El título de este artículo lo inspiró el incuestionable e inesperado triunfo del expresidente, hoy presidente electo Donald Trump. Antes de continuar debo admitir con humildad que jamás vi a Donald Trump como ganador de las recientes elecciones y menos con semejante margen.
Mi amigo Alfredo César, político de mucha experiencia y por el que tengo un gran respeto por su capacidad de análisis, me dijo recientemente: “Guillermo lo que pasa es que te enfocaste demasiado en la defensa de los inmigrantes y no viste otros aspectos de interés para el pueblo norteamericano. Si hubieras seguido las encuestas serias y los análisis de organismos especializados en análisis políticos, te hubieras dado cuenta que el triunfo de Trump era perfectamente predecible”. No estoy seguro de haber puesto exactamente lo que me dijera Alfredo, pero sí esa era la línea de su apreciación científica.
Los resultados finales de dicha elección le dan la razón y no me queda más que aceptar mi equivocación. El resultado final del conteo de votos electorales no deja margen para especulaciones. Kamala Harris consiguió 226 votos, contra 301 de Donald Trump.
Estados Unidos de Norteamérica es famoso por sus encuestas, es un país en donde se hacen encuestas de todo tipo y en esta ocasión no fue la excepción, por ello sabemos que contra todo pronóstico los hispanos o latinos, como quieran llamarlos, votaron mayoritariamente por Donald Trump. Los negros americanos hicieron lo mismo y, asústense, una inmensa cantidad de mujeres también favorecieron con su voto a Donald Trump. Así que el número de 301 colegios electorales ganados y la asombrosa cifra de más de 5 millones de votos por encima de la candidata Kamala Harris no deben sorprendernos.
Dicho esto, mantengo mis reservas sobre la calidad de gobierno que hará durante su período de cuatro años y por eso el título de este artículo: Ustedes lo eligieron, ustedes se lo aguantan. Nadie debería de sorprenderse que tan pronto tome posesión el próximo 20 de enero, su primer acto de gobierno sea empezar la cacería de inmigrantes que prometió miles de veces durante su campaña, aunque está por verse la forma en que la implementará.
La otra cosa que me perdonan, pero sigo pagando por ver, es cómo va a hacer para componer la economía del ciudadano medio americano. Su slogan de volver a América grande otra vez le dio un excelente resultado, ahora a esperar su implementación y resultados.
En cuanto a política exterior, aseguró que en un día acabaría con las guerras de Israel y el mundo árabe, así como con la invasión de Rusia a Ucrania. Sobre esto y la afirmación de un día la considero una metáfora, aunque no dudo que su apoyo a Israel vaya a ser más decidido que el de Joe Biden, lo que ya es mucho. En cuanto a la invasión rusa, también creo que tiene los mecanismos para disuadir a Putin de seguir con dicha invasión, veremos si hace uso de ellos. Hay otras cosillas en las Américas que deberá resolver, pero prefiero no mencionarlas y esperar a ver cómo las enfrenta.
Volviendo a lo que sus votantes esperan de él, en verdad espero que no los defraude. El norteamericano común que son la mayoría se parten el lomo para llevar el plato de comida a sus casas y aunque sea una sociedad altamente consumista, sus altos ingresos per cápita les permiten un alto estándar de vida, aunque sigue existiendo un sistema de salud ingrato. Pues sin importar cuánto haya ahorrado un norteamericano promedio, si no tiene seguro porque se quedó sin trabajo, los gastos médicos de una enfermedad no mortal, lo dejan en la calle. Hasta ahora ningún presidente se ha atrevido a meterle el diente a esa injusticia social.
En fin, sigo teniendo mis dudas sobre el Donald Trump presidente. Como expuse antes, no me gustan los millonarios, empresarios y banqueros metidos en política, nosotros tuvimos uno y embarcó al pueblo. Pero estoy obligado a cederle el beneficio de la duda, el tiempo se encargará de dejarnos saber si fue un tremebundo error de los electores o si por el contrario tuvieron razón.
Finalizo como lo hice en mi último artículo. Que Dios nos coja confesados con las consecuencias de las decisiones que tomará el próximo presidente del país más poderoso del mundo.
El autor es analista político y directivo nacional de las Fuerzas de Veteranos de Guerra de la Resistencia nicaragüense.