{"id":53634,"date":"2021-03-08T12:24:19","date_gmt":"2021-03-08T18:24:19","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=53634"},"modified":"2024-01-04T13:22:53","modified_gmt":"2024-01-04T19:22:53","slug":"la-inocencia-de-dos-fusilados-en-tiempos-de-zelaya","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/la-inocencia-de-dos-fusilados-en-tiempos-de-zelaya\/","title":{"rendered":"La inocencia de dos fusilados en tiempos de Zelaya"},"content":{"rendered":"\n<p>El 17 de enero de 1903 se suspendi\u00f3 en Managua el servicio telegr\u00e1fico y telef\u00f3nico para particulares y el ej\u00e9rcito del gobernante Jos\u00e9 Santos Zelaya se mantuvo en posici\u00f3n de alerta m\u00e1xima. Era como si algo grave iba a ocurrir.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese d\u00eda, a las 4:00 de la tarde, estaba previsto que ser\u00edan fusilados dos militares que un consejo de guerra encontr\u00f3 culpables de haber explotado el cuartel de artiller\u00eda e infanter\u00eda del ej\u00e9rcito, el cual qued\u00f3 reducido a cenizas el 16 de abril de 1902. Murieron cerca de 200 personas. Una cat\u00e1strofe que no se hab\u00eda visto en Nicaragua, acostumbrada a las guerras.<\/p>\n\n\n\n<p>La opini\u00f3n p\u00fablica de la Managua de ese momento consideraba que eran inocentes los condenados, el general conservador Filiberto Castro y el coronel del ej\u00e9rcito de Zelaya, Anacleto Guandique, de origen salvadore\u00f1o.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Cuartel-foto.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"429\" height=\"293\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Cuartel-foto.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53643\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Cuartel-foto.jpg 429w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Cuartel-foto.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 429px) 100vw, 429px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El cuartel de artiller\u00eda e infanter\u00eda era un imponente edificio y desde la planta alta se pod\u00eda ver la vastedad del lago de Managua y las monta\u00f1as detr\u00e1s del mismo. FOTO\/ CORTES\u00cdA\/ IHNCA<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>A la hora estipulada, algunos curiosos se acercaron con cautela a la Penitenciar\u00eda, que quedaba donde hoy est\u00e1 el viejo Estadio Nacional de Beisbol. Castro y Guandique salieron poco despu\u00e9s de las 4:00 de la tarde custodiados por 60 soldados que llevaban los rifles listos para disparar, escribir\u00eda despu\u00e9s Ad\u00e1n C\u00e1rdenas, porque esa era la orden de Zelaya si ocurr\u00eda que el pueblo intentaba detener el fusilamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>De la Penitenciar\u00eda los reos ser\u00edan llevados al lugar de su muerte, que ser\u00eda en el mismo lugar donde antes estuvo el cuartel de artiller\u00eda, que estaba cerca de donde hoy es el monumento a Rub\u00e9n Dar\u00edo, cerca de las costas del lago de Managua.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el trayecto, la banda del ej\u00e9rcito tocaba el clar\u00edn con \u201ct\u00e9tricas notas\u201d y la gente se agrupaba a las orillas de la calle para despedirse de los procesados que se dirig\u00edan al pat\u00edbulo. C\u00e1rdenas escribe que el sol se ocult\u00f3 detr\u00e1s de unas nubes negras.<\/p>\n\n\n\n<p>Guandique, de 33 a\u00f1os de edad y extranjero. Su madre estaba en El Salvador y solo su compa\u00f1era de vida, Rosa Cisneros, era la \u00fanica persona cercana que lo acompa\u00f1aba en sus \u00faltimos momentos de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, Castro era seguido por una comitiva de su familia, la que \u201clanzaba gritos desgarradores\u201d mientras trataban de encontrar auxilio entre la poblaci\u00f3n. Todav\u00eda en esos \u00faltimos minutos ped\u00edan clemencia. Jos\u00e9 Santos Zelaya no tuvo piedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>El Cuartel de Artiller\u00eda e Infanter\u00eda quedaba, en la Managua de inicios del siglo XX, enfrente del lago Xolotl\u00e1n y a la par de la antigua estaci\u00f3n del tren, en un elegante y espacioso edificio construido durante los 30 a\u00f1os conservadores, cuando era presidente Evaristo Carazo, quien gobern\u00f3 entre 1887 y 1889. El objetivo era que sirviera como mansi\u00f3n presidencial pero el siguiente mandatario, Roberto Sacasa, lo dedic\u00f3 al servicio de la artiller\u00eda y la infanter\u00eda, as\u00ed como dep\u00f3sito de materiales de guerra.<\/p>\n\n\n\n<p>La parte norte del edificio era de dos pisos y presentaba un aspecto imponente. Del piso alto se contemplaba en toda su amplitud el lago de Managua y las monta\u00f1as del otro lado. La parte sur era de un solo piso. De este a oeste med\u00eda 115 varas y de norte a sur, 60. La artiller\u00eda fue instalada en la parte norte y la Infanter\u00eda en la parte sur.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1896, despu\u00e9s de un intento por derrocar a Zelaya, se traslad\u00f3 al patio del cuartel el dinamo de la luz el\u00e9ctrica, el cual estaba en Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Estaci\u00f3n-del-ferrocarrill.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"570\" height=\"420\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Estaci\u00f3n-del-ferrocarrill.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53644\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Estaci%C3%B3n-del-ferrocarrill.jpg 570w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/Estaci%C3%B3n-del-ferrocarrill.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 570px) 100vw, 570px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>La antigua estaci\u00f3n del ferrocarril, que estaba ubicado cerca del cuartel de artiller\u00eda e infanter\u00eda, tambi\u00e9n fue destrozado por la explosi\u00f3n, muriendo todas las personas que estaban en la misma. FOTO\/ CORTES\u00cdA\/ IHNCA<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En la esquina suroeste del edificio exist\u00eda un dep\u00f3sito de algod\u00f3n p\u00f3lvora y de cartuchos para los ca\u00f1ones neum\u00e1ticos. Hacia el norte hab\u00eda otro dep\u00f3sito de granadas con o sin carga, as\u00ed como cantidades de p\u00f3lvora negra para uso de artiller\u00eda y de p\u00f3lvora sin humo, sistema Lebel. En el piso superior hab\u00eda m\u00e1s algod\u00f3n p\u00f3lvora, es decir, nitrato de celulosa, descubierto a mediados del siglo XX y que es la base de la p\u00f3lvora sin humo, un gran invento de uso militar para aquella \u00e9poca. Y en la parte inferior del edificio hab\u00eda un subterr\u00e1neo donde estaban 43 cajas de dinamita y 93 cu\u00f1etes de p\u00f3lvora negra. El lugar era literalmente un \u201cpolvor\u00edn\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>El 16 de abril de 1902 hab\u00eda en el cuartel de artiller\u00eda e infanter\u00eda de Managua cerca de 160 soldados y algunos reos. Uno de esos presos, Pedro Rafael Collado, contar\u00eda despu\u00e9s en un juicio que a las 6:30 de la tarde de ese d\u00eda vio una luz y que a continuaci\u00f3n escuch\u00f3 una explosi\u00f3n, tras la cual se vino abajo el edificio del cuartel. El soldado Buenaventura M\u00e9ndez vio una \u201cllamarada\u201d que sal\u00eda de las ventanas de la segunda planta del edificio y que \u201ctras esa llamarada se oy\u00f3 una detonaci\u00f3n muy fuerte\u201d e instantes despu\u00e9s M\u00e9ndez estaba soterrado debajo del edificio.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan un folleto que se public\u00f3 en 1918, \u201cuna enorme columna de humo se levant\u00f3 a mil varas en el espacio e inmediatamente una nube de polvo oscureci\u00f3 todo el radio de casas vecinas al cuartel. Luego, las llamaradas del edificio ya en escombros iluminaron la ciudad en una gran extensi\u00f3n y el disparo de metrallas, c\u00e1psulas y barriles de p\u00f3lvora y cohetes de incendio, permaneci\u00f3 durante toda la noche, de manera terrible y amenazadora\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La explosi\u00f3n, que se escuch\u00f3 hasta en poblados vecinos, afect\u00f3 al menos ocho manzanas de terreno alrededor del cuartel, destruyendo, adem\u00e1s de todas las viviendas que estaban alrededor, tambi\u00e9n la antigua estaci\u00f3n central del ferrocarril, muriendo las personas que se encontraban en la misma.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1013\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-1024x1013.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53640\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 1536w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 2048w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Los defensores de Castro y Guandique explicaron que los acusados no pudieron haber provocado el incendio del cuartel de artiller\u00eda e infanter\u00eda, porque el fuego inici\u00f3 en el piso de arriba y en segundos el edificio se vino abajo. Si alguien provoc\u00f3 el incendio, tuvo que haber muerto en el lugar. ILUSTRACI\u00d3N\/ LUIS GONZ\u00c1LEZ<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Las casas vecinas quedaron desplomadas, los techos ca\u00eddos, destruidos los muebles. Completa ruina. Mucha gente se salv\u00f3 de morir, de las que habitaban en casas vecinas, porque hubo tres explosiones y tras la primera la gente sali\u00f3 huyendo, algunas de ellas a las monta\u00f1as, otras al lago. El miedo era que explotara la dinamita.<br>La gente pas\u00f3 rezando toda la noche, muchas de ellas de rodillas.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerza de la explosi\u00f3n fue tal que lanz\u00f3 muchos cad\u00e1veres al lago de Managua. Solo en el cuartel fallecieron 150 personas. Hab\u00eda muchos soldados reconcentrados en el cuartel, ante cualquier emergencia, debido a que el presidente Jos\u00e9 Santos Zelaya se encontraba a la hora de la explosi\u00f3n en Masaya. Se salvaron 12 soldados porque andaban en la calle.<\/p>\n\n\n\n<p>Media hora despu\u00e9s de la explosi\u00f3n, Zelaya lleg\u00f3 a Managua.<\/p>\n\n\n\n<p>El m\u00e9dico forense Macario L\u00f3pez dijo que no le fue posible practicar el reconocimiento de los cad\u00e1veres que se encontraron bajo los escombros del cuartel debido a que muchos fueron incinerados y otros sepultados inmediatamente, por medidas higi\u00e9nicas, pero s\u00ed le practic\u00f3 autopsia a ocho cad\u00e1veres, dos de ellos que murieron en el hospital con horribles quemaduras y cinco \u201cmonstruosamente mutilados\u201d bajo los escombros, entre ellos el del coronel Salvador Peralta Lovos, jefe del cuartel. \u201cHasta muchos d\u00edas despu\u00e9s se continuaron desenterrando pedazos informes de cuerpos humanos en que la identificaci\u00f3n de las personas se hizo imposible\u201d, expres\u00f3 el m\u00e9dico en el juicio que se les hizo a Guandique y a Castro.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el historiador Gratus Halftermeyer, el coronel Peralta Lovos estaba a salvo despu\u00e9s de la explosi\u00f3n, pero, \u201cinspirado en un sentimiento temerario\u201d, dijo a todos: \u201cS\u00e1lvese el que pueda, yo morir\u00e9 en mi puesto\u201d. Y entr\u00f3 a los escombros del cuartel para morir en las llamas.<\/p>\n\n\n\n<p>Halftermeyer tambi\u00e9n explica que la explosi\u00f3n encontr\u00f3 punto vulnerable hacia el lago, por lo que la poblaci\u00f3n hacia el sur no sufri\u00f3 mayores da\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>El coronel Anacleto Guandique era un salvadore\u00f1o de 33 a\u00f1os de edad que le trabajaba a Jos\u00e9 Santos Zelaya dando clases de milicias propiamente en el cuartel de artiller\u00eda e infanter\u00eda. Ganaba 100 pesos mensuales y todos los d\u00edas estaba cumplidamente en el cuartel a las 3:00 de la tarde para impartir sus clases. Ten\u00eda experiencia porque hab\u00eda luchado tanto en El Salvador como en Honduras.<\/p>\n\n\n\n<p>De tendencia liberal, Guandique se consideraba amigo de Jos\u00e9 Santos Zelaya, cuenta el presb\u00edtero Ram\u00f3n Ignacio Matus, quien desde 1910, cuando cay\u00f3 Zelaya, se dio a la tarea de investigar el proceso contra los dos militares asesinados. El salvadore\u00f1o hab\u00eda llegado a Nicaragua pidiendo asilo y obtuvo trabajo en el ej\u00e9rcito zelayista, quedando muy agradecido con el gobernante. A veces escrib\u00eda art\u00edculos en los peri\u00f3dicos de Nicaragua a favor de Zelaya. Su condici\u00f3n de migrante le daba desventaja frente a otros miembros del ej\u00e9rcito.<\/p>\n\n\n\n<p>Guandique era de escasos recursos y viv\u00eda alquilando una pieza cerca del cuartel, por la cual pagaba 16 pesos mensuales. Pagaba otros 22 pesos para que le dieran de comer y, aunque no estaba casado, pocos meses antes de su muerte hab\u00eda iniciado una relaci\u00f3n con una mujer de nombre Rosa Cisneros. Una parte del dinero que ganaba lo recog\u00eda para mandarle a su madre que estaba en El Salvador.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto04.png\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"473\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto04-1024x473.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-53638\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto04.png 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto04.png 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto04.png 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto04.png 1536w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto04.png 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El lago de Managua a inicios de los a\u00f1os 1900. Frente a sus costas fueron fusilados y quemados Castro y Guandique y las cenizas esparcidas en el agua. FOTO\/ REPRODUCCI\u00d3N\/ GU\u00cdA GENERAL ILUSTRADA DE NICARAGUA<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El d\u00eda que explot\u00f3 el cuartel, Guandique hab\u00eda dado sus clases que duraban una hora. Despu\u00e9s sali\u00f3 del local y regres\u00f3 como a las 6:00 de la tarde para pedirle prestado al comandante F\u00e9lix L\u00f3pez al soldado Blas Vega, porque necesitaba que le hiciera \u201cunos mandaditos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A la hora exacta de la explosi\u00f3n, que algunos sit\u00faan fue a las 6:30 de la tarde, y otros a las 7:30, Guandique estaba con Rosa Cisneros en la casa que alquilaba esta \u00faltima. Al escucharse la explosi\u00f3n, Guandique le\u00eda un peri\u00f3dico pero lo solt\u00f3 para dirigirse al cuartel a ver qu\u00e9 hab\u00eda ocurrido.<\/p>\n\n\n\n<p>El salvadore\u00f1o vio el desastre y percat\u00e1ndose de que no pod\u00eda hacer nada por ayudar se dispuso a tratar de salvar algunas pertenencias de \u00e9l que ten\u00eda en la pieza que alquilaba, pero tampoco pudo. Entonces se regres\u00f3 a ver si pod\u00eda encontrar a Rosa Cisneros.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s, el 18 de abril de 1902, la polic\u00eda de Zelaya encarcel\u00f3 a Rosa Cisneros, por lo que Guandique se dirigi\u00f3 a la estaci\u00f3n de polic\u00eda, donde tambi\u00e9n lo dejaron preso a \u00e9l y nunca m\u00e1s volver\u00eda a recobrar la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Filiberto Castro ten\u00eda 62 a\u00f1os de edad cuando explot\u00f3 el cuartel de artiller\u00eda e infanter\u00eda. Era conservador y desde 1896, cuando fue nombrado general de brigada y particip\u00f3 en la conspiraci\u00f3n que los conservadores dirigidos por Pedro Calder\u00f3n Ram\u00edrez realizaron contra Zelaya, era perseguido por este \u00faltimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cansado de recibir carceleadas, en 1902 Castro ten\u00eda un a\u00f1o de haberse retirado del \u00e1mbito pol\u00edtico y se hab\u00eda dedicado a la agricultura en la casa que ten\u00eda en el valle de San Andr\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>En San Andr\u00e9s se encontraba Castro cuando explot\u00f3 el cuartel. Desde su casa se pod\u00eda ver el humo que sal\u00eda del incendio.<\/p>\n\n\n\n<p>Dos d\u00edas despu\u00e9s del incendio, Castro recibi\u00f3 la informaci\u00f3n de que Zelaya le atribu\u00eda la voladura del cuartel. Un amigo, M\u00e1ximo Moreira, le ofrece a Castro mil pesos y una bestia para que huya, pero Castro le dice que es inocente y que se ir\u00e1 a presentar ante las autoridades.<\/p>\n\n\n\n<p>El 19 de abril Castro lleg\u00f3 a la casa del general Hip\u00f3lito Saballos, en Managua. Saballos se dirigi\u00f3 donde Zelaya a decirle que ten\u00eda a Castro en su casa. Zelaya amenaz\u00f3 con mandarlo a traer con la Polic\u00eda pero Saballos le dijo que no era necesario, que \u00e9l lo llevar\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto Castro lleg\u00f3 a la Polic\u00eda fue encerrado en una bartolina. Desde ese momento, al igual que Guandique, nunca m\u00e1s volver\u00eda a recobrar la libertad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de los primeros dos d\u00edas de transcurrido el incendio, nadie hablaba de que la causa del mismo fuera la mano criminal.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda despu\u00e9s del incendio fueron halladas dos bombas, en distintos lugares pero cercanos al cuartel. El perito Federico Sol\u00f3rzano dijo que las bombas eran peque\u00f1as, forradas en cuero y atadas con mecate encerado, conteniendo remaches a guisa de metralla y ten\u00edan dentro un cartucho de dinamita, un pedazo de mecha envuelto todo en arena.<\/p>\n\n\n\n<p>El hallazgo de esas bombas fue suficiente para que el gobierno de Zelaya dijera que el incendio fue provocado por mano criminal, a pesar de que los peritos lo que indicaron fue que \u201cla primera explosi\u00f3n, causada probablemente por agente exterior, bien sea descuido o mano criminal, ha tenido lugar en el sal\u00f3n alto de la Artiller\u00eda, haciendo estallar casi inmediatamente el sal\u00f3n situado debajo del primero y que la segunda y tercera explosi\u00f3n fueron consecuencia del incendio de la primera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los abogados que defendieron a Guandique y a Castro explicaron que el incendio no pudo ser causado por una bomba, ya que de los muchos testigos que presenciaron la primera explosi\u00f3n, ninguno de ellos dijo que hab\u00edan escuchado la explosi\u00f3n de una bomba o un sonido similar antes de que ocurriera la primera gran explosi\u00f3n. Lo que dijeron es que hab\u00edan visto \u201cuna luz\u201d, o \u201cuna llamarada\u201d, pero no el estallido de una bomba.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los defensores tambi\u00e9n era evidente que ni Guandique ni Castro pudieron haber lanzado bomba alguna, porque de haber sido as\u00ed hubieran muerto porque el incendio inici\u00f3 en la parte alta de la parte norte del edificio y no les hubiese dado tiempo de bajar vivos porque los testigos del incendio tambi\u00e9n dijeron que despu\u00e9s de ver la luz explot\u00f3 el edificio y les cay\u00f3 encima. Un d\u00eda despu\u00e9s del incendio, ni Guandique ni Castro presentaban ning\u00fan tipo de lesiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Por encima de todo, los defensores alegaron que ni Guandique ni Castro estaban en el cuartel cuando estall\u00f3 el edificio. Sin embargo, el consejo de guerra creado por Jos\u00e9 Santos Zelaya se bas\u00f3 en testigos falsos para argumentar que Guandique y Castro s\u00ed hab\u00edan estado a la hora de la explosi\u00f3n en el cuartel.<\/p>\n\n\n\n<p>Un total de 12 testigos dijeron que Castro no hab\u00eda salido en los \u00faltimos d\u00edas del Valle de San Andr\u00e9s. Y otro grupo lo hizo diciendo que Guandique estaba con Rosa Cisneros. Nada vali\u00f3. Hubo testigos que dijeron que Castro anduvo disfrazado y otros que Guandique hab\u00eda entrado al cuartel y despu\u00e9s de la explosi\u00f3n apareci\u00f3 con sangre en la cabeza. Pero Guandique no ten\u00eda ninguna se\u00f1a.<\/p>\n\n\n\n<p>Para capturar a Guandique, algunos testigos dijeron que d\u00edas antes de la explosi\u00f3n en la casa de Rosa Cisneros oyeron una explosi\u00f3n, por lo que dedujeron que ese d\u00eda estaban probando p\u00f3lvora. Y otros testigos dijeron que dos d\u00edas despu\u00e9s del incendio Guandique dijo: \u201cYa se jodieron estos\u201d. Pero no mencionaba nombres.<\/p>\n\n\n\n<p>La suerte estaba echada en contra de Castro y Guandique. El consejo de guerra creado por Zelaya los conden\u00f3 a muerte. Y despu\u00e9s, el propio Jos\u00e9 Santos Zelaya confirm\u00f3 la sentencia. No le prest\u00f3 o\u00eddos a las s\u00faplicas de los familiares de Castro, de la poblaci\u00f3n, ni las de algunos liberales allegados a \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Eulogia Castro, hija del general Castro, relatar\u00eda despu\u00e9s que Zelaya le dijo que quer\u00eda que Castro admitiera que l\u00edderes del partido conservador lo hab\u00edan contratado para volar el cuartel de artiller\u00eda e infanter\u00eda. Castro nunca acept\u00f3 hacerlo y m\u00e1s bien le prohibi\u00f3 a su hija que le aceptara algo a Zelaya.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>La noche que precedi\u00f3 al d\u00eda de la ejecuci\u00f3n, los guardias de la Penitenciar\u00eda no dejaron dormir a Castro ni a Guandique.<\/p>\n\n\n\n<p>Como unos d\u00edas antes se hab\u00edan escapado en Bluefields unos condenados a muerte por un ataque al Bluff, en la Penitenciar\u00eda se extremaron las medidas contra Castro y Guandique. A cada momento los vigilantes tocaban pitos de atenci\u00f3n y daban voces de alerta que no les permit\u00edan a los condenados conciliar el sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>A las 10:00 de la ma\u00f1ana del 17 de enero de 1903, Castro fue llevado ante Jos\u00e9 Santos Zelaya. Eulogio Cuadra, conservador que estaba preso junto a Castro, cuenta que este \u00faltimo le cont\u00f3 al regresar a su celda que Zelaya le ofreci\u00f3 dinero y salvarle la vida si dec\u00eda que los l\u00edderes conservadores que tambi\u00e9n estaban presos hab\u00edan sido quienes lo indujeron a hacer explotar el cuartel. Castro se neg\u00f3 nuevamente. Uno de los conservadores que estaba preso era Salvador Chamorro, padre del general Emiliano Chamorro.<\/p>\n\n\n\n<p>El mismo Cuadra cuenta c\u00f3mo fue la salida de Castro y Guandique de las celdas rumbo al lugar de la ejecuci\u00f3n: \u201cC\u00f3mo ha quedado grabado el momento triste de la despedida de aquellos hombres, al verlos marchar tranquilamente y serenos al pat\u00edbulo, con la seguridad de que a la honradez de ellos nuestra existencia muchos de los que quedamos aherrojados en la Penitenciar\u00eda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras salir de la Penitenciar\u00eda, al llegar a la iglesia San Antonio se dirigieron hacia el norte. La familia de Castro gritaba con desgarro.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el trayecto, los guardias de Zelaya retiraban a las personas y las amenazaban con los rifles. El general Castro caminaba sereno.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1013\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-1024x1013.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53640\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 1536w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 2048w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 48w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto06-scaled.jpg 96w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Los defensores de Castro y Guandique explicaron que los acusados no pudieron haber provocado el incendio del cuartel de artiller\u00eda e infanter\u00eda, porque el fuego inici\u00f3 en el piso de arriba y en segundos el edificio se vino abajo. Si alguien provoc\u00f3 el incendio, tuvo que haber muerto en el lugar. ILUSTRACI\u00d3N\/ LUIS GONZ\u00c1LEZ<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Finalmente, cerca de las 5:00 de la tarde, llegaron adonde hab\u00eda estado el cuartel de artiller\u00eda e infanter\u00eda. Colocaron a los condenados junto a una pared.<\/p>\n\n\n\n<p>En sus memorias, Carlos Cuadra Pasos recuerda que presenci\u00f3 la ejecuci\u00f3n y escribi\u00f3: \u201cEl pat\u00edbulo consist\u00eda en dos taburetes. Castro inmediatamente se sent\u00f3 en uno de ellos. Guandique se puso de pie, erguido delante del taburete que le correspond\u00eda y le dijo a Castro; \u201cRecuerde general, que los militares mueren de pie\u201d. Castro respondi\u00f3: \u201cEso est\u00e1 bien en usted que es joven, ya estoy demasiado viejo para esas etiquetas. Muramos los dos, con la frente levantada, y la mirada puesta en el cielo en donde se conoce la limpieza de nuestras almas\u201d\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto05.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1004\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto05-1024x1004.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53639\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto05.jpg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto05.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto05.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto05.jpg 1536w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto05.jpg 2048w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto05.jpg 24w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-Mag-Polvorinphoto05.jpg 48w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Al general Filiberto Castro y al coronel Anacleto Guandique les pusieron taburetes en el pat\u00edbulo donde los fusilaron, junto a una pared que qued\u00f3 en pie de lo que fue el cuartel de artiller\u00eda e infanter\u00eda. Solo Castro se sent\u00f3, alegando que ten\u00eda 62 a\u00f1os de edad. Guandique prefiri\u00f3 morir de pie. ILUSTRACI\u00d3N\/ LUIS GONZ\u00c1LEZ<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Son\u00f3 la descarga fatal. Luego los cuerpos fueron llevados en una banca junto al lago, donde fueron quemados. Toda la noche los cuerpos sufrieron el fuego, hasta en la ma\u00f1ana del 18 de enero.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras ser incinerados los dos cad\u00e1veres, las cenizas fueron esparcidas sobre el lago.<\/p>\n\n\n\n<p>La hija del general, Eulogia Castro, lloraba a su padre. Al o\u00edr sus lamentos, el soldado Cayetano V\u00e1squez le dijo: \u201cSilencio. Si usted vuelve a llorar y a estar hablando, la mando a la c\u00e1rcel\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras Jos\u00e9 Santos Zelaya estuvo en el poder, hasta 1909, nadie pudo hacer nada por revivir el caso de Castro y Guandique. Pero cuando Zelaya sali\u00f3 de la presidencia, el presb\u00edtero Ram\u00f3n Ignacio Matus logr\u00f3 conseguir el expediente judicial del caso y se dedic\u00f3 a investigar. Quer\u00eda demostrar que Castro y Guandique eran inocentes.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1918, Matus present\u00f3 un recurso de revisi\u00f3n ante la Corte Suprema de Justicia (CSJ).<\/p>\n\n\n\n<p>En octubre de 1920, la Corte anul\u00f3 la sentencia de Jos\u00e9 Santos Zelaya, le devolvi\u00f3 la inocencia a los fusilados y quemados y orden\u00f3 una indemnizaci\u00f3n para sus familiares.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En abril de 1902 el estruendo de una gran explosi\u00f3n sacudi\u00f3 la Managua de entonces. Estall\u00f3 el cuartel de artiller\u00eda e infanter\u00eda del ej\u00e9rcito. Cerca de 200 personas murieron y desaparecieron el cuartel, casas de los alrededores y la antigua estaci\u00f3n del ferrocarril. Todo indica que fue un descuido, pero Jos\u00e9 Santos Zelaya hizo fusilar a dos altos oficiales<\/p>\n","protected":false},"author":5124,"featured_media":53640,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[4790],"class_list":["post-53634","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-jose-santos-zelaya"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53634","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5124"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53634"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53634\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58619,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53634\/revisions\/58619"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53640"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53634"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53634"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53634"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}