{"id":50761,"date":"2012-01-29T15:26:51","date_gmt":"2012-01-29T21:26:51","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=50761"},"modified":"2020-04-03T15:29:12","modified_gmt":"2020-04-03T21:29:12","slug":"el-pueblo-sin-muchachas-totogalpa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/el-pueblo-sin-muchachas-totogalpa\/","title":{"rendered":"Totogalpa el pueblo sin muchachas"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">Si quiere encontrar una mujer joven, no busque en Totogalpa. Encontrar\u00e1 mujeres mayores, hombres<br \/>\ny ni\u00f1os, pero no muchachas. Se fueron a Espa\u00f1a a buscar vida. Igual sucede en Ocotal y Somoto.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Por Tammy Zoad<\/strong><\/p>\n<p>Ambas, abuela y nieta, son peque\u00f1as, morenas y de ojos almendrados. El rostro vivo de un pueblo ind\u00edgena. Do\u00f1a Concepci\u00f3n P\u00e9rez, 64 a\u00f1os, luce sencilla. Una blusa, falda a las rodillas y una mo\u00f1a que doma su pelo cenizo. El sol es inclemente, pero de vez en cuando el viento fresco da una tregua y uno se libra del sofocante calor del lugar. Cuando no es el calor, es el polvo. A do\u00f1a \u201cConcha\u201d no le molesta, sacude un poco los pies y sus sandalitas viejas se despejan.<\/p>\n<p>Pero la chavala de 15 a\u00f1os que est\u00e1 sentada en el muro de la casa luce inquieta. No es solo el viento que la despeina lo que hace que entre en la casa, ella tiene cuesteriosidad por saber noticias de su t\u00eda. Ambas platican en la sala del caser\u00f3n de dos plantas que luce como nuevo en medio de unas casitas viejas de adobe con techos de tejas. Aqu\u00ed uno se sienta tranquilo y ve la vida pasar desde una mecedora que cruje. Es mediod\u00eda en Totogalpa.<\/p>\n<p>En ese mismo momento, al otro lado del Atl\u00e1ntico, Mar\u00eda Luc\u00eda P\u00e9rez, 33 a\u00f1os, est\u00e1 atareada sirviendo la cena, sacudiendo camas, poniendo todo el orden antes de salir del trabajo. Es tambi\u00e9n una mujer sencilla, pero luce arreglada. Una blusa cuello alto, jeans y zapatos o botas, depende el fr\u00edo que haga en el d\u00eda. No se despega su chaqueta oscura o un su\u00e9ter cuando sale. Atiende el celular desde la casa de sus jefes, y pide hablar m\u00e1s cuando ya est\u00e9 en su apartamento. Le toma una hora llegar si toma el metro, pero m\u00e1s tiempo si usa un par de buses. Todos los d\u00edas tiene que atravesar la ciudad. Son las ocho de la noche. Madre e hija. Totogalpa y San Sebasti\u00e1n. Nicaragua y Espa\u00f1a.<\/p>\n<p><strong>Lea adem\u00e1s: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/los-burros-del-pueblo\/\">Los burros del pueblo<\/a><\/strong><\/p>\n<p>En menos de diez a\u00f1os el pueblecito ha cambiado. La docena de calles de tierra se ha multiplicado y<br \/>\nlucen revestidas de asfalto. Las casitas de adobe y techo de teja ahora est\u00e1n salteadas entre los caserones de cemento y hierro que se alzan en cada cuadra. Parece que el lugar se estuviera construyendo de nuevo.<\/p>\n<p>No es extra\u00f1o ver que en un caser\u00f3n habite solamente una se\u00f1ora y sus nietecitos. Los hombres trabajan la tierra o salen a las cabeceras departamentales para hacer \u201crumbitos\u201d. Hay alba\u00f1iles, carpinteros, electricistas. Las mujeres son amas de casa, tienen alg\u00fan negocio o salen para trabajar en los pueblos vecinos en diferentes actividades del hogar.<\/p>\n<p>Del Totogalpa de los chorotegas solo algunos rostros ind\u00edgenas quedan. \u00bfD\u00f3nde est\u00e1n las muchachas? Tal vez el pueblo con menor \u00edndice de historias de amor per c\u00e1pita sea Totogalpa, un pueblecito ind\u00edgena del norte de Nicaragua, que se ha quedado sin muchachas casamenteras.<\/p>\n<figure id=\"attachment_50775\" aria-describedby=\"caption-attachment-50775\" style=\"width: 700px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/2.png\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-50775\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/2.png\" alt=\"Ocotal\" width=\"700\" height=\"465\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/2.png 700w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/2.png 300w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-50775\" class=\"wp-caption-text\">Ocotal es la segunda ciudad donde se reportan mayor n\u00famero de migraciones. La econom\u00eda del lugar est\u00e1 basad en comercio y pr\u00e9stamo de servicios dentro.<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Todo comenz\u00f3 con el viaje de un par de j\u00f3venes hace casi 10 a\u00f1os. Comenz\u00f3 en Somoto, luego en Ocotal y ahora es Totogalpa, donde la ausencia de mujeres j\u00f3venes es visible. Todas se han ido a Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Prestan, empe\u00f1an o hipotecan. Dejan todo lo que tienen por lo que quieren. Trabajo y dinero. Si son<br \/>\neuros, mejor. Un d\u00eda salen de sus pueblos, atraviesan el oc\u00e9ano y llegan con una maletita para buscar<br \/>\nvida en tierra ajena.<\/p>\n<p>\u201cLas Montoya fueron las primeras. En Somoto la gente ten\u00eda a\u00f1os de salir, pero aqu\u00ed nadie se imaginaba hacer semejante viaje. Volvieron como un a\u00f1o despu\u00e9s y se not\u00f3 el cambio. Mejoraron su casa, se ve\u00edan mejor. Hicieron viaje de nuevo y comenzaron a desfilar las chavalas\u201d, comenta una totogalpina. La migraci\u00f3n funciona as\u00ed: una prueba suerte, si le va bien recomienda a otras de su c\u00edrculo cercano, le busca contactos y se van, una por una.<\/p>\n<p>Con 1, 580 d\u00f3lares para el boleto, unos cuantos m\u00e1s en la bolsa, Mar\u00eda Luc\u00eda P\u00e9rez fue de las primeras que sigui\u00f3 el rastro en busca de fortuna.<\/p>\n<p>Las casualidades y hasta la desgracia tuvieron que ver en el acercamiento entre estas tierras tan lejanas. Para finales de 1998 el hurac\u00e1n Mitch castig\u00f3 duramente estas zonas y varias ciudades de Espa\u00f1a se interesaron por ayudar a trav\u00e9s de las uniones llamadas oficialmente \u201chermanamientos\u201d. Madrid y diferentes ciudades del Pa\u00eds Vasco se \u201chermanaron\u201d con estos pueblos pobres. Pero los hermanamientos trajeron adem\u00e1s de las donaciones y proyectos de desarrollo, relaciones entre los somote\u00f1os y las diferentes brigadas de ayuda espa\u00f1olas. Amistades, romances, invitaciones laborales.<\/p>\n<p><strong>Lea adem\u00e1s: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/periscopio\/31597\/\">Los nombres de nuestros municipios<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Antes de que se realizaran estudios, los habitantes de la zona ya conoc\u00edan la historia. \u201cHasta el que<br \/>\nera alcalde de Somoto se cas\u00f3 con una espa\u00f1ola\u201d, cuentan en Ocotal.<\/p>\n<p>\u201cEncontramos aqu\u00ed el origen de este nuevo flujo migratorio que rompi\u00f3 las rutas tradicionales hacia<br \/>\nCosta Rica y Estados Unidos. Somoto y Ocotal son los lugares de donde m\u00e1s cantidad de gente sale<br \/>\nen busca de empleo a Espa\u00f1a\u201d, comenta Paola Zepeda, oficial a cargo de la Organizaci\u00f3n Internacional<br \/>\npara las Migraciones en Nicaragua (OIM).<\/p>\n<p>Del paisaje de cerros verdes, casitas de adobe pintadas en mil colores y una fila de burros amarrados<br \/>\na los \u00e1rboles del parque, solo quedan las pinturas que se venden en la ciudad. Somoto se ha transformado. As\u00ed como Espa\u00f1a transform\u00f3 a Mar\u00eda Luc\u00eda. Administrar euros, aprender la lengua euskera, orientarse en una ciudad desconocida, en un pa\u00eds lejano. Algo tan simple como adaptarse al clima, al trato espa\u00f1ol o el uso de un tren son parte del proceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Aeropuerto de Mil\u00e1n, primero de agosto de 2004. El oficial de Migraci\u00f3n interroga a una joven.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHacia d\u00f3nde se dirige?<\/p>\n<p>\u2014A Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfMotivos de viaje?<\/p>\n<p>\u2014Turismo<\/p>\n<p>\u2014\u00bfTiene familia?<\/p>\n<p>\u2014Unos t\u00edos.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor cu\u00e1nto tiempo viene?<\/p>\n<p>\u2014Por tres d\u00edas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfCu\u00e1nto dinero trae para la estad\u00eda?<\/p>\n<p>El fajo de dinero en la bolsa de su pantal\u00f3n suma 196 d\u00f3lares en billetes de uno. Se pone nerviosa, siente miedo y prefiere decir parte de la verdad .<\/p>\n<p>\u2014Tengo 196 d\u00f3lares, pero es lo \u00fanico que necesito porque mi familia me recibir\u00e1 all\u00e1.<\/p>\n<p>Un jeans verde y una blusa gris, sin gota de maquillaje y usando sandalias bajas. Lleva una maleta de mano con tres cambios de ropa y una mochila ra\u00edda en la espalda. Lo m\u00e1s lejos que hab\u00eda llegado de su casa hasta entonces eran los 216 kil\u00f3metros de Totogalpa a la capital, Managua.<\/p>\n<p>\u201cMe mor\u00eda de fr\u00edo, no sab\u00eda c\u00f3mo funcionaban muchas cosas ac\u00e1, te sent\u00eds perdido, adem\u00e1s de solo. Voy a cumplir ocho a\u00f1os de estar aqu\u00ed, las cosas han cambiado bastante&#8230; \u00a1Pero vale, no me puedo quejar!\u201d, reconoce Mar\u00eda Luc\u00eda P\u00e9rez, de 33 a\u00f1os, con una mezcla de acentos.<\/p>\n<p>Dos de sus hermanos tambi\u00e9n est\u00e1n trabajando en San Sebasti\u00e1n, Espa\u00f1a. Han llegado tres sobrinos,<br \/>\ndos a estudiar y uno a trabajar.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hacen all\u00e1? Las mujeres trabajan en labores dom\u00e9sticas, cuidando ancianos o ni\u00f1os, en supermercados y en los mejores casos como enfermeras o profesoras de apoyo. Para los hombres el espacio laboral es m\u00e1s reducido, trabajar en ganader\u00eda de peque\u00f1as fincas o en vi\u00f1edos son las opciones m\u00e1s comunes. El salario promedio en estos empleos es de 800 a 1,300 euros mensuales.<\/p>\n<p>\u201cMi hermana se fue con una amiga\u201d, cuenta Karen Luc\u00eda V\u00e1squez. \u201cYa tiene cinco a\u00f1os de estar all\u00e1, luego se llev\u00f3 a mi mam\u00e1\u201d. Hazzell V\u00e1squez y su madre trabajan cuidando ancianos.<\/p>\n<p>Al recorrer Ocotal se escuchan las referencias de los viajantes. \u201cLa fulanita vino en diciembre\u201d. \u201cLa menganita se fue en julio\u201d.\u201cLa perenceja ya va a volver\u201d. Parece que todos tienen un familiar, pariente o amigo en Espa\u00f1a. El que no ha ido, est\u00e1 pensando en irse. El que ha venido piensa en volver. Los que se quedan a\u00f1oran a los que no est\u00e1n, pero saben que si regresan aqu\u00ed no encontrar\u00e1n empleo.<\/p>\n<p>\u201cLa cosa est\u00e1 dura\u201d, reconoce do\u00f1a Sandra Elizabeth Jim\u00e9nez, de 49 a\u00f1os. Con nueve hijos vivos, cuatro de ellos en Espa\u00f1a, lo sabe muy bien. Arlen fue la primera en irse junto con su esposo en el 2005. Tuvieron una beb\u00e9 y ahora son ciudadanos espa\u00f1oles. Ambos trabajan y no tienen planes de volver. Sandra y X\u00f3chitl le siguieron a San Sebasti\u00e1n. Rigoberto decidi\u00f3 irse a los 17, ahora tiene 19 a\u00f1os y trabaja cuidando enfermos en un hospital.<\/p>\n<p>\u201cLa gente se va porque aqu\u00ed no hay empleo, pero all\u00e1 la cosa no est\u00e1 f\u00e1cil. Los espa\u00f1oles ya no quieren m\u00e1s gente en su pa\u00eds. La gente aqu\u00ed cree que es solo irse&#8230;\u201d, dice do\u00f1a Sandra desde su puesto de carne en el mercado de Ocotal.<\/p>\n<p>\u201cA\u00f1oro a mis hijos, les digo que se vengan, que como sea resolvemos. Me apoyaron en un momento dif\u00edcil<br \/>\ny se los agradezco, pero no quiero que dejen la vida all\u00e1\u201d.<a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/4.png\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-50777\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/4.png\" alt=\"Viaje a la madre patria \" width=\"720\" height=\"519\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/4.png 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/4.png 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/4.png 360w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Milagros\u201d no quiere a Zapatero. Durante el gobierno del expresidente Jos\u00e9 Luis Rodr\u00edguez Zapatero<br \/>\nlas leyes y regulaciones migratorias fueron m\u00e1s severas. M\u00e1s requisitos para aplicar a los permisos<br \/>\nde trabajo, extensi\u00f3n de per\u00edodo a m\u00e1s de 3 a\u00f1os para poder optar por la tarjeta de trabajo o el<br \/>\narraigo social y esperar dos m\u00e1s para la ciudadan\u00eda.<\/p>\n<p>Se habla espa\u00f1ol, s\u00ed. Pero tambi\u00e9n el euskera o vasco una lengua antigua y local, y el catal\u00e1n en Catalu\u00f1a.<br \/>\nNo se necesita visa, pero luego de tres meses como turista se necesita de un permiso de estad\u00eda y<br \/>\nesto no aplica para poder trabajar.<\/p>\n<p>\u201cLos oficiales de Migraci\u00f3n andan de civil, plagan las calles y te analizan de pies a cabeza. Te detienen,<br \/>\nte interrogan, eso es lo m\u00e1s inc\u00f3modo\u201d, dice \u201cMilagros\u201d, con cinco a\u00f1os de estar en Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Sali\u00f3 una madrugada de diciembre de 2006 de Ocotal. Bes\u00f3 a su hija de un a\u00f1o y medio y tom\u00f3 una maleta de mano, el boleto que le cost\u00f3 1,114 d\u00f3lares y 120 d\u00f3lares en la bolsa, en billetes de un d\u00f3lar. En la puerta de la casa estuvo a punto de desistir. No pod\u00eda. Madre soltera, desempleada y<br \/>\ncon 21 a\u00f1os.<\/p>\n<p>\u201cSent\u00ed que se me part\u00eda el alma. Joder, en el vuelo no par\u00e9 de llorar\u201d, recuerda emocionada.<\/p>\n<p>Blanca, alta y de cuerpo curvil\u00edneo. Traje de ejecutiva, tacones y bien maquillada. Una maleta peque\u00f1a<br \/>\ny poca ropa. En el aeropuerto Madrid-Barajas la detuvieron.<\/p>\n<p>De unas sesenta personas igual que ella, solo siete pasaron, recuerda.<\/p>\n<p>Al mes en Espa\u00f1a consigui\u00f3 su primer empleo. Con un salario de 1,200 euros sali\u00f3 de su deuda en tres<br \/>\nmeses, ten\u00eda que dejarse dinero para pagar piso, alimentaci\u00f3n y transporte.<\/p>\n<p>Dos a\u00f1os m\u00e1s tarde la detuvo Migraci\u00f3n, estuvo presa tres d\u00edas y la deportaron.<\/p>\n<p>En el aeropuerto de Managua la esperaba su madre junto a su hija de casi cuatro a\u00f1os. \u201cT\u00eda Milagros,<br \/>\n\u00bfc\u00f3mo te fue?\u201d, dijo la ni\u00f1a.<\/p>\n<p>\u201c\u00a1Joder! Yo sent\u00eda que me mor\u00eda, te vas all\u00e1 para ganarte la vida, pero perd\u00e9s un mont\u00f3n de cosas aqu\u00ed. Que mi hija no me reconociera fue un golpe duro\u201d, dice con la voz quebrada.<\/p>\n<p>La situaci\u00f3n econ\u00f3mica de su familia en Nicaragua era insostenible. En el 2009 arm\u00f3 viaje, esta vez pasar\u00eda de turista en Par\u00eds.<\/p>\n<p>\u201cLlegu\u00e9 a Francia para entrar por tren a Espa\u00f1a, pero ten\u00eda mi r\u00e9cord manchado por la deportaci\u00f3n. Me detuvieron y me abrieron un juicio, pagu\u00e9 alrededor de dos mil d\u00f3lares, todos prestados\u201d, recuerda \u201cMilagros\u201d.<\/p>\n<p>Al a\u00f1o siguiente logr\u00f3 llevar a su hija. Ambas est\u00e1n en proceso de legalizar su situaci\u00f3n,<br \/>\npero \u201cMilagros\u201d dice que solo quiere trabajar un a\u00f1o all\u00e1, reunir dinero y regresar para poner alg\u00fan negocio en Ocotal.<\/p>\n<p>\u201cAqu\u00ed nada es f\u00e1cil, ten\u00e9s que cuidar el poco empleo que ten\u00e9s por que cada vez son m\u00e1s gente y lo peor de todo es la envidia que hay entre nosotros. Es triste, te molesta. No solo Migraci\u00f3n te persigue, entre nicas se boicotean\u201d.<\/p>\n<p>Mar\u00eda Luc\u00eda tambi\u00e9n lo sabe, pero agradece la suerte que ha tenido. Desde que sali\u00f3 de Totogalpa hace cinco a\u00f1os nunca le ha faltado el empleo, aunque duro, pero con paga fija. Ahora incluso tiene planes de estudiar Enfermer\u00eda.<\/p>\n<p>\u201cNada es mejor que tu pa\u00eds, tu familia, pero aqu\u00ed me han recibido bien. Me quedar\u00e9 hasta que se pueda, pero no recomiendo a nadie dejar Nicaragua\u201d, confiesa Mar\u00eda Luc\u00eda P\u00e9rez, quien a\u00f1ora Totogalpa, el \u201cpueblo sin muchachas\u201d. Sin embargo aqu\u00ed, una de sus sobrinas, Daniela, al igual que otras j\u00f3venes del lugar, sue\u00f1an con volar hasta el<br \/>\notro lado.<\/p>\n<figure id=\"attachment_50776\" aria-describedby=\"caption-attachment-50776\" style=\"width: 720px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/5.png\"><img decoding=\"async\" class=\"size-full wp-image-50776\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/5.png\" alt=\"Totogalpa\" width=\"720\" height=\"400\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/5.png 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/5.png 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-50776\" class=\"wp-caption-text\">La Alcald\u00eda coordina un programa de apadrinamiento de que un grupo de totogalpinas que trabajan es Espa\u00f1a donan mensualmente 15 d\u00f3lares para la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os m\u00e1s pobres de la comunidad.<\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si quiere encontrar una mujer joven, no busque en Totogalpa. Encontrar\u00e1 mujeres mayores, hombres<br \/>\ny ni\u00f1os, pero no muchachas. Se fueron a Espa\u00f1a a buscar vida. 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