{"id":52652,"date":"2020-11-09T10:44:46","date_gmt":"2020-11-09T16:44:46","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=52652"},"modified":"2024-01-04T13:54:24","modified_gmt":"2024-01-04T19:54:24","slug":"historias-de-la-ley-fuga-aplicada-por-los-somoza","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/historias-de-la-ley-fuga-aplicada-por-los-somoza\/","title":{"rendered":"Historias de la \u00abLey Fuga\u00bb aplicada por los Somoza"},"content":{"rendered":"\n<p>Durante los a\u00f1os de los Somoza, en Nicaragua se aplicaba la \u201cley fuga\u201d, nombre eufem\u00edstico con el que popularmente se conoc\u00edan las ejecuciones extrajudiciales a reos que hab\u00edan \u201cintentado escapar\u201d. Sol\u00eda aplicarse a presos pol\u00edticos de la dictadura y a reos comunes que por alguna raz\u00f3n se convert\u00edan en una incomodidad para el r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<p>Un miembro emblem\u00e1tico de este \u00faltimo grupo fue Oliverio Casta\u00f1eda, el encantador asesino que enamor\u00f3 a la sociedad leonesa de los a\u00f1os treinta y que fue inmortalizado por el escritor Sergio Ram\u00edrez Mercado en el libro <em>Castigo divino<\/em> (1988). Cada vez que hab\u00eda audiencia, un ej\u00e9rcito de mujeres perfumadas y un tropel de curiosos se tomaba la Casa del Obrero, sent\u00e1ndose en sillas colocadas frente al estrado o arremolin\u00e1ndose en el patio y los corredores. Oliverio era el \u201cprotegido\u201d de un pueblo que defend\u00eda su inocencia a ojos cerrados.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro caso sonado fue el de Pompilio Ortega Arr\u00f3liga, quien en la d\u00e9cada de los cincuenta se hizo famoso como el \u201cChacal de Tacaniste\u201d, luego de asesinar a machetazos a una pareja de ancianos y su nieta adolescente.<\/p>\n\n\n\n<p>Pompilio era un joven \u201cde buen ver\u201d, seg\u00fan los peri\u00f3dicos de la \u00e9poca. Ten\u00eda 23 a\u00f1os, un cuerpo bien proporcionado, los ojos claros y la nariz fina, y esas caracter\u00edsticas f\u00edsicas le hicieron ganar la simpat\u00eda de muchas mujeres que quer\u00edan verlo en persona e incluso casarse con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Como ya hemos dicho, no solo reos comunes inc\u00f3modos fueron eliminados a trav\u00e9s de esta pr\u00e1ctica. Es conocido el caso de Edwin Castro Rodr\u00edguez, Cornelio Silva y Ausberto Narv\u00e1ez, implicados en el complot que termin\u00f3 con la vida de Anastasio Somoza Garc\u00eda a manos de Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez.<\/p>\n\n\n\n<p>Siempre se dec\u00eda que los presos eran abatidos cuando intentaban fugarse. De ah\u00ed el nombre de \u201cley fuga\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-REPORTAJE-2-e1604873315495.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"818\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-REPORTAJE-2-1024x818.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52686\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Los tres hombres que conspiraron con Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez para matar a Anastasio Somoza Garc\u00eda fueron acribillados cuatro a\u00f1os despu\u00e9s en un supuesto intento de escape de La Aviaci\u00f3n. En la fotograf\u00eda, los funerales del dictador. Su hijo Anastasio Somoza Debayle se asoma a la ventana del ata\u00fad.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>El guatemalteco Oliverio Casta\u00f1eda y su esposa Martha Jerez llegaron a Le\u00f3n en tren, una tarde de 1932, y se instalaron en la habitaci\u00f3n con mejor vista del segundo piso del hotel La Esfinge. En la esquina opuesta quedaba la casona de una de las familias m\u00e1s adineradas de la ciudad, los Gurdi\u00e1n, y pronto Casta\u00f1eda entabl\u00f3 amistad con sus vecinos.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven se hallaba en Le\u00f3n para terminar sus estudios de Derecho y demostr\u00f3 que no solo era un alumno sagaz, sino tambi\u00e9n un hombre carism\u00e1tico, educado y seductor, refinado como pocos y con un \u201csex appeal\u201d especial. Siempre de lentes, saco y corbata. Siempre con el pelo engominado.<\/p>\n\n\n\n<p>De modo que, en febrero de 1933, cuando su esposa muri\u00f3 repentinamente, presa de fuertes dolores estomacales, el querido viudo \u201cse hosped\u00f3 como invitado en la casa de la familia de don Enrique Gurdi\u00e1n, empresario y administrador de la empresa aguadora de Le\u00f3n\u201d, relata <em>Magazine<\/em> en el reportaje \u201cOliverio Casta\u00f1eda, la historia de un asesino\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pasaron nueve meses antes de que otras muertes misteriosas llamaran la atenci\u00f3n de los leoneses. Enna Gurdi\u00e1n falleci\u00f3 a inicios de noviembre y su padre, don Enrique, solo una semana despu\u00e9s. Oliverio era el \u00fanico sospechoso.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con el documento \u201cProceso Casta\u00f1eda\u201d, las autopsias y los reportes de toxicolog\u00eda revelaron que tanto Martha Jerez como los dos miembros de la familia Gurdi\u00e1n murieron por envenenamiento con estricnina. Y todos recordaban que a comienzos de ese a\u00f1o Oliverio hab\u00eda liderado \u201cuna purga de perros callejeros\u201d, espolvoreando estricnina en trozos de carne cruda que se colocaron como se\u00f1uelo en distintos puntos de la ciudad de Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos dedos acusadores de la \u00e9lite leonesa apuntaban hacia \u00e9l, mientras el resto del pueblo empez\u00f3 a verlo con conmiseraci\u00f3n\u201d, detalla <em>Magazine<\/em>. \u201cLas causas de los cr\u00edmenes se debat\u00edan entre dinero, pasi\u00f3n o simple patolog\u00eda criminal\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En diciembre de 1933, Oliverio fue procesado por los tres cr\u00edmenes y el pueblo leon\u00e9s no perd\u00eda oportunidad para insultar en la calle al abogado acusador.<\/p>\n\n\n\n<p>Casta\u00f1eda, de 25 a\u00f1os, tambi\u00e9n ten\u00eda un abogado, pero en la mayor\u00eda de las audiencias recurri\u00f3 a la autodefensa. Sostuvo hasta el final que era inocente. \u201cYo nunca le di medicinas ni a Enna, ni al se\u00f1or Enrique. No hay pruebas de eso\u201d, dec\u00eda. \u201c\u00bfQui\u00e9n en su sano juicio comer\u00eda una pierna de pollo que sabe amargo? \u00bfC\u00f3mo no van a encontrar sustancias t\u00f3xicas en un cuerpo que est\u00e1 en descomposici\u00f3n?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo condenaron por asesinato atroz, pero no hubo unanimidad para dictar pena de muerte. \u201cYo s\u00ed creo que Oliverio era culpable\u201d, expres\u00f3 Sergio Ram\u00edrez Mercado en entrevista con <em>Magazine<\/em>, en noviembre de 2012. \u201cSomoza era arribista, se hab\u00eda casado con una mujer de la alta sociedad leonesa y quer\u00eda quedar bien con el c\u00edrculo. Le aplicaron la \u2018ley fuga\u2019. Quer\u00eda congraciarse, demostrar el poder absoluto que ten\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La Guardia Nacional le tendi\u00f3 una trampa. En la celda le ofrecieron un uniforme para que se fugara camuflado en un jeep militar y luego escapara por su cuenta. Pero cuando se preparaba para correr los soldados le dispararon y dejaron su cuerpo tirado cerca del pante\u00f3n San Felipe.<\/p>\n\n\n\n<p>Sobre su tumba, una de las m\u00e1s buscadas en el cementerio Guadalupe, alguien coloc\u00f3 hace unos a\u00f1os una l\u00e1mina que reza: \u201cM\u00eda es la venganza-Heb. 10:30\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-MAG-LEYFUGA-7.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"598\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-MAG-LEYFUGA-7-1024x598.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52661\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-MAG-LEYFUGA-7.jpg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-MAG-LEYFUGA-7.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-MAG-LEYFUGA-7.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-MAG-LEYFUGA-7.jpg 1536w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-MAG-LEYFUGA-7.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Oliverio Casta\u00f1eda, de 25 a\u00f1os, fue condenado en diciembre de 1933 por el asesinato de Martha Jerez (su esposa) y Enna y Enrique Gurdi\u00e1n. En la foto se encuentra junto al abogado Ram\u00f3n Romero, quien lo respald\u00f3 en el proceso. Sin embargo, en la mayor\u00eda de las audiencias Casta\u00f1eda recurri\u00f3 a la autodefensa. Con esta pinta sol\u00eda v\u00e9rsele en las calles de Le\u00f3n. Foto\/ Cortes\u00eda de Sergio Ram\u00edrez.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>El 15 de agosto de 1965 la portada de <em>La Prensa<\/em> dec\u00eda en grandes letras: \u201cPompilio muere, machete en mano\u201d. Dos d\u00edas antes el asesino conocido como Chacal de Tacaniste, en honor a ese mam\u00edfero carn\u00edvoro que tiene fama de despiadado, hab\u00eda muerto \u201ca balazos por elementos de la Guardia Nacional\u201d, propiamente en la hacienda Santa Teresita, jurisdicci\u00f3n de Tolapa, en el departamento de Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pompilio estaba pr\u00f3fugo desde el 10 de agosto de 1964, d\u00eda que escap\u00f3 de las c\u00e1rceles del Fort\u00edn, donde purgaba pena por el asesinato de una muchacha de 16 a\u00f1os y sus abuelos.<\/p>\n\n\n\n<p>La Guardia tuvo conocimiento de su ubicaci\u00f3n a trav\u00e9s de una denuncia y envi\u00f3 a cinco efectivos para que investigaran si la informaci\u00f3n era cierta. La due\u00f1a de la hacienda lo neg\u00f3 todo, pero una casita ubicada a doscientos metros de la vivienda principal despert\u00f3 las sospechas de los soldados. El comandante dio la orden de que la rodearan y de inmediato vieron salir a Pompilio, armado con un machete y vestido con ropa que se miraba nueva: camisa blanca y pantal\u00f3n caqui.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el informe de la Guardia, sus enviados instaron al pr\u00f3fugo a que se entregara, pero \u00e9l respondi\u00f3 con insultos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014\u00bfQu\u00e9 quieren, hijos de puta? \u2014exclam\u00f3, blandiendo el machete. Y acto seguido \u201cdio un tremendo salto hacia un lado, intentando huir por la parte derecha de la casita\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ech\u00f3 a correr hacia el monte, por lo que los soldados no tuvieron m\u00e1s remedio que abrir fuego. Tres disparos de Garand dieron en el blanco y el hombre todav\u00eda camin\u00f3 unos pasos antes de desplomarse sobre el suelo. Eran las 6:00 de la ma\u00f1ana del 13 de agosto.<\/p>\n\n\n\n<p>Ocho a\u00f1os antes Pompilio tambi\u00e9n hab\u00eda acaparado las portadas de los medios de comunicaci\u00f3n, por los hechos ocurridos en otra hacienda.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo comenz\u00f3 cuando, a mediados de los a\u00f1os cincuenta, un joven jornalero originario de Boaco empez\u00f3 a llegar a la hacienda Tacaniste, ubicada sobre el kil\u00f3metro 19 de la carretera que conecta Managua con El Crucero. \u00c9l trabajaba en una finca vecina, llamada Los Placeres, pero hab\u00eda puesto los ojos en Celina, la nieta de los propietarios de Tacaniste.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, la adolescente no le correspond\u00eda. Y no le hizo caso ni siquiera cuando Pompilio se convirti\u00f3 al protestantismo para demostrarle que era un buen partido.<\/p>\n\n\n\n<p>La joven evang\u00e9lica sigui\u00f3 rechaz\u00e1ndolo y el 7 de septiembre de 1957, el jornalero dej\u00f3 caer su rabia sobre ella y sus abuelos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLlegu\u00e9 a la casa y encontr\u00e9 a Celina en la cocina. Le dije que quer\u00eda que fuera mi novia. Intent\u00e9 abrazarla, pero me rechaz\u00f3 y escap\u00f3, gritando. Los abuelos, que se encontraban dentro, salieron armados de garrotes. Do\u00f1a Elo\u00edsa \u2014abuela de Celina\u2014 logr\u00f3 asestarme un golpe en la espalda, entonces la cargu\u00e9 a machetazos. No s\u00e9 cu\u00e1ntos le dej\u00e9 ir. Yo ve\u00eda una nube roja ante mis ojos. Cuando don Juan quiso tambi\u00e9n golpearme, le dej\u00e9 ir el machete\u201d, declar\u00f3 el asesino a la Polic\u00eda de Camoapa, una semana despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCelina corri\u00f3 por su vida, cruz\u00f3 el campo de la hacienda, pero se resbal\u00f3 en un barranco\u201d, relata la revista <em>Domingo<\/em>, de LA PRENSA, en el reportaje \u201cLos grandes asesinatos de Nicaragua\u201d. Pompilio la alcanz\u00f3 en el despe\u00f1adero y ella le grit\u00f3: \u201c\u00a1Ya mataste a mis abuelos, ahora matame a m\u00ed!\u201d. Entonces \u00e9l le \u201ccay\u00f3 a machetazos\u201d y procedi\u00f3 a abusar sexualmente del cad\u00e1ver, para al final arrancarle los senos con el machete.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de la sa\u00f1a exhibida por el asesino, durante el juicio no faltaron mujeres que se rend\u00edan ante sus atributos f\u00edsicos e incluso hubo una empleada del Teatro Margot, llamada Berta Fonseca, que fue despedida por declarar ante los periodistas que Pompilio le parec\u00eda \u201cguapo y sufrido\u201d y que deseaba casarse con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>A la fecha, la ejecuci\u00f3n del Chacal de Tacaniste se sigue considerando un caso m\u00e1s de la aplicaci\u00f3n de la \u201cley fuga\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Pompilio-scaled-e1604897270376.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"836\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/Pompilio-1024x836.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52688\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Pompilio Ortega Arr\u00f3liga, de 23 a\u00f1os, en 1957, luego de ser capturado por el asesinato de una adolescente de 16 a\u00f1os y sus abuelos. FOTO\/ ARCHIVO<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Edwin Castro Rodr\u00edguez, padre del actual diputado sandinista hom\u00f3nimo, se encontraba descansando en su casa de Le\u00f3n cuando vio llegar a un hombre de bigote poblado, moreno y alto, enfundado en un abrigo impermeable para protegerse de la lluvia, que ca\u00eda a c\u00e1ntaros. Era el poeta Rigoberto L\u00f3pez P\u00e9rez.<\/p>\n\n\n\n<p>De acuerdo con el reportaje \u201cEl ma\u00f1ana que no fue distinto\u201d, publicado por la revista <em>Domingo<\/em> en noviembre de 2018, as\u00ed inici\u00f3 una \u201cvor\u00e1gine\u201d en la que Castro terminar\u00eda convertido en el \u201cn\u00famero dos del asesinato del dictador Anastasio Somoza Garc\u00eda y ser\u00eda encarcelado durante tres a\u00f1os, condenado y finalmente acribillado a balazos junto a dos personas m\u00e1s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Castro y el poeta se hab\u00edan conocido a inicios de ese a\u00f1o, 1956, a trav\u00e9s del excapit\u00e1n Adolfo Alfaro, exiliado en El Salvador. Seg\u00fan Alfaro, Rigoberto era el hombre dispuesto a matar a Somoza Garc\u00eda y Castro, la persona que le iba a ayudar.<\/p>\n\n\n\n<p>De abril en adelante, especialmente en los d\u00edas que precedieron al 21 de septiembre, \u201cCastro se dedic\u00f3 a visitar a una gran cantidad de opositores al r\u00e9gimen somocista, en la mayor\u00eda de las veces pidiendo dinero para que L\u00f3pez P\u00e9rez pudiera ejecutar a Somoza Garc\u00eda\u201d, subraya la revista.<\/p>\n\n\n\n<p>En julio intentaron poner el plan en marcha durante un encuentro de presidentes en Panam\u00e1 y posteriormente planearon matar al dictador durante su acostumbrada visita a la hacienda de San Jacinto. Pero fracasaron en ambas ocasiones debido al exceso de seguridad que acompa\u00f1aba a su blanco.<\/p>\n\n\n\n<p>Rigoberto no estaba dispuesto a seguir esperando y, tras varias reuniones con los conspiradores Edwin Castro Rodr\u00edguez, Ausberto Narv\u00e1ez y Cornelio Silva, decidi\u00f3 dar muerte a Somoza Garc\u00eda en la Casa del Obrero, durante la celebraci\u00f3n de su nueva candidatura presidencial. Es de sobra conocido que ese plan s\u00ed funcion\u00f3, aunque le cost\u00f3 la vida a L\u00f3pez P\u00e9rez.<\/p>\n\n\n\n<p>Los otros tres hombres que participaron intelectualmente en el complot fueron apresados por la Guardia Nacional y llevados a un proceso que se conoci\u00f3 como \u201cel juicio de los condenados\u201d. Todos morir\u00edan cuatro a\u00f1os despu\u00e9s, el 18 de mayo de 1960, cuando les aplicaron la \u201cley fuga\u201d tras obligarlos a huir. <em>La Prensa<\/em> titul\u00f3 la noticia como \u201cNoche de hienas en La Aviaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-MAG-LEYFUGA-8-scaled-e1604897357855.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"932\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-MAG-LEYFUGA-8-932x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52662\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Edwin Castro Rodr\u00edguez con sus hijas Mar\u00eda Consuelo y Ruth Mar\u00eda, cuando ya estaba preso. FOTO\/ ARCHIVO<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Otros casos<\/h3>\n\n\n\n<p>En 1947, durante el golpe de Estado de Anastasio Somoza Garc\u00eda al presidente Leonardo Arg\u00fcello, Luis Scott y Rito Jim\u00e9nez fueron ejecutados en el penal de La Aviaci\u00f3n, se\u00f1ala Fernando B\u00e1rcenas en su art\u00edculo \u201cMuerte en los calabozos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00f1os m\u00e1s tarde murieron a manos del coronel Carlos Silva los hombres implicados en la rebeli\u00f3n de abril de 1954 contra Anastasio Somoza Garc\u00eda: Jorge Ribas Montes y Luis Morales. De acuerdo con Agust\u00edn T\u00f3rrez Lazo, en su libro <em>La saga de los Somoza<\/em>, a las 2:00 de la madrugada del 21 octubre de 1956 Ribas Montes, de 37 a\u00f1os, fue sacado de la Casa de Piedra del Campo de Marte, donde estaba preso, y llevado a la quinta El Mango. \u201cEsto me huele a chamusquina\u201d, habr\u00eda dicho el reo mientras lo trasladaban. Cuando llegaron a su destino, el coronel Silva le dispar\u00f3 en la parte de atr\u00e1s de la cabeza y como el hombre no cay\u00f3, le dej\u00f3 ir un segundo tiro en la nuca y luego un disparo en medio de los ojos.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra ejecuci\u00f3n famosa fue la del joven Ajax Delgado, de 19 a\u00f1os y miembro de la Juventud Patri\u00f3tica Nicarag\u00fcense, acusado de terrorismo luego de que muchachos opositores lanzaran una bomba de niple a una empresa comercial. Cerca de las 5:00 de la ma\u00f1ana del 5 de septiembre de 1960, el joven fue ejecutado de un balazo en la cabeza en el tejado oriental de la c\u00e1rcel La Aviaci\u00f3n y su cuerpo colocado en el patio del penal. Para la familia, fue muy evidente que le hab\u00edan aplicado la \u201cley fuga\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-REPORTAJE-1-scaled-e1604897417626.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"813\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/11\/311-REPORTAJE-1-1024x813.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-52685\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Luz L\u00f3pez se dirige hacia el lugar donde yace el cuerpo de su hijo Ajax Delgado, de 19 a\u00f1os, con el cr\u00e1neo destrozado por un proyectil. La Guardia dijo que el muchacho hab\u00eda intentado escapar. LA PRENSA\/ ARCHIVO<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los asesinos Oliverio Casta\u00f1eda y Pompilio Ortega fueron v\u00edctimas de la \u201cley fuga\u201d de los Somoza. Se trata de un procedimiento extrajudicial que tambi\u00e9n fue aplicado a presos pol\u00edticos de la dictadura<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":52661,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[5049,848],"class_list":["post-52652","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-ley-fuga","tag-somoza"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52652","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=52652"}],"version-history":[{"count":9,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52652\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58660,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/52652\/revisions\/58660"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/52661"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=52652"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=52652"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=52652"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}