{"id":51032,"date":"2020-05-11T10:14:23","date_gmt":"2020-05-11T16:14:23","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=51032"},"modified":"2024-01-04T18:01:27","modified_gmt":"2024-01-05T00:01:27","slug":"asi-fue-la-terrible-peste-negra-segun-los-relatos-de-los-sobrevivientes","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/asi-fue-la-terrible-peste-negra-segun-los-relatos-de-los-sobrevivientes\/","title":{"rendered":"As\u00ed fue la terrible peste negra, seg\u00fan los relatos de los sobrevivientes"},"content":{"rendered":"\n<p>A comienzos del mes de octubre de 1347 doce galeras genovesas arribaron a la ciudad de Mesina, Italia. Eran barcos como los muchos que en esa \u00e9poca llena de comercio atracaban en ese puerto siciliano. Lo que los hac\u00eda diferentes era lo que transportaban en sus entra\u00f1as: la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHuyendo de la c\u00f3lera divina que se hab\u00eda abatido sobre ellos por raz\u00f3n de su iniquidad\u201d, aquellos genoveses llevaban con ellos, \u201cimpregnada en sus huesos, una enfermedad tal que todos los que hab\u00edan hablado a uno de ellos eran alcanzados por esta enfermedad mortal\u201d, narr\u00f3 algunos a\u00f1os despu\u00e9s el monje franciscano Michelle de la Piazza en su historia de Sicilia, en lo que se considera la primera descripci\u00f3n de la terrible \u201cpeste negra\u201d, la mayor pandemia de todos los tiempos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsta muerte, muerte inmediata, era absolutamente imposible de evitar\u201d, escribi\u00f3 De la Piazza, y casi siete siglos m\u00e1s tarde sus letras todav\u00eda reflejan el horror con que la sociedad europea medieval percibi\u00f3 una enfermedad que no comprend\u00eda y que, se estima, mat\u00f3 en solo seis a\u00f1os m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n del continente (aunque los estudiosos m\u00e1s conservadores afirman que fue un tercio).<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHe aqu\u00ed cu\u00e1les eran los s\u00edntomas de la muerte para los genoveses y las gentes de Mesina que los frecuentaban\u201d, relat\u00f3 el monje. \u201cA causa de una corrupci\u00f3n de su aliento, todos los que se hablaban mezclados unos con otros se infectaban uno a otro. El cuerpo parec\u00eda entonces sacudido casi por entero y como dislocado por el dolor. De este dolor, de esta sacudida, de esta corrupci\u00f3n del aliento nac\u00eda en la pierna o en el brazo una p\u00fastula de la forma de una lenteja. Esta impregnaba y penetraba tan profundamente en el cuerpo que se ve\u00eda acometido por violentos esputos de sangre. Las expectoraciones duraban tres d\u00edas continuos y (la gente) se mor\u00eda a pesar de cualquier cuidado. La muerte no tocaba solo a los que les hablaban, sino igualmente a todos aquellos que compraban sus cosas, las tocaban o se acercaban a ellas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Se cree que las galeras que llevaron la peste a Sicilia antes hab\u00edan recalado en la ciudad de Caffa, en el mar Negro, adonde la epidemia lleg\u00f3 por la Ruta de la Seda en 1346, procedente de estepas mongolas. Desde finales de 1347 la bacteria causante de la enfermedad se esparci\u00f3 como un reguero de p\u00f3lvora por el continente y al siguiente a\u00f1o ya estaba causando enormes estragos en Italia, Francia, Inglaterra, Egipto y la pen\u00ednsula ib\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Los genoveses fueron expulsados de Sicilia, pero eso no impidi\u00f3 la propagaci\u00f3n de la peste. Algunos mesinianos infectados huyeron al pueblo vecino de Catania y desde all\u00ed la enfermedad se extendi\u00f3 hasta afectar toda la isla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas gentes de Mesina se dispersaron por toda la isla de Sicilia y cuando llegaron a la ciudad de Siracusa, el mal golpe\u00f3 tan fuertemente a los siracusanos que mat\u00f3 a muchos o mejor a un inmenso n\u00famero\u201d, narr\u00f3 De la Piazza. \u201c\u00bfQu\u00e9 diremos de la ciudad de Catania ahora desaparecida de las memorias? La peste que se extendi\u00f3 por esta ciudad que no solo eran las p\u00fastulas (&#8230;) sino que tambi\u00e9n bellotas que se formaban en las diferentes partes del cuerpo, tanto en el pecho como en las piernas, en los brazos o bien en la regi\u00f3n de la garganta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al principio, seg\u00fan el fraile, los \u201ctumores\u201d eran como almendras y su formaci\u00f3n iba acompa\u00f1ada de una gran sensaci\u00f3n de fr\u00edo. Febril, abatido y lleno de angustia, el enfermo se met\u00eda en su cama y sus \u201ctumores\u201d crec\u00edan hasta alcanzar el tama\u00f1o de una nuez y luego el de un huevo de gallina. Escup\u00edan sangre y \u201cuna vez corrompido el organismo y desecados los humores, se mor\u00eda\u201d. \u201cEsta enfermedad duraba tres d\u00edas. Hacia el cuarto d\u00eda los enfermos quedaban liberados de los negocios humanos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy sabemos que la peste es causada por un bacilo y que se manifiesta en tres formas, con distintos s\u00edntomas: bub\u00f3nica, septic\u00e9mica y neum\u00f3nica. Pero en aquella \u00e9poca la gente lo entend\u00eda todo desde la religi\u00f3n y muchos interpretaron la mortandad como un castigo del cielo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/305-MAG-PESTE-NEGRA-8-e1589213450930.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"763\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/305-MAG-PESTE-NEGRA-8-1024x763.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51045\"\/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>El siglo XIV naci\u00f3 rodeado de los m\u00e1s favorables augurios. Europa ven\u00eda de cuatrocientos a\u00f1os \u201crealmente pr\u00f3speros\u201d, se\u00f1ala el documental <em>La Peste Negra<\/em>. La Iglesia cat\u00f3lica era poderosa, igual que muchos monarcas; hab\u00eda crecido el comercio y con \u00e9l las ciudades. Durante mucho tiempo no ocurrieron catastr\u00f3ficos fen\u00f3menos naturales, el clima fue favorable y la poblaci\u00f3n creci\u00f3 a sus anchas hasta llegar a 80 millones de habitantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, cuando el siglo todav\u00eda era nuevo las cosas empezaron a cambiar. S\u00fabitamente se produjo una alteraci\u00f3n clim\u00e1tica, las temperaturas descendieron y se da\u00f1aron las cosechas. Comenzaron terribles guerras y tras las guerras lleg\u00f3 algo mucho peor, algo que no pod\u00edan ver, ni entender y mucho menos controlar: la \u201cmuerte negra\u201d, como fue conocida la peste por las manchas oscuras que causa en la piel de los enfermos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mismas rutas que hasta hac\u00eda poco hab\u00edan servido para el pr\u00f3spero comercio internacional, sirvieron para diseminar la bacteria. No solo los cementerios colapsaron. Todo el sistema conocido se vino abajo. La peste los igual\u00f3 a todos. Ricos y pobres, religiosos y laicos, nobles y campesinos. Para la enfermedad no hab\u00eda diferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa mortalidad en Siena comenz\u00f3 en mayo. Fue cosa cruel y horrible: no s\u00e9 por d\u00f3nde empezar a hablar de su crueldad y de sus sufrimientos horribles. Dir\u00edase que casi todos quedaban idiotizados al ver aquel dolor. Y es imposible para la lengua humana narrar la horrible verdad. En realidad, quien no vio cosas tan horribles puede considerarse bienaventurado\u201d, escribi\u00f3 para la historia el cronista Agnolo di Tura, quien se encontraba en Siena, ciudad italiana de la regi\u00f3n de la Toscana, cuando apareci\u00f3 la peste negra, en 1348.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan di Tura, \u201clas v\u00edctimas mor\u00edan casi inmediatamente. Se hinchaban los sobacos y la ingle, y ca\u00edan al estar hablando\u201d. \u201cEl padre abandonaba al hijo, la mujer al marido y el hermano al hermano, pues esta enfermedad parec\u00eda atacar por el aliento y la vista. Y as\u00ed, mor\u00edan. Y no pod\u00eda encontrarse a nadie que enterrara a los muertos por amistad o por dinero. Los miembros de una familia llevaban sus muertos por una zanja, como pod\u00edan, sin sacerdotes ni oficios divinos\u201d, relat\u00f3 con amargura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTampoco sonaban a muerto las campanas, y en muchos lugares de Siena se excavaron grandes pozos y se cubrieron con la multitud de muertos, y fallec\u00edan por centenares, de d\u00eda y de noche, y todos eran arrojados en esas zanjas y cubiertos de tierra. Y en cuanto las zanjas estaban llenas, se excavaban otras. Y yo, Agnolo di Tura&#8230; enterr\u00e9 a mis cinco hijos con mis propias manos&#8230; y as\u00ed tantos murieron que todos creyeron que aquel era el fin del mundo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El desgarrador testimonio de Agnolo coincide con uno que es m\u00e1s famoso: el de Giovanni Boccaccio, autor de <em>El Decamer\u00f3n<\/em>, una colecci\u00f3n de cien historias escritas en la \u00e9poca de la peste. El c\u00e9lebre escritor italiano dedica sus primeras p\u00e1ginas a una detallada descripci\u00f3n del desastre que la enfermedad caus\u00f3 en Florencia, \u201cnobil\u00edsima entre todas las otras ciudades de Italia\u201d, en la primavera de 1348.<\/p>\n\n\n\n<p>Los padres abandonaron a sus hijos y los hijos a sus padres, ya fuera porque hu\u00edan para intentar librarse de la peste, ya fuera porque mor\u00edan antes que ellos. Las j\u00f3venes nobles hicieron a un lado el pudor y cuando enfermaban se dejaban atender por hombres desconocidos y hubo quienes pagaron mucho dinero tan solo para tener qui\u00e9n los observara cuando mor\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEra tanta en la ciudad la multitud de los que de d\u00eda y de noche mor\u00edan, que causaba estupor o\u00edrlo decir, cuanto m\u00e1s mirarlo\u201d, dice Boccaccio. \u201cLuego que empez\u00f3 a subir la ferocidad de la peste (&#8230;) eran muchos los que de esta vida pasaban a la otra sin testigos; y poqu\u00edsimos eran aquellos a quienes los piadosos llantos y las amargas l\u00e1grimas de sus parientes fuesen concedidas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la \u201cgente baja\u201d y la \u201cmediana\u201d, era retenida en sus casas por la esperanza o la pobreza, \u201cenfermaban a millares por d\u00eda, y no siendo ni servidos ni ayudados por nadie, sin redenci\u00f3n alguna mor\u00edan todos. Y bastantes acababan en la v\u00eda p\u00fablica, de d\u00eda o de noche; y muchos, si mor\u00edan en sus casas, antes con el hedor corrompido de sus cuerpos que de otra manera, hac\u00edan sentir a los vecinos que estaban muertos\u201d, narra el escritor.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces los vecinos, \u201cpor s\u00ed mismos o con ayuda de algunos acarreadores cuando pod\u00edan tenerla, sacaban de sus casas los cuerpos de los ya finados y los pon\u00edan delante de sus puertas (donde, especialmente por la ma\u00f1ana, hubiera podido ver un sinn\u00famero de ellos quien se hubiese paseado por all\u00ed) y all\u00ed hac\u00edan venir los ata\u00fades, y hubo tales a quienes por defecto de ellos pusieron sobre alguna tabla\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De esa manera muchos ata\u00fades se llevaron juntas a dos o tres personas: la mujer y el marido, dos o tres hermanos, el padre y el hijo y as\u00ed sucesivamente. Y muchas veces sucedi\u00f3, cuenta Boccaccio, que \u201cdonde los curas cre\u00edan tener un muerto para sepultar, ten\u00edan seis u ocho, o tal vez m\u00e1s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero eso fue al comienzo, cuando todav\u00eda pod\u00eda pensarse en ata\u00fades. Despu\u00e9s se cavaron fosas comunes y no hubo velatorio ni servicio para nadie, porque incluso los curas mor\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo bastando la tierra sagrada a las sepulturas, se hac\u00edan por los cementerios de las iglesias, despu\u00e9s que todas las partes estaban llenas, fosas grand\u00edsimas en las que se pon\u00edan a centenares los que llegaban, y en aquellas estibas, como se ponen las mercanc\u00edas en las naves en capas apretadas, con poca tierra se recubr\u00edan hasta que se llegaba a ras de suelo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese mismo a\u00f1o Francia recibi\u00f3 la visita de la muerte negra, procedente de G\u00e9nova. Comenz\u00f3 en Marsella y se extendi\u00f3 por todo el pa\u00eds. En Avi\u00f1\u00f3n, que en esa \u00e9poca era la residencia del papado, dur\u00f3 siete meses. Durante los primeros dos adopt\u00f3 la letal forma neum\u00f3nica y posteriormente pas\u00f3 a modo bub\u00f3nico. Entre el 14 de marzo y el 27 de abril de 1348, en el cementerio de esa ciudad fueron enterrados once mil cad\u00e1veres.<\/p>\n\n\n\n<p>Guy de Chauliac era el m\u00e9dico del papa Clemente VI y decidi\u00f3 quedarse en la ciudad para afrontar la plaga y estudiar las tres formas en que se presentaba. \u201cLos m\u00e9dicos no osaban visitar a sus enfermos, por miedo de quedar infectados y si lo hac\u00edan, su ayuda era pobre y no se ganaba nada\u201d, reconoci\u00f3. \u201cSe expon\u00edan los cad\u00e1veres a las puertas de las casas y a veces los tiraban por las ventanas porque no hab\u00eda quien los enterrara, pues los enterradores fueron los primeros en caer (&#8230;). Los enfermos mor\u00edan sin nadie a su lado y los muertos permanec\u00edan varios d\u00edas sin enterrar&#8230; La caridad estaba muerta y la esperanza perdida\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/305-MAG-PESTE-NEGRA-9-e1589213686472.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"731\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/305-MAG-PESTE-NEGRA-9-1024x731.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51046\"\/><\/a><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de que no ten\u00edan medicamentos para combatir la peste, algunos m\u00e9todos para enfrentarla tuvieron cierta efectividad: como la cal viva con que cubr\u00edan los cuerpos en las fosas comunes, una mejor limpieza de las casas, donde el suelo era limpiado con vinagre, y la quema de todas las pertenencias de las personas infectadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1353 el brote finalmente acab\u00f3 y poco a poco la vida volvi\u00f3 a su cauce; pero ya no era la misma. \u201cLos supervivientes se reorganizar\u00edan de un modo distinto. Durante los a\u00f1os de epidemia, la poblaci\u00f3n rural se hab\u00eda desplazado a las ciudades en busca de alimento y compa\u00f1\u00eda, y, dado el amplio n\u00famero de vacantes que dej\u00f3 la peste, ya no tendr\u00eda que regresar\u201d, subraya el reportaje <em>\u00bfC\u00f3mo cambi\u00f3 a Europa la peste negra?<\/em>, del diario espa\u00f1ol <em>La Vanguardia<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa vieja aristocracia rural, acostumbrada a vivir holgadamente de las rentas, se encontr\u00f3 con dos posibilidades: arrendar sus tierras a precios m\u00e1s bajos o explotarlas directamente, contratando a agricultores y pag\u00e1ndoles salarios cada vez m\u00e1s altos\u201d, dice el texto. \u201cEl poder se\u00f1orial perd\u00eda, por tanto, parte de su capacidad adquisitiva, mientras que los jornaleros, repentinamente valiosos debido a su escasez, ve\u00edan aumentar su bienestar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n la religi\u00f3n se vio muy afectada. Para empezar, durante la peste murieron much\u00edsimos sacerdotes, frailes y monjas y la gente recibi\u00f3 menos asistencia espiritual, se\u00f1ala el diario <em>La Tercera<\/em>. Esto, sumado a otros problemas que hab\u00eda en la Iglesia, contribuy\u00f3 a un fuerte desprestigio de la jerarqu\u00eda eclesi\u00e1stica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la humanidad, como siempre pasa, se levant\u00f3 de las ruinas. Y todos los cambios que la peste provoc\u00f3 fueron la antesala de un periodo de gran movimiento cultural y art\u00edstico, el Renacimiento. Una \u00e9poca de luz que inici\u00f3 tras los a\u00f1os m\u00e1s oscuros de la Edad Media.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/305-MAG-PESTE-NEGRA-6-e1589213933511.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"758\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/305-MAG-PESTE-NEGRA-6-1024x758.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51043\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Burdel medieval.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La peste en n\u00fameros<\/h3>\n\n\n\n<p>Los estudiosos m\u00e1s conservadores han afirmado durante d\u00e9cadas que la peste negra mat\u00f3 a alrededor de una tercera parte de la poblaci\u00f3n europea. Sin embargo, nuevos estudios indican que la cifra real podr\u00eda ser mucho m\u00e1s aterradora.<\/p>\n\n\n\n<p>En el libro \u201cLa peste negra (1346-1353): la historia completa\u201d, el historiador noruego Ole J. Benedictow analiza minuciosamente lo que hall\u00f3 en los registros de la \u00e9poca y llega a la conclusi\u00f3n de que en el viejo continente la tasa media de mortalidad fue de alrededor del 60 por ciento. En t\u00e9rminos absolutos, en seis a\u00f1os (de 1347 a 1353) la poblaci\u00f3n europea pas\u00f3 de 80 millones a solo 30.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos cayeron como v\u00edctimas directas de la enfermedad; pero otros tantos fallecieron por efecto colateral de la pandemia, por hambre o por abandono.<\/p>\n\n\n\n<p>Los n\u00fameros var\u00edan en cada regi\u00f3n y pa\u00eds, pero en todas partes la mortandad fue terrible. En la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, por ejemplo, se pas\u00f3 de seis millones de habitantes a dos millones o dos millones y medio, lo que indica que muri\u00f3 entre el 60 y el 65 por ciento de la poblaci\u00f3n. Mientras que en Catalu\u00f1a la tasa se ubic\u00f3 entre el 50 y el 70 por ciento, de acuerdo con el texto \u201cLa peste negra, la epidemia m\u00e1s mort\u00edfera\u201d, de National Geographic.<\/p>\n\n\n\n<p>En la ciudad francesa de Perpi\u00f1\u00e1n pereci\u00f3 m\u00e1s de la mitad de los notarios y juristas (del 58 al 68 por ciento) y una tasa similar afect\u00f3 al clero de Inglaterra. La regi\u00f3n italiana de La Toscana perdi\u00f3 entre el 50 y el 60 por ciento de su poblaci\u00f3n: en Siena y San Gimignano muri\u00f3 alrededor del 60 por ciento de la gente; en Prato y Bolonia cerca del 45 por ciento y en Florencia la poblaci\u00f3n pas\u00f3 de 92 mil habitantes a poco m\u00e1s de 37 mil.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue un verdadero desastre demogr\u00e1fico. Los brotes posteriores impidieron la recuperaci\u00f3n demogr\u00e1fica de Europa, que no se consolid\u00f3 sino hasta dos siglos m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSi esos datos son representativos de los estragos producidos por la peste negra en otros lugares de Europa, y si la poblaci\u00f3n europea rondaba en aquella \u00e9poca los 80 millones de personas, seg\u00fan se cree com\u00fanmente, el n\u00famero de muertos en la peste negra habr\u00eda sido de 50 millones\u201d, subraya Benedictow en su libro, publicado en 2004. \u201cSe trata de un resultado verdaderamente alucinante, aterrador y hasta desconcertante para quienes posean una sensibilidad emocional intacta. Eclipsa, incluso, los horrores de la Segunda Guerra Mundial, y afect\u00f3 al doble de las personas asesinadas por el r\u00e9gimen de Stalin en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">C\u00f3mo se gesta una pandemia<\/h3>\n\n\n\n<p>La peste negra empez\u00f3 en 1331 en alg\u00fan lugar de China, posiblemente procedente del antiguo foco de Yunnan-Birmania, se\u00f1ala el libro \u201cEcolog\u00eda y epidemiolog\u00eda de las infecciones parasitarias\u201d. Para 1338 ya estaba en Rusia y en Europa fue detectada en 1346, en la ciudad portuaria de Caffa, pen\u00ednsula de Crimea.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces el imperio mongol estaba en su auge y hab\u00eda trazado rutas terrestres comerciales por las que tambi\u00e9n se trasladar\u00eda la peste, que a su paso fue arrasando con poblados enteros. El arranque fue lento. Dada la vastedad de las estepas y la escasez de poblaci\u00f3n, a la bacteria le tom\u00f3 quince a\u00f1os llegar a Caffa, de donde saltar\u00eda al resto de Europa y causar\u00eda los mayores estragos documentados.<\/p>\n\n\n\n<p>En el a\u00f1o 1346 Caffa (hoy Feodosia) estaba sitiada por el ej\u00e9rcito mongol, que lleg\u00f3 a la pen\u00ednsula a trav\u00e9s de la Ruta de la Seda, con el prop\u00f3sito de apropiarse de ese enclave estrat\u00e9gico. Sin embargo, la enfermedad empez\u00f3 a manifestarse en las filas mongolas y los soldados sucumb\u00edan ante ese enemigo invisible.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el cronista genov\u00e9s Gabriele de Mussis, los guerreros lanzaban con catapultas los cad\u00e1veres de sus muertos para contaminar la ciudad. Lo que, de ser verdad, ser\u00eda el primer ataque bacteriol\u00f3gico de la historia. Lo cierto es que, de una u otra manera, la peste logr\u00f3 pasar los muros de Caffa y cuando los mercaderes genoveses, que manten\u00edan ah\u00ed una importante colonia comercial, escaparon de la ciudad se llevaron consigo la bacteria. Una buena parte muri\u00f3 a bordo, pero otros desembarcaron en G\u00e9nova, Venecia y otros puertos de Italia, desde donde a finales de 1347 la peste se difundi\u00f3 al resto de Europa.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde Italia se traslad\u00f3 al territorio franc\u00e9s, a la pen\u00ednsula ib\u00e9rica, a las islas brit\u00e1nicas y al resto del continente. Solo Islandia y Finlandia se salvaron, debido a que la peste aminoraba su avance en climas fr\u00edos y con baja humedad.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con el profesor Antoni Virgili, de la Universidad Aut\u00f3noma de Barcelona, la propagaci\u00f3n por v\u00eda mar\u00edtima pod\u00eda alcanzar unos 40 kil\u00f3metros diarios, mientras que por v\u00eda terrestre oscilaba entre 0.5 y 2 kil\u00f3metros. \u201cLas grandes ciudades comerciales eran los principales focos de recepci\u00f3n. Desde ellas, la plaga se transmit\u00eda a los burgos y las villas cercanas, que, a su vez, irradiaban el mal hacia otros n\u00facleos de poblaci\u00f3n pr\u00f3ximos y hacia el campo circundante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/305-MAG-PESTE-NEGRA-3-e1589213954217.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"993\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/05\/305-MAG-PESTE-NEGRA-3-993x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51040\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfDe ratas a humanos?<\/h3>\n\n\n\n<p>Los europeos medievales entendieron la peste como un castigo divino, pero hoy sabemos que es una infecci\u00f3n bacteriana grave transmitida principalmente por las pulgas. El organismo que la provoca es un bacilo que vive en peque\u00f1os roedores. Se trata de una zoonosis, una enfermedad que pasa de animales a personas.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con la revista <em>Investigaci\u00f3n y Ciencia<\/em>, los reservorios animales de la bacteria culpable, llamada yersinapestis, son roedores como ratas, ardillas y ratones de campo; mientras que las principales responsables de transmitirla son las pulgas. Cuando una pulga infectada le pica a una persona, le transmite la bacteria y le provoca la peste bub\u00f3nica; pero si esa bacteria llega a los pulmones causa la peste neum\u00f3nica. La enfermedad tambi\u00e9n se transmite por contacto directo con tejidos infectados y por respirar gotitas expelidas por personas enfermas.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Edad Media la forma m\u00e1s frecuente fue la bub\u00f3nica. Seg\u00fan la revista <em>National<\/em> <em>Geographic<\/em>, el contagio se daba con mucha facilidad porque ratas y personas conviv\u00edan en graneros, molinos y casas (donde se almacenaba grano); circulaban por los mismos caminos e incluso viajaban en los mismos medios de transporte, como los barcos. Sin embargo, nuevos estudios sugieren que tal vez las ratas no sean las verdaderas culpables de la pandemia, puesto que las pulgas infectadas no solo se trasladaban en roedores y su principal veh\u00edculo m\u00e1s bien fueron los seres humanos, debido a los escasos h\u00e1bitos de aseo que hab\u00eda entonces. Esto explicar\u00eda mejor la asombrosa rapidez con que se esparci\u00f3 la peste.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que se manifestaran los primeros s\u00edntomas de la enfermedad, la bacteria rondaba los hogares durante un periodo de 16 a 23 d\u00edas. Una vez que aparec\u00edan s\u00edntomas, transcurr\u00edan entre tres y cinco d\u00edas m\u00e1s hasta que se produc\u00edan las primeras muertes y empezaba el horror.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las tres formas de la muerte negra<\/h3>\n\n\n\n<p>Durante el Medievo la peste se manifest\u00f3 en sus tres formas: bub\u00f3nica, septic\u00e9mica y neum\u00f3nica. Estas dos \u00faltimas no dejaban supervivientes y mataban en el plazo de unas horas. La gente pod\u00eda estar sana por la ma\u00f1ana, desarrollar fiebre alta en la tarde y morir en la noche.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Bub\u00f3nica<\/strong>. Es la forma m\u00e1s frecuente de la peste y se le conoce como peste bub\u00f3nica primaria. Se manifiesta en ingles, axilas o cuello, con la inflamaci\u00f3n de los n\u00f3dulos del sistema linf\u00e1tico, acompa\u00f1ada de supuraciones y fiebres altas que provocan en los enfermos escalofr\u00edos y delirio. El ganglio linf\u00e1tico inflamado, que puede alcanzar el tama\u00f1o de un huevo de gallina, recibi\u00f3 el nombre de bub\u00f3n. De ah\u00ed el t\u00e9rmino \u201cpeste bub\u00f3nica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Septic\u00e9mica<\/strong>. La infecci\u00f3n pasa a la sangre y se manifiesta en forma de visibles manchas oscuras en la piel. De ah\u00ed viene el nombre \u201cmuerte negra\u201d que recibi\u00f3 la pandemia.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Neum\u00f3nica<\/strong> o pulmonar. Esta forma de la peste afecta el aparato respiratorio y provoca una tos expectorante que facilita el contagio a trav\u00e9s del aire. Es especialmente virulenta e invariablemente mortal si no se recibe tratamiento dentro de las 24 horas siguientes a la aparici\u00f3n de los s\u00edntomas. Se considera que esta forma de la peste es una de las enfermedades con m\u00e1s posibilidades de ser empleadas en un ataque de bioterrorismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los vestigios y testimonios de la \u00e9poca de la pandemia medieval sugieren que esta fue, sobre todo, de peste bub\u00f3nica, esparcida mayormente a trav\u00e9s de barcos y personas que sin saberlo transportaban ratas y pulgas infectadas.<\/p>\n\n\n\n<p>A la fecha, casi 700 a\u00f1os m\u00e1s tarde, la letalidad de la peste bub\u00f3nica oscila entre el 50 y 60 por ciento si no hay un tratamiento m\u00e9dico; mientras que la de la peste septic\u00e9mica y la neum\u00f3nica es cercana al 100 por ciento. Con un tratamiento precoz y adecuado la letalidad se reduce a entre el 5 y el 15 por ciento, pero en la Edad Media no hab\u00eda forma alguna de hacer frente a una enfermedad tan grave.<\/p>\n\n\n\n<p>La llamaron \u201cpeste\u201d por el hedor que desprend\u00edan los bubones al reventar y \u201cnegra\u201d por los s\u00edntomas de la infecci\u00f3n en sus formas bub\u00f3nica y septic\u00e9mica: oscuras p\u00fastulas, manchas negras y gangrena en manos, pies, labios y la punta de la nariz. Se\u00f1ales que en aquel tiempo fueron interpretadas como manifestaciones de la ira de Dios.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Los m\u00e9dicos medievales<\/h3>\n\n\n\n<p>Es una perturbadora m\u00e1scara conocida en casi todos los grandes carnavales modernos y se ha popularizado m\u00e1s ahora que el planeta est\u00e1 hablando de una nueva pandemia. Tiene forma de pico de ave y va acompa\u00f1ada por una t\u00fanica oscura que llega hasta el tobillo, una vara, guantes y un sombrero de ala ancha. Se trata de la vestimenta utilizada por los m\u00e9dicos durante la peste negra.<\/p>\n\n\n\n<p>La m\u00e1scara ten\u00eda cristales para proteger los ojos y el m\u00e9dico respiraba a trav\u00e9s de ese pico para filtrar las miasmas y malos olores desprendidos por las p\u00fastulas vivas y la carne en descomposici\u00f3n. El largo pico de ave serv\u00eda para depositar sustancias que mitigaban la pestilencia. Usaban trozos de \u00e1mbar gris, mirra, l\u00e1udano, p\u00e9talos de rosa, hojas de menta, alcanfor, clavo de olor y todo lo que al m\u00e9dico le pareciera \u00fatil para neutralizar esa \u201cmaldad\u201d que saturaba el aire.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, la m\u00e1scara los proteg\u00eda de los frecuentes estallidos de los bubones.<\/p>\n\n\n\n<p>La vara era empleada para examinar al paciente desde una distancia prudente y as\u00ed evitar el contacto. La t\u00fanica, de piel gruesa encerada, y los guantes, zapatos y sombrero, confeccionados con piel de cabra, ten\u00edan la misi\u00f3n de no permitir que la piel estuviera expuesta al aire ni en contacto con los enfermos.<\/p>\n\n\n\n<p>De todas formas, no hab\u00eda mucho que los m\u00e9dicos pudieran hacer en esa \u00e9poca en la que todo estaba dominado por la religi\u00f3n y la superstici\u00f3n y los antibi\u00f3ticos estaban lejos de aparecer. Pese a todas las precauciones, muchos murieron v\u00edctimas de la peste.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La enfermedad hoy d\u00eda<\/h3>\n\n\n\n<p>En la actualidad la peste negra no ha desaparecido, nada m\u00e1s est\u00e1 controlada, porque ahora se sabe c\u00f3mo se transmite y se trata con antibi\u00f3ticos. La bacteria ha convivido con nosotros desde hace miles de a\u00f1os y en los siguientes cuatrocientos a\u00f1os tras la gran epidemia del siglo XIV apareci\u00f3 y desapareci\u00f3 en brotes espor\u00e1dicos matando a millones de personas m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>De 2010 a 2015, se registraron m\u00e1s de 3,248 casos en todo el mundo, incluidas 584 muertes, seg\u00fan la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud. Los tres pa\u00edses donde es m\u00e1s end\u00e9mica son la Rep\u00fablica Democr\u00e1tica del Congo, Madagascar y Per\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada a\u00f1o en Estados Unidos hay cerca de una docena de casos de peste. Entre 1900 y 2012, ocurrieron 1,006 casos confirmados o probables en ese pa\u00eds norteamericano. M\u00e1s del 80 por ciento en la forma bub\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el tratamiento adecuado al menos el 85 por ciento de las v\u00edctimas actuales sobrevive a la enfermedad; pero debido a sus antecedentes, la peste no deja de ser preocupante y causa alarma cada vez que resurge. Tantos siglos despu\u00e9s de la pandemia medieval todav\u00eda no existen una vacuna eficaz, pero los antibi\u00f3ticos modernos pueden prevenir complicaciones y reducir la tasa de letalidad cuando se administran lo suficientemente r\u00e1pido.<\/p>\n\n\n\n<p>Para evitar la peste, la higiene es primordial. Deben mantenerse las pulgas a raya, tanto en la casa como en el pelaje de las mascotas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la Edad Media una enfermedad que hoy conocemos bien aniquil\u00f3 a m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n europea. 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