{"id":49839,"date":"2005-07-31T11:31:28","date_gmt":"2005-07-31T16:31:28","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=49839"},"modified":"2023-12-18T00:56:35","modified_gmt":"2023-12-18T06:56:35","slug":"hijos-de-las-remesas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/hijos-de-las-remesas\/","title":{"rendered":"La generaci\u00f3n que vive de remesas"},"content":{"rendered":"\n<p>Desde hace cuatro a\u00f1os la mam\u00e1 de Tania Centeno es omnisciente. Su hija, de 12, no puede tocarla ni verla, m\u00e1s que a trav\u00e9s de una foto tama\u00f1o postal que est\u00e1 enmarcada al lado del televisor, en el centro de la casa de ripios, ubicada en el barrio Pantanal, de Managua.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a pesar de que no hay un contacto f\u00edsico entre la hija y la madre, esta \u00faltima est\u00e1 pendiente<br>y sabe lo que le sucede a Tania: si va a la escuela, si va bien en clases, si ha pagado los 100 c\u00f3rdobas mensuales del colegio, si tiene comida, si Betty, la hermana mayor de Tania, pag\u00f3 la factura de luz, si hay comida en la casa, si no se les ha ido el agua&#8230; \u00a1En fin! sabe todo lo que le pasa a la adolescente, a\u00fan si est\u00e1 triste, porque su voz por el celular delata su estado de \u00e1nimo. Tal vez la mente, no poder ver lo hermosa que est\u00e1 su peque\u00f1a, una morena de pelo y ojos negros, que f\u00e1cilmente aparenta tres a\u00f1os m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos d\u00edas, a la mam\u00e1 de Tania le dijeron que Betty se qued\u00f3 sin trabajo \u2014es dom\u00e9stica\u2014 y ella hizo arreglos para que unos ex patrones suyos en Costa Rica la empleen aqu\u00ed. Y no es que sea un ser sobrenatural que todo lo puede. No. Betty S\u00e1nchez, la mam\u00e1 de Tania, es una m\u00e1s de los miles de nicarag\u00fcenses a los que la pobreza ha expulsado del pa\u00eds. Se estima que un mill\u00f3n de nacionales, repartidos en Costa Rica, Estados Unidos y el resto del mundo, sostienen a otro mill\u00f3n (un 20 por ciento de los hogares) que est\u00e1 dentro del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMi mam\u00e1 se fue, pero siempre est\u00e1 pendiente de m\u00ed\u00bb. Las palabras de Tania se traducen en el env\u00edo mensual de 60 d\u00f3lares \u2014unos 1,000 c\u00f3rdobas mensuales al cambio actual\u2014 que a ella y a su hermana le sirven para cubrir lo b\u00e1sico: comida, servicios y escuela.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Le podr\u00eda interesar: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/nicas-en-el-salvador\/\">Nicas en El Salvador<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde sus ocho a\u00f1os, el mejor regalo de Tania en Navidad es la llegada de su mam\u00e1. \u00abElla viene a pasar Navidad y A\u00f1o Nuevo\u00bb. Al pasar las fiestas, en enero, se suma a la romer\u00eda de nicas que retorna a Costa Rica. En Liberia hace lo mismo que aqu\u00ed: trabaja como dom\u00e9stica.<\/p>\n\n\n\n<p>Ruddy Villalta, en cambio, no espera una fecha en el a\u00f1o para ver a su pap\u00e1, al que no conoce m\u00e1s que en fotos y por tel\u00e9fono. Ten\u00eda dos a\u00f1os cuando \u00e9ste emigr\u00f3 a Estados Unidos, en los a\u00f1os ochenta. Sin embargo, la distancia f\u00edsica y temporal se ha acortado con una cantidad de dinero puntual que toca cada mes a la puerta de Ruddy, y con la comunicaci\u00f3n permanente, pues es raro que pase una semana sin comunicarse.<\/p>\n\n\n\n<p>La remesa de 200 d\u00f3lares mensuales, que se duplica en los buenos tiempos, determina hasta cierto punto el estilo de vida de Ruddy. A continuaci\u00f3n dos ejemplos: si no fuera por ese dinero que le llega religiosamente, probablemente se hubiera bachillerado en un colegio p\u00fablico, que era lo que pod\u00eda costearle su mam\u00e1, y no en el Bautista como lo quiso su pap\u00e1, quien en Miami se gana la vida en decoraci\u00f3n de interiores. Y segundo, quiz\u00e1 tampoco tendr\u00eda para comprar las costosas zapatillas de marca que lleva puestas ahora. \u00abFue un gusto que quise darme\u00bb, dice a modo de disculpa este muchacho de 20 a\u00f1os, voz suave y contextura recia, que se peina con gel, y que creci\u00f3 en Villa Libertad, en el mismo vecindario que Camilo Bentancourt (26) y Agateyte Hern\u00e1ndez (23), tambi\u00e9n hijos de las remesas.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Tania-Centeno.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"479\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Tania-Centeno.jpg\" alt=\"Tania Centeno\" class=\"wp-image-49842\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Tania-Centeno.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Tania-Centeno.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Tania Centeno tiene a su mam\u00e1 en Liberia, Costa Rica, quien le manda puntual una remesa. MAGAZINE\/ORLANDO VALENZUELA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Por fuera, la casa esquinera donde vive Camilo Bentancourt, parece abandonada. El muro y las paredes que dan a la calle lucen despintados y descascarados. Por dentro, el aspecto no es menos l\u00fagubre. No tiene patio y de no ser por el televisor encendido, la sala estar\u00eda oscura. Hay cierto desorden en la cocina y en el cuarto. Camilo reconoce que si su mam\u00e1 estuviera all\u00ed, otra ser\u00eda la cara de la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ella y su pap\u00e1 ahora viven en Belice. Primero emigr\u00f3 ella. Le sali\u00f3 una oferta de trabajo con un sueldo m\u00e1s alto que el que ten\u00eda aqu\u00ed. Eso y las deudas que hab\u00eda contra\u00eddo, la impulsaron a irse. M\u00e1s tarde arrastr\u00f3 a su pap\u00e1 y a su hermano menor. En la casa s\u00f3lo qued\u00f3 Camilo, quien en ese entonces estudiaba psicolog\u00eda en la UNAN, su hermana tambi\u00e9n universitaria y un primo que se cri\u00f3 con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Los pap\u00e1s de Camilo no siempre le mandan dinero. \u00abA veces, cuando pueden, porque la situaci\u00f3n all\u00e1 no es f\u00e1cil\u00bb, justifica. \u00abLa situaci\u00f3n\u00bb son dos palabras claves del vocabulario de los hijos de las remesas, en su nombre se han ido sus seres queridos.<\/p>\n\n\n\n<p>La gente emigra por circunstancias econ\u00f3micas, reconoce tambi\u00e9n la soci\u00f3loga Martha Cranshaw, quien enfoca su an\u00e1lisis en los emigrantes, sobre todo en las mujeres jefas de familia que emigran. Un 30 por ciento de los hogares en este pa\u00eds est\u00e1n jefeados por mujeres, recuerda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la madre se va, adem\u00e1s del eje econ\u00f3mico, se trastocan otros pilares como la administraci\u00f3n del hogar y el referente emocional. \u00abTambi\u00e9n es la madre la que determina las reglas del juego\u00bb, revela la soci\u00f3loga, quien cree que es un desaf\u00edo mantenerlos a la distancia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Le podr\u00eda interesar: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/el-domingo-nos-vemos-en-la-frontera\/\">El domingo nos vemos en la frontera<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00abMi mam\u00e1 siempre me dice que me porte bien y que me cuide mucho\u00bb. Tania, que no evita las l\u00e1grimas al evocar a su madre, escucha estos consejos de su propia voz unas tres veces por semana. Est\u00e1 \u00abmuy pendiente\u00bb \u2014otra palabra de caj\u00f3n entre los remeseros\u2014 de ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Ruddy y Agateyte tambi\u00e9n hablan seguido con sus remesadores, mientras que Camilo habl\u00f3 con ellos, la \u00faltima vez, hace unas cinco semanas. Y en su caso, recibi\u00f3 dinero por \u00faltima vez hace m\u00e1s o menos un a\u00f1o. Sin embargo, no lo tienen todo, pueden vivir sin depender de una remesa. \u00c9l, su hermana y su primo consiguen trabajo de vez en cuando \u2014en su caso de encuestador\u2014 y con lo que re\u00fanen, entre los tres, sobreviven.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Ruddy-Villalta-.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"519\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Ruddy-Villalta-.jpg\" alt=\"Ruddy Villalta\" class=\"wp-image-49840\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Ruddy-Villalta-.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Ruddy-Villalta-.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Ruddy-Villalta-.jpg 360w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Ruddy Villalta cubre sus estudios universitarios con el dinero que le env\u00eda su pap\u00e1 desde Estados Unidos. MAGAZINE\/ORLANDO VALENZUELA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Para Agateyte, un muchacho bajito, p\u00e1lido y flaco, come a\u00f1os, no es posible vivir sin los 40 d\u00f3lares semanales que le manda su mam\u00e1 desde Carolina del Sur, adonde se fue cuatro a\u00f1os atr\u00e1s. Cuando hay retrasos, de uno o dos d\u00edas por alguna raz\u00f3n, hace algo que era impensable cuando ella estaba aqu\u00ed: empe\u00f1a su anillo de graduaci\u00f3n para beber. Contrario a Tania, quien estudia primaria, o a Ruddy que cursa arquitectura; o, a Camilo que tiene una carrera, Agateyte, no estudia. Coquete\u00f3 con alguna ingenier\u00eda en las aulas de la UNI, lo mismo que en la Upoli, pero ninguna lo retuvo. Dej\u00f3 la universidad y por el tel\u00e9fono le ha dicho a su mam\u00e1 que volver\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco trabaja. A veces le ayuda en el comercio a la t\u00eda con la que vive, pero eso no lo entusiasma m\u00e1s que gastar las tardes en pasear al pitbull, o echarse unos tragos con el grupo de la esquina.<\/p>\n\n\n\n<p>La juerga comienza los viernes. A las perreras de baloncesto, que se arman debajo de un aro que est\u00e1 puesto frente a la casa de Camilo, le siguen los tragos hasta el amanecer. Seg\u00fan el tama\u00f1o de la \u00abvaca\u00bb (la cantidad de plata) puede prolongarse todo el fin de semana.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Le podr\u00eda interesar: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/polizones\/\">Polizones<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>A la respuesta de que si actuar\u00eda igual si su mam\u00e1 estuviera, Agateyte responde con frescura y poco convencido: \u00abAh, ser\u00eda diferente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Agateyte cuenta que al irse su madre, \u00e9l y su hermano de 15 a\u00f1os, quedaron al cuidado de una t\u00eda. Su mam\u00e1 le manda aparte a ella para que les provea alimentaci\u00f3n y techo. Una de las cosas que m\u00e1s extra\u00f1a de su antigua casa es la privacidad. Antes ten\u00eda un cuarto para \u00e9l solo, ahora comparte casa con 13 personas y habitaci\u00f3n con su hermano y cuatro primos m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Cranshaw dice que muchos migran porque tienen deudas, como los pap\u00e1s de Camilo, porque se quedaron sin trabajo aqu\u00ed, como la mam\u00e1 de Agateyte, y otros se van con la ilusi\u00f3n de arreglar sus viviendas. Por esta \u00faltima raz\u00f3n se fue la mam\u00e1 de Tania. \u00abElla quiere construir la casa\u00bb que actualmente es de lata y madera. Pero en cuatro a\u00f1os que lleva en el exterior todav\u00eda no alcanza a mandar ni para un ladrillo. S\u00ed ayud\u00f3 a comprar el televisor que destaca en el centro de la vivienda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abElla quiere venirse hasta que puede construir su casa\u00bb, comenta Betty, quien tambi\u00e9n quisiera emigrar, pero se aguanta por Tania. \u00abEs que no la puedo dejar sola a ella\u00bb. Mientras dice esto, la adolescente ense\u00f1a contenta la mudada y el alhajero que un d\u00eda antes le mand\u00f3 su mam\u00e1.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2005\/07\/ARCHIVO-LP169.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"1531\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2005\/07\/ARCHIVO-LP169.jpg\" alt=\"REMESAS\" class=\"wp-image-49923\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2005\/07\/ARCHIVO-LP169.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2005\/07\/ARCHIVO-LP169.jpg 141w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2005\/07\/ARCHIVO-LP169.jpg 482w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fuente: BCN, SOCI\u00d3LOGA MARTHA CRANSHAW<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>A pesar de la sonrisa de Tania, la dolce vita de Agateyte, el bienestar asegurado de Ruddy hasta que cumpla 30 a\u00f1os, y del libre albedr\u00edo que disfruta Camilo, pese a las dificultades, en toda esta carnada de remeseros hay un dejo de nostalgia y de ausencia por estos padres que emigraron, pero que a la distancia siguen con ellos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una generaci\u00f3n de muchachos crece en el pa\u00eds a expensas del dinero que env\u00edan sus pap\u00e1s desde el extranjero. Nostalgia, dolce vita y pobreza son los sentimientos que conviven entre los remeseros<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":49841,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[4816],"class_list":["post-49839","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-remesas"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49839","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=49839"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49839\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":57692,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/49839\/revisions\/57692"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/49841"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=49839"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=49839"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=49839"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}