Familiares de Suyén Barahona, presa política del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, iniciaron un «clamor urgente» para que le permitan una llamada con su hijo de 5 años, con quien no se comunica desde hace más de 15 meses, cuando fue apresada.
Barahona es una de las presas políticas a las que no se le ha permitido ningún contacto con su hijo, quien de acuerdo con los familiares está sufriendo la ausencia de su madre «en otro acto de tortura». La ley establece que los detenidos pueden ser visitados por los menores, quienes deben llegar acompañados de un adulto, pero desde la captura de Barahona en ninguna de las diez visitas que ha tenido en 15 meses se ha permitido que el niño la vea o se comuniquen de alguna manera.
«Ella conoce sus derechos y lo único que desea es una llamada con el pequeño, quien también a diario pregunta por su mamá, recluida en la cárcel del Chipote», indican los familiares.
Barahona es una de las dirigentes del partido político Unión Democrática Renovadora (Unamos), antes Movimiento Renovador Sandinista (MRS), quien fue capturada y llevada a la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), conocida como el Chipote.
Los familiares de la líder de Unamos demandan al Gobierno de Nicaragua una comunicación madre-hijo lo antes posible, ya que es un derecho fundamental de todo preso, consignado también en las Reglas Mínimas de las Naciones Unidas para el Tratamiento de los Reclusos, mejor conocidas como Reglas Nelson Mandela.
“Hay muchas cosas que es imposible que un niño de 5 años pueda comprender, pero crecer lejos de su mamá es una tortura para nuestro hijo y también lo es para Suyén. Le pedimos al Gobierno de Nicaragua que les permita comunicarse”, dice César Dubois, esposo de la presa política.
“Nadie debería enfrentarse al dolor y la confusión de ser un niño que no puede ver ni escuchar a su mamá; Suyén está en todo su derecho de escuchar a su hijo y recibir dibujos o cartas de su pequeño”, añade.
Los familiares apelan a los directivos de la Policía Nacional a que respeten la Ley 473 y concedan una llamada a Suyén para que se comunique con su hijo. Además, instan al Gobierno a cumplir con la obligación de velar por la salud emocional del pequeño, en deterioro por la imposibilidad de interactuar con su mamá desde que fue arbitrariamente apresada.
Lograr una llamada para Suyén y su hijo es un pedido que los familiares también hacen a medios de comunicación nacionales e internacionales, así como a sus audiencias, para recabar solidaridad y apoyo para esta solicitud humanitaria. “Buscamos que la solidaridad pueda movilizarse para hacer esta llamada posible”, manifiestan los familiares de la presa de conciencia.
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«Estamos aquí para denunciar que el Gobierno de Nicaragua ha negado el derecho de Suyén y de su hijo de comunicarse entre sí, por más de un año. ¡Queremos que se termine esa tortura para el niño y para Suyén!”, demandan en redes sociales.
La última vez que Suyén vio a su hijo fue el 13 de junio de 2021, cuando la Policía Nacional la secuestró por el supuesto delito de “menoscabo a la integridad”. Desde entonces las visitas familiares son irregulares, ha perdido mucho peso y no ha tenido derecho a llamadas telefónicas durante más de un año.
