{"id":53646,"date":"2021-03-08T12:37:13","date_gmt":"2021-03-08T18:37:13","guid":{"rendered":"http:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=53646"},"modified":"2024-01-04T16:02:36","modified_gmt":"2024-01-04T22:02:36","slug":"bayardo-cuadra-la-vida-de-un-nicaraguense-sabio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/bayardo-cuadra-la-vida-de-un-nicaraguense-sabio\/","title":{"rendered":"Bayardo Cuadra, la vida de un nicarag\u00fcense sabio"},"content":{"rendered":"\n<p>Cinco archiveros gigantes situados en distintos sitios de la casa, llenos de carpetas etiquetadas con nombres de familias y personajes nicarag\u00fcenses. F\u00f3lderes amarillos y sobres de papel manila que contienen fotograf\u00edas, recortes de peri\u00f3dicos y toda suerte de documentos: cr\u00f3nicas, certificados, testamentos, \u00e1rboles geneal\u00f3gicos&#8230; Solo una persona sab\u00eda exactamente qu\u00e9 encontrar y d\u00f3nde en esta hemeroteca dom\u00e9stica. Su nombre era Bayardo Cuadra Moreno.<\/p>\n\n\n\n<p>Este archivo es el silencioso testimonio de la vida de un hombre que nunca perdi\u00f3 la curiosidad. Un recuerdo m\u00e1s elocuente de su paso por este mundo son sus 25 a\u00f1os de programas dominicales en la Radio 580 y cientos de reportajes period\u00edsticos en los que particip\u00f3 como fuente.<\/p>\n\n\n\n<p>La mayor\u00eda de las personas que lo conocieron lo recuerda como un incansable buscador de conocimiento, un investigador met\u00f3dico y una \u201cenciclopedia andante\u201d respaldada por una memoria prodigiosa. Todo eso es cierto, pero quienes se acercaron un poco m\u00e1s tambi\u00e9n vieron a un hombre sereno a pesar de su perfeccionismo, un ciudadano \u00edntegro y, sobre todo, un ser humano feliz. \u201cDesprovisto de toda envidia\u201d, dice su amigo Edgar Tijerino, el cronista deportivo.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-11-e1615227997917.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"982\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-11-982x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53657\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Bayardo Cuadra Moreno naci\u00f3 el 25 noviembre de 1936. Aqu\u00ed era un beb\u00e9. FOTO\/ Cortes\u00eda<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En sus \u00faltimas semanas todav\u00eda hac\u00eda planes y segu\u00eda sin mostrar ni un m\u00ednimo inter\u00e9s en despedirse. Ten\u00eda 84 a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos y hab\u00eda sido ingeniero, historiador, bailar\u00edn, coleccionista de discos y estampillas, cin\u00e9filo, conferencista, traductor, beisbolista aficionado, conductor de programas radiales e incluso tenor en el coro del Instituto Pedag\u00f3gico de Diriamba; pero la vida a\u00fan era algo digno de contemplar y quedaba demasiado por aprender.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco antes de morir prometi\u00f3 que participar\u00eda en la elaboraci\u00f3n de este perfil en cuanto se sintiera mejor de salud. En esos d\u00edas todav\u00eda le entusiasmaba la idea de volver a caminar (una reciente ca\u00edda lo hab\u00eda dejado postrado) y era capaz de re\u00edrse de s\u00ed mismo en sus ratos de lucidez. \u201cEste a\u00f1o no me fue muy bien\u201d, bromeaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Don Bayardo muri\u00f3 a las 9:00 de la noche del viernes 12 de febrero de 2021 en un hospital de Managua, luego de una semana en la que d\u00eda a d\u00eda se fue apagando. \u00c9l, que dedic\u00f3 su vida a relatar la historia de los dem\u00e1s, ya no tuvo tiempo para contar la suya.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-9-scaled-e1615227951262.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"806\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-9-1024x806.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53655\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">La familia Cuadra Stoupignan. De izquierda a derecha: Claudia, do\u00f1a Mercedes, Cristina, Mar\u00eda del Carmen, don Bayardo y Asunci\u00f3n.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Claudia Cuadra, la mayor de las cuatro hijas de Bayardo Cuadra Moreno, est\u00e1 sentada en la salita de grandes ventanas donde su padre atendi\u00f3 a decenas de periodistas. A la par est\u00e1 su madre, do\u00f1a Mercedes Stoupignan, y cerca se hallan sus hermanas Cristina y Asunci\u00f3n. No muy lejos, en otra habitaci\u00f3n, hay un archivero grande y gordo que guarda parte de las \u201cjoyas\u201d del historiador y se divisa desde la sala.<\/p>\n\n\n\n<p>La ausencia de don Bayardo se manifiesta en un silencio triste, como el de un \u00e1rbol cortado, que sus hijas se esfuerzan en llenar con an\u00e9cdotas familiares.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo a veces le hac\u00eda consultas tan b\u00e1sicas como una regla de tres. Cuando est\u00e1bamos en el colegio y sac\u00e1bamos 75 o 78 lo encerraba en un c\u00edrculo rojo y dec\u00eda \u2018esto no me gusta, tiene que ser m\u00e1s\u2019\u201d, cuenta Asunci\u00f3n. \u201cEn las primeras clases en el Teresiano, cuando no hab\u00eda Google, nos dejaron de tarea que busc\u00e1ramos el significado de INRI, \u00e9l abri\u00f3 la Biblia en el vers\u00edculo donde aparece y al d\u00eda siguiente solo yo llev\u00e9 la tarea\u201d, recuerda Claudia. \u201cDec\u00eda que quien era bueno, era bueno en todo y que si ibas a hacer algo lo ten\u00edas que hacer bien\u201d, apunta Cristina.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed como era de exigente consigo mismo, lo era con sus hijas. Le entusiasmaba mucho compartirles su conocimiento, pero si alguna vez le hac\u00edan una pregunta que consideraba necia o absurda, entornaba los ojos y las observaba en silencio. Como la vez que Claudia le consult\u00f3 d\u00f3nde quedaba la hielera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Al oeste \u2014respondi\u00f3.<br>\u2014\u00bfY el oeste es \u201cabajo\u201d o es \u201carriba\u201d?<br>\u2014El oeste es el oeste.<br>\u2014Pero es que no entiendo&#8230;<br>\u2014Es el oeste.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-13-scaled-e1615228071269.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"684\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-13-1024x684.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53659\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">En la actualidad, do\u00f1a Mercedes y sus hijas Claudia y Asunci\u00f3n (en el extremo derecho).<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Era correct\u00edsimo en su forma de expresarse, cuidando cada palabra con precisi\u00f3n de cirujano, y en casa sus hijas no dec\u00edan ni \u201cjocote\u201d porque todos sab\u00edan que se trataba del eufemismo de \u201cjodido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Su perfeccionismo en el uso del idioma lo llevaba a hacer correcciones a periodistas y amigos a quienes llamaba para explicarles, por ejemplo, que estaban empleando mal la palabra \u201chasta\u201d; pero lo hac\u00eda con tanta amabilidad y buenas intenciones que era imposible molestarse con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>En su casa reinaban el orden y la pulcritud. \u201cDe ni\u00f1as no nos dejaba salir si no nos ba\u00f1\u00e1bamos y Dios libre que sali\u00e9ramos con rollos en la cabeza, detestaba eso\u201d, dice Claudia. Ninguna de sus hijas pon\u00eda pie en la calle si no estaba debidamente vestida, peinada y con los dientes lavados.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo lo anotaba con la misma rigurosidad. Desde las consultas que le hac\u00edan acad\u00e9micos, cronistas, periodistas y radioescuchas de sus programas dominicales, hasta los treinta c\u00f3rdobas gastados en un litro de leche.<\/p>\n\n\n\n<p>Y aunque \u201cno fue extraordinariamente caritativo\u201d, siempre sacaba tiempo y recursos para ayudar a los dem\u00e1s, se\u00f1ala Claudia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLo sab\u00eda todo y lo compart\u00eda sin alardes. Nunca antes hab\u00eda visto a una mente tan brillante y a la vez a un tipo tan sencillo, educado y respetuoso como el ingeniero Cuadra\u201d, escribi\u00f3 el periodista deportivo Edgard Rodr\u00edguez, en un homenaje p\u00f3stumo. \u201cAlguien dijo que hay hombres que por sus acciones se hacen m\u00e1s grandes, pero no m\u00e1s buenos. Es claro que no tuvo el privilegio de conocer a Bayardo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En palabras de Rodr\u00edguez, el historiador \u201ctransit\u00f3 por este mundo lleno de una serenidad discreta y sonriente, fino, ecu\u00e1nime, amable; con una cultura de fil\u00f3sofo griego y sin el pecado de la vanidad y mucho menos malicia en su actuar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Gravemente enfermo insist\u00eda en que se les retribuyera algo a las enfermeras que lo atend\u00edan en el hospital. \u201cLe podemos dar unas galletas\u201d, sugirieron sus hijas. Y \u00e9l replic\u00f3: \u201cNo, las galletas y los caramelos son para los hijos de las enfermeras, si los tienen; pero el dinero es lo que ayuda\u201d.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-2-scaled-e1615228039648.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"736\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-2-736x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53650\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Don Bayardo en 1974, cuando ten\u00eda 38 a\u00f1os, vestido a la usanza de la \u00e9poca. Med\u00eda 1.93 metros de estatura.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Adolfo Bayardo Cuadra Moreno naci\u00f3 en Corinto, Chinandega, el 25 de noviembre de 1936. Su padre era empleado del Banco Nacional y su madre, una exitosa comerciante que administraba un almac\u00e9n. Fue el tercero de cuatro hermanos, cuatro hombres y una mujer, la menor. De sus hermanos mayores adquiri\u00f3 sus primeros conocimientos y a los 4 a\u00f1os, antes de ingresar a la escuela primaria, ya sab\u00eda leer.<\/p>\n\n\n\n<p>Su familia vivi\u00f3 itinerante durante su ni\u00f1ez y adolescencia, porque a su padre lo trasladaban para que se encargara de la gerencia del banco en distintas ciudades. Pas\u00f3 su primera infancia en Corinto y luego los Cuadra Moreno se mudaron a Managua, Boaco y Jinotepe. Curs\u00f3 su secundaria en el Pedag\u00f3gico de Diriamba y en los a\u00f1os cincuenta vol\u00f3 a M\u00e9xico para estudiar Ingenier\u00eda Qu\u00edmica.<\/p>\n\n\n\n<p>De all\u00e1 volver\u00eda con un t\u00edtulo y una esposa mexicana: do\u00f1a Mercedes. Se conocieron cuando \u00e9l viv\u00eda en la calle Colima y ella en Tabasco, en una casa siempre llena de estudiantes bulliciosos que llegaban a comer enchiladas y a cortejar a las hermanas Stoupignan.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda apareci\u00f3 un joven nicarag\u00fcense que estudiaba en Alemania y se hallaba de visita en M\u00e9xico. Pos\u00f3 sus ojos en Cristina Stoupignan y la invit\u00f3 a bailar. \u201cSola no puede ir\u201d, dijo su madre, y envi\u00f3 a Mercedes como acompa\u00f1ante. El pretendiente, por su parte, lleg\u00f3 acompa\u00f1ado de un muchacho alt\u00edsimo y flaco que bailaba como ninguno. Se llamaba Bayardo y a partir de entonces comenz\u00f3 a \u201candar m\u00e1s en la bola\u201d y a llegar m\u00e1s seguido a la casa de encuentro de los estudiantes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMe empez\u00f3 a enamorar\u201d, rememora do\u00f1a Mercedes, su esposa durante 57 a\u00f1os. \u201c\u00c9l ya hab\u00eda terminado su carrera, empezamos a salir y despu\u00e9s nos casamos, en el 63\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces el futuro historiador ya le\u00eda y estudiaba mucho y hab\u00eda aprendido ingl\u00e9s a fuerza de escuchar partidos de beisbol de Grandes Ligas. De esa \u00e9poca data su amor por las pel\u00edculas cl\u00e1sicas. La \u201cpelota\u201d de amigos iba al cine tres o cuatro veces por semana. \u201cSal\u00edamos de uno y nos met\u00edamos a otro\u201d, cuenta do\u00f1a Mercedes. Ella llegaba primero, cargando por lo menos tres abrigos, para apartar lugares mientras el resto del grupo sal\u00eda de trabajar.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-1-scaled-e1615228161518.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"660\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-1-1024x660.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53649\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">La familia Cuadra Moreno. De pie, de izquierda a derecha: Adolfo Bayardo, Jorge Alberto, Mireya y Miguel Enrique. Sentados: sus padres Miguel \u00c1ngel Cuadra y Carmela Moreno. FOTO\/ CORTES\u00cdA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En abril del 67 la pareja vol\u00f3 a Managua, con tres hijas peque\u00f1as y Asunci\u00f3n todav\u00eda en barriga, porque a don Bayardo le ofrecieron un empleo en el Instituto de Fomento Nacional. Nunca quiso volver a irse del pa\u00eds, ni siquiera durante la guerra de los ochenta. En los siguientes treinta y tantos a\u00f1os labor\u00f3 en varias empresas e instituciones y a comienzos de los 2000 se retir\u00f3 para vivir de consultor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta mediados de 2020, todos sus d\u00edas se parec\u00edan. Se despertaba al amanecer, pon\u00eda la misa y volv\u00eda a dormir. Se levantaba otra vez para leer y recortar los peri\u00f3dicos que recib\u00eda, incluida La Estrella de Nicaragua, de su amigo el tambi\u00e9n historiador Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez. Y el resto del d\u00eda se le iba entre siestas, comidas, quehaceres, charlas y consultas.<\/p>\n\n\n\n<p>A las 11:00 de la noche estaba sentado frente a su computadora, listo para llegar a las 2:00 de la madrugada contestando mensajes y correos electr\u00f3nicos. \u201cAhora s\u00ed todo est\u00e1 tranquilo\u201d, dec\u00eda. \u201cYa me puedo concentrar\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca fue un hombre enfermizo. \u201cEn esta casa no hay medicinas, lo que hay son libros\u201d, observa su hija Asunci\u00f3n. \u201cDesafortunadamente, en mayo del a\u00f1o pasado se le inflamaron un poco los pies, lo vio un doctor y ten\u00eda problemas de presi\u00f3n alta\u201d, dice. A partir de entonces todo fue empeorando.<\/p>\n\n\n\n<p>En junio sufri\u00f3 una ca\u00edda y dijo que estaba bien, pero en agosto empez\u00f3 a sentir dolor y, poco despu\u00e9s, a usar andarivel. Pese a que recibi\u00f3 fisioterapia, sigui\u00f3 perdiendo fuerza en las piernas y el 1 de noviembre volvi\u00f3 a caer, lentamente, mientras su menuda esposa en vano intentaba sostenerlo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fiel a lo que llamaba \u201coperaci\u00f3n cusuco\u201d, se negaba a visitar el hospital por temor a contagiarse de Covid-19 y aseguraba que se recuperar\u00eda en casa. Sin embargo, el 13 de noviembre su familia tuvo que internarlo.<br>Los ex\u00e1menes m\u00e9dicos empezaron a revelar numerosos padecimientos que por a\u00f1os hab\u00edan permanecido ocultos, como un problema en los pulmones que de vez en cuando lo hac\u00eda carraspear en medio de sus ponencias; adem\u00e1s de una \u00falcera, algo en el h\u00edgado y peque\u00f1os derrames cerebrales.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ese momento ya no quer\u00eda comer y sol\u00eda \u201cdesconectarse\u201d de la realidad, recuerda Asunci\u00f3n. El hombre que toda su vida se caracteriz\u00f3 por una mente extraordinaria, ten\u00eda cada vez menos ratos de lucidez. \u201cDaba charlas\u201d, cuenta su hija. \u201cNo dorm\u00eda y hablaba y hablaba y hablaba, de cosas reales, como que estaba dando una conferencia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pas\u00f3 en casa la mitad de diciembre y todo enero, haciendo proyectos y someti\u00e9ndose a ejercicios con la ilusi\u00f3n de volver a caminar. Pero apenas probaba bocado porque masticar le aburr\u00eda y a menudo la cabeza se le desorientaba. Una noche Claudia entr\u00f3 a su habitaci\u00f3n y lo encontr\u00f3 con \u201cla mirada ida\u201d. \u201cYo creo que de aqu\u00ed no voy a pasar aunque quiera\u201d, admiti\u00f3 don Bayardo. Entonces se mencionaron las palabras \u201cpadre\u201d y \u201ctestamento\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El viernes 5 de febrero volvi\u00f3 al hospital para ser alimentado a trav\u00e9s de sonda g\u00e1strica y se mantuvo adormecido, pero todav\u00eda consciente, hasta el mediod\u00eda del siguiente lunes. El m\u00e9dico se acerc\u00f3 para decirle \u201cestamos aqu\u00ed para atenderlo\u201d y \u00e9l murmur\u00f3 \u201cgracias, gracias\u2026\u201d. Despu\u00e9s se qued\u00f3 dormido y ya no regres\u00f3 de ese sue\u00f1o m\u00e1s que para hacer alg\u00fan leve movimiento de brazos y beber el agua que le administraban con jeringa.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-4-e1615228114121.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-4-1024x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53652\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">La pareja con Claudia, la primera de sus cuatro hijas. FOTO\/ CORTES\u00cdA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>En la ma\u00f1ana del s\u00e1bado la noticia de su muerte copaba los medios de comunicaci\u00f3n y las redes sociales. \u201cOtra gran persona se nos fue\u201d, lamentaba el cronista Edgar Tijerino. \u201cPara una sociedad tan carcomida en sus valores, sumergida en un deterioro que provoca alarma, y consecuentemente necesitada de ejemplos que puedan ayudar a revitalizarla, la p\u00e9rdida de una persona como el ingeniero Bayardo Cuadra es lamentable, estrujante y naturalmente dram\u00e1tica. Deja un vac\u00edo que no se puede cubrir\u201d, expres\u00f3. A su juicio, don Bayardo fue como \u201cuna buena serie que Netflix publica solo una vez\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTen\u00eda el don de la memoria, de ser sistem\u00e1tico con la informaci\u00f3n, ser investigador e interesarse por la historia, por la sociedad, por las personas, por cada persona\u201d, comenta su hija Cristina. Porque don Bayardo no solo indagaba en la historia de las grandes figuras de Nicaragua y el mundo; para \u00e9l tambi\u00e9n era importante el sinn\u00famero de personajes y familias que conformaron el ecosistema de la vieja Managua. Su mayor inter\u00e9s no eran los datos duros, sino las personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para su hija Claudia, monja teresiana, \u201cno era un santo, pero intent\u00f3 vivir lo mejor que pudo\u201d. \u201cLo aprendi\u00f3 en el camino de la vida\u201d, dice. \u201cBrill\u00f3 con luz propia y la dej\u00f3 alumbrando para todos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En mayo de 2014 expres\u00f3 en entrevista con La Prensa que un final feliz ser\u00eda un epitafio que dijera: \u201cAqu\u00ed yace un hombre justo, que procur\u00f3 portarse bien\u201d. Ahora que solo queda su legado, esas palabras han cobrado m\u00e1s fuerza y un nuevo sentido. Don Bayardo imparti\u00f3 muchas c\u00e1tedras, pero la mayor de todas fue su vida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-DONBAYARDO-1-scaled-e1615228207399.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"706\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-DONBAYARDO-1-1024x706.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53647\"\/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">En el Sal\u00f3n de la Fama<\/h2>\n\n\n\n<p>En septiembre de 2018, don Bayardo Cuadra Moreno ingres\u00f3 al Sal\u00f3n de la Fama del Deporte Nicarag\u00fcense. La Asociaci\u00f3n de Cronistas Deportivos de Nicaragua (ACDN) lo reconoci\u00f3 como \u201cpieza fundamental para la creaci\u00f3n del Sal\u00f3n de la Fama del Deporte Nicarag\u00fcense, formando parte del primer comit\u00e9 evaluador a mediados de los a\u00f1os noventa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n era uno de los 28 miembros de la Academia de Geograf\u00eda e Historia de Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p>Colabor\u00f3 en muchas ocasiones con las revistas Magazine y Domingo en la elaboraci\u00f3n de reportajes hist\u00f3ricos. Produjo durante 25 a\u00f1os el programa radial Perfiles de Managua y participaba en el programa Glorias del Deporte.<\/p>\n\n\n\n<p>Meses antes de morir, don Bayardo le coment\u00f3 a un sacerdote que estaba en completa paz, satisfecho por haber tenido una vida larga que supo llevar de la manera que consider\u00f3 correcta.<\/p>\n\n\n\n<p>En una etapa de su vida coleccion\u00f3 estampillas. Era amante del cine cl\u00e1sico y durante su enfermedad sus hijas le pon\u00edan \u201cpel\u00edculas viejitas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Era un gran conocedor del beisbol de Grandes Ligas y le encantaba el futbol americano.<\/p>\n\n\n\n<p>Quienes lo conocieron cuentan que era una persona de notable sencillez, amable y amistoso. Tambi\u00e9n un gran bailar\u00edn. A sus hijas y las amigas de ellas les ense\u00f1\u00f3 a bailar m\u00fasica disco. Tambi\u00e9n fue bueno bailando boleros, chachach\u00e1 y mambo. Amaba la m\u00fasica cl\u00e1sica y no entend\u00eda \u201cc\u00f3mo los j\u00f3venes se enamoran con m\u00fasica en esta \u00e9poca\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Con do\u00f1a Mercedes Stoupignan tuvo cuatro hijas: Claudia, Mar\u00eda del Carmen, Cristina y Asunci\u00f3n. Mar\u00eda muri\u00f3 hace 12 a\u00f1os, a causa de un infarto masivo. Fue una p\u00e9rdida dolorosa que sus padres afrontaron con la mayor serenidad. Las otras tres hijas tienen 57, 54 y 53 a\u00f1os, respectivamente. Do\u00f1a Mercedes tiene 76. Don Bayardo y do\u00f1a Mercedes se conocieron en M\u00e9xico y estuvieron casados durante m\u00e1s de 57 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-3-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"681\" src=\"https:\/\/gep90.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-3-1024x681.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-53651\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-3-scaled.jpg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-3-scaled.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-3-scaled.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-3-scaled.jpg 1536w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2021\/03\/315-MAG-BAYARDO-3-scaled.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\">Don Bayardo (izquierda) y do\u00f1a Mercedes el d\u00eda de su boda, en 1963.<br>FOTO\/ CORTES\u00cdA<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una memoria prodigiosa<\/h2>\n\n\n\n<p>El nombre de Bayardo Cuadra Moreno y su n\u00famero telef\u00f3nico son populares en el c\u00edrculo acad\u00e9mico, as\u00ed como en el gremio period\u00edstico. Era fuente obligatoria en todo reportaje hist\u00f3rico y un salvavidas que acud\u00eda al rescate cuando hab\u00eda que resolver alguna duda. Sol\u00eda manejar una cantidad colosal de informaci\u00f3n en su cabeza; pero igualmente empleaba su archivo personal para confirmar datos.<\/p>\n\n\n\n<p>Sab\u00eda de memoria en qu\u00e9 revista, libro o peri\u00f3dico encontrar cada tema e incluso qui\u00e9n lo hab\u00eda escrito y en qu\u00e9 a\u00f1o; de manera que en poco tiempo localizaba la informaci\u00f3n requerida. Era una fuente tan precisa que a menudo prob\u00f3 ser m\u00e1s confiable que muchos libros y documentos. Solo compet\u00edan con \u00e9l las publicaciones originales de hechos hist\u00f3ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>Atend\u00eda las llamadas de los periodistas, incluso cuando estaba cumpliendo a\u00f1os y sin importar si era la hora del almuerzo. Siempre consultaba \u201c\u00bfQu\u00e9 has averiguado?\u201d, para luego agregar o corregir informaci\u00f3n. Si ten\u00eda alguna duda, ped\u00eda unos minutos para entregar datos m\u00e1s precisos y pronto ten\u00eda preparados nombres, fechas, documentos y otras referencias.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bayardo Cuadra Moreno vivi\u00f3 para relatar la historia de este pa\u00eds. Fue un personaje polifac\u00e9tico y una fuente obligatoria para periodistas, acad\u00e9micos y cronistas. Ten\u00eda una memoria prodigiosa y compart\u00eda su conocimiento sin hacer ning\u00fan alarde. Esta es la historia que \u00e9l no pudo contar.<\/p>\n","protected":false},"author":7,"featured_media":53648,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[5025,497],"class_list":["post-53646","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-bayardo-cuadra","tag-historia"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53646","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/7"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=53646"}],"version-history":[{"count":11,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53646\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58748,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/53646\/revisions\/58748"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/53648"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=53646"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=53646"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=53646"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}