{"id":50809,"date":"2008-02-10T15:19:25","date_gmt":"2008-02-10T21:19:25","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=50809"},"modified":"2020-04-16T15:35:56","modified_gmt":"2020-04-16T21:35:56","slug":"roger-perez-de-la-rocha-y-su-otro-yo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/roger-perez-de-la-rocha-y-su-otro-yo\/","title":{"rendered":"R\u00f3ger P\u00e9rez de la Rocha y su otro yo"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: center;\">En la balanza de la personalidad de este pintor puntea por ahora el hombre generoso, el genio, pero un d\u00eda hubo un P\u00e9rez de la Rocha alcoh\u00f3lico y pendenciero que \u00e9l no quiere recordar.<br \/>\nEl pintor prefiere hablar del amor y su arte<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Octavio Enr\u00edquez<\/strong><br \/>\n<strong>Fotos de Orlando Valenzuela y Uriel Molina<\/strong><\/p>\n<p>El flaco, con porte de profesor de escuela, se quiso matar. Cuando ten\u00eda 19 a\u00f1os agarr\u00f3 una hoja de afeitar y, en vez de quitarse la barba, se cort\u00f3 las venas.<\/p>\n<p>Se sent\u00eda perseguido. Angustiado supuestamente por problemas pol\u00edticos. Y entonces lo llevaron a una comunidad para recuperarse, un para\u00edso inventado por un poeta para la creaci\u00f3n art\u00edstica de campesinos, llamado Solentiname.<\/p>\n<p>Se fue con Ernesto Cardenal en un barco que atraves\u00f3 el Gran Lago. Iba cantando boleros, la m\u00fasica de su infancia, que entonaba a medida que el barco se sacud\u00eda en aquellos d\u00edas en que ignoraban que lo que hac\u00eda bambolear la embarcaci\u00f3n era la cola de un hurac\u00e1n.<\/p>\n<p><strong>Podr\u00eda interesarle:<a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/revolucion-en-solentiname\/\"> Revoluci\u00f3n en Solentiname<\/a><\/strong><\/p>\n<p>El poeta, barba blanca, que convirti\u00f3 la cotona y boina en su look religioso, hab\u00eda recibido una nota de Rodrigo Pe\u00f1alba, director de la Escuela de Bellas Artes, recomendando al muchacho y diciendo que aquel desgarbado ser\u00eda uno de los mejores pintores de Nicaragua.<\/p>\n<p>Y en el pac\u00edfico Solentiname, donde se curar\u00eda, un d\u00eda se levant\u00f3 temprano y se peg\u00f3 un tiro en una pierna con un rifle 22. Quer\u00eda sentir qu\u00e9 era eso, qu\u00e9 hab\u00eda sentido el Ch\u00e9 cuando lo balearon, seg\u00fan cuenta Cardenal en uno de los tomos de sus memorias, llamado Las \u00cdnsulas Extra\u00f1as.<\/p>\n<p>R\u00f3ger P\u00e9rez de la Rocha, barba entrecana, ojos peque\u00f1os, tiene 59 a\u00f1os. No ense\u00f1a la pierna del balazo, pero s\u00ed muestra sus brazos v\u00edctimas de la navaja de afeitar. Y all\u00ed est\u00e1n, all\u00ed se ven, las cicatrices y uno no deja de preguntarse en qu\u00e9 momento, cu\u00e1l fue la raz\u00f3n para querer matarse. Pero r\u00e1pidamente se entender\u00e1 cuando hable, cuando suelte su historia.<\/p>\n<p>\u201cCuesta hablar mal de uno mismo\u201d, confiesa en su estudio, en su reino: dos oficinas, una donde son acomodados cuidadosamente sus libros, y en otra donde est\u00e1 el caballete, las pinturas, los spray y que un d\u00eda puede estar habitada por una mujer que dibujar\u00e1 desnuda o solamente por \u00e9l, viendo fotograf\u00edas que dispara como loco durante todo el d\u00eda desde su c\u00e1mara digital, para luego darse ideas y crear en soledad sus cuadros.<\/p>\n<p>Hay en el estudio una botella que le recuerda su pasado: un envase vac\u00edo de whisky Old Park (\u201crecuerdos de guerras pasadas y para las clases de dibujo\u201d, sostiene con iron\u00eda), adem\u00e1s de instrumentos musicales que un amigo le obsequi\u00f3 o un cuadro en proceso: se ven varios rostros de hombres, algunos chorreados.<\/p>\n<p>\u201cRealmente todo aqu\u00ed tiene un significado. Desde las herramientas de trabajo como puedes ver, libros que consulto todos los d\u00edas, mis materiales, pinturas en proceso, bocetos, aqu\u00ed me encierro, me concentro, sufro, vivo, realizo mis creaciones. Me he habituado a trabajar encerrado en estas paredes, encontr\u00e1ndome conmigo mismo, soport\u00e1ndome, vivi\u00e9ndome, sufriendo\u201d, declama, porque cuando habla de sus pinturas es un poeta.<a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-142.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-50811\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-142.jpg\" alt=\"R\u00f3ger P\u00e9rez de la Rocha\" width=\"720\" height=\"537\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-142.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-142.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Durante muchos a\u00f1os, lo m\u00e1s malo de su personalidad anduvo suelto. Ebrio apale\u00f3 supuestamente a sus mujeres, le quebr\u00f3 a una el vidrio de su carro con un bate, estuvo preso y se teji\u00f3 esta leyenda: pese a las groser\u00edas, sus mujeres lo buscaban. Terminaban reconcili\u00e1ndose.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/las-ninfas-de-carlos-martinez-rivas\/\">Carlos Mart\u00ednez Rivas<\/a>, uno de los m\u00e1s grandes poetas de Nicaragua y el mentor de P\u00e9rez de la Rocha mientras vivi\u00f3 en Espa\u00f1a, dijo: \u201cR\u00f3ger no es el mujeriego, ellas son las rogeriegas\u201d.<\/p>\n<p>Cuando lo escucha, r\u00ede en un primer encuentro. Pasar\u00edan cuatro sesiones para que relatara parte de estos percances, ahora que el buen R\u00f3ger parece imponerse. Lleva seis a\u00f1os sin beber y pasar\u00eda de todo a lo largo de estos d\u00edas con el maestro de la pintura: se mostrar\u00eda enojado por un problema con su tarjeta de cr\u00e9dito, despu\u00e9s le ense\u00f1ar\u00eda a unas j\u00f3venes a pintar un fin de semana y otro d\u00eda vino la sorpresa.<\/p>\n<p>\u2014Venite. Ella acaba de venir. Vas a ver qu\u00e9 linda \u2014dijo por tel\u00e9fono entonces.<\/p>\n<p>Y ella lo am\u00f3 a \u00e9l, y vive en Suiza y est\u00e1 casada de nuevo. Lo andaba visitando, pidi\u00e9ndole que le retratara a su madre.<\/p>\n<p>Este pintor recibi\u00f3 su primer reconocimiento grande en 1972, cuando gan\u00f3 una menci\u00f3n especial en una bienal centroamericana y se catapult\u00f3 al \u00e9xito. \u201cHe seguido siendo el mismo, nunca me he elevado demasiado\u201d, aclara.<\/p>\n<p>Lleva 40 a\u00f1os en el oficio sin dejar de pintar ni 15 d\u00edas. Es considerado una gloria nacional. Ha logrado vender sus cuadros hasta en 20 mil d\u00f3lares y sus retratos de Sandino y Dar\u00edo se hallan en edificios p\u00fablicos o en colecciones privadas.<a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-185.jpg\"><img decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-50812\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-185.jpg\" alt=\"R\u00f3ger P\u00e9rez de la Rocha\" width=\"720\" height=\"482\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-185.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-185.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>P\u00e9rez de la Rocha demor\u00f3 un d\u00eda cuando menos en contestar su correo electr\u00f3nico y en la primera visita lleg\u00f3 tarde. \u201cNo est\u00e1\u201d, respondi\u00f3 Tito por tel\u00e9fono.<\/p>\n<p>Miguel Ernesto Montiel, \u201cTito\u201d, es su asistente desde hace diez a\u00f1os, tiene un bigote fino, es parsimonioso y una sombra que se pasea en el taller, en el que se escucha m\u00fasica cl\u00e1sica.<\/p>\n<p>El pintor trabaja escuchando radio G\u00fceg\u00fcense, se a\u00edsla en su cuarto, pero ahorita no est\u00e1.<\/p>\n<p>\u2014Ya llam\u00f3 preguntando si usted hab\u00eda llegado \u2014dice Tito educado, quien otro d\u00eda explicar\u00e1, ante la ausencia nuevamente de su maestro, que el trabajo del artista no es de oficina, \u201ces diferente\u201d. No hay un horario de ocho de la ma\u00f1ana a cinco de la tarde.<\/p>\n<p>A P\u00e9rez de la Rocha lo conoci\u00f3 cuando era un joven. Cuando a\u00fan estaba en secundaria. El pintor har\u00eda una exposici\u00f3n y lo vio en el colegio. Sac\u00f3 una tarjeta y le puso su firma. Quedaron como amigos y tiempo despu\u00e9s se convertir\u00eda en su asistente.<\/p>\n<p>A lo largo de estos diez a\u00f1os de vivencias ha visto como su amigo se pon\u00eda violento, estallaba. \u201cEra explosivo, temperamental. Fue una etapa dif\u00edcil. Yo viv\u00ed muchas experiencias con \u00e9l en esa etapa. Podr\u00edan salir miles de an\u00e9cdotas, son cosas que pasaron\u201d, dice.<\/p>\n<p>Se nota que hace \u00e9nfasis en el pasado. En esa historia de alcoh\u00f3lico superada. \u201cAhora \u2013aclara\u2013 hace m\u00e1s observaciones\u201d.<\/p>\n<p>Seg\u00fan Tito, tiene un car\u00e1cter distinto, centrado m\u00e1s bien en el orden y los detalles. \u201cEs delicado y observador por el tipo de trabajo que realiza sin llegar a ser minucioso. Pintura es pintura, libros son libros, papel tal en tal parte, recibos en otro lugar\u201d, describe.<\/p>\n<p>Y tambi\u00e9n fue el maestro duro, de esos insoportables que a cualquiera saca de quicio, pero al que se termina agradeciendo. Una vez le agarr\u00f3 un cuadro y lo convirti\u00f3 en una pelota. La bola la tir\u00f3 al cesto de la basura.<\/p>\n<p>\u201cLo que no sirve hay que tirarlo\u201d, recuerda que le dijo el pintor, cuyo nombre deber\u00eda ser otro, si fuera por la Iglesia y el Registro Civil.<\/p>\n<p>P\u00e9rez de la Rocha se puso ese \u201cde la\u201d aristocr\u00e1tico para darse cach\u00e9, lustro al apellido, seg\u00fan cont\u00f3 en un libro que habla de su vida. Su verdadero nombre es R\u00f3ger Franco P\u00e9rez, pero como su padre Luis Franco estaba casado con otra mujer \u00e9l llev\u00f3 los apellidos de la madre.<\/p>\n<p>Como Rub\u00e9n Dar\u00edo, como Carlos Mart\u00ednez Rivas, este pintor fue un mimado. As\u00ed lo dice el poeta Julio Valle-Castillo en un estudio cr\u00edtico, donde describe la personalidad y el trabajo de este maestro, \u201cun pintor de la raza de los rom\u00e1nticos\u201d.<\/p>\n<p>\u201cSe le vio como un ni\u00f1o prodigio, otro ni\u00f1o genio, el pintor genio en el arte nacional, acaso antes como s\u00f3lo se hab\u00eda admirado en la literatura a los poetas ni\u00f1os Rub\u00e9n Dar\u00edo, Joaqu\u00edn Pasos o Carlos Mart\u00ednez Rivas. El precoz artista procaz y refinado que, a punto de perderse, es encontrado para ser mimado y cuidado por las figuras mayores de la cultura local\u201d, dice Valle-Castillo<\/p>\n<p>Pe\u00f1alba lo atendi\u00f3.<a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/pac-en-100-datos\/\"> Pablo Antonio Cuadra<\/a>, seg\u00fan este cr\u00edtico y poeta, le reprodujo sus dibujos en La Prensa Literaria y en la revista El Pez y la Serpiente. De all\u00ed sali\u00f3 a Solentiname, donde se peg\u00f3 el tiro y adem\u00e1s ense\u00f1\u00f3 a pintar a varios campesinos y luego se fue becado a Espa\u00f1a donde Carlos Mart\u00ednez lo acogi\u00f3 despu\u00e9s de recibir esta carta del poeta Ernesto Cardenal.<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Nuestra Se\u00f1ora de Solentiname,<\/strong><br \/>\nSeptiembre de 1968<br \/>\nGran Lago de Nicaragua<br \/>\nA Carlos Mart\u00ednez Rivas.<br \/>\nQuerido Carlos:<br \/>\nAll\u00ed te va nuestro gran pintor R\u00f3ger P\u00e9rez de la Rocha. Espero que tu compa\u00f1\u00eda le haga mucho bien. Te pido que lo lleves o le se\u00f1ales museos, pinacotecas, galer\u00edas y colecciones y le present\u00e9s amigos pintores de los muchos que ten\u00e9s. Te pido que no lo hagas beber, ya que \u00e9l tiene problemas con la bebida. Te pido tambi\u00e9n que no bebas vos, ya que es m\u00e1s importante escribir, que beber, porque no sabemos cu\u00e1nto tiempo nos queda de vida.<br \/>\nTe abraza, unido en Cristo<br \/>\nErnesto<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Una de sus amigas dice que es loco de nacimiento. Vino al mundo bajo el signo de Aries el 27 de marzo de 1949. \u201cSoy un ariano, un hombre de Marte el Dios de la guerra\u201d, reconoci\u00f3.<\/p>\n<p>La biograf\u00eda de P\u00e9rez de la Rocha podr\u00eda explicar en qu\u00e9 momento sali\u00f3 su yo malo del armario. Un resumen dir\u00eda que tuvo dos parientes alcoh\u00f3licos, lo que sucede con muchas personas en Nicaragua.<\/p>\n<p>Se dir\u00eda tambi\u00e9n que fue criado por su abuela Josefa Rocha \u2013tempranamente viuda\u2013 en el barrio B\u00f3er de la vieja Managua, en un sector precedido primero por las casas de los pobres y luego por la de funcionarios somocistas.<\/p>\n<p>En una esquina estaba la panader\u00eda La Tica, enfrente de la casa la cantina de Carlos Rocha \u201cEl Manguito\u201d, donde sonaban boleros y canciones de La Sonora Matancera, su m\u00fasica de cuna.<\/p>\n<p>\u201cMi casa quedaba exactamente en el Callej\u00f3n de Al\u00ed Bab\u00e1 y los 40 Ladrones (los somocistas), pero yo no era ni Al\u00ed Bab\u00e1 ni los 40 ladrones. Mis amigos desde entonces son de todos los calibres: taxistas, camioneros, mafiosos, boxeadores, vendedores de carros, tortilleras, zapateros, corredores de motos\u2026 Me gustan los malhablados (aunque las malas palabras no existan). Los dif\u00edciles. Yo mismo pertenezco al gremio de los dif\u00edciles. Y mis amigos preferidos son los inconformes. Pero me refiero a los inconformes que van hacia delante\u201d, recuerda en su biograf\u00eda.<\/p>\n<p>El pintor fue criado por su abuela porque su padre adem\u00e1s se vio obligado a salir del pa\u00eds en 1961, porque el r\u00e9gimen de los Somoza lo persegu\u00eda.<\/p>\n<p>La madre del pintor, Teresa P\u00e9rez Rocha, ten\u00eda desde entonces epilepsia. As\u00ed que a quien le sac\u00f3 las canas fue a su abuela Josefa que debi\u00f3 aguantar las quejas de los vecinos, siempre molestos porque \u00e9l les rayaba las paredes, seg\u00fan Erlinda, t\u00eda del pintor.<\/p>\n<p>\u2014Hijo, \u00bfno quer\u00e9s aprender un oficio?<\/p>\n<p>\u2014Lo que siempre he querido es pintar y pintar, pintar y pintar.<\/p>\n<p>As\u00ed recuerda el di\u00e1logo su t\u00eda Erlinda. Ella es un buen ejemplo para medir el orgullo que sienten los P\u00e9rez: viste una camisa con un Jes\u00fas pintado por su sobrino, se llama Buscando tu rostro.<\/p>\n<p>Pero en asuntos de amores lo condena. A ella nunca le gust\u00f3 la vida amorosa desordenada que tuvo el sobrino desde peque\u00f1o. \u201cEl callejon estaba lleno de muchachas adorables y todas llegaban a comprar refrescos, comida o flores y frutas que vend\u00eda mi abuela \u2014dice \u00e9l en su biograf\u00eda\u2014: Marta Luz, Zoila, una flaca con unas tetas divinas; la Chayo, Luz Marina, que eran las que me gustaban a m\u00ed\u201d.<\/p>\n<p>Y la vida lo llev\u00f3 a casarse temprano y a acumular r\u00e1pidamente una lista de m\u00e1s de cuatro esposas, \u201ctodas princesas, a m\u00ed siempre me gustaron las princesas\u201d, fanfarronea. Y de esas uniones ha tenido al menos tres hijos, entre ellos Gonzalo, quien siempre lo acompa\u00f1a.<\/p>\n<p>\u201cCada una me quer\u00eda, cada una me guardaba en su vientre. S\u00ed esa fue una dicha, fue una dicha porque realmente son mujeres lindas. No fui un mal tipo, la prueba es que me llevo estupendamente con ellas\u201d, explica adelant\u00e1ndose a las cr\u00edticas.<\/p>\n<p>Una tarde aburrida, nada pasa en la redacci\u00f3n de La Prensa. Una llamada telef\u00f3nica.<\/p>\n<p>\u2014Venite. Ella acaba de venir. Vas a ver qu\u00e9 linda \u2014piden por tel\u00e9fono y suena a exigencia. Es R\u00f3ger P\u00e9rez que narra que ella lleg\u00f3 hace dos d\u00edas y que ahora permanecer\u00e1 unas horas.<\/p>\n<p>Ella es Lucila Cajina, morena, un pelo negro como Pocahontas, con dos hijos, una mujer que lo am\u00f3, que vive en Suiza y est\u00e1 casada de nuevo. Lo anda visitando. Aclara que ha llegado para pedirle que le retrate a su madre.<\/p>\n<p>La tarde est\u00e1 cayendo y en el estudio ella enciende un cigarro. \u00c9l se pasea expectante, curioso, dice que se va al otro lado a buscar unas cosas, pero ya regresar\u00e1, sonreir\u00e1 recordando y le contar\u00e1 que le est\u00e1n escribiendo un perfil, que el encuentro es natural. Nada planificado.<\/p>\n<p>Ella pone el cigarro en la comisura de sus labios. Est\u00e1 dispuesta a compartir sus recuerdos que empezar\u00e1n cuando vino al pa\u00eds, despu\u00e9s de vivir un tiempo en Francia, en 1979.<\/p>\n<p>En ese a\u00f1o conoci\u00f3 al artista en la colonia Dambach. \u00c9l pintaba, ella quer\u00eda aprender, y una tarde se lo encontr\u00f3 pidiendo a gritos un l\u00e1piz en una cafeter\u00eda. Hab\u00eda muchos artistas all\u00ed y \u00e9l quer\u00eda dibujar algo.<\/p>\n<p>Le dio obligada su l\u00e1piz de ceja y pronto vio como la tomaba por modelo y hac\u00eda una obra de arte. La vida de esta mujer con el pintor ha ido de sorpresa en sorpresa. La \u00faltima ser\u00eda en el 2005, cuando muchos a\u00f1os despu\u00e9s de aquellas vivencias explosivas se contempl\u00f3 desnuda en un libro de pintura.<\/p>\n<p>\u201cFue un impacto. Para una persona normal, com\u00fan y corriente, verse en el libro de un artista. Me llev\u00e9 el libro, lo pagu\u00e9. Cuando llegu\u00e9 a la casa, lo empec\u00e9 a leer, y empec\u00e9 a reconocer a gente que conozco, llego a la p\u00e1gina y all\u00ed estaba. No sab\u00eda si re\u00edrme. Me caus\u00f3 una emoci\u00f3n fuerte. Me lo llev\u00e9 para Suiza. Estando all\u00e1 se lo ense\u00f1\u00e9 a mi esposo, no se molest\u00f3, \u00e9l tambi\u00e9n es artista\u201d, recuerda.<\/p>\n<p>La relaci\u00f3n de ambos fue intensa, pero tuvo como todo sus bemoles: los celos y el alcohol.<\/p>\n<p>\u201cR\u00f3ger conoce bien el alma humana, y de pronto se convert\u00eda en un demonio cuando tomaba. Eso le ech\u00f3 a perder muchas cosas. Creo que fue eso lo que nos distanci\u00f3, yo no soportaba. Sano era lo m\u00e1s dulce que se te ocurra\u201d, dice.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs verdad que golpeaba a sus mujeres? \u2014pregunto en el estacionamiento cuando ella se va.<\/p>\n<p>\u2014A m\u00ed no me peg\u00f3 (niega r\u00e1pidamente). Pero era impredecible. No se pod\u00eda saber si estaba bien o estaba mal. Siempre me manten\u00eda a distancia. Todos los artistas tienen ese problema de alcoholismo, mucha gente toma en este pa\u00eds en exceso \u2014justifica. Ya no volver\u00e1 a ver a P\u00e9rez, muy pronto regresar\u00e1 a Suiza.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs verdad que golpeaba a sus mujeres? \u2014le hago la pregunta esta vez a \u00c1ngela Saballos, blanca, pelo casta\u00f1o, periodista y ex esposa del artista.<\/p>\n<p>Estamos en otro escenario, en su casa en la colonia Los Robles. Hay mucha vegetaci\u00f3n en el patio, muchos cuadros de su ex marido a cada cent\u00edmetro de la pared. Y tambi\u00e9n se escucha m\u00fasica cl\u00e1sica, gusto compartido con el artista.<\/p>\n<p>\u2014Una de las t\u00edas de \u00e9l asegura que le pegaba a las mujeres y quebraba vidrios de carros, \u00bfes cierto?<\/p>\n<p>\u2014Prefiero no comentar \u2014dice y la t\u00f3nica se mantendr\u00e1. Hace un gesto de \u201cno\u201d con la cabeza. Pero s\u00ed reconoce que era una persona violenta, que \u201cel alcoholismo es una enfermedad que \u00a1gracias a Dios lo est\u00e1 superando!\u201d<\/p>\n<p>De \u00e9l dir\u00e1 que es un hombre generoso, capaz de quitarse lo que anda encima para d\u00e1rselo a otro; que prefiere apartar los malos recuerdos y que, a diferencia de otros hombres, \u00e9l s\u00ed ten\u00eda tiempo para su mujer. Siguiendo esa l\u00f3gica, le daba mucho amor, se interesaba en ella y la hac\u00eda part\u00edcipe de su obra como la vez que Saballos puso unas ramas secas en un cuadro o el d\u00eda que, mientras \u00e9l se rehabilitaba en una cl\u00ednica muy cerca de la laguna de Xilo\u00e1, le dio un dibujo que hab\u00eda hecho con sangre.<\/p>\n<p>\u201cYo quer\u00eda expresarlo todo. No s\u00e9. Yo he sido de grandezas y miserias. De mucho sentimiento tr\u00e1gico de la vida\u201d, confiesa.<\/p>\n<div id='gallery-1' class='gallery galleryid-50809 gallery-columns-3 gallery-size-thumbnail'><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/roger-perez-de-la-rocha-y-su-otro-yo\/attachment\/magazine103-indd-4\/'><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-2.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"La familia P\u00e9rez Rocha\" aria-describedby=\"gallery-1-50813\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-2.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-2.jpg 500w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-2.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-2.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-2.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-50813'>\n\t\t\t\tLa familia P\u00e9rez Rocha, entre ellos la mam\u00e1 del pintor, Teresa (la \u00faltima de la derecha).\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/roger-perez-de-la-rocha-y-su-otro-yo\/attachment\/magazine103-indd-5\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-3.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"R\u00f3ger P\u00e9rez de la Rocha\" aria-describedby=\"gallery-1-50814\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-3.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-3.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-3.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-3.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-50814'>\n\t\t\t\t1981. En el Museo de Arte Abstracto en Espa\u00f1a.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/roger-perez-de-la-rocha-y-su-otro-yo\/attachment\/magazine103-indd-6\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"La abuela del pintor R\u00f3ger P\u00e9rez de la Rocha, Josefa Rocha\" aria-describedby=\"gallery-1-50815\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12.jpg 500w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-50815'>\n\t\t\t\tLa abuela del pintor, Josefa Rocha. En esta imagen de joven. Siempre fue muy conocida en el barrio B\u00f3er.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/roger-perez-de-la-rocha-y-su-otro-yo\/attachment\/magazine103-indd-7\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-k.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\u00c1ngela Saballos) y la bestia, seg\u00fan el pintor, en una foto rom\u00e1ntica tomada por Rodrigo Pe\u00f1alba.\" aria-describedby=\"gallery-1-50816\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-k.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-k.jpg 500w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-k.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-k.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-12-k.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-50816'>\n\t\t\t\tLa bella (\u00c1ngela Saballos) y la bestia, seg\u00fan el pintor, en una foto rom\u00e1ntica tomada por Rodrigo Pe\u00f1alba.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon portrait'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/roger-perez-de-la-rocha-y-su-otro-yo\/attachment\/magazine103-indd-8\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-187.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"R\u00f3ger P\u00e9rez de la Rocha\" aria-describedby=\"gallery-1-50817\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-187.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-187.jpg 500w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-187.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-187.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-187.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-50817'>\n\t\t\t\tAutorretrato del pintor.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure><figure class='gallery-item'>\n\t\t\t<div class='gallery-icon landscape'>\n\t\t\t\t<a href='https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/roger-perez-de-la-rocha-y-su-otro-yo\/attachment\/magazine103-indd-9\/'><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-188.jpg\" class=\"attachment-thumbnail size-thumbnail\" alt=\"\" aria-describedby=\"gallery-1-50818\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-188.jpg 150w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-188.jpg 500w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-188.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-188.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/magazine103-tripa-188.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><\/a>\n\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<figcaption class='wp-caption-text gallery-caption' id='gallery-1-50818'>\n\t\t\t\tCon su hija Luisa Margarita, de nueve a\u00f1os, y la madre de ella, Luvy Rappaccioli.\n\t\t\t\t<\/figcaption><\/figure>\n\t\t<\/div>\n\n<p style=\"text-align: center;\">***<\/p>\n<p>Hablar del alcoholismo es un tema espinoso si se tiene enfrente a este pintor. Frente a su escritorio, en el que se ubica ahora y modela como divo, se\u00f1ala al motor de su cambio.<\/p>\n<p>Es su hija de nueve a\u00f1os, Luisa Margarita, que ve desde una foto colgada en la pared a este moreno. La ni\u00f1a est\u00e1 acompa\u00f1ada de su madre, Luvy Rappaccioli.<\/p>\n<p>\u201cYo viv\u00ed en un infierno\u201d, alerta el artista que se ir\u00e1 abriendo a medida que avanzan los d\u00edas.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor qu\u00e9 tantos matrimonios, mujeres? \u2014pregunto.<\/p>\n<p>\u2014Yo te podr\u00eda decir que en m\u00ed se despert\u00f3 por el uso y abuso con la bebida, lo que al comienzo fue los d\u00edas de vino, bohemia, de los poetas con Ra\u00fal Orozco, Michelle Najlis, con muchos guerrilleros, Leonel Rugama, muchachos y muchachas estupendos.<\/p>\n<p>El vino se vino haciendo como un compa\u00f1ero de trabajo y despu\u00e9s como una muleta para trabajar, calentarme, relajarme.<\/p>\n<p>Ese aliado se convirti\u00f3 en mi peor enemigo. Pas\u00e9 por las peores pesadillas que te pod\u00e9s imaginar. Me quit\u00f3 todas las facultades. Sufr\u00ed ataques de nervios, amanecer sin saber c\u00f3mo hab\u00eda llegado. Amanecer tirado en un hotel. Todo capital<br \/>\nderrochado, siquiatras detr\u00e1s de m\u00ed, amigos, familiares buscando c\u00f3mo ayudarme.<\/p>\n<p>Y con el alcohol, ahonda, se meti\u00f3 a experimentar en el mundo de las drogas. No hay verg\u00fcenza cuando lo cuenta. Lo dice firme, sincero.<\/p>\n<p>\u201cHasta que me lleg\u00f3 al punto que era un hombre desahuciado. Los m\u00e9dicos lo dec\u00edan. El licor fue tan pesado como Mart\u00ednez Rivas, (Rub\u00e9n) Dar\u00edo, Lowry, hasta que me convert\u00ed en un basuquero. Comenzaba en los ranchos y terminaba en el bar y restaurante la cuneta\u201d, a\u00f1ade el pintor.<\/p>\n<p><strong>Podr\u00eda interesarle: <a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/reportaje\/los-ultimos-dias-de-caupolican\/\">Los \u00faltimos d\u00edas del Caupolic\u00e1n\u00a0<\/a><\/strong><\/p>\n<p>Pero este hombre que se queja de su vida pasada ha cambiado. Lleva seis a\u00f1os de no beberse un trago de licor. Ahora ayuda en un centro de rehabilitaci\u00f3n, colabora con el Ministerio de Salud. Es un cruzado contra el negocio del alcoholismo y dice que est\u00e1 convencido de que no hay caso perdido en asuntos de adicciones.<\/p>\n<p>\u2014Usted ten\u00eda 19 a\u00f1os cuando se quiso suicidar, \u00bfpor qu\u00e9? \u2014le digo al d\u00eda siguiente. Otra vez m\u00fasica cl\u00e1sica. Otra vez pase\u00e1ndose como divo en su cuarto de trabajo.<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed est\u00e1n las se\u00f1as (ense\u00f1a los antebrazos), fue un delirio de persecuci\u00f3n. Estaba metido en asuntos del Frente Sandinista, a un amigo m\u00edo Leonel Vanegas lo hab\u00edan echado preso, hab\u00edan capturado a Silvio Mayorga, yo pens\u00e9 que me capturar\u00edan vivo, fue una crisis personal. A ra\u00edz de ese pleito llego donde Pablo Antonio Cuadra y as\u00ed conozco a Ernesto Cardenal, y me fui a Solentiname.<\/p>\n<p>\u2014All\u00e1 todos cuentan que se levant\u00f3 un d\u00eda y se peg\u00f3 un tiro, \u00bfPor qu\u00e9 se dispar\u00f3 a una pierna?<\/p>\n<p>\u2014Yo quer\u00eda saber si alg\u00fan d\u00eda estaba en la guerrilla c\u00f3mo se sent\u00eda un balazo. Tendr\u00eda como 19 \u00f3 20 a\u00f1os. Era jovencito, metido en cosas de hombre viejo. Desde entonces Ernesto me quit\u00f3 el rifle Remington 22. Llegaba con los pulsos cortados. Estaba en crisis. Me llevaron a San Carlos de emergencia. Pas\u00e9 varios d\u00edas con un tremendo dolor en las piernas \u2014hace un gesto con la cara, la arruga, se queja. Esta vez ha tra\u00eddo un block en el que dibuj\u00f3 otra experiencia en el hospital. Rostros tristes se ven all\u00ed, cr\u00e1neos, encefalogramas dibujados, manos y a \u00e9l mismo, sufriendo, recostado en una cama: el R\u00f3ger malo. Y \u00e9l, cambiado, vi\u00e9ndose en el espejo.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfExiste una eterna contradicci\u00f3n entre el R\u00f3ger de ahora y el R\u00f3ger malo de su pasado?<\/p>\n<p>\u2014Creo que antes hab\u00eda un R\u00f3ger enfermo, que no era exactamente el R\u00f3ger malo. Creo que soy un hombre de buenos sentimientos. Siento mucho, yo soy un sensitivo, siento mucho \u2014a\u00f1ade intentando convencer.<\/p>\n<p>\u2014Usted dijo que vivi\u00f3 un infierno, \u00bfse arrepiente de algo?<\/p>\n<p>\u2014De nada (tono firme). Estoy seguro que Dios me puso en el camino. Todas esas ca\u00eddas sirvieron para irme moldeando.<\/p>\n<p>\u2014Hay gente que dice que usted le pegaba a sus mujeres, que le peg\u00f3 un batazo al carro de una de sus esposas.<\/p>\n<p>\u2014Prefiero no tocar eso del coche (inseguro, mira desconfiado), porque ese no era yo. Era el otro R\u00f3ger, enfermo de alcoholismo. Hay que ver el problema es que el licor es una droga legal que hace much\u00edsimo dinero. Es un veneno tan peligroso como cualquier otra droga. Es una cosa que hace much\u00edsimo da\u00f1o en la raz\u00f3n del hombre, yo por hoy estoy convencido que no beber\u00e9 \u2014asegura y esa cantilena se la repetir\u00e1 todos los d\u00edas. Como un \u201cPadre nuestro que est\u00e1s en los cielos, santificado sea tu nombre\u201d&#8230;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la balanza de la personalidad de este pintor puntea por ahora el hombre generoso, el genio, pero un d\u00eda hubo un P\u00e9rez de la Rocha alcoh\u00f3lico y pendenciero que \u00e9l no quiere recordar. El pintor prefiere hablar del amor y su arte<\/p>\n","protected":false},"author":46,"featured_media":50810,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[],"class_list":["post-50809","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-perfil"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50809","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/46"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=50809"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50809\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":50970,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/50809\/revisions\/50970"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/50810"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=50809"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=50809"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=50809"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}