{"id":51550,"date":"2020-08-03T10:11:28","date_gmt":"2020-08-03T16:11:28","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=51550"},"modified":"2024-01-04T14:31:54","modified_gmt":"2024-01-04T20:31:54","slug":"vida-y-muerte-del-doctor-alejandro-pereira-el-pereirista","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/vida-y-muerte-del-doctor-alejandro-pereira-el-pereirista\/","title":{"rendered":"Vida y muerte del doctor Alejandro Pereira, el \u00abpereirista\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p>En el cuarto d\u00eda de su tratamiento contra la Covid-19, el doctor Alejandro Pereira empez\u00f3 a recuperar el color y dej\u00f3 de necesitar el tanque de ox\u00edgeno que lo ayudaba a respirar. Poco despu\u00e9s incluso pudo hablar. \u201cAqu\u00ed voy, haciendo el esfuerzo\u201d, le dijo a su hijo F\u00e9lix a trav\u00e9s de una videollamada. Varado en Estados Unidos, el muchacho se tom\u00f3 un par de tragos para celebrar que su padre ya estaba bien. En ese momento no exist\u00edan razones para pensar lo contrario.<\/p>\n\n\n\n<p>Nueve d\u00edas antes el doctor Pereira, optometrista de toda la vida, se hab\u00eda sentido enfermo y tuvo que abandonar sus labores en el Centro Visual Pereira, fundado por \u00e9l en 2001. Adicto al trabajo, sol\u00eda atender a sus pacientes incluso cuando ten\u00eda fiebre o cuando sent\u00eda fuertes dolores de cabeza; pero esta vez fue diferente.<\/p>\n\n\n\n<p>Se sinti\u00f3 mal y decidi\u00f3 irse a casa. \u201c\u00c9l no quer\u00eda ir a un hospital. Lo dijo desde el principio\u201d, recuerda su hijo en una videollamada desde Florida, EE. UU. Un neum\u00f3logo lo visit\u00f3 y tras un chequeo lo diagnostic\u00f3 con bronquitis. Tom\u00f3 el tratamiento al pie de la letra, durante tres d\u00edas, pero al cuarto&#8230; F\u00e9lix hace una pausa y aparta la c\u00e1mara del tel\u00e9fono para que no lo vean llorar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l tambi\u00e9n es optometrista, como lo fueron su padre y su abuelo, y como lo son dos de sus hermanos. El doctor Alejandro Pereira tuvo ocho hijos (siete hombres y una mujer) y sol\u00eda decirles que \u201cel mejor legado\u201d que les dejar\u00eda era \u201cun nombre limpio\u201d. \u201cPueden decir \u2018ese viejo pel\u00f3n, arrecho\u2019, pero nadie puede decir \u2018ese ladr\u00f3n\u2019\u201d, afirmaba.<\/p>\n\n\n\n<p>A lo largo de m\u00e1s de cinco d\u00e9cadas en el campo de la optometr\u00eda, atendi\u00f3 a presidentes, excomandantes y a ciudadanos de a pie; a millonarios y a gente pobre. \u201cA todos los trataba por igual\u201d, dice su hijo.<\/p>\n\n\n\n<p>A partir de los 19 a\u00f1os de edad trabaj\u00f3 cada d\u00eda de su vida, salvo en la d\u00e9cada de los ochenta cuando estuvo preso durante catorce meses, acusado injustamente por \u201cconspirar contra la revoluci\u00f3n\u201d. Y exceptuando, tambi\u00e9n, los d\u00edas en que estaba de viaje o se escapaba a su casa en la playa de Quizal\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de que en Nicaragua estallara la pandemia del nuevo coronavirus, el doctor Pereira estaba casi listo para al fin retirarse a descansar, dejando su \u00f3ptica en manos de F\u00e9lix. Pero a sus 75 a\u00f1os de edad todav\u00eda hac\u00eda planes pensando en diez y hasta quince a\u00f1os a futuro. Despu\u00e9s de todo, era un hombre fuerte, sin problemas de salud.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00c9l nunca me dijo que ten\u00eda miedo\u201d, cuenta su hijo. \u201cPero yo s\u00e9 que no se quer\u00eda morir. Todav\u00eda no quer\u00eda irse\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/308-MAG-PEREIRA-1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"562\" height=\"829\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/308-MAG-PEREIRA-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51553\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/308-MAG-PEREIRA-1.jpg 562w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/308-MAG-PEREIRA-1.jpg 203w\" sizes=\"(max-width: 562px) 100vw, 562px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Uno de sus pasatiempos favoritos era andar en cuadraciclo en la playa.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 Alejandro Pereira Malesp\u00edn era hijo de un leon\u00e9s y una masaya, pero naci\u00f3 en Chinandega y creci\u00f3 en Managua. Su padre fue F\u00e9lix Alejandro Pereira, fundador de la \u00d3ptica Nicarag\u00fcense, y su madre se llamaba Fulgencia Malesp\u00edn.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde chavalo era delgado, parlanch\u00edn y le gustaba andar siempre \u201cbien vestido\u201d; \u201cera bastante fachento, muy cuidadoso en eso\u201d, recuerda su amigo, el cronista deportivo Edgar Tijerino. Aunque no estudiaron juntos, coincidieron en una casa de Managua, cuando ambos llegaban a \u201chacer visita\u201d a las hermanas Rub\u00ed y la capital era una ciudad de cien mil habitantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Pereira estudi\u00f3 en el Colegio Bautista, de Managua; pero se bachiller\u00f3 en el antiguo Colegio Centro Am\u00e9rica, de Granada. Despu\u00e9s sigui\u00f3 los pasos de su padre y estudi\u00f3 optometr\u00eda. Aunque alguna vez asegur\u00f3 que no cre\u00eda en el matrimonio, tres veces crey\u00f3 en el amor y tuvo hijos en las tres relaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cVivi\u00f3 su vida de la mejor manera posible, salvo por esos meses que estuvo en prisi\u00f3n\u201d, sostiene Tijerino. En los a\u00f1os ochenta la casa de Alejandro Pereira fue cateada en once ocasiones. Buscaron entre las rosas del jard\u00edn, en el techo y debajo de las camas; pero solo encontraron un radio Sony de banda ancha, con el que se pod\u00edan sintonizar hasta 26 emisoras de otros pa\u00edses. Esa fue la \u00fanica \u201cevidencia\u201d que la Seguridad del Estado recopil\u00f3 en su contra, relat\u00f3 el doctor a la revista Magazine en febrero de 2004.<\/p>\n\n\n\n<p>Se supon\u00eda que hab\u00eda \u201cconspirado contra la revoluci\u00f3n\u201d, \u201crecibiendo orientaciones desde Langley, Virginia, cuartel general de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), a trav\u00e9s del radio Sony, una novedad en aquellos a\u00f1os de escasez\u201d. Sin embargo, 21 a\u00f1os m\u00e1s tarde, Pereira segu\u00eda afirmando que nunca hab\u00eda estado en Langley y que, por supuesto, jam\u00e1s fue el \u201ccerebro\u201d de la CIA en Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p>Su verdadero \u201cpecado\u201d, dijo en aquella ocasi\u00f3n, fueron sus frecuentes viajes a Miami, adonde iba de compras con su esposa de entonces, \u201cuna mexicana de ojos verdes\u201d. Eso le vali\u00f3 una carceleada de catorce meses, que cumpli\u00f3 entre 1982 y 1983 en las celdas del Chipote y la Zona Franca.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/308-MAG-PEREIRA-9.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"960\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/308-MAG-PEREIRA-9.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51561\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/308-MAG-PEREIRA-9.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/308-MAG-PEREIRA-9.jpg 240w\" sizes=\"(max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">El doctor y su hijo F\u00e9lix en la \u00faltima visita del muchacho a Nicaragua. Septiembre de 2019.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s de la victoria del Frente Sandinista, empez\u00f3 la \u201climpieza\u201d de somocistas. Cuando ya no quedaban familiares ni colaboradores de la dinast\u00eda, lo encontraron a \u00e9l y a \u201cotros babosos\u201d que capturaron, cont\u00f3 el doctor Pereira en febrero de 2017, en el reportaje de Magazine \u201cConfesores sin sotana\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Una madrugada de junio \u201clo sacaron en pijamas de su casa para llevarlo a las celdas del Chipote\u201d. Ah\u00ed pas\u00f3 varios meses, comiendo sobras de gallopinto descompuesto y siendo interrogado por hombres que estaban seguros de encontrarse ante un importante agente de la CIA.<\/p>\n\n\n\n<p>En la c\u00e1rcel le destrozaron los nervios con diversas formas de tortura, detr\u00e1s de las cuales se hallaba el coronel Len\u00edn Cerna, jefe de la Seguridad del Estado, quien muchos a\u00f1os despu\u00e9s acabar\u00eda convirti\u00e9ndose en su paciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo atendi\u00f3 sin resentimientos, pese a que cuando estuvo en prisi\u00f3n dos veces simularon su fusilamiento para obligarlo a hablar y en otra ocasi\u00f3n pusieron en una celda vecina una grabaci\u00f3n en la que sonaba una voz parecida a la de su esposa, quien recientemente hab\u00eda dado a luz. La voz le rogaba que delatara a los otros \u201ccontrarrevolucionarios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En 2017 relat\u00f3 a Magazine c\u00f3mo fue una de esas macabras puestas en escena:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Preparen, apunten&#8230; fuego! \u2014grit\u00f3 el hombre a cargo del fusilamiento.<br>\u2014\u00a1Alto, alto, no maten a ese perro! \u2014orden\u00f3 una voz\u2014. Dice el comandante que le quiere dar una nueva oportunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces lo llevaron a una oficina con muebles de mimbre, llena de luces blancas. Tras varios meses de encierro en una celda oscura, le costaba mantener los ojos abiertos. Cuando la vista se le acostumbr\u00f3 a la claridad lo primero que mir\u00f3 fue a un hombre que calzaba botines americanos color caf\u00e9, llevaba un Rolex en la mano izquierda, vest\u00eda una chaqueta blanca y ten\u00eda puestas unas gafas oscuras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00a1Levantate! \u00bfQu\u00e9 no me conoc\u00e9s? \u00bfSab\u00e9s qui\u00e9n soy yo? \u2014dijo el hombre.<br>\u2014Claro que s\u00e9. Usted es don Len\u00edn Cerna, lo he visto en los peri\u00f3dicos \u2014contest\u00f3 Pereira, esposado.<br>\u2014El comandante Len\u00edn Cerna, jefe de la Seguridad del Estado, hijueputa. Te acabo de perdonar la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese d\u00eda \u2014asegur\u00f3 el doctor\u2014, en aquel cuarto iluminado Cerna le pidi\u00f3 50 mil d\u00f3lares a cambio de su libertad. Como \u00e9l le respondi\u00f3 que solo ten\u00eda ahorrados 10 mil, el coronel sandinista lo encerr\u00f3 por treinta d\u00edas, sin ver la luz del sol, \u201cpara que lo pensara\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al cabo acept\u00f3 los 10 mil d\u00f3lares, que fueron entregados por la esposa de Pereira a un individuo llamado \u00d3scar Loza, exjefe de operaciones de la Direcci\u00f3n General de la Seguridad del Estado sandinista y hombre de confianza de Cerna.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero dos d\u00edas despu\u00e9s, cuando el doctor esperaba ansioso que lo dejaran en libertad, le informaron que el trato hab\u00eda sido cancelado: \u201cSe filtr\u00f3 la noticia de los reales y es mejor que le dig\u00e1s a tu mujer que los llegue a traer otra vez\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo no guardo rencor. \u00c9l ahora es mi paciente\u201d, coment\u00f3 en 2004, refiri\u00e9ndose a su antiguo verdugo. \u201cNo olvid\u00e9 pero lo perdon\u00e9\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignnone\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/308-MAG-DOCTOR-2-e1596065137670.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"800\" height=\"585\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/308-MAG-DOCTOR-2-e1596065137670.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51565\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Con compa\u00f1eros de clase en el colegio Centroam\u00e9rica, de Granada.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>En la c\u00e1rcel su n\u00famero de preso fue el 200,393. Despu\u00e9s de estar en el Chipote, lo trasladaron a la c\u00e1rcel Zona Franca cuando en los Tribunales Populares Antisomocistas ya lo hab\u00edan condenado primero a siete a\u00f1os de prisi\u00f3n y luego a quince.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue liberado gracias a un indulto concedido por Daniel Ortega Saavedra, entonces coordinador de la Junta de Gobierno. Luego de firmar \u201cuna carta de agradecimiento\u201d al Frente Sandinista, se exili\u00f3 en Estados Unidos y no regres\u00f3 al pa\u00eds mientras el partido rojinegro estuvo en el poder.<\/p>\n\n\n\n<p>En Miami fue bombero de gasolinera detr\u00e1s de un vidrio antibalas, pero pronto logr\u00f3 sacar una licencia para ejercer como optometrista en Estados Unidos. Durante varios a\u00f1os trabaj\u00f3 duro con Lino B\u00e1ez, un cubanoestadounidense que \u201cera el primero en llegar a la cl\u00ednica y el \u00faltimo en irse\u201d; y cuando se enter\u00f3 de que do\u00f1a Violeta Barrios hab\u00eda ganado las elecciones presidenciales empez\u00f3 a preparar la maleta para volver a su pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Regres\u00f3 el 17 de junio de 1990. Invirti\u00f3 sus ahorros en la cl\u00ednica de su padre y once a\u00f1os despu\u00e9s, en 2001, finalmente se independiz\u00f3. Compr\u00f3 un terreno en Altagracia para fundar su Centro Visual Pereira y los amigos le dijeron: \u201c\u00a1Est\u00e1s loco!, \u00bfc\u00f3mo vas a meterte en esa barriada?\u201d. \u201cPero mi pap\u00e1 era un visionario\u201d, dice F\u00e9lix.<\/p>\n\n\n\n<p>A esa cl\u00ednica lleg\u00f3 a buscarlo Humberto Ortega Saavedra, \u201cun cliente coqueto y exigente\u201d, en palabras del propio doctor Pereira. A \u00e9l le hizo lentes para jugar softbol, lentes para buceo y para uso cotidiano porque en ese entonces Ortega sufr\u00eda una miop\u00eda severa. El exjefe del Ej\u00e9rcito Popular Sandinista qued\u00f3 tan contento que en una de sus visitas, le dijo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Doctor, me tiene a la orden. P\u00eddame lo que quiera.<br>\u2014\u00bf&#8230;?<br>\u2014S\u00ed, lo que quiera.<br>\u2014Le voy a tomar la palabra y le quiero preguntar \u00bfpor qu\u00e9 se ensa\u00f1aron conmigo y mi familia? \u00bfPor qu\u00e9 me sacaron a fusilar y me robaron todo en 1980? \u2014pregunt\u00f3 el doctor, sin alzar la voz, y Ortega se comprometi\u00f3 a investigar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tres d\u00edas m\u00e1s tarde lo llam\u00f3 por tel\u00e9fono para explicarle que \u201chab\u00edan cometido un error y que por favor lo disculpara\u201d. A los pocos d\u00edas Len\u00edn Cerna se present\u00f3 en la cl\u00ednica para igual ofrecer disculpas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLleg\u00f3 acompa\u00f1ado de un coronel Ch\u00e1vez, un hombre chaparro, con cara de malo, que me inspir\u00f3 un miedo como pocas veces he sentido en mi vida\u201d, record\u00f3 el optometrista en 2004. No obstante, sin darle m\u00e1s vueltas al asunto, acept\u00f3 las disculpas y poco despu\u00e9s Cerna ser\u00eda uno m\u00e1s de sus clientes.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su consultorio pasaron Arnoldo Alem\u00e1n, Enrique Bola\u00f1os, Daniel Ortega, Carlos Pellas y el excomandante Tom\u00e1s Borge, as\u00ed como do\u00f1a Violeta Barrios y Aminta Granera, cuando era la primera comisionada de la Polic\u00eda.<br>\u201cLos hombres m\u00e1s ricos pasaron por el sill\u00f3n de mi papa y tambi\u00e9n los m\u00e1s humildes\u201d, afirma su hijo. \u201cNo te trataba ni mejor ni peor por ser rico o ser pobre. Era chilero con todos. Todo mundo lo quer\u00eda. No he escuchado ni un solo mal comentario sobre mi padre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El doctor Pereira no se consideraba un hombre pol\u00edtico, por eso no hac\u00eda diferencias a la hora de atender a sus pacientes. Dec\u00eda que su \u00fanica pol\u00edtica era su trabajo. \u201cYo soy pereirista. Si Pereira no trabaja, no come\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/308-MAG-LENINCERNA-e1596065294810.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"680\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/07\/308-MAG-LENINCERNA-680x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-51569\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Len\u00edn Cerna estuvo detr\u00e1s del encarcelamiento y tortura sufridos por el doctor Pereira.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque era conocido por hablar hasta por los codos, con la convincente oratoria que tienen las personas capaces de vender hielo en el \u00c1rtico, era m\u00e1s bien un hombre ermita\u00f1o, de pocos amigos cercanos. La mayor parte del tiempo se le iba entre la cl\u00ednica y su casa, donde viv\u00eda con su esposa.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca practic\u00f3 ning\u00fan deporte, pero le encantaba el beisbol. Era fan\u00e1tico del San Fernando, de Masaya, y le hac\u00eda barra incluso cuando los juegos se realizaban en el estadio de Managua y todo mundo le iba al B\u00f3er. En Grandes Ligas, su equipo eran los Yankees de Nueva York. Miraba los partidos desde la tranquilidad de su mecedora, tom\u00e1ndose un par de \u201ccoronas\u201d y pegando gritos cada vez que uno de los suyos anotaba una carrera.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n le gustaba el boxeo, una pasi\u00f3n que compart\u00eda con Edgar Tijerino. No faltaba a las veladas box\u00edsticas del gimnasio Alexis Arg\u00fcello \u2014ahora gimnasio Nicarao\u2014 e incluso las patrocinaba como anunciante. En algunas ocasiones tambi\u00e9n apadrin\u00f3 a muchachos que se iniciaban en el mundo del boxeo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero su mayor alegr\u00eda era la casa de la playa, en Quizal\u00e1. Le gustaba andar en moto sobre la arena y tomarse unas \u201ccoronas\u201d frente al mar.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima vez que F\u00e9lix lo vio en persona fue en septiembre de 2019. \u201cEstuvimos bien. Nos tomamos unos tragos. \u00c9l estaba contento\u201d, rememora. \u201cLa idea era que se iba a retirar en cinco a\u00f1os para que yo me hiciera cargo de la cl\u00ednica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La coronavirus se interpuso en todos los planes. Cuando al cuarto d\u00eda despu\u00e9s de la visita del neum\u00f3logo se hizo evidente que el tratamiento contra la bronquitis no estaba funcionando y el doctor Pereira se ve\u00eda cada vez m\u00e1s deca\u00eddo, la familia lo convenci\u00f3 para que se dejara chequear por un m\u00e9dico internista.<\/p>\n\n\n\n<p>Dijo que s\u00ed a rega\u00f1adientes. Despu\u00e9s de todo, hab\u00eda cumplido las medidas de prevenci\u00f3n necesarias contra el virus. Un posible contagio era casi inexplicable.<\/p>\n\n\n\n<p>El internista le encontr\u00f3 bajos el pulso y la saturaci\u00f3n de ox\u00edgeno y prescribi\u00f3 unos ex\u00e1menes que se le practicaron en casa. \u201cTodos estos datos me indican que \u00e9l tiene Covid\u201d, dijo al cabo. \u201cVamos a comenzar tratamiento urgente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo medicamento pareci\u00f3 dar resultado. En cuatro d\u00edas recuper\u00f3 el color en las mejillas. \u201cSe puso rosadito, ya no necesitaba ox\u00edgeno (con asistencia artificial)\u201d, recuerda F\u00e9lix. En esos d\u00edas vio llorar a su padre m\u00e1s que en toda la vida, dice. El m\u00e9dico le explic\u00f3 que uno de los efectos del tratamiento y de la Covid-19 pod\u00eda ser la depresi\u00f3n; pero, adem\u00e1s, el doctor Pereira siempre fue un hombre activo y estar en cama lo \u201cten\u00eda fatal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando creyeron que lo peor hab\u00eda pasado y adelantaron los planes para que el optometrista pudiera retirarse antes, apareci\u00f3 una hemorragia gastrointestinal severa. Aunque sus pulmones ya se encontraban bien, la infecci\u00f3n hab\u00eda afectado los intestinos. Necesitaba una transfusi\u00f3n de sangre y, no exist\u00eda escapatoria, ten\u00eda que ir al hospital.<\/p>\n\n\n\n<p>En su \u00faltima noche de vida, se miraba \u201cmal, apagado\u201d, comenta su hijo. Ya no conversaron. El doctor estaba dormido y p\u00e1lido. A la ma\u00f1ana siguiente, el mi\u00e9rcoles 3 de junio, se pidi\u00f3 una ambulancia para trasladarlo al hospital Monte Espa\u00f1a y en el camino le fall\u00f3 el coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el hospital intentaron reanimarlo, pero no lo consiguieron. El m\u00e9dico que hab\u00eda estado dando seguimiento al caso se encarg\u00f3 de darle la noticia a F\u00e9lix: \u201cYa se fue. No hay nada que hacer\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Le entregaron el cuerpo a su esposa, con la orientaci\u00f3n de enterrarlo de inmediato. El doctor Pereira fue trasladado a Masaya, porque su deseo era descansar eternamente junto a su madre.<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora F\u00e9lix se prepara para asumir la cl\u00ednica y el legado de su padre. Est\u00e1 un poco nervioso, confiesa. Tiene \u201cunos zapatos muy grandes que llenar\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En los a\u00f1os ochenta, el doctor Alejandro Pereira estuvo injustamente preso durante catorce meses; perdon\u00f3 a sus verdugos y a\u00f1os m\u00e1s tarde incluso los atendi\u00f3 en su cl\u00ednica. Luego de una vida de trabajo, estaba listo para retirarse a disfrutar un merecido descanso, pero la Covid-19 le gan\u00f3 la batalla.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":51568,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[5058,4740,5059],"class_list":["post-51550","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-alejandro-pereira","tag-humberto-ortega","tag-lenin-cerna-2"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51550","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=51550"}],"version-history":[{"count":10,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51550\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58706,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/51550\/revisions\/58706"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/51568"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=51550"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=51550"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=51550"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}