{"id":55977,"date":"2022-12-04T08:49:57","date_gmt":"2022-12-04T14:49:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/?p=55977"},"modified":"2023-12-21T01:59:13","modified_gmt":"2023-12-21T07:59:13","slug":"50-anos-del-terremoto-del-fin-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/reportajes\/50-anos-del-terremoto-del-fin-del-mundo\/","title":{"rendered":"50 a\u00f1os del terremoto del fin del mundo"},"content":{"rendered":"\n<p>El 22 de diciembre fue un d\u00eda normal. De esos en que uno espera que pase r\u00e1pido para ya festejar Noche Buena y Navidad con la familia y amigos. Pero el 23 es el d\u00eda inolvidable. Habr\u00eda pasado inadvertido si el terremoto no hubiese arruinado los festejos planeados para el 24.<\/p>\n\n\n\n<p>En 1972 no hubo festejo de Navidad en Nicaragua. Nadie sonri\u00f3 de felicidad, tampoco hubo abrazos contagiosos ni las cl\u00e1sicas canciones que acompa\u00f1an estas fechas. Es como si todo se hubiese detenido a como se detuvo el reloj de la antigua Catedral de Managua marcando la hora fatal: 12:35 de la madrugada.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace 50 a\u00f1os, Nicaragua estaba de luto. M\u00e1s de diez mil muertos fueron la raz\u00f3n por la que toda la capital llor\u00f3 ese diciembre despu\u00e9s de que un terremoto de 6.2 grados en la escala abierta de Richter hiciera que la ciudad entera se meciera como si estuviera sobre una hamaca y los edificios y casas, como si fueran naipes acomodados uno frente a otro, se vinieran abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios posteriores al terremoto indicaban que la vasta destrucci\u00f3n y la gran cantidad de p\u00e9rdidas de vidas humanas, fueron por la pobre construcci\u00f3n de los edificios, la mayor\u00eda de taquezal y madera con poca resistencia para soportar la sacudida, adem\u00e1s de la existencia de cuatro fallas superficiales paralelas que atravesaban Managua. La que destruy\u00f3 todo en ese entonces, fue la falla Tiscapa.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Managua-Terremoto1.jpg\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"956\" height=\"693\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Managua-Terremoto1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55978\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Managua-Terremoto1.jpg 956w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Managua-Terremoto1.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Managua-Terremoto1.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Managua-Terremoto1.jpg 360w\" sizes=\"(max-width: 956px) 100vw, 956px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>El terremoto sucedi\u00f3 en la madrugada y hasta que amaneci\u00f3, los managuas se dieron cuenta de la magnitud de la tragedia. ARCHIVO<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>El periodista Horacio Ruiz fue, quiz\u00e1s, quien mejor describi\u00f3 esa madrugada infernal.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMedia hora despu\u00e9s de la medianoche, el solo pestilente de todo lo malo que hay sobre la tierra azot\u00f3 a los habitantes de Managua y los dej\u00f3 temblorosos, a la espera del juicio. Por lo menos una estatua de sal hab\u00eda ca\u00eddo. Por horas y horas despu\u00e9s de la sacudida, los habitantes de Managua bien pod\u00edan, sin que se le tildara de locos, haber aguzado el o\u00eddo a la espera de la trompeta. Si realmente habr\u00e1 alg\u00fan D\u00eda del Juicio, este fue el ensayo final\u201d, escribi\u00f3 Ruiz en una cr\u00f3nica publicada en el diario La Prensa el 1 de marzo de 1973.<\/p>\n\n\n\n<p>La ca\u00edda de los viejos edificios hizo que se levantara una enorme nube de polvo sobre la ciudad que hab\u00eda quedado en ruinas, con incendios en varias zonas y a oscuras porque se cort\u00f3 la energ\u00eda el\u00e9ctrica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cImposible ser\u00e1 a las generaciones futuras imaginar lo que vivimos los habitantes de Managua el 23 de diciembre de 1972. En la guerra la destrucci\u00f3n llega cuando todos han huido o se han refugiado. Es una desgracia prevista. En un hurac\u00e1n, los primeros vientos soplan advirtiendo, con relativa suavidad. En los grandes incendios se pueden huir. En un terremoto como el del 23 de diciembre de 1972 en Managua, todos sus 400,000 habitantes fueron lanzados repentinamente a un foso de angustia local. Al miedo del momento se sumaba el miedo del futuro. En segundos, todo se hab\u00eda convertido en nada\u201d, a\u00f1ade Ruiz en su cr\u00f3nica titulada Ensayo del juicio final.<\/p>\n\n\n\n<p>Ana Ugarte tiene hoy 73 a\u00f1os, y todav\u00eda recuerda c\u00f3mo la tierra ondulaba bajo sus pies aquella noche. \u201cEran como si estuvieras sobre las olas del mar\u201d, describe. Ella viv\u00eda en el barrio Jardines de Veracruz y cuando sinti\u00f3 el movimiento brusco de su casa, pens\u00f3 que se trataba de un simple temblor. \u201cUno m\u00e1s\u201d, pens\u00f3, porque en la noche anterior se registraron sismos menores.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero ese era el mayor.<\/p>\n\n\n\n<p>Ugarte empez\u00f3 a ver c\u00f3mo las paredes explotaban y el techo se torc\u00eda sobre su cabeza.Sali\u00f3 corriendo hacia la calle y ah\u00ed fue donde sinti\u00f3 el piso ondul\u00e1ndose, y ella, como si estuviera bailando, levantaba un brazo y luego el otro para tener equilibrio, mientras los adornos que ten\u00eda en un estante con unos libros, el reloj y los cuadros de la pared, los trastes en la cocina y todo lo que hab\u00eda en aquella casa se ven\u00eda al suelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez que se detuvo el movimiento, vino lo peor para los managuas. Ugarte recuerda que en las calles se escuchaba a gente gritando por auxilio desde los escombros. Eran gritos de ayuda, de dolor, de miedo, llanto. El cielo no estaba oscuro del todo. Se torn\u00f3 rojizo por los incendios que se provocaron en distintas zonas de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>La gente dec\u00eda que tal barrio hab\u00eda sido desbaratado y el que estaba al lado tambi\u00e9n. Y el reparto tal, tambi\u00e9n estaba destruido. No se sab\u00eda todav\u00eda la magnitud del desastre. Los nombres de los muertos tambi\u00e9n se mencionaban uno a uno, despu\u00e9s de dos en dos, cinco, diez y hasta que se volvieron incontables.<\/p>\n\n\n\n<p>Cerca de las dos de la ma\u00f1ana, la r\u00e9plica. Un segundo gran temblor abati\u00f3 la ciudad y termin\u00f3 por asustar m\u00e1s a los ya asustados managuas que hab\u00edan sacado camas, colchones y sillas a las calles para esperar el amanecer. Una hora despu\u00e9s, los resplandores de fuego se hicieron m\u00e1s intensos y la luna quedaba escondida por el humo.<\/p>\n\n\n\n<p>Los bomberos no pod\u00edan apagar el incendio que avanzaba sobre los escombros y las pocas casas que quedaron en pie. El entonces comandante de bomberos de Managua, Ren\u00e9 Selva, cont\u00f3 a la revista Domingo que hab\u00eda ordenado al jefe de turno de la estaci\u00f3n que sacara las cisternas a la calle porque no le gustaba el color rojizo que ten\u00eda el cielo esa noche ni el calor que estaba haciendo, pero cuando lo reemplaz\u00f3 otro jefe de turno, mand\u00f3 a guardar las 16 cisternas, que quedar\u00edan aplastadas. Hora m\u00e1s tarde, no hab\u00eda cisternas para apagar la hoguera en Managua.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Terremoto84.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"693\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Terremoto84-1024x693.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55979\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Terremoto84.jpg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Terremoto84.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Terremoto84.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/Terremoto84.jpg 1344w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Los bomberos y rescatistas asistieron a los heridos con las pocas cosas que ten\u00edan a mano. ARCHIVO<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El amanecer de ese 23 de diciembre fue t\u00e9trico. Fuera de lo com\u00fan por la tragedia. No se pod\u00eda circular por las calles, los alimentos escaseaban y no hab\u00eda agua. Tampoco faltaba quien aprovechaba la desgracia para robar en comercios o en hogares que quedaron abandonados.<\/p>\n\n\n\n<p>En Bolonia, los muros, techos, y paredes enteras que son armadas para residencias s\u00f3lidas,estaban desmoronadas o con innumerables grietas. \u201cEl Reformatorio de Menores, una estructura rectangular, se hab\u00eda deslizado de oeste a este, y parec\u00eda un enorme cepillo de los que se usaba anta\u00f1o para raspar hielo\u201d, describi\u00f3 Ruiz en su cr\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>En la calle 27 de mayo, hab\u00eda filas y filas de casa derrumbadas que llegaban hasta el viejo edificio donde estuvo el Seguro Social de cuatro pisos y que qued\u00f3 extendido sobre la calle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos de los fallecidos fueron velados de manera improvisada en las pocas casas que quedaron en pie. Algunos, velaron a sus familiares en la calle, y en medio de todo, la gente se dio cuenta de otra escasez: faltaban ata\u00fades para tantos muertos.<\/p>\n\n\n\n<p>Ugarte recuerda que con el nivel de destrucci\u00f3n y la gran cantidad de muertos la gente dec\u00eda \u201cse acab\u00f3 Managua\u201d, y muchos se fueron a vivir a otras ciudades aleda\u00f1as como Tipitapa o Masaya. Ella, se fue a Le\u00f3n donde unos familiares, pero pudo hacerlo hasta tres d\u00edas despu\u00e9s porque era dif\u00edcil movilizarse entre los escombros adem\u00e1s de que no hab\u00eda combustible.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTransportarse vino a ser la otra gran pesadilla y el peor presentimiento. Si se agota el agua \u00bfC\u00f3mo ir a buscarla? Si hay comida y agua en otro lugar, \u00bfC\u00f3mo ir en busca de ella? Si se presenta una emergencia con un familiar en esta situaci\u00f3n, \u00bfC\u00f3mo transportalo?, Pero eso no es todo: si se logra transportar a un familiar en estado de emergencia, \u00bfA d\u00f3nde llevarlo? Y si se logra llevar, \u00bfA qui\u00e9n encargarle su atenci\u00f3n? Y si se logra encontrar qui\u00e9n lo atienda, \u00bfCon que materiales va hacerlo esa persona? Ser\u00e1 mejor salir de Managua\u2026pero, \u00bfA d\u00f3nde? Y, sobre todo \u00bfCon qu\u00e9 gasolina? Las preguntas sin soluci\u00f3n iban en una progresi\u00f3n espantosa, y todas terminaban en una situaci\u00f3n negativa, cerrada, sin soluci\u00f3n\u201d, mencion\u00f3 Ruiz en su cr\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n estaban los heridos que ya hab\u00edan sobrepasado la capacidad del viejo hospital El Retiro que hasta tuvo que ubicar a pacientes en sus patios y no era suficiente porque segu\u00edan llegando por montones. Ya no hab\u00eda plasma, ni sangre, ni medicinas. Varias, si no todas, las farmacias de Managua hab\u00edan quedado destruidas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los managuas se sent\u00edan incomunicados, como alejados del mundo. La radio no funcionaba y de las autoridades del gobierno de Somoza todav\u00eda no se sab\u00eda nada. De pronto, en el cielo se escuch\u00f3 un ruido distintivo. Era una avioneta blanca que hac\u00eda el primer vuelo de reconocimiento.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Terremoto_0104-scaled.jpg\"><img decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"744\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Terremoto_0104-1024x744.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55970\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Terremoto_0104-scaled.jpg 1024w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Terremoto_0104-scaled.jpg 300w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Terremoto_0104-scaled.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Terremoto_0104-scaled.jpg 1536w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Terremoto_0104-scaled.jpg 2048w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>As\u00ed se miraba Managua despu\u00e9s del terremoto. ARCHIVO<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>\u201cNo era nada m\u00e1s que una avioneta, pero en aquel momento resultaba una se\u00f1al de vida, una como ilusi\u00f3n de que los managuas ten\u00edamos comuni\u00f3n con algo, por insignificante que era, y que ese algo estaba separado de aquel panorama desolado y terrible\u201d, relat\u00f3 Ruiz en su cr\u00f3nica.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco despu\u00e9s, un helic\u00f3ptero del Ej\u00e9rcito vol\u00f3 de Este a Oeste en la misma misi\u00f3n de reconocimiento mientras los incendios ya cubr\u00edan manzanas enteras y avanzaba hacia el occidente de la ciudad impulsado por el viento. \u201cEl fuego sigue avanzado y no se sabe hasta donde llegar\u00e1\u201d, fue el pron\u00f3stico de un bombero que cuidaba las ruinas del cuartel.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ficha t\u00e9cnica del terremoto de 1972<\/strong><\/h3>\n\n\n\n<p><strong>Fecha:<\/strong> 23 de diciembre de 1972<br><strong>Tiempo de origen:<\/strong> 00:29:44 (hora local)<br><strong>Actividad s\u00edsmica:<\/strong> Sismos comenzaron alrededor de las 10:00 p.m. (hora local) el 22 de diciembre de 1972, el terremoto ocurri\u00f3 a las 00:29 y a las 1:18 y 1:20 dos grandes r\u00e9plicas sacudieron la ciudad.<br><strong>Magnitud:<\/strong> 6.2 grados (escala de Richter).<br><strong>Epicentro:<\/strong> 2 km dentro del lago de Managua, al noreste de la Planta El\u00e9ctrica Managua.<br><strong>Intensidad:<\/strong> IX (muy destructivo, seg\u00fan la escala sismol\u00f3gica de Mercalli).<br><strong>Muertos:<\/strong> Entre 10 mil y 11 mil personas<br><strong>Heridos:<\/strong> 20 mil.<br><strong>Destrucci\u00f3n:<\/strong> 60% de la ciudad en escombros.<br><strong>Costo de da\u00f1os:<\/strong> 845 millones de d\u00f3lares (en la \u00e9poca).<br><strong>Fuente:<\/strong> Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos (USAID).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">***<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de la tragedia, el 22 de diciembre de 1972, Managua hab\u00eda vivido un d\u00eda com\u00fan y corriente. Lo m\u00e1s llamativo, hab\u00eda sido al atardecer cuando un crep\u00fasculo rojo extendi\u00f3 su tinte sobre el cielo y que se ve\u00eda en toda Managua, desde el lago Xolotl\u00e1n hasta los suburbios en la salida hacia Masaya. Despu\u00e9s hubo un sismo a las 10 de la noche, como avisando lo que se ven\u00eda para m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>La edici\u00f3n del 22 de diciembre de 1972 informaba sobre unos grafitis que hab\u00edan aparecido en algunos edificios. \u201cFSLN\u201d, escribieron, y los due\u00f1os de algunos locales se quejaron por las pintas, pero tambi\u00e9n porque algunos \u201csujetos no identificados\u201d llegaron a taparlos con pintura negra, dejando unas manchas feas en las fachadas.<\/p>\n\n\n\n<p>En el teatro Gonz\u00e1lez, ese 22 de diciembre, se present\u00f3 un cl\u00e1sico de Disney: Los Aristogatos. Hubo tres tandas. A las cinco de la tarde, siete de la noche y la \u00faltima a las nueve. Costaba siete c\u00f3rdobas la entrada general y cuatro la entrada para ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>En el cine Aguerri estaba la pel\u00edcula \u00c1guila o Sol, uno de los cl\u00e1sicos de Cantinflas, mientras el cine Margot presentaba Los diablos con alas, y anunciaba que a partir del lunes 25 empezaban las tandas de Si yo fuera diputado, tambi\u00e9n con Cantinflas, pero la tanda no se estren\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>El historiador Bayardo Cuadra, fallecido en 2020, dijo a la revista MAGAZINE en 2018 que en la Managua previa al terremoto todo estaba cerca y no era necesario moverse en veh\u00edculo. Bancos, iglesias, oficinas de Gobierno, restaurantes, cines. Todo eso a pie. \u201cEra una ciudad para fraternizar\u201d, detall\u00f3 Cuadra.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9l mismo relat\u00f3 que ese d\u00eda fue a trabajar y a recoger su \u00faltimo cheque del a\u00f1o. Lo dej\u00f3 en una gaveta de su escritorio, porque pens\u00f3 recogerlo en la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente para hacer diligencias.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><a href=\"https:\/\/www.laprensani.com\/magazine\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Portada-scaled.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"669\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/magazinev2.s3.us-west-2.amazonaws.com\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Portada-669x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-55982\" srcset=\"https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Portada-scaled.jpg 669w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Portada-scaled.jpg 196w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Portada-scaled.jpg 768w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Portada-scaled.jpg 1003w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Portada-scaled.jpg 1338w, https:\/\/d1xxa24wwackpg.cloudfront.net\/wp-content\/uploads\/2022\/12\/ONA_Portada-scaled.jpg 1672w\" sizes=\"(max-width: 669px) 100vw, 669px\" \/><\/a><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em>Esta es la portada de LA PRENSA con la que sali\u00f3 el 1 de marzo de 1973, despu\u00e9s de que el edificio del diario se viniera abajo con el terremoto. ARCHIVO<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>No es que Managua era una gran metr\u00f3polis, pero los historiadores han coincidido en que no ten\u00eda nada que envidiarle a las otras capitales de Centroam\u00e9rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n hab\u00eda actividad nocturna. Estaba el Night Club Versalles y el Gran Hotel que preparaba un baile de despedida para el a\u00f1o 1972. Otro sitio que aglomeraba por entonces a varios comensales era La Espuela, un sal\u00f3n cervecero donde converg\u00edan profesionales para platicar entre vasos y botellas de cebada u otros cereales fermentados en agua, malta y l\u00fapulo.<\/p>\n\n\n\n<p>Y por supuesto, hab\u00eda m\u00e1s opciones de esparcimiento en El Colonial y El Club Social de Managua, el cual desapareci\u00f3 por completo la madrugada del 23 de diciembre de hace 50 a\u00f1os. Managua era muy bonita y todo, pero sus edificios no estaban construidos para resistir sismos tan fuertes como el de 1972.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre los edificios m\u00e1s altos que hab\u00eda entonces estaban el del Banco de Am\u00e9rica, que se encuentra hoy al lado de Asamblea Nacional, y el del Banco Central que ten\u00eda 12 pisos y con el sismo le quedaron solamente tres. Otros edificios nuevos eran el Zacar\u00edas Guerra y los Edificios Silva, que tambi\u00e9n se vinieron abajo.<\/p>\n\n\n\n<p>De las pocas edificaciones que soportaron se cuentan, adem\u00e1s del Banco de Am\u00e9rica, el Teatro Nacional, el Palacio Nacional, el cine Margot, el cine Gonz\u00e1lez y el hotel Intercontinental (ahora Crowne Plaza).<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n sobrevivi\u00f3 la antigua Catedral de Managua. La gran mole gris sigue en pie, agrietada y clausurada porque en cualquier momento puede venirse abajo. En su fachada, 50 a\u00f1os despu\u00e9s, todav\u00eda sigue el reloj marcando la hora en que todo se detuvo para los managuas y que traslada a quien lo vea hacia la fecha y hora del desastre: las 12:35 del 23 de diciembre de 1972.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace medio siglo Managua vivi\u00f3 el Apocalipsis. 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