{"id":58495,"date":"2024-01-02T09:17:25","date_gmt":"2024-01-02T15:17:25","guid":{"rendered":"https:\/\/magazine.laprensanic.com\/?p=58495"},"modified":"2024-01-02T09:17:26","modified_gmt":"2024-01-02T15:17:26","slug":"el-insospechado-destino-de-rafaela-herrera","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/periscopio\/el-insospechado-destino-de-rafaela-herrera\/","title":{"rendered":"El insospechado destino de Rafaela Herrera"},"content":{"rendered":"\n<p>Rafaela Herrera es la joven espa\u00f1ola que cada septiembre decora los murales escolares de Nicaragua, recordada por la haza\u00f1a de haber espantado a los invasores ingleses y aliados miskitos que, en julio de 1762, quisieron tomarse el Castillo de la Inmaculada Concepci\u00f3n, en la ribera del r\u00edo San Juan. Y hasta ah\u00ed llega, normalmente, su rastro, pues no suele hablarse de la miseria en la que cay\u00f3 la hero\u00edna algunos a\u00f1os despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Rafaela era ciudadana espa\u00f1ola nacida en Cartagena de Indias, hija del comandante Jos\u00e9 de Herrera y Sotomayor y de Mar\u00eda Felipa de Uriarte. Se estableci\u00f3 en Nicaragua con su padre cuando ten\u00eda 10 a\u00f1os de edad y nunca m\u00e1s sali\u00f3 de este pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando sucedi\u00f3 el episodio que ya mencionamos, Rafaela contaba 19 a\u00f1os y llevaba una d\u00e9cada viviendo en la fortaleza construida para repeler a los piratas que entraban por el r\u00edo San Juan y que le hab\u00edan agarrado gusto a la pr\u00e1ctica de saquear y quemar la ciudad de Granada. Seg\u00fan la historia, en esos a\u00f1os su padre le ense\u00f1\u00f3 a montar, cargar, apuntar y disparar el ca\u00f1\u00f3n y le habl\u00f3 de conceptos como el patriotismo y el honor. La joven entend\u00eda perfectamente la importancia estrat\u00e9gica del sitio que defend\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Un mal d\u00eda su padre enferm\u00f3 de algo que, seg\u00fan documentos hist\u00f3ricos, diagnosticaron como \u201cuna influsi\u00f3n en la garganta\u201d. Muri\u00f3 el 15 julio de 1762, situaci\u00f3n que los siempre acechantes invasores aprovecharon para hacer su incursi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Catorce d\u00edas despu\u00e9s del fallecimiento del comandante, a las 4:00 de la ma\u00f1ana, se oy\u00f3 un \u201ctiro de pedrero\u201d que proven\u00eda de r\u00edo abajo. A las 11:00 aparecieron siete grandes piraguas con ingleses de Jamaica y sus aliados miskitos. Eso relat\u00f3 la propia Rafaela en una carta escrita casi 20 a\u00f1os despu\u00e9s, firmada el 16 de marzo de 1780 y dirigida al Capit\u00e1n General de Guatemala. Viuda y en la miseria, en la misiva suplicaba que le ayudaran con una pensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa suplicante, aunque joven de solo 19 a\u00f1os, animada del esp\u00edritu de su difunto padre y abuelos, y conociendo el riesgo a que se expon\u00eda su honor y virginidad con la barbarie de los zambos y moscos, se opuso fuertemente a tan p\u00fablica afrenta de las armas espa\u00f1olas: y para su remedio, mand\u00f3 cerrar la puerta del Castillo, tom\u00f3 sus llaves, puso centinelas y lleg\u00f3 hasta la formalidad de dar la misma suplicante el santo y se\u00f1a\u201d, relat\u00f3 Rafaela.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cDespu\u00e9s subi\u00f3 al Caballero, carg\u00f3 el ca\u00f1\u00f3n y principi\u00f3 a hacer fuego a los enemigos. Quiso Dios que fuese con tanto acierto, que al tercer ca\u00f1onazo que dirigi\u00f3 a la tienda del comandante ingl\u00e9s, quedase muerto, toda su gente en confusi\u00f3n, que poniendo el cad\u00e1ver en un tapesco, se retiraron huyendo y dejaron libre el castillo y su guarnici\u00f3n. Este hecho glorioso es tan p\u00fablico y notorio, que no hay en esta provincia (Nicaragua) personas de toda clase que lo ignoren\u201d, agreg\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entonces Rafaela era una viuda de 39 a\u00f1os, con seis hijos, dos de ellos con discapacidad (\u201cbaldados\u201d, en palabras de la hero\u00edna; \u201cposiblemente con par\u00e1lisis cerebral\u201d, seg\u00fan algunos entendidos). Viv\u00eda en Granada, donde a\u00f1os atr\u00e1s se hab\u00eda casado con un criollo espa\u00f1ol de nombre Pablo Mora. Fue ese apellido, el Mora, el que perdur\u00f3 entre sus descendientes nacidos en Nicaragua.<\/p>\n\n\n\n<p>El rey Carlos III atendi\u00f3 las s\u00faplicas de la viuda y le otorg\u00f3 una pensi\u00f3n vitalicia, adem\u00e1s de tierras para sus hijos cerca de la ciudad de Granada. Sin embargo, no toda la familia parece haber prosperado en fortuna.<\/p>\n\n\n\n<p>Se afirma que el presidente Tom\u00e1s Mart\u00ednez era bisnieto de Rafaela. Pero entre sus descendientes verificados por historiadores tambi\u00e9n se hallan Nicol\u00e1s Mora, olvidado en el Hogar de Ancianos Horizonte, de San Marcos, Diriamba, y su hermana Priscila, de quien poco o nada se sabe.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay quienes opinan que la historia de Rafaela es un mito creado por ella misma, desesperada por obtener la pensi\u00f3n real de viudez. Y afirman que el verdadero m\u00e9rito de la defensa de la fortaleza pertenece al teniente Juan Francisco de Aguilar y Santa Cruz, pues la supuesta haza\u00f1a de la joven espa\u00f1ola no aparece en la correspondencia sobre los hechos enviada en aquella \u00e9poca.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que fue Rafaela quien trascendi\u00f3 a la historia y su figura (imaginada por artistas) apareci\u00f3 en billetes de circulaci\u00f3n nacional, aunque a veces la fortuna no le haya sonre\u00eddo tanto.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rafaela era ciudadana espa\u00f1ola nacida en Cartagena de Indias, hija del comandante Jos\u00e9 de Herrera y Sotomayor y de Mar\u00eda Felipa de Uriarte. 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