Roberto Clemente fue el primer latino en entrar al Salón de la Fama de las Grandes Ligas. Luchó fuertemente contra el racismo. Escribió poemas, tocó música, jugó el beisbol como pocos y hubiese logrado más si la vida no se le hubiera acabado cuando viajaba a Nicaragua para ayudar a los damnificados del terremoto de 1972
