 899w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os01.png 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os01.png 768w\" sizes=\"(max-width: 899px) 100vw, 899px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Parte de la familia de Enrique Bola\u00f1os en diciembre de 2018. \u201cSon 13 nietos y 13 bisnietos los que tengo\u201d, dice orgulloso Bola\u00f1os. MAGAZINE\/\u00d3SCAR NAVARRETE<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>\u201cEn Nicaragua ahorita no hay oportunidades\u201d, explica Bola\u00f1os, presidente del pa\u00eds de 2002 a 2007, mientras espera a que una de sus nietas deje las clases de viol\u00edn que est\u00e1 tomando en un corredor, para que todos posen junto al abuelo en una foto familiar.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta afici\u00f3n por estudiar m\u00fasica viene de cuando el bisabuelo alem\u00e1n les inculc\u00f3 a sus hijos el amor por el arte musical.<\/p>\n\n\n\n<p>La propia madre de Bola\u00f1os era una virtuosa al piano. Amanda del Rosario Geyer Abaunza fue criada bajo la disciplina estricta alemana. Un d\u00eda a la semana todas las hermanas hac\u00edan una tarea distinta en la casa. Una cocinaba, otra lavaba, otra limpiaba la casa, otra remendaba la ropa, una pasaba todo el d\u00eda ensayando partituras en el piano y una descansaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya casada, todos los d\u00edas a las cinco de la tarde, luego de las tareas del hogar, se vest\u00eda elegantemente y tocaba el piano para su esposo, sus hijos y, sobre todo, para ella misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Los varones, en cambio, fueron enviados a estudiar fuera de Nicaragua. A uno lo agarr\u00f3 la Primera Guerra Mundial en el bando alem\u00e1n y otro se fue a Nueva York y luego a Sudam\u00e9rica, de donde volvi\u00f3 con problemas mentales.<\/p>\n\n\n\n<p>Las hermanas Geyer Abaunza ya andaban por la adolescencia cuando irrumpi\u00f3 en sus vidas un joven llamado Nicol\u00e1s Bola\u00f1os Cort\u00e9s, futuro padre de Enrique, quien se enamor\u00f3 perdidamente de la pen\u00faltima de las muchachas.<\/p>\n\n\n\n<p>Bola\u00f1os Cort\u00e9s era el menor de los cuatro hijos de Alejandro Bola\u00f1os Cuadra, m\u00e9dico graduado en Guatemala, y C\u00e1ndida Cort\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquellos a\u00f1os sin carros ni tr\u00e1fico ni prisa, el doctor Bola\u00f1os Cuadra visitaba a sus enfermos a caballo. Estableci\u00f3 una de las primeras boticas de Masaya, donde preparaba los brebajes y ofrec\u00eda otros productos. Era com\u00fan escucharlo decirles a sus pacientes: \u201cTraeme una botella lavada para que te llev\u00e9s el medicamento. Te tom\u00e1s dos cucharadas en la ma\u00f1ana y una en la noche\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay una an\u00e9cdota que Nicol\u00e1s Bola\u00f1os Cort\u00e9s contaba a sus hijos y que impresion\u00f3 a Enrique, porque reflejaba el esfuerzo de su abuelo y tambi\u00e9n lo dif\u00edcil que era movilizarse en esa \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMi abuelo matricul\u00f3 a mi pap\u00e1 en el Colegio San Ram\u00f3n de Le\u00f3n\u201d, empieza a contar.<\/p>\n\n\n\n<p>En aquel tiempo no exist\u00eda el tramo de ferrocarril que m\u00e1s tarde uni\u00f3 a Managua con Le\u00f3n, por lo que el trayecto para llegar hasta la Ciudad Universitaria desde Masaya era una aut\u00e9ntica odisea que pod\u00eda durar varios d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl abuelo sali\u00f3 un lunes a dejarlo al colegio de Le\u00f3n. Era el mejor estudiante de su clase, era brillante\u201d, prosigue.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegaban a Managua la noche del lunes para dormir en la capital. El martes temprano tomaban un vapor en el lago Xolotl\u00e1n que los dejaba cerca de La Paz Centro, donde bajaban a almorzar para luego tomar el tren en una peque\u00f1a estaci\u00f3n rumbo a Le\u00f3n. Llegaban casi a las cinco de la tarde del martes a la ciudad colonial.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAh\u00ed mi abuelo buscaba un hotelito cerca para dormir y al d\u00eda siguiente matricularlo, comprarle los libros, hablar con el director y estar con mi pap\u00e1 un rato. En la tarde tocaba tomar el tren para volver a La Paz Centro\u201d, relata el expresidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, el doctor Bola\u00f1os llegaba a Managua, pasaba esa noche de mi\u00e9rcoles en la capital y llegaba a Masaya hasta el jueves.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMadre viaje para estar mediod\u00eda\u201d, finaliza sonriente Enrique Bola\u00f1os. Muchos a\u00f1os despu\u00e9s a \u00e9l le tocar\u00eda emprender traves\u00edas similares y, como su abuelo, tambi\u00e9n lo har\u00eda por un hijo, pero los de \u00e9l ser\u00edan viajes tristes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfTe acord\u00e1s Lila T. de aquel Domingo de Ramos cuando comenzamos nuestra jalencia de chavalos? Ese d\u00eda comenz\u00f3 todo lo que llegar\u00edamos a ser (\u2026) Me imagino que \u00e9ramos apenas igual a todos los chavalos de todas las \u00e9pocas. Vos y yo siempre hemos guardado este momento muy cerca en nuestros corazones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A doce a\u00f1os de su muerte, Lila T. contin\u00faa reinando en los recuerdos de Enrique Bola\u00f1os. Sus fotos est\u00e1n por toda la casa y el expresidente todav\u00eda habla de ella como un hombre enamorado. La an\u00e9cdota de c\u00f3mo se conocieron se encuentra en las memorias que actualmente escribe, porque en su af\u00e1n por documentarlo todo, no pod\u00eda pasar por alto su propia vida.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola\u00f1os02.png\"><img decoding=\"async\" width=\"385\" height=\"611\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola\u00f1os02.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-49895\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os02.png 385w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os02.png 189w\" sizes=\"(max-width: 385px) 100vw, 385px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Lila T. y Enrique Bola\u00f1os se casaron en diciembre de 1949 en casa de la familia Abaunza. MAGAZINE \/ REPRODUCCI\u00d3N \u00d3SCAR NAVARRETE \/ ARCHIVO ENRIQUE BOLA\u00d1OS<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Tomada de la mano de una sirvienta, la ni\u00f1a caminaba muy enojada cuando el adolescente, bajito y flaco, se le acerc\u00f3 para caminar con ella gran parte de la procesi\u00f3n de Domingo de Ramos. Era 1941. Ambos ten\u00edan 12 a\u00f1os de edad, pero Enrique estaba pr\u00f3ximo a cumplir 13.<\/p>\n\n\n\n<p>En los siguientes a\u00f1os, ya casados, Enrique se la pas\u00f3 haciendo bromas sobre los nueve meses de diferencia que le llevaba a do\u00f1a Lila. \u201cCuando yo estaba naciendo a vos te estaban haciendo\u201d, le dec\u00eda a su esposa.<\/p>\n\n\n\n<p>Lila era hija de Alejandro Abaunza Espinoza, quien lleg\u00f3 a ser presidente del Congreso Nacional, ministro de Fomento y Obras P\u00fablicas y de Agricultura y Ganader\u00eda durante los gobiernos liberales. Estaba casado con Esmeralda Abaunza Sol\u00f3rzano. No es casualidad que tuvieran el mismo apellido, ambos estaban emparentados.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u201cjalencia\u201d empez\u00f3 f\u00e1cilmente, tras ese encuentro fortuito en una procesi\u00f3n religiosa; pero no fue sencillo seguirse viendo, ya que mientras Bola\u00f1os estudiaba su secundaria en el internado de los jesuitas en Granada, Lila estaba en el internado La Asunci\u00f3n de Managua.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces la botica de los Bola\u00f1os en Masaya ya era un gran almac\u00e9n en el que se vend\u00eda de todo, desde medicamentos, alambre de p\u00faas, grapas y gasolina hasta hilos y botones. El negocio avanzaba viento en popa, manejado por Nicol\u00e1s Bola\u00f1os Cort\u00e9s y su hermano mayor, luego de la muerte del doctor Alejandro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cRecuerdo que vend\u00eda bicarbonato e incluso l\u00e1minas de zinc. Ven\u00eda gente de Chontales que cruzaban en vapor a Granada y compraban donde nosotros\u201d, cuenta don Enrique, algo nost\u00e1lgico por aquellos a\u00f1os de su infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTe voy a contar algo que siempre me dio risa \u2014dice de pronto\u2014. Es de c\u00f3mo le dec\u00edan al carro de mi pap\u00e1 en Masaya\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para 1941 eran pocos los autom\u00f3viles en Nicaragua. En Masaya, como en el resto de ciudades que ten\u00edan veh\u00edculos, hab\u00eda un herrero que se encargaba de hacer las placas de los carros. Por entonces hab\u00eda tres tipos de placas: las de los carros particulares que llevaban la inicial P, las placas de los veh\u00edculos oficiales que llevan la letra O, y finalmente los taxis que llevaban la letra T.<\/p>\n\n\n\n<p>En Masaya quiz\u00e1s hab\u00eda unos diez veh\u00edculos, por lo que el herrero los enumeraba f\u00e1cilmente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA nosotros siempre nos daban el n\u00famero dos. \u00c9ramos el P2\u201d, recuerda, mientras suelta otra sonora carcajada. \u201cLas chavalas que sab\u00edan que yo ya medio manejaba me dec\u00edan: Enrique, and\u00e1 tra\u00e9 el Pedos para que nos des una vuelta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Estudiar en internados distintos no fue la parte m\u00e1s dif\u00edcil, ven\u00edan a\u00f1os en los que estar\u00edan a\u00fan m\u00e1s lejos.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1942 la peque\u00f1a Lila T. se fue a estudiar a California, al Sacred Heart School, Menlo Park, donde se bachiller\u00f3. Por su parte, Bola\u00f1os entr\u00f3 a estudiar Ingenier\u00eda Industrial a la Universidad de San Luis, de los jesuitas en Misuri.<\/p>\n\n\n\n<p>Por all\u00e1 al tiempo se escrib\u00edan alguna carta o se hac\u00edan alguna llamada telef\u00f3nica, siempre bajo el o\u00eddo vigilante de alguna monja, que estaba escuchando mientras Enrique hablaba con Lila.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEn el colegio de ella las monjas siempre escuchaban nuestras llamadas y cuando se enojaban o se aburr\u00edan, me dec\u00edan que cortara o directamente me cortaban\u201d, dice Bola\u00f1os, y esboza una sonrisa.<\/p>\n\n\n\n<p>En esas estaban cuando termin\u00f3 la Segunda Guerra Mundial y a la Universidad de San Luis comenzaron a llegar cientos y cientos de soldados que quer\u00edan estudiar. Los salones se llenaron y en las aulas atiborradas cada vez fue m\u00e1s dif\u00edcil aprender alguna cosa \u00fatil.<\/p>\n\n\n\n<p>Con los salones tomados por soldados estudiantes y estudiantes soldados, y en clases a las que llegaron a asistir hasta 200 alumnos, Enrique decidi\u00f3 que era mejor regresar a Nicaragua un tiempo mientras \u201cse calmaba la cosa en Estados Unidos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Nom\u00e1s aterriz\u00f3 en Managua se dio cuenta de que Lila ya hab\u00eda regresado de California. La encontr\u00f3 m\u00e1s mujer, hablando ingl\u00e9s perfectamente y pretendida por varios muchachos que llegaban a Masaya desde Managua solo para verla.<\/p>\n\n\n\n<p>Ya era 1948. Enrique Bola\u00f1os Geyer ten\u00eda 20 a\u00f1os y se quer\u00eda casar con aquella ni\u00f1a de la procesi\u00f3n de Semana Santa. Para ello necesitaba un patrimonio propio, as\u00ed que se meti\u00f3 al negocio de sembrar arroz con uno de sus tres hermanos y cuando logr\u00f3 juntar una buena cantidad de dinero, le inform\u00f3 a su padre que iba a pedir la mano de la Lila T.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella respondi\u00f3 que s\u00ed. La boda estaba prevista para septiembre de 1949, pero do\u00f1a Esmeralda Abaunza, madre de Lila, enferm\u00f3 repentinamente y muri\u00f3. Contrajeron matrimonio tres meses m\u00e1s tarde, en diciembre, en una ceremonia familiar en casa de los Abaunza.<\/p>\n\n\n\n<p>Se fueron de luna de miel a Diriamba, luego regresaron a Masaya para salir rumbo a Estados Unidos, donde Bola\u00f1os termin\u00f3 sus estudios universitarios. Cuatro a\u00f1os vivieron all\u00e1 y se lograron mantener gracias a los ahorros de la venta de arroz, la ayuda de los padres y a que Enrique daba clases de espa\u00f1ol para ganarse \u201cunos bollitos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al volver a Nicaragua administr\u00f3 varios negocios. En unos gan\u00f3 dinero y en otros lo perdi\u00f3. Trabaj\u00f3 en una lecher\u00eda, en una f\u00e1brica de calzados y hasta tuvo una imprenta. Pero el mejor negocio fue la venta de algod\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde 1950 los precios del algod\u00f3n iban subiendo, al igual que el precio del petr\u00f3leo. Enrique y sus hermanos Alejandro y Nicol\u00e1s fundaron la empresa Servicio Agr\u00edcola Industrial Masaya, SA (Saimsa), que lleg\u00f3 a ser la algodonera m\u00e1s grande de Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante la insurrecci\u00f3n de 1979, que termin\u00f3 con el derrocamiento de Somoza, la empresa no dej\u00f3 de trabajar y don Enrique asegura que tuvo a varios amigos refugiados en su casa en El Raiz\u00f3n, quienes luego salieron huyendo de Masaya.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1985 los sandinistas comenzaron a confiscar tierras y propiedades. Unas 350 empresas industriales y comerciales y unas siete mil viviendas y lotes fueron confiscados en ese momento. Entre esas empresas estaba Saimsa y otros negocios de los Bola\u00f1os.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola\u00f1os06.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"733\" height=\"612\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola\u00f1os06.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-49899\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os06.png 733w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os06.png 300w\" sizes=\"(max-width: 733px) 100vw, 733px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">La familia Bola\u00f1os-Abaunza. Sentados: Javier, Luc\u00eda y Alberto. De pie de izquierda a derecha: Enrique, do\u00f1a Lila T. Bola\u00f1os y Jorge. De los hijos solo est\u00e1n con vida Enrique y Luc\u00eda. Jorge falleci\u00f3 por un derrame cerebral el 27 julio de 2005, ten\u00eda 50 a\u00f1os. Javier muri\u00f3 el 14 de marzo 2007 a consecuencia de un c\u00e1ncer y Alberto falleci\u00f3 en un accidente de tr\u00e1nsito. Reproducci\u00f3n: \u00d3scar Navarrete\/Archivo Enrique Bola\u00f1os<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>\u201cJaime Wheelock, en un discurso del 14 de junio confisc\u00f3 todo. El est\u00fapido ese. All\u00e1 anda, creo que quiere volver a ser comandantito\u201d, dice muy molesto el expresidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de perder su algodonera, Bola\u00f1os comenz\u00f3 a asumir un liderazgo en las organizaciones empresariales. Despu\u00e9s de ser director de la C\u00e1mara de Industrias de Nicaragua (Cadin), hasta 1986, pas\u00f3 a ser presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) hasta 1988. Entre otros cargos dentro de diversas asociaciones privadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Aprendi\u00f3 de manera autodidacta programaci\u00f3n de computaci\u00f3n, hasta que en 1995 se convirti\u00f3 en jefe de campa\u00f1a electoral de la Alianza Liberal. Un a\u00f1o despu\u00e9s fue electo candidato a vicepresidente de la Rep\u00fablica y particip\u00f3 en las elecciones en f\u00f3rmula con Arnoldo Alem\u00e1n. Le ganaron a Daniel Ortega con el 51 por ciento de los votos.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2001, se lanz\u00f3 a la Presidencia y asegura que se la quisieron robar pero que gracias a la presi\u00f3n \u201clograron que Roberto Rivas aceptara la derrota de Daniel Ortega\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando tom\u00f3 el poder, los organismos financieros internacionales le auguraron una fuerte crisis econ\u00f3mica. \u201cYo sab\u00eda de algunos chanchullos que hizo Alem\u00e1n, pero nadie me dijo que recib\u00edamos al pa\u00eds saqueado\u201d, dice al respecto.<\/p>\n\n\n\n<p>Se ha escrito mucho sobre la presidencia de Enrique Bola\u00f1os. Que si Ortega no lo dej\u00f3 gobernar, que si le falt\u00f3 mano dura o que si hizo lo que pudo. Pero, en realidad, el trago m\u00e1s dif\u00edcil de su presidencia llegar\u00eda al finalizar su mandato y no tendr\u00eda nada que ver con el Frente Sandinista.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTe acord\u00e1s, Lila T., de aquel Domingo de Ramos al entrar a misa Dios nos cit\u00f3 para que eventualmente llegaras a ser la persona m\u00e1s importante de mi vida. La que con inmenso amor ha sabido compartir todos, absolutamente todos los momentos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Momentos buenos hubo much\u00edsimos, pero los malos los marcaron para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>El matrimonio tuvo cincos hijos. Tres ya murieron. Alberto fue el primero. Falleci\u00f3 en un accidente de carretera cuando iba de copiloto en un veh\u00edculo. Ten\u00eda 16 a\u00f1os. Luego muri\u00f3 Jorge, en julio de 2005. Fue otro duro golpe que recibieron el presidente y la primera dama.<\/p>\n\n\n\n<p>Como si eso hubiera sido poco, en los \u00faltimos meses de su gesti\u00f3n presidencial su hijo Javier enferm\u00f3 de c\u00e1ncer y fue hospitalizado en Carolina del Norte, EE. UU.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola\u00f1os04.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"831\" height=\"589\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola\u00f1os04.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-49897\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os04.png 831w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os04.png 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/bola%C3%B1os04.png 768w\" sizes=\"(max-width: 831px) 100vw, 831px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Fue entonces cuando a Enrique Bola\u00f1os le toc\u00f3 emprender viajes largos con estad\u00edas cortas, como los que hac\u00eda su abuelo para llevar a su padre a estudiar. Ahora le tocaba a \u00e9l hacer ese largo viaje para ir a ver a su hijo en un hospital.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando pod\u00eda se compraba un boleto de avi\u00f3n para salir el s\u00e1bado temprano rumbo a Estados Unidos. Llegaba a eso de las 4:00 de la tarde. Buscaba un hotel cerca del hospital y se iba a estar con su hijo, hasta que a las 11:00 de la noche alguna enfermera lo \u201ccorr\u00eda\u201d de la habitaci\u00f3n. Al siguiente d\u00eda, le tocaba tomar el avi\u00f3n a las 8:00 de la ma\u00f1ana para estar por la tarde en Managua.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo estaba desesperado, ya quer\u00eda entregar esa chochada (la Presidencia). Lleg\u00f3 la fecha y entregu\u00e9 y fui donde mi hijo a pasar con \u00e9l todo el tiempo que m\u00e1s pude. Ya volv\u00ed con el cad\u00e1ver\u201d, dice con la voz casi quebrada al recordar esos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cFue doloros\u00edsimo y ah\u00ed nom\u00e1s ella\u201d, agrega, refiri\u00e9ndose a do\u00f1a Lila.<\/p>\n\n\n\n<p>En mayo de 2008, Bola\u00f1os y do\u00f1a Lila hicieron su \u00faltimo viaje juntos a Estados Unidos. Fueron a Miami al bautizo de uno de sus nietos. A ella le hab\u00edan diagnosticado un tumor cerebral, as\u00ed que saliendo del bautizo se fueron sin decir nada a un hospital. Ah\u00ed la desahuciaron y Bola\u00f1os volvi\u00f3 con ella en un avi\u00f3n ambulancia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMe vine a tenerla en la casa, cuidarla y mimarla hasta que muri\u00f3 el 17 de julio del 2008. 79 a\u00f1os. Yo ya quer\u00eda irme. Pero ah\u00ed voy\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Los t\u00edos Geyer Abaunza<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p>Enrique Geyer Abaunza. Fue el primer Enrique Geyer en nacer en Nicaragua. Su padre lo mand\u00f3 a su natal Alemania a estudiar Ingenier\u00eda. Estall\u00f3 la Primera Guerra Mundial. Estuvo en la Batalla de Verd\u00fan. Librada el 21 de febrero al 18 de diciembre de 1916. La mayor y m\u00e1s larga batalla de la Primera Guerra Mundial. Entre los alemanes y los franceses.<\/p>\n\n\n\n<p>En combate perdi\u00f3 un ojo y volvi\u00f3 a Nicaragua. A sus sobrinos, entre ellos don Enrique, les contaba que durante la guerra le daban 10 d\u00edas para ir a su casa. Pero tardaba cuatro d\u00edas en llegar entre los atrasos por el tren que pasaba por zonas de guerra y tardaba otros cuatro d\u00edas en volver, para estar solo dos en su casa. Muri\u00f3 en casa de Bola\u00f1os en una silla de ruedas.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Geyer Abaunza. El otro hermano se fue a probar suerte a Nueva York, donde trabaj\u00f3 varios meses. Luego se fue a Venezuela, donde tuvo dos hijas. Un d\u00eda apareci\u00f3 loco en Nicaragua. Lo vieron en 1942 bajarse de un avi\u00f3n en el viejo aeropuerto.<\/p>\n\n\n\n<p>Un amigo de la familia les avis\u00f3. \u201cAll\u00e1 se baj\u00f3 Jos\u00e9 Geyer, vestido de blanco, sucio, ajado y hecho paste\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Se fue a vivir donde una de sus hermanas, a la que con frecuencia se le escapaba. Cuando lo encontraban, dec\u00eda que se quer\u00eda ir a Estados Unidos a pie. Siempre lo encontraban pasando el aeropuerto cerca de Tipitapa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La historia de Enrique Bola\u00f1os y Lila T. es una batalla entre el ir y venir. Es una historia de amor y poder, de migraci\u00f3n y guerras, de negocios, muerte y sacrificios. 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