{"id":50203,"date":"2020-02-10T10:13:35","date_gmt":"2020-02-10T16:13:35","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=50203"},"modified":"2024-01-04T17:54:44","modified_gmt":"2024-01-04T23:54:44","slug":"la-otra-rosario-murillo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-otra-rosario-murillo\/","title":{"rendered":"La otra Rosario Murillo"},"content":{"rendered":"\n<p>Fumaba mucho y los \u00faltimos d\u00edas de su vida los pas\u00f3 sentada en una silla mecedora. Las piernas ya no la pod\u00edan sostener. Aunque todav\u00eda dirig\u00eda con \u201cmano de hierro\u201d la finca de caf\u00e9 Utila, que ella ten\u00eda en Las Sierras de Managua.<\/p>\n\n\n\n<p>En los a\u00f1os cincuenta del siglo pasado, cuando ya rondaba los 80 a\u00f1os de edad, el tiempo ya hab\u00eda borrado y desfigurado los \u00e1ngulos, l\u00edneas y perfiles de su belleza. Pero era f\u00e1cil adivinar lo que hab\u00eda sido aquel rostro hermoso.<\/p>\n\n\n\n<p>El rostro de la Chayo Murillo, a como le dec\u00edan \u2014no la que existe en Nicaragua actualmente, sino otra, cuyo nombre completo era Rosario Emelina Murillo Rivas, o simplemente la Garza Morena\u2014, todav\u00eda reflejaba parte de la belleza que encandil\u00f3 al gran poeta nicarag\u00fcense Rub\u00e9n Dar\u00edo, que lo enamor\u00f3 locamente cuando a \u00e9l todav\u00eda le dec\u00edan el Poeta Ni\u00f1o y que lleg\u00f3 a ser su segunda esposa.<\/p>\n\n\n\n<p>Muri\u00f3 en 1953, en Managua, a los 84 a\u00f1os de edad.<\/p>\n\n\n\n<p>A esa edad era vehemente, apasionada, agresiva. De ella se ha dicho m\u00e1s de malo que de bueno o regular. Por su car\u00e1cter temible, era de pocas amistades, pero sincera de coraz\u00f3n, franca, caritativa, amena conversadora e ingeniosa, la describe el acad\u00e9mico y estudioso de Dar\u00edo, Edgardo Buitrago, quien la entrevist\u00f3 en noviembre de 1944.<\/p>\n\n\n\n<p>Rosario vend\u00eda leche cruda y papel franc\u00e9s para tapizar paredes, que se med\u00eda por metros. Lo hac\u00eda para entretenerse, pues su familia ten\u00eda dinero.<\/p>\n\n\n\n<p>A esa edad, Rosario fantaseaba con algunas cosas sobre Dar\u00edo. Por ejemplo, cuando se le preguntaba por el cerebro del poeta, dec\u00eda: \u201cPues aqu\u00ed mismo (lo tengo), en mi aposento y debajo de mi cama\u201d. En realidad, tiempo despu\u00e9s de la muerte de Dar\u00edo el cerebro fue enterrado secretamente en su tumba que est\u00e1 en la Catedral de Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre ingenuidades, mentiras intrascendentes, invenciones y verdades, pero gozosa de haber sido la esposa del gran poeta, Murillo sol\u00eda referir an\u00e9cdotas sobre Dar\u00edo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario03.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"627\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario03-627x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-50210\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario03.jpg 627w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario03.jpg 184w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario03.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 627px) 100vw, 627px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>En esta imagen, que corresponde al a\u00f1o en que muri\u00f3 Dar\u00edo, 1916, aparecen Rub\u00e9n Dar\u00edo Contreras, hijo del poeta con Rafaela Contreras; a la izquierda, su esposa, Eloisa Basualdo y, a la derecha, Rosario Murillo. FOTO\/ ARCHIVO<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>No era mujer de letras pero por su relaci\u00f3n con Dar\u00edo conoc\u00eda los nombres de grandes intelectuales. A pesar de ello, s\u00ed ten\u00eda una viv\u00edsima inteligencia, matizaba su hablar con ingeniosas salidas y ocurrencias, y con buena memoria deleitaba a los dem\u00e1s con sus relatos sobre el poeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Buitrago cuenta que Murillo ten\u00eda una estampa de gitana, alta y delgada. Desgarbada por el peso de los a\u00f1os, era de piel morena, cabellos trenzados, entrecanos, que seg\u00fan ella hab\u00edan sido largos, sedosos y casta\u00f1o claros. Ojos vivaces, v\u00edctimas de cataratas en la vejez, por lo que usaba constantemente gafas de gruesos cristales. Frente despejada y graciosa, nariz corta y sensual. Un negro lunar en la parte derecha del labio superior. El timbre de su voz era grave. Le sal\u00eda gangosa y asm\u00e1tica, tal vez debido al abuso que hac\u00eda del tabaco. Fumaba minuto a minuto, reteniendo el humo.<\/p>\n\n\n\n<p>Era cat\u00f3lica creyente, sin caer en el fanatismo. Muy agradecida de los favores que se le hac\u00edan. Vest\u00eda sin ostentaci\u00f3n y no hablaba necedades. Para ir a misa se tocaba con mantilla negra o blanca y se calzaba con zapatillas cerradas de cabritilla negra, con lazos de seda del mismo color.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de administrar con orden y energ\u00eda su hacienda de caf\u00e9 Utila y manejar con f\u00e9rrea disciplina militar su casa, a su madre Mercedes Rivas la mim\u00f3 hasta su muerte y profesaba un gran amor por su hermano Andr\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Rosario Murillo hab\u00eda quedado hu\u00e9rfana de padre a los 7 a\u00f1os de edad. A su progenitor, Ram\u00f3n Murillo, lo mat\u00f3 un aluvi\u00f3n durante un torrencial aguacero en una hacienda de caf\u00e9 ubicada en Las Sierras de Managua.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella hab\u00eda nacido el 10 de agosto de 1869 y era dos a\u00f1os menor que el poeta. Su madre, Mercedes Rivas, logr\u00f3 sacar adelante a sus cuatro hijos: Rosario, Andr\u00e9s, Javiera y \u00c1ngela.<\/p>\n\n\n\n<p>La misma Murillo se describi\u00f3 en 1952, ante el periodista Hern\u00e1n Rosales, como una \u201cchavala terriblemente retozona\u201d. \u201cY ya no digamos de ni\u00f1a, pues estando grandecita, como de 10 a\u00f1os, me encantaba jugar con Lola y Matilde Rivas, rayuela, cuepas, chibolas y barrilete. Recuerdo que un d\u00eda un barrilete grande que me hicieron exclusivamente para que yo lo elevara, me arrastr\u00f3 por la calle como una cuadra. A los gritos que yo daba, pero sin soltar el palo que sujetaba el cordel de donde pend\u00eda el barrilete, unos transe\u00fantes acudieron a recogerme, toda golpeada y con raspones en la cara\u201d, record\u00f3 Murillo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario04.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"658\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario04-658x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-50211\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario04.jpg 658w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario04.jpg 193w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario04.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 658px) 100vw, 658px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Rosario Emelina Murillo Rivas fue la segunda esposa del poeta. \u00c9l la llam\u00f3 su \u201cgarza morena\u201d e inspir\u00f3 una gran cantidad de sus versos. FOTO \/ ARCHIVO<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>La Garza Morena, a como la llam\u00f3 Dar\u00edo, estudi\u00f3 sus primeras letras en una escuelita para ni\u00f1as que dirig\u00eda la maestra Jacoba Saravia, en Managua, y cuando cumpli\u00f3 13 a\u00f1os de edad, su madre la envi\u00f3 a Granada a estudiar en el colegio de se\u00f1oritas que estaba a cargo de la maestra norteamericana Miss Oliver, donde conoci\u00f3 a Celia y Adela Elizondo, hijas del entonces ministro de Hacienda, Joaqu\u00edn Elizondo. En la casa de estos Elizondo es donde Murillo conocer\u00eda poco despu\u00e9s a Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEstuve dos a\u00f1os en el colegio de Granada, \u00e9poca en que yo cumpl\u00ed 15. Y ya de regreso a Managua, junto con las muchachas Elizondo, iniciamos nuestra vida social. La sociedad capitalina de entonces era demasiado peque\u00f1a, aunque compuesta por familias muy distinguidas. Con decirle que solo hab\u00eda un total de 28 se\u00f1oritas&#8230; Para los grandes bailes hab\u00eda que invitar a muchachas de Granada y de Masaya, a fin de completar la concurrencia, aquellos tiempos eran encantadores\u201d, le dijo Murillo en 1952 al periodista Hern\u00e1n Rosales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1o 1881. Rub\u00e9n Dar\u00edo vive en Managua en casa del director de la Biblioteca Nacional, Modesto Barrios, quien con frecuencia lo sacaba a tertulias. Era Dar\u00edo de muy tierna edad a\u00fan, tiene 14 a\u00f1os y se le conoc\u00eda como el Poeta Ni\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>En una ocasi\u00f3n, Barrios llev\u00f3 a Dar\u00edo a la casa de la familia de Joaqu\u00edn Elizondo a una actividad para celebrar el onom\u00e1stico de la esposa de este \u00faltimo, que se llamaba Mercedes Aba\u00fanza, y all\u00ed escuch\u00f3 \u201ccantar a una ni\u00f1a\u201d, describe el propio poeta en su autobiograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEra una adolescente de ojos verdes, de cabello casta\u00f1o, de tez levemente acanelada, con esa suave palidez que tienen las mujeres de oriente y de los tr\u00f3picos. Un cuerpo flexible y delicadamente voluptuoso, que tra\u00eda al andar ilusiones de can\u00e9fora (muchacha que en la antigua Grecia llevaba sobre su cabeza las canastillas sagradas con ofrendas durante las ceremonias religiosas). Era alegre, risue\u00f1a, llena de frescura y deliciosamente parlera, y cantaba con una voz encantadora. Me enamor\u00e9 desde luego; fue el &#8216;rayo&#8217; como dicen los franceses. Nos amamos. Jam\u00e1s escribiera tantos versos de amor como entonces\u201d, escribi\u00f3 Dar\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Murillo recuerda ese momento, cuando Celia Elizondo, un tanto celosa porque era una de las muchachas a quien Dar\u00edo le hac\u00eda reojos, le dijo que el poeta quer\u00eda conocerla y tocarle la mazurca <em>Trinos de amor en el piano<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Sonriente, Murillo le dio la mano a Dar\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Gusto de conocerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Chayito, para m\u00ed es un placer estrechar su mano y el honor de conocerla.<br>Murillo sinti\u00f3 que el rostro de ella se ilumin\u00f3, el de Dar\u00edo mostr\u00f3 satisfacci\u00f3n pero el de Celia Elizondo reflej\u00f3 desagrado.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario14.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"867\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario14.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-50219\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario14.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario14.jpg 242w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El poeta con su traje de diplom\u00e1tico. FOTO\/ ARCHIVO<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Es de sobra conocido que Dar\u00edo vivi\u00f3 para dos cosas, adem\u00e1s de la poes\u00eda: el alcohol y las mujeres. Cuando conoci\u00f3 a Murillo, el poeta ya se hab\u00eda enamorado varias veces. \u201c\u00a1Fidelina, Rafaela, Julia, Mercedes, Narcisa, Mar\u00eda, Victoria, Gertrudis! recuerdos, recuerdos suaves\u201d, escribi\u00f3 Dar\u00edo enumerando a las primeras j\u00f3venes que le hab\u00edan gustado.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera de ellas hab\u00eda sido una prima que viv\u00eda con \u00e9l en la casa de su madre adoptiva, Bernarda Sarmiento. Esa prima, de nombre Isabel, era \u201crubia, bastante bella, de quien he hablado en mi cuento Palomas blancas y garzas morenas. Ella fue quien despertara en m\u00ed los primeros deseos sensuales\u201d, estamp\u00f3 Dar\u00edo en su autobiograf\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En Chile, adonde viajar\u00eda posteriormente tras conocer a Murillo, Dar\u00edo public\u00f3 su libro <em>Azul&#8230;<\/em>, con el que se comenz\u00f3 a hacer verdaderamente grande, con el que iniciar\u00eda el Modernismo y empezar\u00eda a embellecer el castellano. En ese libro apareci\u00f3 el cuento <em>Palomas blancas y garzas morenas<\/em>. La paloma blanca alude a su prima Isabel, a quien en el texto le cambia el nombre por el de In\u00e9s. Y la garza morena no es otra que Rosario Murillo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>No era por casualidad que a la casa de Rosario Murillo llegaban a comer Modesto Barrios, el general Miguel Brioso, Jacinto Espinosa, un cubano de apellido Zambrano y Rub\u00e9n Dar\u00edo, entre otros intelectuales. La madre de Murillo cocinaba muy rico. A veces tambi\u00e9n se hac\u00edan fiestas en esa casa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cA Rub\u00e9n, que desde que hab\u00eda sido presentado a m\u00ed no desperdiciaba ocasi\u00f3n para tratar de verme, le vinieron de perlas esas reuniones recreativas en casa. No hab\u00eda baile que tuvi\u00e9ramos en donde \u00e9l faltara&#8230; No le gustaba a mi madre para que fuese mi novio. Pues era feo. En realidad, peludo y un tanto pausado para hablar. Se distingu\u00eda por su talento y el relieve de sus versos que ya despuntaban con alguna originalidad. Las muchachas m\u00e1s bellas se deshac\u00edan porque Rub\u00e9n les escribiera algo en sus abanicos y les tocara en el piano las polkas y mazurkas que prefer\u00edan\u201d, relat\u00f3 Murillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Dar\u00edo escribi\u00f3: \u201cIba a comer algunas veces en la casa de esta ni\u00f1a (Murillo), en compa\u00f1\u00eda de escritores y hombres p\u00fablicos. En la comida se hablaba de letras, de arte, de impresiones varias, pero, naturalmente, yo me pasaba las horas mirando los ojos de la exquisita muchacha, que era mi verdadera musa en esos d\u00edas dichosos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La madre de Murillo no pudo evitar que la pareja se hicieran novios. Y el primer escenario de ese amor fueron las orillas del lago de Managua, adonde la juventud capitalina de esa \u00e9poca sol\u00eda ir a pasear.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario11.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"377\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario11.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-50216\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario11.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario11.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Una de las casas donde Dar\u00edo vivi\u00f3 en Europa. FOTO\/ CORTES\u00cdA<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En Chile, Dar\u00edo recrea esos momentos en su cuento <em>Palomas blancas y garzas morenas<\/em>. \u201c\u00a1Bendita sea aquella boca que murmur\u00f3 por primera vez cerca de m\u00ed las inefables palabras! Era all\u00e1 en la ciudad que est\u00e1 a la orilla de un lago de mi tierra, un lago encantador, lleno de islas floridas con p\u00e1jaros de colores\u201d. Claro, para esa \u00e9poca el lago de Managua a\u00fan no hab\u00eda sido contaminado.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el enamoradizo Dar\u00edo ya hab\u00eda puesto sus ojos en varias muchachas, fue a Rosario Murillo a quien le dio el primer beso de su vida. Y as\u00ed lo dice en una carta a ella: \u201cPongo a Dios por testigo que el primer beso de amor que yo he dado en mi vida fue a ti\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Totalmente enamorado. Perdido en los ojos de Murillo. Tal vez cegado por lo que sent\u00eda, Dar\u00edo le dice a sus familiares y amigos: \u201cMe caso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan un escrito de Diego Manuel Sequeira, abogado y estudioso de Dar\u00edo, la mam\u00e1 Bernarda lo increp\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Casarte! \u00bfCon qu\u00e9 te vas a casar? \u00bfCon qu\u00e9 vas a mantener a tu mujer?&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Me quiero casar&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Esos mamotretos, esos versos, esos papeles in\u00fatiles son la causa de todo&#8230; Y lo cierto es que nuestra extrema bondad para contigo te ha hecho ir cada d\u00eda de mal en peor. Al campo deb\u00edas haber ido, a trabajar al campo. \u00bfNo quieres seguir una carrera? Al campo. Tu padre pensaba muy bien cuando te quiso dedicar al comercio. T\u00fa te encaprichaste y despu\u00e9s de mucho rogarte yo, te decidiste al estudio y me ofreciste ser abogado. \u00bfQu\u00e9 has hecho? No eres ni bachiller.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Me quiero casar!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfY qu\u00e9 van a comer en tu casa? Porque debes tener casa. El casado casa quiere. \u00bfQu\u00e9 van a comer t\u00fa y tu mujer? \u00bfVersos? \u00bfFlores? \u00bfEstrellas? Y me vas a echar al fuego ahora mismo toda esa papeler\u00eda&#8230; y entr\u00e9game las cartas que te haya escrito esa deschavetada.<\/p>\n\n\n\n<p>Dar\u00edo recordar\u00eda despu\u00e9s que sus amigos se rieron de \u00e9l. \u201cLa carcajada fue hom\u00e9rica. Ten\u00eda apenas 14 a\u00f1os cumplidos. Como mis buenos queredores viesen una resoluci\u00f3n definitiva en mi voluntad, me juntaron unos cuantos pesos, me arreglaron un ba\u00fal y me condujeron al puerto de Corinto, donde estaba anclado un vapor que me llev\u00f3 enseguida a la Rep\u00fablica de El Salvador\u201d, escribi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Cosa curiosa, en su autobiograf\u00eda el poeta nunca menciona el nombre de Rosario Murillo. Lo \u00fanico que dice es, al relatar su regreso desde El Salvador: \u201cDe nuevo en Nicaragua, reanud\u00e9 mis amor\u00edos con la que una vez llam\u00e9 Garza Morena\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 1885, ella lo recuerda muy celoso.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c(Era) un noviazgo sencillo, sin aspavientos y con sus detalles interesantes de arte, por tratarse de un poeta. Lo \u00fanico que detonaban de vez en vez eran los celos de Rub\u00e9n. Ah, era celoso como \u00e9l solo. No quer\u00eda que yo bailara con nadie. Y cuando me re\u00eda por algo, se enojaba como si le hubiese hecho alguna gran inconsecuencia. Ten\u00eda preocupaciones de ni\u00f1o. Por lo dem\u00e1s, era magn\u00edfico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Aqu\u00ed ocurre algo que los bi\u00f3grafos de Dar\u00edo, como Edelberto Torres, Ildo Sol (Ildefonso Sol\u00f3rzano, casado con una nieta de Dar\u00edo, Elena) o Antonio Oliver Belmas, entre otros, abordan con mucho cuidado.<\/p>\n\n\n\n<p>Dar\u00edo escribe: \u201cA causa de la mayor desilusi\u00f3n que pueda sentir un hombre enamorado, resolv\u00ed salir de mi pa\u00eds. \u00bfPara d\u00f3nde? Para cualquier parte\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque Dar\u00edo no lo menciona espec\u00edficamente, la mayor\u00eda de sus bi\u00f3grafos concuerdan en que el poeta hace alusi\u00f3n a una probable traici\u00f3n de Rosario Murillo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cUna de sus amigas, Celia o Margarita o Mercedes, \u00bfqui\u00e9n fue?, le hace un d\u00eda una revelaci\u00f3n que lo deja anonadado, le arranca las l\u00e1grimas m\u00e1s amargas que nunca derram\u00f3 y le hace pensar en la sinraz\u00f3n de su presencia en Nicaragua&#8230; Esta herida que sufre su coraz\u00f3n supera todas las aflicciones que a pesar de su juventud ha padecido y decide abandonar Nicaragua\u201d, escribi\u00f3 Edelberto Torres.<\/p>\n\n\n\n<p>Se va a Chile, donde triunfar\u00eda con <em>Azul&#8230;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Murillo recuerda la ida de Dar\u00edo as\u00ed: \u201cEl doce de mayo de 1886 parti\u00f3 Rub\u00e9n Dar\u00edo a Chile. Alguien dijo por all\u00e1 que yo estaba de novia con Pedro Gonz\u00e1lez, lo que exalt\u00f3 sus celos, escribi\u00e9ndome cartas tremendas de reproche, que yo contestaba haci\u00e9ndole ver que eso era absolutamente falso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las partes m\u00e1s contundentes de la carta, que Dar\u00edo le escribi\u00f3 antes de irse a Chile, dice as\u00ed: \u201cTe conoc\u00ed tal vez por desgracia m\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Edelberto Torres intenta resolver el enigma sobre cu\u00e1l fue la causa de desilusi\u00f3n de Dar\u00edo. \u201cFue seguramente durante su ausencia en El Salvador, cuando un personaje de la pol\u00edtica local, de dinero e influencia, requiri\u00f3 de amores a la novia del poeta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El periodista Edgardo Prado, quien conoci\u00f3 a Murillo, trata de defenderla. \u201cMucho se ha dicho de Rosario, se ha murmurado, por mejor decir&#8230; Se ha dicho de Rosario m\u00e1s de malo que de bueno o regular, pero esas opiniones basadas en tal o cual hecho, no se han atrevido a escribirlas, quedando en la bibliograf\u00eda del poeta una laguna, un pedazo de techo sin cubrir\u201d, escribi\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>La propia Rosario Murillo coment\u00f3 en 1952 a Hern\u00e1n Rosales, de <em>La Prensa<\/em>: \u201cSi usted supiera quien quer\u00eda casarse conmigo, por ese tiempo en que yo estaba jovencita, siendo \u00e9l ya un hombre de bastante edad, viudo y con hijos, aunque s\u00ed con relevante personalidad, pues hab\u00eda sido presidente de la Rep\u00fablica&#8230; Pues nada menos que Pedro Joaqu\u00edn Chamorro&#8230; era amigo de mi madre&#8230; le habl\u00f3 dici\u00e9ndole que si yo me casaba con \u00e9l me dar\u00eda una dote de veinte mil pesos&#8230; yo le dije (a la madre): \u00bfPero usted cree que yo soy una rosquilla que est\u00e1 en venta?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>En El Salvador, Dar\u00edo se cas\u00f3 con Rafaela Contreras, costarricense. Para la mayor\u00eda de los bi\u00f3grafos del poeta, ella era la esposa ideal para Dar\u00edo. \u00c9l la hab\u00eda conocido cuando ambos eran ni\u00f1os, pues los padres de ella estuvieron exiliados en Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Contreras escrib\u00eda en los peri\u00f3dicos salvadore\u00f1os bajo el seud\u00f3nimo de Stella y sus escritos impresionaron a Dar\u00edo sin saber \u00e9l la verdadera identidad de la autora. Cuando se dio cuenta de que se trataba de Contreras, termin\u00f3 de enamorarse de ella. Los bi\u00f3grafos dicen que esa afinidad de ambos por las letras la hac\u00eda a ella la esposa id\u00f3nea. Pero Contreras falleci\u00f3 al poco tiempo, despu\u00e9s de tenerle un hijo al poeta que se llam\u00f3 Rub\u00e9n Dar\u00edo Contreras, nacido en Costa Rica. Este hijo qued\u00f3 bajo el cuidado de una hermana de Contreras y su esposo millonario, quienes lo criaron como a su verdadero hijo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario06.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"671\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario06-671x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-50213\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario06.jpg 671w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario06.jpg 196w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario06.jpg 700w\" sizes=\"(max-width: 671px) 100vw, 671px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Rafaela Contreras fue la primera esposa de Dar\u00edo y con ella tuvieron un hijo. FOTO\/ ARCHIVO<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El matrimonio de Dar\u00edo fue como una pu\u00f1alada para Rosario Murillo, porque para entonces Dar\u00edo ya era el gran poeta, tras la publicaci\u00f3n de <em>Azul&#8230;<\/em> Ella, de alguna manera, mencionan los bi\u00f3grafos, no es que pensara que Dar\u00edo era poeta gracias a ella, pero s\u00ed que hab\u00eda inspirado muchos de sus versos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Contreras muri\u00f3, en diciembre de 1892, Dar\u00edo estaba en Le\u00f3n. No pod\u00eda llegar a El Salvador por la situaci\u00f3n pol\u00edtica. Reci\u00e9n hab\u00eda ocurrido un golpe de Estado y \u00e9l hab\u00eda sido protegido del expresidente. Conoc\u00eda al nuevo gobernante, Carlos Ezeta, pero no quiso ser desleal con su benefactor.<\/p>\n\n\n\n<p>A como le ocurr\u00eda en muchas ocasiones, Dar\u00edo ten\u00eda problemas econ\u00f3micos y lleg\u00f3 a Managua para cobrar un dinero que le requiri\u00f3 al gobierno. Dar\u00edo narra lo que ocurri\u00f3 entonces:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSe me ofreci\u00f3 que se me pagar\u00eda pronto mis sueldos, mas es el caso que tuve que esperar bastantes d\u00edas, tantos, que en ellos ocurri\u00f3 el caso m\u00e1s novelesco y fatal de mi vida, pero al cual no puedo referirme en estas memorias por muy poderosos motivos. Es una p\u00e1gina dolorosa de violencia y enga\u00f1o, que ha impedido la formaci\u00f3n de un hogar por m\u00e1s de veinte a\u00f1os\u201d, escribi\u00f3 el poeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuevamente Dar\u00edo omite dar detalles de otro cap\u00edtulo de su historia con su Garza Morena. Los bi\u00f3grafos dejan entrever que la reputaci\u00f3n de Rosario Murillo hab\u00eda quedado maltrecha por \u201crumores\u201d, como cuando Dar\u00edo dijo que se iba de Nicaragua \u201ca causa de la mayor desilusi\u00f3n que pueda sentir un hombre enamorado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De esa forma, pensar\u00eda Andr\u00e9s Murillo, pol\u00edtico y militar, que su hermana Rosario tendr\u00eda dif\u00edcil casarse porque no habr\u00eda hombre que quisiera por todo lo que se dec\u00eda de ella, explican los bi\u00f3grafos.<\/p>\n\n\n\n<p>En Managua, Dar\u00edo paseaba en coche con su amigo Manuel Maldonado cuando pas\u00f3 por la casa de Rosario Murillo en el mismo instante en que ella se asomaba por la puerta principal. Unos dicen que el cochero se detuvo frente a ella por casualidad, y otros dicen que Dar\u00edo orden\u00f3 que el coche volviera a pasar frente a la casa de su musa. El caso es que Dar\u00edo se despidi\u00f3 de Maldonado, baj\u00f3 del coche y se fue directo donde Murillo.<\/p>\n\n\n\n<p>El reinicio de las relaciones habr\u00eda sido aprovechado por Andr\u00e9s Murillo para idear un plan que su hermana Rosario acept\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>En una ocasi\u00f3n, en marzo de 1893, apenas tres meses despu\u00e9s de la muerte de Rafaela Contreras, Dar\u00edo se encontraba con Rosario Murillo en una casa cerca del lago de Managua, romanceando, cuando de repente, pistola en mano, lleg\u00f3 el militar Andr\u00e9s Murillo y le dijo a Dar\u00edo que hab\u00eda deshonrado a su hermana y ahora deb\u00eda casarse con ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo ten\u00edan todo listo. Los bi\u00f3grafos dicen que los hermanos Murillo conoc\u00edan el car\u00e1cter timorato del poeta, y m\u00e1s si estaba bajo los efectos del alcohol, por lo cual le dieron a tomar whisky. Ah\u00ed nom\u00e1s hicieron llegar a un sacerdote, pues entonces en Nicaragua no exist\u00eda el matrimonio civil, y Dar\u00edo dio el s\u00ed tal vez inconsciente por estar ebrio.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando volvi\u00f3 en s\u00ed, estaba en una cama junto a Rosario Murillo, casado.<\/p>\n\n\n\n<p>Murillo afirm\u00f3 sobre la boda: \u201cEl 8 de marzo de 1893, en casa de mi hermana do\u00f1a \u00c1ngela Murillo de Sol\u00f3rzano, lugar que ocupa el almac\u00e9n Wong. Fue el acto privado. Asistieron solamente el oficiante monse\u00f1or Rafael Ram\u00edrez, de Chinandega, capell\u00e1n del presidente Sacasa. El padre Obreg\u00f3n, cura de Managua. El doctor Jos\u00e9 Navas, mi cu\u00f1ado don Francisco Sol\u00f3rzano, mi hermana \u00c1ngela y el merit\u00edsimo maestro cubano Fajardo Ortiz, inv\u00e1lido de las piernas. Tambi\u00e9n Manuel Maldonado\u201d, seg\u00fan le dijo en 1943 al periodista Octavio Rivas Ortiz, de <em>La Noticia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Dar\u00edo no pasa mucho tiempo con su esposa. En septiembre, parten juntos para Colombia pero en Panam\u00e1 ella se siente enferma y Dar\u00edo la regresa a Nicaragua. Viene embarazada. Algunos bi\u00f3grafos explican que Dar\u00edo aprovecha para deshacerse de ella y se enrumba a Nueva York, para despu\u00e9s cumplir su sue\u00f1o de conocer Par\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasar\u00edan 14 a\u00f1os antes de que se vuelvan a ver.<\/p>\n\n\n\n<p>Murillo da a luz a un var\u00f3n el 26 de diciembre, se llam\u00f3 Dar\u00edo Dar\u00edo. Pero muere reci\u00e9n nacido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMuri\u00f3 de t\u00e9tanos porque mi mam\u00e1 le cort\u00f3 el cord\u00f3n umbilical con unas tijeras que no estaban desinfectadas\u201d, le cont\u00f3 Murillo a Edgardo Prado.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl primog\u00e9nito del insigne poeta Rub\u00e9n Dar\u00edo, gloria de las letras hispanoamericanas, ha muerto. Vol\u00f3 el \u00e1ngel que hubiera sido el encanto de su hogar, sin que su padre, ese predilecto del genio, errante por el mundo, haya recibido el \u00faltimo suspiro de su tierno coraz\u00f3n\u201d, apareci\u00f3 escrito en <em>El Centinela<\/em>, peri\u00f3dico que redactaba quien despu\u00e9s lleg\u00f3 a ser presidente de Nicaragua, Jos\u00e9 Mar\u00eda Moncada.<\/p>\n\n\n\n<p>Se equivocaba Moncada en lo de primog\u00e9nito, porque ya exist\u00eda un hijo de Dar\u00edo, el que tuvo con Rafaela Contreras. En lo que tal vez no erraba era en que ese hijo pudo haber sido la salvaci\u00f3n del matrimonio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Ligera y tempestiva, en 1907 Rosario Murillo despleg\u00f3 un operativo en Francia por el cual Dar\u00edo la llam\u00f3 \u201cla perseguidora\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Dar\u00edo hace su vida en Espa\u00f1a en 1898. Ya ha publicado <em>Los raros<\/em>, una serie de art\u00edculos sobre escritores que le interesaban a \u00e9l, y <em>Prosas profanas y otros poemas<\/em>, obra fundamental para el modernismo literario.<\/p>\n\n\n\n<p>Conoce a una campesina de nombre Francisca S\u00e1nchez del Pozo, a quien llaman Paca. Rub\u00e9n le ense\u00f1a a leer. Llegan a tener tres hijos. Mueren los dos primeros, una ni\u00f1a y un var\u00f3n, Carmen y Rub\u00e9n Dar\u00edo S\u00e1nchez, a quien Dar\u00edo llama Phocas el campesino. El tercer hijo tambi\u00e9n se llama Rub\u00e9n Dar\u00edo S\u00e1nchez, pero a este apodan G\u00fcicho.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"542\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario02.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-50209\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario02.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario02.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Paca S\u00e1nchez con Rub\u00e9n Dar\u00edo S\u00e1nchez, G\u00fcich\u00edn, a quien el poeta le dej\u00f3 por herencia los derechos de su obra literaria y una casa en Le\u00f3n. FOTO\/ ARCHIVO<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>La relaci\u00f3n de Dar\u00edo con Paca se ve ensombrecida porque no pueden casarse. Dar\u00edo la ama pero est\u00e1 casado en Nicaragua con Rosario Murillo y hace esfuerzos para divorciarse de ella pero sin \u00e9xito. Murillo no est\u00e1 dispuesta a soltar a su marido legalmente. Por eso Dar\u00edo escribi\u00f3 en su autobiograf\u00eda sobre su matrimonio forzado con Murillo, tras la trampa de su cu\u00f1ado Andr\u00e9s Murillo: \u201cEs una p\u00e1gina dolorosa de violencia y enga\u00f1o, que ha impedido la formaci\u00f3n de un hogar por m\u00e1s de veinte a\u00f1os&#8230;\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Dar\u00edo est\u00e1 en Par\u00eds. La periodista espa\u00f1ola Carmen Conde, que logr\u00f3 obtener de Paca S\u00e1nchez un ba\u00fal de documentos del poeta, para donarlos al gobierno espa\u00f1ol, cuenta en un escrito que \u201cMurillo, que parec\u00eda resignada a la separaci\u00f3n, ha llegado a Francia. Probando ver si lo que no puede la esperanza lo puede la desesperaci\u00f3n. Interfiere la vida de Rub\u00e9n y Francisca\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Crisanto Medina es el jefe en Europa de Dar\u00edo, quien es diplom\u00e1tico nicarag\u00fcense. Pero Medina no quiere al poeta. Le tiene envidia. Y Murillo se confabula con \u00e9l y con un secretario mexicano que ten\u00eda Dar\u00edo, Julio Sedano, quien tampoco es un amigo para Dar\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>En Francia, Murillo persigue a Dar\u00edo por varios lugares. El poeta huye de ella, quien casi siempre se muestra airada.<\/p>\n\n\n\n<p>Rosa Villacast\u00edn, nieta de Paca S\u00e1nchez, dice a la revista <em>Magazine<\/em> que en el ba\u00fal de su abuela estaba una carta que Rosario Murillo envi\u00f3 a Dar\u00edo y que retrata qui\u00e9n era realmente Murillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Parte de la carta dice as\u00ed: \u201cEn la Am\u00e9rica Latina hiciste publicar que ya estabas terminado tu divorcio. Eres el m\u00e1s audaz de los hombres&#8230; he pedido por el correo del viernes una certificaci\u00f3n para publicarla en todos los peri\u00f3dicos y tambi\u00e9n en Espa\u00f1a, jamas havia yo aceptado que tus enemigos me ayudaran a ofenderte pero ahora si ya beras y ten precente que t\u00fa eres quien me lanzas y que t\u00fa eres el verdadero culpable, ya para mi no tienes ni la disculpa de que me tienes miedo pues has bisto que lo que te infundieron para alejarte de m\u00ed no ha tenido raz\u00f3n emos estado juntos me tratas de nuevo y t\u00fa con tu propia boca me dijiste q era una infamia decir tal cosa q \u00e1 tu querida tu no se lo havias dicho q. era to incapaz de una mala acci\u00f3n eres ipocrita me besaste no se para que\u201d. (sic)<\/p>\n\n\n\n<p>Sigue diciendo: \u201cEl hijo de tu querida q, segun singo blanco no es tuyo porque dicen q. corresponde \u00e1 la fecha en que ella estubo sola en paris no me da frio ni calor pues me haces el efecto de las gatas cuando les quitan los propios roban uno ajeno A ella no la envidio, tener un amante q. comete adulterio y q. espuesta est\u00e1 \u00e1 q. \u00e1 las 6 de la ma\u00f1ana me precente yo con un comisario para acostatar el adulterio y q. caminen a la carcel no es ser feliz- esto sin mirar la otra vida y el castigo que los dos t\u00fa y ellan deven tener, Dios es justo y deve enviar el castigo para ti y pa ella\u201d. (sic)<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario13.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"924\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario13.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-50218\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario13.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario13.jpg 227w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Carta que escribi\u00f3 Rosario Murillo a Dar\u00edo estando ambos en Par\u00eds. FOTO\/ CORTES\u00cdA\/ ROSA VILLACAST\u00cdN<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Antonio Oliver Belmas cuenta que Rosario Murillo persigue a Dar\u00edo a todos los lugares donde se entera ella que \u00e9l est\u00e1 en Francia. Dar\u00edo \u201cva por la costa de la Breta\u00f1a francesa de lugar en lugar para despistar a la esposa leg\u00edtima\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Murillo logra verse en un hotel con Dar\u00edo. Fatal para el poeta. Murillo usar\u00eda ese encuentro en contra de Dar\u00edo despu\u00e9s, en Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p>Los amigos de Dar\u00edo en Nicaragua estaban promoviendo una ley, por la cual un matrimonio que ten\u00eda 10 a\u00f1os sin relaci\u00f3n quedaba divorciado. En Nicaragua le llamaron la Ley Dar\u00edo. Y fue un alboroto en el pa\u00eds. Se formaron dos bandos entre la sociedad. Los rubenistas, que estaban a favor de la ley. Y los rosaristas, en contra de la misma.<\/p>\n\n\n\n<p>Dar\u00edo regres\u00f3 a Nicaragua en noviembre de 1907. Ven\u00eda con la idea del divorcio. Pero sirvi\u00f3 tambi\u00e9n para que fuera recibido por sus compatriotas como pr\u00edncipe.<\/p>\n\n\n\n<p>Murillo lleg\u00f3 tambi\u00e9n al pa\u00eds poco despu\u00e9s de \u00e9l, procedente de Francia.<\/p>\n\n\n\n<p>Se aprob\u00f3 la Ley Dar\u00edo. Por fin pod\u00eda divorciarse el poeta. Pero Murillo se sac\u00f3 el \u201cas\u201d bajo la manga.<\/p>\n\n\n\n<p>Unos dicen que Murillo present\u00f3 un recibo de una cuenta que Dar\u00edo pag\u00f3 en un hotel de Londres donde se hab\u00eda visto con ella hac\u00eda menos de un a\u00f1o. Otros dicen que ella llev\u00f3 un notario y a otra persona y entabl\u00f3 la siguiente conversaci\u00f3n con el poeta:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Niegas haber tenido trato conmigo y \u00bfno te acuerdas de los diez mil francos que me diste hace poco en Par\u00eds?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Rosario, si no fueron diez mil sino dos mil.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Eso quer\u00eda que confesases. Sirvan ustedes de testigos, se\u00f1ores.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que sus amigos le aprobaron una ley a su medida, Dar\u00edo nunca pudo divorciarse de Murillo. Regres\u00f3 a Espa\u00f1a, pero no logr\u00f3 casarse con Paca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Y lleg\u00f3 el a\u00f1o 1915. En Espa\u00f1a, Dar\u00edo tiene apenas 48 a\u00f1os de edad, pero el cuerpo lo tiene mucho m\u00e1s viejo. El alcohol le pasa factura a su h\u00edgado. Est\u00e1 gordo. M\u00e1s lento en sus movimientos. Casi no habla con nadie. Se torna algo cascarrabias.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cuida Paca S\u00e1nchez.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, fatal para Paca, se aparece un hombre preguntando por Dar\u00edo. Ildo Sol cuenta que ese hombre era el nicarag\u00fcense Alejandro Berm\u00fadez, ingeniero y orador.<\/p>\n\n\n\n<p>Paca le niega el acceso a Dar\u00edo a Berm\u00fadez, pero el hombre es insistente.<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00edas despu\u00e9s, cuando est\u00e1 en Nueva York con Rub\u00e9n Dar\u00edo, Berm\u00fadez le escribe a Rosario Murillo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTe vas a sorprender al recibir estas letras m\u00edas. Ya lo s\u00e9, pero tengo la convicci\u00f3n de que te llevar\u00e1s muy gratas y favorables sorpresas. Por una casualidad me encontr\u00e9 con Rub\u00e9n en Europa; viv\u00eda en Barcelona con Francisca, en una casita fuera de la ciudad, donde pocos amigos llegaban a verle. La pobre mujer esa y dos malos hombres que manejaban las teclas del inter\u00e9s y la perfidia, ten\u00edan al buen Rub\u00e9n en las condiciones del m\u00e1s pobre supliciado&#8230;\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Berm\u00fadez se reuni\u00f3 varias veces con Dar\u00edo y se lo llev\u00f3 a pasar con \u00e9l 20 d\u00edas en una pensi\u00f3n, pero una tarde ya no lo encontr\u00f3. Lo hall\u00f3 en la casa de Paca.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLo encontr\u00e9 desesperado; me rog\u00f3 que no lo abandonase&#8230; estuve preparando lentamente el plan que ahora he realizado, de sacarlo de aquel infierno\u201d, le escribi\u00f3 Berm\u00fadez a Murillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Paca, por su parte, dio su versi\u00f3n: \u201cEste amigo traidor fue don Alejandro Berm\u00fadez, a quien trajo Rub\u00e9n a vivir a nuestra casa, donde estuvo m\u00e1s de dos meses&#8230; Berm\u00fadez, muy inteligente, estudi\u00f3 y observ\u00f3 bien la debilidad de mi Tatay (Dar\u00edo); lo hac\u00eda vivir en plena fiesta y alegr\u00eda, rodeado de botellas de aguardiente de ca\u00f1a&#8230; Cuando el mal amigo comprendi\u00f3 el momento de poder dominar al gran hombre, le propuso hacer un viaje por todo Centro Am\u00e9rica, deteni\u00e9ndose un tiempo en Nueva York&#8230; As\u00ed fue como con mil enga\u00f1os nos enga\u00f1\u00f3 a todos\u201d, seg\u00fan reproduce Ildo Sol.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en 1914 hab\u00eda estallado la Primera Guerra Mundial, Berm\u00fadez convenci\u00f3 al poeta de que juntos se fueran a Nueva York, \u00e9l a dar conferencias y Dar\u00edo a declamar poemas sobre la paz.<\/p>\n\n\n\n<p>Paca le rog\u00f3 a Dar\u00edo que no se fuese. Fue in\u00fatil. Dar\u00edo la dej\u00f3 junto a su hijo, que entonces ten\u00eda ocho a\u00f1os de edad. Nunca m\u00e1s los volvi\u00f3 a ver.<\/p>\n\n\n\n<p>En Nueva York, solo dieron una conferencia. Pas\u00f3 seis meses ah\u00ed Dar\u00edo, ayudado por un banquero aficionado a las letras.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, Dar\u00edo y Berm\u00fadez se separaron y el poeta fue a Guatemala.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cRub\u00e9n hoy es de nuevo el gran poeta consagrado y resonante; el hombre que te ama y que desea pasar entre tus brazos los d\u00edas de gloria y de sus amores oto\u00f1ales. No puedo rese\u00f1arte en esta carta todo cuanto he hecho para sacarlo de all\u00e1&#8230; Es la hora tuya, mi querida Rosario, y debes recuperar a tu marido, cuya gloria todav\u00eda no comprendemos lo bastante y cuya herencia te pertenece por justicia y por amor\u201d, le dijo Berm\u00fadez a Murillo en la misma carta desde Nueva York.<\/p>\n\n\n\n<p>Alentada, Murillo viaja a Guatemala. Para ello, seg\u00fan Ildo Sol, obtuvo ayuda del obispo de Le\u00f3n, monse\u00f1or Pereira y Castell\u00f3n, quien a su vez se dirigi\u00f3 al arzobispo de Guatemala para que hable con Dar\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Murillo encuentra enfermo a Dar\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p>Ignorando la situaci\u00f3n, Paca le escribe a Dar\u00edo d\u00e1ndole recomendaciones de salud, le informa lo mal que est\u00e1 econ\u00f3micamente y en una de las cartas afirma que recibi\u00f3 100 d\u00f3lares que \u201cgenerosamente\u201d le mand\u00f3 \u201cdo\u00f1a Rosario\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSe lo envi\u00e9 (el dinero) porque le ten\u00eda un ni\u00f1o a Rub\u00e9n, mas conmin\u00e1ndola a que no volviera a molestar\u201d, dijo despu\u00e9s Murillo, revelando desprecio por la espa\u00f1ola.<\/p>\n\n\n\n<p>En noviembre de 1915, Murillo traslada a Dar\u00edo a Nicaragua. Pasa unos d\u00edas en la casa de ella, en Managua, a una cuadra del parque central. Luego lo traslada a Le\u00f3n. Seg\u00fan Francisco Huezo, Murillo hab\u00eda arreglado la habitaci\u00f3n de Dar\u00edo as\u00ed: \u201cUn cuarto contiguo al sal\u00f3n, bien aireado, casi con lujo. En medio, el catre pintado de negro, con molduras de bronce. A un lado la cama de su esposa, un guardarropas de lunas venecianas, butacas blancas de junto, cofres de viaje cerrados, un chaise long, y mesa de servicio, con frascos y drogas. Cerca del catre, una mesita con libros, pa\u00f1uelos, su reloj de bolsillo, sus anteojos de oro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl poeta de poetas de Hispanoam\u00e9rica, que vigoroso y triunfante ingresara a Nicaragua libre en 1907, para cobrar la apoteosis de su pueblo y para promover su propio divorcio de Rosario Murillo, ahora vuelve, moribundo y abandonado a ella\u201d, escribi\u00f3 Ildo Sol.<\/p>\n\n\n\n<p>En un verso dedicado a su hermana materna Lola Soriano, Dar\u00edo se describe:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEste viajero que ves,<br>es tu hermano errante. Pues<br>a\u00fan suspira y a\u00fan existe,<br>no como le conociste,<br>sino como ahora es:<br>viejo, feo, gordo y triste\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Murillo pasa al lado de Dar\u00edo en los \u00faltimos d\u00edas de este. Francisco Huezo relata que Dar\u00edo lee, lee y lee. As\u00ed logra que Murillo se aleje de \u00e9l, pues ella se aparta para no interrumpirle la lectura.<\/p>\n\n\n\n<p>Dar\u00edo muere el 6 de febrero de 1916. Lo hace en las manos de Rosario Murillo. Su Garza Morena.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario12.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"438\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario12.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-50217\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario12.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario12.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>\u201cTengan cuidado, h\u00e1ganlo despacio, que pueden romper la flauta de Pan\u201d, dijo alguien cuando en 1933 se terminaba de armar el monumento de m\u00e1rmol a Dar\u00edo en el parque central. Entonces, Rosario Murillo dijo: \u201cEso es lo de menos, la Javiera la vuelve a hacer\u201d. La Javiera era hermana de ella y hac\u00eda pan. Esta an\u00e9cdota la cuenta el periodista Edgardo Prado. FOTO\/ CORTES\u00cdA\/ IHNCA<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Rosario, sin herencia<\/h3>\n\n\n\n<p>Moribundo, Rub\u00e9n Dar\u00edo piensa en Paca S\u00e1nchez y en G\u00fcicho, el hijo que tiene con ella, explica en su libro sobre Dar\u00edo el periodista Ildo Sol.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 les va a dejar?, si Dar\u00edo no atesor\u00f3 lo de su labor po\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Piensa dejarle los derechos literarios de sus obras y la casa en Le\u00f3n que le hered\u00f3 su madre adoptiva, Bernarda Sarmiento. Pero tiene dos hijos. El otro es el salvadore\u00f1o, el que tuvo con su primera esposa Rafaela Contreras. Y adem\u00e1s est\u00e1 casado con Rosario Murillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Con Rub\u00e9n Dar\u00edo Contreras fue f\u00e1cil. Obediente, sin necesidades econ\u00f3micas porque sus padres adoptivos son millonarios, el hijo de Rafaela Contreras acepta que a \u00e9l no le quede nada del poeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Dar\u00edo testa y pide al Gobierno de Nicaragua que haga respetar su \u00faltima voluntad. Y Rosario Murillo tambi\u00e9n le promete someterse a lo que \u00e9l determine.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando dicta el testamento, hace que Murillo salga del aposento. Ella sale. Cuando terminan de hacer el testamento, se dan cuenta de que dentro de la habitaci\u00f3n hay un muchacho que escuch\u00f3 todo. Lo obligan a jurar que no dir\u00e1 nada pero el muchacho se queda callado. Entonces Rub\u00e9n le dice: \u201cJure, jodido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La casa de Le\u00f3n y la propiedad de sus obras literarias se las dej\u00f3 a su hijo espa\u00f1ol Rub\u00e9n Dar\u00edo S\u00e1nchez, G\u00fcicho.<br>Otras obras, las que escribi\u00f3 en Nicaragua, los derechos le quedaron a Rosario Murillo de Dar\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El cerebro de Dar\u00edo<\/h3>\n\n\n\n<p>Luis Debayle le extrae el cerebro en la madrugada del 8 de febrero, pues en la autopsia no lo toc\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>En ese momento Rosario Murillo estaba dormida en un cuarto vecino, fatigada por tantas noches de desvelo. Pero su hermano Andr\u00e9s Murillo s\u00ed estaba presente en la extracci\u00f3n del cerebro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c(Era) un cerebro hermoso, de c\u00e9lulas amplias, muy desarrollados los signos temporales indicadores de la energ\u00eda del pensamiento (circunvalaci\u00f3n de Broca)\u201d, escribi\u00f3 Francisco Huezo, amigo del poeta y quien estuvo pendiente de \u00e9l en sus \u00faltimos d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAqu\u00ed est\u00e1 el dep\u00f3sito sagrado\u201d, dijo Debayle. Lo contemplaron durante largo rato.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s Debayle se lo dio a Andr\u00e9s Murillo. \u201cEs un sagrado recuerdo para mi hermana\u201d, dijo el militar Murillo.<br>Comienza una batalla por el cerebro. Mientras Murillo sale de la sala, Debayle se lleva el \u00f3rgano. Murillo despierta a la hermana y ambos se dirigen a los polic\u00edas que estaban resguardando la casa.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario01.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"485\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario01.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-50208\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario01.jpg 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/02\/302-Mag-Rosario01.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Domingo, d\u00eda de sol muy claro, fue enterrado Dar\u00edo. El cad\u00e1ver descendi\u00f3 a la fosa a las 9:15 de la noche del 13 de febrero de 1916. FOTO\/ ARCHIVO<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Los polic\u00edas alcanzan a Debayle, que caminaba de prisa por la acera y lo obligan a regresar a la casa.<\/p>\n\n\n\n<p>Debayle se ve obligado a entregar el cerebro a Rosario Murillo, pero dice: \u201cEste cerebro nos pertenece a nosotros, los leoneses&#8230;, es bueno que lo lleven a la Direcci\u00f3n de la Polic\u00eda para que la autoridad resuelva\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl cerebro es de la viuda, mi hermana, es una reliquia de la familia\u201d, dice Andr\u00e9s Murillo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLo veremos. Que la autoridad decida\u201d, responde Debayle.<\/p>\n\n\n\n<p>El director policial consult\u00f3 el caso con el presidente de la Rep\u00fablica, quien orden\u00f3 que se le entregara a la viuda.<\/p>\n\n\n\n<p>Debayle lo \u00fanico que deseaba era estudiar el cerebro del poeta. Andr\u00e9s Murillo quer\u00eda venderlo. Rosario Murillo lo envi\u00f3 donde otro m\u00e9dico en Granada.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan la versi\u00f3n que casi 50 a\u00f1os despu\u00e9s dar\u00eda uno de los m\u00e9dicos que estuvo junto al cad\u00e1ver de Dar\u00edo, Salvador P\u00e9rez Grijalba, Debayle le habr\u00eda entregado el cerebro de otra persona a Rosario Murillo. El verdadero se lo qued\u00f3 Debayle y tiempo despu\u00e9s fue enterrado junto al poeta, en la tumba de la Catedral de Le\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Era bella. Dar\u00edo le llam\u00f3 Garza Morena. Fue la segunda esposa del poeta. 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