{"id":55225,"date":"2021-12-05T06:58:30","date_gmt":"2021-12-05T12:58:30","guid":{"rendered":"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/?p=55225"},"modified":"2023-12-27T01:18:05","modified_gmt":"2023-12-27T07:18:05","slug":"el-informe-brown-hay-que-cambiar-de-lugar-la-capital","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/el-informe-brown-hay-que-cambiar-de-lugar-la-capital\/","title":{"rendered":"El Informe Brown: \u201cHay que cambiar de lugar la capital\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p>El ge\u00f3logo estadounidense Robert D. Brown no pod\u00eda creer lo que descubri\u00f3 cuando lleg\u00f3 a Managua en el a\u00f1o de 1968. Se trataba de una ciudad que era la capital de un pa\u00eds, pero estaba ubicada en una zona altamente s\u00edsmica y con un riesgo enorme de actividad volc\u00e1nica.<br>El 4 de enero de ese a\u00f1o, Brown estaba en su trabajo, en el Servicio Geol\u00f3gico de Estados Unidos, en Menlo Park, California, cuando se enter\u00f3 que hab\u00eda ocurrido en terremoto en Managua. Decidi\u00f3 viajar a Nicaragua junto a un equipo de sism\u00f3logos.<\/p>\n\n\n\n<p>El norteamericano recorri\u00f3 la ciudad. La sobrevol\u00f3 en avi\u00f3n. Tuvo acceso a toda la zona afectada, la colonia Centroam\u00e9rica, donde m\u00e1s de 800 casas resultaron da\u00f1adas, de las cuales 256 quedaron inhabitables. El epicentro del sismo se encontraba a unos cinco kil\u00f3metros de la colonia, provocado por la conocida como falla de la colonia Centroam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Brown vio otras fallas y le llam\u00f3 la atenci\u00f3n la de Tiscapa, que est\u00e1 desde el lago hacia la laguna del mismo nombre, parti\u00e9ndola en dos. La consider\u00f3 muy peligrosa.<\/p>\n\n\n\n<p>En agosto de ese mismo a\u00f1o 1968, Brown emiti\u00f3 un dictamen que fue conocido como el Informe Brown, en el que especialmente recomend\u00f3 al gobierno de Anastasio Somoza Debayle que trasladara la capital hacia una zona m\u00e1s segura, explican tanto el historiador Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez como el investigador franc\u00e9s Sebasti\u00e9n Hardy, el primero en una entrevista con la revista MAGAZINE y el segundo en un ensayo.<\/p>\n\n\n\n<p>El informe, que solamente est\u00e1 en ingl\u00e9s y dirigido al gobierno nicarag\u00fcense y a las autoridades s\u00edsmicas de Estados Unidos, no fue publicado ni tomado en cuenta por Somoza.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Terremoto70-e1638706182416.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"600\" height=\"910\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Terremoto70-e1638706182416.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55234\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Solo el Banco de Am\u00e9rica y el Banco Central de Nicaragua quedaron en pie en 1972. FOTO\/ CORTES\u00cdA\/ FRANCISCO L\u00d3PEZ<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Los estudios de Brown indicaron que en Managua se pod\u00eda producir un terremoto de mayor magnitud que el de la colonia Centroam\u00e9rica y que los efectos probablemente ser\u00edan m\u00e1s destructivos por las fallas debajo de la ciudad, por la zona volc\u00e1nica en la que se encuentra y porque no era adecuado el material con el que estaban construidas las casas.<\/p>\n\n\n\n<p>El vaticinio de Brown se hizo realidad el 23 de diciembre de 1972, a las 12:30 de la madrugada (hora de Nicaragua), cuando un terremoto, de 6.2 de magnitud en la escala Richter, destruy\u00f3 todo el casco urbano de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Murieron 11 mil personas, 20 mil resultaron heridas, alrededor del 75 por ciento de las viviendas fueron destruidas, dejando sin hogar a entre 200 mil y 250 mil personas; adem\u00e1s de la desaparici\u00f3n de edificios p\u00fablicos y privados. En total, el sismo caus\u00f3 p\u00e9rdidas cercanas a 500 millones de d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p>Managua nunca m\u00e1s ser\u00eda la misma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde antes que llegaran los espa\u00f1oles a lo que hoy es Nicaragua, ya exist\u00eda Managua. Solo que en aquel momento era un asentamiento de ind\u00edgenas chorotegas que se extend\u00eda en las riberas del lago Xolotl\u00e1n, entre el r\u00edo Tipitapa y la pen\u00ednsula de Chiltepe.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ind\u00edgenas escogieron a Managua para vivir porque estaba a la orilla del lago que les proporcionaba agua y comida.<\/p>\n\n\n\n<p>El conquistador espa\u00f1ol Gonzalo Fern\u00e1ndez de Oviedo cuenta que cuando lleg\u00f3 a Managua \u201cera una villa bella y populosa\u201d, que se compon\u00eda de casas aisladas, habitadas por 40 mil ind\u00edgenas, 10 mil de ellos arqueros o saeteros.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/1001014-e1638706484693.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"639\" height=\"413\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/1001014-e1638706484693.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55237\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Dibujo del lago de Managua. FOTO\/ ARCHIVO\/ CORTES\u00cdA\/ IHNCA<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Fern\u00e1ndez de Oviedo regres\u00f3 a Managua seis a\u00f1os despu\u00e9s de iniciada la conquista y la encontr\u00f3 desolada. Hab\u00eda solamente 10 mil habitantes.<br>La poblaci\u00f3n de Managua no creci\u00f3 mucho, a pesar de que, en 1855, por conflictos entre los pol\u00edticos de Le\u00f3n y Granada, se decidi\u00f3 que ser\u00eda la capital de Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta los primeros a\u00f1os del siglo XX, la poblaci\u00f3n de Managua no pas\u00f3 de los 20 mil habitantes, explica un ensayo de la revista Science, de varios autores, entre ellos Robert Kates.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los aspectos que ayud\u00f3 a Brown a predecir en 1968 que en Managua iba a producir un terremoto destructivo fue que empez\u00f3 a estudiar la actividad s\u00edsmica de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMe hizo notar que, despu\u00e9s del de 1844, hab\u00eda un ritmo entre los terremotos\u201d, indica el historiador Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez, quien acompa\u00f1\u00f3 a Brown cuando este lleg\u00f3 a Managua en 1968.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el terremoto de 1844 se origin\u00f3 en la ciudad de Rivas, se sinti\u00f3 en Managua. Seg\u00fan datos recabados por el Instituto de Estudios Territoriales (Ineter), ese sismo fue violento y \u201cprovoc\u00f3 cambios en el nivel de las aguas de los r\u00edos Tipitapa y San Juan, y las aguas del lago de Nicaragua tambi\u00e9n experimentaron cambios en su nivel\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Brown hizo notar que, 41 a\u00f1os despu\u00e9s, tambi\u00e9n hubo otro terremoto de gran magnitud, el 11 de octubre de 1885, a las 10:00 de la noche. \u201cViolentas sacudidas s\u00edsmicas causaron serios da\u00f1os en Le\u00f3n, Chinandega y Managua. Hubo muertos, heridos y golpeados en estas tres ciudades\u201d, puntualiza otra vez Ineter.<\/p>\n\n\n\n<p>Luego, 46 a\u00f1os despu\u00e9s, en la ma\u00f1ana del 31 de marzo de 1931, Managua fue destruida por un terremoto. Los managuas no aprendieron la lecci\u00f3n, no edificaron con mejores t\u00e9cnicas y materiales sus casas y, 41 a\u00f1os despu\u00e9s, la capital fue nuevamente destruida en 1972.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f3pez Maltez, quien tiene un libro de fotograf\u00edas sobre la vieja Managua, explica que los terremotos de 1844 y de 1885 no tuvieron el impacto de los de 1931 y 1972 porque antes la capital no estaba tan poblada como cuando ya lo estaba al momento del terremoto de 1931.<\/p>\n\n\n\n<p>Para finales de los a\u00f1os 20 del siglo pasado, la poblaci\u00f3n de Managua era de 40 mil habitantes, igual que en la \u00e9poca precolombina, indican Robert Kates y sus compa\u00f1eros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Fue un Martes Santo, a las 10:22 de la ma\u00f1ana. \u201cLa ciudad comenz\u00f3 a moverse desde sus cimientos (retumbos) por un ligero sacudimiento que, con inesperada rapidez, se hizo violento, fuerte, indescriptible. Corcovea la tierra como si todas las casas que tiene encima fueran un estorbo que quisiera arrojar\u201d, relat\u00f3 el escritor y periodista Apolonio Palazio.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad se fue al suelo y se levant\u00f3 una nube de polvo debido a que las casas eran de adobe y taquezal. Muchas personas murieron asfixiadas. Comenzaron los incendios. Los caballos, despavoridos, sal\u00edan corriendo jalando carruajes en llamas. Las tejas de las casas ca\u00edan y her\u00edan a los habitantes. Hab\u00eda explosiones en las farmacias. La ciudad arde. La gente huye y son pocos quienes piensan en salvar cosas de sus casas.<\/p>\n\n\n\n<p>El mercado se vino al suelo como un edificio de cart\u00f3n. Igual la Penitenciar\u00eda nacional. Seis segundos de movimiento tel\u00farico fueron suficientes para que cayeran por todos lados los edificios de adobe.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s lleg\u00f3 la cremaci\u00f3n de cad\u00e1veres y los intentos por detener los saqueos.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Terremoto-1931-1-e1638706599224.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"407\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Terremoto-1931-1-e1638706599224.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55228\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El terremoto de 1931. FOTO\/ ARCHIVO<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Seg\u00fan datos recopilados en el Informe Brown, el terremoto de 1931 tuvo una magnitud de entre los 5.3 y los 5.9 en la escala Richter. De 60 mil habitantes que ten\u00eda Managua, cerca de 1,100 personas perdieron la vida. Otras 35 mil personas perdieron sus casas. Y las p\u00e9rdidas fueron entre los 15 y los 30 millones de d\u00f3lares, seg\u00fan los valores de esa \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Qued\u00f3 en pie el armaz\u00f3n de hierro de la nueva catedral de Managua, frente al parque central de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>Brown explic\u00f3 en su informe que, de acuerdo con un estudio de ingenieros de la Armada de Estados Unidos (marines), realizados despu\u00e9s del sismo, se identific\u00f3 una falla s\u00edsmica como la causante del terremoto, la que es conocida como \u201cdel Estadio\u201d, que se extiende dos kil\u00f3metros, desde la orilla del lago y atraviesa el sitio donde despu\u00e9s fue construido el Estadio Nacional.<\/p>\n\n\n\n<p>Brown regres\u00f3 a Nicaragua despu\u00e9s del terremoto de 1972 y comenz\u00f3 a encontrar semejanzas con el terremoto de 1931. Una de ellas es que en el del 31 el suministro de agua se cort\u00f3 donde est\u00e1 la falla y las tropas de ingenieros no ten\u00edan agua con que apagar los incendios.<\/p>\n\n\n\n<p>Otra similitud es que las fallas que provocaron el terremoto de 1972 est\u00e1n casi paralelas con la del Estadio, que ocasion\u00f3 el de 1931.<br>Los marines encontraron numerosas grietas, ninguna de ellas mayor de cinco cent\u00edmetros de ancho y 10 de largo. La zona de las grietas no superaba los 150 metros de ancho y se extend\u00eda a lo largo de la falla.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTodos los relatos del terremoto del 31 de marzo de 1931 indican que fue notablemente similar al de 1972, en la mayor\u00eda de los aspectos\u201d, escribi\u00f3 Brown.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del terremoto de 1931, se comenz\u00f3 a pensar por primera vez en trasladar la capital hacia otro sitio. Se revivi\u00f3 la pugna entre Le\u00f3n y Granada, pero el entonces presidente Jos\u00e9 Mar\u00eda Moncada decidi\u00f3 agrandar el Distrito Nacional (Alcald\u00eda de Managua) para que abarcara Masaya, de manera que si ocurr\u00eda otro desastre las instituciones p\u00fablicas podr\u00edan trasladarse a esa otra ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el ge\u00f3logo Robert D. Brown lleg\u00f3 a Managua en 1968, para estudiar el terremoto de la Centroam\u00e9rica, se sorprendi\u00f3 al saber que solo dentro de la ciudad hab\u00eda tres lagunas de origen volc\u00e1nico. Eran lagunas que estaban en el cr\u00e1ter de tres volcanes: Tiscapa, Nejapa y Asososca.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n conoci\u00f3 que en las proximidades de la ciudad hab\u00eda tres volcanes: el Masaya, Apoyeque y Momotombo. M\u00e1s lejano, en Le\u00f3n, pero siempre relativamente cerca, el Cerro Negro, que a finales de los a\u00f1os cuarenta hab\u00eda erupcionado violentamente en varias ocasiones.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s se sorprendi\u00f3 Brown cuando comenz\u00f3 los estudios y se dio cuenta de que bajo la ciudad hab\u00eda varias fallas s\u00edsmicas, junto a que, desde 1520, se hab\u00edan registrado 60 erupciones en la zona del Pac\u00edfico, lo cual evidenciaba una gran actividad s\u00edsmica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa ciudad (Managua) se encuentra en el gran Cintur\u00f3n Circumpac\u00edfico (conocido como Cintur\u00f3n del Fuego), que se extiende alrededor de las tierras que bordean el Oc\u00e9ano Pac\u00edfico, donde ocurre la mayor parte de la actividad s\u00edsmica y volc\u00e1nica del mundo\u201d, explicar\u00eda despu\u00e9s Brown en el peri\u00f3dico The Blade, de Toledo, Ohio.<\/p>\n\n\n\n<p>Brown identific\u00f3 al menos cuatro fallas bajo la ciudad de Managua, entre ellas la m\u00e1s grande, la de Tiscapa, la que m\u00e1s le preocupaba, as\u00ed como la del Estadio, la de la Centroam\u00e9rica y la de la Escuela.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el historiador Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez, Brown expres\u00f3 inmediatamente que, siguiendo las secuencias de los terremotos de 1844, 1885 y 1931, en cualquier momento iba a ocurrir un nuevo terremoto de grandes magnitudes y recomend\u00f3 que al menos la capital deber\u00eda de ser trasladada a un lugar m\u00e1s seguro.<\/p>\n\n\n\n<p>Brown no es el \u00fanico especialista que estudi\u00f3 las fallas de Managua, porque desde inicios de los a\u00f1os sesenta hab\u00eda nacido un inter\u00e9s en ese sentido. Sin embargo, fue el Informe Brown el que lleg\u00f3 a manos de Somoza y no le dio seguimiento.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Terremoto52-e1638706686566.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"664\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Terremoto52-1024x664.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55233\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El Benem\u00e9rito Cuerpo de Bomberos, frente al viejo Estadio Nacional. FOTO\/ CORTES\u00cdA\/ FRANCISCO L\u00d3PEZ<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>\u201cEl Informe Brown, preparado por las Naciones Unidas, antes del terremoto de 1972, hab\u00eda recomendado al gobierno de Nicaragua el traslado prudente de la capital de Nicaragua a una zona m\u00e1s segura\u201d, escribi\u00f3 L\u00f3pez Maltez en su libro de fotograf\u00edas Managua 1972.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, el investigador franc\u00e9s Sebasti\u00e9n Hardy escribi\u00f3: \u201c\u2026un poco antes del terremoto de 1972, el informe Brown preparado, por cuenta de las Naciones Unidas, que se apoyaba en los primeros estudios s\u00edsmicos realizados en Managua (el del terremoto de la Centroam\u00e9rica, elaborados por Brown), ya hab\u00eda iniciado el movimiento, recomendando al gobierno de Nicaragua trasladar la capital hacia una zona m\u00e1s segura. No obstante, s\u00f3lo despu\u00e9s del sismo de 1972 los estudios cient\u00edficos comenzaron realmente a ser tomados en cuenta por los gestores urbanos, e influyendo mejor en sus decisiones\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez recuerda que en 1968 \u00e9l acompa\u00f1\u00f3 a Brown en sus recorridos por Managua, en parte porque maneja el idioma ingl\u00e9s y tambi\u00e9n por ser periodista. El gobierno les dio dos Land Rover. En uno iban Brown y L\u00f3pez Maltez, y en el otro iban los instrumentos del norteamericano y las c\u00e1maras del nicarag\u00fcense.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ese entonces el hotel Intercontinental a\u00fan estaba en construcci\u00f3n y Brown se hosped\u00f3 en el Gran Hotel.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de conocer bien los detalles de la situaci\u00f3n de Managua, Brown le pidi\u00f3 a L\u00f3pez Maltez que lo llevara al valle de Michig\u00fciste. El historiador nicarag\u00fcense no sab\u00eda d\u00f3nde quedaba y tuvo que consultar con el cient\u00edfico Jaime Incer Barquero.<\/p>\n\n\n\n<p>Es en Estel\u00ed y se fueron para all\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Al llegar al sitio Brown estuvo inspeccionando mientras recog\u00eda piedras. Luego subieron a un cerro que se llama Santa Cruz y vieron todo el valle y a lo lejos la ciudad de Estel\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEste lugar tiene suelo s\u00f3lido, aqu\u00ed es donde debe de estar la capital\u201d, dijo el ge\u00f3logo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras la advertencia estaba dada, la vida sigui\u00f3 normal en Managua.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Para 1970, la ciudad de Managua hab\u00eda crecido en cantidad de habitantes, calculada en casi medio mill\u00f3n de personas. El hecho de ser capital atrajo a gran cantidad de gente de otros departamentos, explica el historiador Eddy K\u00fchl, autor del libro \u00bfQui\u00e9nes construyeron Nicaragua?<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan K\u00fchl, muy pocas personas son aut\u00f3ctonas de Managua, pues la mayor\u00eda son de otros departamentos o de padres que nacieron fuera de Managua.<\/p>\n\n\n\n<p>La Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina (Cepal) estim\u00f3 que la poblaci\u00f3n de Managua en 1972 era de 423 mil habitantes, la quinta parte del total de pobladores del pa\u00eds. Ven\u00eda registrando una tasa de expansi\u00f3n muy elevada, del 6.9 por ciento anual.<\/p>\n\n\n\n<p>Nicol\u00e1s L\u00f3pez Maltez recuerda que para 1970 la Managua m\u00e1s activa no pasaba m\u00e1s all\u00e1 de la Loma de Tiscapa, como l\u00edmite sur, pues al norte ten\u00eda al lago. Era tan relativamente peque\u00f1a que las personas se quejaban de que Somoza hab\u00eda construido un hospital en un lugar muy lejano, el Hospital General, que estaba cerca de Plaza Espa\u00f1a, por donde hoy es PriceSmart.<\/p>\n\n\n\n<p>La colonia Centroam\u00e9rica, la que fue afectada por el terremoto de 1968, estaba a siete kil\u00f3metros de la ciudad y la gente tambi\u00e9n lamentaba que quedara tan lejos, ya que estaban acostumbrados a andar a pie dentro de Managua y para ir a la colonia deb\u00edan tomar un bus, rememora L\u00f3pez Maltez. Muy pocas personas ten\u00edan veh\u00edculo, pero hab\u00eda buen sistema de transporte p\u00fablico. Los embotellamientos eran muy raros.<\/p>\n\n\n\n<p>Al lado este, la ciudad llegaba poco m\u00e1s all\u00e1 de donde hoy es la Rolter. Por ejemplo, ya exist\u00eda Bello Horizonte. Al lado oeste, hasta el Cementerio General, por Monse\u00f1or Lezcano.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan informes de la Cepal, en 1972 Managua ten\u00eda prosperidad econ\u00f3mica, crec\u00eda cerca del 5 por ciento el Producto Interno Bruto (PIB).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Recuerdo-del-Gran-Hotel-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"571\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Recuerdo-del-Gran-Hotel-2.jpg\" alt=\"Gran Hotel\" class=\"wp-image-50040\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Recuerdo-del-Gran-Hotel-2.jpg 720w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2020\/01\/Recuerdo-del-Gran-Hotel-2.jpg 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El Gran Hotel, en una escena de la vieja Managua de los a\u00f1os sesenta. FOTO\/ ARCHIVO<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Exist\u00edan tambi\u00e9n en Managua una cantidad de edificios que son recordados con mucha nostalgia: El Club Social de Managua, hoy es ah\u00ed la Casa de los Pueblos o casa mam\u00f3n; la bas\u00edlica de San Antonio, en el barrio del mismo nombre; el Palacio de Justicia, del estadio viejo hacia el norte; la sorbeter\u00eda Hormiga de Oro, en el barrio San Sebasti\u00e1n; la Casa Presidencial y la Curva, en la loma de Tiscapa; la c\u00e1rcel El Hormiguero, enfrente del Campo de Marte; el Banco Central, contiguo al actual edificio de la Asamblea Nacional, entre muchos otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Anastasio Somoza Debayle, que en entonces no era presidente sino solamente director de la Guardia Nacional, describi\u00f3 que en la noche del 22 de diciembre de 1972 ech\u00f3 un vistazo a la ciudad desde la loma de Tiscapa y observ\u00f3 que los altos edificios comerciales adornados con luces de toda clase. En todas las casas de Managua se anunciaba, con sus adornos, que la Navidad estaba cerca, seg\u00fan explic\u00f3 en su libro Nicaragua Traicionada.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay fotograf\u00edas que muestran esas noches previas a la Navidad de 1972. Brillantes r\u00f3tulos con la leyenda Feliz Navidad. Campanas y estrellas colgadas de alambres amarrados a los postes de luz el\u00e9ctrica. Las casas comerciales ten\u00edan sus r\u00f3tulos iluminados y las instalaciones estaban inundadas de im\u00e1genes de Santa Claus.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche del 22 de diciembre, Sebasti\u00e9n Hardy dice que los habitantes de Managua sintieron dos peque\u00f1as sacudidas s\u00edsmicas. La primera a las 9:30 de la noche y la segunda a las 10:15. En aquel momento los managuas ignoraban las advertencias del Informe Brown. Ni siquiera supieron que existi\u00f3. Era informaci\u00f3n exclusiva para el gobierno. Los dos peque\u00f1os sismos no alertaron a nadie.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Eran las 00:30 de la madrugada del 23 de diciembre cuando se sinti\u00f3 el m\u00e1s largo y m\u00e1s grande de los tres temblores que acabaron con Managua, con una magnitud de 6.2 en la escala Richter y una duraci\u00f3n de siete segundos.<\/p>\n\n\n\n<p>A las 1:18 de la madrugada se sinti\u00f3 el segundo, de 5.0, y dos minutos m\u00e1s tarde el tercero, de 5.2, los cuales adem\u00e1s de ser m\u00e1s peque\u00f1os que el primero tambi\u00e9n fueron m\u00e1s cortos.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan relatos de testigos presenciales, muchos edificios que estaban estructuralmente debilitados con el primero de los sismos, pero todav\u00eda en pie, colapsaron durante siguientes dos r\u00e9plicas.<\/p>\n\n\n\n<p>El ge\u00f3logo Robert D. Brown nuevamente lleg\u00f3 a Managua tras el terremoto de 1972 y se estuvo un mes en la ciudad, si se le pod\u00eda llamar as\u00ed, pues solo era escombros.<\/p>\n\n\n\n<p>Brown entrevist\u00f3 a ciudadanos que le contaron que muchos abandonaron sus casas y se fueron a las calles, mientras pasaba el efecto del primero de los tres terremotos. Muchas de estas personas todav\u00eda estaban en \u00e1reas abiertas cuando se sintieron las r\u00e9plicas y pudieron salvarse de morir o resultar lesionadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las r\u00e9plicas, m\u00e1s peque\u00f1as, continuaron durante semanas despu\u00e9s del terremoto inicial, pero todo el da\u00f1o significativo lo produjeron los tres movimientos de la madrugada del 23 de diciembre.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Terremoto141-e1638706814394.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"646\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Terremoto141-1024x646.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55230\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El Club Plaza estaba ubicado en el parque central. FOTO\/ CORTES\u00cdA\/ FRANCISCO L\u00d3PEZ<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Seg\u00fan Brown, los tres terremotos no fueron muy grandes, pero causaron estragos porque ocurrieron debajo de la ciudad a poca profundidad y fueron al menos cuatro fallas las que se activaron, especialmente la de Tiscapa. Adem\u00e1s, no se hab\u00eda aprendido la lecci\u00f3n del terremoto de 1931 y la mayor\u00eda de los edificios ten\u00edan poca resistencia a las sacudidas s\u00edsmicas, pues muchas eran de taquezal y madera.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad que se durmi\u00f3 iluminada el 22 de diciembre, estaba a oscuras en la madrugada siguiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Era aterrador el ruido de los edificios desplom\u00e1ndose. M\u00e1s terrible era escuchar los lamentos de la gente moribunda entre los escombros y de las personas que hab\u00edan perdido seres queridos.<\/p>\n\n\n\n<p>No hab\u00eda agua. Tampoco servicio telef\u00f3nico. Nadie durmi\u00f3 esa noche.<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, el sol descubri\u00f3 una ciudad en el suelo y cubierta de humo. Como en el terremoto de 1931, no hab\u00eda agua para apagar los incendios.<\/p>\n\n\n\n<p>Al inicio tampoco hab\u00eda ley. Los saqueos fueron protagonistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para limpiar la ciudad de escombros, Somoza orden\u00f3 que estos fueran lanzados a la orilla del lago de Managua, donde despu\u00e9s fue el Malec\u00f3n de Managua y hoy es el paseo Salvador Allende.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Robert D. Brown emiti\u00f3 un segundo informe en el que definitivamente dej\u00f3 claro que la capital, es decir, las principales oficinas de gobierno, deb\u00eda ser traslada a otro sitio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas instalaciones cr\u00edticas y de emergencia, como hospitales, estaciones de bomberos, comisar\u00edas de polic\u00eda, centrales el\u00e9ctricas, escuelas y edificios gubernamentales importantes, deben ubicarse lejos de las fallas activas conocidas y, en la medida de lo posible, fuera de la zona en la que se produjeron las fallas superficiales\u201d, escribi\u00f3 Brown.<\/p>\n\n\n\n<p>Somoza, quien tras el terremoto de 1972 tom\u00f3 el mando del pa\u00eds, coment\u00f3 en su libro Nicaragua traicionada:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSe empez\u00f3 entonces a pensar seriamente en la relocalizaci\u00f3n de Managua. El comit\u00e9 de emergencia necesitaba estar lo m\u00e1s perfectamente informado que fuera posible, porque esta decisi\u00f3n, igual que otras, era muy seria\u201d, indic\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Somoza, encarg\u00f3 un estudio a uno de sus excompa\u00f1eros de clases en la West Point, A. R. McBirney, cuyas investigaciones aconsejaron dos alternativas: reconstruir Managua del lado del Pac\u00edfico o del lado del Atl\u00e1ntico. Cada una de esas propuestas ten\u00eda desventajas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cPara resolver ese empate de opiniones, decid\u00ed que lo mejor era no relocalizarla. La reconstrucci\u00f3n continuar\u00eda, por supuesto, siguiendo las recomendaciones de los mexicanos y de otros grupos de prominentes sism\u00f3logos\u2026 Este plan significaba que la reconstrucci\u00f3n de Managua se iba a hacer en los alrededores de la ciudad\u201d, explic\u00f3 Somoza.<\/p>\n\n\n\n<p>L\u00f3pez Maltez explica que detr\u00e1s de esa decisi\u00f3n hab\u00eda intereses econ\u00f3micos, pues Somoza ten\u00eda propiedades en Managua, cuyo valor se lo daba estar en la capital y con el traslado de la misma, sus tierras se iban a devaluar. Tambi\u00e9n estaban las propiedades de sus familiares y de sus allegados.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Terremoto106-e1638706885729.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"653\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/Terremoto106-1024x653.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55236\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El lago de Managua fue el dep\u00f3sito de los escombros que dej\u00f3 el terremoto de 1972. FOTO\/ CORTES\u00cdA\/ FRANCISCO L\u00d3PEZ<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El franc\u00e9s Hardy va m\u00e1s all\u00e1 y asegura que Somoza se aprovech\u00f3 de la situaci\u00f3n porque, como dirig\u00eda el Comit\u00e9 Nacional de Emergencia (CNE), se apropi\u00f3 de un juego de diferentes mapas que planificaban las etapas de la reconstrucci\u00f3n recomendadas por los ge\u00f3logos.<\/p>\n\n\n\n<p>A la vez, tambi\u00e9n sac\u00f3 provecho de la recomendaci\u00f3n de profundizar los estudios de las fallas s\u00edsmicas del sector central de la ciudad, \u201cpara prohibir las operaciones de bienes ra\u00edces en la espera de resultados que tardaron varios a\u00f1os en ser publicados. De esta manera, \u00e9l pudo imponer a los propietarios de este sector de la ciudad la reconstrucci\u00f3n en terrenos que \u00e9l hab\u00eda comprado de manera dudosa en las zonas perif\u00e9ricas\u201d, manifiesta Hardy.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, el historiador Eddy K\u00fchl afirmar que no exist\u00eda capacidad econ\u00f3mica para trasladar la capital, pues es algo muy dif\u00edcil que en Am\u00e9rica solo lo han hecho Estados Unidos y Brasil.<\/p>\n\n\n\n<p>A pesar de ello, K\u00fchl ha vuelto a mencionar que es necesario el traslado de la capital a un lugar m\u00e1s seguro, proponiendo el nuevo lugar en Jinotega y que se le llame a esa ciudad Rubenia, en honor al poeta Rub\u00e9n Dar\u00edo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><strong>***<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Restos de la Managua destruida por el terremoto de 1972 a\u00fan existen. A\u00fan en pie, aunque derruida, la catedral vieja. El Banco de Am\u00e9rica, la torre que hoy sirve de oficinas a la Asamblea Nacional. El Banco Central, que fue recortado y despu\u00e9s sirvi\u00f3 como casa de gobierno entre 1979 y 1999.<\/p>\n\n\n\n<p>Los edificios m\u00e1s llamativos fueron aquellos que quedaron en pie, pero totalmente inservibles, especialmente los que estaban ubicados entre el parque Luis Alfonso Vel\u00e1squez y el Ministerio de Gobernaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/DSC_0136-e1638706955439.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"680\" src=\"https:\/\/www.laprensa.com.ni\/magazine\/wp-content\/uploads\/2021\/12\/DSC_0136-1024x680.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55227\"\/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Muchas familias habitaron los escombros hasta inicios de los a\u00f1os 2000. FOTO\/ ARCHIVO\/ \u00d3SCAR NAVARRETE<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>A esa zona se le llam\u00f3 los Escombros y el gobierno sandinista de los ochenta permiti\u00f3 que familias enteras vivieran en los mismos y, aunque comprensible por la necesidad de un techo, poniendo en riesgo sus vidas. Cada vez que ocurr\u00eda un sismo, entraban en p\u00e1nico.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue despu\u00e9s de 1990 que esas personas fueran sacadas de esos derruidos edificios, los cuales fueron demolidos. Pero fue dif\u00edcil sacar a la gente.<\/p>\n\n\n\n<p>A\u00fan existe el viejo centro de Managua, el cual es un sitio medio tur\u00edstico, pero ya no es el centro de la capital, el cual fue trasladado a lo que hoy se conoce como Metrocentro.<\/p>\n\n\n\n<p>La ciudad se ha expandido por Carretera a Masaya y la nueva Carretera a Le\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El Informe Brown cay\u00f3 en el olvido. Lo que persiste es el peligro de vivir en Managua, evidenciado por Brown cuando lleg\u00f3 a Nicaragua en 1968 para analizar el terremoto de la Centroam\u00e9rica.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un ge\u00f3logo estadounidense lleg\u00f3 a Managua para analizar el llamado terremoto de la colonia Centroam\u00e9rica. Lo que descubri\u00f3 fue alarmante. Nadie le hizo caso y poco despu\u00e9s ocurri\u00f3 uno de los mayores desastres de la historia de la capital nicarag\u00fcense<\/p>\n","protected":false},"author":5124,"featured_media":55231,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[26],"tags":[4931,4752,4793],"class_list":["post-55225","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-reportajes","tag-robert-brown","tag-terremoto-1972","tag-vieja-managua"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55225","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5124"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=55225"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55225\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58174,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/55225\/revisions\/58174"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/55231"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=55225"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=55225"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=55225"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}