Para que logremos rescatar lo bueno y positivo de este año, basta con estar consciente y hacer conciencia de nuestro propio ser y nuestro entorno más cercano.

Para que logremos rescatar lo bueno y positivo de este año, basta con estar consciente y hacer conciencia de nuestro propio ser y nuestro entorno más cercano.
Es posible lograrlo con las presiones internas que se hacen en los medios, en las redes, en las expresiones públicas —hasta donde la represión lo permite— y con la presión internacional.
Según el Informe Semanal de Política Exterior, editado en Madrid, solo en Estados Unidos la adopción generalizada de esa 5G requerirá inversiones por 275,000 millones de dólares.
Este año que termina pasará a la historia del país como el “Año del Llanto y del Dolor”, la voz del profeta Jeremías resuena en nuestros corazones
Marcelo Odebrecht es el hombre del año en América Latina. Este ingeniero brasileño nacido en 1968, nieto del fundador de un enorme conglomerado empresarial, es el príncipe de los coimeros del planeta
Venezuela, a pesar de ser el país más rico del mundo en cuanto a reservas petroleras, está atravesando una crisis económica total, de extremo humanitario.
Nosotros tendremos que hacer otro tanto si deseamos ser signos e instrumentos de unidad. Pero que tampoco se trata solo una unidad externa.
Dice Salmos 25 en sus versículos 4, 5 y 6: “Muéstrame oh Jehová, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame, porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día. Acuérdate, oh Jehová de tus piedades y de tus misericordias que son perpetuas”.
La Noche Vieja o Fin de Año se celebra en toda la península ibérica con diversidad de acontecimientos que se resumen en derroche de arte culinario y expresión de sana diversión como manifestación de sincera amistad.
Los recientes cambios políticos en Guatemala, Argentina y Venezuela, sumados a la crisis brasileña que podría conllevar la salida de la presidenta Rousseff