{"id":51393,"date":"2020-07-13T10:09:16","date_gmt":"2020-07-13T16:09:16","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=51393"},"modified":"2024-01-04T14:48:19","modified_gmt":"2024-01-04T20:48:19","slug":"fabio-gadea-mantilla-el-padre-de-pancho-madrigal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/perfil\/fabio-gadea-mantilla-el-padre-de-pancho-madrigal\/","title":{"rendered":"Fabio Gadea Mantilla, el padre de Pancho Madrigal"},"content":{"rendered":"\n<p>A los treinta minutos de hablar por tel\u00e9fono, Fabio Gadea Mantilla pide un momento para tomar un trago de agua. \u201cMe vas a matar\u201d, dice de repente con un tono seco, y remata a manera de broma, pero con algo de verdad: \u201cMe vas a dejar sin voz\u201d, por la cantidad de minutos que lleva hablando sin parar, para luego volver a una pl\u00e1tica en la que recuerda an\u00e9cdotas de su infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin duda, se nota la cantidad de a\u00f1os que han pasado por \u00e9l. No obstante, su voz siempre sale con tanta claridad y robustez, que por momentos uno olvida que al otro lado del tel\u00e9fono habla un se\u00f1or de 88 a\u00f1os de edad. Que en ocasiones confunde datos, nombres y fechas, pero que todav\u00eda conserva el gusto por la descripci\u00f3n y los detalles, sobre todo a la hora de recordar historias de aquel Ocotal espeso, con caminos escabrosos, cuestas y pedregales.<\/p>\n\n\n\n<p>De Ocotal sali\u00f3 en tiempos que por las trochas accidentadas demoraba casi 15 horas en llegar a Managua. Montado sobre sacos de caf\u00e9 que llevaba el \u00fanico cami\u00f3n del pueblo, no pod\u00eda imaginar que su voz acompa\u00f1ar\u00eda por las ma\u00f1anas a varias generaciones durante tantos a\u00f1os. Que los cuentos de caminos de sus primos y hermanos en aquellas lejanas tardes en las que iban a cazar al monte servir\u00edan para nutrir los miles de escritos sobre uno de los personajes m\u00e1s emp\u00e1ticos de la parte rural nicarag\u00fcense: Pancho Madrigal.<\/p>\n\n\n\n<p>Claro que no lo imagin\u00f3, y quiz\u00e1 no tenga o no tengamos conciencia, pienso mientras lo escucho hablar, sobre la capacidad que tuvo para absorber y expresar el lenguaje del hombre rural de aquellos a\u00f1os que, como anclado en el tiempo, todav\u00eda conserva su esencia al d\u00eda de hoy. Lo que s\u00ed imagin\u00f3 y s\u00ed estaba seguro era de hacer de radio Corporaci\u00f3n la emisora m\u00e1s escuchada en todos los rincones de Nicaragua. Lo sab\u00eda porque fueron sus vigorosos a\u00f1os de \u201ccoraje y juventud que quisiera tener hoy\u201d. Aunque de inmediato rectifica: \u201cCoraje, lo tengo; sentido com\u00fan, lo tengo; relaciones, la gente me quiere much\u00edsimo m\u00e1s\u201d. De la juventud no dice una palabra. De ello, de esos a\u00f1os de joven y de otros que lo marcaron mucho m\u00e1s, hablaremos m\u00e1s adelante.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/307-Mag-FABIO2P-e1594654634623.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"684\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/307-Mag-FABIO2P-1024x684.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51396\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">En la cabina de Radio Corporaci\u00f3n, Fabio Gadea Mantilla al frente del micr\u00f3fono.<br>Foto: \u00d3scar Navarrete<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>En las \u00faltimas semanas, mientras el mundo muere de miedo por una pandemia, Norma Helena Gadea solo se ha podido comunicar por tel\u00e9fono con su t\u00edo, Fabio Gadea Mantilla. Ella, una notable cantante de 64 a\u00f1os de edad con varias enfermedades que la aquejan, y \u00e9l, acerc\u00e1ndose a los 90, mantienen una estricta cuarentena que los ha alejado f\u00edsicamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces Fabio Gadea le suele enviar a su sobrina correos electr\u00f3nicos con escritos suyos, y en ocasiones conversan durante horas, de poes\u00eda, de m\u00fasica, de pel\u00edculas, de pol\u00edtica. Otros d\u00edas la llama para preguntarle sobre algunas recetas de su ni\u00f1ez en Ocotal. Hace poco le pregunt\u00f3 sobre un preparo que se llama Sart\u00e9n, una mezcla de masa con crema, chiltomas, entre otras especias. A Norma Helena le ense\u00f1\u00f3 a cocinar esas comidas do\u00f1a Elena Mantilla Ir\u00edas, madre de Fabio. Y es por eso que en estos d\u00edas \u201cde alcahueta le prepar\u00e9 Sart\u00e9n, para que se le quitara el antojo\u201d, dice ella.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Norma Helena, desde que muri\u00f3 su pap\u00e1 Heriberto hace m\u00e1s de cinco a\u00f1os, Fabio Gadea es como su padre. Sabe, adem\u00e1s, que \u00e9l la quiere tanto como la quiso su pap\u00e1. \u201cYo s\u00e9 que \u00e9l siente orgullo de m\u00ed, saca pecho conmigo, como lo hac\u00eda mi pap\u00e1\u201d, dice Norma Helena.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las conversaciones Fabio menciona a su sobrina Norma Helena como \u201cla que canta como los \u00e1ngeles\u201d. Siempre est\u00e1 pendiente de sus conciertos y los disfruta como un espectador cautivo que siente cada una de sus canciones. En la \u00faltima presentaci\u00f3n, antes de la cuarentena prolongada, despu\u00e9s de una interpretaci\u00f3n se abrazaron y lloraron juntos, recordando a los familiares que ya no est\u00e1n con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo siempre tengo comunicaci\u00f3n con \u00e9l porque adem\u00e1s s\u00e9 que est\u00e1 solo: en muy poco tiempo perdi\u00f3 a mi t\u00eda Thelma (esposa de Fabio), a mi pap\u00e1 (hermano de Fabio) y a su hijo (Carlos Emilio)\u201d, refiere Norma Helena. En solo cinco d\u00edas, entre el 16 y el 21 de marzo de 2015, fallecieron Carlos Emilio, su hijo, y Heriberto, su hermano y padre de Norma Helena. Dos a\u00f1os antes, el 12 de enero de 2013, muri\u00f3 su esposa, Thelma Vogel. \u201cS\u00e9 que en esta edad tiene una gran tristeza en el fondo\u201d, expresa Norma Helena.<\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os, sin embargo, Fabio los ha asumido bien, dicen sus familiares. Mantiene la pulcritud a la hora de vestir y la galanter\u00eda para hablar con las mujeres. \u201cEn 60 a\u00f1os que tengo, nunca he visto a mi t\u00edo desarreglado\u201d, dice su sobrina. \u201cSigue visti\u00e9ndose n\u00edtido, oloroso, siempre piropeador: envejeci\u00f3 con mucha elegancia\u201d, agrega.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo la pandemia ha hecho que Fabio no llegue a la radio que fund\u00f3 hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os junto a tres personas m\u00e1s: Jos\u00e9 Castillo Osejo, Julio \u00c1lvarez y Carlos Gadea, su hermano menor y el \u00fanico que le queda vivo. Porque incluso un d\u00eda despu\u00e9s del entierro de su esposa, \u00e9l lleg\u00f3 a su oficina a escribir una carta como homenaje a su \u00faltimo gran amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de la cuarentena, Carlos, su hermano, lo llegaba visitar con su familia todos los domingos para almorzar en su casa, en la que vive con la hija que tuvo con Thelma Vogel. Ahora Fabio escribe y graba desde su casa para que luego se transmita en la radio, por el temor al virus.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/307-Mag-FGadea-3-e1594655266335.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"622\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/307-Mag-FGadea-3-622x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51404\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">De ni\u00f1o, Gadea Mantilla trabaj\u00f3 vendiendo productos en Ocotal y Managua.<br>Foto: Cortes\u00eda Fabio Gadea<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>A los 14 a\u00f1os de edad Fabio Gadea Mantilla conoci\u00f3 el pavimento. \u201cBonito fue ver esas callecitas\u201d, dice cuando recuerda el d\u00eda que lleg\u00f3 al barrio El Calvario, ahora absorbido por el mercado Oriental de Managua. Tambi\u00e9n vio por primera vez a una se\u00f1ora, vestida con un camis\u00f3n largo sobre su ropa barriendo una de las aceras, que m\u00e1s adelante sabr\u00eda que era Nicolasa Sevilla, jefa de las turbas de la dictadura somocista.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero lo que m\u00e1s le sorprendi\u00f3 fue escuchar los pregones de los vendedores ambulantes. En su pueblo, Ocotal, dice que los vendedores ambulantes no pregonaban: \u201cAqu\u00ed va la cebolla, el tomate\u201d, \u201c\u00bfNo va a querer tortilla?\u201d. No. En su pueblo los vendedores iban de casa en casa ofreciendo sus productos. Por eso cuando escuch\u00f3 los primeros gritos sinti\u00f3 que era algo incre\u00edble.<\/p>\n\n\n\n<p>Fabio hab\u00eda crecido en una familia rural que, sin embargo, ten\u00eda una vena art\u00edstica. Hijo de Ram\u00f3n Gadea Machado, un componetodo: pistolas, m\u00e1quinas de coser, joyas, despulpadoras o lo que hubiera, y de Elena Mantilla Ir\u00edas, una ama de casa de la aristocracia rural, hija del primer abogado de Nueva Segovia: Manuel Mantilla Calder\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Elena Mantilla era quien ten\u00eda la vena art\u00edstica que Fabio y otros familiares, como Norma Helena, heredaron. A Elena le gustaba mucho leer, escribir versos y poes\u00eda rom\u00e1ntica. A Fabio desde peque\u00f1o no le gustaban las matem\u00e1ticas, pero s\u00ed la gram\u00e1tica, la poes\u00eda, las artes, pues. Mientras que Norma Helena fue secretaria de su abuela, y dice que \u201cle absorbi\u00f3 todo\u201d, hasta las recetas de comidas que su t\u00edo le pedir\u00eda muchos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>El matrimonio Gadea Mantilla tuvo cuatro hijos: Heriberto, el mayor y padre de la cantante; Jos\u00e9 Ram\u00f3n, agricultor; Fabio y Carlos, actualmente el segundo al mando de radio Corporaci\u00f3n. De todos ellos solo quedan vivo estos dos \u00faltimos.<br>De peque\u00f1o a Fabio lo recuerdan como callado, gordito y miedoso con los cuentos de caminos. A los 14 a\u00f1os de edad se gan\u00f3 una beca para estudiar en un instituto en Le\u00f3n, de cuya traves\u00eda recuerda todos los detalles.<\/p>\n\n\n\n<p>Trabaj\u00f3 desde los 16 a\u00f1os de edad, vendiendo costuras de vestidos, de zapatos, \u201cde todo\u201d, hasta que le entr\u00f3 el virus de la radio. Por ese tiempo lleg\u00f3 a su casa, buscando un cuarto para alquilar, el reconocido actor radial Mamerto Mart\u00ednez. A Fabio le gustaba hablar con \u00e9l y un d\u00eda Mart\u00ednez se lo llev\u00f3 a la radio en la que trabajaba, La voz de Am\u00e9rica Central, una de las tres que exist\u00edan en esa \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en tantos oficios de entonces, el elenco art\u00edstico de la radio era bohemio. Y un d\u00eda, con sus tragos, Mamerto dej\u00f3 a Fabio solito frente a los micr\u00f3fonos. Lo \u00fanico que le dijo fue: \u201cHace lo que yo hago\u201d. El muchacho temblaba de los nervios y esta an\u00e9cdota lo marc\u00f3 tanto que todav\u00eda recuerda la primera canci\u00f3n que anunci\u00f3 en la radio: <em>Para Elisa<\/em>, de Beethoven.<br>\u201cCon una voz gangosa, pastosa, espantosa\u201d, dice ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue tan malo anunciando canciones que al d\u00eda siguiente lleg\u00f3 el due\u00f1o de la radio preguntando:<br>\u2013\u00bfQui\u00e9n fue el b\u00e1rbaro que dej\u00f3 a un cipote hablando aqu\u00ed?<\/p>\n\n\n\n<p>Mamerto Mart\u00ednez asumi\u00f3 la responsabilidad y se comprometi\u00f3 en adiestrar al muchacho. A los seis meses de pr\u00e1ctica, Fabio era un locutor de planta. M\u00e1s de 60 a\u00f1os despu\u00e9s es dif\u00edcil hablar de la radiodifusi\u00f3n en Nicaragua sin mencionar su nombre.<\/p>\n\n\n\n<p>Comenz\u00f3 ganando 1.50 c\u00f3rdobas en tiempos que una Coca Cola val\u00eda 10 centavos y una entrada al cine 25 centavos. Tiempo despu\u00e9s pas\u00f3 a la Radio Mundial, a narrar novelas que le cambiaron la vida, como El derecho de nacer, que era tan popular en Managua que al momento de la transmisi\u00f3n se pod\u00eda escuchar de lado a lado por las calles. M\u00e1s adelante crear\u00eda al personaje de Pancho Madrigal, con el que se volvi\u00f3 un emblema de la radio.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/307-Mag-FGadea-1-e1594655362418.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"839\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/307-Mag-FGadea-1-839x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51406\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Fabio Gadea fund\u00f3 Radio Corporaci\u00f3n a los 33 a\u00f1os de edad, junto a tres personas m\u00e1s.<br>Foto: Cortes\u00eda Fabio Gadea<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Puede ser una contradicci\u00f3n: en dos crisis la radio Corporaci\u00f3n ha alcanzado los primeros lugares de audiencia. La primera fue despu\u00e9s del terremoto de 1972 y la segunda en la rebeli\u00f3n de abril de 2018.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1972, dos d\u00edas despu\u00e9s del terremoto, la radio empez\u00f3 a transmitir para dar \u00e1nimo y hacer servicios sociales todo el d\u00eda: de familiares desaparecidos, de personas que necesitaban medicina, etc. La misi\u00f3n era ser la voz del pueblo agobiado y dar el mensaje: \u201cHay que levantarse y seguir trabajando\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2018 la historia de la radio fue diferente. La Corporaci\u00f3n no solamente transmiti\u00f3 a trav\u00e9s de las ondas hertzianas la represi\u00f3n del gobierno de Daniel Ortega, sino que se transform\u00f3 en un medio de comunicaci\u00f3n web, con gran presencia y alcance a trav\u00e9s de redes sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Hubo desavenencias, como en toda empresa, con algunos de sus antiguos socios fundadores: Julio \u00c1lvarez y Jos\u00e9 Castillo Osejo. Y con alg\u00fan otro colega, como Otto de la Rocha, a quien Fabio descubri\u00f3 en Radio Mundial, o el profesor Julio C\u00e9sar Sandoval.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo me acuerdo, ni me quiero acordar, hablan muy bien de uno cuando est\u00e1n de largo (\u2026) Lo siento, hermano, no puedo hablar de \u00e9l (Fabio Gadea), me cae muy mal. No puedo ser hip\u00f3crita\u201d, dijo Sandoval en vida, a la revista <em>Magazine<\/em> en 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>De la Rocha, en cambio, se refiri\u00f3 a \u00e9l en aquella publicaci\u00f3n, como \u201cun hombre inteligente, como escritor de los cuentos de Pancho Madrigal es insuperable\u201d. Sin embargo, al referirse a la similitud que exist\u00eda entre este personaje y el que cre\u00f3 \u00e9l: Lencho Catarr\u00e1n, dec\u00eda era como tener una barber\u00eda y llegar a aprender. \u201cEl joven se convierte en un buen barbero y luego se encuentra con la prohibici\u00f3n del maestro: mir\u00e1 vos no pod\u00e9s independizarte. \u00bfQu\u00e9 es esto?\u201d, dijo hace 13 a\u00f1os De la Rocha, quien muri\u00f3 hace poco.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de discordias, represi\u00f3n, cierres, censuras y ahora una pandemia, Fabio Gadea Mantilla, a\u00fan sin su presencia f\u00edsica, se encuentra todos los d\u00edas preparado para transmitir, como desde hace m\u00e1s de medio siglo, a las 3:55 de la ma\u00f1ana en radio Corporaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/ONA_Fabio-Gadea4-e1594655427536.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"625\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/ONA_Fabio-Gadea4-1024x625.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51409\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">En 2011 fue segundo lugar en las votaciones para presidente de Nicaragua. En la foto, flaqueado a la izquierda por Eduardo Montealegre y a la derecha por Edmundo Jarqu\u00edn.<br>Foto: \u00d3scar Navarrete.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\"\/>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Su gran amor<\/h3>\n\n\n\n<p>Fabio Gadea Mantilla conoci\u00f3 a su esposa, Thelma Vogel, hace m\u00e1s de 50 a\u00f1os, en un cursillo religioso en el antiguo Pedag\u00f3gico La Salle. \u201cLo quiero tanto\u201d, dijo Vogel a esta revista en 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>El romance entre ellos empez\u00f3 en 1967 y se mantuvo como el primer d\u00eda hasta 2013, cuando muri\u00f3 Thelma en Costa Rica. \u201c\u00c9l ya no est\u00e1 mal, es bien portado, aunque si tuviera otra (amante) me har\u00eda la desentendida porque no lo voy a dejar\u201d, dijo ella en aquella ocasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Juntos tuvieron seis hijos, incluidos de otros matrimonios. De su primera esposa Fabio Gadea Mantilla aclara que no le gusta hablar.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/307-Mag-FGadea-2-e1594655489274.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/307-Mag-FGadea-2-768x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51410\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">En 1982 se exili\u00f3 en Costa Rica y se convirti\u00f3 en el jefe de divulgaci\u00f3n de la Contra.<br>Foto: Cortes\u00eda Fabio Gadea.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Datos sobre el aut\u00e9ntico Pancho Madrigal<\/h3>\n\n\n\n<p>Fue candidato a la Presidencia en 2011 por el Partido Liberal Independiente, con en el que obtuvo el 31 % de los votos. Aunque \u00e9l denunci\u00f3 que las elecciones fueron fraudulentas y por esa raz\u00f3n declin\u00f3 a asumir la diputaci\u00f3n que le correspond\u00eda por ley.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1982, se exili\u00f3 en Costa Rica y all\u00e1 se volvi\u00f3 el jefe de divulgaci\u00f3n de la contrarrevoluci\u00f3n que peleaba contra el r\u00e9gimen sandinista.<\/p>\n\n\n\n<p>Es consuegro de Arnoldo Alem\u00e1n, expresidente y acusado de corrupci\u00f3n. Su hijo, Jer\u00f3nimo, se cas\u00f3 con Mar\u00eda Dolores, hija de Alem\u00e1n. Por este parentesco un peri\u00f3dico nacional denunci\u00f3 que el gobierno de Alem\u00e1n \u201cgalop\u00f3\u201d para instalar agua, luz el\u00e9ctrica y reparar un camino en su hacienda El Galope, en Carretera a Masaya.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHay muchas cosas en que no estoy de acuerdo con Arnoldo Alem\u00e1n. Me llevo bien, pero somos parientes y no se debe ventilar eso en p\u00fablico\u201d, dijo en 2007.<\/p>\n\n\n\n<p>Le gusta mucho leer, y en Navidad y Semana Santa los pasa en Ocotal, leyendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s de empresario radial, locutor y actor, pinta \u00f3leos, rasca la guitarra, declama, y escribe versos y canciones.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con m\u00e1s de 60 a\u00f1os en la radiodifusi\u00f3n, Fabio Gadea Mantilla ha recorrido una intensa vida desde los micr\u00f3fonos. Testigo de desastres naturales y dictaduras, esta es la historia m\u00e1s all\u00e1 de la potente voz radial<\/p>\n","protected":false},"author":8,"featured_media":51401,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[15],"tags":[5065,5066],"class_list":["post-51393","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-perfil","tag-fabio-gadea-mantilla","tag-pancho-madrigal"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51393","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/8"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=51393"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51393\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58719,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51393\/revisions\/58719"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/51401"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=51393"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=51393"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=51393"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}