{"id":58521,"date":"2024-01-07T00:00:00","date_gmt":"2024-01-07T06:00:00","guid":{"rendered":"https:\/\/magazine.laprensanic.com\/?p=58521"},"modified":"2024-01-04T11:29:54","modified_gmt":"2024-01-04T17:29:54","slug":"las-ultimas-palabras-de-william-walker","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/periscopio\/las-ultimas-palabras-de-william-walker\/","title":{"rendered":"Las \u00faltimas palabras de William Walker\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<p>En la \u00faltima madrugada de su corta vida, William Walker aprovech\u00f3 las horas que le quedaban para escribir cartas que, despu\u00e9s de su fusilamiento, ser\u00edan enviadas a familiares y amigos en Estados Unidos. Walker se hallaba en Trujillo, Honduras, listo para hacer frente al \u00faltimo episodio de una vida llena de ambiciones y tropel\u00edas.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En Nicaragua se le recuerda como el filibustero invasor que quiso imponer la esclavitud y el idioma ingl\u00e9s, adem\u00e1s de apropiarse de la Ruta del Tr\u00e1nsito, por el r\u00edo San Juan y el lago Cocibolca, en una \u00e9poca en que el Gran Canal Interoce\u00e1nico era el sue\u00f1o de muchos gobernantes y aventureros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Pero antes de obsesionarse con la conquista de Nicaragua y el resto de Centroam\u00e9rica, Walker fue un hombre al que no le llamaban la atenci\u00f3n las ideas expansionistas. Era un tipo \u201capacible, serio, ben\u00e9volo y cort\u00e9s\u201d, asegura el escritor estadounidense Frederic Rosengarten Jr. en su libro \u201cFreebooters must die!\u201d, de 1976. El hecho que cambi\u00f3 su forma de ser fue la muerte de Ellen Galt Martin, la hermosa joven de la que estaba enamorado y con quien planeaba casarse.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Ellen muri\u00f3 el 18 de abril de 1849 a la edad de 23 a\u00f1os, v\u00edctima de la epidemia de c\u00f3lera que asolaba la ciudad de Nashville, Tennessee, en el sur de Estados Unidos. Desde entonces Walker, que en ese momento ten\u00eda 25 a\u00f1os, se volvi\u00f3 \u201ctaciturno, a ratos casi un paranoico, obsesionado por la realizaci\u00f3n de actos osados y temerarios, sin medir consecuencias, tal vez con el fin de ahogar en ellos su profunda pena\u201d, dice Rosengarten.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Tres a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de su novia, \u201cBilly\u201d, como lo llamaban sus amigos, se embarc\u00f3 sin \u00e9xito en una expedici\u00f3n para conquistar el territorio mexicano de Baja California y establecer ah\u00ed la esclavitud. Pero sus acciones no eran tan voluntariosas como se cree. Representaban los intereses del sur de Estados Unidos, donde segu\u00eda siendo legal poseer esclavos y reinaba la supremac\u00eda blanca. Es decir, Walker representaba las aspiraciones de los estados confederados en conflicto con el resto de Estados Unidos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A Nicaragua vino por invitaci\u00f3n del bando liberal Dem\u00f3crata de Le\u00f3n, que en ese momento se disputaba el poder con el bando conservador Legitimista de Granada. Las \u00e9lites leonesas quer\u00edan el apoyo de Walker y sus mercenarios para derrotar a los granadinos, as\u00ed que les brindaron todas las facilidades para obtener sus servicios. \u00bfQu\u00e9 pod\u00eda salir mal?&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Los estadounidenses desembarcaron el 16 de junio de 1855 en El Realejo, Chinandega. En Le\u00f3n Walker fue nombrado ciudadano nicarag\u00fcense y \u201cdesde ah\u00ed intent\u00f3 tomarse Rivas para controlar la Ruta del Tr\u00e1nsito\u201d, narra el reportaje Los hijos de Walker, de la Revista Magazine. \u201cLuego se apoder\u00f3 de Granada, donde el sacerdote Agust\u00edn Vijil lo llam\u00f3 \u2018\u00e1ngel tutelar de la paz\u2019, fue nombrado jefe de ej\u00e9rcito y m\u00e1s tarde se proclam\u00f3 presidente de la Rep\u00fablica tras unas elecciones calificadas como fraudulentas, incluso por medios estadounidenses que segu\u00edan de cerca la situaci\u00f3n de Nicaragua\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Su claro objetivo expansionista, que dej\u00f3 bastante expl\u00edcito en su primer discurso como presidente, alert\u00f3 al resto de naciones centroamericanas, que enviaron a sus ej\u00e9rcitos para combatirlo. As\u00ed inici\u00f3 la famosa Guerra Nacional, que dej\u00f3 miles de muertos, una Granada en ruinas y, finalmente, la rendici\u00f3n de Walker, firmada el 1 de mayo de 1857.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Si entonces hubiera abandonado su empresa, tal vez habr\u00eda tenido una vida m\u00e1s larga o una muerte m\u00e1s tranquila. En Estados Unidos la gente lo aclamaba como h\u00e9roe y la justicia no se hizo cargo de \u00e9l, aunque hasta all\u00e1 llegaron numerosos testimonios sobre la crueldad del ej\u00e9rcito filibustero. Pero Walker no estaba dispuesto a hacer a un lado sus ambiciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Intent\u00f3 tomar Nicaragua dos veces m\u00e1s, siempre con apoyo de los esclavistas sure\u00f1os. En ambas ocasiones sus expediciones se vieron frustradas; la primera por nav\u00edos estadounidenses y brit\u00e1nicos; la segunda porque su embarcaci\u00f3n encall\u00f3 cerca del actual Belice.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Walker se hallaba en Estados Unidos, planeando introducir a Nicaragua filibusteros disfrazados de jornaleros, cuando recibi\u00f3 la noticia de que Reino Unido entregar\u00eda las islas de la Bah\u00eda al gobierno hondure\u00f1o y en los territorios insulares hab\u00eda colonos nada contentos con la transacci\u00f3n. En marzo de 1860 un grupo de ingleses de Roat\u00e1n lo contrat\u00f3 para que enviara \u201cinmigrantes\u201d blancos que defendieran sus intereses y bienes en la isla, bajo la promesa de que luego colaborar\u00edan con \u00e9l en la empresa de Nicaragua, narra el historiador Alejandro Bola\u00f1os Geyer en el quinto y \u00faltimo tomo de su biograf\u00eda \u201cWilliam Walker, el predestinado de los ojos grises\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Las cosas no salieron como Walker esperaba, pero esta vez estaba dispuesto a apostar todo o nada. Su meta era conquistar Nicaragua y para ello se propuso invadir primero Honduras, asaltando el puerto de Trujillo. Sin embargo, el capit\u00e1n ingl\u00e9s Norvell Salmon se interpuso en su camino, exigi\u00e9ndole que se rindiera. Aunque Salmon prometi\u00f3 que la corona inglesa garantizar\u00eda la seguridad del filibustero y sus secuaces y Walker parec\u00eda inclinado a aceptar, al final decidi\u00f3 huir con parte de sus hombres, atravesando varias aldeas caribes.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Perseguido durante doce d\u00edas por soldados ingleses y hondure\u00f1os, con fiebre, sin comida y con la mayor\u00eda de sus hombres heridos o enfermos, el 3 de septiembre de 1860 eligi\u00f3 rendirse ante Salmon, quien de inmediato lo entreg\u00f3 a las autoridades catrachas, algo que algunos, incluido Walker, vieron como un acto de enga\u00f1o, traici\u00f3n e, incluso, deshonra.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>De nada valieron sus alegatos. El 6 de septiembre el filibustero y lo que quedaba de sus fam\u00e9licas tropas desembarcaron por \u00faltima vez en Trujillo, custodiados por los ingleses. En los siguientes d\u00edas Walker se defendi\u00f3, negando haber cometido pirater\u00eda o filibusterismo, pero de todas formas el 11 de septiembre lo condenaron a \u201cser pasado por las armas ejecutivamente\u201d, dice Bola\u00f1os Geyer.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>A eso de las 7:00 de la noche, luego de expresar que la consideraba injusta, Walker firm\u00f3 la sentencia y pregunt\u00f3 si le quedaba tiempo para escribir. Fue entonces que se sent\u00f3 a redactar misivas que el general hondure\u00f1o Mariano \u00c1lvarez enviar\u00eda sin abrir a sus destinatarios en Estados Unidos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, a las 8:00 de la ma\u00f1ana, Walker \u201cse encamin\u00f3 con su serenidad habitual hacia el \u00faltimo cap\u00edtulo de su vida en la plaza de armas del puerto Trujillo\u201d, relata el historiador, quien describi\u00f3 con lujo de detalle los \u00faltimos momentos del \u201cpredestinado de los ojos grises\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Walker, de 36 a\u00f1os, eran tan naturalmente p\u00e1lido, que no pudo saberse si estaba asustado. Dos soldados con espadas iban adelante y tres con bayoneta lo custodiaban desde atr\u00e1s. El hombre que so\u00f1aba con poseer Nicaragua, llevaba su sombrero en la mano derecha y un crucifijo en la izquierda, pues no hac\u00eda mucho se hab\u00eda convertido al catolicismo. Un cura le rezaba al o\u00eddo, mientras el condenado fijaba la mirada en el Cristo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Luego de cuadrarse frente a la tropa que lo iba a fusilar, le pidi\u00f3 al sacerdote, cuya voz ten\u00eda m\u00e1s alcance, que repitiera por \u00e9l las siguientes palabras:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSoy cat\u00f3lico romano. Es injusta la guerra que he hecho a Honduras por sugestiones de algunos roatane\u00f1os. Los que me han acompa\u00f1ado no tienen culpa, sino yo. Pido perd\u00f3n al pueblo. Recibo con resignaci\u00f3n la muerte. Que sea un bien para la sociedad\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s se sent\u00f3, impasible, en la silla del cadalso y diez soldados dispararon sus armas contra \u00e9l. Walker muri\u00f3 al instante, pero todav\u00eda recibi\u00f3 el reglamentario tiro de gracia en la sien. Le dieron un entierro cristiano en un ata\u00fad pagado por el agente consular de Estados Unidos a un precio de diez d\u00f3lares con dos y medio reales.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Obsesionado con conquistar Nicaragua y controlar Centroam\u00e9rica, William Walker apost\u00f3 todo por su sue\u00f1o y perdi\u00f3. Fue fusilado en un puerto hondure\u00f1o, no sin antes pedir perd\u00f3n y aceptar con \u201cresignaci\u00f3n\u201d la muerte. <\/p>\n","protected":false},"author":4,"featured_media":58515,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[4781],"class_list":["post-58521","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-periscopio","tag-william-walker"],"acf":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58521","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/users\/4"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=58521"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58521\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":58525,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/58521\/revisions\/58525"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media\/58515"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=58521"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=58521"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/staging.laprensanic.com\/magazine\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=58521"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}